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PALACIOS Y CASONAS (II)

PALACIOS Y CASONAS (II)

Palacio de los Girón y antiguo ayuntamiento
Palacio de los Girón y antiguo ayuntamiento

En torno a la plaza del Pan se distribuyen una serie de edificaciones palaciegas, el antiguo ayuntamiento, hoy sede de la delegación de la Junta de Comunidades, fue palacio de la familia Girón cuyo blasón ostenta sobre el balcón. Uno de sus miembros más conocidos se dedicó al servicio de las armas, el capitán Salcedo.

Este antiguo ayuntamiento acogió entre sus muros al autor de La Celestina, Fernando de Rojas cuando fue alcalde talaverano y es tradición que por la puerta que da a la plaza del  Arzobispo Tenorio accedía al edificio. Son de destacar la clavazón de la puerta, los llamadores en forma de toro, la portada con la balconada superior y la escalera interior.

Puerta trasera con escudo de Talavera por donde algunos dicen que entraba Fernando de Rojas
Puerta trasera con escudo de Talavera por donde algunos dicen que entraba Fernando de Rojas

En la misma acera se sitúa una casona del siglo XVI con tres alturas, la primera dispone de portada que se remata por balconada flanqueada por pináculos y florones. El ático está adornado con arcadas de piedra. Rematan las azoteas con arcos de piedra o ladrillo, que es una manera muy característica  de terminar los pisos altos en las construcciones antiguas de nuestra ciudad; en la misma plaza podemos ver un ejemplo en el Hospital de la Misericordia, en la vivienda recientemente restaurada frente a la entrada principal del actual ayuntamiento -antiguo colegio jesuita-o en el convento de las bernardas y edificios cercanos al Museo Ruiz de Luna. Si observamos con detenimiento el plano de Van der Wingaerde del siglo XVI podemos ver numerosas edificaciones con esos mismos arcos característicos en el último piso.

Caona renacentistao en la plaza del PanEl Ayuntamiento actual es también un complejo palaciego del siglo XVII, con sus recercados y frontones de piedra en balcones y ventanas. La que debía ser entrada original es una portada churrigueresca con frontón semicircular flanqueado por pináculos. La utilidad actual como edificio público ha modificado su estructura y distribución aunque todavía conserva la escalera y el patio porticado, que es otro de los elementos comunes a las casonas y palacios de la nobleza talaverana -aunque también adaptado a las viviendas populares tradicionales- que se conformaban en torno a estos recintos, nos referimos a las casas- patio talaveranas.

Escudo de palacio arzobispal en la Plaza del Pan
Escudo de palacio arzobispal en la Plaza del Pan

El palacio arzobispal formaba parte del mismo conjunto y actualmente aloja dependencias policiales y municipales, tiene también portada blasonada de piedra flanqueada por dos columnas jónicas sobre las que descansan modillones muy prominentes. Exhibe tres escudos, dos de armas y el tercero episcopal con cruz de Santiago. En fotografías de principios de siglo  no se observa esta portada por lo que podemos deducir que se trata de la que daba entrada a la alhóndiga en la Corredera. Son de destacar el alero de madera y la gran escalera imperial que da acceso a la segunda planta.

Palacio en la calle Gaspar Duque
Palacio en la calle Gaspar Duque

Dentro de la “villa” contamos todavía con algún otro ejemplar de casa noble como es el caso de la casa palacio de la calle Gaspar Duque que podemos fechar en el siglo XVII. Su portada también es similar a otras de la zona con frontón semicircular, cornisa, pináculos y modillones que descansan sobre columnas jónicas y escudo en el frontón. El sobrado también cuenta con los típicos arcos rebajados. Planta baja muy modificada por haberse utilizado como bar.

En la calle Gabriel Alonso de Herrera se halla casi a punto de derrumbarse una casa con escudo datada en el siglo XVIII.

