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GUADYERBAS  POR NAVALCÁN HASTA LA DESEMBOCADURA

GUADYERBAS  POR NAVALCÁN HASTA LA DESEMBOCADURA

Dolmen de Navalcán que habitualmente se halla inundado por el embalse de Guadyerbas

Hay dos excursiones en este blog cuyos enlaces adjuntamos que describen los parajes por los que pasa el río Guadyerbas por el embalse de Navalcán y hasta su desembocadura en el Tiétar pasando por el despoblado  de  Guadyerbas las Bajas.

http://lamejortierradecastilla.com/por-la-canada-y-el-guadyerbas-hasta-corchuela/

http://lamejortierradecastilla.com/un-paseo-por-guadyerbas-las-bajas/

Solo nos falta conocer el pueblo de Navalcán:

UNA VISITA A NAVALCÁN

Restos de la iglesia del despoblado de Guadyerbas las Bajas

En Navalcán se han hallado útiles de sílex del paleolítico, el dólmen que se halla sumergido en el embalse y del que hablaremos más detenidamente. Un pequeño campo de dólmenes de muy pequeño tamaño en la dehesa de Calabazas, fondos de cabaña calcolíticos y de la Edad del Bronce, alguna villa romana y despoblados medievales que unidos formaron el actual pueblo de Navalcán. Algunos de esos restos los hemos comentado en los enlaces referidos.

Los laboriosos navalqueños se han visto obligados a emigrar en algunas épocas de su historia, un  monumento al ausente se ha instalado en la plaza municipal junto a otro que recuerda a los habitantes de este pueblo que contribuyeron a la empresa americana. Esa diáspora no ha impedido que muchos de ellos vuelvan a su pueblo donde mantienen y reforman sus viviendas, lo que ha ocasionado la desaparición de la mayor parte del patrimonio arquitectónico tradicional. Todavía podemos ver algún rincón que guarda su tipismo y algunas viviendas levantadas en mampostería con pequeños balcones en la fachada.

Puente llamado «romano» sobre el arroyo de Navalcán

EL PATRIMONIO: La iglesia parroquial se encuentra bajo la advocación de la Virgen del Monte y es la típica construcción del siglo XVI en mampostería y sillería que tiene características comunes con casi todos los pueblos que pertenecieron a la diócesis de Ávila en la Campana de Oropesa, la Sierra de San Vicente y el Berrocal. Es una edificación de aspecto robusto con su torre achaparrada y el ábside reforzado con contrafuertes. El portal semicerrado de la fachada sur y la vivienda curato adosada al norte hacen perder al templo su perspectiva. Un panel de cerámica de Ruiz de Luna y algunas imágenes con sus retablos barrocos son dignos de reseñar, sobre todo la antigua talla del Santo Cristo de la Viga

Iglesia parroquial de Navalcán

Navalcán cuenta con dos ermitas, la de San Isidro de nueva construcción y la de San Pedro o de la Madre Isabel recientemente restaurada. En cuanto al patrimonio etnográfico podemos ver dos molinos hidráulicos, el primero de ellos aguas arriba del casco urbano tiene un bonito cubo y el segundo, aguas abajo del pueblo. En la entrada oriental del caserío se ha restaurado un gracioso puente medieval que salva el mismo arroyo además del “puente romano” al que nos referíamos al hablar de Guadyerbas las Bajas.

Dos navalqueñas con el traje tradicional

En Navalcán ir vestido con el traje típico se conoce como ponerse “Las Vistas”. No tiene su vestido tradicional nada que envidiar en vistosidad al traje lagarterano, como sucede con otros de la Campana de Oropesa. Ello se debe a que en este pueblo las labores tradicionales son también de gran belleza en sus diferentes tipos, como el “colchao”, el “deshilo” o los bordados de ramos y piñas. En la fiesta del Corpus se exhiben colchas, manteles y otras piezas de lo mejor de sus ajuares colgadas adornando las fachadas y altarcillos al paso de la procesión.

Son de destacar las bodas celebradas al estilo tradicional con todo el colorido de sus trajes típicos y el baile de la manzana en la plaza. Estos mismos rituales son los que impresionaron a la fotógrafo Inge Morth, esposa de Arthur Miller, premio Príncipe de Asturias por su obra como dramaturgo de fama internacional y conocido también por haber sido su primera esposa Marylin Monroe. Inge Morth realizó en los años cincuenta una serie de pintorescas instantáneas en Navalcán que ha donado años atrás a su ayuntamiento durante el homenaje que recibió.

Una de las preciosas fotos de Inge Morth realizó sobre una boda en Navalcán

Otras fiestas  que se mantienen en Navalcán son San Isidro el 15 de Mayo con romería a su ermita o las fiestas de verano de San Roque con los habituales elementos de los festejos estivales En invierno se festeja a San Pablo el día 25 de Enero y, aunque decaída en los últimos años, es de destacar la Semana de Quintos, en la que antiguamente recorrían los mozos el pueblo con el carnero que las novias adornaban con borlas de hilo.

Labores tradicionales navalqueñas expuestas en el Corpus

ARTESANÍA Y GASTRONOMÍA: En cuanto a la artesanía debemos reseñar, además de los magníficos bordados, los objetos de madera tallados con abigarrada decoración por los artesanos que hacen con raíz de fresno curiosos morteros, rabeles y otros objetos de arte pastoril.

Se pueden adquirir en Navalcán a buen precio típicas labores tradicionales. Los eruditos dicen que son absolutamente autóctonas y remontan su origen al siglo III, y parece que sus curiosos motivos, como esvásticas, rombos y meandros son de procedencia copta y de una gran influencia oriental.

Son bordados de los denominados «de tejidillo», y tradicionalmente se hacían sobre lino con hilo de lana, especulándose también con la influencia sobre bordados incas que habrían llevado los navalqueños que pasaron a América en la conquista.

Detalle de una fachada en Navalcán

La cocina de Navalcán tiene ciertos platos característicos entre los que podemos destacar la chanfaina, consistente manjar que se hace con hígado de cordero, patata, pimiento, tomate, cebolla y pimentón. También es típica la caldereta de cordero o el picadillo. La matanza es parte fundamental de su gastronomía, en la que como algo característico habría que destacar el “bondejo”, que era la forma de conservar los huesos adobados en el estómago o en la vejiga del cerdo para luego ser utilizados durante el resto del año en diferentes guisos. Entre los dulces debemos señalar las “cristiones”, los suspiros o los mantecados, las puches y las perrunillas. En Navalcán podemos comer en tres o cuatro establecimientos y una casa rural también ofrece sus servicios.

