Todas las entradas de: miguelmendez

HISTORIA FÁCIL DE LA CERÁMICA DE TALAVERA (4) LA EDAD DEL HIERRO I

EDAD DEL HIERRO I

El PERIODO ORIENTALIZANTE

Uno de los cuencos hallados en la tumba de El Carpio en Belvís

A partir de una serie de objetos metálicos singulares, se propuso hace unos años la existencia de una ruta natural en dirección sur-norte que discurría por el occidente de la península ibérica, un viejo camino que sería el precedente de lo que más tarde, en época romana, se denominaría la Vía de la Plata[1]. Desde Huelva y Cádiz, ascendía un trayecto jalonado de hallazgos de braseros y jarros, con ramificaciones por los valles de los grandes ríos hacia el interior. Varios hallazgos en la comarca de Talavera nos indican que al menos llegaba hasta aquí una de esas vías secundarias que nos relacionaban con el mundo de Tartessos.

El llamado «puñal de Ronda» o de El Carpio de Tajo, aunque en realidad se encontró en término de Mesegar, es de una tipología ya enmarcada en la llamada metalurgia del «grupo Ría de Huelva» y se datan en torno al siglo IV a. d. C.[2]

Estela de guerrero de Las Herencias

Aunque se han hallado cerca de media docena de las estelas llamadas de guerrero de esa época, la primera de ellas, la estela hallada en las Herencias, que pudiera estar relacionada con la necrópolis indígena de un asentamiento cercano del Arroyo Manzanas donde se han encontrado algunas cerámicas contemporáneas, es una estela de las llamadas del tipo II C de Pingel. Este tipo se caracteriza por la presencia de figura humana a la que suelen acompañar una serie de atributos como la espada, lanza, escudo, carro o espejo. En nuestro caso, el personaje aparece tocado con un casco de cimera, una lanza con la hoja hacia abajo, un escudo con escotadura en V, una posible fíbula y tal vez unas tenazas bajo la mano derecha. También se ha datado en el siglo IX a.d.C.[3] Nuevos ejemplares de estas estelas se han encontrado como una en Aldeanueva de San Bartolomé, y otra más de Las Herencias.

Jarrita tartéssica de Las Fraguas en arroyo Manzanas, hoy en el Museo Metropolitano de Nueva York

El ajuar funerario de «Las Fraguas» fue dado a conocer por el historiador talaverano Jiménez de la Llave en 1860 y consiste en tres elementos, un jarro y un timiaterio en dos piezas, además de la referencia a «trozos muy delgados de cobre que indican haber pertenecido a una caldera u otro cuerpo esférico». El jarro es de los llamados tartéssicos y es un jarro piriforme de boca plana con asa de triple sección que termina junto a la boca en tres cabezas de serpiente y que arranca de una palmeta con dos canalículos rematados en un capullo esquemático.

Entre los paralelos de este jarro había uno que era muy similar y que se encontraba depositado en el Metropolitan Museum de Nueva York; el estudio de M. Fernández Miranda y J. Pereira ha permitido conocer que es el mismo que el encontrado en Talavera, dada la coincidencia con el dibujo de Jiménez de la Llave y su procedencia del comercio de antigüedades[4].

Vasija hallada en el enterramiento de El Carpio con incrustaciones de cobre

El jarro, el timiaterio y el posible brasero permiten identificar el conjunto con un ajuar funerario con el que se realizarían rituales-libaciones, incineración de sustancias olorosas; estos rituales serían privativos de los individuos más relevantes del área tartéssica y su zona de influencia. Estas fórmulas funerarias estarían datadas en torno al siglo VII a. de C.

Hallamos en estos yacimientos de la primera Edad del Hierro cerámicas hechas a mano decoradas con pinturas de color rojo, amarillo o blanco asociadas a zonas de habitación y en el arroyo Manzanas con restos de moluscos de río.

Otro de los yacimientos de gran importancia en esta época de transición entre la Edad del Bronce y la del Hierro es el enterramiento hallado en la labranza de “El Carpio”. Se trata de una sepultura de características principescas, como se deduce de la calidad de los objetos metálicos elaborados en hierro y plata, así como el ajuar cerámico de tipo orientalizante aparecidos en su excavación y que nos habla de una influencia del mundo tartésico en las culturas de la zona allá por el siglo VII antes de Cristo. El enterramiento de la casa de El Carpio se sitúa en el actual reculaje del embalse de Azután en la desembocadura del río Jébalo, el embate de las aguas puso al descubierto esta interesante inhumación del momento en que se produce en nuestra comarca la transición de la Edad del Bronce a la de Hierro.[5]

Se trata de una fosa de sección escalonada en la que se practicó la inhumación de al menos, dos individuos, un adulto femenino y un recién nacido con un ajuar abundante en el que se combinan piezas locales y foráneas. Diversos cuencos a mano con decoración pintada con motivos geométricos que podrían formar parte de un depósito de ofrendas, seis grandes urnas, anillos y brazaletes de bronce, son algunos de los objetos hallados que podríamos considerar como autóctonos.

Alabastrón hallado en el enterramiento de El Carpio en Belvís

Los materiales de inspiración externa serían: una vasija globular cuya forma y decoración tiene paralelos en el horizonte cultural andaluz, con dos recipientes de pequeño tamaño y clara adscripción al mundo cultural fenicio, se trata de una ampolla y un alabastrón de cerámica que tenían la función de conservar aceites perfumados. También, aparecieron seis urnas fabricadas a mano con perfil globular y borde exvasado con tratamiento superficial con escobillado y restos de pintura. Hay también cuarenta cuencos hechos a mano con arcillas de perfil semiesférico, borde redondeado apuntado, ligeramente marcado por un leve estrangulamiento. Conservaban restos de decoración pintada con diferentes motivos geométricos en amarillo y rojo, tanto en el exterior como en el interior. Otros peculiares objetos cerámicos aparecidos son un pequeño recipiente con forma de pera con un orificio en el extremo superior y plano en la base con abundantes agujeros a modo de colador que algunos consideran un reloj de agua o clepsidra y para otros sería un curioso instrumento que se introduce en un recipiente, se llena de líquido y luego se tapa el orificio hacienda el vacío para luego verter su contenido en otro recipiente. También formaba parte del ajuar una placa rectangular con los lados más estrechos cóncavos y por último, en un nivel por debajo de los restos humanos inhumados, se descubrió una gran urna realizada a mano que contenía a su vez otro gran recipiente en el que se encontraban, además de dos cuencos pintados, dos jarritas, una de ellas con decoración de incrustación de bolitas de bronce.

