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ENTRE LAS DOS CASTILLAS

ENTRE LAS  DOS CASTILLAS

Puente sobre el Tiétar en La Iglesuela
Puente sobre el Tiétar en La Iglesuela

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Vamos a recorrer hoy la zona más septentrional de la Sierra de San Vicente. El término de La Iglesuela se encuentra en pleno valle del Tiétar y asciende incluso por las laderas de Gredos. Históricamente formó parte del señorío de La Adrada y como casi toda la Sierra de San Vicente perteneció a la poderosa ciudad de Ávila y fueron sus caballeros medievales quienes lo repoblaron.

La Iglesuela es el punto de partida de esta ruta que podemos recorrer a pie o en bicicleta de montaña, con la dificultad de que en parte del trayecto no hay camino pero el terreno es practicable en bici.

Iglesia y arquitectura de La Iglesuela
Iglesia y arquitectura de La Iglesuela

Debemos dar una vuelta por el casco urbano y observar su arquitectura popular, de la que todavía quedan no pocos edificios con las características típicas de las construcciones serranas abulenses. Los tejadillos voladizos, las balconadas en algunas fachadas y los perfiles largos de los tejados con escasos huecos en los muros graníticos, son algunas de las características más significativas.

Fuente de la ermita de la Virgen de la Fuensanta en La Iglesuela
Fuente de la ermita de la Virgen de la Fuensanta en La Iglesuela

Otra peculiaridad de La Iglesuela es la abundancia de fuentes tanto en el casco urbano, como en los alrededores, casi todas están abovedadas con sillares graníticos y tienen lavaderos o bebederos para el ganado del mismo material. Junto al pueblo, en el Ejido, hay varias de estas fuentes, una de ellas algo más ornamentada y con un largo bebedero para facilitar el acceso a rebaños numerosos.

A unos quinientos metros del casco urbano, en dirección norte, parte un camino a la derecha que nos llevará hasta la curiosa Ermita de la Fuente Santa, a ella se dirige una bonita romería a primeros de Mayo y es muy venerada la Virgen de la Fuensanta en la comarca por las propiedades curativas atribuidas a la fuente que se sitúa en los mismos muros de la ermita.

Restos de un molino de agua en el Tiétar
Restos de un molino de agua en el Tiétar

Desde aquí seguiremos un camino en dirección nordeste que nos llevará tras ascender al Cerro del Cuadro, hasta el río Tiétar, que en esta zona es de singular belleza por discurrir entre un bosque de pinos piñoneros autóctonos. En estos parajes es muy abundante la cigüeña negra y un gran número de rapaces y otras especies de aves. Esto ha hecho que parte del término de La Iglesuela, haya sido declarado recientemente zona protegida de caza para conservar su  rico patrimonio natural.

El Tiétar a su paso por los pinares de La Iglesuela
El Tiétar a su paso por los pinares de La Iglesuela

Descendemos el Tiétar por su mismo cauce si vamos andando, o por un camino que nos conduce a la carretera de Casavieja. Junto al puente de la carretera, río arriba, se halla otro puente más antiguo en un paraje muy ameno, donde podemos, como en el resto del trayecto fluvial, intentar pescar algún barbo, cachuelo e incluso black-bass. En el descenso del río se adornan las orillas con algunas alisedas, saucedales, choperas y fresnedas, en los lugares donde el regadío y las plantaciones de espárragos no han deteriorado el bosque de ribera. También encontraremos tres ejemplares de molino de agua que dan un toque pintoresco al entorno, sobre todo el conocido como de Castillo construido en obra de sillería.

Puente romano sobre la garganta Torinas en Sartajada
Puente romano sobre la garganta Torinas en Sartajada

Llegamos a la desembocadura de la Garganta Torinas en el Tiétar y un poco más abajo cruza el río un camino que nos conducirá hasta el pueblecito de Sartajada, que es famoso por haber tenido en tiempos una pujante artesanía alfarera con numerosos hornos árabes en su caserío. Sus pequeños cántaros eran célebres por la frescura con que mantenían el agua, eran utilizados en toda la comarca, y tanto es así que cada vez que se rompía alguno se decía «Eso se ha oído en Sartajá», en referencia a que aumentaría el negocio alfarero de sus habitantes.Hoy permanece abierto un taller donde podremos adquirir alfarería tradicional.

Alfar de Sartajada
Alfar de Sartajada

Podemos volver a La Iglesuela a través de un camino que atraviesa un puente medieval o subir hacia la carretera junto a la que, en el paraje conocido como Arroyolugar se halla un curioso museo al aire libre de escultura popular. Un pastor local, Longino, ya fallecido, talló en los bloques graníticos enormes esculturas con motivos animales.

Museo de escultura popular de Longino
Museo de escultura popular de Longino

El proverbial cochinillo de La Iglesuela, nos repondrá de la caminata.

CACERÍAS MEDIEVALES

La riqueza faunística de este terreno ya era conocida en el medievo, y aparece reflejada en el Libro de la Montería de Alfonso XI. En él se cuenta que  «la Yglejuela» y otras zonas cercanas de la Sierra de San Vicente eran «buenas para oso en ynvierno y para puerco en otoño e invierno». También dice que «cuando a buen venado sueltan e lo bien porfían, teniendo buenos canes, non ay si non matarle.

LAS FUENTES DE LA SIERRA DE SAN VICENTE

LAS FUENTES DE LA SIERRA DE SAN VICENTE

Manantial y fuente en Cervera
Manantial y fuente en Cervera

Desde el paleolítico, el hombre ha asociado el agua con el renacer de la vida y la fertilidad de la tierra. El conjunto luna-agua-mujer ha sido asumido por diferentes culturas como el círculo antropocósmico de la fecundidad. Nuestra civilización greco-romana es una de las muchas en las que su cosmogonía, sus religiones, afirman que al principio solo existía el agua y que de ella surgió la vida.

