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MOLINOS DEL PUSA Y AFLUENTES

MOLINOS DEL PUSA Y AFLUENTES

Molino de Bodegas en el río Pusa

Alrededor del curso del río que le da nombre se formó el señorío de Valdepusa, ejemplo ilustrativo de la evolución histórica de la repoblación molinera tras la reconquista. Las primeras alusiones que aparecen corresponden a los molinos de Corralejo, sobre el Tajo y cerca de Malpica, eran propios del señor y cercanos a su castillo feudal1. El poblamiento medieval va ascendiendo por el río Pusa y en los deslindes con Talavera en el siglo XV aparece un molino del Andariego, topónimo que todavía hoy existe cerca de Santa Ana de Pusa.2

Ruinas de otro molino en el Pusa

El feudal construye varios artificios sobre el Pusa que aparecen en las relaciones de 1578. En verano se secaba el río y los vecinos debían acudir a moler al Tajo, a los molinos del señor y a otros que son particulares, lo que ya nos indica cierta liberalización de este sector económico.

Cubo de ladrillo y mampostería de uno de los molinos del Pusa

Si consultamos el Catastro de Ensenada del siglo XVIII, vemos que en San Martín de Pusa sigue moliendo el artificio que el señor tenía en el Pusa, pero en Navalmoral de Pusa, una capellanía es dueña de cinco molinos asentados algunos de ellos en las orillas del arroyo Navajata, mientras que el lugar de Santa Ana contaba ya en su término con dos molinos.

Canal elevado casi megalítico en un molino del arroyo Navajata

Subiendo el río se encontraba Navalucillos de Talavera, pueblo que pertenecía históricamente a La Jara aunque el Pusa pasa también por su término. Este pueblo se servía de cinco molinos en el Pusa, uno de ellos patrimonio de una cofradía.

Mediado el siglo XIX, hay dos molinos en San Martín, “algunos” en Santa Ana, seis en Navalmoral de Pusa y cuatro en Navalucillos.

Molino sobre el Pusa

De todos los ejemplares del río Pusa enumerados anteriormente quedan restos en la actualidad de once artificios con su sistema receptor repartido a partes iguales entre las rampas y los cubos, aunque algunos de estos tienen el suelo tan inclinado que podríamos considerarlos como receptores de cubo-rampa.En dos casos, (Pu 6) y (Pu 10) (Foto 53 y 54), el ingenio movilizaba dos piedras. Tienen plantas de tipo medio con varias dependencias anejas entre las que se incluye en tres de ellos la presencia de un horno de pan y una habitación con funciones exclusivamente de tahona.

Molino de Malpasillo en Santa Ana de Pusa

Se sitúan los molinos de Pusa a lo largo de todo el trayecto ribereño desde la zona serrana de Navalucillos hasta el puente cercano a San Martín, donde se encuentra el último reconocible (Pu11) que tiene un gran azud y conserva todavía el edificio, aunque ya no es perceptible el sistema receptor por haberse adaptado a motor en sus últimos años de funcionamiento, aunque mantiene el resto de la maquinaria.

El noveno ejemplar se adaptó a una turbina que también producía luz para Santa Ana y Retamoso y probablemente también molió con motor ya que conserva el depósito de refrigeración (Pu 9).

Molino en el arroyo Navajata de San Martín de Pusa

En el afluente del Pusa llamado arroyo Navajata, en el tramo que ahora se conoce como arroyo de Los Navalmorales, molieron tres molinillos, el primero tenía una rampa y un cubo anejo como receptores ( Na 1) y es el último de los tres que dejó de moler. El segundo (Na 2) conduce el agua, por un canal construido con bloques de piedra de grandes proporciones elevados sobre pilares, hasta un receptor de rampa construido con excelente sillería. Tiene una balsa de almacenamiento que servía además a un canal de riego. El tercer molino también era dinamizado por una rampa de buena sillería.

Al pasar por San Martín toma este arroyo el nombre del pueblo. A la salida del casco urbano se pueden todavía ver, aunque muy modificados por actividades ganaderas, los restos del llamado Molinillo con el que acabamos nuestro recorrido por los molinos de La Jara y Valdepusa (Sm 1)3.

1PALOMEQUE TORRES, A. : Opus cit.

2SUÁREZ ÁLVAREZ, Mº.J.: Opus cit.p. 87.

3VIÑAS,C. y PAZ, R.: Opus cit.JIMÉNEZ DE GREGORIO, F.: Opus. cit. Los Pueblos de … PORRES,J. y OTROS Opus cit. MADOZ, P. Opus cit. Ver los epígrafes respectivos a “San Martín de Pusa”, “Santa Ana de Pusa”, “Navalmoral de Pusa” y “Navalucillos de Talavera”.

MOLINOS DEL SANGRERA Y EL FRESNEDOSO

MOLINOS DEL SANGRERA Y EL FRESNEDOSO

Molino en el arroyo de Fresnedoso

El valle del Sangrera es el más occidental de los valles jareños. Uno de sus tributarios es el río Fresnedoso, sobre el que molían dos molinillos de cubo (Fr 1) y (Fr 2) que están en término de Espinoso del Rey.

