ALBERCHE (19), POR EL BAJO ALBERCHE

BAJO ALBERCHE

Detalle del rollo de Cardiel de los Montes

Vamos a seguir descendiendo el río por el último tramo, el más llano, arenoso y plácido que, aunque está sitiado por urbanizaciones abusivas, mantiene un bosque de ribera que sorprende por su gran belleza. Densas alamedas naturales o repobladas, alisedas y fresnedas que se prolongan por los arroyos tributarios y saucedas que festonean el cauce hacen muy agradable el paseo por la zona contemplando las arboledas y las viñas silvestres y el lúpulo y las hiedras que trepan por sus troncos y ramas. Incluso hay algunas zonas pantanosas con pequeñas pozas en la zona de El Casar. En la orilla izquierda discurrimos por el término de Nombela, y otros pueblos ya en el ámbito de la Sierra de San Vicente de los que hablaremos en otros capítulos. En la orilla derecha se encuentran otras dos poblaciones que pertenecieron al señorío de Escalona.

Paisaje del bajo Alberche

Hormigos es una pequeña aldea del señorío de Escalona cuya iglesia es del siglo XVII, construida en ladrillo pero con una parte granítica con restos de una espadaña de mayor antigüedad. Encontramos en un paseo por el casco algunas casas de arquitectura tradicional de interés.

En algunas zonas del bajo Alberche podemos ver el lúpulo subiendo por las ramas del arbolado.

Río abajo nos encontramos con El Casar de Escalona que antiguamente se llamó El Casar de Alberche. Los lugares hoy despoblados de El Bravo al sur, y Hortúm Sancho, junto al río, estuvieron en el término de El Casar, que cuenta con poco patrimonio histórico en su casco urbano. Su iglesia parroquial está construida en ladrillo y canto rodado, destacando la torre y los aleros de ladrillo aplantillado del ábside y el crucero. También tiene cierto encanto la ermita de San Roque a las afueras del pueblo.

Arenales del Vado de San Benito en el Alberche

Podemos recorrer las riberas por un camino paralelo al río hasta llegar al reculaje del embalse de Cazalegas. Muy cerca se encuentra la pequeña localidad de Cardiel de los Montes, cuyo nombre han relacionado unos eruditos con los cardos y otros con los jilgueros (“carduelis” en latín). Es lugar que se sitúa junto a un antiguo vado del Alberche al que protegía la atalaya que da nombre a una urbanización cercana. En esta zona el río se remansa y es agradable navegar en piragua entre sus saucedas y carrizos. Perteneció el lugar al marqués de Navamorcuende hasta que se independizó judicialmente con el privilegio de villazgo que es simbolizado por el magnífico rollo erigido en la plaza.

Cormoranes en las choperas del Alberche

En las relaciones de Felipe II se dice que los vecinos consideraba a Cardiel el pueblo más antiguo de la zona y que había un despoblado con ruinas de una iglesia en el lugar llamado Casas del Bispo. En ese mismo documento se describe así nuestro río: “Que cerca de dicha villa pasa un río que tiene por nombre Alberche, el cual de invierno es muy caudaloso y de verano tiene poco agua, el cual no tiene frutales en las riberas, ni árboles algunos, ni otro aprovechamiento que el abrevadero de ganados, porque la dicha ribera son grandes barrancos. El río por la parte de la villa no tiene puente ninguno sino una barca que es del señor don Enrique, en el que llaman puerto de Atacón. En dicho río se crían bogas, y barbos y peces más pequeños que se pescan con mangas y cestos y, en tiempos de desovadero, con atarrayas para la rexaca”.

La tupida vegetación ribereña del Alberche forma verdaderos manglares en algunas zonas

En el lugar ribereño de El Rincón hay un paraje en el que las praderas llegan hasta el río y las gentes acuden a disfrutar de un buen día en el campo. También hay en el pueblo dos viejas fuentes, la del Arco y la Fuentona.

La iglesia se construye en varias fases que comienzan en el siglo XIV y conserva tallas de antiguas como las de Santa Brígida, San Gregorio o San Benito

Lavanderas en el Alberche a su paso por El Casar

LA EXCURSIÓN

El recorrido que planteamos para conocer estos pueblos y los parajes de su entorno parte del puente de la carretera que une la Nacional V con Cardiel de los Montes cuando cruza el Alberche. Un poco antes de llegar al río sale un camino que nos llevará paralelamente al cauce, aunque nos podemos acercar al mismo por caminos trasversales que a veces se dirigen a antiguos vados.

Es el caso del vado de San Benito por el que si el río no lleva mucho caudal podremos cruzar a la otra orilla con facilidad para dirigirnos hacia Cardiel a través de un paisaje de hermosas dehesas y sotillos de fresnos que festonean los arroyos.