Los pueblos vetones, que habitaban nuestra sierra hace dos mil años también veneraban a dioses acuáticos que moraban en las aguas. En nuestro ámbito, en un yacimiento arqueológico cercano como es el del Castro de El Raso se encontró un exvoto de bronce arrojado a la corriente de la garganta de Alardos. En el poblado vettón de Ulaca, en Ávila, se ha descrito un complejo labrado en el granito con depósitos y escalinatas que podría estar relacionado con ritos de agua y sangre de este pueblo que, además, como pueblo céltico que era, consideraba entre sus lugares sagrados a las fuentes y los ríos.

Los romanos, tal vez como herencia de divinidades locales anteriores, han dejado en la epigrafía de la villa de Saucedo en Talavera, entre otras, la referencia a las ninfas en un ara votiva. Entre todas las ninfas, las náyades eran las que habitaban en las fuentes de agua. El rito iniciático de la religión cristiana, el bautismo, está directamente relacionado con el agua y es lógico que fuentes a las que probablemente se asociaron cultos antiguos hayan acabado convirtiéndose en “fuentes santas» como la de La Iglesuela.

Fuente de la ermita de la Virgen de Fuentesanta en La Iglesuela
Fuente de la ermita de la Virgen de Fuentesanta en La Iglesuela

Las fuentes siempre estuvieron vinculadas a esos lugares frescos, amenos y en plena naturaleza donde en la Edad Media se localizaban siempre las apariciones marianas, el “locus amoenus” que frecuentemente aparece en los relatos de Gonzalo de Berceo. Esta amenidad convierte a las fuentes en uno de esos hitos naturales, siempre agradables, en el recorrido del viajero por los parajes más atractivos de nuestra Sierra de San Vicente. Es lo que sorprendió, por ejemplo, al padre Juan de Mariana, precursor de las ciencias históricas en España, cuando vino aquí para escribir el libro que pretendía ser el manual de instrucción de Felipe lll y que por las avanzadas ideas que propugnaba para su época llegó a costarle la cárcel. En el prólogo de su tratado “Del Rey y la Institución Real» nuestro ilustre paisano dice acerca de EI Piélago: Brotan de todas partes las más frescas aguas, corren acá y acullá fuentes cristalinas, cosas todas por lasque no sin razón fue aquel lugar llamado Piélago. Piélago se define como el lugar del mar que dista mucho de la tierra pero, por extensión, podríamos asimilarlo a un Iugar de aguas abundantes. Tan abundantes que un cronista del siglo dieciocho llegaba a decir que en la Sierra había contado más de mil fuentes.

Fuente de Hinojosa de San Vicente
Fuente de Hinojosa de San Vicente

Fuentes de muy diversa categoría. Desde el manantial que ha sido algo excavado y delimitado mediante algunas lanchas de granito en la tierra de su naciente hasta las, casi monumentales, fuentes que servían de abrevadero o lavadero en las cañadas o en los ejidos de los pueblos serranos. Las fuentes siempre han representado la imagen cíclica de la vida, el agua cae del cielo en forma de don de los dioses, penetra en la tierra y vuelve a aflorar en las fuentes, es el enlace entre el mundo alto y el bajo, entre las divinidades celestes y los poderes ctónicos.

Pozos, manantiales y fuentes

Cuando el agua no mana directamente del terreno el hombre ha sabido desde antiguo que es necesario cavar para conseguir el preciado líquido y por ello ha excavado los pozos. En la sierra de San Vicente podemos encontrar muchos de ellos que intentan utilizar los acuíferos superficiales que apenas permiten aprovechar los duros e impermeables suelos graníticos de la zona. Son numerosísimos estos pocillos y tienen un especial encanto por su rústica arquitectura. Encontramos, en primer lugar, pozos con el brocal formado simplemente por lanchas de granito hincadas en el suelo sin ni siquiera argamasa que las una. Este tipo es muy numeroso, por ejemplo, en el arroyo de los Pozos de Marrupe.

Pozo y pila graníticos en la Sierra de San Vicente
Pozo y pila graníticos en la Sierra de San Vicente

El hueco subterráneo del pozo suele, en general, estar fabricado de mampostería granítica con un par de lanchas horizontales que tapan parcialmente la boca del mismo. El brocal puede estar construido de grandes sillares rectangulares bien trabajados y engranados entre sí con grapas de hierro.

Un tercer tipo se construye utilizando mampostería y argamasa con la típica forma cilíndrica de los pozos y no con planta cuadrada o poligonal, que es más frecuente en los anteriores. Por último, aunque no son abundantes, también podemos encontrar algunos ejemplares en los cuales el brocal ha sido fabricado de una sola pieza, labrando y perforando un gran bloque de granito.

La palabra manantial se define como “el nacimiento del agua” y generalmente se entiende por tal el lugar donde la humedad es suficiente como para aflorar a la superficie y así, con una pequeña excavación se consigue el acúmulo de agua suficiente para que puedan beber el ganado o las personas.

Estos manantiales eran conocidos sobre todo por los pastores que realizaban una labor de mantenimiento sobre las vetas acuíferas superficiales. En la actualidad, la disminución del pastoreo ha causado la pérdida de no pocos de estos manantiales. Alrededor de la afloración del agua se colocaban unas sencillas lanchas de piedra y, a veces, una teja, una caña o un pedazo de corcho que dirigía el pequeño chorro y hacía más fácil beber o recoger el agua en un recipiente. Por ello es frecuente encontrar en la toponimia fuentes con nombres como fuente de la Teja o fuente del Corchito, por ejemplo.