En cuanto al ajuar metálico, los restos de un caldero de bronce, una vasijita de plata usada para libaciones, los restos de un brasero de bronce, una fíbula de bronce, parte de un vasito de plata, varios anillos, un pequeño brazalete y dos cuchillitos de hierro, que son tal vez lo más significativo de este hallazgo, ya que ese metal en un contexto cronológico de transición del bronce al hierro, se consideraría un objeto exótico y muy valorado.

Todo este hallazgo se debe considerar formando parte de un ritual autóctono de inhumación y las ofrendas de tipo alimenticio, la distribución de los ajuares y el propio ajuar son componentes de origen más bien foráneo.

Un último hallazgo, unas fíbulas encontradas en Azután, confirmaría la presencia de tradiciones indígenas asociadas a influencias procedentes del suroeste peninsular, del área de influencia tartéssica y fenicia occidental[6]. Puede que estos indígenas, enriquecidos por el comercio con esos lugares, se enterraran con los ricos ajuares que hemos visto y que identifican más bien a las clases más poderosas de esas culturas, que habrían conseguido su enriquecimiento a través del comercio de metales, sal etc…

[1]FERNÁNDEZ MIRANDA, M. y PEREIRA SIESO, J. :Indigenismo y orientalización en la Tierra de Talavera, en Actas Primeras jornadas de Arqueología de Talavera y su Tierra. Diputación Provincial de Toledo. Toledo 1992.

[2]JIMÉNEZ DE GREGORIO, F. :Archivo Español de Arqueología Vol.XXVIII . pp 174-186.

3FERNÁNDEZ MIRANDA, M

Estudios en Homenaje al Dr. Antonio Beltrán Martínez), 1986, ISBN 84-600-4366-5, págs. 463-476

 

[4]MAROTO, M.: Fuentes para el estudio de la arqueología en la provincia de Toledo. Diputación Provincial de Toledo. Toledo 1990.

[5]PEREIRA SIESO, J. : Aportes orientalizantes en el valle del Tajo, en Revista de Arqueología nº 62

[6]JIMÉNEZ DE GREGORIO,F. : Fíbulas de tipo hispánico de Azután, Archivo Español de Arqueología XXVIII, pp. 185-187.

SALIMOS DE BOHONAL PARA EL DESPOBLADO DE LA AVELLANEDA POR EL CAMINO DE GUADALUPE DE LOS IBORES

Arquitectura popular en Bohonal de Ibor

Hay un hostal a la entrada de Bohonal y en los bares de la localidad nos pueden dar algo de comer.

La fiesta de verano es San Bartolomé y todavía se conserva una curiosa costumbre el día de la Cruz de Mayo, concretamente el día dos de este mes, por la que los quintos van de noche marcando con cruces las puertas de las casas donde vive alguna moza por la que se sientan inclinados y a la que quieran halagar con este gesto. El segundo sábado de mayo se acude en romería a una ermita levantada a la Virgen de Guadalupe junto a la carretera de Mesas de Ibor.

Cruces en las puertas de las mozas durante la fiesta de las Cruz de Mayo en Bohonal en Bohonal

Entre los productos autóctonos debemos destacar el aceite de oliva que se comercializa en su almazara.
Desde Bohonal vamos a adentrarnos en Los Ibores siguiendo la ruta que está señalizada por ARJABOR a poco más de un kilómetro del pueblo y que es el antiguo camino entre Navalmoral de la Mata y Castañar de Ibor.

Nuestro camino discurre por el arruinado caserío de La Avellaneda

Discurre por parajes solitarios en trayecto paralelo al arroyo de Valdeazores hasta ascender a la Raña de Las Mesillas, donde confluye con la actual carretera.Nosotros no vamos continuar por ella sino que un poco más adelante dejaremos el asfalto y tomaremos un camino que desciende a la derecha hasta La Avellaneda.

La iglesia de La Avellaneda

Éste es un antiguo lugar, casi despoblado donde sobreviven fantasmales las ruinas de la mayor parte de las casas y alguna que otra mantenida a duras penas por sus dueños. Se trata del más antiguo asentamiento de la dehesa de Castrejón de Ibor que el rey Fernando III el Santo donó a la villa de Talavera, hoy de la Reina, para su repoblación. Perteneció a su concejo y por tanto al señorío de los arzobispos toledanos hasta el siglo XIX. En 1835, con la división provincial estas antiguas tierras de Talavera pasaron a pertenecer a Cáceres junto con parte de La Jara que actualmente se encuentra en la comunidad extremeña.

El cristo de La Avellaneda, hoy en la iglesia de Castañar de Ibor

La Avellaneda tiene una iglesia muy deteriorada construida en el siglo XV que conserva su espadaña pero a la que le han sido desmontados los contrafuertes. Dicen que en la despoblación del lugar tuvo que ver una plaga de termitas y que sus habitantes pasaron a vivir a Castañar, desde donde se celebra todos los años una concurrida romería hasta este lugar encantador situado en el valle del río Ibor por donde continuaremos nuestro periplo hacia Guadalupe.

El embalse de Valdecañas, todo un mar interior

El entorno aequeológico de Bohonal: En las terrazas del Tajo, desde la desembocadura del Gualija hasta el extremo occidental del término, se han hallado numerosas piezas de industria lítica trabajadas por el hombre del paleolítico inferior. Son abundantes los bifaces y raspadores que se pueden encontrar en los sedimentos movidos por el oleaje del embalse de Valdecañas en parajes como Los Navazos o las Cabrerizas.