Placa de su centenario en la que según es tradición nació Fray Hernando de talavera
Placa de su centenario en la que según es tradición nació Fray Hernando de talavera

Pero no sólo en la “villa”se pueden observar muestras de palacios y casonas, también en los Arrabales Mayores quedan algunos ejemplares. En la calle que lleva su nombre, todavía se conserva en estado lamentable la casa de Fray Hernando de Talavera que a su valor arquitectónico añade el indudable interés histórico de haber pertenecido al primer arzobispo de Granada que, ante Isabel la Católica intercedió, siendo su confesor, para que apoyara la empresa americana de Colón.

Según el catálogo de puntos de interés cultural de 1981 realizado por el Ministerio de Cultura, se trata de «una casa articulada en torno a un patio de columnas de piedra, en dos de sus lados de orden jónico. Sobre ellas,  zapatas en madera labrada. Abajo corredor, arriba lo que debió ser galería hoy cegada. La fachada es de aparejo toledano y presenta balconada en planta alta. Se accede al patio, tras zaguán por portón en sillería, adintelado, con mensulillas labradas en esquinas y escudos flanqueando.»

Fue casa natal de Fray Hernando de Talavera, según reza la lápida de la fachada. Así como la puerta parece original, no lo serían los pilares del patio posteriores. La casa fue restaurada en el cuatricentenario del descubrimiento de América ( como figura en la placa conmemorativa). En cualquier caso pertenece a una tipología de casa urbana de la que hoy quedan escasos ejemplos de valía.

1090, EL GOBERNADOR DE TALAVERA EJECUTADO POR TRAICIÓN

Año 1090, EL GOBERNADOR DE TALAVERA ES EJECUTADO POR TRAICIÓN

Tropas musulmanas al mando de galafrón cruzaron el Tajo con consentimiento del gobernador de Talavera
Tropas musulmanas al mando de galafrón cruzaron el Tajo con consentimiento del gobernador de Talavera

Esta historia comienza de Ávila, en plena canícula del año 1090. Un pastor llega agotado a la ciudad del Adaja y pide ver al conde don Raimundo de Borgoña, gobernador de ella y casado con doña Urraca, la hermana del rey Alfonso VI. El asustado serrano cuenta cómo una partida de moros al mando de un tal Galafrón han cruzado el Tajo y se hallan en “los pinares”, con trescientos de a caballo y cien de a pie corriendo toda la tierra, robándoles sus ganados y aprisionando a sus pobladores y “faciendo grandes desaguisados e que si no les valían fincarían todos muertos e captivos”. Por “los pinares” se conocía a la ladera sur de Gredos, donde al igual que hoy día eran extensos los bosques de pinos.

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EL MORO MUZA EN TALAVERA

EL MORO MUZA EN TALAVERA

Recreación del encuentro entre Tarik y Muza
Recreación del encuentro entre Tarik y Muza

Durante los atentados del 11-M pudimos ver en los medios de comunicación cómo los terroristas islamistas encapuchados que reivindicaban la masacre en un vídeo, hacían una alusión a España como “la tierra de Tariq ibn Ziyad”. Este personaje era de etnia bereber, como la mayoría de los terroristas implicados procedentes del Magreb, y de ahí su identificación con Tariq como héroe legendario del Islam. Puede que el personaje sea únicamente una personificación literaria y que jamás llegara a existir, pero en las crónicas árabes aparece como protagonista de la conquista musulmana de la península. Tariq era, según esos escritos, el gobernador de Tánger, un mawla o esclavo liberado por su amo Musa ben Nusayr, el conquistador del norte de África para las huestes de Mahoma que ha quedado en la memoria popular como “el moro Muza”, que sí era de etnia árabe, la raza de los dominadores del mundo musulmán.

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LA FOTOGRAFÍA MÁS ANTIGUA DE TALAVERA

Charles Clifford fue un fotógrafo galés que hizo gran parte de su carrera en España fotografiando especialmente ciudades, obras públicas tipos y costumbres, además de otros trabajos más técnicos como el de algunas obras públicas, ferrocarriles o el Canal de Isabel II.

