Archivo de la categoría: Etnografía

HISTORIA DE LOS MOLINOS DE LA JARA  Y VALDEPUSA ( y 2)

HISTORIA DE LOS MOLINOS DE LA JARA  Y VALDEPUSA ( y 2)

Uno de los molinos del arroyo de las Lanchas

En el valle de Robledo del Mazo se molía en la garganta de las Lanchas o en Riofrío, lo que quiere decir que todavía no se habían construido los más cercanos molinos del curso alto del Gébalo. Ya casi en el curso medio de este río, en el paraje del Martinete, sí debía existir ya algún molino pues desde Espinoso bajaban a moler allí.

En las relaciones de Espinoso también se declara que se muele en el río Fresnedoso. Se trata de seis molinos a los que se califica de retamizos, término que alude a la precariedad de estas construcciones de techo de retama. Pero es posible que por extensión se definan así a algunos sencillos artificios que se construirían con un pequeño apoyo en alguna roca del río sobre la que situar un par de vigas de madera que a su vez sostuvieran la piedra. Estos molinillos primitivos pero prácticos aparecen descritos en zonas nórdicas de Europa pero precisamente la precariedad de su construcción habría impedido su conservación hasta hoy.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es escanear0016.jpg

Otro dato curioso que podemos extraer de las Relaciones de los pueblos jareños es la mención que se hace en el interrogatorio de Campillo de la Jara de unos molinos calificados como de “sequera” en el arroyo Cubilar. Puede que sea ésta una referencia a los molinos que en el presente estudio denomino “de presa en arco invertido” por la forma que tienen las plantas de los cubos de muchos molinos de La Jara donde, debido a la escasez de caudal se almacenaba el agua en estas presas-cubo para poder así moler en tiempos de sequía. Se trata de cubos de tan grandes dimensiones que podríamos considerarlos como un tipo intermedio con el molino de presa de acceso directo, diferenciándose de éste en que la presa no se encuentra en el cauce del río y sí están dotados de canal en el caso jareño. También la misma palabra “Cubilar” que da nombre al arroyo, puede que haga referencia toponímica al gran número de cubos de molino que movía este pequeño arroyo.

Molino del arroyo de San Vicente

En Torrecilla y Espinoso molían ya en el siglo XVI algunos artificios situados sobre el Sangrera y el Pusa. En esta época es curioso constatar la existencia de un número de piedras incluso superior al actual, hecho que solamente se produce en la comarca que nos ocupa.

En la parte norte de La Jara durante todo el año, y en el resto de su extensión cuando se agostaban los arroyos, acudían las gentes a moler en las grandes aceñas del Tajo más cercanas. Hay un mayor número de alusiones como destino a los molinos de Silos y a los de Ciscarros pero es lógico pensar, a pesar de no haber citas concretas de moliendas en Talavera o Puente del Arzobispo, que también acudieran a estas grandes paradas, más teniendo en cuenta la férrea normativa de la cabeza del señorío más arriba comentada. En este sentido, solamente hay una respuesta de Las Herencias que narra cómo sus habitantes iban a moler a Cabañuelas, cerca de Talavera.[1]

Durante el siglo XVIII sigue aumentando la dispersión de los pequeños molinos maquileros y en Sevilleja ya muelen nada menos que quince piedras en el Riofrío, crece el número de ellos en otros arroyos más lejanos y aislados como el Fresnedosillo o el de San Vicente.[2]

Uno de los molinos de Riofrío

 

La Cuenca del Guadiana, en el sur de La Jara, tenía además otros arroyos molineros como el de Valdemoro, el Estenilla y otro río también llamado Fresnedoso, adonde  se iba a moler desde localidades como Puerto Rey, Minas de Santa Quiteria, Los Alares, Valdeazores y Anchuras que entonces formaba parte de la tierra de Talavera .

A mediados del pasado siglo todavía se construían nuevos molinos. Madoz nos informa en su diccionario de que en el Uso y el Cubilar hay un total de catorce molinos, seis de ellos arruinados. En Mohedas muelen seis sobre el Pedroso y en Belvis ya se ha construido uno sobre el Tamujoso[3].

Cuenta el párroco de Aldeanueva de Barbarroya en las relaciones del cardenal Lorenzana que, en este pueblo jareño de paisaje granítico, se fabrican gran cantidad de piedras de molino[4].

[1] Ibidem.: Opus cit. Ver “Las Herencias”

[2] JIMÉNEZ DE GREGORIO, F. : Opus. cit. Los Pueblos de …ver “Sevilleja”

[3] MADOZ, P.:Opus cit. p. 260.

[4] PORRES DE MATEO, J., RODRIGUEZ, H. Y SANCHEZ,R.: Opus cit. p. 92.

Atanores formando el cubo de un molino en el naciente del río Sangrera

HISTORIA DE LOS MOLINOS DE LA JARA Y VALDEPUSA 1

HISTORIA DE LOS MOLINOS DE LA JARA Y VALDEPUSA 1

Este viejo molino bastardo del río Uso puede ser el referido en el Libro de la Montería del siglo XIV

El suelo de La Jara es, en la mayor parte de su extensión, un terreno muy pobre que sólo en las rañas se puede considerar algo más fértil. Este es el principal motivo por el que, en conjunto, fue la suya una economía agrícola casi de subsistencia con escasos excedentes cerealísticos. Paradójicamente es, sin embargo, una de las comarcas que cuenta con un mayor número de pequeños molinos de arroyo situados en corrientes que todavía al recorrerlas hoy, incluso durante épocas lluviosas, nos preguntamos cómo pudieron llegar a mover las piedras de molino con tan escaso caudal.