Desde Cardiel podremos bajar de nuevo hasta el Alberche por la carretera o por un camino paralelo a la misma que nos lleva hasta el reculaje del embalse de Cazalegas. Allí cerca podremos visitar el paraje de El Rincón.

Si no podemos cruzar el Alberche la alternativa es subir hasta El Casar de Escalona para después volver por los caminos y cordeles indicados hasta nuestro punto de partida, aunque este es un recorrido mayor, recomendable en bicicleta o todoterreno pues son unos 30 kilómetros.

 Recorrido aproximado primera parte 15 kilómetros, 4 horas. Segunda parte treinta kilómetros.

EXCURSIÓN DE LA PEÑA DE CADALSO A LA PEÑA DE CENICIENTOS

 

Nos encontramos numerosas gamonitas en nuestro recorrido

Desde la zona sureste del casco urbano de Cadalso parte un camino que nos llevará a en dirección a la Peña Muñana. Es un camino transitable en todo terreno hasta la base de la peña en su cara norte, pero es un paseo agradable entre pinares que podemos perfectamente hacer andando. Desde allí ascenderemos por una senda que nos llevará hasta la cumbre,  transitando entre las afloraciones graníticas aprovechadas desde antiguo como canteras y entre las que crecen los pinos, las gamonitas y las madreselvas. Desde la senda observamos hacia el noreste algunas de las grandes canteras modernas que explotan el blanco granito de Cadalso. Arriba vemos que hay tres pequeñas elevaciones donde hay restos de edificios, como también las hay en el llano del collado que da acceso a las ellas.

Canteras en Cadalso de los Vidrios vistas desde peña Muñana

Los historiadores han querido ver aquí una atalaya de observación de las muchas que jalonaban el valle del Tajo en época medieval. Aunque son tres las elevaciones de la cumbre en las que se encuentran restos de murallas y viviendas, es en la más alta, en la que aloja el vértice geodésico, en la que se hallan los restos de muros de mayor entidad cogidos con argamasa. En uno de ellos y orientado como solían  los musulmanes, hacia el sur se encuentra un hueco que bien podría haber sido un minrhab del que estaban dotadas todas las mezquitas. Puede que no solamente fuera por tanto una torre de observación, sino que tal vez se tratara de un ribat, esa especie de monasterio de monjes armados que al igual que las órdenes cristianas tenían los árabes en la línea fronteriza de confrontación.

Probable minrhab de la mezquita musulmana de la fortificación de peña Muñana

La vista panorámica sobre el valle del Alberche al sur y Gredos al norte es impresionante. Hasta aquí es tradición subir en romería  el Lunes de Pascua, para degustar el llamado “hornazo”, un bollo típico con un huevo en el centro que encontramos en las fiestas populares de otros pueblos.

Afloraciones graníticas en peña Muñana

Volveremos después otra vez al pueblo para tomar el camino de Los Huertos o del Lancha para llegar, cerca del collado de la carretera que nos lleva de Cadalso a Cenicientos, donde parte en dirección a poniente por la ladera de la peña de Cenicientos una pista que nos llevará entre magníficos pinares hasta las proximidades de la Peña, donde ya no pueden pasar los vehículos, pero  hay una senda que en unos minutos nos pondrá en la base de dicha peña podemos bajar por el lado norte hasta la presa de las Albercas, para volver por la carretera a Cadalso.

Puente romano en término de Cenicientos

También podemos hacer una ruta desde Cenicientos para conocer la Piedraescrita, un lugar de culto romano en el que  sobre una gran roca  se halla labrada una escena de una ofrenda que el celo de un párroco cristianizó grabando un rótulo en el que dice que los personajes son las «tres marías» y no una escena de culto pagana. Cerca se encuentra también un puente romano y varios molinos de agua.

Piedraescrita, un santuaio romano con una escena que representa una ofrenda de un matrimonio a una diosa. Abajo a la izquierda se percibe la inscripción «a las tres Marías» hecha por un párroco del pueblo.

Otros parajes de interés en Cenicientos son las pequeñas pozas de un arroyo en el paraje conocido como Las Ollas, a unos dos kilómetros del pueblo.

 Recorrido aproximado 17 kilómetros 5 horas

EL MENHIR DE LA LAGUNA DEL CONEJO

Menhir mostrando sus cazoletas en término de Talavera de la Reina (Gamonal)
Menhir mostrando sus cazoletas en término de Talavera de la Reina (Gamonal)

Cerca de Velada, pero en término de Talavera de la Reina (Gamonal) muy próximo al cruce de la cañada leonesa Oriental con el llamado Carril de las Mulas  se encuentra el paraje conocido popularmente como la laguna del Conejo o laguna de la Dehesa. También es conocido el paraje en Gamonal como el cerro de la Piedra, por razones obvias.

