ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, CALERUELA

El granito y el adobe son los materiales constructivos más frecuentes en Caleruela

Esta pequeña población de la Campana de Oropesa cuenta con una arquitectura popular que todavía nos muestra numerosos edificios de interés.

Portada carretera típica de Caleruela. En este caso está enmarcada en ladrillo, aunque la mayoría se hacen de sillería en la zona

Se encuentra situada en las estribaciones de la pequeña sierra de la Ventosilla, formación granítica en cuya ladera norte se sitúan la mayoría de los pueblos de esta comarca.Todo el Campo Arañuelo es sumamente arenoso por lo que, aunque el adobe y el tapial es frecuente entre los materiales elegidos, es poco el barro de calidad disponible para levantar los muros con estos aparejos. Sin embargo, los materiales más empleados son la mampostería de granito en forma de sillarejo no muy trabajado, y sillares enmarcando portalones y huecos de las casas más pudientes.

Patio enlosado típico de Caleruela en una vivienda del siglo XVIII

Son muy características de esta comarca los portalones para el acceso de carros y vehículos con buena sillería y los característicos topes graníticos o cantoneras para evitar que los carros puedan rozarse contra las jambas. Como en toda la Campana de Oropesa, son frecuentes los patios solados con grandes lanchas de granito y su pozo del mismo material.

Rincón de arquitectura popular en Caleruela

El adobe y el tapial se utiliza, como viene siendo habitual en los pueblos que vamos mostrando, en el segundo piso destinado a trojes y pajares, así como en tapias de corrales, huertos y otras construcciones auxiliares.

Vivienda enteramente construida en granito con puerta carretera de sillería del mismo material.

Tenemos que señalar también la existencia de algún muro con esgrafiados y arquitecturas fingidas en sus muros.

Esgrafiado decorativo en una de las fachadas de Caleruela

Vemos en sus calles algunas rejas del siglo XVII y XVIII así como las llaveas y herrajes de puertas de Bernardo Igual, el herrero de Alcolea que las comercializó por toda la zona.

Llavera y tirador típico de la Campana de Oropesa, muchos de ellos obra de bernardo Igual

En el diccionario de Madoz informan de que a mediados del siglo XIX había tres calles y algunas «callejuelas». Y ya en 1960 la casa «suele estar construida de adobes, tiene la fachada enjalbegada y el tejado a dos vertientes con bastante inclinación. Consta de dos plantas. Las cuadras y los pajares suelen estar en las casas. La cocina es de lumbre baja y está provista de campana. como leña se utiliza la leña de encina»

Algunas apreciaciones parecen inexactas pues realmente predomina el granito, aunque el adobe se utiliza en trojes y construcciones auxiliares.

UNA EXCURSIÓN DESDE CEBREROS AL PUENTE DE VALSORDO EN EL ALBERCHE, Y COSAS DE CELA

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Al oeste de la gasolinera parte un camino que nos lleva en dirección sur hasta la ermita de la Virgen de Valsordo, El rollo jurisdiccional también nos pilla de paso parara verlo.

Rollo de Cebreros

De la ermita hay referencias documentales desde el siglo XIII  y alusiones legendarias desde la época musulmana, aunque la mayor parte del edificio actual parece del siglo XVII. Tiene un pórtico en la fachada sur y los muros decorados con fragmentos de escoria. También hay salpicadas por el entorno piedras vetustas de probable origen arqueológico e incluso una portada gótica de un edificio anterior y un crucero del siglo XVIII en el llamado Jardín de la Virgen, parquecillo que se sitúa delante de la ermita y se amplía en el entorno con una zona de picnic.

Ermita de Cebreros

Seguimos después ese mismo camino y llegamos hasta el puente de de Valsordo. Una magnífica construcción medieval con referencias documentales del siglo XV y que consta en realidad de dos puentes consecutivos con un buen empedrado en el suelo. El primero de ellos tiene tres arcos con tajamares río arriba que lo protegen de la corriente. El otro es de un solo arco y salva un brazo menor del río. Pero lo más curioso de este puente es la inscripción labrada en un bloque granítico cercano del texto de un acuerdo entre el obispado de Ávila y la Mesta para cobrar por el paso de los ganados que deambulaban por la referida cañada leonesa.

