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DOS ROLLOS AL SUR DEL TAJO: ESPINOSO DEL REY Y LOS NAVALMORALES

Salvo Espinoso del Rey, que compró su privilegio de villazgo a Felipe II , todos los pueblos de La Jara pertenecieron al alfoz de Talavera hasta su “independencia” en el siglo XIX, y de ahí la excepcionalidad del rollo de Espinoso en territorio jareño.

Solamente Azután, pueblecito que perteneció a las monjas del Convento de San Clemente de Toledo fue excepción a esta situación en el territorio jareño al sur del Tajo. Otro caso diferente por pertenecer a un señor feudal es el de Los Navalmorales.

El rollo de Espinoso del Rey, único en La Jara

Rollo de Espinoso del Rey
Rollo de Espinoso del Rey

Pero en 1579, necesitado Felipe II de fondos para sus empresas bélicas, decide vender a los lugares de su reino el derecho a convertirse en villas independientes de sus señoríos. El primero en separarse de Talavera, y por tanto del señorío arzobispal, fue el lugar de Espinoso pasando a estar bajo la jurisdicción real directa, de ahí el apellido “del Rey” que lleva nuestro pueblo.

Como símbolo de la nueva condición de villa que toma se erige el rollo jurisdiccional. Los vecinos deciden comprar su independencia  al monarca alarmados porque un aventurero flamenco llamado Comelín intenta comprar el lugar para vendérselo a un noble talaverano. Con todo ceremonial se hace el amojonamiento del término que, por su aislada situación y cercanía a las sierras jareñas, siempre estuvo muy relacionado con los cuadrilleros de la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera que lo defendían de los bandoleros.

Detalle del rollo de Espinoso mostrando los garfios y argollas de hierro

En el siglo XVI adquiere Espinoso su privilegio de villazgo y, como símbolo de la independencia judicial y administrativa que esto supone para el lugar, se erige el rollo en la plaza a la que da nombre. Está fabricado en granito con cuatro escalones en los que se asienta una basa y, sobre ella, un fuste de dos piezas rematado con moldura convexa y un pináculo bajo el que se insertan tres sencillos garfios de hierro con argollas en lugar de los habituales canecillos de piedra. Otra argolla se sitúa en la zona medial del fuste, lo que nos induce a pensar que servía para amarrar a los reos que se exponían en vergüenza pública por sus delitos.

Rollo reconstruido de Los Navalmorales

El rollo de Los Navalmorales:

El Señorío de Valdepusa es un territorio que fue desgajado de La Jara, tierra histórica de Talavera,  para formar un señorío Feudal. Una de aquellas aldeas que lo conformaron era Navalmoral de Pusa que junto a su gemelo Navalmoral de Toledo, otro pueblo separado solamente por un arroyo, formaron lo que hoy es el municipio de Los Navalmorales.

Fotografía antigua en la que aparece el rollo de Los Navalmorales

Recientemente se ha reconstruido en la plaza del ayuntamiento el antiguo rollo del que apenas nos quedan imágenes y que simbolizó la independencia de la villa desde el punto de vista jurisdiccional. Los Navalmorales se hizo villa durante el reinado de Felipe IV  y se ha reproducido en la plaza del ayuntamiento el rollo que lo simbolizaba.

Se trata de un rollo granítico sobre cuatro gradas con un largo fuste y remate en un pináculo sobre semiesfera agallonada.

Fotografía de 1910 del rollo de Los Navalmorales realizada por el conde de Cedillo

Así es descrito en el libro de fotografías comentadas de Los Navalmorales que lleva por título ” Los Navalmorales, perfiles de un ayer” de Jose A. del Pino Ruiz

El rollo en principio se levantó de madera, con horca, tres garfios y cuchillo en las eras del Espartal, después se construyó uno de granito, que es el que vemos en la fotografía, cuya base son unas gradas de cinco escalones y columna toscana que suavemente iba disminuyendo de diámetro, teniendo al final un par de garfios de hierro que terminaba en una cabeza de ave y, como colofón, un capitel sobre el que descansaba un cuerpo curvilíneo estriado con aditamento labrado, rematando la obra una pequeña cruz.
Se comenzó a construir el 2 de Julio de 1655 y en 1659 ya estaba terminado e instalado en la plaza; más tarde se trasladó a la huerta, hoy parque, del convento de Capuchinos, luego se desmontó, Se deshizo y fue aprovechado para diversas construcciones, bancos, etc.