Menhir de la laguna del Conejo en Gamonal. Al fondo la sierrecilla de El Berrocal

Allí podemos ver sobre una elevación un curioso menhir que, que se enmarca dentro del conocido como Megalitismo Extremeño que, como otro desparecido junto al embalse del Guadyerbas, el menhir de Parrillas, también se localiza junto a las viejas vías pecuarias de la trashumancia.

Plano donde se observa la situación de algunos de los monumentos megalíticos de la comarca.

El menhir fue descubierto por el que esto escribe y lo publiqué en mi primer libro «La Villa de Velada» (1990)

Detalle del menhir mostrando sus cazoletas en término de Talavera de la Reina (Gamonal) y señalado uno de sus canales por la flecha
Detalle del menhir mostrando sus cazoletas en término de Talavera de la Reina (Gamonal) y señalado uno de sus canales por la flecha

Se trata de un bloque granítico con la típica forma apuntada de los menhires que tiene en su cara sur numerosos huecos semiesféricos, las “cazoletas”, cuyo significado ritual para las gentes que lo erigieron hace cuatro mil quinientos años desconocemos. Algunas de estas cazoletas están comunicadas por canalitos cuyo simbolismo también ignoramos y que podemos ver en la imagen señaladas por una flecha.

Esquema de las cazoletas en el menhir de lGamonal

Su situación era, según el propietario de la finca, algo más desplazado al norte y en su entorno solamente localicé alguna pequeña lasca de sílex.  Estos monumentos megalíticos se erigieron aproximadamente en hace cuatro mil quinientos años. Las cazoletas algunos han aventurado la posibilidad  de que tuvieran algún simbolismo religioso, que con ellas se hicieran determinados rituales y otros autores incluso hablan de la posibilidad de que fueran una especie de mapas astrológicos.

Los dólmenes y menhires aparte de su funcionalidad funeraria, la mayor parte de autores los considera elementos de amojonamiento de los territorios de una determinada tribu o clan de aquellos antepasados

ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, CARRASCALEJO

Chozo de pizarra en Carrascalejo. Se ven las lanchas de la falsa cúpula de pizarra pero ya ha perdido la capa de compresión de tierra que las cubría, o tal vez no se le acabó de echar.

El caserío cuenta sin embargo con bastantes construcciones y algunos rincones que nos pueden dar una idea de lo pintoresco que debió ser el aspecto de estas poblaciones jareñas cuando todavía conservaban su bonita arquitectura popular en pizarra y algo de granito.

Muro de pizarra con adobes en la parte superior

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DOS PUEBLOS Y DOS PEÑAS EN EL VALLE DEL ALBERCHE

Monumento a los canteros de cadalso de los Vidrios

Vamos hoy a visitar dos pueblos del valle del Alberche que se encuentran en la provincia de Madrid. Se trata de Cadalso de los Vidrios y de Cenicientos, dos localidades vinculadas cada una de ellas a una elevación granítica dominante.

En el caso de Cadalso de los Vidrios el cerro que domina sobre el caserío es la llamada peña Muñana.

Fachada del palacio de don Álvaro de Luna en cadalso de los Vidrios

CADALSO es pueblo que algunos relacionan con la antigua colonia judía  de Cadalfarum, ya en época romana, pero en esto de la toponimia hay que poner casi todo en cuarentena por ser disciplina muy dada a la fantasía, y por eso pensamos más bien que el nombre puede venir de la situación elevada y dominante del balcón pétreo sobre el que se asienta el pueblo. El apellido “de los Vidrios” parece derivar de la existencia en los siglos XVI y XVII de fábricas de vidrio en las que se hacían objetos que adornaban y formaban parte del ajuar de los palacios. De época musulmana son los restos que se encuentran en la cumbre de peña Muñana.

Detalle de una portada del palacio de don Álvaro de Luna

En el siglo XV, don Álvaro de Luna inició la construcción de un palacio que al ser ejecutado el valido pasó a los marqueses de Villena que continuaron con su edificación. La parte más occidental es la que se levantó en el siglo XV con su aspecto más fortificado. Luego vemos la portada y las dependencias y claustros interiores que fueron construidos en el siglo XVI, como se observa en su trazado renacentista. La parte más oriental tiene aspecto más moderno con una hermosa galería en su muro del este y parece en su totalidad o en parte construcción del siglo XVIII aunque con reformas posteriores.