La puente de Gualija

En las covachas graníticas formadas en la zona de confluencia del río Ibor con el Tajo se han encontrado restos neolíticos y calcolíticos en un entorno agreste de gran belleza y en esa misma zona, en el paraje conocido como Los Pibores, se conserva un buen dolmen, aunque su reutilización como cochinera lo ha deteriorado. Restos de otros cuatro dólmenes más se hallan en el término de Bohonal aunque tampoco se han conservado estos monumentos megalíticos en condiciones óptimas.

También en la Edad del Hierro dejaron los pueblos vetones muestras de su paso por aquí, hasta cinco verracos que se enumeran en las Relaciones de Felipe II y en el testimonio de un erudito del siglo XVIII que nos dejó algunos dibujos. Una de esas esculturas se conservan actualmente en Peraleda y es una cabeza de jabalí en la que se perciben perfectamente los colmillos.

 

COMENZAMOS EL CAMINO DE LOS IBORES A GUADALUPE POR BOHONAL

Casas porticadas en la plaza de Bohonal de Ibor

Desde la Nacional- V , poco antes de Navalmoral de la Mata seguiremos camino hacia el sur con destino a Guadalupe.  Pasamos junto a la arruinada iglesia del despoblado de La Mata ydespués de pasar junto a Peraleda de la Mata llegamos al Tajo, frente al templo romano de Diana que comentaremos en el capítulo próximo.

Antiguamente se cruzaba por la barca de Alarza situada cerca de Bohonal. Todavía se conserva el camino que llega desde ella hasta el pueblo y por él podemos acercarnos hasta el embalse, hasta un paraje solitario de gran belleza en el que la vista se pierde en el mar de agua dulce de Valdecañas. Otros viajeros cruzaban por la barca de Talavera la Vieja, como Ponz, que dijo de la posada del pueblo en 1784 que “No le dé Dios a nadie posada semejante a la que yo encontré en Talavera la Vieja. Nada había a qué apelar, ni para los hombres ni para las bestias”, aunque describe con admiración las riquezas arqueológicas de la villa desaparecida.

Rótulo cerámico de una calle de Bohonal

Bohonal es el único núcleo de población que queda en la actualidad del antiguo señorío del Conde de Miranda, formado además por Talavera la Vieja y el despoblado de Alija. En el siglo XV los habitantes de este último debían pagar al señor mediante un censo perpetuo dos fanegas de trigo y dos de cebada por cada yunta de bueyes que labrara en la Dehesa de Retuerta, en cuyo territorio se localizaron más tarde los otros dos núcleos de población, Bohonal y Talavera la Vieja. Una concordia del siglo XVI estableció que la propiedad de dicha dehesa era del conde, pero los colonos debían pagarle una cantidad fija para poder labrar las tierras. Esta situación medieval duró hasta 1930 con numerosos pleitos entre los vecinos, el señor y el estado, que en tiempos desamortizadores intentó también aprovecharse de la situación. Fueron muy numerosos los conflictos, e incluso en los años veinte un vecino perdió la vida de una paliza por ser firme defensor del reparto de las tierras entre sus paisanos.

Columnas de Talavera la Vieja salvadas tras lainundación del pueblo y al fondo el ambalse de Valdecañas

Pero el hecho histórico que modificó en mayor medida la historia de este pueblo y sobre todo de la desaparecida Talavera la Vieja fue la construcción del embalse de Valdecañas cuyo proyecto se publicó en 1956, modificando con su ejecución completamente el paisaje y despertando para Bohonal unas perspectivas turísticas que luego no se sustanciaron.

Espadaña de la iglesia de Bohonal

Un paseo por el pueblo nos mostrará su arquitectura popular claramente diferenciada de la forma jareña de construir que hemos venido observando en los pueblos de otros caminos guadalupanos. Son construcciones de mampostería granítica y de adobe que se reparten en intrincadas callejuelas y que tienen con frecuencia portales de acceso rematados con arco carpanel en ladrillo. En la plaza debemos destacar las casas porticadas de tradición mudéjar sobre columnas ochavadas, algunas de ellas reconstruidas pero conservando los soportales tradicionales.

Pila cerámica bautismal de cerámica talaverana en Bohonal

La iglesia de San Bartolomé es construcción del siglo XVI de una sola nave con una graciosa espadaña de sillería y una torre añadida en el siglo XX. El interior sufrió también los embates de la Guerra Civil y aquí se trajeron antes de su inundación algunos de los objetos litúrgicos de la iglesia de “Talaverilla”, entre los que tal vez destaque una pila bautismal de cerámica de Talavera que parece obra de Ruiz de Luna. También se trasladaron aquí dos de las lápidas romanas que se custodiaban en la sacristía talaverina, una de ellas la que hace referencia a los Santos Mártires Vicente, Sabina y Cristeta. De más valor eran los cuadros del Greco que formaban parte de un retablo de la iglesia inundada; representaban los motivos de la Coronación de la Virgen, San Pedro y San Andrés y actualmente se encuentran en el Museo de Santa Cruz de Toledo. El rollo jurisdiccional de Talavera la Vieja se encuentra actualmente en la cercana población de Rosalejo adonde fueron algunos colonos talaverinos tras anegarse el pueblo.

Arquitectura popular de Bohonal

HISTORIA FÁCIL DE LA CERÁMICA DE TALAVERA (2): LA EDAD DEL COBRE O CALCOLÍTICO

LA CERÁMICA EN LA EDAD DEL COBRE EN LA TIERRA DE TALAVERA

VASIJAS CAMPANIFORMES DE LA GOLILLEJA EN BELVÍS DE LA JARA

CALCOLÍTICO PRECAMPANIFORME

Los hallazgos de este periodo histórico son, sin embargo, mucho más frecuentes que los del neolítico y responden a un patrón característico, situación en los cursos medios de los afluentes del Tajo, sobre elevaciones graníticas con cuevas y oquedades entre los batolitos que se aprovechan como depósitos funerarios o para habitación. La localización de estos asentamientos suele ser estratégica y a veces se complementa con amurallamientos y atalayas. Es común en ellos la cercanía de afloramientos cupríferos en los límites geológicos de la plataforma continental erosionada por los riachuelos junto a los que se asientan los yacimientos, junto a un entorno adecuado a la agricultura y el pastoreo[1]

El río Tajo desde el yacimiento de Los Castillos

Aun así es difícil diferenciar las culturas del neolítico y las del calcolítico. En nuestro ámbito solo se han excavado yacimientos como el de Los Castillos en Las Herencias y otro en Mesegar de Tajo. Únicamente  ciertas características de las cerámicas Nos sirven para diferenciar las dos épocas.