La Fundación Mítica de Talavera

Fundación Mítica de Talavera

Las viejas historias manuscritas de Talavera que se pueden consultar en el Archivo Municipal nos ofrecen pintorescas versiones sobre la fundación de nuestra ciudad.

Estela romana descrita por el padre Fita en la que aparece el nombre de Caesaróbriga por primera vez

La mayor parte de ellas se basan en los viejos cronicones o en autores religiosos que, con un gran esfuerzo de imaginación pero sin ninguna base científica, aseguran conocer hasta el año exacto en el que los primeros pobladores llegaron a estas riberas del Tajo.

Según la mayoría de ellos, después del diluvio universal, los hombres decidieron en su soberbia hacer una altísima torre, de la que dicen conocer con precisión hasta su altura de 5131 pasos. Se trata de la Torre de Babel, donde Dios, castigando su osadía, hizo que se confundieran las lenguas. Concretamente, aseguran que aparecieron setenta y dos nuevos idiomas hablados cada uno por un grupo de hombres

Escultura romana de bronce que representa a Hércules y se halló en la zona de la cuesta de San Clemente, hoy usurpada a Talavera por el Museo de Santa Cruz de Toledo.(foto de Arrabal)

Hércules, uno de los supuestos fundadores de Talavera, atacando a la hidra en una vasija de cerámica del siglo XVII que, al mando de un capitán, marcharon por el mundo a poblarlo. Uno de los hijos de Noé fue Jafet, que a su vez tuvo también un hijo llamado Túbal, el cual decidió ir a poblar la costa fenicia, para desde allí venir después a España. Era hombre de gran afición a fundar pueblos y comenzó a repartirlos por toda la península. Después, de Túbal nació Íbero, que dio nombre a la península, así como a su hijo Brigo le dio por fortificar ciudades junto a los ríos. Una de ellas fue la que luego los romanos llamarían Caesarobriga en honor a César, aunque todavía conservaría en el nombre la huella céltica del nombre de su fundador Brigo. Esta ciudad no es otra que nuestra Talavera. Según estos iluminados escritores Túbal fundó también otras ciudades como Segorbe, Logroño, Montemayor y Oviedo, que por tanto serían nuestras hermanas de padre.

El talaverano Juan de Mariana, aunque lleva la fama de ser el primer historiador científico español, también se dejaba llevar de estas elucubraciones fantásticas, como era habitual en la época, y así, deja caer que en realidad quienes fundaron

Talavera fueron los griegos de Cádiz, que aunque como grupo humano tienen nombre de chirigota, vinieron según él desde la Tacita de Plata hasta las orillas de la Portiña para dar nacimiento a nuestro pueblo.

El párroco de la iglesia de Santa Justa de Toledo, que escribe en la Edad Media una historia de las ermitas de España entre las que se cuenta la nuestra de la Virgen del Prado, también asegura en latín que “fuit gaetanorum”, es decir que fueron los gaditanos, nuestros auténtico abuelos, y tal vez nos venga de allí nuestra socarronería y carácter un tanto sureño.

Vasija de formas orientalizantes hallada en la tumba principesca de finales de la Edad del Bronce de El Carpio en Belvís de la Jara
Vasija de formas orientalizantes hallada en la tumba principesca de finales de la Edad del Bronce de El Carpio en Belvís de la Jara

En esos latines se basaron luego aquellos viejos historiadores para decir que el apellido de la noble familia talaverana de los “gaytanes” procedía de aquellos primigenios gaditanos que vinieron a sentar sus reales por aquí. Incluso, algunos son tan temerarios que se atreven a asegurar que Jasón, Hércules y otros griegos mitológicos, antes de ir a la batalla de Troya se pasearon por España, y, al llegar desde Cádiz a nuestro solar, decidieron que era buen sitio para hacer una ciudad, siguiendo después con sus aventuras épicas por esos mundos de Zeus. Instalados ya en su delirio, llegan estos alucinados historiadores a decir que Talavera se fundó exactamente en el año 1918 antes de Cristo, y no dan la hora y el minuto por no pecar de vanidosos. Y como en toda fantasía hay algo de verdad, les diré que los pueblos llamados orientalizantes, que fundan las primeras ciudades fortificadas, allá por la Edad del Bronce, subieron hasta aquí desde lo que luego sería el mítico reino de Tartessos, situado entre Cádiz y Huelva, dejando varias muestras de su estancia entre nosotros, como la estela de un guerrero hallada en Las Herencias, algunos objetos de bronce encontrados en el arroyo Manzanas y que hoy se guardan en el Museo Metropolitano de Nueva York, o algunos objetos y vasijas depositados en una tumba principesca en las riberas del Jébalo. O sea, que en definitiva algo de fenicios y gaditanos sí que tenemos y no iban tan descaminados los viejos e imaginativos historiadores.