EL GUADYERBAS Y MONTESCLAROS

EL GUADYERBAS Y MONTESCLAROS

Rollo jurisdiccional de Monesclaros

La orilla norte del río discurre por los territorios de Montesclaros, pueblo rodeado de alcornoques y encinas de gran porte con un bosque mediterráneo muy ameno, además de un robledal que pocos conocen. Nos podemos acercar a este pueblor desde el mismo río Guadyerbas por un cordel amojonado y volver haciendo la ruta de la Cal que también podemos encontrar en este blog. El arroyo Nahínos tiene unas riberas muy agradables para pasearlas entre bosque y algunas chorreras y pequeñas cascadas.

LA RUTA DE LA CAL

Uno de los hornos de Montesclaros

Desde el embalse de Navamorcuende el Guadyerbas entra en paisajes menos serranos,, más adehesados y tras pasar por las proximidades de la ermita de Guadyerbas y Sotillo desciende hacia el llano paralelo a la Cañada Leonesa Oriental, por lo que ese recorrido podéis verlo reflejado en dos de los enlaces de este mismo blog que os adjunto a continuación.

http://lamejortierradecastilla.com/por-el-guadyerbas-y-sotillo-de-las-palomas/

http://lamejortierradecastilla.com/canada-leonesa-oriental-vi-hacia-velada-por-sus-llanos/

Montesclaros nos recibe con su monumento que recuerda un record guiness y una fiesta tradicional en la que se cuelgan cáscaras de huevo del rollo jurisdiccional de la plaza.

Iglesia parroquial de Montesclaros

El rollo simboliza el privilegio de villazgo de Montesclaros, que hasta finales del siglo XV solo se conocía como un paraje con referencias como lugar de caza ya en tiempos de Alfonso XI.

Crucero gótico juno a la ermita de San Sebastián

El territorio queda vinculado al conde de Benavente y luego a su hija Juana Pimentel la conocida como Triste Condesa por la ejecución de su marido don Álvaro de Luna, pero es  su hija María de Luna quien da carta fundacional a Montesclaros en 1491 y es poblada con quince vecinos de Navamorcuende que labrarán aquellos montes y Alijares y se asentarán junto al camino de Castilla, en el portezuelo que estaba siendo azotado por la presencia de salteadores.

Monumento con la carta fundacional y recuerdo del Guiness de los huevos que se colgaron en la fiesta

La arquitectura popular de Montesclaros es granítica similar a la de El Berrocal y la sierra de San Vicente con viviendas sencillas de vanos pequeños y muchas de ellas enjalbegadas. Hay algunas que tienen largos perfiles con tejados prolongados.

Arquitectura popular en Montesclaros

Queda todavía un edificio que fue propiedad del señor de Montesclaros donde parece que residió su administrador.

Casona del señor de Montesclaros

El rollo aludido se levanta cuando Montesclaros se hace villa en el siglo XVI y tiene el escudo de los Mendoza.  El rollo está un tanto deteriorado pues aunque se percibe una inscripción del siglo XIX y el escudo, sus canes y pináculo están muy erosionados.

Detalle del rollo de Montesclaros

Queda también una fuente abovedada de granito junto a la iglesia que es muy parecida a las que hay en La Iglesuela.

Fuente abovedada de Montesclaros

La iglesia parroquial de nuestra Señora de los Remedios está construida también en sillería de granito. Es de estilo gótico con bóveda de crucería en el ábside y presenta el aspecto que tienen tantas iglesias de la zona de repoblación abulense. En su retablo se representa, entre otras, una pintura sobre el martirio de Santa Águeda cortándole los pechos con tenazas.

Martirio de Santa Águeda en el retablo de la iglesia de Montesclaros

Es la patrona de las enfermas de cáncer de mama y también de Montesclaros, y se le hace una fiesta en la que en la puerta de cada casa se encienden hogueras nocturnas ycon actos religiosos y procesión de gran predominio femenino, como suele ser en todas las celebraciones de esta santa que en algunos lugares las hacen proceder de las antiguas fiestas de la matronalia romanas

La ermita de San Sebastián tiene restos góticos y un bonito crucero de la misma época. En la iglesia hay una imagen de San Sebastián que bien podría pertenecer a esta ermita.

Imagen de San Sebastián en la iglesia parroquial

Desde ella parte la ruta que une todos los hornos de cal de Montesclaros y la cantera de la que salió el mármol para esculpir las fuentes de Cibeles y Neptuno como describimos en el enlace antedicho de la ruta de la Cal.

Ermita de San Sebastián en Montesclaros

POR EL GUADYERBAS Y SOTILLO DE LAS PALOMAS

CAÑADA LEONESA ORIENTAL V

POR EL GUADYERBAS Y SOTILLO DE LAS PALOMAS

Recorrido aproximado 11 kilómetros, tres horas

La Cañada Leonesa Oriental por Sotillo y el Guadyerbas

Ya repuestos, volvemos a la cañada siguiéndola a pie. El tramo siguiente es uno de los pocos de la cañada que venimos recorriendo que son intransitables con todoterreno. Llegamos así hasta un agradable lugar situado a las orillas del río Guadyerbas. En este paraje rodeado de fresnos y praderas se encuentra la ermita de Nuestra Señora de Guadyerbas, hoy convertida en pajar y de la que al menos desde el siglo XIII existen referencias históricas. Siempre tuvo fama la Virgen que acogía de buena intercesora para la lluvia: “Virgen de Guadyerbas, la hierba no nace/ y los corderitos se mueren de hambre/ Virgen de Guadyerbas, la del manto azul/ enviadnos agua para todo el común”, como decían los lugareños en unas coplillas. Es en realidad la iglesia de una antigua aldea hoy despoblada, como sucedió con el también cercano lugar de Parraces, del que cuentan que fue abandonado porque alguien envenenó sus aguas.

