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PELEQUE EL ROBACENCERROS

PELEQUE EL ROBACENCERROS

Uno de los causos recogidos en el libro de La Enramá (Miguel Méndez-Cabeza, Rafael Gómez y Angel Monterrubio) «Causas Criminales de la Santa Hermandad de Talavera». Un tocador de cencerros que los robaba, con otras raterías en La Iglesuela

La Iglesuela, pueblo en el que se desarrollan los hechos de esta causa criminal
La Iglesuela, pueblo en el que se desarrollan los hechos de esta causa criminal

Las gentes de La Iglesuela ya no querían sufrir más los pequeños robos de Ignacio García Peleque, por ello habían hecho llegar sus quejas a la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera que en fecha dos de septiembre de mil setecientos cuarenta y cinco, emite un auto de oficio para que se investigue lo sucedido y se  tome declaración a los testigos que puedan aportar algún dato sobre cómo  Ignacio García Peleque, mozo soltero, hijo de Juan García Peleque y de Melchora Thenorio vecino de esta dicha villa, a muchos años tiene a costumbre hacer diferentes ratterías así en el campo como en las casas, quittando zenzerros a los ganados vacunos, cabríos, lanares … de forma que para vender y cambiar los zenzerros que urtta, con el motibo de ser su padre herrero y zenzerrero los quema, cortta y machaca para que muden de son[i] y no sean así conocidos de sus dueños”.

El Cuadrillero Mayor es comisionado a esta bonita villa serrana para recoger los testimonios y pruebas que conduzcan a esclarecer los hechos.

Comienza por interrogar a un vaquero llamado Jacinto Gómez que pensó en  nuestro ladronzuelo cuando le faltó una “ zenzerra que valía ocho reales a lo menos, y por ser ya muy público en esta villa que Ignacio… tenía esas avilidades de aver urtado otras zenzerras y campanillos, y otras cosillas”.

Otro testigo se llama Roque Herrador. En cierta ocasión le faltó el cencerro a un buey que tenía en su pajar y haciendo indagaciones supo que un pastor merinero[ii] había visto cómo Ignacio trocaba una  cencerra  por un cuchillo con otro pastor. Sabido esto, Roque se dirigió a él amenazándole con una escopeta y con llevar el caso a la justicia. El pícaro,  excusándose con que el diablo le había tentado devolvió la cencerra.

Otro testigo le acusa de haberle robado de la choza tres azuelas[iii] y un destral que el ratero tenía escondidos en la pared de una herrén[iv] de su padre en el paraje de Majaelbuey. A una mujer le hurtó un par de velortas [v]de un arado y a un vecino de Almendral le había quitado otra azuela.

A otra víctima de las raterías de Ignacio  le han desaparecido varios cencerros de sus cabras y aventura la posibilidad de que, al ser el padre del sospechoso herrero y cencerrero, golpea, quema y corta los cencerros robados por su hijo para que así muden de son y poder venderlos. Otros testimonios hablan de una “maleta con una porción de cencerros” que oculta nuestro protagonista cuando está varios días con un amo de El Real de San Vicente al que deja por haberle dado viruelas y porque el hombre duda de su honradez al descubrir la maleta de los cencerros, una escopeta y un cuchillo de zinto que llevaba.

Algunas víctimas cuentan cómo recuperan sus cencerros amenazándole, otros quejándose a su padre o al reconocer en su rebaño el collar de un cencerro robado.

Preso de la Santa Hermandad llegando a la cárcel de la Puerta de Zamora conducido por los cuadrilleros. Dibujo de Virtudes
Preso de la Santa Hermandad llegando a la cárcel de la Puerta de Zamora conducido por los cuadrilleros. Dibujo de Virtudes Portugués

Comprobados los hechos mediante tan numerosos testimonios se ordena que se prenda y ponga en prisión al ladronzuelo para después trasladarle a la cárcel de la Santa Hermandad de Talavera. Tres vecinos, Manuel Cañas, Isidro Herrador y Mateo Sánchez salen en su búsqueda al lugar llamado la Mata del Águila, “sierra áspera y muy intratable por la mucha aspereza de riscos y rebollos”. Pero Ignacio huye con la escopeta. Se le impone al reo en rebeldía una sanción de veinte ducados y no volvemos a saber másprovocan de él hasta que nuevas fechorías  que se instruyan nuevas diligencias desde Talavera. Esta vez  se pretende  comprobar la inocencia del padre y se recogen varios testimonios de gentes de La Iglesuela que le exculpan,  ya que es público y notorio que por quejas que de su hijo le han dado , le a quitado de la guardería de las cabras trayéndole a casa a el exercicio de la lavor y la siega por corregirlo mejor, theniéndole a la vista y que, aunque en algunas ocasiones aya el otro Juan García cortado o golpeado algunos cencerros , abrá sido y es a persuasión de algunos vecinos y no con el fin de venderlos y que si a trocado o vendido algún zenzerro, a savido comprarlos por cargas de los manchegos”. Se da por inocente al padre de Ignacio que sufría las continuas ventas de cabritos del rebaño familiar, que su hijo hacía para satisfacer sus gastos superfluos, aún así se le hace pagar al paciente padre cincuenta reales de vellón por las costas judiciales.

También la madre de Peleque se ve envuelta en una causa cuando, tras escuchar que se ha encontrado el cadáver de un hombre con la vestidura de la tierra en un paraje cercano a Pelahustán llamado Navalmontero, comienza a decir por el pueblo que el muerto es su hijo y que con toda seguridad el justicia Manuel Sánchez Navas y los soldados que han querido prenderle le han dado un arcabuzazo. Manuel denuncia la calumnia  que la mujer a propagado, a sabiendas de que su hijo había estado sirviendo con las armas en el regimiento Victoria de Madrid y que más tarde había tenido noticias de él  vivo y que estaba trabajando en el pueblo de Cenicientos. Más tarde se sabe que el asesinado es un fabriquero [vi]de San Román

Después de otros delitos menores, el mozo es prendido, antes “ha voceado que ya está desesperado de dejar la tierra pero que primero se ha de vengar en matar a uno de la justicia”. La  detención se produce cuando se hallaba cuidando cabras en el lugar de Labradopanadero y se le intervienen “una navaja atada al cinto, un rosario y otros trastecillos de poco valor”, se le ponen grillos y se le lleva a la cárcel de su pueblo pero al ser encerrado toma una piedra de libra y media y amenazante dice que como alguno se apegase a meterle dentro se la avía de tirar a los cascos Es trasladado a  la cárcel de la  Puerta de Zamora de Talavera el 2 de enero de 1746.

