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DESDE EL HUSO VAMOS A FUENTES Y CONOCEMOS LA HISTORIA DE LA ESTRELLA

DESDE EL HUSO VAMOS A FUENTES Y CONOCEMOS LA HISTORIA DE LA ESTRELLA
Arquitectura popular de Fuentes
Desde la estación de La Nava -Fuentes ya nos hemos acercado a La Nava de Ricomalillo y Buenasbodas, ahora vamos a dirigirnos hacia el oeste desde esa misma estación y vamos a conocer la alquería de Fuentes y la historia de la cabeza del municipio, La Estrella
La aldea de FUENTES
Iglesia de Fuentes

Esta pequeña aldea jareña nació junto al cordel de merinas, en un lugar donde reposaban y abrevaban los ganados en las proximidades de una fuente que todavía puede visitarse, la fuente del Venero. Para los curiosos de la etnografía, cerca de esta fuente, en una elevación situada al suroeste, se sitúan dos caleros, hornos en los que se elaboraba la cal que serviría para hacer el mortero para  trabajar en albañilería antes de la generalización del cemento. También se utilizaba para la decorativa e higiénica labor de blanquear o enjalbegar las paredes de las viviendas. Seguir leyendo DESDE EL HUSO VAMOS A FUENTES Y CONOCEMOS LA HISTORIA DE LA ESTRELLA

DESDE LA NAVA NOS ACERCAMOS A BUENASBODAS

DESDE LA NAVA NOS ACERCAMOS A BUENASBODAS
Foto antigua de las instalaciones de las minas de oro de sierra Jaeña
Vamos a acabar de conocer La Nava de Ricomalillo y nos acercaremos a Buenasbodas que  se halla también en la cabecera del arroyo Joyegoso, uno de los principales afluentes del río Huso que vamos recorriendo desde hace unos días.
LUGARES DE INTERÉS
Interior de las minas de oro de Sierra Jaeña

Además de visitar las minas de oro de Sierra Jaeña, desde La Nava tenemos un buen acceso a la Vía Verde de La Jara. Podemos acercarnos por una pista hasta la estación de La Nava-Fuentes que se encuentra muy cerca del río Uso. Además de observar las arruinadas y fantasmales dependencias pasearemos hasta el río que aquí confluye con el arroyo Cubilar junto a un bonito molino de agua en un paraje muy agradable. Cerca de allí se encuentran unas explotaciones de pizarra que en este parajes afloran en vetas de mayor calidad. Si el tiempo acompaña, es un lugar agradable para pescar, recorrer la vía o darse un chapuzón en las tablas del Uso.

Banderas introducidas en las grietas de las rocas del Mogorro para proteger a La Nava de las tormentas

 FIESTAS

Es  muy curioso el rito de “La Subida de la Bandera a El Mogorro”. Éste es el cerro bajo el que se asienta el pueblo de La Nava de Ricomalillo y al que tradicionalmente se le ha achacado la atracción sobre el lugar de terribles tormentas. Durante la fiesta, los mozos y mozas suben rezando con una bandera decorada con figuras de Santa Bárbara y de otros santos y con el mástil hecho de una rama de olivo bendecida el Domingo de Ramos. Llegan hasta los riscos de las cumbres y allí, entre las fisuras de la cuarcita, introducen esa bandera año tras año. En la posguerra no se celebró el acto en una ocasión y fue tal la tormenta que cayó que el cementerio fue arrasado, reforzándose así la costumbre que se ha seguido celebrando hasta la actualidad.

La subida al Mogorro puede realizarse en vehículo todo terreno pero si lo hacemos a pie también vale la pena el esfuerzo por el impresionante panorama que se divisa de toda la Jara occidental, las sierras de Altamira hacia poniente y las cumbres de la Jara Alta si miramos hacia el este.

Estación de La Nava-Fuentes de la Vía Verde de La Jara

Otras dos fiestas tienen interés en La Nava. Por un lado los veraniegos festejos de “Los Molinos”, que fueron bautizados con este nombre por la vinculación que tuvieron siempre las gentes de este pueblo con el conjunto molinero de Riofrío, aunque los los edificios molineros se encuentren en término de Sevilleja y Campillo de la Jara, en cuyos capítulos describiremos el conjunto. Se  trata de la típica fiesta estival con música y jolgorio rural.

La fiesta de “Las Candelas” se celebra para conmemorar que tanto La Nava como el vecino lugar de Fuentes se libraron de una plaga de langosta encomendándose a la Virgen del Amor de Dios. Tiene lugar el miércoles siguiente a la Semana Santa y los vecinos de Fuentes acuden en procesión portando cirios adornados y encontrándose con el cortejo de los de La Nava a mitad de camino.

GASTRONOMÍA

La Nava de Ricomalillo cuenta con hostales y restaurantes donde podremos recuperarnos de las fatigas del camino. Cabrito, mollejas, cochinillo, buen vino de pitarra y buen aceite son otros sustanciosos recuerdos que podemos llevarnos de este pueblo que entre sus platos tradicionales también cuenta con el breve o el cachuelo y las modestas sopas de harina. Además, los dulces tradicionales, como la candelilla los buñuelos o los cortadillos son buenos postres, sin olvidar la deliciosa miel de la zona.

Arquitectura popular jareña en Buenasbodas

BUENASBODAS

Buenasbodas es una de las antiguas aldeas de la Tierra de Talavera que todavía pertenece al ayuntamiento de Sevilleja, aunque últimamente ha aumentado su población hasta alcanzar e incluso superar a su cabecera. En sus proximidades se encontraron piezas de piedra pulimentada que nos demostrarían la presencia del hombre del neolítico en la zona o al menos de la Edad del Bronce pues, aunque ya se trabajaran los metales en esta época, todavía se tallaban instrumentos líticos.