Actualmente es propiedad privada pero parte de sus jardines sí son visitables, pues son parque público, y en ellos lo más destacables es el estanque de grandes dimensiones que se ha restaurado y en el que se construyeron en sillería granítica pequeños recintos cuadrangulares en las esquinas de estilo renacentista, además de otros en la mitad de cada lado donde hay asientos para solaz  de los nobles que disfrutaron del palacio. Ya en la calle, justo enfrente de la entrada del palacio, se encuentra una bonita fuente llamada de los Álamos cubierta por bóveda de piedra, y en las afueras del pueblo otra conocida como fuente de la Peluquera de gran antigüedad.

Magnífic fuente granítica de Cadalso de los Vidrios

Un recorrido por las calles del pueblo nos permitirá observar elementos de arquitectura popular con buenas casas de piedra, como no podía ser de otra manera en el pueblo de los canteros, que también tienen un monumento a este oficio a la entrada de la localidad. Muchas de las viviendas tienen labrados en sus portadas escudos nobiliarios y otros símbolos y de todas ellas la más llamativa es la Casa de Los Salvajes, llamada así por presentar en su fachada dos hombres cubiertos de pelo y con garrote que es motivo frecuente en la arquitectura renacentista. En el caserío hay varias cuevas con la típica leyenda de comunicación con lugares antiguos como en este caso la Peña Muñana

También la iglesia muestra en sus bóvedas y en sus muros la magnífica cantería de Cadalso, aunque parece que se utilizaron sillares de la desaparecida muralla para su construcción. Es una iglesia a la que sus dimensiones y los desnudos muros de piedra con sus capillas también graníticas dan un aire de sobriedad de gran efecto estético. Se conserva así mismo el arco de la portada de la ermita de Santa Ana.

Las fiestas patronales se celebran el día 13 y 14 de septiembre en honor del Cristo del Humilladero. También es curioso el carnaval, con una soldadesca o hermandad de ánimas que desfilan con sus insignias tradicionales y hacen el “revoloteo” de la bandera.

Antes de irnos debemos comprar alguno de los buenos caldos que se guardan en sus bodegas.

Ermita de la Virgen del Roble de Cenicientos

CENICIENTOS

Este pueblo está también unido paisajísticamente a la Peña que lleva su mismo nombre, aunque más bien es una dominante elevación en cuya cumbre se encuentra la pintoresca peña en sí.

Parece que la población más antigua conocida en la zona es una población tardorromana-visigoda con una necrópolis en torno al paraje de Piedraescrita llamado así por la existencia de una piedra de unos seis metros de altura en la que hay grabada una inscripción a la diosa romana de la caza, Diana. También hay una necrópolis visigoda en las inmediaciones con sepulcros labrados en la piedra, y el llamado puente romano, perteneció como Cadalso a la villa y tierra de Escalona. Cuenta también con una leyenda pintoresca para explicar el nombre del pueblo y es la respuesta que dieron en época medieval al rey cuando pidió cien lanzas al lugar y respondieron sus vecinos que aportarían “cien y ciento”.

Iglesia parroquial de Cadalso de los Vidrios

Una vuelta por el pueblo nos mostrará su iglesia granítica también de grandes dimensiones y con una buena portada. La ermita de la Virgen del Roble y algunos edificios de arquitectura popular vernácula de interés. También cuenta con un monumento que en este caso está dedicado al toro y en su término se encuentra la llamada Casa del Minero que perteneció al gran historiador abulense Claudio Sánchez Albornoz. Es pueblo en el que hubo varios molinos de agua en su arroyo, que aunque en ruinas, también podemos visitar.

Cruz en Cenicientos

El domingo siguiente al de Resurrección es el día de la Nava y se hace romería, en agosto son las fiestas patronales en honor de la Virgen del Roble y la primera semana de octubre es la Fiesta de la Vendimia.

LA FOTOGRAFÍA MÁS ANTIGUA DE TALAVERA COMENTADA

Charles Clifford fue un fotógrafo galés que hizo gran parte de su carrera en España fotografiando especialmente ciudades, obras públicas tipos y costumbres, además de otros trabajos más técnicos como el de algunas obras públicas, ferrocarriles o el Canal de Isabel II.

Esta es la fotografía más antigua de Talavera, con una vista de Charles Clifford
Esta es la fotografía más antigua de Talavera, con una vista de Charles Clifford

Tuvo estudio en Madrid aunque viajó por toda Europa y trabajó en otras cortes, utilizando las técnicas de la época y trayendo algunas de ellas a nuestro país. Ostentó el título de Fotógrafo de su Majestad la reina Isabel II, a la que acompañó en un viaje por el país realizando un reportaje. Murió en Madrid y fue enterrado en el cementerio británico

Dibujo de la fotografía de Clifford donde se aprecian detalles de la misma de su lado este

También hizo un álbum de Andalucía y Murcia, y entre los escasos tipos fotografiados por él se encuentran algunos lagarteranos y también fotos de Oropesa, además de la fotografía más antigua de nuestra ciudad que comentamos ahora.