Plantas de los dos molinos de Fresnedoso

El segundo tiene un cubo estrecho y algo inclinado que podríamos considerar un receptor híbrido tubo-cubo Un tercer molino se intuye por su canal y tal vez un pequeño cubo, justo en la desembocadura del Fresnedoso en el Sangrera (Fr 3).

Molinillo de Sangrera en el que se percibe su cubo formado por atanores y en primer plano el cárcavo

Las noticias históricas nos hablan de varios molinos de agua en el Sangrera funcionando desde antiguo. Cerca de la cabecera, en el paraje conocido como del Molinillo he  encontrado los restos de tres molinillos de cubo. Son cubos muy peculiares formados por anillos vaciados de piedra superpuestos. Solamente uno de ellos se percibe en su totalidad con su cubo inclinado y las ruinas de su edificio. Los otros dos están muy arruinados y ocultos por la vegetación (S 1, S 2 y S 3).

Croquis de los restos de molinos en la cabecera del Sangrera
Detalle del cubo-tubo inclinado de atanores en el Sangrera

Junto al puente de la carretera que lleva a Torrecilla de La Jara desde Talavera solamente se percibe la huella del canal y unos fragmentos de muros caídos pertenecientes a otro ingenio (S 4).

Otro de los cubos de atanores del Sangrera oculto por la vegetación

Sí permanece todavía en pie, ya en término de Retamoso, un gran molino de tres plantas que conserva en la más alta la vivienda y las cuadras, en la segunda las piedras y la maquinaria junto a la cocina y un palomar, y en la planta más baja, un motor de gasoil que auxiliaba al mecanismo hidráulico en épocas de escasez de agua y movía la maquinaria complementaria. El cuarto nivel estaba ocupado por el cárcavo con su rodezno (S 5) (Foto 52).En planos de los años treinta aparecía a continuación otro ingenio con el nombre de molino de Cedenilla del que hoy no quedan restos (S 6).

Planta del molino de Sangrera
Molino del Sangrera o del Grajo

Más abajo, frente a la finca El Bañuelo, se conserva solamente una presa bien rematada en sillería que pudo haber servido a otro ingenio más del Sangrera (S 6).    Mucho más abajo, frente a Pueblanueva se conserva el edificio molinero que tenía dos rampas como receptores y que molían ya desde el siglo XVI “en los años mojados abundantes de aguas”.[1]

Cubo del molino de Sangrera

[1] VIÑAS,C.  y PAZ, R.: Opus cit ver “Pueblanueva”, respuesta 20.

LOS MOLINOS DE RIOFRÍO EN LA JARA

LOS MOLINOS DE RIOFRÍO EN LA JARA

Seguimos describiendo los molinos de La Jara con los ejemplares que se encuentran a orillas de Riofrío, un afluente del río Huso

Molino de cubo de Riofrío

El afluente del Uso con un mayor y más continuo caudal es Riofrío que, junto al comentado molino de Uso, es el de más antiguas referencias molineras en La Jara. La continuidad de su caudal ya era descrita en el siglo XVI, cuando se decía que con sus aguas podía molerse todo el año. Es esta la corriente provincial con un mayor aprovechamiento energético para la molienda, dado que en su recorrido de unos diez kilómetros quedan ruinas de nada menos que veintiún molinos. Dieciseis son de cubo y de ellos siete tienen suficiente altura como para ser considerados como de bombo.

Conjunto molinero de Riofrío

Solamente uno de ellos (Rf 20) es de presa jareña que está reforzada por grandes contrafuertes. Otros dos (Rf 3) y (Rf 8) son de cubo-rampa . El último ejemplar (Rf 21) es el conocido como molino del Estanco, denominado así por el estanque o balsa que origina su presa, situada justo en la misma desembocadura de este riachuelo en el Uso y levantada transversalmente a la corriente. La presa abastece directamente a dos cubos, uno de los cuales fue adaptado para una turbina (Foto 44). El primer molino de Riofrío es apenas identificable pero sus restos orientan a que su receptor hubiera sido una rampa.

Molino del Estanco en la desembocadura de Riofrío en el Huso

Casi todos los edificios cuentan con las dependencias básicas: cocina, cuadra, sala del molino e incluso dormitorios como en el caso de (Rf 6),(Rf 11) o (Rf 14) (Fotos 45 y 46). Otras ejemplares tienen sin embargo dependencias aisladas del propio molino donde se situaban estas piezas secundarias e incluso una modesta casa de molinero. En esas habitaciones se pudren dentro de muchos de estos molinos de Riofrío las viejas cernedoras a manivela o movidas por el eje de la piedra con una correa.

Molino de cubo de Riofrío

Otro tipo cuenta con cuadra y zaguán donde esperaban e incluso dormían los moledores (Rf 3) (Foto 47), (Rf 7) y (Rf 8). Los de Riofrío son molinos que en general podemos considerar por su dotación arquitectónica como de tipo medio, en contraposición a las fábricas de harina y los grandes molinos del Tajo con sus grandes edificios o, en el otro extremo, los numerosísimos molinillos que solamente cuentan con la sala de moler La propiedad de todos estos molinos estaba más vinculada a Sevilleja y Gargantilla pero, sin embargo, los molineros eran más frecuentemente originarios  de La Nava de Ricomalillo.