Estela de guerrero de las culturas orientalizantes de la Edad del Bronce hallada en Las Heencias

EL PRIMER PROYECTO DE NAVEGACIÓN DEL TAJO A SU PASO POR TALAVERA

 

Detalle del plano del proyecto de navegación del Tajo de Carduchi del siglo XVII
Detalle del plano del proyecto de navegación del Tajo de Carduchi del siglo XVII

EL PRIMER PROYECTO DE NAVEGACIÓN DEL TAJO

En el siglo XVI hay un hecho que debemos reseñar en primer lugar en la historia de nuestro río,

Y es el primer plan de navegación del mismo. Se debe al ingeniero Juan Bautista Antonelli, italiano para unos y rumano para otros, la propuesta y elaboración del primer proyecto de navegación del Tajo. Había trabajado anteriormente para Felipe II en diversas obras de fortificación y pensando tanto en el provecho que podría suponer para la corona la comunicación fluvial entre Madrid y Lisboa -las dos principales capitales de su imperio por la unión de los dos reinos por herencia- como en el interés estratégico de la navegación para el transporte de tropas ante los previsibles levantamientos de los portugueses, el rey Prudente apoyó con entusiasmo este primer intento de hacer navegable el río con mayor longitud de la península ibérica.

La empresa se desarrolló durante los años 1581 a 1588 y no ha quedado documentación alguna de los planos y proyectos propiamente dichos, aunque sí sabemos que su financiación siempre se vio aquejada de cierta precariedad económica. En el repartimiento destinado a obtener fondos entre las ciudades ribereñas correspondió a Talavera la cantidad de 170.000 maravedíes mientras que Toledo debía pagar 1.300.000. Los gastos para hacer navegable el tramo comprendido entre Talavera la Vieja y Toledo supusieron un total de 433.000 reales y se llevaron a cabo entre los años 1586 y 1588.

Entre las obras acometidas se sabe que se pagaron por rotura y acondicionamiento de las presas de Cabañuelas y El Tejar, cerca de Talavera, 1.156 y 13.305 reales respectivamente. Conocemos también que en Talavera se realizaron embarques por lo que es posible deducir la existencia de algún muelle aunque fuera sencillo en su construcción. Una estructura de obra hoy cubierta por el terraplén de la orilla, aguas abajo del puente viejo, pudo haber correspondido a ese embarcadero pero también pudo haber sido parte de los edificios de los molinos que se situaban aprovechando el primer ojo del puente.

Detalle del plano del proyecto de navegación del Tajo del siglo XVII de Carduchi
Detalle del plano del proyecto de navegación del Tajo del siglo XVII de Carduchi

En carta a Felipe II describía así Antonelli su paso por nuestra comarca:

            Seguí mi camino y, pasado dos leguas encima de la dicha Puente ( del Arzobispo), hallé mejor tabla de río, y mejores orillas y mejor navegación hasta Talavera y Toledo; tanto que si no fuera los sotos que embarazaban la girga con estas crecientes que cubrían las presas, era tan buena la navegación como la del Po; y por la benignidad del cielo y fertilidad de la tierra, paréceme que se puede hacer otra Lombardía, aderezándose la navegación para de invierno y verano, como se puede con cuya comodidad y despacho, convidará a plantar viñas, olivares y frutales, y se llevarán aquí, a Madrid, y a una parte y a otra, harto barato, y será de mucho provecho y comodidad, Talavera y todos los pueblos comarcanos a Tajo…

           

Azután con su desparecida torre musulmana y los molinos

Condiciones y Obstáculos para la navegabilidad

Para que una corriente sea navegable en primer lugar es preciso que tenga una anchura suficiente de cauce, cuestión que en el Tajo no suele ser problemática.