Esta es la fotografía más antigua de Talavera, con una vista de Charles Clifford
Esta es la fotografía más antigua de Talavera, con una vista de Charles Clifford

Tuvo estudio en Madrid aunque viajó por toda Europa y trabajó en otras cortes, utilizando las técnicas de la época y trayendo algunas de ellas a nuestro país. Ostentó el título de Fotógrafo de su Majestad la reina Isabel II, a la que acompañó en un viaje por el país realizando un reportaje. Murió en Madrid y fue enterrado en el cementerio británico

También hizo un álbum de Andalucía y Murcia, y entre los escasos tipos fotografiados por él se encuentran algunos lagarteranos y también fotos de Oropesa, además de la fotografía más antigua de nuestra ciudad que comentamos ahora.

La foto de Talavera es una instantánea de 1864 en la que retrata nuestra ciudad vista probablemente desde la Isla de los Molinos con el puente Viejo en primer término. En ella se puede ver de izquierda a derecha en primer lugar uno de los muchos ojos del puente en su habitual estado ruinoso con un arco reparado con una estructura de madera. A continuació se puede observar una espadaña hoy desparecida que sería la de la iglesia de San Clemente. La otra espadaña que se ve a su derecha es la del convento de las “benitas”.

A la derecha de la torre de la Colegial se vislumbra la linterna de la cúpula de la iglesia de los jesuitas también desaparecida aunque parte del cenobio es el actual teatro Palenque. El claustro de los jerónimos conserva las dos alas del edificio mientras que actualmente ya no existe la parte pegada a la iglesia de Santa Catalina (San Prudencio).

A la derecha del monasterio se ve la torre de la iglesia de San Pedro, hoy desaparecida y la torre del Reloj, muy diferente a la actual. Es interesante constatar la rampa que permite bajar al río desde el extremo del puente Viejo, como también se dibuja, aunque idealizado en el cuadro de Brueghel el Viejo del Louvre. En este mismo cuadro se pinta junto al río un edificio de mayores dimensiones que la que fue casilla de peones camineros, y que no sabemos si alojaba dependencias de instalaciones molineras pues hubo un molino en el primer ojo del puente.

LA LEYENDA DE NALVILLOS, EL CABALLERO CORNUDO

 

Postal de los años 70 donde aparecen los restos de la alcazaba, escenario de parte de la leyenda de Nalvillos
Postal de los años 70 donde aparecen los restos de la alcazaba, escenario de parte de la leyenda de Nalvillos

Vamos a conocer una leyenda que se basa en hechos históricos y que tiene como escenario la alcazaba de Talavera, situada antiguamente en lo que hoy conocemos como Huerto de San Agustín. Se trata de la Leyenda de Nalvillos, el caballero cornudo.

Nos encontramos a comienzos del siglo XI. Ximén Blazquez es uno de los caballeros cristianos con mayor protagonismo en la reconquista y repoblación de las tierras de la ciudad de Ávila, cuyo territorio limitaba por su extremo sur con la entonces musulmana ciudad de Talavera con la que guerreaban continuamente.

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EL PRIMER PROYECTO DE NAVEGACIÓN DEL TAJO A SU PASO POR TALAVERA

 

Detalle del plano del proyecto de navegación del Tajo de Carduchi del siglo XVII
Detalle del plano del proyecto de navegación del Tajo de Carduchi del siglo XVII

EL PRIMER PROYECTO DE NAVEGACIÓN DEL TAJO

En el siglo XVI hay un hecho que debemos reseñar en primer lugar en la historia de nuestro río,

Y es el primer plan de navegación del mismo. Se debe al ingeniero Juan Bautista Antonelli, italiano para unos y rumano para otros, la propuesta y elaboración del primer proyecto de navegación del Tajo. Había trabajado anteriormente para Felipe II en diversas obras de fortificación y pensando tanto en el provecho que podría suponer para la corona la comunicación fluvial entre Madrid y Lisboa -las dos principales capitales de su imperio por la unión de los dos reinos por herencia- como en el interés estratégico de la navegación para el transporte de tropas ante los previsibles levantamientos de los portugueses, el rey Prudente apoyó con entusiasmo este primer intento de hacer navegable el río con mayor longitud de la península ibérica.

