ALBERCHE (5) HOYOCASERO Y UN PINAR MUY ESPECIAL

Orquídea en el pinar Hoyocasero

HOYOCASERO Y SU PINAR

Antes de llegar a esta localidad del valle del Alberche pasamos por un bosque de pino autóctono que es una de las mejores muestras de la flora que antes de la degradación de los bosques de Gredos abundaba por estos parajes. Son enormes ejemplares de Pinus Sylvestris bajo los que crecen peonías, las amarillas flores del viento (Pulsatilla Alpina) y otras que tapizan los suelos a fines de mayo. Es un lugar magnífico para los amantes de la botánica, que pueden encontrar también curiosas y peculiares especies junto a los arroyos de la zona y  en los robledales que se alternan con los pinares.

El paraje está protegido en la actualidad y forma parte de la Red de Espacios Naturales de Castilla y León. Tiene 150 hectáreas y en él se han localizado más de quinientas especies como la Aquilegia Vularis con sus colgantes campanitas azules, el lirio de los valles (Covallaria Majalis) que perfuma el ambiente con sus flores blancas, la azucena silvestre, la falangera, el sello de Salomón, la flor de Lys, la hierba centella, la flor del cuclillo, e incluso hay plantas tan específicas que llevan el nombre del lugar como el Rubus Hoyoqueseranus. En un paseo por el lugar puede que nos encontremos con diferentes aves rapaces y con las simpáticas ardillas.

Flora del pinar de Hoyocasero

Hoyocasero aparece por primera vez en la crónica de un Hecho de armas que se produjo en 1090, pocos años después de que fuera tomada Ávila por los cristianos, cuando hubieron de tomar las armas los caballeros abulenses para ir en busca de las tropas árabes que habían cruzado el Tajo, tal vez con la connivencia del gobernador cristiano de Talavera, y habían causado en su razzia destrozos en las cosechas, robo de grano y ganado y otras fechorías. “Oyo-Quesero” aparece como uno de los lugares que aportan a los caballeros las vituallas para la expedición, que resulta un éxito, ya que son cogidos por sorpresa los moros, se da muerte a su jefe Galafrón y se toma todo su botín que es restituido a sus dueños. Mueren 320 musulmanes y catorce cristianos. El gobernador de Talavera es ejecutado por su traición.

Arquitectura popular de Hoyocasero

Este pueblo era una de aldeas que formaban parte del “Concejo del Burgo” formado en torno de la abadía y luego colegiata de Burgohondo. En un litigio sobre diezmos del año 1389, aparece también la población de “Royo quesero” y puede que hubiera una población hermana en el lugar que actualmente ocupa la ermita de los Santos, pues en el paraje cercano de Navamuñoz se perciben restos de haber habido población y referencias documentales en papeles del siglo XIV.

Ermita de Hoyocasero

Es de interés la arquitectura popular del pueblo con sus rústicas viviendas de granito, sus pajares y sus fuentes, además de la iglesia, típica construcción berroqueña de la zona, probablemente del siglo XV o comienzos del XVI, como el curioso púlpito del interior. También cuenta con algunas imágenes de tipo popular de cierto interés.

Púlpito de la iglesia de Hoyocasero

ARQUITECTURA URBANA PUEBLO A PUEBLO (1) ALCAUDETE DE LA JARA

Tapial y canto rodado en el aparejo de las construcciones de Alcaudete

Comenzamos hoy una serie en la que vamos a conocer la arquitectura popular de cada uno de nuestros pueblos por orden alfabético, para ir así viendo la gran cantidad de tipologías y materiales en la arquitectura urbana de la comarca. Dejaremos las construcciones rústicas y elementos etnográficos inmuebles para otras entradas de este blog.

Reja en Alcaudete, tipología muy frecuente en La Jara

Alcaudete de la Jara se encuentra en un valle de aluvión del río Jébalo por lo que los materiales más utilizados son el barro en forma de adobe o tapial, con zócalos de canto rodado y algunas verdugadas y machones de ladrillo.