El genuino bosque mediterráneo entre los canchales de la Jara Alta

En el siglo XIV ya aparece en el Libro de la Montería de Alfonso XI la sierra de «Bonas Bodas» como un paraje rico en caza mayor, y en el siglo XVI ya figura como una pequeña aldea dependiente de Sevilleja. Su iglesia nace como una ermita bajo la advocación de San Blas y es muy modesta, como todos estos pequeños templos serranos, salvo el de Piedraescrita. También conserva el casco urbano numerosos  elementos de arquitectura popular con los muros de cuarcita y pizarra, en construcciones de una sola planta con la hermosa sencillez que caracteriza a la arquitectura jareña. Sus edificios tienen una sola planta , a lo sumo otra destinada a troje, con un patio o portal de entrada y los corrales traseros.

El acceso a las minas de oro se hace más fácilmente desde Buenasbodas, población cercana a La Nava donde tomaremos un camino que sube hasta las instalaciones mineras y donde se puede visitar un aula de interpretación de la minería jareña.

ula de interpretación de la minería en La Jara de Buenasbodas

En el ámbito de Buenasbodas se sitúa el arroyo del Mazuelo que impresiona por lo agreste de su vegetación a lo largo del recorrido paralelo a la carretera de Espinoso. Cerca de su desembocadura en el Jébalo se encuentra una antigua central eléctrica en el paraje de El Martinete. Subiendo por el canal de la central nos adentramos en una de las zonas más solitarias y salvajes de la Jara Serrana.

Paisaje jareño cercano a Buenasbodas

ACABAMOS DE CONOCER CAMPILLO Y SEGUIMOS EL HUSO POR LA VÍA VERDE

ACABAMOS DE CONOCER CAMPILLO Y SEGUIMOS EL HUSO POR LA VÍA VERDE
Escena rural jareña en Campillo
EL CONJUNTO URBANO

Campillo es un pueblo típico de la Jara Baja. Conserva una arquitectura popular con numerosos rincones tradicionales, principalmente en los modestos arrabales de La Pasión y del Calvario, también conocidos como barrio de la Zorra. Están situados al este del casco, sobre una zona elevada, y constituyen un bonito conjunto bastante bien conservado y homogéneo, donde son numerosas las construcciones de vivienda con anejos de utilidad agropecuaria como las huertas o los corrales. El trazado de las calles es irregular y abigarrado, con los muros de mampostería de pizarra a veces enjalbegada, pequeñas ventanas y remate redondeado en sus esquinazos. Es característico del casco urbano la alternancia de las edificaciones con espacios todavía dedicados a prados, huertas u olivares sin que, como sucede en otros pueblos de La Jara, el caserío esté tan concentrado.

Rincón de arquitectura tradicional en Campillo

IGLESIA

La iglesia es del siglo XVI pero la vía del tren modificó su aspecto exterior, ya que la  empresa constructora ayudó a remozarla revocándola y adornándola con piedras salpicadas en sus muros, lo que provocan un poco afortunado efecto estético. Cuenta el templo así mismo con un artesonado de tradición mudéjar en la cabecera que, aunque es de diseño sencillo, tiene su interés. Las portadas norte y sur son claramente de la época de construcción del templo y el espacio interior se distribuye en tres naves separadas por arquerías de medio punto sobre columnas de orden dórico de estilo renacentista.

Artesonado de la iglesia de Campillo

ERMITA

Al noroeste del pueblo se podemos visitar una ermita porticada dedicada a Santa Ana. Levantada en mampostería de pizarra, tiene planta cuadrada y un pequeño pórtico. Cerca de ella, delante del cuartel de la Guardia Civil, se localiza una fuente de pizarra típicamente jareña con su pozo cubierto.

Ermita de Campillo de la Jara

ARTESANÍA

En cuanto a la artesanía, podemos adquirir cerámica de estilo talaverano-puenteño  elaborada por un alfarero de El Campillo. También hay un vecino que fabrica tajos de corcho. Vende estos rústicos asientos además de otros objetos de interés etnográfico.

Artesano de Campillo haciendo un sonajero

GASTRONOMÍA

El aceite de oliva que se obtiene en el pueblo es de gran calidad como el del resto de La Jara. Con él se elaboran también las ricas rosquillas de aceite, uno de los tradicionales dulces locales, además de los buñuelos. Con el primer aceite de las almazaras se elabora el sopetón con rebanada de pan tostado, zumo de naranja y la miel, que también en Campillo es de especial calidad. El ajocano y la caza son platos típicos como en otros lugares de la comarca y en la matanza destacan tal vez los salchichones.

En Campillo puede dormirse en una casa de huéspedes y nos servirán algo de comer en sus bares.

Retablo de la iglesia de Campillo de la Jara, procedente de la iglesia de El Salvador de alavera

FIESTAS

Una de las fiestas locales es invernal y se celebra el 3 de febrero, San Blas. Por la noche los mozos comen y beben al calor del “leño”. La fiesta de verano tiene lugar la primera semana de agosto, aunque también en julio se celebra una procesión a la ermita de Santa Ana.

Molino del Álamo en Campillo restaurado hoy día

Una vez que hemos conocido la localidad jareña de Campillo de la Jara, volvemos a la Vía Verde que se encuentra junto al río Huso. esta localidad ha promocionado la vía como recurso yurístico y ha instalado unos servicios mínimos y unos vagones que sirven de bar para ciclistas y senderistas que la recorren.

Vamos ahora a recorrer esta vía como forma más fácil de ir conociendo las riberas del río Huso, y aunque va saliendo y entrando de los túneles hay muchas zonas abiertas que nos pueden servir para acceder al río y sus tablas.

Poco después de salir de la estación en dirección norte y bajando el río, nos encontramos la presa de un molino y más tarde el propio molino de Los Álamos que ha sido restaurado para mostrárselo a los visitantes.

EL RÍO HUSO LLEGA A CAMPILLO

EL RÍO HUSO LLEGA A CAMPILLO

Tablas que se forman en el río Huso durante nuestro recorrido

El río Huso sigue su camino en mitad de la aridez aromática de los jarales y los terrenos pizarrosos sin apenas suelo donde se ven algunos pradillos en algún meandro y un lecho pedregoso que muchas veces deja ver la pizarra madre lamida por el agua.