Molino del Estanco de Riofrío en su desembocadura en el Uso. Uno de los molinos de Riofrío cuenta con referencias en el siglo XV

En la existencia de este gran número de explotaciones molineras pudo influir la condición quebrada de la topografía jareña que permitía los desniveles necesarios para la instalación de molinos. Otro factor a tener en cuenta es el de la escasez de comunicaciones, principalmente en las zonas serranas donde la tradicional inseguridad y aislamiento hizo necesaria la creación de la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera. Todo esto, unido a las grandes distancias que había que salvar, hacía poco rentable el transporte del cereal hasta las grandes aceñas del Tajo e incitaba a la construcción de molinos más cercanos a las tierras de labor.

La Jara fue señorío de Talavera, ciudad que intentó restringir la exportación y molienda del grano fuera de la ciudad. Así consta en diversa normativa y en pleitos que se conservan en el Archivo Municipal desde el siglo XV[1]. Aun así, los modestos “molinos bastardos” fueron poco a poco extendiéndose por todo el territorio jareño.

Molino en el Andilucha, uno de los arroyocon referencias más antiguas de molinos de agua «bastardos»

Hacia 1340, en el libro de la Montería de Alfonso XI, entre los muchos parajes citados aparecen los molinos de Jujo, el actual río Uso.[2] En las sentencias que sobre deslindes emite el Arzobispado, señor de Talavera, en 1418 hay alusiones a “el molino de Riofrío”, único artificio movido en aquella época por ese riachuelo que con el tiempo llegaría a contar con nada menos que veintidós ejemplares[3], constituyendo la mayor concentración molinera de la provincia.

Estas escasas referencias a los molinos de la Jara aumentan en el siglo XVI, cuando se consolida la repoblación del territorio. Así, aparecen en las Relaciones de Felipe II nada menos que siete molinos en Alcaudete, tres pertenecientes a hidalgos talaveranos, uno a las monjas de San Benito de Talavera y otros dos a particulares. En el río Tamujoso todavía no se había instalado ninguno de los tres que molieron más tarde, ya que todavía los habitantes de Belvis,pueblo ribereño del Tamujoso, iban a moler al Tajo y a Alcaudete.

Restos de un molino con su cárcavo en el río Cubilar

Por las noticias de La Estrella y de Aldeanueva de Barbarroya que aparecen en sus relaciones respectivas, debieron existir varios molinos sobre el río Uso. Eran probablemente los más cercanos a la desembocadura pues desde Campillo y otras localidades situadas río arriba se iba a moler a arroyos más lejanos como el Riofrío o el Cubilar. También se acudía a moler en estos dos ríos desde La Estrella, aunque esta población ya cuenta con dos pequeños molinos cercanos en el arroyo “Candeluga”, actual Andilucha[4].

[1] SUÁREZ ÁLVAREZ, Mª. J.: Opus cit  p. 334.

[2] ALFONSO XI.: El Libro de la Montería. opus cit. p. 564.

[3] SUÁREZ ÁLVAREZ, Mº.J.: Opus cit. p. 303.

[4] VIÑAS,C.  y PAZ, R.: Opus cit ver “Alcaudete” y “Belvis” “Campillo” y “La Estrella”.

LOS POZOS NUEVOS DE VALDEVERDEJA

LOS POZOS NUEVOS DE VALDEVERDEJA

Vista general del curso medio del arroyo de los Pozos Nuevos o arroyo Malezo. Al fondo, Puente del Arzobispo.

Al sureste del casco urbano de Valdeverdeja, a menos de dos kilómetros se encuentra un conjunto etnográfico de gran interés. Una senda recorre la mayoría de las decenas de pozos que servían para lavar a los habitantes de Valdeverdeja. También eran utilizados a veces como fuente de agua potable para los verdejos que la trasportaban al pueblo a lomos de caballerías, como también llevaban la ropa que era necesario lavar. Es un territorio de granito degradado en cuyo subsuelo se acumula el agua en no mucha cantidad, pero suficiente para las necesidades de una familia e incluso en alguna ocasión cultivar si había la tierra necesaria algún pequeño huertecillo.

Se trata de un curioso paraje donde a un lado y otro del arroyo vamos observando la existencia de numerosos pozos con el brocal de granito. Algunos de ellos tienen en la tapa de hierro con cerradura y a veces en sus pilas o en la propia tapa las iniciales grabadas de sus dueños. Junto a las pilas algunos de ellos presentan unas a modo de pequeñas mesitas alargadas  de piedra donde se tendía y golpeaba la ropa. Varios de estos pozos tienen incluso una pequeña casa de mampostería.

Tipo más común de pozo con el muro protector, la pequeña mesita auxiliar, la pila y el suelo empedrado.

La tipología más frecuente de estos pozos cuenta con el pozo, la pila granítica con una o dos superficies de frotado, la mesa de piedra, un muro de un metro y medio de altura que protege el conjunto y el suelo empedrado al menos en torno del pozo. Otro tipo menos frecuente está cubierto y se accede al brocal por una abertura vertical como se ve en la fotografía.

Pozo cubierto

Por último hay tres o cuatro construcciones techadas en bóveda de unos seis metros cuadrados de planta donde podían hacer noche o guardar los aperos.

Caseta abovedada de los pozos nuevos

Hay también un huerto con una fuente cubierta y, más arriba, un pozo de mayores dimensiones obra del ayuntamiento en el año 1936 y de uso comunitario.