Inscripción gótica de grandes dimensiones en el puente de Valsordo
Transcripción de una de las inscripciones

Río arriba, a unos trescientos metros se sitúan los restos de una antigua central eléctrica que mantiene en pie su presa y los edificios de los generadores levantados ambos en buena sillería granítica. En esa misma orilla podemos también ver las ruinas de otros tres molinos harineros a lo largo de su ribera, aunque todo ello se encuentra en término de El Tiemblo. Volveremos después siguiendo el camino indicado que coincide en parte con la Cañada Leonesa Oriental

El río Alberche a su paso por el puente de Valsordo

El río Alberche pierde después del embalse del Charco del Cura su carácter de río serrano y se hacen más áridas sus orillas, aunque aumentan las viñas que han hecho famoso al vino de Cebreros.

 Recorrido aproximado 9 kilómetros, dos horas y media

Central eléctrica en el Alberche

 CELA EN CEBREROS

 Nuestro premio Nobel residió en los años 50 en esta localidad mientras recorría estas sierras y escribía su encantador libro de viajes “Judíos, moros y cristianos”, cuya lectura recomendamos y en el que dedica algunas páginas a Cebreros, que es “pueblo importante, con dos bancos, dos boticas, cuatro cafés, seis médicos, cien tabernas, mil bodegas y dos retretes, como es natural sin agua corriente. Cebreros es pueblo de vino. En Cebreros, al caminante prefieren darle un vaso de vino a un sorbo de agua; el caminante no suele contrariar tan donosa preferencia.” “pueblo donde siempre lo trataron bien, la villa donde mordió el níscalo y bebió el vino, donde puede pegar la gorra en el café de Cartujo, beber de balde en el bar de Isabelilla y comer al fiado en la taberna de la tía Ratona, que es gorda, y poderosa, y maternal y guisa de perdiz y fríe la trucha y pega si es preciso un tantarantán que lo dobla, al que enseña los vapores airados…

Reloj de sol del siglo XVII en el muro de la ermita

ALBERCHE (11) PASAMOS POR CEBREROS

Portada de la Iglesia Vieja de Cebreros

Aunque en el escudo local aparece una cebra como símbolo del pueblo, es evidente que por aquí no han correteado recientemente tales animales africanos, sino que el nombre del lugar parece tener mayor relación con la abundancia de cabras por la zona. Existen algunas referencias a un verraco de granito situado cerca del Alberche y hoy desaparecido que nos indica la presencia de los vetones en este pueblo así como en el resto del valle. Incluso junto a la ermita de la Virgen de Valsordo se expone lo que parecen las patas de una de estas esculturas zoomorfas.

Esgrafiados y arquitecturas fingidas en Cebreros

En el siglo XIV el rey Fernando IV otorga al infante don Juan la que desde ese momento será villa de Cebreros. Isabel la Católica pasó cuatro veces por esta localidad. En una de ellas tuvo un aborto cuando pernoctaba en una casa de la antigua calle de los mesones y la última fue su cortejo fúnebre que tuvo que detenerse para acondicionar las andas mediante las que llevaban su cuerpo sobre dos caballerías. A lo largo de su historia, Cebreros fue siempre lugar de paso entre las dos castillas y un lugar muy vinculado al comercio y a la ganadería. En el siglo XVI se desarrolló la industria del vidrio para abastecer al monasterio de El Escorial y también hay constancia de la existencia de fábricas de papel, curtidos y las bodegas que almacenaban el preciado vino de Cebreros. No debemos pasar por alto que Adolfo Suárez, primer presidente de nuestra democracia es natural de Cebreros.

El valle del Alberche desde la cañada leonesa oriental en su ascenso a Gredos

En el patrimonio local debemos destacar en primer lugar la llamada iglesia Vieja, cuya torre pudo según algunos autores formar parte de una iglesia anterior o de una torre defensiva medieval. Es un templo de tres naves ya destechado con ábsides semicirculares y decoración de flores y bolas, especialmente en la portada de la puerta sur, la de mayor calidad presidida por las armas del obispo Sánchez de la Fuente y formada por dos pilastras laterales que enmarcan una puerta compuesta de un arco conopial y tres arquivoltas más de medio punto. Las columnas que separan las naves son muy elegantes y decoradas también con bolas. Es de destacar la puerta de la sacristía y su decoración con motivos renacentistas. La iglesia parroquial de Santiago Apóstol es también construcción berroqueña de tres naves de grandes dimensiones y considerada la mejor de los pueblos de la diócesis. Construida en el siglo XVI en estilo herreriano. La portada de la sacristía es renacentista de cierta calidad y con imagen de Santiago, mientras que la portada norte es jónica y la sur corintia. La portada principal es del siglo XVII y está presidida por estatua granítica de Santiago Peregrino. El retablo es magnífico con pinturas de José Leonardo del mismo siglo.