La minuciosidad de la Santa Hermandad hace que el reo sea reconocido,  hallándole el cirujano “ manco del brazo yzquierdo por causa de algún golpe o herida grave que en él a padecido y que está imposibilitado de todo travajo con el expresado brazo” . Esta circunstancia le salvará más tarde de penas más duras como la de trabajos forzados o galeras, ya que en el interrogatorio que sigue, el acusado da excusas poco creíbles como la de que sus víctimas le debían dinero, que los frutos del robo eran suyos o de su padre, o que los objetos robados eran hallazgos fortuitos.

Aparecen otros pequeños delitos de Peleque por los que también es juzgado. Hacía unos meses que “había tenido una desazón” con un vecino del pueblo y le había agredido con un puntapié en la cara E[vii]s hecho preso en la cárcel de La Iglesuela pero rompe la “puerta talanquera” y huye con la escopeta de su padre.

Puerta con cierre de talanquera, frecuentes en la Sierra de San Vicente
Puerta con cierre de talanquera, frecuentes en la Sierra de San Vicente

También le saldría caro otro acto delictivo cercano al gamberrismo, pero muy serio para la época,  ya que, cuando se ensayaba el auto que se iba a representar en el pueblo por año nuevo, con otros dos mozos del pueblo acudió al hospital del lugar, haciéndose pasar por la justicia y en el momento en que  los indigentes allí refugiados, con todo su miedo y su respeto se quitaron las monteras, haciendo mofa de ellos, les pidieron las cartas de casamiento que acreditaban que las parejas de indigentes estaban casadas. Cuando en esta ocasión va a ser detenido también huye, sus dos compañeros sin embargo son sacados de la cárcel por la intercesión de dos franciscanos descalzos que andaban predicando en la Iglesuela.

Finalizadas las diligencias judiciales, Peleque es condenado a tres años de destierro de Talavera y La Iglesuela y demás pueblos de su circunferencia a distancia de tres leguas. Ignacio tiene todo el olor de la carne de presidio

[i] Según el tono de los cencerros de un rebaño se conoce a su dueño y va más acompasadas el ganado. El “tocador” o golpeador de cencerros es un artesano que consigue  afinar a un mismo son todas los cencerros del mismo rebaño.

[ii] Pastor trashumante.

[iii] Instrumento corto que sirve para labrar y desbastar la madera.

[iv] Cercadillo sembrado de todo género de grano y que se corta todavía verde para forraje.

[v]  Cada una de las abrazaderas que sujetan el timón a la cama del arado

[vi] Maestro artesano.

[vii] Puerta asegurada con travesaño

EL REY HUYE DE TALAVERA

EL REY HUYE DE TALAVERA

Cuadro del siglo XIX que representa la ejecución de don Álvaro de Luna
Cuadro del siglo XIX que representa la ejecución de don Álvaro de Luna

Al principio de su reinado, debido a que el rey Juan II, que sería el padre de Isabel la Católica, se encontraba en minoría de edad, Castilla es en realidad gobernada por sus parientes los infantes de Aragón, don Juan y don Enrique, que se reparten de hecho el poder,  hasta que       surgen desavenencias entre ellos.

Castillo de Villalba en Cebolla
Castillo de Villalba en Cebolla

El Rey tiene siempre a su lado a don Álvaro de Luna, es hijo ilegítimo de un noble y le acompaña desde su infancia, primero como paje y luego como amigo y consejero. Cuando el infante don Juan va a contraer matrimonio a Navarra, su hermano Enrique da un verdadero golpe de estado en Tordesillas e intenta tomar el poder en solitario, secuestrando prácticamente al joven rey. Lo lleva consigo a Ávila y luego a Talavera, para intentar así acercarse a los territorios de la orden de Santiago, donde se siente más seguro por ser el mismo don Enrique su Maestre.

Durante el camino desde Ávila a nuestra ciudad, el infante consigue convencer a Catalina, hermana del Rey, para que contraiga matrimonio con él, y consolidar así sus ambiciones de poder. Al principio, Catalina se opone e incluso se encierra en sus habitaciones para evitarlo, pero en noviembre de 1420 se celebran en Talavera las nupcias presididas por el rey Juan, haciéndose grandes fiestas en la villa. También durante esos días contrae matrimonio en Talavera don Álvaro de Luna con Elvira de Portocarrero y el Rey, como regalo, hace a su fiel paje y amigo conde de San Esteban de Gormaz.

Pero los planes del muy ambicioso don Álvaro pasan por sustraer al Rey del secuestro en que le mantiene don Enrique y aumentar así su influencia sobre él, y por ello decide emprender la huida de Talavera con el monarca. El día 29 de Noviembre, don Álvaro de Luna, su suegro Martín Fernández, Pedro Suárez de Toledo, señor de Oropesa, Diego López de Ayala y el halconero mayor del Rey, que dejó un vivo relato sobre lo sucedido, salieron de Talavera con el pretexto de cazar un gran jabalí, o una gran garza para otros, en un soto cercano, tal vez el de Entrambosríos por hallarse al este de la ciudad. Pero en lugar de iniciar su jornada  cinegética, emprendieron por sorpresa la huida al galope. El conde de Trastámara y el conde de Benavente acompañados por cincuenta hombres, única fuerza con la que contaban, se unieron a los huidos en el trayecto.

Castillo de Montalbán
Castillo de Montalbán

Después de dos horas, llegan todos al castillo de Villalba, fortaleza que se encuentra hoy en ruinas al sur de la carretera, cerca del cruce con Malpica. Se trata de un castillo estratégico pero con pocas posibilidades defensivas debido a su relativa accesibilidad, por lo que la expedición decide seguir camino hasta la fortaleza de Montalbán, mucho más fuerte por su emplazamiento junto a los impresionantes barrancos del arroyo del Torcón, cerca de San Martín de Montalbán.