Tapadera metálica con iniciales de los pozos nuevos

Al final del recorrido el sendero conecta con el camino carretero de los grandes molinos del Tajo llamados de Los Rebollos y también se pasa por varios molinillos de arroyo de diferentes tipologías, pero de eso hablaremos otro día.

Zona con varios pozos lavadero, obsérvese el empedrado en el suelo, la mesita alargada junto a las pilas y los pozos con tapadera metálica y tipología similar

LOS MOLINOS DE ABAJO DE TALAVERA

Molinos de Abajo de Talavera de la Reina. Postal de J del Camino

LOS MOLINOS DE ABAJO DE TALAVERA

Estos molinos se encontraban aguas abajo de la universidad y sobre su parada de la orilla norte se construyó la actual central eléctrica.

Los molinos del Tajo en Talavera aparecen ya en el siglo XII, nombrados en la crónica del viajero árabe Al-Idrisi.

En 1142 el rey Alfonso VII percibía rentas de sus molinos de Talavera entre otras propiedades.

En 1182 el rey Alfonso VIII concede propiedades a la orden de Calatrava en la zona del arroyo manzanas con sus canales y molinos, que en este caso puede que fueran los que después se llamarían de Cabañuelas.

En el siglo XIII el cabildo catedralicio de Toledo contaba con  rentas de los molinos talaveranos y a veces se los arrendaban a vecinos judíos de la villa.

Otros molinos que no identificamos y que llaman en el siglo XII molinos de Avenceri fueron arrendados a un mozárabe ricollamado esteban Habib.

En 1214, Alfonso VIII concede al monasterio de Santa María de las Huelgas de Burgos los molinos de Afleje. Este paraje es una heredad que se encuentra en el camino de Talavera a Calera en las proximidades del actual cementerio, lo que nos hace pensar que con esta denominación se conocían entonces a los que hoy llamamos molinos de Abajo[2].

El Arzobispo Tenorio concede en el año 1397 a la orden de San Jerónimo varias dehesas y molinos de los que cuatro paradas habían sido recibidas en herencia de su madre[3]. Los molinos de Abajo junto a los de Arriba, situados en el puente, se mantuvieron en manos de los jerónimos, tan poderosos en Talavera, hasta el siglo XIX.

Molinos de Abajo y Central eléctrica en Talavera de la Reina. Postal de Ruiz de Luna de los años 20

Los molinos de Abajo de Talavera tuvieron a lo largo de su historia dos e incluso tres edificios abastecidos por la misma presa. Este hecho y el anclaje en los islotes condiciona el trazado quebrado de la misma tal como lo observamos en la actualidad y como figura en los planos de los antiguos proyectos de navegación del Tajo.

La parada de la orilla norte es completamente irreconocible por la instalación de una central eléctrica. Sí he podido, sin embargo, realizar el croquis de la planta de la parada que, sobre la orilla del islote del paredón, representa las ruinas típicas de un molino de regolfo con dos cubas y dos piedras (Foto 39). Junto a este edificio apenas se vislumbran los restos de otra cuba y una bóveda muy deteriorados.

Presa de los molinos de Abajo. En el centro se percibe el edificio molinero de la orilla sur cuyos restos aún se pueden ver

En el año 1753 los molinos de Arriba y los de Abajo, con cuatro y seis muelas respectivamente, son los únicos que, además de los de Silos siguen funcionando en Talavera[7]. Pertenecen ambos al monasterio de Santa Catalina de los monjes jerónimos de esta villa.

En 1845 continúan moliendo con doce piedras [8] aunque los del puente son ya bienes de propios del ayuntamiento.

A mediados del siglo XX funcionan ya en Talavera dos grandes fábricas de harina y cuatro molinos no hidráulicos de piensos que vendrán a sustituir a los antiguos molinos de agua que desde los árabes molturaron el cereal de esta ciudad y su gran comarca[9], que no olvidemos era la mayor productora de cereales de Castilla la Nueva durante el siglo XVI, según el estudio de Noël Salomón sobre la vida rural castellana en tiempos de Felipe II.

Una foto más antigua de los molinos de Abajo en Talavera

En cuanto a los datos que nos aportan las ilustraciones de los proyectos de navegación del Tajo a su paso por Talavera, vemos que en 1641 no se reseñan los molinos del “ primer ojo” y que los molinos de Abajo, que aparecen como de Santa Catalina, tenían paradas en ambas orillas. Los molinos de Cabañuelas en esta época ya ni siquiera se señalan.

Talavera en un esquema de un proyecto de navegación del siglo XVII donde aparecen los molinos de Arriba y los de Abajo

A comienzos del siglo XIX debían estar arruinados todos los molinos del puente ya que en el proyecto de Cabanes de 1820 solamente aparecen los molinos de Abajo.  En varias ocasiones los molinos del viejo puente siguieron su misma suerte al ser arrasados por las numerosas crecidas del Tajo y así nos lo describe Francisco de Soto en su historia de Talavera.  Nos señala también este autor la gran potencia de los molinos talaveranos que “ son suficientes para provechar la harina de Talavera sino también a muchos lugares de su tierra”.

Estos molinos,como los de Arriba, aunque algo más tarde se convirtieron en centrales eléctricas y estos de Abajo también se convirtieron en una fábrica de alpargatas movida por energía hidráulica.