Iglesia parroquial de Cebreros

En el extremo sur del caserío podemos ver el rollo o picota del siglo XVI que nos habla de la condición de villa de la localidad. Cerca del pueblo, en la zona conocida como El Valle, se encuentran las ruinas de un pequeño convento franciscano del que algunos de sus retablos se conservan en la iglesia parroquial.

Arquerías de la iglesia Vieja de Cebreros

ALBERCHE (10) LOS TOROS DE GUISANDO y LA VENTA JURADERA

Los cuatro toros de Guisando

Estas esculturas zoomorfas se encuentran en término de El Tiemblo, frente al cerro de Guisando y en una zona de evidente interés estratégico, ya que junto al Puerto del Pico es éste el lugar de más fácil comunicación entre las dos mesetas. Es una zona amena, de arroyos festoneados de fresnos y praderas de frescos pastos que se encuentra también cercana a una de las principales vías pecuarias de la trashumancia. la Cañada Leonesa Oriental. Las esculturas se encuentran orientadas hacia el poniente, justo en la dirección del punto en que se oculta el sol en invierno, el “poniente brumario”. También han resaltado algunos autores la localización de los toros muy cerca del centro geográfico de la península y justo en el límite de las provincias romanas de la Lusitania y la Tarraconensis.

Visión idealizada de los toros de Guisando en el siglo XVIII

Hay referencias de que en principio eran cinco los toros esculpidos, aunque una de ellos estaba roto y sus fragmentos fueron desapareciendo. Es evidente que estas esculturas zoomorfas son en este caso figuras de toros, aunque la mayoría de estos elementos arqueológicos vettones suelen ser de menor tamaño y representan a cerdos o verracos propiamente dichos. Nos encontramos pues ante la representación de figuras bovinas, que cuentan en algún caso con los orificios que habrían acogido las astas o el rabo fabricados en madera o en piedra. Las pezuñas, los pliegues de la papada, el rabo en relieve o los testículos son otros detalles que podemos observar en los pétreos animales, de los que dos muestran las uniones de los fragmentos reconstruidos con vástagos metálicos y plomo.

Uno de los toros con su inscripción epigráfica

Como en otros casos, las berroqueñas esculturas han sido reutilizadas en la época romana como monumento funerario y por ello presentan algunas inscripciones epigráficas, de las que la mejor conservada está dedicada a Prisco por su hijo Longino. Algunos autores de los viejos cronicones con más fantasía que rigor histórico han querido ver en los toros monumentos funerarios de batallas de tiempos romanos referidas a esta zona entre El Tiemblo y Cadalso de los Vidrios.

Detalle de la cabeza y cuello de uno de los toros con los pliegues de la piel y los orificios que donde se sugetarían probablemente cuernos de madera o auténticos cuernos.

Los toros también aparecen en numerosas referencias literarias como El Quijote o el poema de García Lorca a la muerte de Ignacio Sánchez Mejías:

Y los toros de Guisando

Casi muerte y casi piedra

Mugieron como dos siglos

hartos de pisar tierra

Detalle posterior de uno de los toros donde se perciben los testículos y las pezuñas

La Venta Juradera

Enrique IV el Impotente mantuvo una guerra con su hermanastra Isabel, la que luego sería la reina Católica, ya que ésta demandaba su derecho sucesorio contra la hija del Rey,  Juana la Beltraneja, llamada así  porque según los rumores de la época era en realidad hija del valido don Beltrán de la Cueva, pues se consideraba que Enrique no tenía posibilidad de procrear, impotencia que incluso fue reconocida por él mismo, anulando el arzobispo de Toledo su matrimonio con Blanca de Navarra. La cabeza del señorío de Juana estaba en la actual Villa de Mombeltrán y el hermoso castillo perteneció a su familia.