Rafas de ladrillo como las aludidas en el texto

En las relaciones de Felipe II del siglo XVI:

«Dixeron que las casas de este lugar muchas de ellas son tejadas, de tierra el edificio sin rafas de ladrillo, y otras tejadas que llevan rafas, y que la teja y ladrillo se hace en este lugar, y la madera se trae de once leguas de este lugar, y que muchas casas hay en este lugar de tierra las tapias y techadas de retama y la madera cortada de fresnos  y otros árboles del término» 

Empedrado en Alcaudete

Curiosa la referencia a que muchas de las casas son de techo vegetal (retamizas) y que la madera la traen de once leguas, referencia a la madera de Gredos, en los pinares de Arenas de San Pedro, de donde se traían sobre todo las grandes vigas.

Calle de casas humildes en Alcaudete de la JaraDe ladrillo o adobe, tejadas a dos aguas

Tanto en el siglo XVIII como en el XIX se alude en las crónicas a que hasta un tercio de las casas del pueblo están arruinadas.

Detalle mudejarista en ladrillo en una casa de Alcaudete

Moreno Nieto describe así sus viviendas en los años 50 del pasado siglo: «la casa típica está ordinariamente construida de adobes y ladrillos, con la fachada enjalbegada y los techos de regular inclinación. Consta generalmente de una o dos plantas con las cuadras y corrales en la parte trasera. La cocina es de lumbre baja y chimenea de campana, donde se quema leña de encina».

Casa de dos plantas en Alcaudete con la tipología más jareña con huecos de arco rebajado y recercado pintado en los huecos

Se reparten por el casco también bastantes casas con la tipología más jareña de uno o dos pisos con huecos de arco rebajado y recercados pintado en los vanos.

Fachada de otra de las casonas de Alcaudete

Hay además media docena de edificios o casonas de mayor empaque con sillería y  los huecos formados con dinteles y jambas de granito y rejas algo más macizas y elaboradas.

Una de las casonas de Alcaudete de la Jara

La parte del casco urbano cercana a la iglesia y el ayuntamiento fue reconstruida por Regiones Devastadas en los años 50 tras unas inundaciones del Jébalo. Lo más característico de la restauración es la plaza y sus soportales con el ayuntamiento y un bonito empedrado

soportales de la plaza de Alcaudete

Hay algunos edificios como lagares o una fábrica de orujo, buenos ejemplares de arquitectura industrial, o una posada. Merecen capítulo aparte las huertas del entorno del pueblo y dos molinos en el río Jébalo, en la vega inmediata al pueblo.

Posada en Alcaudete de La Jara

Las rejas y herrajes son modestos salvo muy contadas excepciones.

Herrajes de una de las puertas de Alcaudete

 

Los chozos de las Tierras de Talavera

LOS CHOZOS

Chozo en Navalmoralejo

Aunque más adelante estudiaremos los chozos de cada una de las subcomarcas talaveranas,hoy amos a dar una visión general de los mismos.

Son las construcciones más sencillas de la arquitectura popular de la comarca los pintorescos chozos que se levantan en mampostería de la piedra local, en estos dos casos granito y pizarra, o ambos combinados, a veces unidas las piedras con barro y otras a piedra seca.

Chozo de pizarra en término de Aldeanueva de San bartolomé
Chozo de pizarra en término de Aldeanueva de San Bartolomé

Sus muros suelen tener un hueco de entrada con puerta de madera, si se conserva, y muchas veces sin ningún otro hueco, salvo algún ventanuco.

Los techos están rematados en falsa cúpula construida por aproximación de lanchas de piedra y con una capa de compresión impermeabilizadora de tierra sobre ellas. En Gredos los chozos mantienen sus cubiertas vegetales de piorno o escoba según la altura. También en la sierra hay un espacio delante de los chozos con bancos de piedra en torno a un vallado protector enlosado que se llama «estanza»

Chozo de granito en término de Segurilla
Chozo de granito en término de Segurilla

Se solían utilizar para alojamiento temporal de pastores y en ocasiones como refugio para estancias temporales de aprovechamiento agrícola de viñas, olivares, huertos etc

Suelen ser de planta redonda, aunque en algunas ocasiones son más cercanas a la planta cuadrada o incluso rectangular, que las hace parecidas a las navetas prehistóricas de Menorca.