Ermita del Guadyerbas cerca de Sotillo

Un kilómetro después, llegaremos al pueblecito de Sotillo de las Palomas, otro lugar que formó parte del señorío de Navamorcuende, hasta que se hizo villa a finales del siglo XVII, aunque no queden restos de los símbolos erigidos en madera para atestiguarlo: “la horca fue colocada en el lugar de Fuente la Viña, en el camino de Marrupe, y la picota  en la plaza pública, frente a la Casa del Concejo”.

Escudo de los Dávila en el cabecero de la iglesia

El origen del  pueblo parece haber sido un palomar construido por un tal Juan Blazquez en la zona de la ermita de Guadyerbas por lo que se conoció como Soto del Palomar el paraje donde más tarde se asentaría. Daremos una vuelta por su caserío observando su arquitectura popular serrana, con las casas de una sola planta de mampostería granítica con los cercos de huecos y ventanas enjalbegados. Muchas de las viviendas tienen patio. Y echaremos un vistazo a su iglesia, que tiene cierto encanto con su espadaña y su portalillo sobre columnas de piedra. En su interior es de destacar el púlpito y un retablo barroco de cierta calidad.

Uno de los fresnos monumentales junto a la ermita de Guadyerbas

Un molino se sitúa en el Guadyerbas y tiene la curiosidad de haber funcionado con una máquina de vapor, aunque cuentan con sorna los mayores del pueblo que si hubiera seguido moliendo habría acabado con toda la leña de las magníficas dehesas que rodean a Sotillo.

Como fiestas de invierno celebran la Candelaria y San Sebastián, con el tradicional encendido del “chozo” por los quintos.

Desde aquí todo el cordel es transitable en vehículo hasta Velada, aunque en este primer tramo, si lo deseamos, podemos encaramarnos a pie hasta los restos de la medieval atalaya de Torrejón. Para ello deberemos tomar un camino que parte desde la entrada de la finca Carrascosa para llegar a la atalaya y desde allí, una vez hayamos disfrutado de las vistas y la soledad del paraje, descender de nuevo a la cañada por la cara occidental del cerro sobre el que se eleva.

La fiesta de verano en Sotillo se celebra al patrón, Santiago

El trayecto que vamos siguiendo es muy agradable, entre prados y dehesas con el Guadyerbas y sus amenos bosquecillos de ribera paralelos a nuestro recorrido. Nos cruzamos poco después con la carretera de Segurilla a Montesclaros. Cerca pasa el antiguo camino de Los Caleros por el que desde los hornos de Montesclaros se bajaba la cal hasta Talavera para luego comercializarla en la comarca e incluso en Madrid, ciudad que también tiene esculpidas con la piedra caliza de Montesclaros las esculturas de Neptuno y la Cibeles Hasta la capital llegaron los grandes bloques de piedra que por el cauce del Guadyerbas se llevaron a Velada y luego a Talavera y Madrid, donde los labraron para hacer las esculturas. El ayuntamiento de Montesclaros donó hace unos años al de Madrid la piedra necesaria para la restauración de una mano de la Cibeles después de haber sufrido atentados vandálicos de los forofos futboleros.

Arquitectura popular en Sotillo de las Palomas

A la izquierda de la cañada vamos viendo las elevaciones de El Berrocal, con su espeso bosque mediterráneo, más adehesado a la otra orilla del Guadyerbas, río al que podemos también descender por algún camino trasversal para disfrutar de sus hermosos bosques de ribera. Vamos llegando así al baldío de Velada famoso por la producción de sandías y carillas.

Gredos al fondo del valle del Guadyerbas por donde discurre la cañada

SEGUIMOS EL GUADYERBAS POR NAVAMORCUENDE

SEGUIMOS EL GUADYERBAS POR NAVAMORCUENDE

Chrreras del naciente del Guadyerbas

Una vez visitado el patrimonio del Piélago vamos a seguir el río Guadyerbas dejando a la derecha los molinos que se sitúan por debajo de la carretera.

Discurrimos por parajes muy amenos de chorreras y cascadas entre rebollares con unas magníficas vistas hacia el valle alto del río con el embalse de Navamorcuende desde donde después de disfrutar del paisaje podemos subir por una pista de nuevo a Navamorcuende para visitar el pueblo del que vamos a empezar por conocer la historia.

Navamorcuende desde la Cañada Leonesa Oriental

Si Castillo de Bayuela es la cabeza de la vertiente sur de la Sierra de San Vicente, Navamorcuende lo es de la parte norte.

Esa condición , exige un mayor detenimiento en esta villa. El término de Navamorcuende es el mayor en extensión de los pueblos de la Sierra. Situado en la carretera de Talavera a Casavieja, está a veinticuatro kilómetros de la ciudad del Tajo.

Desde Navamorcuende hay una magnífica vista de Gredos y muy cerca pasa la Cañada Real de Merinas, que es la Cañada Leonesa Oriental y que sirve de eje a todos los pueblos que han estado relacionados con Navamorcuende.

Estampa de Navamorcuende

El caserío se encuentra situado en un prado elevado (nava) junto a un arroyo del Lugar que discurre entre las elevaciones de Cruces y Navalasierra.

Una vez más hay dificultades para encontrar el significado exacto del nombre del pueblo. La primera parte, NAVA está claro y ya ha quedado explicada; la segunda, no es tan fácil. Podría ser “del conde” o bien “del morcuero”; un morcuero es un montón de piedras. Hay otro intento de explicar el nombre según el cual sería un derivado del árabe con el significado de NAVA-MORKOWINDI, que vendría a significar “nava del caballo blanco” aunque todo esto de la toponimia siempre dio lugar a muchas fantasías.

Blasón de los Dávila en un contrafuerte de la iglesia

EL SEÑORíO

El señorío de Navamorcuende comprende el lugar de este nombre, el de Cardiel y cuatro aldeas más. Es un señorío de muy antiguo origen, el más antiguo que se conoce en las tierras de Talavera y de los pocos anteriores a los Trastamara.

Durante el siglo XIII constituye uno de los heredamientos incluidos en la jurisdicción concejil de Ávila, que es la ciudad que otorga la concesión de señorío, siendo el de Navamorcuende de los pocos no fundados directamente por el monarca Alfonso X. Es en el año de 1276 cuando el caballero Blasco Ximénez lo recibe por sus señalados servicios, con facultades de repoblación y derechos de vasallaje “sobre aquellas personas que acudan a morar en dichos lugares, de tal manera que tales pobladores fagan a dicho Blasco Ximénez pechos e facendas, e todas las otras cosas que vasallos deban facer a su señor e non a nos ni a otro ninguno”.