Otro ejemplar del los veintidos artificios que molían en Riofrío

Todo el conjunto molinero del Riofrío, su valiosa arquitectura popular y su entorno alegrado con huertas, posadas de colmenas, palomares y majadas que incluso llegaron formar una aldea con gran trasiego de gentes de La Jara, tiene un gran interés cultural que hace urgente su protección y conservación.

Molino de Riofrío con un gran cubo.

MOLINOS DEL VALLE DEL JÉBALO         

MOLINOS DEL VALLE DEL JÉBALO

Molino en el Jébalo frente a Navaltoril

En el Jébalo, frente a los pueblecitos de Navaltoril y Robledillo, se encuentran sendos molinos construidos en mampostería de pizarra (Ge 1)

Molino del arroyo de las Lanchas junto a la carretera

(Foto 48) y (Ge 2). Antes de llegar a Las Humfrías se cruza el arroyo de Las Lanchas que cuenta con referencias a sus molinos ya desde el siglo XVI, temprano asentamiento molinero para tierras tan tardíamente repobladas. He podido visitar las ruinas de cinco artificios, (La 1) el más alto en la corriente es un pequeño molinejo de no más de cuatro metros de lado en el que un tubo o una rampa servían para mover su piedra. Inmediatamente después de salir de su cárcavo el agua era captada sin volver al cauce fluvial para, tras recorrer un canal elevado sobre mampostería, caer en el cubo del segundo ejemplar (La 2) de nada menos que diez metros de altura (Foto 49), uno de los más elevados de la provincia. El tercer y cuarto molinos de esta garganta (La 3) y (La 4) son los dos únicos con receptor de tubo de nuestra provincia, junto a los de Garganta Tejeda en la Sierra de San Vicente.

Molino de cubo en el arroyo de las Lanchas

El quinto molino de Las Lanchas se sitúa más separado, junto a la misma  desembocadura de este arroyo en el Jébalo. Tiene como receptor el típico cubo-presa jareño (La 5).

Molino junto a la confluencia del arroyo de Las Lanchas y el río Jébalo
Molino del Jébalo cerca de Las Humfrías

En el paraje conocido como El Martinete, se localiza, ya en término de Alcaudete, un molino muy arruinado cuyo sistema receptor es una rampa de pendiente considerable. La planta es muy alargada y  todas las dependencias están dispuestas en línea (G 3).

Molino del Jébalo en el paraje del Martinete

Río abajo, en el tramo más próximo al pueblecito de La Fresneda, se localiza otro molino (G 4). Es buen ejemplo de asociación molinera con explotación de “la isla” del molino para su aprovechamiento como huerto mediante reutilización del canal. Su receptor es un cubo-rampa y debía desarrollar suficiente energía como para movilizar la piedra y la maquinaria auxiliar.

Molino del Jébalo por debajo del muro de la presa de la Fresneda

En pleno cañón del Jébalo, frente a la finca La Berciosa, quedan restos apenas reconocibles de los arruinados muros de otro molino que tiene cegado el receptor aunque parece haber sido una rampa (G 4’). Además pueden observarse los restos de tres estructuras circulares que pudieran haber sido tres cubetas de regolfo, pero es difícil asegurarlo.

El quinto artificio del Jébalo es también de rampa y su planta es modelo de adaptación a las riberas más escarpadas. El canal accede al edificio perpendicularmente a la salida del cárcavo como puede observarse en su planta (G 5). Junto a su canal, aguas arriba, quedan restos de otro molino abovedado con aspecto de antigüedad y que era movilizado por un cubo fabricado con buena sillería (G 5’).

Molino en la vega de Alcaudete sobre el río Jébalo

En el canal que ya cerca de Alcaudete es utilizado para el regadío se sitúan otros dos molinos que, como en el caso anterior, se asociaban a la producción hortícola y tenían dependencias para la residencia, al menos temporal, de los hortelanos. Estos dos ejemplares eran dinamizados por cubos dobles de forma alargada y con el suelo inclinado en rampa, (G  6) y (G  7) (Foto 50).

Molino situado ya en la vega del Jéblo junto a Alcaudete

Durante la década de 1950 muelen todavía al menos diez molinos maquileros en La Jara, además de algunos de los que figuran como molinos de pienso en el diccionario de Moreno Nieto y que probablemente serían también hidráulicos. Funcionan ya cinco fábricas de harina y numerosos molinos eléctricos y de motor, aún así es en esta comarca donde más tiempo permanecen en funcionamiento nuestras venerables máquinas.

MOLINOS DE LA JARA OCCIDENTAL

MOLINOS DE LA JARA OCCIDENTAL

Molino del arroyo de San Vicente

Pasaremos ahora a estudiar las peculiaridades de los numerosos molinos de La Jara y para ello comenzaremos el recorrido desde el oeste de la provincia. Dejaremos para otra ocasión los molinos que se encuentran en la actual provincia de Cáceres pero que pertenecieron a La Jara como territorio histórico talaverano.

En las orillas del arroyo de San Vicente molía un artificio de típica presa jareña en arco invertido de grandes dimensiones. En un edificio anejo se instaló un motor auxiliar de gasoil que precisó del depósito de agua habitual en estos casos para su refrigeración (Sv 1) (Foto 40).