La foto de Talavera es una instantánea de 1864 en la que retrata nuestra ciudad vista probablemente desde la Isla de los Molinos con el puente Viejo en primer término. En ella se puede ver de izquierda a derecha en primer lugar uno de los muchos ojos del puente en su habitual estado ruinoso con un arco reparado con una estructura de madera. A continuació se puede observar una espadaña hoy desparecida que sería la de la iglesia de San Clemente. La otra espadaña que se ve a su derecha es la del convento de las «benitas».

Zona centro de la fotografía donde se observan algunos detalles y el puente en mejor estado (Dibujo de Enrique Reaño)

A la derecha de la torre de la Colegial se vislumbra la linterna de la cúpula de la iglesia de los jesuitas también desaparecida aunque parte del cenobio es el actual teatro Palenque. El claustro de los jerónimos conserva las dos alas del edificio mientras que actualmente ya no existe la parte pegada a la iglesia de Santa Catalina (San Prudencio).

A la derecha del monasterio se ve la torre de la iglesia de San Pedro, hoy desaparecida y la torre del Reloj, muy diferente a la actual. Es interesante constatar la rampa que permite bajar al río desde el extremo del puente Viejo, como también se dibuja, aunque idealizado en el cuadro de Brueghel el Viejo del Louvre. En este mismo cuadro se pinta junto al río un edificio de mayores dimensiones que la que fue casilla de peones camineros, y que no sabemos si alojaba dependencias de instalaciones molineras pues hubo un molino en el primer ojo del puente.

Dibujo de Enrique Reaño sobre la fotografía en su parte oeste

ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, EL CASAR DE TALAVERA (o del Ciego)

Rótulo del lugar de El Casar

Este pueblo situado a las orillas del arroyo de Malojo que baja desde la cercana sierrecilla de El Berrocal se llamó antes El Casar del Ciego por se invidente su primer habitante.

Por ello su arquitectura se ha levantado mayoritariamente en mampostería de granito, aunque en mucha menor medida  se utilizó el ladrillo, el adobe y el tapial en su pequeño caserío.

Muro de mampostería granítica en El Casar

En las Relaciones de Felipe II se dice que «los edificios son de teja y madera, y otros de paja y madera, y que los alimentos de que se hacen se trae dende dos leguas la teja, y la madera ocho leguas».

Una nueva referencia a las techumbres vegetales en muchas construcciones hace casi quinientos años y a la importación de la madera para la construcción desde Gredos. El origen de las tejas puede ser por la distancia Talavera o Calera yChozas.

Muro de El Casar con pequeños huecos y elaborado de mampostería granítica enjalbegada. Una piedra de molino apoyada en el edificio

Muchos de los muros estaban enjalbegados.

A mediados del siglo XIX tiene «23 casas sin que formen calles».

Hoy día la mayor parte de los edificios son de nueva construcción o se hayan muy modificados por reformas.

Vivienda blanqueada. con algunos elementos de ladrillo. y el segundo piso de tapial

RUTA DE LOS AZULEJOS Y GARGANTAS

AZULEJOS  Y GARGANTAS

Panel de azulejos en Cabdeleda que representa a San Juan con el cáliz y el dragón
Panel de azulejos en Cabdeleda que representa a San Juan con el cáliz y el dragón

Vamos a acercarnos a los pueblos y gargantas de Gredos para conocer el tesoro de antigua azulejería talaverana que se reparte por muchos de los pueblos del valle del Tiétar.

Nos dirigiremos por la carretera de El Real de San Vicente hasta Higuera de las Dueñas, en cuya iglesia gótica se pueden ver tres paneles de azulejos que representan a tres de los cuatro evangelistas en cerámica del siglo XVI.

Desde Higuera podemos ir a La Adrada y visitar el recién reformado castillo, con su museo de interpretación del valle del Tiétar que nos muestra de forma pedagógica la historia de la zona. Desde allí podemos acercarnos al siguiente pueblo que cuenta con cerámica talaverana. Se trata de Lanzahita, en cuya iglesia parroquial podemos ver su magnífico retablo renacentista y un frontal de altar con San Juan Bautita y los dos santos diáconos que se distinguen por vestir ambos la dalmática, San Lorenzo con la parrilla del martirio y San Vicente. Por supuesto no debemos marcharnos sin probar sus sandías, casi tan buenas como las de Velada.