Escasos restos que quedan de los cimientos de la Venta Juradera

Durante el conflicto se había hecho incluso un simulacro teatralizado en la ciudad de Ávila durante el que se representó a Enrique IV con un muñeco y se declaró rey al príncipe Alfonso. Este infante murió después y los nobles rebeldes propusieron a Isabel como sucesora. Llegó por fin a un pacto con su hermanastro para que la nombrara princesa de Asturias y así finalizar las guerras sucesorias. Este pacto se firmó en la llamada Venta Juradera o Venta de Tablada, la que se hallaba junto a los toros de Guisando. Cuando Isabel se casa con Fernando de Aragón, Enrique IV anula el acuerdo y vuelve a nombrar sucesora a su hija Juana.

Retrato de Juana la Beltraneja

 LAS ENFERMEDADES DEL MOLINO

Molino arruinado sobre la garganta Torina en Sartajada

Traemos hoy un nuevo capítulo en el que se tratan las enfermedades del molino y los incidentes que afectaban al edificio, y próximamente acabaremos con otra entrada sobre las enfermedades del molinero mi libro «Los Molinos de Agua de la Provincia de Toledo».

“Lo que el agua trae el agua lo lleva”, este refrán ilustra lo que muchas veces sucedía con los molinos, que al estar en su mayoría muy cerca del cauce corrían el riesgo de ser arrastrados por las crecidas, sobre todo los más rentables que se surtían de las aguas del Tajo. Hay dichos que hacen referencia a esa mayor seguridad de los molinos de arroyo, como el que dice: “Heredad por heredad molino de pan en arroyo y no en caudal”.

Molino en la confluencia de los arroyos de Saucedoso y El Batán, en Garciotún

Era tan frecuente la inundación anual de los molinos y aceñas del Tajo que en algunos casos -como sucedía en las aceñas del Conde, molino de Rebollos, molino Nuevo y en los de Puente del Arzobispo- se construyeron molinos de creciente o de invierno. Se levantaban estos edificios en localización más elevada sobre la ladera del cauce, para poder así dar servicio en caso de inundación de las piedras más bajas, situación ésta no muy frecuente ni continuada en el tiempo; por ello se decía “molino de creciente poco moliente” refiriéndose a estos edificios que precisaban de lluvias muy abundantes para funcionar.

Molinos de Espejel en el Tajo, en término de Valdelacasa, inundados y colmatados de limo en la actualidad

Los arreglos de los desperfectos causados por las avenidas eran muchas veces motivo de disputa entre dueños y arrendatarios de los molinos, como ejemplo citaré el que nos relata Jiménez de Gregorio[1] al transcribirnos las actas del ayuntamiento talaverano en el siglo XVIII cuando en una de ellas se dispensa al arrendatario de los molinos del Puente de pagar las obras de reparación por haber acometido a sus expensas otras anteriores en el “alfacén” (interesante término que define al canal del molino), en la azuda o presa y en los “matazones” que parecen ser según el Diccionario de Autoridades “el dique que mantiene seco al molino para proceder a  su reparación”.

La humedad hacía pudrirse con facilidad todos los componentes de madera de la maquinaria que se encontraban en contacto con el agua, aunque también facilitaba la destrucción del resto del maderamen del edificio que además, al estar repleto de harina y cereales, era visitado con frecuencia por insectos, parásitos y roedores que contribuían a esa destrucción. La abundancia de roedores se intentaba combatir con diferentes artificios sonoros conectados al movimiento de las piedras.

Molino de agua arruinado en Navaltoril, sobre el Jébalo

La abundancia de madera, grano y paja hacía que no fueran infrecuentes los incendios; el refrán: “Por una paja se pega fuego al molino” nos lo recuerda. En los grandes molinos del Tajo he comprobado la dificultad de adaptar chimeneas a las abovedadas y compactas estructuras de sus grandes edificios al estar situadas excesivamente próximas a la zona de trabajo, lo que, unido al trasiego continuo dentro de la sala, podía facilitar estos incendios.

[1] JIMÉNEZ DE GREGORIO, F. : “Temas Talaveranos (LXXXVII)  en LaVoz del Tajo, 19-9-1992.