Uno de los molinss del río

En el río Pedroso, a su paso por Mohedas de La Jara, encontramos hoy las ruinas de cuatro ejemplares. El primero está dotado de un cubo de gran altura, unos nueve metros, afianzado con un vistoso refuerzo escalonado de mampostería de pizarra . Es un hermoso ejemplar en cuanto a su arquitectura popular se refiere. De los otros tres molinos, dos son de cubo y uno de presa, habiéndose este último adaptado también a motor.

El arroyo Cubilar y su tributario el Majano cuentan en sus orillas con las ruinas de siete molinos (Ma 1), (Ma 2), (Ma 3)  y (Cu 1), (Cu 2), (Cu 3) y (Cu 4) (Foto 41). Todos son de presa en arco invertido con edificios muy toscos de  pizarra. Únicamente tienen como dependencias la sala del molino y en algún caso una pequeña cuadra adosada. Por su cercanía a Campillo de la Jara pudieran ser estos los artificios que aparecen en las relaciones de Felipe II como molinos “de sequera”.

Presa de uno de los molinos del río Huso

En las cercanías de Puerto Rey y Minas de Santa Quiteria hay dos molinos, uno sobre el río Fresnedoso con restos de un cubo y otro sobre el arroyo de Valderromero cuyo receptor es una presa en arco invertido (Frg 1) y (Vr 1) .

En término de Navalmoralejo, sobre el Andilucha, podemos todavía hoy visitar los restos de un molino con dos grandes rampas paralelas que movilizaban dos piedras. Los canales tienen dos grandes ensanches antes de las rampas que hacían las veces de balsa (Ad1).

Presa de un molino sobre el río Huso

En el río Uso todos los molinos movían sus piedras  con las típicas presas jareñas, salvo el último de ellos (U 7) que contaba con tres rampas de buenas dimensiones (Foto 42). Estos molinos del Uso son en general  de mayor tamaño que sus paisanos de la Jara, estando generalmente dotados de una cuadra y una cocina además de la sala del molino.

En el tercero de ellos (U 3) encontramos uno de los pocos casos de doble presa con doble canal pues, situado en la misma desembocadura del arroyo Cubilar en el Uso, toma caudal de ambas corrientes. Cuenta con dos cárcavos y en uno de ellos parece haberse alojado la única cuba de regolfo que funcionó en la comarca de La Jara.

Entrada a las rampas de un molino en el río Huso

El molino número cinco del río Uso (U 5) se adapta muy bien a la topografía de la ribera mediante una curiosa planta muy alargada. Es de los pocos casos en que el vector de paso del agua bajo el edificio no sigue una dirección perpendicular a la corriente fluvial, sino que esta es casi paralela al eje mayor del edificio molinero (Foto 43).

Molino abovedado en el río Huso

El sexto molino (U 6) es el que presenta aspecto de mayor antigüedad. Tiene cegado el receptor y parte de la sala que, para dotarle de mayor resistencia, está abovedada y presenta huellas de varias reformas y adaptaciones. Está construido, junto al séptimo de los molinos del Uso, en típica arquitectura popular de mampostería granítica, material menos frecuente que la pizarra en los molinos jareños. El séptimo ejemplar también se sitúa en el encajonado cauce bajo del Uso, donde sus avenidas hicieron necesario el recrecido de sus muros dado que las aguas lo destejaban al no estar anteriormente cerrado con bóveda.

Plantas esquemáticas de los molinos del Pedroso, cerca de Mohedas

Probablemente las aguas del embalse de Azután ocultan los restos de un octavo molino del Uso que podría haber estado más cercano a la Ciudad de Vascos y ser el que se nombra en el Libro de la Montería.

Otro de los molinos del Pedroso

HISTORIA DE LOS MOLINOS DE LA JARA  Y VALDEPUSA ( y 2)

HISTORIA DE LOS MOLINOS DE LA JARA  Y VALDEPUSA ( y 2)

Uno de los molinos del arroyo de las Lanchas

En el valle de Robledo del Mazo se molía en la garganta de las Lanchas o en Riofrío, lo que quiere decir que todavía no se habían construido los más cercanos molinos del curso alto del Gébalo. Ya casi en el curso medio de este río, en el paraje del Martinete, sí debía existir ya algún molino pues desde Espinoso bajaban a moler allí.

En las relaciones de Espinoso también se declara que se muele en el río Fresnedoso. Se trata de seis molinos a los que se califica de retamizos, término que alude a la precariedad de estas construcciones de techo de retama. Pero es posible que por extensión se definan así a algunos sencillos artificios que se construirían con un pequeño apoyo en alguna roca del río sobre la que situar un par de vigas de madera que a su vez sostuvieran la piedra. Estos molinillos primitivos pero prácticos aparecen descritos en zonas nórdicas de Europa pero precisamente la precariedad de su construcción habría impedido su conservación hasta hoy.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es escanear0016.jpg

Otro dato curioso que podemos extraer de las Relaciones de los pueblos jareños es la mención que se hace en el interrogatorio de Campillo de la Jara de unos molinos calificados como de “sequera” en el arroyo Cubilar. Puede que sea ésta una referencia a los molinos que en el presente estudio denomino “de presa en arco invertido” por la forma que tienen las plantas de los cubos de muchos molinos de La Jara donde, debido a la escasez de caudal se almacenaba el agua en estas presas-cubo para poder así moler en tiempos de sequía. Se trata de cubos de tan grandes dimensiones que podríamos considerarlos como un tipo intermedio con el molino de presa de acceso directo, diferenciándose de éste en que la presa no se encuentra en el cauce del río y sí están dotados de canal en el caso jareño. También la misma palabra “Cubilar” que da nombre al arroyo, puede que haga referencia toponímica al gran número de cubos de molino que movía este pequeño arroyo.