Los materiales hallados en este tipo de yacimiento son principalmente, en cuanto a cerámica se refiere, cuencos de casquete esférico, vasos de paredes rectas algo exvasadas con algún ejemplar decorado a la almagra, vasijas de borde vuelto, las abundantísimas ollas de borde entrante y algunos platos y piezas carenadas que junto a fragmentos de pesa de telar y de queseras, complementan el repertorio de cerámicas a mano que se han encontrado en prospecciones de superficie.

El material lítico es muy característico de este periodo ya que son muy numerosas las lascas y los núcleos poco trabajados-incluso auténticos cantos trabajados, con un aspecto completamente arcaizante hasta el punto de ser difícil establecer una tipología concreta.

Cerámica de la Edad del Cobre del yacimiento de Los Castillos en Las Herencias

Tanto el material descrito como los patrones de asentamiento, vinculan estas culturas al calcolítico extremeño, relacionado a su vez, como en el caso del neolítico, con toda la zona occidental de la península, en claro contraste con los pueblos que habitaron en aquella época el sudeste español[2].

Los poblados calcolíticos que acabamos de describir serían, en parte, los que erigieron algunos de los monumentos megalíticos descubiertos en la zona, constituyendo su manifestación funeraria más genuina, aunque no la única, como demuestran el enterramiento de San Martín de Pusa, donde se ha excavado junto al talud de la carretera, un enterramiento colectivo en fosa con un cuenco decorado a la almagra[3].

Frente al yacimiento de Mildiablos, en Villarejo de Montalbán, se encontró un enterramiento en cueva femenino con un cuenco también globular como ajuar[4]

FRAGNENTOS CERÁMICOS HALLADOS EN LOS YACIMIENTOS CALCOLÍTICOS DE LA COMARCA TALAVERANA

De una mayor entidad es el yacimiento calcolítico de «Los Castillos» situado en una barranca junto al Tajo, en término de Las Herencias. Tiene este yacimiento importancia no sólo por la abundancia de los materiales y la calidad de los mismos, sino que además parece haber tenido características de transición entre las dos áreas consideradas tradicionalmente de la Edad del Cobre.  Lo más destacable es la abundancia de cerámicas a mano decoradas ya sea con pintura de tonos rojos, ocres, anaranjados y blancos, en trazos curvos, meandros y motivos radiales, ya sea con decoración impresa de triángulos y acanaladuras o, más escasamente, con relieves y pastillas repujadas.

La industria lítica, al contrario que en los yacimientos descritos anteriormente, se halla confeccionada en sílex, los útiles más frecuentes son las láminas y las puntas, en algunas de las primeras se observa el lustre de cereal, por haberse destinado a la siega engarzadas en palos curvos y, en el caso de las puntas, destacaremos los tres tipos, de base cóncava, foliáceas y pedunculadas. También se han hallado punzones de hueso y dos de los llamados «idolillos de violín» además de morillos o ídolos de cuernos.

[5]En el caso de los materiales descritos está más clara su adscripción a culturas del occidente peninsular, mientras que otros tienen mayores paralelismos con pueblos del sudeste. La cronología de estos asentamientos y de los anteriores se puede establecer entre el 2500 y el 1.800 a.d.C. y puede que, dentro del ámbito local, los yacimientos periféricos tuvieran una mayor relación con los aprovechamientos mineros y su protección y control, mientras que los del valle del Tajo, como el de Los Castillos, tendrían una mayor importancia en cuanto a los aprovechamientos agrícolas, intercambiando sus productos con los anteriores, situados en tierras menos fértiles.

Entre los yacimientos periféricos de La Jara destacaremos la variedad de materiales cerámicos de Mildiablos, los amurallamientos y bastiones del Riscal de Velasco y Alcaudete I, y la existencia de una atalaya junto al Gébalo que comunica visualmente los asentamientos de Alcaudete I y Alcaudete II [6].

En el yacimiento amurallado de Castrejón, en Aldeanueva de san Bartolomé, pueden observarse algunos grabados de antropomorfos en el mismo recinto del asentamiento.

VASIJA CAMPANIFORME HALLADA EN TALAVERA. COLECCIÓN CERRALBO

CALCOLÍTICO CAMPANIFORME

En cuanto a este periodo solamente podemos referirnos a los hallazgos cerámicos puntuales de Talavera [7] y en La Golilleja, en término de Belvis de la Jara, así como en el arroyo Manzanas[8].

Conocemos por otra parte la utilización de los dólmenes en la fase campaniforme. En el de Azután, por ejemplo, se recogieron fragmentos de campaniforme marítimo, en la Estrella campaniforme inciso y en Navalcán, el de tipo Ciempozuelos. Es frecuente, por tanto la denominada «intromisión campaniforme» en los monumentos megalíticos[9]

No se ha estudiado en nuestra comarca ningún asentamiento campaniforme aunque, por la localización de los hallazgos cerámicos, hay un predominio de los asentamientos en el valle del Tajo, dominando vías de comunicación sobre cotas elevadas y junto a las tierras fértiles, por lo que de los tres patrones descritos para los yacimientos campaniformes en el valle del Tajo: asentamientos mineros, comerciales y agrícolas, nos encontraríamos más bien en el caso de estos últimos[10].

Las vasijas campaniformes son piezas que probablemente realizaban alfareros profesionales y que se han hallado en gran parte de Europa. Eran elementos de prestigio que se enterraban con sus dueños como ajuar junto con otros objetos, adornos y armamento.

[1]CARROBLES, J. Y MÉNDEZ-CABEZA, M.: Introducción al Calcolítico en la Jara Toledana. ANALES TOLEDANOS nºXXVIII, Toledo, Diputación Provincial, 1991.