Pero antes, deben cruzar el Tajo en este frío día invernal y lo hacen por la barca de Malpica, con peligro de zozobrar por la crecida corriente del río. Llegan exhaustos a las inmediaciones del castillo de Montalbán y observan que un hombre ha salido a por agua dejando abierto uno de los portillos de la muralla. Es entonces cuando, en una acción de gran audacia, el halconero Pedro Carrillo y Diego López de Ayala entran en el interior y consiguen tomar la fortaleza.

Don Álvaro de Luna
Don Álvaro de Luna

Aun así, la situación de los huidos no es segura en absoluto pues son muy pocas las fuerzas a su disposición, hasta el punto de que el rey envía presuroso cartas que consiguen que algunas cuadrillas de la Santa Hermandad acudan en su auxilio. Tampoco tienen víveres ni leña.

Mientras tanto, en Talavera el infante Enrique queda desconcertado tras la huida, y más cuando llegan falsos rumores de que el infante don Juan ha vuelto de Navarra y va a asaltar nuestra villa con su ejército. Al final Enrique pone sitio al castillo de Montalbán, aunque con el asedio no consigue que el Rey vuelva con él y se ve obligado a levantar el campamento cuando sabe que el duque de Peñafiel viene ya por Móstoles en auxilio del Rey con sus fuerzas.

Así comienza la influencia de don Álvaro de Luna sobre el rey, aunque es el mismo Juan II el que tras toda una vida de amistad ordena degollar a su valido, el español más poderoso de su época.

Sepolcro de Alvaro de Luna y su esposa en la catedral de Toledo
Sepolcro de Alvaro de Luna y su esposa en la catedral de Toledo

LA LEYENDA DEL ESCUDO DE TALAVERA

LA LEYENDA DEL ESCUDO DE TALAVERA

Escudo de Talavera en la Plaza del Pan
Escudo de Talavera en la Plaza del Pan

El escudo de nuestra ciudad es uno de los más antiguos que se conocen en España. En el siglo XIII, Talavera y Plasencia firmaron una carta de hermandad para defenderse mutuamente de la ciudad de Ávila, que abusaba de su poder militar con las tierras limítrofes. En ese documento aparece ya un sello incompleto que representa un fragmento del escudo en el que se perciben los sillares de los muros de la torre albarrana, uno de los elementos principales del mismo.

Escudo en la entrada posterior del antiguo ayuntamiento que presenta solamente la torre albarrana
Escudo en la entrada posterior del antiguo ayuntamiento que presenta solamente la torre albarrana

En diferentes edificios podemos ver todavía el escudo entero o despiezado. En el que se encuentra en la puerta trasera de la actual Delegación de Servicios de la Junta de Comunidades, edificio que albergó el antiguo ayuntamiento, aparece simplemente una torre albarrana, que es uno de los elementos de nuestro emblema. En este caso podemos datarlo en el siglo XV, y posiblemente Fernando de Rojas pasó muchas veces bajo él cuando era alcalde de la villa y ejercía sus funciones en ese edificio.

Llamadores en forma de toro en las puertas del antiguo ayuntamiento o palacio de los Girón
Llamadores en forma de toro en las puertas del antiguo ayuntamiento o palacio de los Girón

En otros inmuebles se mantienen otros escudos, ya sea por haber formado parte de las antiguas puertas de la muralla, de edificios municipales o de otras construcciones, que podríamos considerar “oficiales”, como el palacio de los arzobispos, señores de la villa.

Escudo de la historia de Torrejón con la alusión a Brigo como fundador mítico
Escudo de la historia de Torrejón con la alusión a Brigo como fundador mítico

El escudo se compone de los dos toros y de la torre albarrana, la más significativa de las estructuras de nuestro recinto amurallado. Se trata de una de esas altas torres construidas entre los siglos XII y XIV, según distintos autores, y que pretendían reforzar las defensas de la ciudad de los ataques de las tropas musulmanas de almorávides, almohades y benimerines. Estas torres son muy características de nuestra ciudad, pues sólo se hallan en algunas fortificaciones como los castillos de Escalona, Mérida o Montalbán además de ser características de la de Talavera. Por todo ello no se deben admitir como correctos los escudos en los que aparece un castillo en lugar de una torre albarrana, como las que hoy podemos ver con su gran arco en las calles Charcón o Carnicerías.

Grabado donde se aprecian las torres albarranas del Charcón
Grabado donde se aprecian las torres albarranas del Charcón

Las dos reses que aparecen se representan a veces dentro y a veces fuera del arco; una entrando y otra saliendo, o las dos saliendo; y pueden ser dos toros o un toro y una vaca, pero siempre son una pareja.

Para los viejos historiadores serían dos las leyendas que explicarían el origen del escudo. Por una parte la que quiere ver el origen del mismo en que Talavera, simbolizada como ciudad por la torre, fue fundada por los romanos que, al igual que Rómulo y Remo hicieron delimitando los límites de Roma, marcaban sus límites como primer ritual de fundación con una yunta de bueyes, que estarían también representados en el escudo por los dos toros. Para defender esta teoría algunos autores antiguos refieren el hallazgo en Talavera de monedas romanas donde figuran toros y castillos.

Escudo despiezado que procede de la Puerta de Cuartos
Escudo despiezado que procede de la Puerta de Cuartos

Además de esta versión romana, conocemos la otra medieval más divulgada entre la población que cuenta cómo Talavera sufría numerosos asedios, y en cierta ocasión en que la resistencia de sus habitantes estaba al límite de sus fuerzas por la falta de víveres, para hacer creer a los árabes que todavía podían resistir hasta la llegada de refuerzos cristianos, soltaron los talaveranos las dos únicas cabezas de ganado que les quedaban, para que así pastaran junto a las murallas. Al ver a los dos toros campando a sus anchas, los árabes creyeron que los talaveranos andaban sobrados de comida y levantaron el campamento, cayendo así en la trampa y abandonando el sitio de la ciudad temerosos de la inmediata llegada de las tropas cristianas de auxilio.

Torre albarrana del escudo despiezado que procede de la Puerta de Cuartos
Torre albarrana del escudo despiezado que procede de la Puerta de Cuartos

Otros han querido ver en los toros el símbolo de los verracos de piedra que esculpía el pueblo vettón que habitaba en nuestro solar hasta la llegada de los romanos. Además de basarse también en la secular vinculación de Talavera con la antiquísima fiesta de toros conocida como de Mondas.