Molino del arroyo de San Vicente

En Torrecilla y Espinoso molían ya en el siglo XVI algunos artificios situados sobre el Sangrera y el Pusa. En esta época es curioso constatar la existencia de un número de piedras incluso superior al actual, hecho que solamente se produce en la comarca que nos ocupa.

En la parte norte de La Jara durante todo el año, y en el resto de su extensión cuando se agostaban los arroyos, acudían las gentes a moler en las grandes aceñas del Tajo más cercanas. Hay un mayor número de alusiones como destino a los molinos de Silos y a los de Ciscarros pero es lógico pensar, a pesar de no haber citas concretas de moliendas en Talavera o Puente del Arzobispo, que también acudieran a estas grandes paradas, más teniendo en cuenta la férrea normativa de la cabeza del señorío más arriba comentada. En este sentido, solamente hay una respuesta de Las Herencias que narra cómo sus habitantes iban a moler a Cabañuelas, cerca de Talavera.[1]

Durante el siglo XVIII sigue aumentando la dispersión de los pequeños molinos maquileros y en Sevilleja ya muelen nada menos que quince piedras en el Riofrío, crece el número de ellos en otros arroyos más lejanos y aislados como el Fresnedosillo o el de San Vicente.[2]

Uno de los molinos de Riofrío

 

La Cuenca del Guadiana, en el sur de La Jara, tenía además otros arroyos molineros como el de Valdemoro, el Estenilla y otro río también llamado Fresnedoso, adonde  se iba a moler desde localidades como Puerto Rey, Minas de Santa Quiteria, Los Alares, Valdeazores y Anchuras que entonces formaba parte de la tierra de Talavera .

A mediados del pasado siglo todavía se construían nuevos molinos. Madoz nos informa en su diccionario de que en el Uso y el Cubilar hay un total de catorce molinos, seis de ellos arruinados. En Mohedas muelen seis sobre el Pedroso y en Belvis ya se ha construido uno sobre el Tamujoso[3].

Cuenta el párroco de Aldeanueva de Barbarroya en las relaciones del cardenal Lorenzana que, en este pueblo jareño de paisaje granítico, se fabrican gran cantidad de piedras de molino[4].

[1] Ibidem.: Opus cit. Ver “Las Herencias”

[2] JIMÉNEZ DE GREGORIO, F. : Opus. cit. Los Pueblos de …ver “Sevilleja”

[3] MADOZ, P.:Opus cit. p. 260.

[4] PORRES DE MATEO, J., RODRIGUEZ, H. Y SANCHEZ,R.: Opus cit. p. 92.

Atanores formando el cubo de un molino en el naciente del río Sangrera

HISTORIA DE LOS MOLINOS DE LA JARA Y VALDEPUSA 1

HISTORIA DE LOS MOLINOS DE LA JARA Y VALDEPUSA 1

Este viejo molino bastardo del río Uso puede ser el referido en el Libro de la Montería del siglo XIV

El suelo de La Jara es, en la mayor parte de su extensión, un terreno muy pobre que sólo en las rañas se puede considerar algo más fértil. Este es el principal motivo por el que, en conjunto, fue la suya una economía agrícola casi de subsistencia con escasos excedentes cerealísticos. Paradójicamente es, sin embargo, una de las comarcas que cuenta con un mayor número de pequeños molinos de arroyo situados en corrientes que todavía al recorrerlas hoy, incluso durante épocas lluviosas, nos preguntamos cómo pudieron llegar a mover las piedras de molino con tan escaso caudal.

Molino del Estanco de Riofrío en su desembocadura en el Uso. Uno de los molinos de Riofrío cuenta con referencias en el siglo XV

En la existencia de este gran número de explotaciones molineras pudo influir la condición quebrada de la topografía jareña que permitía los desniveles necesarios para la instalación de molinos. Otro factor a tener en cuenta es el de la escasez de comunicaciones, principalmente en las zonas serranas donde la tradicional inseguridad y aislamiento hizo necesaria la creación de la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera. Todo esto, unido a las grandes distancias que había que salvar, hacía poco rentable el transporte del cereal hasta las grandes aceñas del Tajo e incitaba a la construcción de molinos más cercanos a las tierras de labor.

La Jara fue señorío de Talavera, ciudad que intentó restringir la exportación y molienda del grano fuera de la ciudad. Así consta en diversa normativa y en pleitos que se conservan en el Archivo Municipal desde el siglo XV[1]. Aun así, los modestos “molinos bastardos” fueron poco a poco extendiéndose por todo el territorio jareño.