La segunda condición es que la dirección de la corriente no sufra cambios bruscos de velocidad como los producidos por los remolinos que aparecen en los planes de navegación como “regolfos” y  “ollas”, aunque esta última palabra tiene más bien un sentido de poza o zona de aguas profundas. Estos obstáculos podían salvarse mediante canales realizados de piedra o de empalizadas y señalados en algunos mapas como “carreras” Uno de ellos es señalado en las inmediaciones de los molinos de Ciscarros frente a Aldeanueva de Barbarroya como “Carrera del Rey” en un proyecto posterior.

Los islotes deben también tenerse en cuenta por las maniobras bruscas que pueden obligar a realizar a las embarcaciones. Además deben reflejarse los afluentes que en sus desembocaduras llegan causar dificultades para los navíos debido a los remolinos, los cambios repentinos de dirección de la corriente y los bancos de arena que suelen originar.

En los planes de navegación se señalan los obstáculos como las chorreras de éste

En tercer lugar debía haber una profundidad o calado suficiente que variaba con el plan de navegación por el tipo de embarcación a utilizar en su época pero, en general, se consideraba necesario que no fuera menor de medio metro. Los obstáculos aparecen en los planos como bajos de arena, cascajares o riberas bajas e islas de cantos rodados o grava. También se detallan los fondos rocosos y los peñascos que emerjan de las aguas o se encuentren a baja profundidad.

Las presas son obstáculos que deben salvarse mediante la rotura de las mismas o con la construcción de esclusas y compuertas. Este segundo sistema mantendría el nivel de las aguas para así reducir los perjuicios de molineros y otros usuarios ribereños mientras que, al mismo tiempo, elevaría los niveles de la corriente aguas arriba facilitando la navegación.

Otra condición necesaria para la navegación es que la velocidad no exceda de determinados límites. Es lo que se señala en los planos como “rápidos”, que si se acompañan de fondos pedregosos y superficiales aparecen como “chorreras” o cuando la velocidad es muy elevada como “chorreras furiosas”. Entre la desembocadura del Jébalo y el Puente del Conde, bajo el embalse de Valdecañas, aparecen numerosas zonas de rápidos y chorreras furiosas que se intentaron eludir por Carducci como luego veremos con la excavación de un canal.

Puerta del Río y Molinos del primer ojo del puente

Para el estudio de todas estas condiciones de navegabilidad era necesario que en los planos se vieran reflejados las distancias, la anchura del cauce, los fondos verificados mediante sondeos, los márgenes, las chorreras, las pendientes y los afluentes.

La navegación contra corriente plantea el problema de la tracción necesaria, sobre todo en tramos de corriente rápida y en el paso de presas y esclusas. Los primeros caminos de sirga se abrieron en época de Antonelli y en las obras realizadas con motivo de los planes de navegación del siglo XIX para que por ellos, mediante tracción humana o animal, se “halara” a los barcos río arriba. Estos caminos eran muy costosos debido a lo escarpado de las orillas de nuestro río y a causa de esto se añadían a veces a su pavimento pequeñas lanchas de piedra o pizarra clavadas transversalmente para que sirvieran de punto de apoyo a los hombre o animales que tiraban de la embarcación. En otras ocasiones se colocaban anillas que facilitaran el efecto de polea del sistema de tracción  utilizado.

El Tajo está en todo su segundo tramo muy despoblado en sus orillas. No tiene pueblos ribereños, ni posadas ni refugios que sirvan para realizar paradas de reparación o avituallamiento y por ello en algunos proyectos se contemplaba la edificación de ventas y mesones. También debían construirse embarcaderos que dieran servicio a las comarcas ribereñas además de acondicionarse los caminos de acceso a las orillas que casi siempre se encontraban en mal estado para la circulación de carretas debido, sobre todo, a las grandes pendientes de las riberas del Tajo.

Los molinosde Abajo en Talavera y otros muchos con sus presas fueron obstáculo para la navegación

A todos estos obstáculos se unía la resistencia de los dueños de presas y artificios a las expropiaciones y roturas,  más teniendo en cuenta que en muchas ocasiones la propiedad de molinos o batanes estaba en mano de poderosas e influyentes instituciones religiosas o de señoríos laicos.