[2]Opus Cit. Los orígenes…

[3]ALVARO, E. : La Edad del Cobre en el Valle del Tajo. CARPETANIA I, 1987.

[4]Notificación personal de Miguel Méndez.

[5]ALVARO, E. MUNICIO, L. y PIÑÓN, F. Informe sobre el yacimiento de Los Castillejos, Las Herencias. I Congreso de Historia de Castilla-La Mancha Tomo II, pp.181-182

[6]MÉNDEZ-CABEZA FUENTES, M. : comunicación personal.

[7]CASTILLO, A.. El neoeneolítico, en Historia de España de Menéndez Pidal, Tomo I , La prehistoria

[8] CARROBLES, J. , MUÑOZ, K. Y RODRÍGUEZ, S. : Poblamiento durante la Edad del Bronce en la cuenca media del tajo, Actas del Simposio LA EDAD DEL BRONCE EN CASTILLA -LA MANCHA, Diputación provincial deToledo, Toledo 1990

[9]BUENO RAMÍREZ, P. : Megalitos en la submeseta sur. La provincia de Toledo, en Actas del primer congreso de Arqueología de la Provincia de Toledo.

[10]ROJAS RODRIGUEZ-MALO, J.M. : Relación habitat-economía en el mundo campaniforme toledano, en Actas del Primer Congreso de Historia de Castilla-La Mancha.Junta de Castilla-La Mancha. Talavera de la Reina, 1988.

[11]ROJAS RODRIGUEZ-MALO, J.M. : Relación habitat-economía en el mundo campaniforme toledano, en Actas del Primer Congreso de Historia de Castilla-La Mancha.Junta de Castilla-La Mancha. Talavera de la Reina, 1988.

ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, CAZALEGAS

Aparejo de ladrillo y canto rodado en Cazalegas

ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, CAZALEGAS

La localidad de Cazalegas pertenece a la comarca históricamente talaverana de El Horcajo, la tierra que se sitúa en la horca que forman el Tajo y el Alberche al confluir.  Cuenta con numerosas huellas del paso de los romanos, que incluso puede que dejaran el nombre de «Cazalia» al lugar.

Esgrafiados en las viviendas de Cazalegas

Seguir leyendo ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, CAZALEGAS

EL»GUSANO» GIGANTE DE LA JARA

EL»GUSANO» GIGANTE DE LA JARA, MI HALLAZGO DE UN INTERESANTE FÓSIL  EN LA CUMBRE DE LAS MORADAS

El autor junto al "gusano" de Las Moradas
El autor junto al «gusano» de Las Moradas

Mi hallazgo:

Hace unos años subí con mis amigos de La Enramá a las cumbres de las Moradas o “Las Morás”, la segunda elevación de La Jara después del pico Rocigalgo. Nos llamaba la atención el lugar por los numerosos topónimos como Atalayón o Castillazo que pueden sugerir yacimientos arqueológicos en aquellas alturas de la Sierra de La Hiruela, en término del municipio de Robledo del Mazo y en el ámbito de las aldeas de Piedraescrita y Navaltoril.

La flecha señala el lugar aproximado de la ubicación del «gusano»

El topónimo de Las Moradas, elevación de 1378 metros de altura, es también sugerente desde el punto de vista arqueológico porque “moradas” es el nombre que se daba históricamente a los lejanos refugios en los que se escondían de las razzias de cristianos y musulmanes los habitantes de aquellas tierras de nadie que eran los territorios de La Jara en la Edad Media, y también es término al que hace referencia Santa Teresa en su obra como lugar aislado de retiro.

Simulación del paso del trilobites dejando su huella (Foto CSIC)
Simulación del paso del trilobites dejando su huella (Foto CSIC)
Detalle de la huella del trilobites en el fósil de Las Moradas
Detalle de la huella del trilobites en el fósil de Las Moradas

Como en otros muchos puntos de las sierras jareñas, se encuentran fósiles en las cuarcitas y pizarras por aquí y por allá, especialmente los llamados “crucianas”, testigos que nos hablan de la existencia de un mar en estos lugares hace 475 millones de años.

En aquellos tiempos del período llamado Ordovícico toda esta zona estaba situada sobre la plataforma continental de un antiguo y enorme continente llamado Gondwana por los geólogos. El eje de rotación de la tierra no era entonces el mismo y este lugar se encontraba en aguas frías pues se situaba cerca del polo sur.

Recorriendo aquellas cumbres donde las vistas sobre La Jara son impresionantes, nos tropezamos en el extremo oriental de la cumbre de Las Moradas con una gran superficie de cuarcita en la que aparece un curioso trazado, un dibujo sinuoso de unos 7 metros de longitud, aunque su recorrido extendido podría ser de unos 11, y tiene también 2 metros de anchura máxima y diez centímetros de grosor en el trazo. Los rigores climáticos de estas alturas han hecho que algunos de los trazos se interrumpan o estén quebrados.

Visión de conjunto del gusano de Las Moradas
Visión de conjunto del gusano de Las Moradas

Recientemente volvimos a visitar el yacimiento paleontológico y vimos que se trataba de algo mucho realmente antiguo; el trazado que había dejado en esos fondos marinos un trilobites, pues se ven claramente en todo su recorrido las marcas paralelas de los dos abultamientos que tenía en el abdomen esa curiosa criatura prehistórica.

Tenemos muy cerca de allí los antecedentes de un enorme gusano cuyo recorrido bajo los limos y arenas depositados en aquel antiguo mar se ha estudiado en profundidad en el parque de Cabañeros por científicos del CSIC y que se considera el fósil de mayor antigüedad en el mundo con un recorrido de unos 6,8 metros. De él se hizo un molde de silicona que pesó 100 kilos y se ha clasificado como un ejemplar de la especie Paleophycus Tubularis.

Científicos del Instituto Geológico y Minero y profesores de geología portugueses han estudiado allí también otro abigarrado yacimiento con crucianas, marcas de trilobites, y madrigueras de gusanos con siete especies diferentes de fósiles, concretamente en el valle del Estena, también situado en el parque de Cabañeros.