LA RECONQUISTA DE TALAVERA

Azulejería talaverana del siglo XVI representando a Santiago matamoros
Azulejería talaverana del siglo XVI representando a Santiago matamoros

LA RECONQUISTA DE TALAVERA

Un nuevo capítulo de «Ríos de Historia» sobre las vicisitudes que llevaron a la conquista de talavera por Alfonso VI

La situación del reino taifa de Toledo bajo el reinado de Al-Qadir se había ido deteriorando de tal manera que estaba siendo atacado por todos los reinos árabes colindantes, mientras se producían además continuas sublevaciones en la ciudad. Tan mala era la situación, que el rey moro se vio obligado a pagar a Alfonso VI una gran cantidad de dinero y a cederle algunas de las fortalezas de su reino. Para algunos mediante un pacto final y para otros mediante una ocupación militar, el reino de Toledo pasó en fin a manos del rey castellano.

Los árabes habían fortificado todo el valle del Tajo para evitar el avance de los cristianos hacia Al-Andalus. Para llegar a conquistar Toledo sin dificultad, Alfonso VI debía favorecer el avance de sus tropas e impedir sorpresas desde el oeste, neutralizando los castillos y ciudades fortificadas que se repartían a lo largo de sus riberas. La más importante de todas ellas era Talavera, defendida con sus imponentes murallas, admiración de todo A l -Andalus, y hacia ella debía dirigir sus esfuerzos.

En-la-zona-de-los-altos-de-Canturias-se-elevaba-uno-de-los-castillos-que-defendían-el-Tajo-del-avance-de-los-cristianos
En-la-zona-de-los-altos-de-Canturias-se-elevaba-uno-de-los-castillos-que-defendían-el-Tajo-del-avance-de-los-cristianos

Pero antes se hizo con castillos como el de Canturias, cerca de Las Herencias, Castros, aguas abajo de Puente del Arzobispo y otros como Espejel o Alija, situados ya en La Jara que hoy es extremeña. También atacó el rey Alfonso otras fortalezas en Alamín, Madrid, Maqueda o Zorita, durante toda una serie de operaciones militares que duraron en total unos siete años. En el interior de la Talabira árabe contaban además los castellanos con la ayuda inestimable de los mozárabes, cristianos que durante varios siglos de convivencia habían asimilado muchos aspectos de la cultura musulmana, pero conservaban sus creencias religiosas y estaban siempre dispuestos a ayudar en la reconquista de la villa para el reino de Castilla y León. Cuentan las crónicas que los mozárabes montaron varias algaradas durante el asedio a Talavera de Alfonso VI, para facilitar así el asalto de los cristianos que, según la tradición, se inició por uno de los pequeños portillos de la muralla, debiendo además los cristianos salvar en algunas zonas el foso que se inundaba con agua del Tajo mediante un sistema construido por los árabes.

Probablemente la Ciudad de vascos fue abandonada o desalojada tras la reconquista de talavera
Probablemente la Ciudad de vascos fue abandonada o desalojada tras la reconquista de talavera

La fuerte Talabira, la primera en importancia entre las ciudades del reino de Toledo, fue conquistada en noviembre del año 1083, aunque otros autores defienden que la toma se produjo después de haber caído la propia Toledo en poder de Alfonso VI en 1085. La ayuda de los mozárabes, que constituyeron una numerosa comunidad en la Talavera medieval, sería luego premiada por el rey, que les permitió ocupar la parte del caserío que antes pertenecía a los musulmanes acomodados, es decir la parte de la villa situada en el interior del primer recinto amurallado. Este colectivo pudo mantener su antiguo fuero para impartir justicia y su parroquia de referencia era la de Santa María, que más tarde sería Colegial. Los caballeros castellanos recién llegados con las huestes del Rey celebraban sus juicios en el pórtico de la iglesia de El Salvador de los Caballeros, llamada así precisamente por esa razón.

-Murallas del alcázar talaverano con la barbacana y la zona que se inundaba en los asedios. Portillo para acceder a la barbacana y al agua.JPG
-Murallas del alcázar talaverano con la barbacana y la zona que se inundaba en los asedios. Portillo para acceder a la barbacana y al agua.JPG

Durante los primeros años posteriores a la reconquista, Talavera fue administrada desde el alcázar por varios gobernadores militares. El primero de ellos se llamaba Sancho del Carpio y murió ejecutado por orden de Raimundo de Borgoña, conde gobernador de Ávila, al no haber sabido defender la villa y el paso del Tajo en un ataque posterior de los árabes que afectó a los habitantes de Gredos y al valle del Tiétar. Talavera había sido conquistada por los cristianos, pero seguiría sufriendo el asedio y los ataques de los árabes hasta la batalla de Las Navas de Tolosa en 1212, e incluso algunas razzias esporádicas después de esa fecha clave, en la que la frontera entre los dos bandos pasó del Tajo al Guadiana.

INCENDIO EN LA COLEGIAL

INCENDIO EN LA COLEGIAL

Dibujo de enrique reaño sobre postal de los años 20
Dibujo de Enrique Reaño sobre postal de los años 20

En la noche del 22 de Septiembre de 1846 la iglesia sufre un gran incendio cuya descripción vamos a extraer de la crónica de un reportero de «El Semanario Pintoresco Español» llamado Rafael Monje que pasa por Talavera en 1847:

«¡Noche de espantoso recuerdo en los fastos de Talavera y de laudable remembranza para sus hijos! – Serían las ocho y media de la noche , cuando las campanas de la Colegial anunciaron el fuego que, habiendo prendido en el maderamen interior del órgano por inadvertencia del artífice que lo afinaba, se descubría ya por encima del tejado apoderándose con la rapidez del rayo de los corpulentos tirantes que sustentaban las naves colaterales. Alborótase el vecindario, e impelido por la voracidad de las llamas y el toque de somatén, se lanza indistintamente al lugar donde el peligro amenazaba más de cerca o propendía a mayores daños. Las señoras de la primera categoría se olvidaban de su débil complexión, apresurándose a salvar entre sus brazos las ropas exquisitas, las colgaduras, los objetos combustibles y los vasos de oro y plata. Rompíanse a golpes de hacha las portezuelas de los relicarios y las gabetas de los roperos cuyas llaves no aparecían tan pronto.