Hasta ellos se dirigía una procesión oficiada por los jerónimos en la que se rezaba y se abrían las compuertas bruscamente para que el efecto de arrastre de las aguas limpiara algo el cauce para evitar los mosquitos y con ellos el paludismo

[1] SUÁREZ ÁLVAREZ,Mº.J.: Opus cit, p. 335.

[2] Ibidem

[3] JIMÉNEZ DE GREGORIO, F.: opus. cit. Los Pueblos de …Tomo IV, Talavera de la Reina

[4] SUÁREZ ÁLVAREZ, Mª. J.: opus cit. p.203.

[5] SUÁREZ ÁLVAREZ, Mª. J.: Opus cit  p.249.

[6] VIÑAS,C.  y PAZ, R.: Opus cit. ver “Talavera” respuestas 20, 21 y 22.

[7] LOPEZ CIDAD, F. y FERNANDEZ GARCÍA, F.: Talavera de la Reina en el Catastro de Ensenada, Madrid, Ed. Tabapress, 1990, pp. 50 y 97.

MOLINOS DE TALAVERA , EL ENTORNO (1)

Molinos de Espejel en La Jara

Molinos de Talavera, el Tajo en sus Antiguas Tierras.

 

Cuando hablamos de los molinos de Talavera debemos tener en cuenta que en las referencias históricas aparecen como tales no sólo estos arriba descritos, cercanos a la propia villa, sino también otros  que, aunque estaban más lejanos, también se situaban en las Antiguas Tierras de Talavera. Es el caso de los molinos de Ciscarros, los de la zona de Valdeverdeja e incluso los de Espejel, hoy día en la provincia de Cáceres.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es IMG_3041-1024x624.jpg

Molino de los Sacristanes en La Jara. Sobre él se ha anclado una estructura para muelle y motor de extracción

Si seguimos el Tajo río arriba de Talavera, encontramos que los señores de Malpica y Valdepusa fueron propietarios, al menos desde el siglo XV[1], de molinos sobre el gran río. También los Álvarez de Toledo tuvieron en la otra orilla la gran parada de los molinos de Cebolla. Las dos instalaciones figuran en planos y documentación histórica hasta el siglo XIX, aunque los de Malpica estuvieron arruinados parte de los siglos XVII y XVIII. Estos últimos, conocidos como molinos de Corralejo, tenían la peculiaridad de aprovechar la corriente de un brazo del río semicanalizado que rodeaba un islote[2].

De los molinos de Cebolla, que también fueron utilizados como batán, solamente queda hoy una gran nave abovedada de ladrillo. Bajo ella discurre el agua que sale por tres cárcavos, siendo el resto de estructuras ya inidentificables por la construcción de una central eléctrica.

Grandes bóvedas de ladrillo en los molinos de Cebolla sobre los que se asienta la central eléctrica

Otra gran parada histórica es la de los molinos del Carpio de Tajo. En el siglo XVI se dice de este lugar que en él hay “muchas moliendas y ríos”[3], se arruinan hacia 1627 pero a mediados del siglo XVIII funcionan nuevamente estos “molinos de las Monjas”, llamados tradicionalmente así por haber pertenecido al convento de la Madre de Dios de Torrijos y a las monjas del Hospital de Niños Expósitos de Toledo. El Catastro de Ensenada dice que tienen cinco piedras y dos de ellas son “aceña de roete”, que no es otra cosa que un molino de regolfo, pues el rodete es el pequeño rodezno de este tipo de molinos. En 1845 continúan trabajando pero hoy día apenas se conservan algunos fragmentos de sus muros[4]. Poco más queda de los molinos de Gramosilla situados aguas arriba, fueron también batán y molieron hasta finales del siglo XVIII .

Molinos de Corralexo junto a Malpica y su castillo en el plan de Navegación del Tajo de Carducci en el siglo XVII

Mucha mayor entidad tuvieron las paradas que el señor de Montalbán poseía en la Puebla. Molían sobre ambos extremos del puente en cuyos tajamares se apoyaban los azudes. En la orilla norte apenas quedan unos muros arruinados, pero en la sur todavía se pueden contemplar las cubas de tres grandes regolfos. El resto de estructuras se encuentran muy deterioradas por la instalación de otra central eléctrica. En el siglo XVIII molían sus tres piedras que eran propiedad del Duque de Frías[5]  (fig. 57).

Todos estos grandes artificios del Tajo servían a las comarcas de la Sierra de san Vicente, valle del Alberche y Torrijos pero además, cuando se secaban sus arroyos, los vecinos de La Jara oriental, Valdepusa y Montes de Toledo occidentales también cruzaban a moler mediante las barcas de Montearagón, Mesegar, Malpica o El Carpio.

[1] PALOMEQUE TORRES, A. . Opus cit.

[2] COROGRAFÍA DEL RÍO TAJO…:Opus cit.

[3] VIÑAS,C.  y PAZ, R.: Opus cit. ver “Cebolla” respuestas 20 y 21.

[4] COROGRAFÍA DEL RÍO TAJO…:Opus cit JIMÉNEZ DE GREGORIO, F. : Opus cit ,Los Pueblos…ver  “El Carpio de Tajo”. MADOZ, P. Opus cit.p. 281.

[5] JIMÉNEZ DE GREGORIO, F.: Opus. cit. Los Pueblos de …ver “ La Puebla de Montalbán”

[1] LOPEZ CIDAD, F. y FERNANDEZ GARCÍA, F.: Talavera de la Reina en el Catastro de Ensenada, Madrid, Ed. Tabapress, 1990, pp. 50 y 97.