Crucianas del Las Moradas
Crucianas del Las Moradas

En nuestro caso de Las Moradas, no se trata propiamente de un gusano sino que nos encontramos ante un ejemplo claro de la huella de un trilobites en aquellos fondos marinos, huella que fue elevada y petrificada por las grandes presiones y temperaturas del devenir geológico. La impronta en las arenas es la de uno de aquellos curiosos seres que desaparecieron de la tierra hace 250 millones de años y que conocemos solo en su parte dorsal, lo que es su duro caparazón petrificado, porque la parte blanda inferior del abdomen desapareció aunque nos quedó su marca.

Estas huellas son precisamente las que se denominan Cruzianas  y se interpretan como pistas fósiles debidas a la locomoción y la alimentación de trilobites en el fondo arenoso de aquel arcaico océano jareño, e incluye, dada la gran diversidad de estos animalejos, numerosas especies. Son pistas longitudinales que en relieve aparecen formadas por dos surcos que dejan una cresta central, en ocasiones con otros dos surcos más pequeños laterales, aunque es más frecuente y conocido el aspecto de las crucianas como contramoldes del recorrido del animal en forma de tubo, y de ellas también encontramos ejemplos en esta cumbre de Las Moradas.

Nos encontramos por tanto ante un importante hallazgo paleontológico con una huella de trilobites de grandes dimensiones que complementa los hallazgos del cercano parque de Cabañeros. Yacimiento que espero sea estudiado por los especialistas y sirva como uno más de los muchos recursos turísticos de La Jara tan desaprovechados por las diferentes administraciones que venimos sufriendo.

Muy cerca de este geositio, que junto con los de Cabañeros sería de rango internacional, podemos admirar unos impresionantes ejemplares de tejo, ese árbol antiquísimo, las cascadas y loreras del arroyo de las Lanchas, las minas de oro de Buenasbodas, las de plata y plomo de Sevilleja o Anchuras, la ermita de Piedraescrita etc…etc…y todos ellos son recursos que se deberían explotar para el desarrollo turístico, o el olvido y el abandono de esta hermosa tierra acabarán por dejarla tan despoblada como en el Ordovícico.

 

BRAGUILLAS, COMO UNA MAJADA DE CELTAS EN EL SIGLO XXI

No muchos conocen esta magnífica restauración de una majada de pastores de Gredos rehabilitada muy cerca del castro celta de El Raso en Candeleda.

Majada de Braguillas rehabilitada en El Raso de Candeleda
Majada de Braguillas rehabilitada en El Raso de Candeleda

En un agradable paseo desde la plataforma de aparcamiento del castro o desde el mismo castro según indica el plano adjunto,  se puede subir hasta un collado cercano donde todavía se conserva este magnífico conjunto que nos ilustra sobre una forma de vida que hasta hace pocos años se ha mantenido en estos valles del sistema central poblados hace dos mil años por los vettones.

Dos de las construcciones restauradas de la majada de Braguillas

Los chozos y corrales para el ganado, las queseras para permitir la temperatura adecuada para la fermentación del queso manteniendo la temperatura a menos de 14 º, o los hornos de pan son algunos elementos de estas majadas rehabilitadas con acierto por el Parque de Gredos y que también podemos visitar por ejemplo en el Nogal del Barranco, cerca de «la Cabra», el monumento donde acaba la carretera que desde Guisando nos aproxima a Los Galayos.

Chozo y berenga o corral de cabras en la majada de braguillas

Mampostería de granito para los muros, techos de piornos o escobas y remates de las cumbreras con troncos partido por la mitad y vaciados son algunos de los elementos que comentaremos más extensamente en otras entradas próximas sobre las formas de vida de los pastores del alto Gredos.

Excavaciones del castro y su muralla desde la senda que lleva a la majada de Braguillas

Hay que pedir la llave de la majada de Braguillas al guarda del castro de El Raso para ascender en menos de una hora. La majada de Guisando no está cercada y es de libre acceso

Esquema del acceso a la majada de Braguillas

HISTORIA FÁCIL DE LA CERÁMICA DE TALAVERA (3) LA EDAD DEL BRONCE

BRONCE ANTIGUO Y PLENO

Pithoi hallado en el yacimiento del Cerro de la Mesa de Alcolea de Tajo

Aunque es difícil establecer en la meseta una secuencia para el calcolítico y la Edad del Bronce por falta de estudios estratigráficos, podemos hablar en nuestra zona de varios asentamientos en los periodos iniciales del bronce. Entre ellos se encuentra el yacimiento de Villarejo de Montalbán conocido como Riscal de Velasco, del que ya hemos hablado en el capítulo anterior [1] y cuyas fortificaciones no sabemos si pertenecen al calcolítico o a la edad del bronce. Otro poblado se situó en el Cerro de la Mesa (Alcolea de Tajo) sobre un cerrete que domina la orilla derecha del Tajo[2], «Muestran estos yacimientos, además de una gran extensión y algunas fortificaciones de la época, unas características por las que podrían representar una variedad local en la zona más en contacto con Extremadura y que podría ser una evolución de los poblados existentes en esta misma zona».

Hachas pulimentadas halladas en el entorno de los yacimientos de la Edad del bronce y Calcolítico de Villarejo de Montalbán. Colección Garayalde

En cuanto a las necrópolis, contamos con un yacimiento bastante significativo que es el del Cerro del Obispo en Castillo de Bayuela, necrópolis de inhumación en «pithoi» que se localizan de costado, contorneados por bloques de granito formando una caja exterior y una torta de cerámica que cubre la totalidad de la estructura. En el ajuar de estos enterramientos encontramos acompañamiento funerario propiamente dicho consistente en objetos del difunto inutilizados (cuchillos de sílex, hachas de piedra pulimentadas, molinos barquiformes, brazales de arquero, ídolos de cuernos, fusayolas, crisoles, vasos, cazuelas, leznas…), ajuar funerario de carácter ritual ( cazuelas, vasos y cuencos rituales más pequeños y sin utilizar) además de ofrendas funerarias para el sustento de «la otra vida» como son cuartos de cáprido, bóvidos y ganado lanar que se depositan entre el «pithoi» y las lajas de granito[3]

Riscal de Velasco

En el próximo Cerro del Castillo puede que habitara la población que se enterraba con estos ritos de inhumación que tienen cierta correspondencia con prototipos argáricos.