Palacio de los Marqueses de Navamorcuende hoy ocupado por un bar

En 1641 Felipe IV lo hace marquesado manteniéndose largos pleitos con los marqueses dc Velada, que disputan la titularidad del señorío. El escudo de los Dávila que se puede ver en fuentes, iglesias, etc., consta de seis roeles en fondo de azur.

Cuenta una leyenda que el origen del escudo es que “comiendo en presencia del rey de Castilla los señores de Navamorcuende y Villafranca, les sirvieron a los postres un plato de sabrosos frisuelos El de la familia de Navamorcuende, no tan aficionado a ellos, comió seis. El de Villafranca, trece. Habiéndose de pelear al día siguiente contra los árabes, dijo el rey: “Cuidado, que tantos moros habréis de matar coma frisuelos habéis comido…”, y así lo hicieron y por eso tomaron el escudo de seis roeles sobre fondo azul los señores de Navamorcuende y trece los de Villafranca”.

Algunos señores de la dinastía fueron famosos como don Diego Dávila Coello y Pacheco, virrey del Perú, capitán general en Chile, corregidor de la ciudad de Lima y defensor del puerto de Valparaíso contra el corsario inglés Drake. Fue éste el primer marqués de Navamorcuende. El impulsor de la construcción de la imponente iglesia fue el XIV señor, don Enrique Dávila. También fue quien instituyó los festejos taurinos que tanta tradición han tenido en Navamorcuende; una tradición que ha llegado hasta los tiempos actuales, en los que no se puede concebir una fiesta sin toros.

Azulejo del siglo XIX que representa a la Virgen del Prado en una fachada de Navamorcuende

En la novela de Enrique Larreta “La gloria de don Ramiro” se describe muy aproximadamente la personalidad dc don Enrique Dávila, con una fuerte personalidad, por cierto. El autor explica que era “un hombre de estatura gigantesca, cuando quería apartar alguna congoja reventaba uno o dos caballos por el camino de Villatoro, peinaba hacia atrás, su tez era borrosa y trasnochada, sus ojos pequeños y los vecinos de Ávila, al cruzarse con él sentían que era poco más que ver al propio diablo. Pero era ferviente cristiano que se arrevfa a decir pxiblicanzenre qua cfhecho de que ei cuerpo de Santa Teresa se encontra en Alba de Tormes era una trapacería del Duque de Alba”. Un intento de sublevación contra Felipe ll no podía acabar más que con una sentencia que le condenara a ser degollado a manos del verdugo, aunque se libró por poco, por pertenecer a una de las más antiguas casas nobiliarias de Castilla.

POR LA CAÑADA Y EL GUADYERBAS HASTA  CORCHUELA

CAÑADA LEONESA OCCIDENTAL III

POR LA CAÑADA Y EL GUADYERBAS HASTA  CORCHUELA

Recorrido aproximado 17 kilómetros, 5 horas

Emblase del Guadyerbas en Navalcán

Seguimos nuestro periplo trashumante desde Parrillas. Tenemos dos opciones: ir en dirección sur, partiendo de la plaza donde se ha erigido el rollo, para volver así a la cañada, o bien recorrer la carretera en dirección inversa de nuevo hasta la cañada y así seguir completo el trazado pecuario desde donde lo dejamos para acercarnos a visitar Parrillas.

Antes de que las aguas del embalse de Navalcán anegaran la cañada en su recorrido original, deberíamos haber seguido su viejo trazado en dirección a poniente, pero debido a la inundación de la misma, ahora nos vemos obligados a tomar un camino que se dirige en dirección sur para cruzar el Guadyebas por la cola del pantano a través de un puente de nueva construcción y seguir así su nuevo trazado por la orilla sur.

Dolmen de Navalcán salvo los dos ortostatos con serpientes grabadas, con el embalse casi vacío por lo que se puede contemplar

Después de unos kilómetros nos encontramos con el Guadyerbas, río de gran interés ecológico cuyo entorno ha sido protegido recientemente como Parque Fluvial del Río Guadyerbas y los Baldíos de Velada. A primera vista, el escaso caudal que parece llevar en superficie puede engañarnos y llevarnos a pensar que se trata de poco más que un arroyuelo, pero la humedad que su cauce arenoso mantiene en el subsuelo hace que sus orillas se adornen con un precioso bosque de ribera que cuenta con rincones de gran belleza y parajes que pueden ser una sorpresa para el caminante.

Acogedoras fresnedas, alcornocales y encinares con ejemplares de gran porte, bosquecillos de espino albar nevados de flores en primavera y rojos en el otoño por sus frutos que en algunos lugares se combinan con el morado de los endrinos. Choperas, algunas alisedas y helechales que afloran sorpresivamente con su verde vivo en medio de los arenales esteparios.

Industria paleolítica de la cultura del Guadyerbas

El embalse de Navalcán sirve para el abastecimiento de agua potable a los pueblos del entorno, aunque en épocas de sequía también se utiliza como complemento para el embalse de Rosarito, que con sus aguas fertiliza las huertas veratas. El embalse del Guadyerbas se encuentra rodeado de bosque mediterráneo adehesado y bien conservado, donde no es raro que nos crucemos con los venados y con grandes bandos de grullas que en los atardeceres invernales se concentran en las orillas sobrevolando sus aguas con su peculiar graznido. Otras especies que podemos observar en este entorno privilegiado, según el naturalista Ignacio García del Pino, son la avutarda, el sisón o el alcararaván, sobre todo en las llanuras cerealistas pseudoesteparias de la zona. También se han podido detectar varios nidos de cigüeña negra y una población importante de gorrión moruno. Entre las rapaces, el águila calzada, el aguilucho cenizo y algunas parejas de águila imperial ibérica en las inmediaciones de la desembocadura del Guadyerbas en el Tiétar. El cernícalo primilla cuenta con la mayor población de Castilla- La Mancha, y todo el territorio se ha declarado por la Unión Europea como Zona Especial de Protección para Aves.

El embalse es muy frecuentado por los pescadores que intentan capturar las especies más frecuentes en el mismo, como son la carpa común, el barbo, la boga y el black –bass.