Llegamos a la confluencia del arroyo de San Vicente que muy cerca tiene el muro de una presa cuya lámina de agua es pintoresca en medio de los jarales. Y muy cerca también nos encontramos con la Vía Verde de la Jara que a partir de aquí discurrirá paralela al río Huso durante algunos kilómetros.

 

Arquitectura popular de Campillo de la Jara

PATRIMONIO HISTÓRICO ARTÍSTICO

HISTORIA

El nombre del cerro del Castillejo sugiere la existencia de alguna fortificación o atalaya de las muchas que moros, cristianos o gentes prehistóricas dejaron por toda La Jara. Salvo algunas hachas pulimetadas, son escasos los hallazgos arqueológicos del término de Campillo. El pueblo se funda como tal a principios del siglo XV como una más de las jareñas aldeas de la Tierra de Talavera. Se llamó durante los primeros años de su historia La Nava del Campillo y junto a otros pueblos de la zona suroeste de la comarca, fue usurpado a Talavera en tiempos de don Álvaro de Luna por el Maestre de la Orden de Alcántara, su amigo, aunque por sentencia posterior fue reintegrado al dominio de la villa de Talavera y el señorío arzobispal.

Un lago en plena Jara profunda, el embalse del arroyo de San Vicente, afluente del Huso

Al igual que todas las de la zona, la iglesia de Campillo estaba adscrita a la parroquia de La Estrella, como heredera que era de la antigua cabecera de Santiago de Zarzuela. Este templo de Campillo se fundó bajo la advocación de San Pedro ad Víncula.

Es desde siempre pueblo ganadero y agrícola que durante este siglo vio como aumentaba la proporción de su terreno dedicada al olivar, del que se extrae por cierto un magnífico aceite. También hay constancia de la existencia de minas de cobre, documentadas al menos desde el siglo XVII, aunque todavía en los años cincuenta se explotaban las vetas de casiterita del entorno.

Pozo fuente de tipología jareña en Campillo

LUGARES DE INTERÉS

Por su término atraviesa la Vía Verde de La Jara a la que podemos incorporarnos si lo deseamos para llegar a través de ella hasta Puerto de San Vicente recorriendo así zonas de impresionante soledad. Antes de llegar a El Campillo viniendo desde La Nava de Ricomalillo, parte una pista que nos conduce hasta la estación. Muy cerca de la estación, dirigiéndonos por la vía en dirección norte, llegamos frente a la desembocadura de Riofrío en el Uso y, justo en el lugar donde se juntan sus aguas se instaló el molino del Estanco en un paraje sumamente pintoresco. Si la corriente del río Uso lo permite, podemos cruzar y subir por las riberas de Riofrío en una bonita excursión porque, como ya hemos dicho, a lo largo de su cauce hay nada menos que veintitrés artificios molineros de una interesante arquitectura popular.

Molino del Estanco en Campillo frente a la Vía Verde de la Jara

Si, por el contrario, seguimos la vía verde trescientos metros en dirección sur, accederemos al embalse del arroyo de San Vicente donde se puede practicar la pesca, como en el mismo río Uso del que es afluente y en el arroyo Cubilar, que a su vez, cuenta también con algunos viejos molinos de “cubo” en sus riberas.

Cruza este mismo arroyo un bonito puente que mandó construir a sus expensas en 1798 el obispo de Coria  don Juan Álvarez de Castro, nacido en Mohedas y asesinado por su resistencia contra los franceses. Se trata de un puente de tres ojos construido en mampostería con arcos de ladrillo y  barandillas, sobre una de las cuales, se ve una piedra de granito que recuerda en una rústica inscripción la fecha de su construcción.

Puente sobre el arroyo Cubilar antes de su restauración
Patio jareño con su espejo,encastrado su palangana, su jabonera y la albahaca para los mosquitos.

SEGUIMOS EL HUSO Y LOS ANEJOS DE SEVILLEJA: GARGANTILLA, MINAS DE SANTA QUITERIA Y PUERTO REY

SEGUIMOS EL HUSO Y LOS ANEJOS DE SEVILLEJA:

GARGANTILLA, MINAS DE SANTA QUITERIA Y PUERTO REY

Las tamujas festonean el cauce que en primavera se llena de flores

El río Huso después de pasar al sur de Sevilleja y recibir allí las aguas del arroyo de Regavinillos gira en dirección norte pasando junto al Centro de Estudios de Rapaces Ibéricas, del que la consejería facilita la siguiente información:

El Centro de Estudios de Rapaces Ibéricas (CERI) es un centro de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, se encuentra instalado en Sevilleja de la Jara (Toledo) y está especializado en la recuperación de rapaces y que desarrolla una importante labor en la conservación de estas aves.

El CERI, el centro de recuperación de fauna amenazada más antiguo de España, aunque está especializado en rapaces, atiende también otras especies de aves silvestres.

Actividades que realiza el CERI

Rapaz herida tratada en el CERI de Sevilleja

REHABILITACIÓN

En el CERI se curan y rehabilitan las rapaces y otras especies silvestres recogidas por la Guardería Forestal o el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil, con la finalidad de que puedan volver a la naturaleza en perfecto estado.

REINTRODUCCIÓN

Por el CERI pasan miles de rapaces, de las que el 40% vuelven a volar en libertad. La rehabilitación de cualquier animal que llega al centro siempre va acompañada de un programa específico para su reintroducción en el medio natural y su posterior seguimiento para comprobar su readaptación al mismo.

INVESTIGACIÓN

El declive de las rapaces, aunque menos generalizado en la década de los 80, continuaba para algunas especies por lo que se iniciaron programas de investigación sobre las enfermedades más frecuentes.

EDUCACIÓN AMBIENTAL

El CERI dispone de un Centro de Interpretación Ambiental desde el que se desarrollan programas tanto para el público escolar en sus diferentes niveles como para el público en general, cuyo objetivo es profundizar en el conocimiento de nuestras rapaces y concienciar sobre la problemática de estas aves y la necesidad de su conservación.

El cauce del río Huso discurre por la zona en un paisaje árido de jarales y monte bajo con las pizarras asomando en el escaso suelo jareño. En verano quedan algunas pozas y su vegetación se compone de tamujares y algún fresno o chopo. En primavera es hermoso cómo el río se llena de florecillas blancas a que a veces llegan acubrir todo el cauce.