Panel de azulejos en Cabdeleda que representa a San Juan con el cáliz y el dragón
Panel de azulejos en Cabdeleda que representa a San Juan con el cáliz y el dragón

Desde Lanzahita nos dirigiremos a la Villa de Mombeltrán donde debemos visitar el imponente castillo construido por quien la opinión pública consideró en su época el verdadero padre de la “Beltraneja”, y no el rey Enrique IV el Impotente, al que el pueblo consideraba incapaz de procrear. Iremos a la iglesia parroquial donde no sólo la magnífica reja es obra de talaveranos, sino también uno de los retablos y dos altarcillos decorados con azulejería, en los que se representa la caída de San Pablo del caballo, santos franciscanos, o la Cena del Rico Epulón además de otros santos como San Joaquín y Santa Ana, San Pedro, San Ildefonso y un curiosísimo Juicio Final en el que un demonio hace las veces de Caronte llevando las almas en el barco a través de la laguna Estigia, escena donde se une la mitología clásica con el cristianismo. La Villa tiene además la peculiaridad de que celebra también Las Mondas, pero con una comilona en el campo en el que la monda es una hogaza rellena de sustanciosos productos del cerdo.

Desde Mombeltrán nos acercaremos hasta Villarejo del Valle, donde en la llamada capilla de los Mártires, una coqueta ermita de tipología popular, encontraremos su pequeño ábside y bóveda forrado de azulejería talaverana del siglo XVI de buena calidad que representa una crucifixión con los ladrones y una imagen de Dios Padre con el sol y la luna, símbolos que a veces acompañan al Crucificado en la iconografía religiosa.

Azulejo talaverano en la casa del santero de la ermita de la Virgen de Chilla en Candeleda

Volvemos atrás y nos dirigimos a través de La Parra hasta el monasterio de San Pedro de Alcántara, cuyo interior podemos visitar hasta las doce del mediodía, y que cuenta entre otras bellezas artísticas que allí nos mostrarán, con dos pequeños paneles de azulejos del siglo XVIII en la entrada del cenobio y un pequeño museo en el que también se pueden ver algunas piezas de cerámica antigua talaverana utilizada por los monjes. La iglesia parroquial de Arenas de San Pedro cuenta con una hermosa serie de los santos abulenses realizada por Ruiz de Luna y en El Arenal también tenemos una ermita del Cristo que tiene decoración de motivos geométricos y vegetales de tradición mudéjar, también del siglo XVI, además de un Calvario.

Charco de los Nogales

Si todavía tenemos ánimo podemos acercarnos hasta Candeleda y ver la azulejería renacentista de Juan Fernández que decora su iglesia parroquial, con imágenes de San Zacarías, la Ültima Cena, y varios santos franciscanos y evangelistas.

Este trayecto precisa en realidad dos jornadas pues para facilitar el acceso a los templos deberemos hacerla preferentemente un domingo por la mañana, cuando los oficios religiosos nos permiten entrar sin problemas.

Azulejería de Ruiz de Luna en la iglesia parroquial de Arenas de San Pedro

Para bañarnos no tendremos ningún problema pues en todo el recorrido cada uno de los pueblos cuenta con piscinas naturales para darnos un baño en sus aguas transparentes, aunque yo recomiendo ascender desde algún paraje accesible garganta arriba hasta encontrar alguna poza solitaria en la que descansar. Son también numerosos los lugares en los que podremos degustar unas patatas revolconas, unas judías de El Barco o un chuletón de ternera avileña.

TALAVERA LA VIEJA, LA AUGUSTÓBRIGA SUMERGIDA

TALAVERA LA VIEJA, LA AUGUSTÓBRIGA SUMERGIDA.

EN EL CAMINO DE LOS IBORES A GUADALUPE

Los «Mármoles», el antiguo templo de Diana de Talavera la Vieja salvado junto al embalse de Vldecañas

La mayor parte del término de Talavera la Vieja, incluido el caserío, pasaron tras la inundación provocada por el embalse de Valdecañas en los años sesenta, a formar parte de la demarcación de Bohonal de Ibor. Fue una gran pérdida para la historia y la arqueología de la zona el anegamiento de “Talaverilla”, pues esta población asentaba sus cimientos sobre la antigua Augustóbriga de los romanos.

Los «Mármoles» o templo de Diana, y para otros la curia romana en su emplazamiento original de Talavera la Vieja

Ya el nombre orienta de por sí a la existencia de una población prerromana anterior, pues la raíz “briga” indica “lugar fortificado” en el idioma de los pueblos célticos anteriores a los romanos que, al colonizarlo, pusieron el apellido de Augusto a la primitiva ciudad. Es como si se hubiera llamado algo así como “El Castillo de Augusto” al igual que Talavera de la Reina se llamó Caesaróbriga, “El Castillo del César”.