Cuernos de pastor para beber en las fuentes o llevar los ingredientes del gazpacho
Cuernos de pastor para beber en las fuentes o llevar los ingredientes del gazpacho

El recipiente tradicionalmente más utilizado por los pastores era un cuerno con asa de cuero o sin ella y decorado muchas veces con motivos de arte pastoril como la efigie del dueño y sus iniciales, motivos vegetales o animales y un curioso motivo de un ser mitad pez y mitad mujer que para algunos etnólogos no es sino la representación tradicional de las ninfas de las fuentes, y no de las sirenas marinas, poco conocidas como motivo mitológico por nuestras rústicas gentes castellanas.

La fuente es el siguiente escalón después del pozo y el manantial. Es frecuente que se excave una tarjea de captación. Se rellena de cantos rodados de manera que sirva para recoger los caudales subterráneos y hacerlos desembocar en la fuente propiamente dicha. En la Sierra encontramos varios tipos de fuentes y uno de los más peculiares es el que se localiza principalmente en los términos de La lglesuela y Almendral de la Cañada, aunque también se reparten otros ejemplares por toda la geografía serrana. Se trata de una construcción formada por una bóveda de sillares de granito que sirve para cubrir a un pozo-fuente con el brocal elaborado con grandes sillares planos y rectangulares. Son fuentes estéticamente acabadas y que deberían conservarse como patrimonio peculiar de estos pueblos. En Almendral una de ellas se ha reinstalado junto al monumento a la santa Ana de San Bartolomé y en La lglesuela son realmente numerosas acercándose a la decena el número de las mismas.

Fuente abovedada en Almendral de la Cañada
Fuente abovedada en Almendral de la Cañada

Pero, ya que nos encontramos en estas dos localidades de la sierra norte, debemos reseñar la importancia de las dos magníficas fuentes con las que cuentan ambos pueblos. En el ejido de La lglesuela un magnifico ejemplar en granito con un largo abrevadero para el ganado, pilones y un lavadero. En Pelahustán existe también otra fuente con esa misma triple finalidad. En la misma cañada de Almendral se sitúa otro ejemplar con pilón labrado en granito y rematado con pináculos ornamentales. Dentro de las fuentes urbanas más acabadas, contamos en Navamorcuende con la situada delante del atrio de la iglesia y que esta datada en el siglo XVIl. Como no podía ser menos, también esta labrada en granito con un cuerpo esférico tallado con una inscripción. En San Román de los Montes se restauró hace unos años la fuente que se encuentra a la entrada del pueblo con sus pilas de lavar. Curiosamente una de ellas parece haberse labrado en un bloque granítico que puede haber formado parte de algún monumento megalítico, como un dolmen o un menhir, ya que está repleta de cazoletas, o pequeñas oquedades semiesféricas donde los hombres de la edad del cobre podrían, según algunos autores, haber realizado rituales relacionados con el agua. También junto al cordel cuenta Marrupe con dos magníficas fuentes rematadas en un tímpano tallado en granito.

Fuente en un camino de La Iglesuela
Fuente en un camino de La Iglesuela

Repartidas por toda la geografía serrana se localizan numerosas fuentes adosadas directamente a muros de contención o a los mismos terraplenes del terreno. Suelen servir sobre todo de abrevadero y fuente de abastecimiento público con varias pilas unidas en línea o un gran pilón corrido. Ejemplo característico es la fuente que se halla a la salida de El Real de San Vicente hacia Sotillo de la Adrada.

El valor simbólico de las fuentes se observa en detalles como el de Buenaventura, donde se halla representado sobre la fuente el santo que da nombre al pueblo. Son muchos así mismo los aspectos mágicos que se dejan entrever en las descripciones que el pueblo hace de las fuentes; por ejemplo, cuando en el diccionario de Madoz se dice de la fuente de Ia Julara que es muy abundante y sale de entre unos peñascos, o en Almendral, donde se cuenta que en una fuente vive una serpiente que si se toca se convierte en un hilo de oro. A otras fuentes, sin embargo, se les atribuyen efectos curativos o benéficos sobre los que beben de ellas y por eso en ocasiones se cristianizan, como en el caso de la fuente adosada a la misma ermita de la Virgen de la Fuensanta en La lglesuela.

Fuente con abrevadero y lavadero en Pelahustán
Fuente con abrevadero y lavadero en Pelahustán

Aguas con nombre

Las propiedades físicas del agua sirven para clasificarlas en dos grandes grupos según el saber popular: las de aguas “finas» o “delgadas», concepto que podíamos asimilar al de aguas con pocas sales y minerales en disolución y las de aguas gruesas o zarcas, que tienen más concentración de solutos y por tanto suelen mostrar un color más turbio y blanquecino.

No son, sin embargo, los de la Sierra terrenos que den aguas sulfurosas o ferruginosas como es el caso de las fuentes de la cercana comarca de La Jara. En Pelahustán dice el párroco en el siglo XVIII que la fuente del Terrero es medicinal y “que manda el cirujano que traigan de ella para que se refresquen los enfermos… y abre además las ganas de comer». En este aspecto debemos resallar la fuente de los Baños de la Pólvora que alivian las dolencias reumáticas de aquellos que acuden a ellos. Los topónimos de las fuentes serranas están relacionados en muchos casos con los de árboles u otros vegetales que crecen en sus inmediaciones. Es el caso de las fuentes del Espino, el Castaño, el Rubisco, el Majuelo o la Perijona, por ejemplo. Otras llevan el nombre de alguna persona vinculada a la fuente o al paraje como las fuentes de Pero Muñoz o de Mari Muñoz. Los accidentes geográficos o las vías de comunicación cercanas marcan otros topónimos como es el caso de las fuentes del Carrilejo del Barranco o del Prado de la Encina.