GARGANTILLA
Este pueblecito parece que tuvo su origen en una aldea anterior situada en la garganta que viene de la sierra atravesando el casco urbano y que se denominaba Cordobilla por haber sido repoblada por mozárabes procedentes de Córdoba perseguidos por los “integristas” musulmanes almohades en el siglo XII al igual que sucedió con Sevilleja.

Arquitectura popular de Gargantilla

Desde Gargantilla una pista nos acerca hasta la Vía Verde de la Jara, concretamente a la estación que comparte Sevilleja con El Campillo. Antes, a unos dos kilómetros podemos descender a la derecha por un camino que nos lleva a otro balneario popular terapéutico que se encuentran junto al arroyo del Cañar y que son conocidos como los Baños del Boticario. Podemos curiosear entre sus ruinas de característica arquitectura de pizarra con su fuente sus bañeras y sus habitaciones. Junto a ellos se puede observar un cercano horno tejar aunque, arroyo abajo, existen otros ejemplares en mejor estado de conservación.

Baños del Boticario, balneario popular de Gargantilla

Poco antes de llegar al núcleo urbano, parte un cordel y a doscientos metros encontramos un abrevadero para los ganados que discurrían por estos caminos ganaderos.

También nace su iglesia como una ermita dedicada a San Isidro Labrador, más tarde iglesia de construcción moderna

Ermita del Cristo en Gargantilla-Sevilleja

Junto al antiguo camino real, hoy carretera, y a mitad de camino entre Sevilleja y Gargantilla, se alza la ermita del Santísimo Cristo Arrodillado o Nazareno, construida en el siglo XVII y a cuya imagen tenían gran devoción los pueblos comarcanos considerándola “milagrosísima”. Es una buena construcción revocada y blanqueada con un zaguán a poniente por el que se accede al templo. Es de una nave con crucero cubierto por una bóveda en la que todavía se distingue parte de la decoración pintada de carácter popular por lo sencillo de sus diseños y entre cuyos motivos figuraban los cuatro evangelistas. Ha sufrido varias remodelaciones.

Una de las minas que dan nombre a Minas de Santa Quiteria

MINAS DE SANTA QUITERIA

Minas de Santa Quiteria es una pequeña aldea dependiente de Sevilleja que, como sucede con Gargantilla también se repobló por mozárabes huidos de Córdoba denominándose por este motivo en un principio Cordobilla.

Se situaba su iglesia en un cerro cercano al actual casco urbano llamado cerro de la Iglesia, cerca de donde se localiza la mina que da nombre al pueblo y que es una típica explotación en trinchera aprovechada ya en el siglo XVI. Es una mina de plomo y plata y sus trabajadores fijaron allí su residencia pasando el lugar a denominarse Minas de Santa Quiteria, por ser esta mártir del siglo II la advocación del templo del pueblo.

El caserío, aunque reducido, conserva algunos rincones con sabor arquitectónico jareño y algunas curiosas zahúrdas cilíndricas con techo en falsa cúpula. Su iglesia es de cuarcita y pizarra construida a finales del siglo XVIII y también es muy modesta.

El museo etnográfio privado de Minas exhibe numerosos objetos y útiles de la vida rural jareña

Antes de llegar a Minas el paisaje se modifica por la repoblación de pinos y es notable la sensación de desierto humano de estas inmensas extensiones de monte casi despoblado.

Directamente, por un carril que parte del núcleo urbano, o por la carretera que nos lleva a Puerto Rey, podemos acercarnos al extenso embalse de Cijara donde los aficionados a la pesca podrán hacer magníficas capturas de lucio, black-bass o carpa. También los amantes de los deportes náuticos pueden disfrutar de los hermosos parajes escondidos que guardan los islotes y recovecos del embalse.

Cuenta el pueblo con un pequeño pero denso museo etnográfico privado en un retaurante.

PUERTO REY

Puerto Rey es el pueblo más joven de Sevilleja que comparte algunas de sus casas con el pueblo de Alía. Es el típico lugar nacido en un puerto por donde pasa una antigua vía por la que hace siglos también cruzaron los reyes hacia Guadalupe. El pueblo ha crecido en torno a una antigua venta a la que se han ido sumando hostales y restaurantes que acogen a los pescadores y cazadores que tanto frecuentan la zona. Su iglesia es donación reciente de un particular.

La modesta iglesia de Puerto Rey

FIESTAS
Las fiestas del término se celebran en Sevilleja el 14 y 15 de Septiembre en honor del Santísimo Cristo Arrodillado con procesión a la ermita y demás festejos profanos. También se celebra San Sebastián el 20 de Enero. Gargantilla celebra San Isidro Labrador, patrón de su parroquia el 15 de Mayo, al igual que Buenabodas festeja a su patrono San Blas el 3 de Febrero y  Minas de Santa Quiteria el veintidós de mayo honra a la santa que da nombre al pueblo.
Dejamos BUENASBODAS para cuando tratemos del principal afluente del Huso, Riofrío.

EL RÍO HUSO LLEGA A SEVILLEJA

EL RÍO HUSO LLEGA A SEVILLEJA DE LA JARA

Iglesia y arquitectura popular de Sevilleja de la Jara

PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

Historia

El término de Sevilleja es en extensión el segundo de la comarca después del de Los  Navalucillos. Su superficie es muy irregular, con una parte serrana que es muy montuosa e intrincada y con suelos poco aptos para el cultivo. Su territorio está situado en el extremo sur de La Jara por lo que su repoblación fue de las más tardías en acometerse. Hay que tener en cuenta que su jurisdicción llegó a abarcar todo el valle de Robledo del Mazo, La Nava de Ricomalillo y los anejos actuales, además de Anchuras de los Montes y sus aldeas que fueron incluidas en Ciudad Real con la división provincial del siglo XIX .