La empresa se desarrolló durante los años 1581 a 1588 y no ha quedado documentación alguna de los planos y proyectos propiamente dichos, aunque sí sabemos que su financiación siempre se vio aquejada de cierta precariedad económica. En el repartimiento destinado a obtener fondos entre las ciudades ribereñas correspondió a Talavera la cantidad de 170.000 maravedíes mientras que Toledo debía pagar 1.300.000. Los gastos para hacer navegable el tramo comprendido entre Talavera la Vieja y Toledo supusieron un total de 433.000 reales y se llevaron a cabo entre los años 1586 y 1588.

Entre las obras acometidas se sabe que se pagaron por rotura y acondicionamiento de las presas de Cabañuelas y El Tejar, cerca de Talavera, 1.156 y 13.305 reales respectivamente. Conocemos también que en Talavera se realizaron embarques por lo que es posible deducir la existencia de algún muelle aunque fuera sencillo en su construcción. Una estructura de obra hoy cubierta por el terraplén de la orilla, aguas abajo del puente viejo, pudo haber correspondido a ese embarcadero pero también pudo haber sido parte de los edificios de los molinos que se situaban aprovechando el primer ojo del puente.

Detalle del plano del proyecto de navegación del Tajo del siglo XVII de Carduchi
Detalle del plano del proyecto de navegación del Tajo del siglo XVII de Carduchi

En carta a Felipe II describía así Antonelli su paso por nuestra comarca:

            Seguí mi camino y, pasado dos leguas encima de la dicha Puente ( del Arzobispo), hallé mejor tabla de río, y mejores orillas y mejor navegación hasta Talavera y Toledo; tanto que si no fuera los sotos que embarazaban la girga con estas crecientes que cubrían las presas, era tan buena la navegación como la del Po; y por la benignidad del cielo y fertilidad de la tierra, paréceme que se puede hacer otra Lombardía, aderezándose la navegación para de invierno y verano, como se puede con cuya comodidad y despacho, convidará a plantar viñas, olivares y frutales, y se llevarán aquí, a Madrid, y a una parte y a otra, harto barato, y será de mucho provecho y comodidad, Talavera y todos los pueblos comarcanos a Tajo…

            Condiciones y Obstáculos para la navegabilidad

Para que una corriente sea navegable en primer lugar es preciso que tenga una anchura suficiente de cauce, cuestión que en el Tajo no suele ser problemática.

La segunda condición es que la dirección de la corriente no sufra cambios bruscos de velocidad como los producidos por los remolinos que aparecen en los planes de navegación como “regolfos” y  “ollas”, aunque esta última palabra tiene más bien un sentido de poza o zona de aguas profundas. Estos obstáculos podían salvarse mediante canales realizados de piedra o de empalizadas y señalados en algunos mapas como “carreras” Uno de ellos es señalado en las inmediaciones de los molinos de Ciscarros frente a Aldeanueva de Barbarroya como “Carrera del Rey” en un proyecto posterior.

Los islotes deben también tenerse en cuenta por las maniobras bruscas que pueden obligar a realizar a las embarcaciones. Además deben reflejarse los afluentes que en sus desembocaduras llegan causar dificultades para los navíos debido a los remolinos, los cambios repentinos de dirección de la corriente y los bancos de arena que suelen originar.

En tercer lugar debía haber una profundidad o calado suficiente que variaba con el plan de navegación por el tipo de embarcación a utilizar en su época pero, en general, se consideraba necesario que no fuera menor de medio metro. Los obstáculos aparecen en los planos como bajos de arena, cascajares o riberas bajas e islas de cantos rodados o grava. También se detallan los fondos rocosos y los peñascos que emerjan de las aguas o se encuentren a baja profundidad.

Las presas son obstáculos que deben salvarse mediante la rotura de las mismas o con la construcción de esclusas y compuertas. Este segundo sistema mantendría el nivel de las aguas para así reducir los perjuicios de molineros y otros usuarios ribereños mientras que, al mismo tiempo, elevaría los niveles de la corriente aguas arriba facilitando la navegación.