Fuente de la cañada en Almendral
Fuente de la cañada en Almendral

Pero todas las fuentes tienen algo en común, que han formado parte de la vida de las gentes que desde hace miles de años han trabajado sus campos, que han servido para aliviar su sed, para deleitarse junto a ellas con un gazpacho elaborado con sus aguas frescas en el cuerno o en el cucharro, o simplemente para descansar de las duras tareas agrícolas regalando a sus habitantes algún momento de placidez en sus vidas afanosas. Merecen por tanto el respeto como elemento cultural y que se tomen las medidas necesarias para conservar estos elementos del patrimonio etnográfico fundamentales para el desarrollo del senderismo y el turismo rural.

POR EL CORDEL A PELAHUSTÁN

POR EL CORDEL A PELAHUSTÁN

Nueva excursión de las que aparecen en mi libro Rutas y Senderos de Talavera y Comarcas que une tres pueblecitos de la sierra de san Vicente en un paseo variado y agradable.escanear0027
Nuestra excursión semanal comienza hoy en el pequeño pueblo serrano de Garciotún. El nombre de esta localidad, así como el de las otras dos que vamos a visitar, procede del nombre de sendos caballeros abulenses que repoblaron esta zona en la Edad Media: García Fortún, Nuño Gómez, o un tal Pelayo, en el caso de Pelahustán, fueron premiados por sus hazañas en la reconquista con el territorio en el que luego se asentarían estos tres pueblos de la Sierra de San Vicente.

Antes de partir de Garciotún visitaremos la ermita restaurada, la placita de la iglesia y daremos una vuelta por sus calles observando su arquitectura popular. Seguir leyendo POR EL CORDEL A PELAHUSTÁN

LAS FUENTES DE LA SIERRA DE SAN VICENTE (y 2)

LAS FUENTES DE LA SIERRA DE SAN VICENTE (y 2)

Fuente en Almendral de la Cañada Fuente en Almendral de la Cañada[/caption]

La fuente es el siguiente escalón después del pozo y el manantial. Es frecuente que se excave una tarjea de captación. Se rellena de cantos rodados de manera que sirva para recoger los caudales subterráneos y hacerlos desembocar en la fuente propiamente dicha. En la sierra encontramos varios tipos de fuentes y uno de los más peculiares es el que se localiza principalmente en los términos de La Iglesuela y Almendral de la Cañada, aunque también se reparten otros ejemplares por toda la geografía serrana. Se trata de una construcción formada por una bóveda de sillares de granito que sirve para cubrir a un pozo-fuente con el brocal elaborado con grandes sillares planos y rectangulares. Son fuentes estéticamente acabadas y que deberían conservarse como patrimonio peculiar de estos pueblos.

En Almendral una de ellas se ha reinstalado junto al monumento a la Beata Ana de San Bartolomé y en La Iglesuela son realmente numerosas acercándose a la decena el número de las mismas. Pero, ya que nos encontramos en estas dos localidades de la sierra norte, debemos reseñar la importancia de las dos magníficas fuentes con las que cuentan ambos pueblos. En el ejido de La Iglesuela un magnífico ejemplar en granito con un largo abrevadero para el ganado, pilones y un lavadero. En Pelahustán existe también otra fuente con esa misma triple finalidad. En la misma cañada de Almendral se sitúa otro ejemplar con pilón labrado en granito y rematado con pináculos ornamentales. Dentro de las fuentes urbanas más acabadas, contamos en Navamorcuende con la situada delante del atrio de la iglesia y que está datada en el siglo XVII. Como no podía ser menos, también está labrada en granito con un cuerpo esférico tallado con una inscripción. En San Román de los Montes se restauró hace unos años la fuente que se encuentra a la entrada del pueblo con sus pilas de lavar. Curiosamente una de ellas parece haberse labrado en un bloque granítico que puede haber formado parte de algún monumento megalítico, como un dolmen o un menhir, ya que está repleta de cazoletas, pequeñas oquedades semiesféricas donde los hombres de la edad del cobre podrían, según algunos autores, haber realizado rituales relacionados con el agua. También junto al cordel cuenta Marrupe con dos magníficas fuentes rematadas en un tímpano tallado en granito.

Fuente con abrevadero y lavadero en Pelahustán Fuente con abrevadero y lavadero en Pelahustán

Repartidas por toda la geografía serrana se localizan numerosas fuentes adosadas directamente a muros de contención o a los mismos terraplenes del terreno. Suelen servir sobre todo de abrevadero y fuente de abastecimiento público con varias pilas unidas en línea o un gran pilón corrido. Ejemplo característico es la fuente que se halla a la salida de El Real de San Vicente hacia Sotillo de la Adrada.

El valor simbólico de las fuentes se observa en detalles como el de Buenaventura, donde se halla representado sobre la fuente el santo que da nombre al pueblo. Son así mismo muchos los aspectos mágicos que se dejan entrever en las descripciones que el pueblo hace de las fuentes; por ejemplo, cuando en el diccionario de Madoz se dice de la fuente de la Julara que es muy abundante y sale de entre unos peñascos, o en Almendral, donde se cuenta que en una fuente vive una serpiente que si se toca se convierte en un hilo de oro. A otras fuentes, sin embargo, se les atribuyen efectos curativos o benéficos sobre los que beben de ellas y por eso en ocasiones se cristianizan, como en el caso de la fuente adosada a la misma ermita de la Virgen de la Fuensanta en La Iglesuela.