RUTA POR EL CASTAÑAR DEL TIEMBLO AL POZO DE NIEVE

 

Paseando el castañar de El Tiemblo

Por una pista en parte asfaltada de algo más de siete kilómetros podemos acceder a este bosque maravilloso que, sobre todo en otoño, con el variado colorido de las hojas, es un espectáculo digno de ver. En su recorrido, hacia el kilómetro 4, encontramos un monumento dedicado a Félix Rodríguez de la Fuente, que anduvo por estos parajes estudiando el buitre negro. Debemos dejar el vehículo en el paraje de El Regajo, donde hay una zona habilitada para merendero. Podemos hacer diferentes recorridos entre las arboledas de castaño, pino y roble con manchas de serbales o acebos entre otras especies, pero en invierno puede estar a veces cortado el acceso por las monterías.

El castaño monumental de El Tiemblo conocido como El Abuelo

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ALBERCHE (9) EL TIEMBLO Y ALGUNOS DE SUS PARAJES

Ermita de San Antonio en El Tiemblo

Los pueblos que pasaron por El Tiemblo fueron dejando muestras de sus culturas desde la prehistoria, una de cuyas huellas más significativas son los  llamados Toros de Guisando, de los que hablaremos en otro capítulo y que también por sus inscripciones demuestran la presencia romana. La época de los visigodos nos dejó como muestra de su paso una necrópolis de “lucillos” o sepulcros labrados en la piedra en el lugar de Valdepalomas, y ya desde la Edad Media hay documentos que nos hablan de El Tiemblo como aldea.

Arquitectura popular de El Tiemblo

Así, en el siglo IX nos cuentan las crónicas que pasaron por aquí las reliquias de Santa Leocricia y San Eulogio. En el siglo X aparece el pueblo por primera vez con el nombre de “Trémulo” en latín, y en el siglo XI, en plena reconquista de la zona, pasan por aquí con sus tropas Alfonso VI y Alfonso VII, repoblándose después el territorio con gentes venidas del norte de la península. El monasterio jerónimo del cerro Guisando es obra del siglo XIV. En el siglo XV, El Tiemblo adquiere la condición de villa y en el XVI está documentado el paso por aquí de Santa Teresa y Felipe II.

Millones de ovejas merinas pasaban anualmente por el puente de Valsordo recorriendo la Cañada Leonesa Oriental

El pueblo de El Tiemblo cuenta con algunos elementos patrimoniales de interés como es la ermita de su patrón, San Antonio de Padua, un edificio de dimensiones considerables de estilo barroco, levantada en granito y adornada por curiosos pináculos. En el interior es curioso observar los cuadros que relatan diferentes milagros del santo en la localidad. La iglesia parroquial fue construida entre los siglos XV y XVI y cuenta con dos esculturas de interés artístico. Delante de la ermita se encuentra un esbelto crucero del siglo XVIII, aunque también podemos ver en el pueblo otro más antiguo llamado de San Sebastián.

Inscripción en letra gótica sobre una roca de grandes dimensiones junto al puente de Valsordo con el texto que figura abajo
Transcripción de las inscripciones del puente de Valsordo

Otros dos edificios de interés de estilo neomudéjar son el matadero y las escuelas, ambos de principios del siglo XX. Desde el punto de vista etnográfico debemos hacer reseña de la industria artesanal de elaboración de tinajas, uno de cuyos hornos ha sido rehabilitado, y también el pozo de nieve que se sitúa cerca del Castañar.

Hornos de tinajas de El Tiemblo

En el río Alberche debemos señalar puentes como el de Valsordo y el de Santa Yusta además del molino del Arca de Piedra entre otros. Hay dos puentes medievales en la garganta de la Yedra, los llamados de la Casilla y el Pasil y bajo las aguas del embalse del Charco del Cura se encuentra el puente de la Ladera.

En el próximo capítulo conoceremos el famoso castañar de El Tiemblo.

Puente sobre la garganta de Yedra

ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, CALERA Y CHOZAS (Y 2)

Una de las escasas portadas antiguas que quedan en Calera en la que vemos el empleo del ladrillo

Veíamos en la entrada anterior la descripción de la vivienda en término de Calera durante el siglo XVI. Falta decir que según el historiador Noel Salomon, en aquella época los términos de Talavera y Calera eran los mayores productores de cereales de nuestro entorno.

Pasadizo en una de las callesde calera y Chozas

Ello condicionó los edificios que fueron levantándose en el pueblo, pues se hacía necesario que se dotaran de corrales, pajares, cuadras y otras dependencias necesarias para el ganado de tiro que cultivaría tan buenas tierras y para el almacenaje de aperos, carros, paja y grano. De hecho es curioso cómo en el libro de Moreno Nieto se habla en 1960 de que se consume en sus chimeneas leña de encina y paja.