Talavera la vieja descubierta por la bajada de aguas del embalse

Visto desde el aire el plano de Talavera la Vieja era la típica cuadrícula con la que urbanizaban los romanos sus fundaciones. Son muy numerosas las huellas de su colonización encontradas en el caserío y sus alrededores. En primer lugar debemos destacar el conjunto monumental conocido como “Los Mármoles”. Se trata, según el investigador Marcelino Santos, del edificio que habría servido de curia o tribunal en la antigua Augustóbriga.

Restos sumergidos del templo de la Cilla

En 1963 fue salvado de las aguas trasladándose piedra a piedra hasta su emplazamiento actual junto al puente del embalse por el que discurre la carretera de Navalmoral de la Mata a Guadalupe, en un marco realmente pintoresco. Se conserva íntegro el basamento granítico sobre el que se asientan cuatro grandes columnas en el frente y dos a los costados, sobre un zócalo interrumpido por la portada coronada con un arco también de granito.

El templo de Diana, los mármoles o la curia,  en su situación actual

Todo el edificio es de piedra y parece que en él se distinguían restos de estuco. En el pueblo se decía que el nombre de Los Mármoles derivaba de que anteriormente las columnas habían estado decoradas con vidrio que por su brillo hacía que las gentes denominaran así al monumento. No sabemos si el resto del edificio estaría formado por más columnas o si fue simplemente una construcción de sillares berroqueños. El monumento está datado en el siglo II.

Las tres columnas salvadas del templo de la cilla que hoy se encuentran junto al templo de Dianao curia  fuera del embalse

Cerca del emplazamiento actual de Los Mármoles se pueden ver también, mirando hacia el oeste, tres fustes pertenecientes a las cuatro columnas que formaban parte del pórtico de otro edificio singular que todavía conserva bajo las aguas los gruesos muros de su construcción. Se trata de la construcción conocida como “el Templo” o la cilla, pues fue utilizada como panera por el feudal del pueblo y en sus sótanos es tradición se mantuvieron presos a los Santos Mártires. Según antiguos viajeros en su fachada se podía ver una inscripción en la cual podía leerse que el templo había estado dedicado a Júpiter.

Restos sumergidos de Talavera la Vieja

En el siglo tercero de nuestra era dicen los eruditos que fue construida la muralla romana de forma semicircular y fabricada en mampostería y argamasa de la que todavía se perciben restos cuando bajan las aguas. Además, también quedan ruinas de lo que parece haber sido un antiguo acueducto o más bien una tarjea, además de conducciones subterráneas de agua con restos de baños y de otras estructuras tal vez relacionadas con actividades metalúrgicas.

Restos sumergidos de Talavera la Vieja con el templo de la cilla en primer término

Hasta treinta y una inscripciones epigráficas documentó Marcelino Santos entre las ruinas anegadas del pueblo junto a otras halladas anteriormente en el pueblo. En ellas se pueden leer diferentes textos entre los que señalaremos la de los Santos Mártires, una que habla de la propia Augustóbriga y otra funeraria de una tal Tita Salvia que por avaricia mató a sus hijos. También se encontraron restos de calzadas, esculturas romanas entre las que destacan dos bustos de ambos sexos, cerámica, piedras de molino, monedas e incluso un tesorillo de plata que estaba embutido entre unos ladrillos del edificio de “Los Mármoles”.

Er,ita en la orilla más cercana a Talavera la Vieja, levantada con sillares de la misma por sus antiguos habitantes

LA GUERRA CARLISTA COMENZÓ EN TALAVERA

Foto de la plaza del Reloj a principios de siglo. Con un aspecto no muy diferente del que tendría durante el pronunciamiento carlista
Foto de la plaza del Reloj de Talavera de la Reina a principios del siglo 20. Con un aspecto no muy diferente del que tendría durante el pronunciamiento carlista del siglo XIX

UNA GUERRA CIVIL COMIENZA EN TALAVERA

1833. Cuatro hombres se abrazan y sonríen mientras los soldados cierran los portones de la prisión madrileña. Los barrotes, la humedad, el frío y los gritos de los carceleros no han conseguido que se movieran ni una pulgada de sus convicciones. Manuel María González, el jefe de correos de Talavera, se apoya en el hombro de sus compañeros y, mirándoles con fiereza, besa un enorme escapulario que cuelga de su pecho y dice: Dios, la Patria y el Rey legítimo de España premiarán y reconocerán nuestra lucha. ¡Viva el rey Carlos!. Dos de sus compañeros del batallón de Reales Voluntarios Realistas de Talavera, hoy destituidos por el gobierno liberal, han llevado caballos frescos a su comandante y todos juntos toman el camino de Extremadura.