En la época de Felipe II descendieron desde Toledo y sobre todo desde Alcántara algunas barcazas con tropas, pertrechos de guerra y productos necesarios para el mantenimiento de esas fuerzas como eran principalmente las cargas de trigo. También bajaron algunas embarcaciones con hasta ciento diez forzados a galeras.

Múltiples fueron los problemas y deficiencias estructurales y presupuestarias que impidieron el que, al menos en el tramo bajo de su recorrido, se mantuviera como una realidad rentable la navegación del Tajo. Entre otros habría que citar la falta de marineros con experiencia en una navegación fluvial, no exenta por otra parte de obstáculos. Sabemos que cuatro de los marineros de una de las expediciones eran originarios del ribereño pueblo de Serradilla y conocemos un naufragio en Garrovillas, un choque contra el puente de Talavera y algunos embarrancamientos como ejemplos de los frecuentes accidentes acaecidos. A esto se añadía la ausencia de pueblos y caseríos en las escarpadas y muchas veces mal comunicadas orillas del río, dificultándose así la reparación y el servicio de las embarcaciones y de sus viajeros y tripulantes. Otras vías alternativas de comunicación ofrecían más rapidez y seguridad, sobre todo durante el pasado siglo. El contrabando era un fenómeno crónico en la zona que competía en desigual superioridad con tan dificultosa navegación. Los intereses de propietarios y molineros que restauraban las presas en cuanto disminuía el tráfico se unía a la precariedad financiera crónica de todos los proyectos y a hechos bélicos contemporáneos con las iniciativas de navegación fluvial como fue, por ejemplo, la financiación de la Armada Invencible en tiempos del proyecto de Antonelli.

En otros capítulos me referiré a otros planes de navegación posteriores.

CAMINO DE LOS BANDOLEROS A GUADALUPE ( y 16) LLEGAMOS AL MONASTERIO CON UNA LEYENDA DE MOROS

Claustro del monasterio con su hermoso templete mudéjar

Abandonamos Alía por el viejo camino de Guadalupe que parte desde el sur del casco urbano en dirección oeste. Seguimos su trazado paralelo a la carretera con la que volvemos a encontrarnos después de recorrer unos dos kilómetros y medio. Junto a la carretera se encuentra la capilla de la Virgen de la Concepción a la que nos hemos referido ya cuando hablamos de la ermita de la misma advocación. Después de una curva muy cerrada salimos de la carretera y tomamos nuevamente el camino que asciende hacia el collado del Madroño dejando una zona recreativa con una fuente a la izquierda. Vale la pena detenerse y contemplar el panorama desde el collado, para después descender por la Hoya de las Infantas hasta encontrarnos con el Río Valmorisco. Seguir leyendo CAMINO DE LOS BANDOLEROS A GUADALUPE ( y 16) LLEGAMOS AL MONASTERIO CON UNA LEYENDA DE MOROS

EL OBISPO JAREÑO PATRIOTA ASESINADO POR LOS FRANCESES

Inscipción en la casa del obispo Álvarez de Castro en Mohedas

EL OBISPO PATRIOTA

Don Juan Álvarez de Castro nació en Mohedas en 1724 en la casa que todavía hoy conserva una inscripción en su recuerdo en Mohedas de la Jara. Fue párroco de la iglesia de Piedraescrita y Navaltorial en la Jara Alta, y después de Azután. En 1780 oposita a la parroquia de los Santos Justo y Pastor de Madrid y en 1789 es nombrado obispo de Coria por Carlos IV a instancias del gobierno de Godoy. Seguir leyendo EL OBISPO JAREÑO PATRIOTA ASESINADO POR LOS FRANCESES

Año 1090, EL GOBERNADOR CRISTIANO DE TALAVERA ES EJECUTADO POR TRAICIÓN

 

Tropas musulmanas al mando de galafrón cruzaron el Tajo con consentimiento del gobernador de Talavera
Tropas musulmanas al mando de galafrón cruzaron el Tajo con consentimiento del gobernador de Talavera