Chozo de Valdeverdeja de planta rectangular en el arroyo de los Pozos

En su interior encontramos pocos elementos constructivos. Vemos alguna alacena hecha en el propio muro para salvaguardar de insectos y roedores los víveres. En escasas ocasiones cuentan con una chimenea muy sencilla o simplemente una lancha de piedra que se desplaza para que salga el humo; En los chozos de Gredos hay una lancha que sobresale del muro llamada tiznera y que desvía las chispas para que no se prendan las techumbres vegetales que abundan más en la sierra. y también encontramos algún banco de piedra.

Falsa cúpula de un chozo vista desde el interior.

Los suelos pueden estar enlanchados, empedrados o simplemente con una capa de barro comprimido. Antiguamente esos suelos se enlucían con boñigas de vaca disueltas en agua que luego se endurece y hasta se puede fregar.

En ocasiones las paredes interiores están enfoscadas con barro e incluso enjalbegadas

Chozo en término de El casar de Talavera

 

EXCURSIÓN A LA CUEVA DEL BANDIDO MARAGATO

Ameal junto al Alberche

Hoy vamos a visitar la Cueva del Maragato siguiendo una ruta que parte del cruce de la carretera de Navalsauz con la de Ávila. Seguimos hacia Navalsauz por la cañada leonesa, que en este tramo coincide con la carretera, hasta que a unos trescientos metros nos desviamos por la propia cañada que va paralela al Alberche por su orilla occidental.

Molino en el Alberche junto a la ruta de la cueva del Maragato

Aquí el río es coto truchero y lo recorremos hasta pasar frente al molino Parranca. Poco después llegaremos a un antiguo puente conocido como la puente Mocha, nombre que tienen muchos de los antiguos puentes medievales y romanos que no cuentan con los pretiles protectores.

El asalto del maragato en El Verdugal en uno de los cuadros de Gota del museo de Chicago

Más adelante llegaremos a unas viejas majadas desde donde subiremos por la calzada hasta la cueva del Maragato que podemos visitar desviándonos un poco hacia el risco en el que se encuentra.

La Cueva del Maragato

Bajaremos nuevamente hasta las majadas y ascenderemos por las riberas del Alberche hasta otro molino que se encuentra junto a unas chorreras, para desde allí subir hasta Navalsauz, visitando el patrimonio referido en el texto anterior y volviendo después por la carretera al punto inicial.

Cueva del maragato señalada por la flecha

 Recorrido aproximado 13 kilómetros, tres horas

Majadas y ventas jalonan la cañada

Aquellos que quieran conocer algo más sobre el bandido Maragato pueden ver esta otra entrada de este mismo blog:

https://lamejortierradecastilla.com/un-asalto-pintado-por-goya-en-el-verdugal-oropesa/

El puente Mocho en el Alberche

SAN GABRIEL EN AZULEJERÍA TALAVERANA

 

San Gabriel en una escena de la Anunciación de la ermita del Prado en Talavera

*Basílica de Nuestra Señora del Prado. Talavera de la Reina. Siglo XVII. Policromía. Enmarcado en cenefa de glifos y motivos renacentistas. La Virgen está ante un escritorio con un libro en el que según San Bernardo estaría leyendo la profecía de Isaías (7: 14): “La joven está encinta y dará a luz un hijo”, y para otros, como Alberto Magno, simboliza que María es la maestra de las siete artes liberales.

SAN GABRIEL

Es el tercer arcángel del que conocemos el nombre y como San Miguel o San Rafael tiene antecedentes en las religiones antiguas. Es aceptado por los hebreos y también por los musulmanes, que lo consideran el ángel que trasmitió el Corán a Mahoma. Una leyenda babilónica dice que estuvo temporalmente castigado por no haber seguido exactamente la misión encomendada por Dios. Aunque no se expresa explícitamente el nombre del ángel que se apareció a la madre de Sansón para anunciarle el nacimiento de éste, se le ha identificado tradicionalmente con San Gabriel, que también anuncia a Daniel el nacimiento del Mesías en un plazo de setenta años. En los textos apócrifos hay numerosas alusiones a él y tiene además la función de ángel guardián como San Miguel, por lo que en ocasiones podemos verle en las puertas de las iglesias como símbolo protector contra los demonios.