Abundan los portalones para la entrada de los carros necesarios para la labranza

En 1960 ya se alude al empleo, no sólo del ladrillo macizo o «de era», sino que ya se emplea también el ladrillo hueco, especialmente en los secaderos que se hacen necesarios para las labores del tabaco de los regadíos: «Las casas construidas con adobe y ladrillo hueco, tienen la fachada enjalbegada. La cocina es de lumbre baja, está provista de campana y como combustible se utiliza leña de encina y paja.

Reja en calera y Chozas

En el corral anejo a la casa se hallan las cuadras, sobre las que están situadas los pajares y soportales para los carros y aperos de labranza, el gallinero, la zahurda etcétera. El tejado dispuesto a tres o cuatro aguas es de teja árabe. Los suelos son de baldosas o baldosín de cemento. Casa y corral tienen entradas independientes.»

Varias grandes labranzas están repartidas por el término calerano

La evolución natural de los antiguos materiales de adobe hacia el ladrillo hace que primero se vayan reforzando los muros de adobe o tapial con machones e hiladas de ladrillo para finalmente construirse con ladrillo completamente.

Casa edificada con ladrillo en Calera y Chozas

Mención aparte merecen ciertos aspectos de los materiales más característicos de esta localidad. En primer lugar el barro de Calera, que no olvidemos era de tal calidad que desde Talavera venían los ceramistas a por elbarro para sus cacharros por el llamado camino del barro, atravesando la vega. La cal, baste decir que la lleva Calera hasta en el nombre y por último, las tejas, pues es conocida en la comarca la calidad de las tejas que se cocían en los tejares caleranos, de tonos claros pero muy resistentes, pues se dice que si hombre se sube sobre sus bordes y se balacea sobre ellas, no se romperán.

Rincón de casas humildes de arquitectura tradicional en Calera y Chozas

Esas grandes dehesas y propiedades dejan su huella en algunos edificios de mayor empaque por ser de dueños más pudientes. Hay labranzas en las dehesas circundantes y viviendas en el casco con empleo de balcones y rejería y mayores volúmenes y huecos.

Vivienda en la plaza de Calera y Chozas

Podemos ver también algún edificio con influencia de la arquitectura de La Jara con el enmarcado de los huecos de las fachadas y arcos de medio punto rebajados en puertas y ventanas.

También comentaremos los viejos rótulos de algunas de las calles en azulejo del siglo XIX y el enlosado de granito en algunas de las calles principales que se debería conservar.

Enlosado granítico de una de las calles de Calera y Chozas

ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, CALERA Y CHOZAS (1)

Casa de «tierra» como se decía en tiempos de Felipe II, en Calera y Chozas, en la zona de Cobisa

Este pueblo perteneció históricamente al alfoz de Talavera de la Reina, se sitúa sobre las terrazas del Tajo en su orilla norte sobre terrenos arcillosos y como su propio nombre con vetas calizas.

Similares a ésta eran la mayor parte de construcciones en Calera y Chozas hasta el siglo XIX, de tapial enjalbegado

Por ello en las Relaciones de Felipe II del siglo XVI ya se dice que las casas de esta localidad son «de tierra e texa, que hacen vecinos de ella, las demás están cubiertas con retama». Una referencia más a la existencia en la época de muchas viviendas con techumbre vegetal, utilizándose en la zona la retama por ser la más abundante.  Y por supuesto la mención de la «tierra» como material de construcción es lógico en un lugar donde las más cercanas afloraciones de granito se encuentran a cierta distancia,

Ventanuco en una casa hecha de tapial. Elbaro, la tierra, como material másabundante y utilizado en la arquitectura de Calera. El muro está enjalbegado

Tenemos que reseñar también la descripción de la arquitectura en dos lugares hoy despoblados que pasaron a formar parte del término de Calera. Uno de ellos es Chozas, cuyo nombre todavía permanece en el nombre del pueblo y en el del Cristo patrón de la localidad, el Cristo de Chozas. De este pueblo hoy desaparecido dicen las relaciones que la mitad de las casas son «texadas» y la otra mitad de retama, pero es ilegible el material del que estaban hechas las casas, aunque por la situación de su antiguo núcleo urbano y por los escasos retos que nos quedan podeos deducir que también eran de tierra, ya sea de adobe o de tapial.