La cultura material de este tipo de yacimientos es bastante homogénea, cerámicas sin decoración como vasos carenados, cuencos hemiesféricos, botellas, grandes orzas de provisiones etc. La industria lítica de láminas de sílex, dientes de hoz, molinos barquiformes y algún punzón de hueso[4].

Pebetero hallado en las excavaciones del Cerro de la Mesa en Alcolea de Tajo

A estos yacimientos podemos sumar el del Cerro del Oso en el Real de San Vicente y el de la alcazaba de la ciudad de Vascos que, antes de ser un yacimiento romano o musulmán, fue un asentamiento de la Edad del Bronce, situado como otros que hemos visto en un cerro elevado junto a una corriente fluvial, en este caso, el río Huso.

Según Juan Manuel Rojas Rodríguez Malo, las Características comunes de las cerámicas de estos yacimientos del Bronce Pleno son la presencia de un alto porcentaje de vasijas con bordes exvasados y con carenas medias bajas con cuencos tanto globulares como de media esfera, aunque también se dan vasos de paredes rectas. Son frecuentes los motivos decorativos a base de cordones horizontales y mamelones, con motivos impresos de digitaciones y ungulaciones sobre el borde y los cordones. En el Bronce Pleno es frecuente la decoración con triángulos y paralelas rellenos de puntos y líneas.

Las cerámicas del horizonte Cogotas I aparecen sobre los sustratos del bronce pleno, en algunos de los casos antes referidos, llenándose el vacío que hasta ahora había en la dispersión de estos yacimientos en la meseta sur y así en nuestro ámbito localizamos los dos tipos de asentamiento de este periodo, yacimientos en llano como El Carpio I o el Golín; y el arroyo Manzanas o el cerro Torrejón de Malpica de Tajo, más en la línea de los poblados de altura[1]. Los primeros suelen tener el patrón de los llamados «fondos de cabaña» como el del Golín de Puentes Caídos a las orillas del pantano de Navalcán hallado por mí en la retirada de las aguas del mismo, con una vasija de aprovisionamiento, hecha a mano, semiesférica y carenada de gran tamaño y decorada con incisiones en zig-zag, cremallera y dientes de lobo, con tipología encuadrable en el horizonte de Cogotas I Podían observarse en los alrededores los restos arrasados de algunos silos más, de forma circular[2].

Parece que la ganadería y la caza estarían relacionados con este tipo hábitat y la economía de intercambio y agricultura con los segundos.

Las cerámicas encuadradas en esta cultura “Cogotas I” presentan la novedad de las decoraciones del tipo “boquique”, como sucede con algunos fragmentos hallados en el yacimiento de arroyo Manzanas. Se trata de una técnica elaborada mediante con un dibujo superficial de «punto y raya» que caracteriza a esta decoración alfarera doble o mixta, se conseguía punteando con un punzón o algún tipo de sierra dentada, trazos pequeños y sucesivos a lo largo de una línea incisa continua, “dando el aspecto de un cosido”.

[1]CARROBLES, J. ,MUÑOZ, K. Y RODRÍGUEZ, S. Op. Cit. La Edad del bronce…

[2]VILLA GONZÁLEZ J.R. : Arqueología de urgencia en la campana de Oropesa, en Actas del Primer Congreso de Arqueología de la Provincia de Toledo. Diputación Provincial de Toledo, Toledo 1990.

Muralla del yacimiento de Cerro del Oso

[1]CARROBLES, J. y MENDEZ-CABEZA FUENTES, M. Op. Cit. Introducción al calcolítico…

[2]CARROBLES, J. , MUÑOZ, K. y RODRÍGUEZ, S. Op. Cit. La Edad del Bronce en el valle medio del Tajo…

[3]MENÉNDEZ ROBLES, M.L. ,GIL J.I., REYES, F. y REYES J.L. Tipología del material procedente de la necrópolis del Bronce Medio de El Cerro del Obispo en castillo de bayuela Toledo en Actas del primer Congreso de Historia de Castilla-La Mancha ,Tomo III. Junta de comunidades de Castilla La Mancha. Talavera de la Reina 1988.

[4]CARROBLES , J., MUÑOZ, K. y RODRÍGUEZ, S. Op. Cit. La Edad …

LAS MINAS DE ORO DE SIERRA JAEÑA

Fotografía antigua en la que se ven las instalaciones mineras de Sierra Jaeña tras una nevada
Fotografía antigua en la que se ven las instalaciones mineras de Sierra Jaeña tras una nevada
Fotografía antigua con las instalaciones de la mina de oro llamada Pilar en 1945
Fotografía antigua con las instalaciones de la mina de oro llamada Pilar en 1945

Fueron las de mayor producción aurífera de la península durante el siglo XVIII, aunque se tiene constancia de su explotación desde el tiempo de los romanos hasta el pasado siglo. De sus vetas se extraía el oro finísimo con el que se fabricaban durante el siglo XVI las monedas conocidas como “doblas jaeñas”.

Vagoneta minera a la entrada del centro de interpretación de la minería jareña en Buenasbodas

En el año 1731 fueron arrasadas sus instalaciones por el alcaide mayor de Talavera obedeciendo una orden real por un problema de concesiones, al haber enfermado el corregidor de Oropesa al que se le había encomendado en principio.  Se destruyeron sus dependencias y se quemaron las chozas de los mineros.: «llegaron a las minas con escolta de caballería, atemorizaron sus gentes, se apoderaron de las llaves de ella, de los materiales y pertrechos, quemaron las casas de los trabajadores e hicieron otras vejaciones, hasta que consiguieron el intento de que se dejase la mina desierta»

En su última etapa se conocieron con el nombre de “La Oriental” y hasta hace poco se conservaban en Buenasbodas algunas de las viejas cajas blindadas con fuertes herrajes para guardar el polvo de oro extraído.