En el Nuevo Testamento aparece en varios pasajes y se le ha identificado tradicionalmente como el ángel que, por ejemplo, anuncia a los pastores el nacimiento de Jesús o se le ha considerado que es el ángel que anuncia la resurrección de Cristo, o el que trasmite por tanto a los hombres la voluntad de Dios.

San Gabriel en una escena de la Anunciación del monasterio de la Encarnación de madres Bernardas de Talavera

*Convento de la Encarnación  de las madres bernardas. Talavera de la Reina. Siglo XVII-XVIII. Policromía. San Gabriel sobre nubes sostiene el cetro mientras mantiene la mano derecha levantada.

Además de las anteriores, dos son las escenas en que aparece más representado en el arte cristiano. La primera es la de la anunciación a Zacarías de que iba a tener un hijo, el que sería San Juan Bautista, aunque al no creerle quedó mudo hasta su nacimiento. La segunda escena y la más abundante es la de la Anunciación a la Virgen del nacimiento de Jesucristo. En ella aparece María de pie o sentada, a veces con el cesto de la costura, y el ángel entre nubes con el dedo índice levantado. También suele verse a la paloma del Espíritu Santo o a Dios Padre en el cielo

San Gabriel en una escena de la Anunciación de Ruiz de Luna en la ermita de la Virgen del Puerto de Plasencia

*Ermita de la Virgen del Puerto de Plasencia. Siglo XX. Policromía.

San Gabriel La escena está pintada en tonos manganeso y pertenece a una representación de la Anunciación. Siglo XX. Mano levantada en actitud de bendición y arquitecturas en el fondo. Ruiz de Luna

San Gabriel suele aparecer vestido con túnica larga y ceñida, y a veces con manto. Se le caracteriza como un joven imberbe de cabello largo y rubio y, a partir del siglo XV, ceñido con una diadema. Casi siempre su dedo índice está levantado en actitud de hablar y lleva el palo del mensajero o una palma. Su atributo más característico es la azucena, la flor que simboliza la pureza de la Virgen María que es sostenida por San Gabriel o está en un jarro en medio de la escena. También aparece en muchas ocasiones la cinta o filacteria en la que se pueden leer las primeras palabras del Ave María. En la escena de la Anunciación, el ángel está casi siempre de pie pero a partir del renacimiento suele representarse de rodillas o descendiendo del cielo.

San Gabriel en un panel del siglo XVI en el Museo Ruiz de Luna

*Museo Ruiz de Luna. Policromía. Siglo XVI.

Forma parte de una escena de la Anunciación con el dedo índice levantado en señal de su anuncio, con la filacteria en la que se lee el Ave María. Viste túnica y manto y presenta larga melena rubia.

 

San Gabriel en una escena de la Anunciación de la iglesia de Garciaz (Cáceres)

*Iglesia de Garciaz. Policromía. Siglo XVI.

Forma parte de una escena de la Anunciación con el dedo índice levantado en señal de anuncio, con la filacteria en la que se lee el Ave María. Melena rubia y alas amarillas. Se apoya sobre nubes de formas espirales como Dios Padre en la parte superior.

 

LAS ENFERMEDADES DE LOS MOLINEROS

Molino de Alcaudete sobre el río Jébalo

Las enfermedades de los molineros venían siendo condicionadas por una serie de circunstancias y factores ambientales que facilitaban un determinado tipo de patología ocasionada por la dureza física de este trabajo, su nocturnidad, humedad, ambiente pulvurulento, ruido intenso, manejo de cargas pesadas como costales y piedras, etc.

Las roturas y obstrucciones de presas y canales obligaban a nuestros molineros a sumergirse en el agua de noche y en épocas frías, y así nos relataba un molinero de Robledo de Mazo cómo “estuvo a la muerte” por haberse visto obligado a desatascar un saetín en el mes de enero, situación de la que le sobrevino una pulmonía.