Semanas más tarde, ya en Talavera, se empiezan a agrupar algunos jinetes en la plaza del reloj que acaba de dar ocho campanadas, Bajo sus capotes, apenas disimulan las armas. Los mercaderes de la plaza Real ya han recogido los géneros de los soportales y van cerrando sus tenderetes. Los caballistas, con las bestias tan nerviosas como ellos y armados hasta los dientes, se concentran en el lugar mientras que algunos de ellos, obedeciendo la voz de su jefe, se dirigen a cada una de las puertas de la muralla de la ciudad cerrando el paso.

Escena costumbrista en la Plaza del Reloj recreada por Enrique Reaño sobre una foto antigua
Escena costumbrista en la Plaza del Reloj recreada por Enrique Reaño sobre una foto antigua

Un zapatero comenta con su vecino el espartero que el hombre que parece mandar la tropa es comandante de los Voluntarios Realistas Manuel María González quien, en ese momento, saca un pliego de una de sus cartucheras y comienza a leerlo en voz alta ante la sorpresa de los vecinos. El caballo gira haciendo que salten chispas del empedrado sin que deje de leer su manifiesto. Los vecinos escuchan estupefactos que Manuel María, el manchego que dirigía correos, está proclamando rey de España al infante don Carlos María Isidro, exigiendo volver al orden tradicional y a la sucesión masculina al trono. Los talaveranos, que son llamados a unirse a la sublevación, comienzan a darse cuenta de la gravedad de los hechos que están presenciando y se encierran en sus casas. La plaza queda desierta.

Placa de una asociación carlista en la Plaza del Reloj de Talavera

Pasa el tiempo y los rebeldes comprueban que nadie se une a ellos, ni siquiera los correligionarios que daban por seguro que iban a sumarse al pronunciamiento. Irritados, se dirigen al ayuntamiento y retienen al alcalde y a algunos concejales. Dos de los carlistas se dirigen al domicilio del general Antonio María de Rojas y le conducen a la plaza del Pan arrestándole junto a la corporación. El cabecilla decide reponer a los regidores de 1832 y destituir a estos que él denomina hatajo de liberales y traidores. Pero los antiguos concejales se niegan a salir de sus casas y los sublevados se ven obligados golpear a alguno de ellos mientras otros son llevados de la pechera hasta el ayuntamiento. Nadie quiere implicarse en una causa que nunca tuvo arraigo en la ciudad y que de antemano se da por perdida.

Exaltados y nerviosos, los revolucionarios encierran a sus rehenes en el claustro de los jerónimos. Mientras pasan la noche en vela, se engañan a sí mismos pensando que a la mañana siguiente una multitud se unirá a su causa. Pero, sin embargo, varios vecinos liberales se apostan en las calles cercanas y se oyen algunos disparos contra los sublevados.

Soldados carlistas

Manuel María no sale de su asombro, es hombre de convicciones profundas y había pensado muchas veces en cómo, al llegar este momento, sus paisanos se revelarían contra el sindiós en que se estaba convirtiendo España. Se da cuenta de que mantenerse en Talavera es encerrarse en una ratonera. No se resigna y vuelve a intentarlo con otra proclama a la mañana siguiente. Únicamente obtiene el silencio sepulcral de la ciudad roto tan solo por algunos adversarios que comienzan a sacar sus caballos y a situarse en las calles vecinas. Una masacre o un enfrentamiento no conducirían a nada y Manuel María, que es al fin y al cabo un hombre religioso, decide retirarse hacia Calera.

Requisan todos los caballos que pueden y se apoderan de los fondos públicos, ciento veinte mil reales. Disparando al aire, el grupo sale a galope por la puerta de Mérida y se dirige hacia el oeste. Hay que acercarse a Portugal, allí se han refugiado don Carlos y los suyos. Las sierras de Guadalupe les darán el amparo que siempre ofrecieron a los que se echaron al monte por estas tierras. Llegan a Calera y en la plaza otra vez proclaman a su rey, y otra vez predican en el desierto, sólo silencio.

Desde Talavera una fuerza armada ha partido ya en su persecución y va pisándoles los talones. Al llegar a Puente del Arzobispo están esperándoles sus habitantes armados y comienza el tiroteo. Seis hombres se entregan y salvarán así sus vidas pero otros seis son apresados. Entre ellos se encuentra un hijo de Manuel María que, como sus compañeros, es fusilado en Talavera, junto al Calvario, y enterrado en el cementerio de Santa Leocadia.

Torre de la iglesia de Santa Leocadia donde fueron enterrados los rebeldes carlistas tras su ejecución

A finales de Octubre el resto de la partida es apresada en Villanueva de la Serena y sus miembros son fusilados .

Los pronunciamientos salpican todo el territorio nacional. Acaba de comenzar otra guerra entre españoles.