Sevilleja debe su nombre a que fue fundada por mozárabes, es decir cristianos que vivían en territorio musulmán y que, perseguidos por los almohades en el siglo XII, se vieron obligados a huir de Sevilla con su obispo Clemente a la cabeza que se refugia en Talavera donde muere. El concejo talaverano permite a estas gentes desarraigadas que  repueblen la zona entonces marginal de La Jara y en recuerdo de la ciudad del Guadalquivir ponen el nombre al pueblo que fundan. Desde el asentamiento original se fueron creando otros núcleos de población, aunque algunos como La Nava luego se separaron de este municipio. Hoy son aldeas de Sevilleja las poblaciones de Gargantilla, Buenasbodas, Puerto Rey y Minas de Santa Quiteria.

Arquitectura popular en pizarra y cuarcita de Sevilleja de la Jara

En Sevilleja apenas se han encontrado restos arqueológicos. Solamente tenemos constancia del hallazgo de algunas hachas neolíticas en Buenasbodas o en Riofrío.

Por lo apartado e incomunicado de su situación, el pueblo sufrió durante la Edad Media el embate de los golfines y otros bandidos que hicieron necesaria la creación de la Santa Hermandad de Talavera para la defensa de los habitantes de La Jara, en un principio mayoritariamente colmeneros. En el siglo XIV pasa Sevilleja, como todo el señorío de Talavera, a pertenecer al arzobispo de Toledo por merced de Enrique II. Unos años antes su padre Alfonso XI ya describe algunos de sus parajes en el “Libro de la Montería”.

Las labranzas perdidas en los inmensos jarales

Al limitar por el sur la Tierra de Talavera con el señorío de Puebla de Alcocer, fueron continuos los roces fronterizos llegándose incluso a que un miembro de la familia feudal, don Gutierre de Sotomayor, ocupe los territorios más sureños de La Jara durante el siglo XV, aunque fueron restituidos por sentencia posteriormente. Lo agreste y retirado de estos parajes hace que durante el siglo XIX las partidas carlistas merodeen por la zona esquilmando los bienes de sus habitantes y que los guerrilleros antifranquistas de las partidas de Quincoces y Chaquetalarga merodeen también por la zona durante la posguerra.

Arquitectura popular de Sevilleja de la Jara

LA IGLESIA

La Iglesia es de finales del siglo XVI o principios del XVII y está bajo la advocación de San Sebastián. Está formada por tres naves separadas por  dos filas de cinco columnas de granito, mismo material del que está labrado el púlpito, decorado con cruces y ramos de flores y con una inscripción donde se lee el nombre de los donantes. El templo está levantado en mampostería revocada de pizarra y cuarcita, al igual que el primer tramo de la torre que tiene los otros tres fabricados de ladrillo.

Procesión del Cristo en Sevilleja

LUGARES DE INTERÉS

Desde las cumbres de la Sierra de Sevilleja, a las que se accede por una pista asfaltada, se practica el parapente. En el camino de ascenso puede contemplarse la vegetación serrana de encinares, rebollares, madroños y alcornoques. Encaramados en estas alturas es impresionante la panorámica del gran territorio de la Jara con sus terrenos pardos y sus jarales interminables.

Pinturas populares dieciochescas en la cúpula de la ermita de Sevilleja y Gargantilla

El pueblo se sitúa en la falda de la sierra del mismo nombre y en su término llegaron a aprovecharse hasta cincuenta explotaciones mineras, principalmente de plomo y galenas argentíferas, que han dejado en el paisaje los pozos y galerías con las ruinas de las modestas viviendas de los mineros repartidas por su territorio. Las minas que todavía podemos visitar tienen nombres como El Pozanco, Paraíso, Rosaura o Antonio. Otras antiguas fueron bautizadas con el nombre de alguna novia del minero como Paca, Tula, Mademoiselle o Angelita; una denominación que sugería la esperanza que en su explotación depositaba el minero como mina Fortuna, Feliz o Sultana y, por último, eran frecuentes los nombres de algún santo o advocación como San José, Santo Rostro o San Guillermo

Aequitectura popular en Sevilleja

Vale la pena pasear por el núcleo urbano de Sevilleja y encontrar algunos rincones con sabor por su arquitectura tradicional en pizarra y cuarcita con una plaza agradable en la que se encuentra la iglesia y una fuente.

GASTRONOMÍA

Respecto a la gastronomía de Sevilleja debemos recomendar de primer plato las migas, el gazpacho o el ajocano; de segundo su magnífico cabrito al ajillo, la cachuela o alguno de los platos locales de jabalí, corzo o venado y por último tenemos que destacar entre los dulces las jareñas candelillas o los retorcíos.

Funnte y abrevadero en Sevilleja de la Jara

Y EL PUSA DESEMBOCA EN MALPICA

Y EL PUSA DESEMBOCA EN La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es 1.-Castillo-de-Malpica-residencia-medieval-del-señor-de-Valdepusa-.jpg

Castillo y playa de Malpica en una revista de los años 70. Foto de Antonio Ollero

El río Pusa sigue su recorrido después de la desembocadura del arroyo de San Martín con algo más de caudal y pasa bajo el puente de la carretera de Talavera a Los Navalmorales. Poco antes queda el edificio del Molino Blanco que da nombre a una finca cercana.

En esa misma orilla izquierda se puede ver el horno  de un tejar junto al camino, mientras que junto al que discurre por la otra ribera se pueden observar los gruesos muros de lo que se conocía como Venta de Mozárabes, uno de los primitivos núcleos de población medievales de la zona.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es escanear0077-779x1024.jpg

Iglesia parroquial de Malpica de Tajo

El río va atravesando los diferentes quintos en los que estaba dividido el valle de Pusa con la vegetación cada vez más desarrollada hasta llegar a la desembocadura junto a la población de Malpica de Tajo, cabeza histórica del señorío, aunque más tarde se desplazara a San Martín la capitalidad «económica» del mismo.