Molino en el arroyo de San Silvestre cerca de Maqueda

Ramazzini, un médico italiano que a mediados del siglo XVIII escribió un tratado sobre las enfermedades de los artesanos [1] nos cuenta que “ el polvillo volandero de los cereales molidos en flor de harina sutilísima, llena todo el ámbito de la molienda por lo que tales artesanos llevan rociados de harina la boca, la nariz, los ojos, los oídos y todo el cuerpo; por eso he comprobado que no pocos de ellos se tornan asmáticos y finalmente hidrópicos.

También se ven aquejados de estrangulación de hernia al transportar a hombros sacas de trigo y de harina, rompiéndoseles y dilatándoseles el peritoneo. Como consecuencia de permanecer día y noche entre el estrépito de las ruedas y  de las muelas, así como de las aguas caídas en cascada, son todos por lo general duros de oído, al ser herido su tímpano incesantemente por un objeto más fuerte que el adecuado y al ser desplazado de su tonalidad.

Molino sobre el río Estenilla en Anchuras

Es digno de notarse que los molenderos se ven por lo general afectados por pitiriasis, esto es una enfermedad pedicular, hasta el punto de que el vulgo en broma llama a los piojos pulgas blancas de molineros. Esto sucede porque tales artesanos casi siempre van embadurnados de suciedad y es rara la vez que se desnudan para dormir, o bien porque la mezcla de harina con la suciedad favorece en gran manera la cría de estos animales, es una cuestión que no está suficientemente clara; lo que si es cierto es que casi todos los molineros suelen ir armados y acompañados de tales satélites”.

Esta sabrosísima descripción de las enfermedades de los molineros, aunque se escribió hace doscientos años no adolece de cientifismo y agudo sentido  de la observación, ya que tanto la bronquitis crónica como la alveolitis producida por procesos irritativos y alérgicos ocasionados por el ambiente pulvurulento debieron ser muy frecuentes entre estos trabajadores; muchos de estos procesos asmáticos con el tiempo pueden producir una insuficiencia cardiaca unida a la respiratoria, que es lo que el autor diagnostica como “hidropesía”.

Molino sobre el Riofrío en Sevilleja de la Jara

Un refrán nos recuerda la tendencia a la sordera de estos artesanos cuando dice: “Por demás es la cítola (tarabilla) si el molinero es sordo”.

Además de las hernias que nos describe Ramazzini, debieron ser muy frecuentes los traumatismos y contracturas musculares, sobre todo al levantar las muelas para repicarlas. Esta operación ocasionaría con toda seguridad heridas en los ojos al saltar esquirlas de piedra, aunque algunos molineros se protegían con gafas fabricadas con red metálica en esta operación de repicado.

[1] RAMAZZINI : Tratado de las enfermedades de los artesanos . Madrid, Edición INSALUD, 1982, pp. 193-198.

ALBERCHE (3)POR DONDE MORABA “EL MARAGATO” Y BUSCÓ NOVIA RUBEN DARÍO

POR DONDE MORABA “EL MARAGATO” Y BUSCÓ NOVIA RUBEN DARÍO

Navalsauz

Salimos del valle del naciente del Alberche en dirección a Navalsauz por una zona donde el río va más encajonado, girando su cauce hacia el sur. Navalsauz es otro pueblecito en el que debemos destacar también su arquitectura popular, el bonito enclave en el que se encuentra, elevado su caserío sobre un rincón en el valle del Alberche. La pequeña iglesia se sitúa en el cementerio y tiene una curiosa torre exenta

Rubén Darío y Francisca Sánchez

Este camposanto llamó la atención del gran escritor nicaragüense Rubén Darío, cuando vino a este pueblecito a conocer a la familia de su tercera mujer y observó que era un cementerio sin cruces. Y es que el poeta conoció a Francisca Sánchez en un paseo por la Casa de Campo en Madrid con su amigo Valle Inclán. Era una muchachita de apenas dieciséis años y analfabeta, pero de una gran belleza, por lo que el nicaragüense que ya había contraído matrimonio con su primera mujer, ya fallecida, y se había separado de la segunda, convivió durante años con la joven abulense. Con ella tuvo un hijo y una hija, pero ambos murieron prematuramente. Un hijo de Francisca que llevaba el apellido de Rubén Darío vivió en Villarejo del Valle, donde editó algunas de las obras del gran hispanista. La casa de Francisca todavía se conserva y una placa la recuerda sobre la puerta.