[2] SOTO, FCO. de : “Historia de la antiquísima Ciudad y Colonia Romana de Elbora de la Carpetania, hoy Talavera de la Reina” , Copia de manuscrito del siglo XVII realizada por Luis Jiménez de la Llave y consultado en el Archivo Municipal de Talavera, pp. 89-93.

EL POZO DE NIEVE DE EL PIÉLAGO, Patrimonio en peligro 15

EL POZO DE NIEVE DE EL PIÉLAGO, Patrimonio en peligro 15

Existen en el entorno de El Piélago otros dos pozos en peor estado aún que el que traemos aquí, uno está  en término también de El Real de San Vicente y el otro en el de Hinojosa.

FICHA DE BIEN EN PELIGRO

Pozo de nieve de El Piélago cubierto de hiedra en su interior

Denominación.-

Pozo de nieve de El Piélago

 Término Municipal.-

El Real de San Vicente

 Situación.-

Junto al camino de los repetidores en su extremo sur cerca de la carretera del Piélago.

 Categoría.-

Bien inmuebles

Vista del pozo de nieve desde el muro sur donde se ve el cerro Cruces al fondo con los repetidores

 Descripción del Bien.-

Cuando hemos avanzado unos cien metros desde la confluencia del camino de los repetidores con la carretera del Piélago se observan unos gruesos muros derruidos a la izquierda y vemos que se trata de uno de los tres pozos de nieve donde los frailes del convento cercano y otros propietarios posteriores explotaban la nieve recogida en el entorno y conservada en el pozo, constituyendo una de las mayores fuentes de ingresos para el cenobio. Los otros dos pozos son de menor entidad, más deteriorados y cubiertos de vegetación.

Fue la única forma de refrigeración hasta finales del siglo pasado y de ahí su interés económico. Con ella se hacían también medicamentos pues se creía en su poder curativo, además de los primeros helados ya documentados desde el siglo XVII.

Alzado del exterior y sección del pozo de nieve de El Tiemblo, muy similar al de El Piélago

Se rodaban bolas de nieve que se acumulaban sobre una parrilla de troncos en el fondo para poder evacuar mejor el agua por un orificio del fondo. La nieve se iba apisonando intercalando capas de paja, helechos etc . se bajaba al pozo por una escalera hecha de palo o mediante bloques de nieve apilados formando escalones.

La nieve era  trasportada en caballerías hasta Talavera y pueblos colindantes en recipientes de corcho o en serones y durante la noche, para tener así menos pérdidas.

Reproducimos la planta y el alzado de un pozo muy similar que se ha reconstruido en el Tiemblo y que además tiene medidas similares. Como se ve el pozo estaba cubierto y había otro edificio anejo para vivienda de los servidores de la instalación.

Plata del pozo de nieve de El Tiemblo, similar al de  El Piélago

 Cronología principal.-

Siglos  XVII

 Protección legal.-

La normativa genérica de protección autonómica y estatal

Propietario.-

Privado?

 Valoración del Bien.-

  • Valor histórico
  • Valor etnográfico

Principales riesgos apreciados.-

  • Riesgo de deterioro de muros y cegamiento del pozo.

 Bibliografía de referencia.-

Otro de los pozos de nieve de El Piélago en este caso en término de Hinojosa

BALNEARIO POPULAR DE LA RETORTILLA, Patrimonio comarcal en peligro 13

BALNEARIO POPULAR DE LA RETORTILLA,

Patrimonio comarcal en peligro 13

Vista general de los baños de la Retortilla desde la Vía Verdede La Jara

FICHA DE BIEN EN PELIGRO

 Denominación.-

Baños de La Retortilla

 Término Municipal.-

Aldeanueva de Barbarroya, aunque siempre han estado más vinculados a la alquería de Fuentes y a La Nava de Ricomalillo

 Situación.-

Junto a la Vía Verde de La Jara y próximoal río Huso

 Categoría.-

Bien Inmueble

Depósito y dependencias de las bañeras de los Baños de la Retortilla

 Descripción del Bien.-

Es un conjunto que se está arruinando de forma acelerada. Sus edificios se encuentran casi arruinados pero, deambulando con precaución entre sus restos, todavía podemos observar las dependencias que servían como cocina de campana con su rústico fregadero y el hueco para las tinajas de agua y aceite, las habitaciones en las que se alojaban desde el siglo pasado las personas que aquí acudían en mulas para buscar alivio a sus dolencias reumáticas; la cantina, los almacenes con sus alacenas, el palomar, que es una curiosa construcción circular en pizarra donde se criaban los pichones, considerados por creencia popular como alimento beneficioso para enfermos y embarazadas. Incluso dos naves más modernas en las que vivían los trabajadores de la vía que luego sería la Vía Verde de La Jara

Palomar de los baños de Retortilla

Por debajo de este primer edificio se halla otra edificación en la que se encuentran los baños propiamente dichos. Una conducción llevaba las aguas medicinales hasta una primera alberca de almacenamiento y de aquí pasaban a una habitación donde se encontraba el horno y la retorta para calentar las aguas. Este sistema de calentamiento puede que sea el origen del nombre de los baños de La Retortilla que, como tantos otros de la comarca, también se denominan “de la Guarra”, aunque también podría tener su origen la denominación en una curva o “retuerta” muy pronunciada que hace el río Uso en sus proximidades. Todos estos baños populares tienen la misma fantástica historia en cuanto a su descubrimiento. Un cerdo o un jabalí tullido se revuelca en  el manantial y cura sus males, más tarde el afortunado hallazgo es aplicado a los humanos.