Esta historia comienza de Ávila, en plena canícula del año 1090. Un pastor llega agotado a la ciudad del Adaja y pide ver al conde don Raimundo de Borgoña, gobernador de ella y casado con doña Urraca, la hermana del rey Alfonso VI. El asustado serrano cuenta cómo una partida de moros al mando de un tal Galafrón han cruzado el Tajo y se hallan en “los pinares”, con trescientos de a caballo y cien de a pie corriendo toda la tierra, robándoles sus ganados y aprisionando a sus pobladores y “faciendo grandes desaguisados e que si no les valían fincarían todos muertos e captivos”. Por “los pinares” se conocía a la ladera sur de Gredos, donde al igual que hoy día eran extensos los bosques de pinos Seguir leyendo Año 1090, EL GOBERNADOR CRISTIANO DE TALAVERA ES EJECUTADO POR TRAICIÓN

EL SEÑORÍO Y CONDADO DE OROPESA

Monumento a Francisco Álvarez de Toledo junto a “la Compañía” de Oropesa

Vamos a conocer algunos datos sobre el linaje que durante siglos gobernó este señorío, una de las casas nobiliarias más antiguas de España cuyo origen según historias legendarias se remonta nada menos que a un tal Pedro de Toledo que habría sido hermano del emperador de Bizancio y que vino a España a luchar con Alfonso VI contra los árabes en 1085. Varios de sus descendientes ya afincados en la ciudad del Tajo desempeñaron cargos importantes en la misma, entre ellos el de Alcalde Mayor. Después de varias generaciones, Juan Álvarez de Toledo comienza a llevar los apellidos que darían nombre a su linaje y uno de sus hijos, don García Álvarez de Toledo, sería el primer señor de Oropesa, Valdecorneja y la Casa del Horcajo, hoy dehesa cercana a Alcañizo. Sirvió como ayo a uno de los hijos de Pedro I el Cruel que le concedió el Maestrazgo de la Orden de Santiago. Cuando el hermanastro del rey se subleva, don García se pasa al bando de Enrique de Trastamara que le hace renunciar a la orden de caballería concediéndole a cambio el señorío que nos ocupa. Seguir leyendo EL SEÑORÍO Y CONDADO DE OROPESA

RUTA A LA PUEBLA DE NACIADOS, DESPOBLADO (2)

A LA PUEBLA DE NACIADOS

Fuente “romana” en las proximidades de La Puebla de Naciados

 Recorrido aproximado 16 kilómetros, 4 horas y media

 Junto al pilón de Caleruela parte un camino que nos puede llevar mediante una agradable excursión hasta la Puebla de Naciados.

Enaciados eran los renegados mahometanos que se convertían más o menos fingidamente al cristianismo. Puede que a partir del siglo XII se asentara junto a la fuente de los Muertos o de los Ahogados un grupo de estas gentes que eran mal vistas por la población de ambos bandos, y que se dedicaban en un principio a labores de espionaje a los dos lados de la frontera. Seguir leyendo RUTA A LA PUEBLA DE NACIADOS, DESPOBLADO (2)

LA FUNDACIÓN DE SAN PRUDENCIO

ASILO DE  SAN PRUDENCIO

Panel de azulejos de Ruiz de Luna en la portada de San Prudencio

Aunque ya hemos hablado del monasterio de Santa Catalina de los jerónimos, hoy trataremos de esta institución que se aloja en parte de sus dependencias.

A finales del siglo pasado, los hermanos Luis y Jacinto Aguirre Ibarzábal se asientan como otros muchos hacendados vascos, en nuestra ciudad. Adquieren numerosas propiedades que, junto a las herencias de la familia de sus esposas, completan un considerable patrimonio en bienes rústicos. Seguir leyendo LA FUNDACIÓN DE SAN PRUDENCIO

COBISA, CHOZAS Y TÓRTOLAS, DESPOBLADOS DE CALERA

COBISA, CHOZAS Y TÓRTOLAS, DESPOBLADOS DE CALERA

Plano de Calera y los pueblos circundantes en las Relaciones del Cardenal Lorenzana, elaborado por el párroco de la localidad.

Muchos de los pueblos actuales de nuestra comarca se formaron de otros núcleos de población hoy desparecidos. Hoy comenzamos una serie de entradas que iremos colgando sobre estos despoblados.

El primero de ellos es Chozas, que todavía permanece en el nombre de este municipio llamado Calera y Chozas. Se encontraba muy cerca de la carretera que discurre entre Velada y Calera y de él queda aún el nombre de una finca llamada así, Chozas y una fuente o pozo en la vega cercana.

Fuente de Cobisa

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