Placa en la casa de Francisca Sánchez en su casa de Navalsauz

La carretera de Ávila cruza sobre el Alberche y sigue descendiendo en dirección sur, paralela a la carretera en dirección a la Venta del Obispo, fundada en 1803 por el obispo Gómez de Salazar, no es la única que encontramos en el camino, pues el trasiego de gentes y mercancías por el Puerto del Pico ha sido por su situación estratégica muy intensa desde la prehistoria, y para muestra basta observar la calzada romana magníficamente conservada que sirve para unir las dos mesetas y de la que hablaremos en otro capítulo.

Curioso campanario exento de la iglesia de Navalsauz

Desde el Puerto del Pico desciende el río Piquillo hasta confluir con el Alberche, y en su trayecto encontramos la venta de San Miguel, la venta Rasca, la venta Rasquilla, frente a la que se encuentra otro hostal en un edificio con aspecto de haber sido construido en el siglo XIX, además de la venta del Obispo.

Rincón pintoresco de Navalsaúz

Pero no son las únicas, ya que si seguimos ascendiendo camino de Ávila, antes de subir hacia la cueva del Maragato, vemos que la calzada discurría antiguamente por el lado opuesto al que hoy día va la carretera. Se intentó arreglar para mejorar el tránsito en época de Carlos III, aunque no se finalizaron las obras. En él se encontraba el venturro del Quinto y más adelante, junto al cruce de Navalacruz, estaba la venta de Marchamalo, de la que sí permanece en pie el edificio con su horno. Junto al cruce de Cepeda la Mora están las ruinas de la Posada de Santa Teresa, cuyo edificio se intentó modificar de forma poco afortunada, aunque quedan alguna puerta y sillares del viejo edificio que nos demuestran su construcción en el siglo XVI. Había algunas ventas más hasta llegar a Ávila pero se salen del ámbito del valle del Alberche que vamos recorriendo.

Arquitectura popular en Navalsauz

 

 

EL BALNEARIO POPULAR DE LA RETORTILLA EN LA JARA

Palomar de los baños de la Retortilla junto a la Vía verde de La Jara. Término de Aldeanueva de Barbarroya
Palomar de los baños de la Retortilla junto a la Vía verde de La Jara. Término de Aldeanueva de Barbarroya

Baños de la Retortilla. Sus edificios se encuentran casi arruinados pero, deambulando con precaución entre sus restos, todavía podemos observar las dependencias que servían como cocina de campana con su rústico fregadero y el hueco para las tinajas de agua y aceite, las habitaciones en las que se alojaban desde el siglo pasado las personas que aquí acudían en mulas para buscar alivio a sus dolencias reumáticas; la cantina, los almacenes con sus alacenas, el palomar, que es una curiosa construcción circular en pizarra donde se criaban los pichones, considerados por creencia popular como alimento beneficioso para enfermos y embarazadas. Incluso dos naves más modernas en las que vivían los trabajadores de la vía que luego sería la Vía Verde de La Jara Seguir leyendo EL BALNEARIO POPULAR DE LA RETORTILLA EN LA JARA

EL HOMBRE DEL GUADYERBAS, UN CURIOSO YACIMIENTO PALEOLÍTICO

Canto rodado trabajado hallado en el Guadyerbas

Hay varios yacimientos en nuestra comarca cuya industria podríamos denominar como el «Paleolítico de Velada» ya que es en el término de esta villa donde se encuentra la mayor riqueza y densidad de unos yacimientos que con numerosa material de sílex es la representación más significativa, hasta el momento, del paleolítico superior de las tierras de Talavera. Llama la atención la gran variedad de materiales, tanto por su forma como por el colorido y diferentes tamaños de los mismos. Las pátinas y el grado de rodamiento también son muy variables, incluso se encuentran algunos objetos en cuarcita que, por su aspecto, bien pudieran pertenecer al paleolítico inferior o al menos a dataciones más antiguas que la generalidad del material.