Otra condición necesaria para la navegación es que la velocidad no exceda de determinados límites. Es lo que se señala en los planos como “rápidos”, que si se acompañan de fondos pedregosos y superficiales aparecen como “chorreras” o cuando la velocidad es muy elevada como “chorreras furiosas”. Entre la desembocadura del Jébalo y el Puente del Conde, bajo el embalse de Valdecañas, aparecen numerosas zonas de rápidos y chorreras furiosas que se intentaron eludir por Carducci como luego veremos con la excavación de un canal.

Para el estudio de todas estas condiciones de navegabilidad era necesario que en los planos se vieran reflejados las distancias, la anchura del cauce, los fondos verificados mediante sondeos, los márgenes, las chorreras, las pendientes y los afluentes.

La navegación contra corriente plantea el problema de la tracción necesaria, sobre todo en tramos de corriente rápida y en el paso de presas y esclusas. Los primeros caminos de sirga se abrieron en época de Antonelli y en las obras realizadas con motivo de los planes de navegación del siglo XIX para que por ellos, mediante tracción humana o animal, se “halara” a los barcos río arriba. Estos caminos eran muy costosos debido a lo escarpado de las orillas de nuestro río y a causa de esto se añadían a veces a su pavimento pequeñas lanchas de piedra o pizarra clavadas transversalmente para que sirvieran de punto de apoyo a los hombre o animales que tiraban de la embarcación. En otras ocasiones se colocaban anillas que facilitaran el efecto de polea del sistema de tracción  utilizado.

El Tajo está en todo su segundo tramo muy despoblado en sus orillas. No tiene pueblos ribereños, ni posadas ni refugios que sirvan para realizar paradas de reparación o avituallamiento y por ello en algunos proyectos se contemplaba la edificación de ventas y mesones. También debían construirse embarcaderos que dieran servicio a las comarcas ribereñas además de acondicionarse los caminos de acceso a las orillas que casi siempre se encontraban en mal estado para la circulación de carretas debido, sobre todo, a las grandes pendientes de las riberas del Tajo.

A todos estos obstáculos se unía la resistencia de los dueños de presas y artificios a las expropiaciones y roturas,  más teniendo en cuenta que en muchas ocasiones la propiedad de molinos o batanes estaba en mano de poderosas e influyentes instituciones religiosas o de señoríos laicos.

En la época de Felipe II descendieron desde Toledo y sobre todo desde Alcántara algunas barcazas con tropas, pertrechos de guerra y productos necesarios para el mantenimiento de esas fuerzas como eran principalmente las cargas de trigo. También bajaron algunas embarcaciones con hasta ciento diez forzados a galeras.

Múltiples fueron los problemas y deficiencias estructurales y presupuestarias que impidieron el que, al menos en el tramo bajo de su recorrido, se mantuviera como una realidad rentable la navegación del Tajo. Entre otros habría que citar la falta de marineros con experiencia en una navegación fluvial, no exenta por otra parte de obstáculos. Sabemos que cuatro de los marineros de una de las expediciones eran originarios del ribereño pueblo de Serradilla y conocemos un naufragio en Garrovillas, un choque contra el puente de Talavera y algunos embarrancamientos como ejemplos de los frecuentes accidentes acaecidos. A esto se añadía la ausencia de pueblos y caseríos en las escarpadas y muchas veces mal comunicadas orillas del río, dificultándose así la reparación y el servicio de las embarcaciones y de sus viajeros y tripulantes. Otras vías alternativas de comunicación ofrecían más rapidez y seguridad, sobre todo durante el pasado siglo. El contrabando era un fenómeno crónico en la zona que competía en desigual superioridad con tan dificultosa navegación. Los intereses de propietarios y molineros que restauraban las presas en cuanto disminuía el tráfico se unía a la precariedad financiera crónica de todos los proyectos y a hechos bélicos contemporáneos con las iniciativas de navegación fluvial como fue, por ejemplo, la financiación de la Armada Invencible en tiempos del proyecto de Antonelli.

En otros capítulos me referiré a otros planes de navegación posteriores.