Una vez que hemos cruzado el puente sobre el Guadyerbas seguimos nuestro camino por la orilla sur. Jnto a la desembocadura del segundo arroyo que debemos vadear se situaba el conocido como menhir de Parrillas o del Guadyerbas. Se trata de un monumento megalítico que se habría erigido en el Calcolítico o Edad del Cobre hace unos cuatro mil quinientos años, como confirman los hallazgos de cerámica encontrados en la excavación que se hizo a sus pies y que desgraciadamente dejó sin sustentación al monolito, lo que ocasionó que se desplomara y fuera robado. Tenía 1,70 metros de altura y en su superficie se podían ver anchos grabados obtenidos por piqueteado y abrasión posterior. Se trata de cazoletas o huecos semiesféricos labrados y unidos verticalmente por una línea que sugiere según la arqueóloga P. Bueno la presencia de una serpiente similar a las que más tarde veremos en el dolmen de Navalcán. Otras líneas verticales más finas forman también dibujos serpentiformes mientras que otro motivo grabado en la zona superior presenta forma de dientes de sierra. Como iremos viendo, es frecuente que cerca de las cañadas se sitúen éste y otros monumentos megalíticos de la comarca, lo que nos orienta sobre la gran antigüedad de estos caminos ganaderos.

Entre el embalse y Corchuela podemos encontrar grupos numerosos de venados

CAÑADA LEONESA ORIENTAL VI: HACIA VELADA POR SUS LLANOS

CAÑADA LEONESA ORIENTAL VI

HACIA VELADA POR SUS LLANOS

Recorrido aproximado 12 kilómetros, 3 horas y media

Venta Viñas en la Cañada Leonesa Oriental
Rótulo de la Venta Viñas:
«parador Venta Viñas Felipe Carvajal»

Esta etapa comienza en la carretera que va de Segurilla a Montesclaros, cuando cruza sobre el río Guadyerbas. Tomamos la cañada y, como a un kilómetro de la carretera y justo antes de cruzar un pequeño arroyo, encontramos una antigua venta de las muchas que jalonaban los caminos ganaderos. Todavía podemos leer en el muro “Parador de Venta Viñas de Felipe Carvajal. Estos sencillos establecimientos hosteleros rurales ofrecían en zonas despobladas como ésta albergue a lo trashumantes, un poco de comida caliente o simplemente pan, para lo que estaban muchas de ellas dotadas de un horno, un techo y forraje para las caballerías. La cama era muchas veces el pajar.

Alcornocales del Baldío de Velada

La cañada nos lleva hasta el Riolobos, un afluente del Guadyerbas que nos veremos obligados a vadear. Aunque si llevara mucho caudal o fuera invierno nos veríamos obligados a remontarlo hasta algunos puentecillos que hay en los huertos de sus orillas, aguas arriba.

Camino en los arenales delBaldío de Velada

En sus riberas hubo también población romana y medieval, de las que sólo nos quedan algunos muros cubiertos por los sauces y el cubo de un antiquísimo molino que ya se nombra en documentos de principios del siglo XII, aunque los restos arqueológicos del entorno y el aspecto de su argamasa ha llegado a hacer pensar a algunos en el posible origen romano de ese artificio. Casi enfrente, pero en la otra orilla se encuentra el molino Burdías, único ingenio de la provincia que funcionó mediante una gran rueda gravitatoria de cangilones y siete metros de diámetro, parecida a la de las norias, que movía sus piedras, aunque hoy ha sido adaptado como vivienda.

La desembocadura de Riolobos en el Guadyerbas está cubierta de sotos muy frescos y agradables entre los que podremos practicar la pesca de bogas y barbos que suben en gran cantidad en las primaveras lluviosas

La vía pecuaria cruza el arroyo de Riolobos introduciéndose en el Baldío de Velada, planicie conocida en la zona como Los Llanos de Velada. Tanto las riberas del Guadyerbas como esta llanura en apariencia esteparia han sido recientemente reconocidas por la Junta de Comunidades con la figura de Parque Fluvial por la peculiaridad y riqueza de su ecosistema.

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Vale la pena recorrer los caminos que surcan el Baldío debido a que en algunos lugares nos dará la sensación por sus arenales de que nos encontramos en una playa, o en un desierto. Allí crecen plantas xerófilas específicas de suelos esteparios que bruscamente pueden dar paso a otros lugares donde crecen los helechos como si nos encontráramos en las húmedas laderas de Gredos. En otras ocasiones encontramos islotes de vegetación con bosquecillos de alcornoque acompañados de brezo o robles de buen porte. Si nos acercamos al Guadyerbas nos sorprenderá su tupida vegetación de ribera con fresnos, sauces, alisos, espinos o endrinos en parajes que constituyen toda una sorpresa, especialmente en las zonas de La Aliseda, La Fresneda, El Toril, o Casillas.

Pero también es sorprendente cómo en medio de estos llanos de aspecto árido aparece una tabla de agua formada por la presa que sobre el arroyo de Los Huertos permite dar agua potable a la villa de Velada con dos mil ochocientos habitantes, y es que bajo estos arenales se halla una capa freática muy superficial, lo que es en parte la causa de estas variaciones de vegetación. Ya en la etapa anterior hemos descrito la especial explotación de estos terrenos, con las famosas sandías y carillas de Velada.

Fuente de Praomaría en Velada

No es extraño que en la misma cañada encontremos aterrizando con sus aparatos a los aficionados al vuelo ultraligero o al aeromodelismo, que utilizan unas antiguas pistas de aterrizaje que aún se perciben y que son los restos de un viejo aeródromo de la Guerra Civil, del que además quedan algunos hangares readaptados en una granja cercana y los escombros del polvorín de las instalaciones militares que estalló por accidente.

La cañada asciende y pronto cruzamos la carretera de Ávila a Talavera en la zona conocida como de Los Paradores, que nos indica el destino que tenían las construcciones que allí se asientan y que, aunque en un principio daban servicio a trashumantes y viajeros que utilizaban la cañada, hoy han quedado como mesones y restaurantes.

Molino de viento en Velada

A la derecha del camino podemos ver lo que algunos confunden con una atalaya y que no es otra cosa que un molino de viento que perteneció a los Marqueses de Velada, que intentaban así contar con un ingenio que moliera la producción cerealística de su señorío, pues el arenoso cauce del Guadyerbas era poco propicio para la construcción de molinos de agua.