Las  propiedades físicas del agua sirven para clasificarlas en dos grandes grupos según el saber popular: las de aguas “finas” o “delgadas”, concepto que podíamos asimilar al de aguas con pocas sales y minerales en disolución y las de aguas gruesas o zarcas, que tienen más concentración de solutos y por tanto suelen tener un color más turbio y blanquecino. No son, sin embargo, los de la sierra terrenos que den aguas sulfurosas o ferruginosas como es el caso de las fuentes de la cercana comarca de La Jara. En Pelahustán dice el párroco en el siglo XVIII que la fuente del Terrero es medicinal y “ que manda el cirujano que traigan de ella para que se refresquen los enfermos…y abre además las ganas de comer”. En este aspecto debemos resaltar la fuente de los Baños de la Pólvora que alivian las dolencias reumáticas de aquellos que acuden a ellos.

Fuente de la ermita de la virgen de la Fuente Santa en La Iglesuela Fuente de la ermita de la virgen de la Fuente Santa en La Iglesuela.

Los topónimos de las fuentes serranas están relacionados en muchos casos con los de árboles u otras especies vegetales que crecen en sus inmediaciones. Es el caso de las fuentes del Espino, el Castaño, el Rubisco, el Majuelo o la Perijona, por ejemplo. Otras llevan el nombre de alguna persona vinculada a la fuente o al paraje como las fuentes de Pero Muñoz o de Mari Muñoz. Los accidentes geográficos o las vías de comunicación cercanas marcan otros topónimos como es el caso de las fuentes del Carrilejo del Barranco o del Prado de la Encina. Pero todas las fuentes tienen algo en común, que han formado parte de la vida de las gentes que desde hace miles de años han trabajado sus campos, que han servido para aliviar su sed, para deleitarse junto a ellas con un gazpacho elaborado con sus aguas frescas en el cuerno o en el cucharro, o simplemente para descansar de las duras tareas agrícolas regalando a sus habitantes algún momento de placidez en sus vidas afanosas. Merecen por tanto el respeto como elemento cultural y que se tomen las medidas necesarias para conservar estos elementos del patrimonio etnográfico fundamentales para el desarrollo del senderismo y el turismo rural.

Fuente abrevadero en el Ejido de La Iglesuela

ETNOGRAFÍA DE UN PUEBLO: CASTILLO DE BAYUELA ( y IV)

ETNOGRAFÍA DE UN PUEBLO: CASTILLO DE BAYUELA ( y IV)

En esta última parte del artículo hablamos de oficios y artesanos de este pueblo de la Sierra de San Vicente

La artesanía textil de los pueblos se manifiesta en sus trajes tradicionales
La artesanía textil de los pueblos se manifiesta en sus trajes tradicionales

Los núcleos rurales eran hasta hace poco unidades casi autárquicas donde prácticamente todas las necesidades quedaban cubiertas por los propios habitantes, así era frecuente, como en Bayuela, encontrar zapateros y sastres que satisfacían las modestas necesidades de las gentes, aunque a veces el capricho o la prenda de respeto para fiestas o celebraciones señaladas se adquiría a vendedores ambulantes o en las ferias cercanas, Talavera fue siempre el punto de referencia de la comarca en ese sentido.

Nos sorprende sin embargo que en el siglo XVIII solamente hubiera dos albañiles en el pueblo, pero es que la arquitectura popular tiene como característica además de las señaladas, que es autosuficiente en la mayoría de los casos, eran los propios interesados  quienes construían sus viviendas, sus pajares o sus cuadras.

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Torneando elementos de muebes artesanos y una reproducción del rollo de Castillo de Bayuela

Las herramientas agrícolas precisaban de artesanos que fabricaran y repararan los útiles necesarios y los mayores recordarán todavía el sonido de las fraguas con el martillo golpeando sobre la bigornia los aparejos más diversos y el gran fuelle soplando sobre el carbón de brezo, el más calorífico de todos los carbones, cuya brasa conseguía domesticar el hierro; y ese otro sonido inconfundible de las herrerías, el del hierro candente al ser introducido en el agua. Desgraciadamente ya no queda ninguna de esas fraguas tradicionales en Bayuela.

La tracción animal ha sido, incluso en los terrenos ásperos sigue siéndolo, fundamental, para el aprovechamiento agrícola de vuestras sierras, por ello formaba parte del paisaje rural ese potro de herrar a la entrada de los pueblos que también ha desaparecido desgraciadamente en vuestro caso, el herrador solía ser además lo que podíamos definir como el A.T.S. del veterinario, el que le ayudaba en el cuidado de las caballerías.

Los animales de tiro precisaban de los arreos necesarios para su mejor uso y así, era necesaria la fabricación de albardas, colleras, frontiles y otros útiles. En Castillo parece que hasta hace poco vivió y trabajó también un albardero, oficio que como tantos otros ha desaparecido por falta de demanda como ha sucedido con la mayoría de los oficios artesanos, salvo que se hayan reciclado para la fabricación de objetos de interés decorativo o de recuerdos turísticos.

Tampoco parece haber tenido importancia la carretería en Castillo aunque la madera era relativamente abundante, pero es que esta actividad artesanal tenía más demanda en localidades situadas cerca de las vías de comunicación principales, es el caso de Talavera o Torralba de Oropesa, por poner dos ejemplo cercanos.