Alacenas del interior del palomar de los baños de la Retortilla

Por el estucado de sus muros, otra pieza adyacente al horno parece haber sido una especie de pequeña piscina cubierta o un algibe para el almacenmiento del agua. Entramos en el edificio ya muy derruido y se perciben las habitaciones con sus bañeras. Todas bajo el nivel del suelo, salvo una bañera exenta que fue robada hace tiempo.

Cronología principal.-

Siglo XIX y XIX

 Protección legal.-

Las genéricas de protección  autonómica y estatal del patrimonio

 Propietario.-

Privado

 Valoración del Bien.-

  • Valor histórico
  • Valor etnográfico

Principales riesgos apreciados.-

  • Riesgo de ruina y derrumbe total

 Bibliografía de referencia.-

Méndez-Cabeza Fuentes, M., Balnearios populares de la Provincia de Toledo. Revista del Colegio de Médicos de Toledo

Méndez-Cabeza Fuentes, M., Guía de la Vía Verde de La Jara, Toledo

MOLINOS DE PUENTE DEL ARZOBISPO, Patrimonio en peligro 10

MOLINOS DE PUENTE DEL ARZOBISPO, Patrimonio en peligro 10

Puente del Arzobispo y sus molinos en el plano de navegación del Tajode Carduchi del siglo XVII

FICHA DE BIEN EN PELIGRO

Denominación.-

Molinos de Puente del Arzobispo

 Término Municipal.-

Puente del Arzobispo

 Situación.-

Río Tajo, junto al casco urbano

Molinos de Puente con el caserío al fondo

 Categoría.-

Bien inmueble

Descripción del Bien.-

Comenzaremos por los molinos de Puente del Arzobispo que eran los más concurridos y probablemente los más potentes de la zona, incluso de la provincia, y así en el siglo XVIII se dice de ellos que “no hay en el Tajo otros mejores ni más resistentes”[1]. No sería extraño que ya existieran en época musulmana, el Arzobispo Tenorio los hereda de su madre en el siglo XV, los reforma y revitaliza para ayudar a financiar al Hospital de Santa Catalina que albergaría a pobres, enfermos y transeúntes que pasaban por la villa en su peregrinaje hacia Guadalupe cruzando el puente que él mismo hizo construir.

En los años inmediatos a su fundación se dice de ellos que son “cuatro aceñas con cinco piedras muy veloces”. Durante el siglo XVIII dos de las ruedas se consideraban muy antiguas y una tercera estaba fechada en 1612. Las piedras tienen nombres que han conservado hasta la actualidad como Espolique, Santa Catalina o Pasapanda.

Molins de Puente desde la orilla sur del río

En 1730 entre las cargas del Hospital está el pago de jornales al maestro molinero y al arriero-maquilador, es decir al hombre que transportaba el grano y ayudaba en la molienda. En el Catastro de Ensenada, entre los artesanos del pueblo se nombra a un molinero al que se le regula de beneficio seis reales, cantidad que podemos considerar  cercana a la media de otros artesanos. El beneficio del molino es mucho mayor ya que aparecen estas piedras como las más rentables de la provincia junto a las de Santa Cruz de la Zarza con nada menos que 1000 fanegas de trigo anuales de utilidad.

Jiménez de Gregorio en su historia de Puente, nos facilita unos curiosos datos sobre la reparación de la presa de estos molinos. Se adjudica la dirección de la obra a fray Pedro de Santa María, también conocido como fray Pedro de los Molinos, maestro de “obras y riberas” de los jerónimos de Talavera que como veremos estuvieron muy vinculados a la molinería de la Ciudad de la Cerámica donde llegaron a poseer dos grandes paradas. La obra en cuestión se presupuesta en 40.000 reales y se hace mediante “un encadenado de vigas gruesas con los olambres convenientemente reforzados con cuarterones y rollos, levantando siete pies en cuadro, entablado de cajones interpolados y todo reforzado con viejas piedras”.

Estos molinos presentan en la actualidad un aspecto impresionante con su gran edificio de al menos siete cuerpos con cuatro tajamares y hasta once piedras cada una con su nombre propio ( Rayo, Espolique, Vapor, San Juan, Santa Catalina). Tres de ellas se encuentran en un edificio separado del núcleo principal que se sitúa en un nivel más elevado sobre el cauce. Se trata del “molino de invierno” que se utilizaba cuando las crecidas  inundaban el resto de las piedras.

Otras dependencias se destinaban a cernedero, almacén para los costales e incluso a pecera para mantener fresco el pescado capturado en el cañal del molino. Por encima del edificio molinero propiamente dicho se puede todavía observar otra construcción donde se alojaban una herrería y carretería, las cuadras y los alojamientos. Tiene también estructura acabada en tajamar para soportar las crecidas que pudieran alcanzarla.

La presa, fabricada con bloques graníticos, cuenta hoy con unas dimensiones similares a las descritas por fray Pedro de los Molinos cuando la repara en 1730: 125 pies en la cabecera, 290 en la falda, grueso de cabeza a pies 300 pies, 15 a 18 pies en la profundidad y 9 a 10 en la rasante. Como vemos, esta descripción nos aporta una interesante terminología utilizada para denominar las medidas de una presa molinera.