Los sillares del entorno de Cobisa fueron muy posiblemente reutilizados de viejas construcciones romanas.

El otro pueblo que formó parte de Calera fue Cobisa,  donde las casas están «fabricadas de tierra, y de cal, y de ladrillo, y algunas tienen los cimientos y esquinas y pilares de piedra, y cubiertas de teja y de retama, y los dichos materiales los hay en la dicha tierra». La novedad en este caso es la referencia al ladrillo y la piedra a pesar de ser una aldea modesta, pero no es de extrañar por situarse en un yacimiento romano de importancia y aún hoy verse sillares sueltos por el entorno que probablemente pertenecían a las antiguas construcciones romanas, de las que aún persisten restos de un edificio de cal y canto y los sillares referidos y donde también se han encontrado mosaicos.

El canto rodado y el ladrillo son también materiales habitualesen las antiguas construcciones caleranas.

Tenemos que añadir que en la vega del Tajo y en algunas zonas rañosas del término de Calera se pueden hallar los cantos rodados que también se utilizan en algunos de los aparejos de sus muros.

Existen algunos rótulos de calles en Calera del siglo XIX

ALBERCHE (7) NAVALUENGA

 

Piscinas naturales del Alberche a su paso por Navaluenga

Parece que la zona de Navaluenga, concretamente el llamado cerrillo de San Marcos, ya estaba poblada en el tiempo de los visigodos y tal vez con posterior ocupación mozárabe que habría dado origen a la necrópolis de Fuente Ávila con sepulcros rupestres o lucillos al norte del casco urbano. Fue Navaluenga otra de las aldeas del concejo de Burgohondo, creado en torno a su abadía. Aparecen ya referencias a la población en documentos del siglo XII. En el siglo XIII dona Alfonso X el pueblo a la abadía de Burgohondo y se construye la primitiva iglesia y probablemente su puente románico un siglo después.En ese mismo siglo XIV hay testimonios de la presencia de nobles y reyes como Alfonso XI cazando osos en sus territorios. Nobles como don Pedro Dávila, señor de Villafranca y las Navas, o el señor de Almanza se asientan aquí usurpando tierras y molinos y generando procesos ante el Rey.

Capitel de la iglesia de Navaluenga

Navaluenga es el pueblo cuyo casco urbano se encuentra más cerca del Alberche, concretamente en el entorno de “La Puente”, hermosa construcción medieval donde se puede disfrutar de una zona acondicionada como playa fluvial. En esta localidad encontramos ya muestras de la “colonización” de los madrileños en la comarca, con una mayor afluencia del turismo y urbanizaciones de segunda vivienda, pero también con una mayor infraestructura hotelera que en el valle alto del Alberche.

Torreta electrica con nidos de cigüeña en Navaluenga

Entre sus monumentos debemos destacar la iglesia de parroquial de Nuestra Señora de los Villares, de la que destacaremos una de las portadas medievales, tal vez del siglo XIII y los arcos carpaneles sobre pilares de capitel románico de transición al gótico, aunque el resto del templo fue edificado durante los tres siglos posteriores. También se ha conservado un potro de herrar como los muchos que podemos contemplar en estas tierras ganaderas y, delante de la iglesia, también puede verse un crucero gótico procedente del despoblado de San Marcos. Se han restaurado el ayuntamiento del siglo XIX, que se inició como cárcel en el siglo XVIII, y las ermitas de San Isidro y la Merced.

Venta directa de productos hortofrutícolas en Navaluenga

Un paseo por el pueblo nos mostrará algunos rincones pintorescos, pero no es precisamente éste de los lugares de la zona que más conservan su arquitectura popular. Sí es, sin embargo, curioso ver los puestos callejeros de frutas y verduras en los días de verano, pues Navaluenga tiene también numerosas huertas en su entorno, donde se cultivan productos de gran calidad, especialmente los famosos melocotones, ya sean frescos, en almíbar o los tradicionales orejones. Basada en sus magníficos productos, la gastronomía de este pueblo serrano es digna de ser degustada, con platos típicos de la zona como las patatas con torreznos, similares a las revolconas, tan extendidas por toda la sierra de Gredos. También debemos probar los fréjoles con morcillón o platos pastoriles como el rucio o las sopas de ajo regadas con el vino de la zona que se encuentra bajo la denominación de origen de vino de Cebreros.