Hubo otra serie de oficios artesanales que se desarrollaron como medio de subsistencia complementario a las economías más modestas de los pueblos, y que a veces intentaban proporcionar un medio de vida protoindustrial a los jornaleros, este tipo de artesanía estuvo muy relacionado con la industria textil aunque en Bayuela nunca alcanzó gran desarrollo, en el siglo XVIII  había siete tejedores en el pueblo. No es esta zona rica en ciertas fibras vegetales como el esparto, es el caso de pueblos cercanos como Mesegar donde la existencia de esta fibra desarrolló esa actividad artesanal. Sin embargo en vuestro entorno se desarrolló el cultivo del lino que hizo que se celebrara una famosa feria del lino en Pelahustán , y también parece que se trabajó el cáñamo por algunos indicios toponímicos como el Arroyo del Cáñamo en Nuño Gómez, una de las aldeas del señorío.

Además de las típicas sillas de anea, este material vegetal se empleaba también para hacer recipientes como el de la foto
Además de las típicas sillas de anea, este material vegetal se empleaba también para hacer recipientes como el de la foto

Pero sí que destaca Bayuela por una actividad  artesanal, el trabajo de la anea, el artesano silletero que además creó la necesidad de que los carpinteros desarrollaran el trabajo de torneros para elaborar el mueble rural quizá más característico, la silla de anea.

Las necesidades de objetos domésticos de hojalata se cubrían con los artesanos ambulantes, hojalateros que suministraban cántaras para la leche, alcuzas o aquellos objetos necesarios para la iluminación de las viviendas, candiles, faroles e incluso las conocidas como cocinas económicas que funcionaban con carbón, eran los objetos de más demanda entre los fabricados por estos “fabriqueros” como se conocía antiguamente a los artesanos.

Pero en un pueblo tan vinculado a la ganadería como es Castillo de Bayuela, no podemos dejar de hablar de la artesanía pastoril. Cuando todavía no existían los transistores, los pastores entretenían sus momentos de ocio en el careo del ganado, elaborando diversos objetos que les eran de utilidad. En primer lugar la mochila o el zurrón con pieles que muchas veces se curtían ellos mismos y los zajones más o menos decorados que adornaban con tiras de cuero o, trabajando los huesos de cabras y ovejas conseguían labrar los canutillos de hueso o la plancha de cierre en la que dibujaban curiosos motivos populares.

Una de las herramientas necesaria para la artesanía de la lana y el lino era la devanadora
Una de las herramientas necesaria para la artesanía de la lana y el lino era la devanadora

El cuerno del gazpacho, el cuerno de beber, las cucharas de enebro o de espino y el cuzarro, recipiente de corcho o madera vaciada eran junto a los bastones y cayados los objetos más necesarios a los pastores que ellos según su sentido estético popular adornaban más o menos. Pero por lo que he podido ver en vuestro pueblo esa sobriedad castellana de la que ya hemos hablado impregnaba también toda la artesanía local y así son escasos los motivos decorativos de los objetos artesanales. Es la artesanía bayolera eminentemente práctica sin mucha filigrana, son escasos los motivos decorativos como los que podemos observar en nuestra geografía cercana, es el caso de las labores de Lagartera, los labrados rabeles de Ventas de San Julián, o las tarras y especieros decorados de Navalcán, ningún objeto alcanza la variedad de motivos de esos pueblos que parecen proceder de la influencia orientalizante de los mozárabes o esa complejidad de la artesanía del occidente peninsular que algunos retrotraen hasta los tiempos de la Vía de la Plata, cuando la influencia de los artesanos de Tartessos dejaron sus huellas en complicadas artesanías extremeñas o salmantinas, baste recordar como ejemplo los sombreros de Montehermoso o los trajes charros salmantinos. La artesanía de aquí es sin embargo, principalmente utilitaria, sin más complicaciones ornamentales que las de las labores textiles femeninas.

Pocos testigos quedan de aquella antigua actividad artesanal en Castillo, además la actividad de algunos de ellos raya más bien con el mundo de las manualidades aunque con pinceladas de artesano. Es el caso del trabajo en cuero de Cipriano, los curiosos artilugios mecánicos de Epifanio Muñoz, los objetos en madera de Flores Morales  y los trabajos pastoriles de Vicente o de Valentin. Otros bayoleros  forran botellas o hacen forja pero adaptada a la tecnología actual como Justo Ferrero.

En fin hemos querido dar aquí una introducción general con una mayor incidencia en la perspectiva histórica a las formas tradicionales de vida en Castillo de Bayuela, quede para otra ocasión la realización de encuestas y un más exhaustivo estudio de aspectos del patrimonio etnográfico inmueble y de la artesanía así como el estudio del ciclo de la vida y las fiestas y rituales bayoleros, el estudio de formas de vida que desaparecen, de formas de vida muy duras pero que son un patrimonio que desaparece sin remisión y por tanto tenemos la obligación de conservar sus últimas huellas.

Acabaré con unas palabras de mi paisano el Padre Juan de Mariana, el padre de la historia en España como lo definió Benito Pérez Galdós,

Es una descripción de la sierra de San Vicente a la que se retiró para escribir de Rege Institucione, texto que pretendía ser un manual educativo para Felipe III:  Suministran abundantemente los pueblos y las aldeas vecinas todo lo necesario para la vida, uvas higos y peras que pueden sostener la comparación con los mejores, jamones excelentes, peces, carnes, aves y vinos que podrían hacer olvidar la patria. Es verdaderamente de admirar que guardando tan buenas dotes estén aquellos lugares faltos de quintas y de moradas de recreo y de placer para los ricos, que difícilmente podrán encontrar otros más amenos saludables y fecundos…Nunca brillaron para mi días tan alegres ni tan claros; tan dulce y tan agradable era la sociedad en que vivíamos.