Otra vista de los molinos de puente

 

Cronología principal.-

Siglos XV-XX

 Protección legal.-

La normativa genérica de protección del patrimonio autonómica y estatal

 Propietario.-

Privado

 Valoración del Bien.-

  • Valor histórico
  •  Valor etnográfico

Principales riesgos apreciados.-

  • Riesgo de desaparición
  • Riesgo erosión y deterioro por la corriente fluvial

 Bibliografía de referencia.-

-Méndez-Cabeza Fuentes, M., Los Molinos de Agua de la Provincia de Toledo, Toledo, 1998

-Jiménez de Gregorio, F., Historia de la Villafranca de la Puente del Arzobispo, Toledo, Toledo, 1990

-Inventario etnográfico de la Campana de Oropesa de la Diputación de Toledo, Toledo 1991

ASPECTOS TÉCNICOS Y SOCIOLÓGICOS DEL TRAJE TRADICIONAL EN LAS TIERRAS DE TALAVERA

EL TRAJE TRADICIONAL EN LAS TIERRAS DE TALAVERA

ASPECTOS TÉCNICOS Y SOCIOLÓGICOS

Medias y calzado del traje de lagarterana

ASPECTOS TÉCNICOS

Sin duda el análisis técnico de la elaboración de tejidos, motivos y técnicas de ejecución de ornamentos o bordados aportan una serie de datos interesantes sobre el traje tradicional, pero no profundiza en el alma popular que da lugar a esas expresiones artesanales, o si se quiere artísticas.

El estudio métrico de los trajes, sus patrones o la descripción exhaustiva de materiales empleados nos serán de ayuda. La zona de nuestro estudio es como en otros aspectos una zona en la que no abundan, salvo introducción artificial posterior, los materiales ricos, sedas, encajes etc. que sí adornan por ejemplo en los trajes levantinos, a pesar de la tradición sedera que habría supuesto la instalación en la ciudad de la Real Fábrica de Sedas, pero que, al tratarse de objetos de lujo, no parece que creara una corriente estética popular que utilizara estos elementos en la comarca.

Detalle de la decoración del traje tradicional de Lagartera

ASPECTOS PSICOLÓGICOS y SOCIOLÓGICOS

La antropopsicología es una ciencia que aporta otro enfoque del traje tradicional, que no sin dificultades puede darnos algunas explicaciones sobre determinados aspectos del traje en relación con, por ejemplo, el matriarcado, el chamanismo, las formas iniciales de religión u otras cuestiones relacionadas con las instituciones iniciales de la humanidad, pero que solamente podemos aplicar en estados primitivos de la civilización.

Éste es un terreno muy resbaladizo en el que han trabajado científicos que con la excusa de encontrar el “estilo de raza” han llegado a deducciones que en algunos casos rozan el racismo. Según algunos de esos autores La Mancha y Castilla  son zonas que podíamos incluir en los hombres de la revelación, de las razas esteparias, con un simplismo que nos hace a todos los castellanos “quijotes”, sobrios personajes casi místicos, pero sin tener en cuenta la contraposición de los “sanchos” que igualmente se encuentran en nuestros pueblos.

Desde un punto de vista sociológico, deberemos estudiar los diferentes empleos y usos del vestuario con sus variaciones en el traje de trabajo o de diario y en el de fiesta, las modificaciones según la edad o estado social de viudedad o de soltería, las variaciones por el sexo o las que muchas veces nos da el oficio predominante de una zona, porque, por ejemplo, aunque todos los maragatos no eran arrieros, es el traje de los habitantes de esa zona que se dedicaban a esa actividad el que ha quedado como representativo de ellos. Sin contar los numerosos casos en que se considera el traje ceremonial o ritual como el traje típico de un pueblo, como por ejemplo los animeros y animeras de Valdeverdeja, o el de la soldadesca de Las Herencias, que es considerado aquí como el traje de esta localidad jareña; o el traje de boda en Lagartera.

Animero de Valdeverdeja bailando la bandera en carnaval

A veces, también los elementos que reflejan la jerarquía de las cofradías en rituales como las procesiones, hace que determinados personajes lleven un vestuario determinado que resalta su autoridad y que a veces se acaba generalizando como traje típico de gala.

Tradicionalmente se ha dividido el territorio nacional en tres grandes regiones respecto al traje típico. La Región Cantábrica o Norteña, la región Mediterráneo -Andaluza y la región Central, en la que se encuentra nuestra comarca. A su vez, estas grandes regiones se dividen en zonas diversas y la Central cuenta con los magníficos trajes de la zona leonesa-extremeña u occidental, que como hemos dicho llega hasta los pueblos de la Campana de Oropesa, sigue hasta los vestidos más sencillos de la zona Serrana, situada en el sistema central desde Ávila y Segovia hasta las sierras madrileñas, y por último La Mancha y la parte de Aragón que está menos influenciada por las corrientes mediterráneas.

En la zona leonesa, desde el sayo hasta los llamativos sombreros y monteras más o menos evolucionados, pasando por las gorras abulenses, con ejemplos cercanos a nosotros como los de Navalcán o Lagartera; o las abigarradas decoraciones charras que se prolongan hasta nuestras recargados diseños lagarteranos. Son comarcas sobre todo vinculadas a la ganadería, con lo que ello condiciona los diseños y materiales utilizados.

Navalqueñas bailando en una boda en una foto de Inge Morth

La zona Serrana va degradando la cantidad y calidad del adorno según se extiende hacia el oriente. La zona occidental de la provincia de Toledo y la de Ciudad Real no son en absoluto manchegas y desde el punto de vista etnográfico podemos enmarcarlas dentro de la zona extremeña, tanto en lo que se refiere a La Jara como a los montes occidentales de Ciudad Real. La menor riqueza de materiales y motivos en La Jara también debemos enmarcarla en la modestia de sus recursos económicos y por tanto de su población, que durante muchas épocas de su historia ha vivido en una economía casi de subsistencia.