Bocamina de La Oriental. mina de oro de Sierra Jaeña
Bocamina de La Oriental. mina de oro de Sierra Jaeña

Hoy apenas se mantienen en pie los restos de los muros de los edificios donde se procesaba el mineral con los almacenes, canalizaciones, túneles y hornos en los que se producía el proceso. Puede entrarse con iluminación y mucha precaución a la bocamina principal y observar en sus galerías las vetas de cuarzos auríferos.

Galería de la mina de oro La Oriental en Sierra Jaeña
Galería de la mina de oro La Oriental en Sierra Jaeña

Es curiosa la descripción de los hechos comentados por los que el Rey ordena coger muestras de la piedra del mineral que hubiera en la mina «puesta en costales y serones cerrados y sellados para que se traigan a esta ciudad, donde su majestad ha resuelto se hagan ensayos de ella…para ver si tiene cuenta beneficiarla o no».

Después la benefició don Juan Portalegre en nombre de la real hacienda hasta 1736, año en que se volvieron a cerrar por su muerte y se entregaron sus llaves a un regidor «vecino de dicho lugar», quien luego le entregó los enseres a Francisco Portalegre, hijo del anterior que hizo otros trabajos y fundiciones y ordenó mandar 5 arrobas del material a la corte.

Cofre reforzado para guardar el oro de la mina en el aula de interpretación de Buenasbodas

Un inventario decía que los enseres que pertenecían a la real hacienda eran «nueve azadas de hierro, cuatro montones de cal como de tres mil fanegas, y otro montón de ciento ochenta, dos casas con noventa pies de largo cada una en las que había mucha porción de mineral.

En el alquería, otra casa concluida con diferentes departamentos, había cuatro hornos de distintos tamaños y hechuras, una tahona, un mortero y otra casa con provisiones para el beneficio de la mina que sería molesto referir»

En 1748 se hace otro inventario y solamente hay dos molinos de piedra, dos cajones de piedra y beta, una bigornia de hierro, una cazuela de hierro y una tahona» porque otros materiales se habían entregado por deudas de la explotación al tal Joseph Álarez.

Instalaciones en ruinas de las minas de oro de sierra Jaeña

 

LA CANTANTE ROSAMIL

Rosamil vestida de talaverana
Rosamil vestida de talaverana

https://www.youtube.com/watch?v=0MkyGiXBswY

https://www.youtube.com/watch?v=Z06A8ymv1cg

Adjuntamos arriba dos enlaces de youtube con canciones de Rosamil, cantante talaverana de los años 60 que llegó a grabar diez EPs de cuatro temas cada uno, según nos cuenta el gran Luis Martín de «Lobos Negros» en su historia de la música pop y rock de la ciudad.

Su estilo es más cercano a la copla y para los entendidos tenía una buena voz para ese género, aunque grabó algunas canciones más cercanas a lo que podríamos llamar pop o canción española.

Portada de disco de Rosamil
Portada de disco de Rosamil

 

A continuación reproducimos el texto de la web «El Arte de Vivir el Flamenco» sobre la cantante

ROSA MARÍA ROCHA, cantante, más conocida en la historia del arte de la canción con el nombre artístico de  ROSAMIL, nació en Talavera de la Reina, comenzó a cantar muy joven, desde los nueve años. Se dio a conocer en el primer festival de la Canción del Tajo en 1961 organizado por Helio Casarrubios. Como la normativa era entonces muy rígida, los menores no podían cantar profesionalmente y en ocasiones hubo de mostrar una documentación en la que aparecía con 16 años cuando contaba sólo con 14.

Participó en numerosos festivales donde obtuvo varios galardones de los que el más importante fue tal vez el del programa “Salto a la Fama” de Televisión Española, año 1964, donde obtuvo el primer premio. También consiguió nada menos que tres premios: interpretación, canción española y canción moderna en el festival de Las Palmas de Gran Canaria. Algunos de sus temas fueron escritos por maestros famosos en la época como Gordillo, Quiroga y Solano. Llegó a actuar en La Granja ante el entonces jefe del estado General Franco. Firma un contrato en exclusiva con la discográfica Columbia llegando a grabar su primer disco en 1965 en el que contaba con catorce años

Así, publica también en 1965 otros dos EPs: el primero de ellos con coplas como «Fiesta en Punta Umbría», «Camino adelante», «Dime que me quieres» y «Compañerita» y el otro con los títulos «Y sin culpa», «Deseo», «Paseo del Prado» y «Despedida en azul» (editado por Iberia). Desde ese momento, su producción discográfica es prolija y tan sólo en 1966 lanza al mercado cuatro discos más. De ellos destacan las coplas «Zapaterito fullero», «Una copla y una flor», «Por mi calle», «Flor de Talavera», «Campanita del jardín» o «La que se llama Dolores» y el tango «Silbando melodías» o la cumbia «Bobito, bobo». Asimismo, intercala estas grabaciones con su participación en programas televisivos como Musical catorce cero cinco de TVE.

El 11 de diciembre de 1966 participó en el festival España canta en paz celebrado en el Palacio de los Deportes de Madrid y organizado por la Radio y Prensa del Movimiento. Contó con la participación de una importante orquesta dirigida por Rafael Ibarbia y numerosos artistas de prestigio como Carmen Morell, Imperio de Triana, Rosita Ferrer, Manolo Escobar, Víctor Manuel o Conchita Bautista. Otra fecha importante dentro de su trayectoria fue abril de 1967 cuando Rosamil forma parte del elenco de artistas del espectáculo ¡Llegan los ídolos! encabezado por Gracia Montes y Antonio Molina que supuso un rotundo éxito en el Circo Price de Madrid. Ese mismo año publica otros tres discos más con títulos como «¡Pero era un hombre casao!», «En la plaza de Santa Ana», «Esperanza y Macarena», «Rosario la de Baeza», «¡Qué bonitas son las flores!» o la guaracha «Motomoka».

Desde ese momento, su actividad profesional es todo un misterio. Su nombre desaparece dejando como único testigo el recuerdo de su voz.