Cuernos labrados de pastor

ETNOGRAFÍA DE UN PUEBLO, CASTILLO DE BAYUELA (III)

ETNOGRAFÍA DE UN PUEBLO, CASTILLO DE BAYUELA (III)

Cultivos y arquitectura popular

Espada de espadar el lino y rueca para hilar
Espada de espadar el lino y rueca para hilar

En el siglo XVIII se nos dice que la mayor parte de las parcelas de regadío se dedican al cultivo del lino, sesenta fanegas nada menos son para este aprovechamiento que junto al de la morera son los dos grandes desaparecidos en la historia de la Sierra de San Vicente. Vamos a acudir a un paisano nuestro, el talaverano Gabriel Alonso de Herrera para saber algunos datos de cómo era el cultivo tradicional del lino, este clérigo de la parroquia de San Miguel que durante el siglo XVI vivió en Talavera sacó de sus vivencias por toda la comarca sus conocimientos para escribir el primer tratado de agricultura de España y uno de los primeros que en Europa intentaban hacer una ciencia del cultivo de los campos. Hoy da nombre a un instituto donde estudian muchos de los hijos de este pueblo. Pues bien sobre los tipos de lino dice: “ Uno es invernizo, que se siembra antes del invierno que en algunas tierras llaman vayal, otro hay que se siembra a la primavera, que es por hebrero o marzo, y porque se riega llaman regantío”

Aparece una palabra que a todos os sonará, vayal y que es una bayuela, sino un diminutivo de vayal, yo estoy con los que mantienen que el nombre de vuestro pueblo y el apellido de bayolero por el que se conoce a los vecinos de aqui deriva directamente de estos linares ya desaparecidos.

Y sigue Alonso de Herrera: “ Cuando lo arrancaren han de hacer pequeños manojos…unos lo sacuden sobre sábana y otros con un peine de madera tan estrecho de púa que la cabezuela donde está la simiente no pueda pasar..y luego lo lleven al río… pónganle pesas encima porque ello es muy liviano…después bien enxuto y soleado, tráyanlo so techado, y antes que lo majen pónganlo en lugar algo húmido que la hebra tome correa, que si así seco lo majassen y espadassenc ortaríen la hebra y perdería mucho. Esto hecho entréguenselo a las mujeres que hagan dello como saben y lo pongan en perfición”

He leido en un artículo de AGUASAL como se guarda todavía memoria de los lugares donde se cultivaron los últimos linares y las piedras donde se majaba el lino virgen, y cómo todavía se guardan algunas espadas de madera de espadar el lino y algún peine de púas para obtener la fibra vegetal además de algunas mañas de esta fibra vegetal.

Molino de agua del arroyo Saucedoso
Molino de agua del arroyo Saucedoso

En el Catastro de Ensenada se hace también referencia a los olivares de donde se obtenía la aceituna que más tarde se molturaría en los lagares o molinos de aceite del pueblo. En aquella época eran dos y hoy todavía queda algún resto del llamado molino del Cura, hoy todavía se puede recrear la planta de sus instalaciones.

En cuanto al vino, hemos visto que en época tan temprana como el siglo XIV ya se hace referencia a las “viñuelas del castiello”. Todavía en la actualidad quedan algunas bodegas donde se mimaba la producción vinícola de la zona que, en el caso de una de las aldeas de Castillo, como es Hinojosa llegó a tener cierta fama.

Entre las instalaciones preindustriales de interés en Castillo de Bayuela debemos destacar la molinería de sus arroyos, nada menos que ocho molinos de agua eran movidos por el Guadmora y el Saucedoso. Son preciosas muestras de arquitectura popular en granito que debéis conservar, son molinos de cubo, de rampa y algunos de cubo-rampa según la terminología que utilizo en mi trabjo sobre los molinos de la provincia, el molino fue siempre lugar de trabajo pero también de encuentro, de vida y porqué no decirlo, de sisa y de estraperlo. Nos llevaría mucho tiempo hablar de su funcionamiento, de la maquila, de sus presas de sus canales de sus cárcavos y rodeznos, pero quede constancia de nuestra referencia a los molinos de agua, primera máquina que ahorra tiempo y esfuerzo al ser humano.

Ejemplar de vivienda arquitectura popular tradicional en castillo de Bayuela. Mampostería de granito con piso bajo blanqueado
Ejemplar de vivienda arquitectura popular tradicional en castillo de Bayuela. Mampostería de granito con piso bajo blanqueado

Ya me he referido a la belleza que como arquitectura popular tienen los edificios molineros, pero hay muchas otras muestras de esa arquitectura tradicional  que tuvimos tiempo de analizar en una conferencia anterior monográfica sobre ese tema. Pero recordemos que la sencilla forma de costruir de estas sierras hunde sus raices en el mundo céltico de las edificaciones redondas con techos vegetales que luego se transforman en falsas bóvedas por superposición de lanchas de granito, es el caso de los chozos y las cochineras, repartidas por vuestros montes. La arquitectura popular tiene una característica fundamental que es la utilización de los materiales más inmediatos y así el granito en mampostería y en más raras ocasiones en sillería predomina sobre otros materiales como el adobe y el tapial que se reservan para construcciones secundarias o para aumentar la altura de las escasas viviendas dobladas. Ese segundo nivel de vuestras casas donde se guardaba la paja y que os valió el nombre que se os aplica en el conocido dicho “ Los de Castillo pajariegos, que toda la paja encierran y un año que no la cerraron se murieron las becerras.”