Rosetón gótico mudéjar dela Colegial en un reportaje de Blanco y Negro de 1969
Rosetón gótico mudéjar dela Colegial en un reportaje de Blanco y Negro de 1969

El rumor de la fuerza de las llamas cada instante crecía más, viéndose en pocos minutos el coro convertido en una fragua donde fluía el estaño derretido del órgano; los vidrios de las ventanas liquidados y el plomo que los aseguraba deshecho como cera en las paredes. Por todas partes crujían las maderas abrasadas, chispeaban las piedras, gritaba el pueblo y se derramaba el agua a torrentes entre el fuego que saltaba a los retablos, incendiándose como si estuviesen bañados en resina, y el humo que sofocaba la respiración y tostaba a los operarios. En medio de este caos infernal vimos un celoso sacerdote llevar entre sus manos temblorosas el sacrosanto copón y caminar bajo la salvaguardia del Dios vivo, con tanta lentitud y compostura como si nada pasase en su enderredor …y sus vestiduras participaban ya del fuego; y caían sobre su venerable cabeza los pedazos de argamasa que se desprendían de las bóvedas, candentes como el horno de un alfarero. ¡El santuario iba dejando de existir y la religión triunfaba en todos los corazones!

Dibujo de detalle arquitectónico de la Colegial de Jesús Morales
Dibujo de detalle arquitectónico de la Colegial de Jesús Morales

Eran las doce cuando se dio por terminada la catástrofe. El estrago había sido inmenso. Ni una astilla quedó en el coro; ni el menor vestigio del órgano; ni un palmo de pared donde no hubiese  marcado su negra huella el elemento destructor»

Detalle arquitectónico de La Colegial de Jesús Morales
Detalle arquitectónico de La Colegial de Jesús Morales

ÚLTIMA CAUSA DE LA SANTA HERMANDAD REAL Y VIEJA DE TALAVERA

ÚLTIMA CAUSA DE LA SANTA HERMANDAD REAL Y VIEJA DE TALAVERA

Puerta de Zamora y a la izquierda las columnas de la portada de la Santa Hermandad
Puerta de Zamora y a la izquierda las columnas de la portada de la Santa Hermandad

Nos encontramos a primeros de junio de 1833 en Mohedas de la Jara. Hasta aquí se ha desplazado el hermano y comandante de la fuerza de la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera para investigar el asalto sufrido por Juan Oliva, vecino de este lugar, que se dirigía hacia Puente del Arzobispo en compañía de un criado.

Según  declara la víctima, había sido asaltado por un hombre que por las señas que tenía y le havían referido, hera uno de Carrascalejo[i] que se havía dado al robo, quitando al testigo ochenta y un reales en metálico,  en veinte pesetas, y lo demás calderilla, dos panes y un poco de cecina de fiambre… que ni al que declara ni al criado molestó el malhechor, pero sí amenazó con un arma de fuego que tenía puesta en el brazo.Tanto Juan Oliva como su criado reconocen al asaltante cuando se lo muestran a través de la ventana de la cárcel de Mohedas. Seguir leyendo ÚLTIMA CAUSA DE LA SANTA HERMANDAD REAL Y VIEJA DE TALAVERA

EL TAJO COMO CLOACA MEDIEVAL

EL RÍO COMO CLOACA MEDIEVAL

Alcantarilla romana desembocando en el lienzo de muralla que aún se conserva junto al Puente de Hierro
Alcantarilla romana desembocando en el lienzo de muralla que aún se conserva junto al Puente de Hierro

Ya hemos comentado las normas para evitar en lo posible las molestias de los vertidos de la pescadería, pero en la Edad Media, como ahora, el río era el destino de toda la suciedad de la población. El carnicero y los triperos también tenían un lugar determinado para arrojar sus desperdicios, “logar donde vazíe los vientres e tripas de las reses e ganados…que sea sin perjuicio”

Esta fotografía de unas tenerías marroquíes nos da idea de la suciedad que supone esta actividad
Esta fotografía de unas tenerías marroquíes nos da idea de la suciedad que supone esta actividad

Las tenerías eran los lugares donde se curtían las pieles, una actividad muy sucia y maloliente que también se situaba en general en las cercanías del río. Podemos ver todavía las que se conservan en el actual museo etnográfico, que fue lagar de los jerónimos posteriormente, otra actividad también sucia que se situaba junto a las corrientes para arrojar los alpechines. Los cueros se debían lavar de la desembocadura “de la Portiña Ayuso”, es decir en la zona entre el actual instituto Ribera del Tajo y la Universidad.

Lagar de los jerónimos blanqueados en primer plano en una foto de Blanco y Negro de 1969
Lagar de los jerónimos blanqueados en primer plano en una foto de Blanco y Negro de 1969

A finales del siglo XV se escribe La Celestina por el que luego sería alcalde de Talavera, Fernando de Rojas, y para los que gustamos de imaginar a Talavera como escenario de la obra universal hay dos pasajes con referencias fluviales que nos lo sugieren: Dice Pármeno cuando habla de Celestina: “Tiene esta buena dueña al cabo de la ciudad, allá cerca de las tenerías, en la cuesta del río, una casa apartada, medio caída, poco compuesta y menos abastada” Como acabamos de ver, junto a las riberas del Tajo se encontraban entre otras las tenerías de los jerónimos. Otro pasaje de La Celestina habla de que desde una torre, que podía ser cualquiera de las albarranas, entre las cuales Rojas disfrutó concretamente de la torre cercana al Arco de San Pedro, se observaban los “navíos del río”. Y sabemos que hasta mediados del siglo pasado había en Talavera pescadores fluviales.

Foto de Ruiz de Luna de la calle Carnicerías en la que se ven los albañales de Talavera, tan criticados por viajeros de todas las épocas
Foto de Ruiz de Luna de la calle Carnicerías en la que se ven los albañales de Talavera, tan criticados por viajeros de todas las épocas

También a finales de la Edad media hay referencias a la suciedad de las calles talaveranas y a los albañales que discurrían por las calles de Talavera y a los que hacen referencia muchos de los viajeros que pasaron por aquí. Cuando corrían todas acababan en el Tajo, en La Portiña o en lagunas absolutamente insalubres que se formaban en diferentes lugares de la villa.