Justo enfrente de esta zona de los paradores se encuentran las ermitas de San Cristóbal y la antigua e interesante de la Virgen de Gracia. Se encuentra al este del pueblo, bajo las últimas estribaciones del Berrocal y es una de las joyas del patrimonio de Velada. No conocemos los orígenes de la misma, aunque hay que señalar que en su entorno se encuentran restos de haber habido población con cerámicas medievales e incluso tégulas romanas. El que esto escribe se ha preguntado alguna vez si no sería éste el despoblado de Colilla, que las crónicas medievales sitúan cerca de Velada, pero por ahora las primeras noticias que tenemos de la ermita pertenecen a las Relaciones de Felipe II, en las que se dice que “como a tres tiros de ballesta del pueblo está la ermita donde vienen en procesión de muchos lugares de las tierras de Talavera el seis de mayo, día de San Juan de Portalatina, y que otras aldeas de la tierra de Oropesa vienen el día segundo de Pascua de Espíritu Santo por ser mucha la devoción de los comarcanos al haber sanado en la dicha su casa algunos enfermos coxos, habiendo venido enfermos e yendo sanos dexando en la dicha ermita las muletas e báculos con que andaban”.

Ermita de Virgen de Gracia en dibujo de Enrique reaño

El edificio es de planta cuadrada con acceso por un pórtico y portada con arco de medio punto, cuyas piedras originales se han montado junto a la ermita al haberse hecho una entrada más amplia. Pero la mayor riqueza que alberga este monumento es una magnífica azulejería de Talavera cubriendo el ábside y en dos paneles que adornaban dos altares laterales hoy desaparecidos. Los azulejos que cubren las paredes y la bóveda del ábside son más antiguos y representan escenas de la vida de la Virgen, además de las armas del marqués de Velada y símbolos de la orden franciscana. Se ejecutaron probablemente a finales del siglo XVI y se ha especulado con que su autor fuera Hernando de Loaysa, gran ceramista que tiene obras singulares en el palacio del Infantado de Guadalajara y en palacios y conventos de Valladolid, entre otras. Pero sin lugar a dudas, la cerámica más peculiar y de mayor calidad por la magnífica ejecución de su pintura es la que decora los retablos de los altares laterales hoy desaparecidos. Se percibe un diseño de características manieristas en los dibujos de los santos y virtudes en ella representados. La estilización de las figuras ha hecho que algunos hayan querido ver en los diseños originales la mano de discípulos del Greco.

San Cristobal representado en azulejería del siglo XVII en la ermita Virgen de Gracia de Velada

Cuenta también Velada con otra ermita en la parte septentrional del casco urbano bajo la advocación de Santa Ana. Preside la placita del mismo nombre y tiene planta rectangular en mampostería y sillería de granito donde se percibe una ampliación posterior a la construcción original. Cuenta con una pequeña espadaña para su campana y en su interior una buena y antigua imagen de Santa Ana con la Virgen en brazos y ésta a su vez sosteniendo al Niño. La tercera ermita que se mantiene en Velada es la de San Cristóbal, de reciente construcción en la zona del Barbud por los profesionales del transporte del pueblo y donde se celebra la fiesta de la hermandad.

EL TAJO MEDIEVAL Y SUS AFLUENTES

EL TAJO MEDIEVAL Y SUS AFLUENTES

En este capítulo de «Ríos de historia» comentamos la repoblación medieval de nuestro territorio a través de los afluentes del Tajo, con sus torres de observación

Castillo de Malpica, residencia medieval del señor de Valdepusa
Castillo de Malpica, residencia medieval del señor de Valdepusa

Ya hemos visto cómo Talavera es reconquistada y baja la frontera con los musulmanes hasta el Guadiana, quedando entre su corriente y el Tajo un extenso territorio, La Jara, que habrá de ser repoblado desde Talavera bajo la autoridad de su concejo. El viejo puente romano es restaurado una y mil veces, y una y mil veces es derribado por la fuerza de las aguas, pero su existencia es fundamental para la comunicación de nuestra villa con su alfoz, para todo el trasiego de gentes de Castilla y de otros reinos hispanos e incluso de francos que se vienen a mezclar con los mozárabes que permanecieron, los judíos o los moriscos que poblarían no solo la ciudad madre sino también los valles de los afluentes y los arroyos.

Ruinas del castillo de Santisteban junto al río Pusa
Ruinas del castillo de Santisteban junto al río Pusa

Por el Pusa, río de “posadas” de colmenas van ascendiendo los nuevos pobladores y dejan la toponimia marcada por su presencia como en la Venta de Mozárabes cerca de su orilla. O el castillo de Santisteban, del que apenas quedan los restos de cal y canto de su torre. Y desde Malpica irán ascendiendo las gentes y fundarán San Martín en torno a un “Pozuelo” a las orillas de uno de sus arroyos, donde quedan todavía restos de una torrecilla en el entorno del que luego será palacio de los señores de Valdepusa, territorio éste que será enajenado a la villa de Talavera para ser donado por el rey a don Payo de Ribera en el siglo XIV que construirá su castillo desde donde se fomentará la repoblación del señorío. Santa Ana también junto al mismo río y Navalmoral de Pusa que en el mismo arroyo que San Martín, aguas arriba, unirá luego su caserío a Navalmoral de Toledo, formando siglos después Los Navalmorales con los dos pueblos hermanos separados sólo por el arroyo. Siempre la linde del agua. Y ya fuera de Valdepusa seguirán los colmeneros y cabreros poblando el valle del Pusa hasta Navalucillos de Talavera, que también se unirá con su vecino Navalucillos de Toledo, solo separado por la calle “de la raya”.

Los primeros núcleos de población a las orillas del río Sangrera nacieron en torno a Torrecilla de la Jara en cuya zona ya se conocían numerosos yacimientos romanos y visigodos. En este mismo valle nacerán Las Abiertas y luego San Bartolomé, además de Espinoso y Pueblanueva, la última población en ser fundada como su propio nombre indica.