Molino en el Andilucha, uno de los arroyocon referencias más antiguas de molinos de agua «bastardos»

Hacia 1340, en el libro de la Montería de Alfonso XI, entre los muchos parajes citados aparecen los molinos de Jujo, el actual río Uso.[2] En las sentencias que sobre deslindes emite el Arzobispado, señor de Talavera, en 1418 hay alusiones a “el molino de Riofrío”, único artificio movido en aquella época por ese riachuelo que con el tiempo llegaría a contar con nada menos que veintidós ejemplares[3], constituyendo la mayor concentración molinera de la provincia.

Estas escasas referencias a los molinos de la Jara aumentan en el siglo XVI, cuando se consolida la repoblación del territorio. Así, aparecen en las Relaciones de Felipe II nada menos que siete molinos en Alcaudete, tres pertenecientes a hidalgos talaveranos, uno a las monjas de San Benito de Talavera y otros dos a particulares. En el río Tamujoso todavía no se había instalado ninguno de los tres que molieron más tarde, ya que todavía los habitantes de Belvis,pueblo ribereño del Tamujoso, iban a moler al Tajo y a Alcaudete.

Restos de un molino con su cárcavo en el río Cubilar

Por las noticias de La Estrella y de Aldeanueva de Barbarroya que aparecen en sus relaciones respectivas, debieron existir varios molinos sobre el río Uso. Eran probablemente los más cercanos a la desembocadura pues desde Campillo y otras localidades situadas río arriba se iba a moler a arroyos más lejanos como el Riofrío o el Cubilar. También se acudía a moler en estos dos ríos desde La Estrella, aunque esta población ya cuenta con dos pequeños molinos cercanos en el arroyo “Candeluga”, actual Andilucha[4].

[1] SUÁREZ ÁLVAREZ, Mª. J.: Opus cit  p. 334.

[2] ALFONSO XI.: El Libro de la Montería. opus cit. p. 564.

[3] SUÁREZ ÁLVAREZ, Mº.J.: Opus cit. p. 303.

[4] VIÑAS,C.  y PAZ, R.: Opus cit ver “Alcaudete” y “Belvis” “Campillo” y “La Estrella”.

LOS POZOS NUEVOS DE VALDEVERDEJA

LOS POZOS NUEVOS DE VALDEVERDEJA

Vista general del curso medio del arroyo de los Pozos Nuevos o arroyo Malezo. Al fondo, Puente del Arzobispo.

Al sureste del casco urbano de Valdeverdeja, a menos de dos kilómetros se encuentra un conjunto etnográfico de gran interés. Una senda recorre la mayoría de las decenas de pozos que servían para lavar a los habitantes de Valdeverdeja. También eran utilizados a veces como fuente de agua potable para los verdejos que la trasportaban al pueblo a lomos de caballerías, como también llevaban la ropa que era necesario lavar. Es un territorio de granito degradado en cuyo subsuelo se acumula el agua en no mucha cantidad, pero suficiente para las necesidades de una familia e incluso en alguna ocasión cultivar si había la tierra necesaria algún pequeño huertecillo.

Se trata de un curioso paraje donde a un lado y otro del arroyo vamos observando la existencia de numerosos pozos con el brocal de granito. Algunos de ellos tienen en la tapa de hierro con cerradura y a veces en sus pilas o en la propia tapa las iniciales grabadas de sus dueños. Junto a las pilas algunos de ellos presentan unas a modo de pequeñas mesitas alargadas  de piedra donde se tendía y golpeaba la ropa. Varios de estos pozos tienen incluso una pequeña casa de mampostería.

Tipo más común de pozo con el muro protector, la pequeña mesita auxiliar, la pila y el suelo empedrado.

La tipología más frecuente de estos pozos cuenta con el pozo, la pila granítica con una o dos superficies de frotado, la mesa de piedra, un muro de un metro y medio de altura que protege el conjunto y el suelo empedrado al menos en torno del pozo. Otro tipo menos frecuente está cubierto y se accede al brocal por una abertura vertical como se ve en la fotografía.

Pozo cubierto

Por último hay tres o cuatro construcciones techadas en bóveda de unos seis metros cuadrados de planta donde podían hacer noche o guardar los aperos.

Caseta abovedada de los pozos nuevos

Hay también un huerto con una fuente cubierta y, más arriba, un pozo de mayores dimensiones obra del ayuntamiento en el año 1936 y de uso comunitario.

Tapadera metálica con iniciales de los pozos nuevos

Al final del recorrido el sendero conecta con el camino carretero de los grandes molinos del Tajo llamados de Los Rebollos y también se pasa por varios molinillos de arroyo de diferentes tipologías, pero de eso hablaremos otro día.

Zona con varios pozos lavadero, obsérvese el empedrado en el suelo, la mesita alargada junto a las pilas y los pozos con tapadera metálica y tipología similar

LOS MOLINOS DE ABAJO DE TALAVERA

Molinos de Abajo de Talavera de la Reina. Postal de J del Camino

LOS MOLINOS DE ABAJO DE TALAVERA

Estos molinos se encontraban aguas abajo de la universidad y sobre su parada de la orilla norte se construyó la actual central eléctrica.