TALAVERA EN LA LITERATURA Viajeros de la Antigüedad y LA Edad Media

TALAVERA EN LA LITERATURA

Viajeros de la Antigüedad y Edad Media

La muralla árabe lamida por el río en foto de Ruiz de luna de principios del siglo XX
La muralla árabe lamida por el río en foto de Ruiz de luna de principios del siglo XX

Cuando Estrabón en sus descripciones geográficas habla de las arenas de oro del Tajo y de sus opulentas ciudades, es posible que se refiera a Talavera como una de ellas, ya que no son muchas las ciudades ribereñas de nuestro río y mucho menos las existentes hace dos mil años.

En las crónicas vuelve a aparecer Talavera cuando en el siglo VIII se describe el encuentro de Tarik y Muza que ya comentamos en otro capítulo. Pero es en el siglo X cuando Ibn Hawqal habla de Talabira como una gran ciudad de la España musulmana llena de tiendas, bazares, y muchos baños y mezquitas. Por primera vez se describe el aspecto eminentemente comercial de la ciudad.

Monumento al geógrafo Al Idrisi en Ceuta, su ciudad de nacimiento. Talavera bien podríaerigir un monumento a quien hace mil años hizo la descripción más elogiosa de Talavera
Monumento al geógrafo Al Idrisi en Ceuta, su ciudad de nacimiento. Talavera bien podría erigir un monumento a quien hace mil años hizo la descripción más elogiosa de Talavera

Al-Idrisi es un geógrafo nacido en Ceuta de la familia de los Hamaditas que estaba al servicio del rey Rogerio de Sicilia. En el siglo XI hace una descripción de Talavera que sugiere que en la época vivía nuestra ciudad uno de sus mayores periodos de esplendor:

“Talavera es una gran villa construida en la orilla del Tajo; el castillo está perfectamente fortificado y la villa es notable por su belleza, su extensión y la variedad de sus producciones. Los bazares son dignos de verse y las casas están agradablemente dispuestas; un gran número de molinos se elevan sobre las aguas del río. Capital de una provincia importante, Talavera está rodeada de campos fértiles. Sus b a rrios son hermosos y antiguos y se encuentran allí monumentos de remota antigüedad. Está situada a 70 millas de Toledo.La villa de Toledo, al oriente de Talavera, es una capital no menos importante”.

Ya ven ustedes que Al-Idrisi establece una comparación en términos de igualdad entre la capital del reino visigodo y la propia Talabira, lo que nos da una idea de su pujanza. En la crónica del moro Rasis o también en Al – Bakri , encontramos otras referencias a Talavera como importante ciudad localizada en el extremo norte de Al-Andalus “en la frontera con los politeístas”, que es como los árabes llamaban a los cristianos por pensar que creían en varios dioses, pues adoraban a un dios trino y a los santos.

Atalaya de Segurilla, donde quedaron enmascarados los hombres de Nalvillos
Atalaya o torre musulmana de señales de Segurilla

Hay crónicas musulmanas en las que se dice que cerca de Talavera hay una tierra especial que es muy apropiada para combatir las enfermedades de los ojos y quitar las legañas.

Su condición de frontera hace que nuestra ciudad aparezca en numerosas crónicas bélicas de la Edad Media. En algunas de ellas se habla del espíritu guerrero de sus habitantes, pues su territorio estaba poblado por bereberes que defendían la zona de los cristianos o vigilaban a la levantisca Toledo, siempre dispuesta a sublevarse contra el califato de Córdoba. Son por eso numerosas las alusiones a la fortaleza de nuestras murallas, como dice Musalib Al -Absar ya en el siglo XIV, y las referencias a las atalayas que vigilan la llegada del enemigo y hacen señales de humo a la población desde las alturas de Segurilla o El Casar, como nos relata Ibn-Galib en el siglo XII, justo cuando parecen desarrollarse los hechos que describo en la “Leyenda del Caballero Cornudo”.

Lucerna o candil árabe de Talavera
Lucerna o candil árabe de Talavera

También hay descripciones de Rasis o Al Bakri sobre el sistema hidráulico que hacía que se inundara un foso alrededor de las murallas con agua del río o, ya en crónicas posteriores, a lo buenos ballesteros que eran los talaveranos de entonces.

Tinaja hallada en el siglo XVII en el Arco de San Pedro con inscripción en árabe
Tinaja hallada en el siglo XVII en el Arco de San Pedro con inscripción en árabe

Aunque hay referencias en las crónicas históricas a los hechos bélicos de la Talavera medieval, la villa no vuelve a aparecer en una obra literaria hasta el siglo XIV, cuando en el Libro de la Montería de Alfonso XI figuran algunos parajes cercanos. Es el caso del soto de Entrambosríos, entre el Tajo y el Alberche, que aquí llama Soto de Men López, y otros muchos parajes de la comarca en los que caza el Rey, sobre todo en La Jara y la sierra de San Vicente, donde encuentra buenos lugares para monterías de oso o puerco.

LOS HOSPITALES DEL CAMINO DE GUADALUPE

LOS HOSPITALES DEL CAMINO DE GUADALUPE

Portada de la iglesia del monasterio de Guadalupe
Portada de la iglesia del monasterio de Guadalupe

Tenemos muy cerca el segundo camino histórico de peregrinación de la península, el Camino de Guadalupe.
Todo el territorio por el que discurría pertenecía a las Antiguas Tierras de Talavera. El mismo solar del monasterio y del caserío de la Puebla de Santa María de Guadalupe se encontraba en el alfoz talaverano y el concejo de la entonces villa del Tajo mantuvo numerosos pleitos jurisdiccionales con el poderoso cenobio protegido por los reyes desde su fundación en el siglo XIV por Alfonso el Onceno. La Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera vigilaba los caminos de peregrinación e incluso hasta el siglo pasado, el día ocho de Septiembre, día de la feria de Guadalupe, asentaba esta institución su tienda y su pendón a las afueras de La Puebla para demostrar así la jurisdicción que tenía sobre esas tierras.
En la división provincial del siglo XIX, tan nefasta para los intereses talaveranos, se desgajó de su extenso alfoz la parte de la comarca de La Jara y los lbores donde hoy, paradojas de la historia, se asienta el más paradigmático símbolo de Extremadura, la Virgen de Guadalupe. A través de Talavera discurría el camino por el que viajaban miles de fieles.Desde los más humildes que pretendían la curación de alguna enfermedad, hasta príncipes y prelados que deseaban visitar el monasterio famoso en toda Europa.
Una de las pruebas que aportan los defensores de Talavera como escenario en el que se inspiró Fernando de Rojas para el desarrollo de su tragicomedia de Calixto y Melibea, es la referencia en el texto a una expedición del embajador francés en peregrinación a Guadalupe. Ni Sevilla ni Salamanca, las otras dos ciudades propuestas como escenario para las andanzas de la vieja alcahueta, están situadas en el camino natural de Guadalupe y sin embargo sí está documentado el viaje de dicho embajador y su paso por Talavera a finales del siglo XV. En la Ciudad de la Cerámica existían numerosos hospitales que daban asistencia no solo a los peregrinos sino también a los muchos vagabundos y transeúntes que pasaban por ella, que siempre fue nudo de comunicaciones en el eje Toledo-Mérida y entre las mesetas norte y sur.