Cerradura tradicional de madera empleada en muchas puertas y porteras de la Sierra de san Vicente
Cerradura tradicional de madera empleada en muchas puertas y porteras de la Sierra de san Vicente

La tradición arquitectónica de los pueblos serranos abulenses se deja también sentir en vuestras viviendas tradicionales: bajos perfiles de prolongadas techumbres, pequeños huecos y vanos y sobriedad absoluta en la ornamentación. Si acaso alguna cerradura en la que el herrero se entretuvo en adornar con motivos sencillos.

Pero no debemos olvidar las encantadoras construcciones secundarias como los pilones graníticos, los abrevaderos y comederos de animales vaciados en la piedra o en grandes troncos, las parideras, las majadas, los ameales, las fuentes y los puentes de bloques ciclópeos de granito, ese granito que también sirvió para labrar las cruces del calvario o la calavera que preside el cementerio, porque hasta en el cementerio se puede encontrar el sabor de la cultura popular y alli también me adentré con todo respeto y contemplé algunas de esas preciosas lápidas de cerámica de Talavera que tienen escritos bonitos epitafios imaginados por el corazón sencillo de un labrador que ha perdido a un ser querido, casi siempre algún niño.

No había sin embargo lavaderos en Castillo, las mujeres se encontraban en el arroyo y allí cambiaban impresiones y chascarrillos, hoy la consulta del médico y los comercios han sustituido a ese lugar de encuentro que era la fuente o el lavadero.

Pero volvamos otra vez doscientos años atrás y analicemos la sociedad bayolera de entonces: Dos clérigos representaban a la iglesia en el pueblo, los funcionarios de entonces entre comillas eran un administrador del señor feudal, un cirujano y un boticario, un maestro de primeras letras y un escribano;  hoy, la mejora de los medios de comunicación y el falso atractivo de la ciudad hace que ni los sanitarios, los maestros o los administrativos vivan en los núcleos rurales en su mayoría, este hecho disminuye de alguna manera el dinamismo social de nuestros pueblos.

Pozos y pilas en Bayuela

EL PIÉLAGO SEGÚN EL PADRE JUAN DE MARIANA

HERMOSA DESCRIPCIÓN DE LA SIERRA DE SAN VICENTE Y EL PIÉLAGO POR EL PADRE JUAN DE MARIANA

El arco iris en los robledales de El Piélago
El arco iris en los robledales de El Piélago

El Padre Juan de Mariana, el padre de la historia en España como lo definió Benito Pérez Galdós, hizo una descripción de la sierra de San Vicente a la que se retiró para escribir De la Institución Real, texto que pretendía ser un manual educativo para Felipe III :

«no a mucha distancia (de Talavera) se levanta a manera de meta un cerro, separado de cuantos le rodean, muy quebrado, de áspera y dificilísima pendiente y de unos cuatro mil pasos de circunferencia. Seguir leyendo EL PIÉLAGO SEGÚN EL PADRE JUAN DE MARIANA

La saca del corcho en Velada

LA SACA DEL CORCHO

Saca del corcho en Velada

El alcornoque es una especie arbórea que precisa de algo más humedad que la encina y de terrenos preferentemente silíceos. Es por ello que en nuestra región se puede encontrar en las zonas donde el clima extremado continental mesetario se suaviza por la influencia atlántica como es el caso de nuestra comarca.

Casi 20.000 hectáreas se dedican a su aprovechamiento con una producción importante que podrían ser mucho mayores si, como sucede con muchas otras de nuestras materias primas, las plusvalías generadas por su manufacturación no se quedaran en otras regiones. En efecto, las industrias corcheras de Talavera o Velada por ejemplo, se limitan a seleccionar, cortar, cocer y embalar las planchas de corcho para que sea en Cataluña, en la mayor parte de los casos, donde se transforman en la industria taponera, de aislantes o de las nuevas artesanías industriales del corcho, que fabrican desde carteras hasta faldas de este material natural y cada día con mayor demanda. Seguir leyendo La saca del corcho en Velada

ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, BUENAVENTURA

Arquitectura popular de Buenaventura con huecos enmarcados con cal y muros de mampostería. El esquinazo es curvo por la mampostería de pequeño tamaño, así no son necesarioslos sillares de la esquina

Hoy vamos a dar una vuelta por el pueblo de Buenaventura para conocer su arquitectura popular. Es una localidad que se ubica en la zona noroeste de la Sierra de San Vicente con su término ribereño del Tiétar y muy cercano a Gredos, por lo que se observa la influencia abulense en sus características constructivas. Históricamente fue uno de los lugares incluidos en el marquesado de Navamorcuende, villa de la que dependió hasta la abolición de los señoríos en el siglo XIX.

Balcones con balaustres de madera como influencia de Gredos

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NOS FALTABA CARDIEL DE LOS MONTES

NOS FALTABA CARDIEL DE LOS MONTES

Portada sur de la iglesia de Cardiel de los Montes

Muy cerca del reculaje del embalse de Cazalegas se encuentra la pequeña localidad de Cardiel de los Montes, cuyo nombre han relacionado unos eruditos con los cardos y otros con los jilgueros (“carduelis” en latín). Es uno de los pueblos más antiguos de la zona y se dice que el paraje llamado de «Sacanovias» tiene su origen en el hecho de que pasaban por allí los novios de otras aldeas cercanas para casarse en la iglesia de Cardiel, pues era la más antigua de la zona. Seguir leyendo NOS FALTABA CARDIEL DE LOS MONTES