Los molinos del Tajo en Talavera aparecen ya en el siglo XII, nombrados en la crónica del viajero árabe Al-Idrisi.

En 1142 el rey Alfonso VII percibía rentas de sus molinos de Talavera entre otras propiedades.

En 1182 el rey Alfonso VIII concede propiedades a la orden de Calatrava en la zona del arroyo manzanas con sus canales y molinos, que en este caso puede que fueran los que después se llamarían de Cabañuelas.

En el siglo XIII el cabildo catedralicio de Toledo contaba con  rentas de los molinos talaveranos y a veces se los arrendaban a vecinos judíos de la villa.

Otros molinos que no identificamos y que llaman en el siglo XII molinos de Avenceri fueron arrendados a un mozárabe ricollamado esteban Habib.

En 1214, Alfonso VIII concede al monasterio de Santa María de las Huelgas de Burgos los molinos de Afleje. Este paraje es una heredad que se encuentra en el camino de Talavera a Calera en las proximidades del actual cementerio, lo que nos hace pensar que con esta denominación se conocían entonces a los que hoy llamamos molinos de Abajo[2].

El Arzobispo Tenorio concede en el año 1397 a la orden de San Jerónimo varias dehesas y molinos de los que cuatro paradas habían sido recibidas en herencia de su madre[3]. Los molinos de Abajo junto a los de Arriba, situados en el puente, se mantuvieron en manos de los jerónimos, tan poderosos en Talavera, hasta el siglo XIX.

Molinos de Abajo y Central eléctrica en Talavera de la Reina. Postal de Ruiz de Luna de los años 20

Los molinos de Abajo de Talavera tuvieron a lo largo de su historia dos e incluso tres edificios abastecidos por la misma presa. Este hecho y el anclaje en los islotes condiciona el trazado quebrado de la misma tal como lo observamos en la actualidad y como figura en los planos de los antiguos proyectos de navegación del Tajo.

La parada de la orilla norte es completamente irreconocible por la instalación de una central eléctrica. Sí he podido, sin embargo, realizar el croquis de la planta de la parada que, sobre la orilla del islote del paredón, representa las ruinas típicas de un molino de regolfo con dos cubas y dos piedras (Foto 39). Junto a este edificio apenas se vislumbran los restos de otra cuba y una bóveda muy deteriorados.

Presa de los molinos de Abajo. En el centro se percibe el edificio molinero de la orilla sur cuyos restos aún se pueden ver

En el año 1753 los molinos de Arriba y los de Abajo, con cuatro y seis muelas respectivamente, son los únicos que, además de los de Silos siguen funcionando en Talavera[7]. Pertenecen ambos al monasterio de Santa Catalina de los monjes jerónimos de esta villa.

En 1845 continúan moliendo con doce piedras [8] aunque los del puente son ya bienes de propios del ayuntamiento.

A mediados del siglo XX funcionan ya en Talavera dos grandes fábricas de harina y cuatro molinos no hidráulicos de piensos que vendrán a sustituir a los antiguos molinos de agua que desde los árabes molturaron el cereal de esta ciudad y su gran comarca[9], que no olvidemos era la mayor productora de cereales de Castilla la Nueva durante el siglo XVI, según el estudio de Noël Salomón sobre la vida rural castellana en tiempos de Felipe II.

Una foto más antigua de los molinos de Abajo en Talavera

En cuanto a los datos que nos aportan las ilustraciones de los proyectos de navegación del Tajo a su paso por Talavera, vemos que en 1641 no se reseñan los molinos del “ primer ojo” y que los molinos de Abajo, que aparecen como de Santa Catalina, tenían paradas en ambas orillas. Los molinos de Cabañuelas en esta época ya ni siquiera se señalan.

Talavera en un esquema de un proyecto de navegación del siglo XVII donde aparecen los molinos de Arriba y los de Abajo

A comienzos del siglo XIX debían estar arruinados todos los molinos del puente ya que en el proyecto de Cabanes de 1820 solamente aparecen los molinos de Abajo.  En varias ocasiones los molinos del viejo puente siguieron su misma suerte al ser arrasados por las numerosas crecidas del Tajo y así nos lo describe Francisco de Soto en su historia de Talavera.  Nos señala también este autor la gran potencia de los molinos talaveranos que “ son suficientes para provechar la harina de Talavera sino también a muchos lugares de su tierra”.

Estos molinos,como los de Arriba, aunque algo más tarde se convirtieron en centrales eléctricas y estos de Abajo también se convirtieron en una fábrica de alpargatas movida por energía hidráulica.

Hasta ellos se dirigía una procesión oficiada por los jerónimos en la que se rezaba y se abrían las compuertas bruscamente para que el efecto de arrastre de las aguas limpiara algo el cauce para evitar los mosquitos y con ellos el paludismo

[1] SUÁREZ ÁLVAREZ,Mº.J.: Opus cit, p. 335.

[2] Ibidem

[3] JIMÉNEZ DE GREGORIO, F.: opus. cit. Los Pueblos de …Tomo IV, Talavera de la Reina

[4] SUÁREZ ÁLVAREZ, Mª. J.: opus cit. p.203.

[5] SUÁREZ ÁLVAREZ, Mª. J.: Opus cit  p.249.