Casi en el mismo nacimiento del río Jébalo, justo en la divisoria entre el Tajo y el Guadiana, se encuentra la iglesia de Piedraescrita en cuyo ábside se haya pintado un pantocrátor románico- mudéjar, la muestra más sureña de este estilo artístico, ya que a partir nuestra zona no dio tiempo a que la reconquista cristiana instaurara este estilo pues ya comenzaba a difundirse el gótico cuando se repoblaba La Jara. Ya en el Jébalo, bajo es Alcaudete una de las primeras poblaciones repobladas desde antiguos asentamientos musulmanes que crecieron en torno a una torre o fortificación luego reformada, que es la torre de la casa parroquial que se encuentra entre la iglesia y el río. Jébalo abajo una de las primeras propiedades medievales que aparecen en los documentos es la dehesa de Castellanos en cuyo entorno se encuentra otra torre medieval que da nombre a la finca La Torre. Justo en la desembocadura del Jébalo en el Tajo, una isla que queda sin sumergirse por el reculaje del embalse de Azután y que aloja otro yacimiento medieval.

En la cabecera del valle del Uso los repobladores son gentes cristianas, mozárabes de Sevilla y Córdoba, que fundan respectivamente Sevilleja y Cordobilla (núcleo hoy despoblado y en las proximidades de la actual Gargantilla). Vienen a Talavera con su obispo Clemente tras las persecuciones de los almohades y piden al concejo tierras talaveranas en las que asentarse. En la Cabeza del Conde junto al Uso en el término de La Estrella también se hallan restos medievales.

Torre medieval de observación en Navalmoralejo
Torre medieval de observación en Navalmoralejo

En el valle del Andilucha se levanta aguas debajo de Navalmoralejo otra torre de observación medieval, como la de Torlamora cerca del Pedroso, como la de la Oliva y la de Garvín ya más próximas al Tajo.

Al norte de Talavera tenemos ejemplos similares como el desparecido pueblo de Las Atalayuelas de Guadyerbas primitiva localización de Velada que se abandona por las escasas aguas del arroyo del Molinillo junto al que se asienta. Por el mismo motivo también desciende a orillas del arroyo Zarzueleja lo que luego sería Gamonal desde la primitiva población que se encontraba en las ruinas de la que hoy conocemos como ermita de la Encarnación del siglo XIV. La atalaya del Alberche protegía el paso hacia Cardiel y la Sierra de San Vicente

Ermita de la Encarnación en gamonal, antes iglesia del despoblado medieval de Zarzuela
Ermita de la Encarnación en gamonal, antes iglesia del despoblado medieval de Zarzuela

Guadyerbas las Altas, hoy bajo el embalse y Guadyerbas las Bajas que, cerca del llamado Puente Romano del mismo río conserva restos de los muros de su pequeña iglesia y tiene una presa en un arroyo cercano no sabemos si romana o medieval. Ambos núcleos serían el origen de la población de Navalcán. Cerca de la garganta Torinas otra torre daría lugar a la población de Almendral de la Cañada.

En el valle del Tiétar, una de las primeras poblaciones es La Torre, en el término de Gavilanes y otra más que se situaba cercana a Mombeltrán. Son por tanto todos esos valles fluviales los caminos, las arterias que conducirán a los nuevos habitantes de nuestra tierra hasta sus nuevos asentamientos que en general eran más pequeños que los actuales pero cuyas pequeñas aldeas confluyen luego en otras poblaciones mayores que en general llegarán hasta nosotros.

La torre de Azután en el proyectode navegación del Tajo del siglo XVII

UN PASEO POR GUADYERBAS LAS BAJAS

UN PASEO POR GUADYERBAS LAS BAJAS

En la entrada anterior hablábamos del Guadyerbas en su tramo medio hasta llegar a los arenales del baldío de Velada declarado parque fluvial con los sotos del Guadyerbas y que podéis encontrar en la entrada de este blog:

PARAJES Y PAISAJES DE VELADA, Los Arenales de El Baldío y Sotos del Guadyerbas

Roltulo que indica que entramos en el parque fluvial de Guadyerbas y los arenales del baldío de Velada
Roltulo que indica que entramos en el parque fluvial de Guadyerbas y los arenales del baldío de Velada

Desde la desembocadura del arroyo de Riolobos en el Guadyerbas, se introduce el río en el Baldío de Velada, planicie conocida en la zona como Los Llanos de Velada. Tanto las riberas del Guadyerbas como esta llanura en apariencia esteparia han sido recientemente reconocidas por la Junta de Comunidades con la figura de Parque Fluvial por la peculiaridad y riqueza de su ecosistema.

Vale la pena recorrer los caminos que surcan el Baldío debido a que en algunos lugares nos dará la sensación por sus arenales de que nos encontramos en una playa, o en un desierto. Allí crecen plantas xerófilas específicas de suelos esteparios que bruscamente pueden dar paso a otros lugares donde crecen los helechos como si nos encontráramos en las húmedas laderas de Gredos. En otras ocasiones encontramos islotes de vegetación con bosquecillos de alcornoque acompañados de brezo o robles de buen porte. Si nos acercamos al Guadyerbas nos sorprenderá su tupida vegetación de ribera con fresnos, sauces, alisos, espinos o endrinos en parajes que constituyen toda una sorpresa, especialmente en las zonas de La Aliseda, La Fresneda, El Toril, o Casillas.

Pero sigamos con nuestro recorrido por el embalse de Navalcán y la parte más baja de su cauce hasta su desembocadura en el Tiétar.

NAVALCÁN Y SU ENTORNO

Restos del Dolmen de navalcán, casi siempre sumergido bajo el embalse
Restos del Dolmen de navalcán, casi siempre sumergido bajo el embalse

Desde el paleolítico dejaron los seres humanos huellas de su paso por estas tierras, y por ello se encuentran útiles de sílex en las orillas del Guadyerbas. En la Edad del Cobre se levantó el dolmen que actualmente se sitúa bajo las aguas del embalse de Navalcán. Sí que se pueden ver en el Museo de Santa Cruz de Toledo los dos grandes bloques de piedra de la entrada que tienen grabadas dos serpientes como también representaba un menhir hoy desaparecido que se encontraba en el reculaje del pantano. Los restos romanos y medievales completan el patrimonio histórico del entorno navalqueño. En la repoblación abulense de estos territorios Navalcán habría estado incluida en el Sexmo de Las Herrerías junto a otros lugares como Arenas de San Pedro o Ramacastañas para, a finales del siglo XIV, pasar con otras aldeas cercanas a formar parte del señorío de Oropesa, contra el que mantendría durante su historia numerosos pleitos por diferentes problemas sobre dehesas y aprovechamientos.