En cuanto al peinado, las zonas aledañas a la nuestra nos dan pistas sobre las influencias recibidas. En Ávila, del moño de picaporte cuelgan cintas de seda bordadas con abalorios y sedas de colores llamadas porretas. En Navamorcuende, capital de un señorío repoblado por abulenses, vemos un curioso peinado del que también cuelgan cintas como en otras localidades del ámbito de este libro, característica serrana y extremeña. Más característico es el moño de picaporte de Lagartera  y la espumilla que se pone los días de fiesta. De él penden también cintas de seda que algunos autores antiguos dicen bordadas en Talavera, tal vez como recuerdo de las que se hacían en nuestras Reales Fábricas. Muchos de estos moños se adornan con alfileres de filigrana. El pañuelo es aditamento general de los trajes de diario en toda la zona y así lo atestiguan las viejas fotografías en las que es raro ver a una mujer sin su pañuelo generalmente oscuro, salvo en Lagartera donde son blancos, cubriendo incluso la frente.

En cuanto al calzado nos encontramos nuevamente con que la zona occidental de nuestra comarca cuenta con los calzados típicos de la región leonesa-extremeña, mientras que en otras zonas por la humildad de sus economías o por tradición se utiliza el calzado de esparto, más propio de gentes de la agricultura que de los pueblos ganaderos que sí pueden utilizar las abarcas de cuero.

LAS ACEÑAS DEL CONDE en El Torrico, Patrimonio comarcal en peligro 6

FICHA DE BIEN EN PELIGRO

Aceñas del Conde vistas aguas arriba del artificio

Denominación.-

Aceñas del Conde

 Término Municipal.-

El Torrico

 Situación.-

En el Tajo, río abajo de Puente del Arzobispo, en Término de El Torrico

 Categoría.-

Bien inmueble

 Descripción del Bien.-

Aceñas del Conde En El TorricoLas aceñas del Conde conservan, sobre el pasillo que da acceso a las compuertas, el blasón granítico de los señores de Oropesa.

El edificio está relativamente bien conservado pero se perciben en sus muros varias reformas y añadidos que a lo largo de los siglos han ido modificando el aspecto exterior de estos molinos. En esquema se diferencian cuatro partes.

La primera y la que más se adentra en el río es la más antigua, la que albergaba las viejas aceñas de rueda vertical. El plural de la denominación se basa en la existencia de dos ruedas verticales. La más interior apoyaba su eje por un lado en un edificio con tajamar macizo y por el extremo exterior se apoyaba en una segunda construcción abovedada similar a la de Calatravilla donde se perciben dos huecos en el piso, uno anterior y otro posterior, que alojaron los dos pares de muelas. La piedra que se situaba río abajo, habría apoyado su eje sobre el tercer cuerpo del complejo molinero, hoy modificado por haberse dispuesto para el alojamiento de varios molinos de regolfo, aunque todavía puede observarse sobre el muro el orificio donde giraba el eje y lo que parece una huella de rozamiento de la rueda. También resulta todavía visible el canal y la compuerta que regulaba el caudal .En ese tercer cuerpo del edificio se albergaban seis cubas de regolfo en sus respectivos cárcavos con las que se movilizaban seis piedras que se encuentran en una sala común. Desde ella se llega a una puerta de acceso a una pasarela de servicio para las compuertas y a una escalerilla de subida al techo abovedado. Otra pasarela de acceso exterior daba  paso a las cubas de los regolfos.

Aceñas del Conde

Por último, el edificio de todo el conjunto más cercano a la orilla es un molino de invierno o de creciente que funcionaba cuando se inundaban el resto de las piedras. Cuenta con tres cubas que desembocan en un sólo cárcavo de salida sobre el que se accedía al molino. Por delante de estas cubas hay una dependencia cubierta donde probablemente se colocaba la cernedora, ya que un orificio en el muro del molino muestra la marca del roce de la correa que era movilizada por el eje del último regolfo del edificio principal. Sobre la bóveda, un pequeño depósito de obra parece que servía para humedecer o airear el trigo si era necesario para una mejor molienda.

Plan de navegación del Tajo de Carduchi del siglo XVII donde quedan reflejadas las aceñas del Conde

Este importante conjunto molinero se completa con otros edificios como la vivienda del molinero, que ya aparece en el proyecto de navegación de Carducci del siglo XVII situada en el mismo lugar elevado que en la actualidad, unas cochineras de gran capacidad y otras dependencias de habitación, almacenaje y cuadras.

 Cronología principal.-

Siglos XV y probablemente anteriores pues muchas de estas aceñas se asientan sobre antiguos artificios árabes

 Protección legal.-

Las genéricas de la legislación autonómica y estatal de protección del patrimonio

 Propietario.-

Iberdrola?

 Valoración del Bien.-

  • Valor histórico
  • Valor etnográfico

Principales riesgos apreciados.-

  • Deterioro por inundación erosión de la corriente fluvial

 Bibliografía de referencia.-

  • Méndez-Cabeza Fuentes, M., Los Molinos de Agua de la Provincia de Toledo, Toledo 1998
  • Inventario Etnográfico de la Campana de Oropesa de la Excma. Diputación Provincial de Toledo