[6] VIÑAS,C.  y PAZ, R.: Opus cit. ver “Talavera” respuestas 20, 21 y 22.

[7] LOPEZ CIDAD, F. y FERNANDEZ GARCÍA, F.: Talavera de la Reina en el Catastro de Ensenada, Madrid, Ed. Tabapress, 1990, pp. 50 y 97.

MOLINOS DE TALAVERA , EL ENTORNO (1)

Molinos de Espejel en La Jara

Molinos de Talavera, el Tajo en sus Antiguas Tierras.

 

Cuando hablamos de los molinos de Talavera debemos tener en cuenta que en las referencias históricas aparecen como tales no sólo estos arriba descritos, cercanos a la propia villa, sino también otros  que, aunque estaban más lejanos, también se situaban en las Antiguas Tierras de Talavera. Es el caso de los molinos de Ciscarros, los de la zona de Valdeverdeja e incluso los de Espejel, hoy día en la provincia de Cáceres.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es IMG_3041-1024x624.jpg

Molino de los Sacristanes en La Jara. Sobre él se ha anclado una estructura para muelle y motor de extracción

Si seguimos el Tajo río arriba de Talavera, encontramos que los señores de Malpica y Valdepusa fueron propietarios, al menos desde el siglo XV[1], de molinos sobre el gran río. También los Álvarez de Toledo tuvieron en la otra orilla la gran parada de los molinos de Cebolla. Las dos instalaciones figuran en planos y documentación histórica hasta el siglo XIX, aunque los de Malpica estuvieron arruinados parte de los siglos XVII y XVIII. Estos últimos, conocidos como molinos de Corralejo, tenían la peculiaridad de aprovechar la corriente de un brazo del río semicanalizado que rodeaba un islote[2].

De los molinos de Cebolla, que también fueron utilizados como batán, solamente queda hoy una gran nave abovedada de ladrillo. Bajo ella discurre el agua que sale por tres cárcavos, siendo el resto de estructuras ya inidentificables por la construcción de una central eléctrica.

Grandes bóvedas de ladrillo en los molinos de Cebolla sobre los que se asienta la central eléctrica

Otra gran parada histórica es la de los molinos del Carpio de Tajo. En el siglo XVI se dice de este lugar que en él hay “muchas moliendas y ríos”[3], se arruinan hacia 1627 pero a mediados del siglo XVIII funcionan nuevamente estos “molinos de las Monjas”, llamados tradicionalmente así por haber pertenecido al convento de la Madre de Dios de Torrijos y a las monjas del Hospital de Niños Expósitos de Toledo. El Catastro de Ensenada dice que tienen cinco piedras y dos de ellas son “aceña de roete”, que no es otra cosa que un molino de regolfo, pues el rodete es el pequeño rodezno de este tipo de molinos. En 1845 continúan trabajando pero hoy día apenas se conservan algunos fragmentos de sus muros[4]. Poco más queda de los molinos de Gramosilla situados aguas arriba, fueron también batán y molieron hasta finales del siglo XVIII .

Molinos de Corralexo junto a Malpica y su castillo en el plan de Navegación del Tajo de Carducci en el siglo XVII

Mucha mayor entidad tuvieron las paradas que el señor de Montalbán poseía en la Puebla. Molían sobre ambos extremos del puente en cuyos tajamares se apoyaban los azudes. En la orilla norte apenas quedan unos muros arruinados, pero en la sur todavía se pueden contemplar las cubas de tres grandes regolfos. El resto de estructuras se encuentran muy deterioradas por la instalación de otra central eléctrica. En el siglo XVIII molían sus tres piedras que eran propiedad del Duque de Frías[5]  (fig. 57).

Todos estos grandes artificios del Tajo servían a las comarcas de la Sierra de san Vicente, valle del Alberche y Torrijos pero además, cuando se secaban sus arroyos, los vecinos de La Jara oriental, Valdepusa y Montes de Toledo occidentales también cruzaban a moler mediante las barcas de Montearagón, Mesegar, Malpica o El Carpio.

[1] PALOMEQUE TORRES, A. . Opus cit.

[2] COROGRAFÍA DEL RÍO TAJO…:Opus cit.

[3] VIÑAS,C.  y PAZ, R.: Opus cit. ver “Cebolla” respuestas 20 y 21.

[4] COROGRAFÍA DEL RÍO TAJO…:Opus cit JIMÉNEZ DE GREGORIO, F. : Opus cit ,Los Pueblos…ver  “El Carpio de Tajo”. MADOZ, P. Opus cit.p. 281.

[5] JIMÉNEZ DE GREGORIO, F.: Opus. cit. Los Pueblos de …ver “ La Puebla de Montalbán”

[1] LOPEZ CIDAD, F. y FERNANDEZ GARCÍA, F.: Talavera de la Reina en el Catastro de Ensenada, Madrid, Ed. Tabapress, 1990, pp. 50 y 97.

[2] SOTO, FCO. de : “Historia de la antiquísima Ciudad y Colonia Romana de Elbora de la Carpetania, hoy Talavera de la Reina” , Copia de manuscrito del siglo XVII realizada por Luis Jiménez de la Llave y consultado en el Archivo Municipal de Talavera, pp. 89-93.