Todos estos hallazgos se distribuyen por una gran zona que comprende las riberas de los arroyos del Molinillo, el de Los Huertos, el de Alcañizo y los ríos Guadyerbas y Riolobos[1].

Industria paleolítica del Guadyerbas

En la desembocadura del Guadyerbas en el Tiétar aparece también industria , aunque no se halla en este último río geológicamente más condicionado por los plegamientos de la Sierra de Gredos.oncretamente en este punto, con motivo de los estudios sobre el impacto del Embalse de Monteagudo, realizaron Fco. Javier Díaz y Ramón Gómez un estudio geológico que nos permite datar la antigüedad de este yacimiento entre los 8000 y los 10000 años.El material está tallado sobre lascas de tamaño medio en general (2-8 cm) y con morfologías muy diversas.

Microlitos del paleolítico

Según la especialista en paleolítico Josefa Enamorado «La importancia de estas colecciones radica en que es la primera vez que en el valle medio del Tajo se registran objetos con estas cracterísticas y cronología… es raro además que estos yacimientos se localicen al aire libre ya que lo habitual es que se encuentren en cuevas y abrigos. Estas colecciones ribereñas del Guadyerbas aportarán más  luz   sobre la vida y comportamientos humanos de los habitantes del interior peninsular ya que, por ahora, solamente existen paralelos a estas culturas en la cornisa cantábrica» [2]

Bifaz de sílex del yacimiento del Guadyerbas en Velada

El mismo autor que descubrió los yacimientos del «paleolítico de Velada», Miguel Méndez, ha localizado tres nuevos asentamientos con características diferentes a los anteriores, uno en el arroyo de Malojo pero en zona más alta del arroyo que el otro yacimiento ya enumerado y perteneciente al paleolítico inferior,otro en las orillas del arroyo Zarzueleja cercano a la población de Gamonal y un tercero en el arroyo de la Sal. Todos presentan una industria realizada en sílex de tonalidades mayoritariamente blanquecinas, con retoque menos elaborado que el de Velada pero que por su situación estratigráfica pertenece también al paleolítico más reciente o incluso al epipaleolítico[3].

[1]MÉNDEZ -CABEZA FUENTES, V. M. Y  PALOMO ,G. La Villa de Velada, Toledo, Diputación Provincial, 1984, pp. 25-33.

[2]Op. cit. La ocupación…

[3]Comunicación personal de Miguel Méndez.

UNA RUTA POR LAS FUENTES DEL ALBERCHE

Por las fuentes del Alberche

Paisaje del Alto Alberche y al fondo el macizo central

 Son varios los paseos y senderos que podemos recorrer por parajes de gran

El ganado pastando entre los meandros del alto Alberche

interés. El puerto de Chía es en sí un atractivo por sus hermosas vistas sobre la vertiente norte de la sierra.

Chozo Blanco cerca del puerto de Chía

Desde allí parte un camino hacia poniente que nos puede acercar hasta la ermita de la Piedad que se asienta sobre lo que con toda probabilidad fue una atalaya de observación medieval. La vista panorámica desde allí es impresionante y junto a la cumbre se encuentra también un pintoresco paraje con una cascada.

Cruz del cementerio de Navadijos con el musgo propio de este clima y altitud altyras

Desde el mismo puerto podemos también acercarnos en sentido contrario al llamado Chozo Blanco, curiosísima construcción rematada en cúpula de piedra y situado en un paraje de altos pastos y praderas.

Insecto típico de Gredos junto a las fuentes del Alberche

 

 Recorrido aproximado de los dos trayectos 17 kilómetros, 5 horas

Restos de la ermita de la Piedad

Página Talavera y su Tierra de Miguel Méndez-Cabeza Fuentes

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