El territorio de Valdepusa perteneció en principio a La Jara, tierra de Talavera, hasta que en el siglo XIV  el rey Pedro I se lo concedió a su Notario Mayor del Reino don Diego Gómez, que sería el primer señor de ellas. Luego pasaron por matrimonio de la hija de don Diego al adelantado Mayor del Reino en Andalucía don Perafán de Riber, siendo los descendientes del hijo de éste, don Payo, quienes llevarían el título nobiliario de Malpica, marquesado que Felipe III creó en 1599 por real cédula. Los marqueses de Malpica eran también grandes de España como Duques de Arión. Este ducado pasó en 1781 a los Fernández de Córdoba, descendientes del gran Capitán y actuales titulares del marquesado de Malpica.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es P8040417.jpg

Al llegar a Malpica, primero nos acercaremos al puente de hierro sobre el Tajo y lo cruzaremos para desde él contemplar una hermosa vista del castillo-palacio en el que residían y aún residen los señores que ostentaron el Señorío de Valdepusa, desgajado de La Jara, tierra de Talavera, en el siglo XIV. Nos encontramos ante una construcción residencial que aunque está estratégicamente defendida por el río tiene una función más palaciega que defensiva.

En las proximidades de Malpica, podemos visitar, por un camino paralelo a un canal de riego que parte de la carretera que se dirige a San Martin de Pusa, a la izquierda, los restos de la villa romana de las Tamujas.

También podemos ver una fuente monumental junto a la carretera, al lado del Tajo, frente a la entrada del castillo y algún viejo edificio como una almazara, hoy convertida en restaurante.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es P1013150.jpg

Concurso de migas en Bernuy

Podemos acercarnos a Bernuy, una población antigua pero que hoy sólo deja ver sus edificios típicos del instituto de colonización y es un modelo de este tipo de pueblos nuevos» que se levantaron para aprovechar el regadío.

Daremos también una vuelta por el pueblo para ver la arquitectura popular en ladrillo, y si es 20 de Enero disfrutaremos de la famosa fiesta de San Sebastián.

Se trata de una fiesta de gran interés en la que salen los «morraches» vestidos con trajes multicolores, llevando una porra de palo, caretas  y cencerros, y aunque no hay “vaca” en la comitiva como en otras fiestas similares, sí sale un toro de fuego. Pusa arriba, en Los Navalucillos, «los marraches» salían en grupos cada uno con su vaquilla e intentaban tiznar a las mozas.

Son todos ellos rituales de fertilidad que hunden sus raíces antes del cristianismo. Tanto esta fiesta como la de los Perros de Santa Ana, son rituales que podemos clasificar entre todas aquellas celebraciones invernales en las que aparece la vaca o vaquilla «la vitula» romana. Sería uno de los ritos que Caro Baroja relaciona con las fiestas de las Kalendae romanas que en Enero se dedicaban al dios Jano. Pero puede que hundan sus raíces en ritos de fertilidad todavía más antiguos asociados con las culturas de pueblos pastoriles prerromanos. La zona central de la meseta peninsular y Extremadura es la más rica en este tipo de fiestas.

Morraches junto a la hoguera el día de San Sebasián

El padre Flórez señalaba cómo en los primeros siglos del cristianismo se castigaba con tres años de penitencia a los que a primeros de año se vistieran de ternera o de becerro. También Caro Baroja aporta un texto sumamente significativo de San Isidoro de Sevilla: “Instituyó la Iglesia el ayuno de las calendas de Enero a causa de un error propio de la gentilidad. Fue Jano cierto príncipe de los paganos, por el que se ha dado el nombre al mes de enero y al que los hombres inexpertos, honrándole como a un dios, otorgaron honores religiosos y le consagraron un día con fiestas suntuosas y regocijos. Así los míseros hombres y lo que es peor, los mismos fieles, durante ese día, adquiriendo monstruosas apariencias, se disfrazan a manera de fieras, otros toman aspecto mujeril, afeminando el suyo propio…hacen gritería y danzan…y la turba de depauperado espíritu se excita con el vino.

Gran fuente junto al Tajo en Malpica

San Sebastián era centurión de la guardia pretoriana del emperador Diocleciano y consolaba y alentaba a los cristianos que conducía al martirio. Delatado, fue mandado ejecutar asaeteado por lo que en su iconografía aparece un joven con varias flechas clavadas y atado a un árbol o columna. Se recuperó de sus heridas mortales y fue ejecutado de nuevo a golpes.

San Sebastián es invocado contra la peste y las epidemias en general, a ello tal vez deba su difusión.

EL RÍO PUSA POR SAN MARTÍN

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Iglesia parroquial de San Martín de Pusa. Los arcos que se ven pertenecen a la casa donde probablemente descansó Santa Teresa

EL RÍO PUSA POR SAN MARTÍN

Hoy seguimos el Pusa desde la zona de la cueva del Bandido Moraleda, donde el río discure por un valle ya más ancho sin estar encajonado entre paredes graníticas.

Las fresnedas y saucedas se hacen más tupidas y en loas zonas más alejadas del río y en las barreras crece el monte Mediterráneo.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es escanear0090.jpg

Cruz que desde un alto domina el arroyo de San Martín, afluente del río Pusa

En la orilla de la izquierda se levantam los restos descarnados de un torreón que formaba parte del castillo de Santisteban, una construcción militar del siglo XIV que defendía el acceso al valle. Frente a él desemboca el arroyo de de San Martín, más arriba llamado de Navajata, un arroyo en cuyas orillas se plantaban los famosos albaricoques de secano de hueso dulce hoy casi desaparecidos. También hay referencias de una mina de plata, varios molinollos de agua arroyo arriba, entre San Martín y Los Navalmorales, pero también algunas huellas de yacimientos romanos en las labranzas de San Isidro y Macarro Bajo, donde había una villa y puede que una basílica.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es PC129156.jpg

Fresneda en el río Pusa

San Martin de Pusa, donde vale la pena dar antes de salir un paseo por el pueblo y observar algunos ejemplares de la arquitectura popular típica de la zona, que es una arquitectura del llamado aparejo toledano, con fachadas de ladrillo que enmarcan paños de tapial o de mampostería.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es P8060515.jpg

Casona palacio de los señores de Valdepusa

El palacio de los señores de Valdepusa que se encuentra en la plaza, es buena muestra de esta forma de construir. Este palacio se construyó cuando el centro económico del señorío se desplazó a San Martín y, aunque en Malpica estaba el castillo, aquí se construyó esta casona palacio para residencia de los Fernández de Córdoba. En el interior del palacio se esconde un verraco de piedra que formaba parte de la cimentación del edificio y que nos demuestra la presencia de los vetones, aunque son también numerosos los restos romanos hallados en su término, incluyendo varias inscripciones epigráficas.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es P8060492.jpg

Herrajes de la puerta de la ermita del Cristo de Valdepozo

Desde la plaza nos dirigimos a la iglesia, una mole de ladrillo no exenta de gracia y que impresiona cuando se llega desde Los Navalmorales. En su interior podemos contemplar un magnífico sagrario de plata y ébano, obsequio a la parroquia de los señores feudales en el siglo XVII.