Hospital de la Misericordia de Talavera, hoy centro cultural Rafael Morales
Hospital de la Misericordia de Talavera, hoy centro cultural Rafael Morales

El más importante de esos hospitales fue el de la Misericordia fundado en el siglo XV por Hernando de Alonso, visitador del arzobispo Carrillo. La institución,cuyo edificio todavía puede verse en la Plaza del Pan y acoge hoy día el centro cultural Rafael Morales, daba asistencia a todos los pobres que lo solicitarán, los sanos por una sola noche «e otro día que vayan donde Dios los ayudare»; los enfermos, sin embargo, podian permanecer hasta que «sanen o fallescan”.
Las dolencias con las que más frecuentemente se ingresaba eran el paludismo,endémico en Talavera y todo el Campo Arañuelo, las gastroenteritis, cuyos enfermos tenían asignados la ropa y los colchones viejos ya que la diarrea «los pudría”.También ingresaban todas las enfermedades compañeras de la miseria y la inanición como las úlceras de las extremidades, patología respiratoria, parasitosis o alcoholìsmo.
En un plano del siglo XIX, podemos observar que en la planta baja se situaban los dormitorios, comedor y un patio exclusivos para los niños; el depósito de cadáveres,el «depósito de inmundicias” y el almacén de ropas y de camillas. El lavadero y tendedero para la ropa de los enfermos, fregadero de sus utensilios, despensa, cuarto para la bomba de incendios y «cuarto de locos». La vivienda del portero se encontraba en el sótano. En la planta superior estaba la sala de cirugía o de San Miguel,la enfermería de hombres o de los Santos Mártires y la de mujeres o de Nuestra Señora del Prado. Alacenas, cocina, refectorio,cuarto de cofres y la capilla eran, junto a las dependencias de las monjas,otras de las habitaciones de este hospital.

Hospital de Puente del Arzobispo, hoy residencia de ancianos
Hospital de Puente del Arzobispo, hoy residencia de ancianos

Retomamos nuevamente el camino de Guadalupe y llegamos a Puente del Arzobispo. La fundación del pueblo y la construcción de su magnífico puente medieval están indisolublemente unidas a la peregrinación guadalupana.
Cuenta la tradición que viendo los trabajos y peligros que los peregrinos debían acometer para cruzar el Tajo, el arzobispo Tenorio ordenó construir el puente. Otra leyenda nos dice que él mismo sufrió un pequeño accidente al vadearlo en una barca y perdió su anillo, prometiendo que si volvía a su poder edificaría un puente. Ese mismo día, cuando le sirvieron un magnífico barbo para comer halló en su interior el anillo cumpliendo por ello su promesa.
La construcción del puente se vio acompañada de la de un hospital que acogería a todos los pobres y peregrinos de paso para Guadalupe. Se financiaba de las rentas que los ganados trashumantes dejaban al cruzar el puente y de unos molinos de agua propiedad también del arzobispo. El edificio del antiguo hospital se conserva todavía en la plaza del pueblo,es un edificio de aparejo toledano con buena rejería que aloja hoy día una residencia de ancianos. También puede visitarse el curioso edificio de los molinos que financiaban la institución hospitalaria, los mas potentes del río Tajo.
El camino más utilizado durante la edad media continuaba después hasta El Villar del Pedroso. Se mantiene en pie todavía en esta localidad el antiguo hospital en la calle principal, claramente alineada con el camino de Guadalupe. Es un edificio gótico fundado también, como el de la Misericordia de Talavera, por Hernando de Alonso que antes de ser visitador y clérigo en Talavera, fue párroco de esta villa.
Todavía se conserva en su fachada la placa con una inscripción que hace referencia a su fundación. Frente a este edificio se mantiene la hospedería para los peregrinos sanos y destinada a casa parroquial en la actualidad.

Placa fundacional del hospital de Villar del Pedroso
Placa fundacional del hospital de Villar del Pedroso

Desde El Villar del Pedroso subimos el puerto de Arrebatacapas donde debe detenerse el viajero. Todavía hoy, la visión de aquellas soledades es sobrecogedora. Los valles del Gualija y los Guadarranques con su extrema soledad y despoblación fueron desde antiguo lugar frecuentado por bandidos y contrabandistas. No olvidemos que en estos parajes comienzan sus andanzas los golfines, una de las primeras manifestaciones de un fenómeno tan hispano como es el bandolerismo. Lo agreste de la naturaleza de la zona hacía todavía más peligroso deambular por aquellos lugares de monte fragoso que escondían hasta hace poco manadas de lobos y donde, hasta finales del siglo XVIII,estuvo constatada la presencia de osos.

Hospital del Obispo en el camino real de Guadalupe
Hospital del Obispo en el camino real de Guadalupe

Todo ello, unido al peligro de los fríos y las nevadas invernales, movió a Diego Muros, un obispo canario, a dotar de medios a un hospital situado entre los robles de aquellas sierras y que se conoce como el Hospital del Obispo, aprovechando el edificio de un antiguo refugio de caza de Pedro El Cruel. En los años cuarenta se destinó a cuartel de la Guardia Civil para la represión de los maquis, que también escogieron estas sierras para el desarrollo de su guerrilla antifranquista. Actualmente es propiedad privada y se encuentra en restauración aunque pueden observarse la capilla gótica y las dependencias propiamente hospitalarias. Se sitúa en un paraje de gran amenidad donde el peregrino puede refrescar sus pies y su garganta en una fuente de agua fresca.