En una casona cercana a la iglesia parece que pernoctó Santa Teresa en su andariego trajinar.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es P8060500.jpg

Azulejo de cerámica talaverana del siglo XIX que representa al Cristo de Valdepozo

No debemos marcharnos de San Martin sin conocer la Ermita del Cristo de Valdelpozo, de aparejo toledano y bien conservado artesonado. En la casa aneja del santero y en mitad de una habitación se encuentra el pozo donde fue arrojado el Cristo para preservarlo en los tiempos tumultuosos de la Guerra de la Independencia. Para algunos este es el “Pozuelo” que daba nombre a la primitiva población que dio lugar a San Martín.

Arquitectura tradicional de San Martín de Pusa

EL PUSA POR SANTA ANA HASTA EL PARAJE DE LA CUEVA DE MORALEDA

EL PUSA POR SANTA ANA HASTA LA CUEVA DE MORALEDA

Puente y pequeño cañón del Pusa en Malpasillo

Santa Ana de Pusa es el pueblo más pequeño del señorío de Valdepusa, compuesto por Malpica, antigua capital del estado nobiliario, San Martín de Pusa y Navalmoral de Pusa, uno de los pueblos que en su origen formaron, junto a Navalmoral de Toledo, lo que hoy es la localidad de Los Navalmorales.

Los mayores atractivos de Santa Ana están en torno a su río con los parajes en que el Pusa va encañonado, sus molinos o su puente de Malpasillo y la cueva del bandido Moraleda, el más conocido y nombrado de la comarca. También hay algunos rincones y elementos interesantes en su arquitectura popular.

Chozo en Santa Ana de Pusa

El río vamos a recorrerlo en nuestro paseo de hoy, pero antes conoceremos su interesante fiesta de San Sebastián, tal vez el atractivo más peculiar de esta localidad situada entre canchales, olivos y almendros.

LOS PERROS DE SANTA ANA DE PUSA

La fiesta de San Sebastián celebrada el 20 de enero en este pequeño pueblo de Valdepusa, es uno de los ritos más arcaicos que se conservan entre las celebraciones festivas de nuestra comarca, aunque describimos y analizamos esta curiosa fiesta en otra entrada de este blog en la pestaña de «Fiesta y Rito».

Quintos vestidos de perros» de San Sebastián en Santa Ana de Pusa

En la madrugada del día veinte de Enero los muchachos que componenn la quinta de ese año se visten de «perros». Llegaban antiguamente a ser más de cuarenta mozos, en las épocas de mayor población del lugar, los que se disfrazaban con pieles de animales,  generalmente de cabra o de ternero. Los jóvenes tiznaban además sus rostros de negro, para conseguir así un aspecto más sobrecogedor. A la espalda llevaban y aún llevan colgado un gran cencerro.

Imagen de San Sebastián con su decoración vegetal y otros elementos típicos de un rito de fertilidad

Los perros ya vestidos acechan a las mozas desde primera hora para intentar «mearlas». Deambulan por todas las calles «meando» a las solteras con una bota llena de agua. Las chicas tienen a gala hacer enojar a los mozos huyendo de ellos e intentando evitar que las empapen. Se encierran en las casas y los “perros” escalan muros y balcones ante la mirada condescendiente de los padres de ellas que les invitan a vino y dulces. Tradicionalmente las primeras afectadas eran las componentes de las cuadrillas que se dirigían a recoger la aceituna, labor desarrollada en esta época invernal. El vino y chorizo obtenido en el recorrido por casas y calles del lugar es compartido por todo el grupo.

Artesonado de la iglesia parroquial de Santa Ana

En cuanto a la gastronomía, es típica la elaboración del «hornazo». Curiosamente, en este caso no es una empanada rellena de carne sino un dulce que, como muchos de los elaborados durante las fiestas de invierno, tienen entre sus componentes los anises, además de la clara de huevo con azúcar que adorna con dibujos la superficie de la masa. Las «roscas» son dulces similares pero de menor tamaño, que se destinan a invitar a las visitas en los domicilios. También se colocan dulces como «ofrecimiento» delante de la imagen de San Sebastián en la iglesia.

A la misa acuden también los “perros”, aunque en cierta ocasión un párroco intentó evitarlo, dadas las raíces paganas de la fiesta que luego analizaremos. A la salida se celebra la procesión con el santo, que es llevado y custodiado también por los perros. La imagen va adornada con ramón de olivo del que cuelgan naranjas y roscas, y detrás va el párroco y los demás asistentes a la ceremonia que recorren la «carrera» o trayecto habitual de la procesión.

Horno en una labranza de Santa Ana de Pusa

SIGUIENDO EL RÍO

Partimos de Santa Ana siguiendo el llamado camino de Retamoso, por el que llegaremos hasta la orilla del río, donde se encuentra el molino del Álamo y la balsa que dejaba su presa. Continuamos río abajo por la orilla derecha recorriendo el valle del Pusa, que aquí es ancho y poblado de olivos y almendros.

Pasamos bajo el puente de la carretera, o lo salvamos por arriba según venga el caudal. El río se empieza a encajonar en el granito de forma que en algunos lugares casi se puede pasar de un salto, por lo que, como en otros lugares similares, ha quedado el topónimo de Malpasillo. El puente viejo que nos encontramos a continuación está construido en ladrillo y da al paraje, junto con el llamado molino del Puente, cierto aire pintoresco.

Fuente de los Burros en Santa Ana

Seguimos descendiendo junto a la corriente por la orilla derecha atravesando un paisaje de encinar, entre berroqueños bloques graníticos en los que hay labradas en la piedra algunas de esas sepulturas rupestres llamadas “lucillos”. Vamos en un paseo agradable observando las pozas y chorreras del río hasta llegar a un arroyo que pasamos para llegar al paraje donde se encuentra la Cueva del Bandido Moraleda, donde cuenta la tradición que se escondía este hombre que existió realmente, pero al que se han atribuido aparte de los verdaderos una serie de hechos más bien fantásticos que entran más bien en el campo de lo legendario. También hay una entrada en este blog, en la pestaña de «Personajes» sobre este bandolero.

Retrato del bandido Moraleda

Seguimos por la orilla hasta el lugar donde se abre nuevamente el paisaje fluvial, saliendo el Pusa del pequeño cañón granítico y contemplamos una magnífica vista.

Cerca de la Cueva de Moraleda, tal  como indica el plano, tomaremos si lo deseamos el camino vecinal entre Santa Ana y San Bartolomé para volver más rápidamente.

EL PUSA POR LOS NAVALMORALES

EL PUSA POR LOS NAVALMORALES

Rebaño de cabras bebiendo en el Pusa

Nuestro río recorre ahora el término de Los Navalmorales, localidad de la que hablamos más abajo

Bajamos el río Pusa desde el puente de la carretera de Los Navalmorales a Espinoso, en cuyo entorno conocimos ya el molino de Bodegas y sabemos que discurría una calzada romana de la que quedan algunos tramos. Como romanos son los restos encontrados en el término de Los Navalmorales por Palomeque Torres.

Molino de Valgrande en el río Pusa

Sigue el cauce en término de Los Navalucillos hasta el molino de Valgrande y discurre brevemente por término de Los Navalmorales hasta el molino y labranza de Colado. El valle va haciéndose más ancho con algunos labrados y barechos y alguna zona de regadío y pastos que a veces de regaban con los canales de los molnos. Fresnedas y algunas choperas pespuntean el cauce y de las barreras ya menos pendientes hay manchas de bosque mediterráneo y algún olivar.  Por encima se extiende las grandes llanuras de las rañas jareñas.

Perspectiva de Los Navalmorales con su iglesia parroquial

El pueblo de Los Navalmorales es llamado así por estar antiguamente dividido en dos: Navalmoral de Pusa población del señorío de Valdepusa y Navalmoral de Toledo, aldea del alfoz de la Imperial Ciudad. Navalmoal de Pusa fue la última de las aldeas del señorío de Valdepusa y durante mucho tiempo fue aldea de San Martín de Pusa.

Navalmoral de Toledo estaba incluida en la comarca histórica de los Montes de Toledo. Dependía de la cuadrilla de Santa maría de la Herrera, donde había minas y ferrerías y su repoblación comenzó con dos vecinos de La Puebla de Montalbán.

Los dos pueblos, separados por el arroyo, al fusionarse en el siglo pasado formaron la actual localidad, que es centro de comunicaciones y  capital económica actual de la comarca de Valdepusa.  Se hizo villa durante el reinado de Felipe IV  y se ha reproducido en la plaza del ayuntamiento el rollo de 1655 que lo simbolizaba.

Rollo reproducido de Los Navalmorales frente al ayuntamiento

Podemos ascender a la ermita del Cristo que, aunque es edificio sin interés, se levanta en la cumbre de la sierrecilla cercana, y es ideal para contemplar las tierras rojas de las rañas, los barbechos y los extensos olivares con su recomendable puesta de sol al atardecer.

Vista de las rañas y olivares de Los navalmorales desde la ermita de San Sebastián

Tiene Los Navalmorales otras dos ermitas construidas en ladrillo, una de ellas junto al cementerio y otra que en realidad fue la iglesia de Navalmoral de Toledo. La iglesia parroquial es una buena construcción dieciochesca en ladrillo y sillería con buena rejería en el ábside y una estilizada torre.

Detalle de una reja en la iglesia de Los Navalmorales

Otros parajes dignos de una visita eran los antiguos baños medicinales, de ellos parte un arroyo rodeado de huertecillos y agradable para el paseo.

El río Cedena también pasa al este del puebloy quedan en él restosde molinos y de una presa para dar luz eléctrica que solamente duró un día al parecer, rompiéndose la primera noche en que se llenó, pero de ello hablaremos otro día. El arroyo Navajata tiene también parajes pintorescos y algunos molinejos de arroyo y su paseo también es agradable.

Arquitectura popular de Los Navalmorales

También son curiosos los estos de las instalaciones de las antiguas minas de La Herrera, situados junto a la carretera que conduce a Navahermosa y que abastecieron de mineral a las ferrerías del Mazo en Los Navalucillos.

También hubo un convento del que hoy quedan pocos restos, aunque es curioso todavía ver la inscripción de VIVA UGT, SALUD en un escudo de los frailes como recuerdo de haber sido también la Casa del Pueblo en tiempos de guerra.

Escudo del convento con la inscripción de UGT

En Los Navalmorales, podemos comer platos caseros y caza en varios establecimientos y a precios muy asequibles. También se celebra una feria anual de artesanía y productos autóctonos de interés.

No debemos marcharnos sin adquirir aceite de oliva virgen de la mayor calidad y de menor coste que los embotellados. Hay dos cooperativas en Los Navalmorales y otra en San Martin donde comprarlo y reponerse del viaje con una rebanada de pan de pueblo con aceite y azúcar.

Capillita del cristo con cerámica de Talavera en Los Navalmorales

En San Martin y en Los Navalmorales se fabrica un mazapán exquisito. Almendra y azúcar como únicos componentes y horno tradicional con leña de retama, tienen el secreto, aunque sus habitantes son llamados cariñosamente en la comarca chocolateros, tal vez por las fábricas de chocolate que hubo en el siglo XIX. Otra actividad muy característica del pueblo la herrería pues de sus fraguas salieron herraduras y otros objetos que dieron trabajo a muchos de sus habitantes.

Restos de las instalaciones de La Herrera