Uno de los hospitales de Guadalupe se estaba eb parte de las dependencias del actual Parador Nacional
Uno de los hospitales de Guadalupe se estaba eb parte de las dependencias del actual Parador Nacional

El gran numero de visitantes que atraía el Monasterio de la Virgen de Guadalupe hacía necesaria la construcción de hospitales que alojaran,no sólo a los fatigados peregrinos que con mejor o peor salud iban a venerar a la Virgen de las Villuercas sino que,además, debían dar una asistencia sanitaria conforme a los escasos medios de la época a los muchos enfermos que acudían hasta allí con la esperanza de una curación o mejoría milagrosa.
Fueron varios los hospitales de Guadalupe mejor o peor dotados,pero el que dependía directamente del monasterio era el conocido como hospital General o de San Juan Bautista. Ocupaba parte del edificio destinado actualmente a Parador Nacional de Turismo y era el de mayor entidad llegando a alojar hasta ochenta camas. En el siglo XV estaba regido por un fraile a cuyas órdenes trabajaban veinte hombres y veinticinco mujeres con veinticinco camas que se distribuían entre cinco huéspedes, cinco pobres y quince enfermos. El hospitalero debía vigilar que los ingresados tuvieran buena mesa, buena cama y limpieza, buen ministro y servidores caritativos con la orden de que «de mal doliente fagan bueno». El monasterio contrataba un «físico» por quince mil maravedíes al año y dos cirujanos por tres mil, que también deberían ocuparse de la enfermería del monasterio propiamente dicha. Ésta acogía a los monjes enfermos y se situaba en el actual claustro gótico de las dependencias conventuales. Parece seguro que en este hospital se realizaban necropsias y que en él se desarrollaron actividades docentes de medicina. Habría sido por tanto una de las primeras instituciones españolas dedicadas a la formación de facultativos.

Panel de azulejos que conmemora la primera autopsia científica en un hospital de Guadalupe
Panel de azulejos que conmemora la primera autopsia científica en un hospital de Guadalupe

Existía además otro hospital de mujeres que se construyó con los fondos de un rico artesano cordobés, un herrero que al morir su mujer ingresó como fraile en el monasterio jerónimo. También se conoce la existencia de otros hospitales como el de «Pobres», o el de La Pasión, destinado al «mal de bubas“, la sífilis, que dada su gran morbilidad también era tratada en dependencias aisladas del Hospital General.

LA LEYENDA DE LA PUERTA DE CUARTOS

Puerta de Cuartos en un grabado del siglo XIX
Puerta de Cuartos en un grabado del siglo XIX

LA LEYENDA DE LA PUERTA DE CUARTOS

La puerta de Cuartos es una de las puertas del tercer recinto amurallado de nuestra ciudad mediante el que se cercaban y protegían los arrabales viejos. Después de la reconquista de Talavera por Alfonso, sus habitantes se dividen en dos comunidades claramente diferenciadas: la de los mozárabes, que ocupan mayoritariamente la villa o casco antiguo, y la de los castellanos y francos recién llegados que pueblan los arrabales.

Cada uno de los grupos se regía por su propio fuero y era juzgado por sus propios jueces, por lo que no eran pocos los enfrentamientos entre ambas poblaciones que, por otra parte, tenían también grandes diferencias culturales por la herencia musulmana de los mozárabes.

Representación de Alfonso X el Sabio
Representación de Alfonso X el Sabio

Corría el año de 1283. Reinaba Alfonso X el Sabio y había muerto su sucesor y primogénito el Infante don Fernando. La ambición de su segundo hijo Sancho había hecho que se levantara contra su padre para impedir que reinaran sus sobrinos, los hijos de don Fernando. El hijo había declarado la guerra a su padre con el apoyo de algunas potencias extranjeras, de los nobles e incluso de la reina doña Violante. El rey Alfonso quedó sólo, enfermo y sumido en la tristeza con el único apoyo de algunas ciudades como Sevilla, Murcia y Badajoz. Sancho fue declarado maldito por su padre, carga que llevaría con angustia durante toda su vida. Sin acuerdo posible, se inició una guerra entre padre e hijo. Talavera no permaneció unida en aquel conflicto, ya que los castellanos de los arrabales se declararían partidarios del rey Alfonso y los mozárabes se aliaron con don Sancho. El cabecilla de los nobles castellanos fieles al Rey era un tal Romero que con cuatrocientos caballeros se preparópara unirse a don Alfonso, pero Sancho se encontraba en Olmedo y vino rápidamente hasta Talavera con su ejército. Aquí castigó duramente a los nobles fieles a su padre, destruyendo sus casas, confiscando Sus bienes, desterrando a los supervivientes y prohibiendo a los castellanos entrar en la villa, poblada por los mozárabes desde la reconquista.

Romero huyó con algunas de sus tropas y cruzó el puente de Pinos, situado aguas arriba de Azután, destruyéndole a su paso y marchado a refugiarse a la inexpugnable fortaleza roquera de Cabañas del Castillo, en las sierras de Las Villuercas.

Castillo de Cabañas en las Villuercas,
Castillo de Cabañas en las Villuercas,

Los más significados nobles del arrabal fueron ejecutados y descuartizados, colgando sus cuartos de la puerta que según la leyenda llevaría desde entonces el nombre de Puerta de Cuartos en recuerdo de tan sangrientos sucesos, aunque es sabido que la puerta ya se conocía con anterioridad como la puerta de Cortes o de Cuarto. La imaginación popular y los historiadores del siglo XIX vieron en estos hechos históricos la justificación del nombre de esta puerta de la muralla talaverana que recibía a los viajeros que venían desde Extremadura y junto a la que nació el padre de las ciencias históricas en nuestro país, el ilustre Juan de Mariana que en su Historia de España hace también referencia a estos acontecimientos.

Sancho IV reinaría después y se reconciliaría con nuestra ciudad, anulando las medidas legales contra sus moradores, aumentando considerablemente los territorios de la Tierra de Talavera y otorgando el privilegio para el establecimiento de los mercados y ferias que tanto marcaron luego nuestra identidad.