Partimos en esta excursión del muro del embalse de Navalcán y nos dirigimos por la orilla izquierda del Guadyerbas descendiendo a cierta distancia de las orillas, siguiendo por el borde de las elevaciones sin bajar hasta el cauce, pues las grandes piedras hacen más difícil andar por él. El sendero se hace más claro cuando giramos en dirección oeste.

Después de un tramo con grandes bloques rodados y pozas en el cauce, llegamos primero a los restos de los machones de mampostería de un puente que probablemente sostuviera una estructura de madera para permitir el paso. Siguiendo un sendero empedrado llegamos luego a un antiguo puente medieval cuyo arco, muy aplanado, parece ir a derrumbarse de un momento a otro y es el que se conoce en la zona como el “Puente Romano”. Algo más abajo observaremos aún los restos de los pilares de otro puente también de aspecto antiguo.

El llamado puente romano de sobre el Guadyerbas
El llamado puente romano de sobre el Guadyerbas

Cruzando el “Puente Romano” podemos acceder en la otra orilla y ver un viejo molino de agua que conserva su cubo y sus construcciones auxiliares de vivienda, cuadras, zahúrdas etc… Al norte, cerca de allí, se encuentra el yacimiento tardorromano de El Rondal.

El lugar es adecuado para la pesca del black-bass y también abundan los cangrejos americanos, tanto en las pozas del río como en la balsa posterior al puente, a la que dan sombra varios  álamos de buen tamaño donde se abre el valle del Guadyerbas en un paraje muy ameno.

Molino en el Guadyerbas por debajo del puente Romano
Molino en el Guadyerbas por debajo del puente Romano

En sus inmediaciones se encontraba una de las antiguas aldeas del entorno del actual pueblo de Navalcán en los primeros años de la repoblación cristiana, allá por el siglo XIII, Estos primitivos lugares poblados desaparecieron hacia el siglo XVIII, según dice la tradición, por una plaga de carcoma que asoló el caserío definitivamente. Se trata de la aldea de Guadyerbas las Bajas y hoy apenas quedan algunos restos, como un amago de calle delimitada por fresnos que se dirige hacia la iglesia, de la que apenas podemos vislumbrar grandes fragmentos de muros derruidos y construidos con argamasa, además de los cimientos y el arranque de los muros del templo cuando estaba en pie.

Horno de cal de guadyerbas todavía con la última carga de cal sin cocer
Horno de cal de guadyerbas todavía con la última carga de cal sin cocer

Desde allí nos acercaremos a un par de hornos que se encuentran al sudeste de la iglesia, el primero es un tejar situado sobre una pequeña elevación donde todavía se puede ver el horno propiamente dicho, que se completa con la era donde se extendían los ladrillos antes de cocerlos y la pila donde se amasaba el barro. También completa el patrimonio etnográfico de este rincón un calero u horno de cal en el que podemos ver la “boca de dar fuego” en la parte inferior y la “boca de cargar” en la parte superior. Por ésta se cargaba el horno con las piedras calizas del entorno para cocerlas y así hacer la cal. Tiene este horno la peculiaridad de haberse abandonado con toda su carga justo antes de cocerse.

Ruinas de la iglesia de Guadyerbas las Bajas
Ruinas de la iglesia de Guadyerbas las Bajas

Como vemos, todo un curioso patrimonio por el que es interesante curiosear en un entorno natural muy agradable de praderas y risqueras de granito a las orillas del río Guadyerbas. Desde aquí podemos subir por la carretera que vuelve al muro del pantano, desviándonos antes unos trescientos metros por el arroyo del Estanco que cruza la carretera, y que debe su nombre a una antigua presa que para algunos tendría origen romano. Volveremos después nuevamente a la carretera y llegaremos por ella a nuestro punto de partida.

El tramo que nos queda hasta la desembocadura en el Tiétar discurre entre prados donde pastan las vacas y los venados de las fincas colindantes en un paisaje con predominio del encinar.

PARAJES Y PAISAJES DE VELADA, Los Arenales de El Baldío y Sotos del Guadyerbas

PARAJES Y PAISAJES DE VELADA

Los Arenales de El Baldío y Sotos del Guadyerbas y otras cosillas

Camino sobre los arenales del Baldío de Velada
Camino sobre los arenales del Baldío de Velada

Esta es una villa que, a primera vista, da la sensación al visitante de no ser precisamente un pueblo rico en recursos naturales. Tal vez sea debido a esa idea sobre Velada que tiene el forastero por identificar su entorno con lo que en la comarca se conocen como “los llanos de Velada” y que no es otra cosa que el Baldío con su aspecto de llanura árida y arenosa que da al viajero una sensación casi desértica. Seguir leyendo PARAJES Y PAISAJES DE VELADA, Los Arenales de El Baldío y Sotos del Guadyerbas

ENTRE EL TIÉTAR Y EL GUADYERBAS

RUTA ENTRE EL TIÉTAR Y EL GUADYERBASrutatiétarguadyerbas
Un kilómetro antes de llegar a Parrillas, atraviesa la carretera la cañada que, desde el Puerto del Pico, discurre hacia Extremadura por las llanuras de la Campana de Oropesa. Tomamos esa cañada en dirección suroeste llegando hasta las orillas del Embalse del Guadyerbas, donde el aficionado a la pesca puede intentar capturar alguna carpa, barbos, bogas y black-bass, aunque las desafortunadas repoblaciones con peces gato y percasoles han degradado la práctica de este deporte en casi todos los embalses.

Riberas del Tiétar

El siguiente tramo del trayecto continúa por la misma orilla del pantano que, si el nivel de  las aguas no es muy elevado, es practicable. En el caso contrario después de disfrutar del embalse y sus magníficas vistas sobre Gredos y las dehesas del entorno volveremos a la carretera y continuaremos por ella el recorrido hacia el oeste.

Arquitectura popular de Parrillas

Nos encontramos ya en el muro de la presa y desde allí seguimos la carretera como un kilómetro más hasta que volvemos a encontrar el río a la derecha .En este paraje se encontraba uno de los núcleos de población que dieron origen a Navalcán y del cual hoy apenas quedan restos, con algunos muros escasamente visibles y, si os fijáis bien, una calleja entre pequeños fresnos que conduce a un grueso muro de argamasa, único testigo de lo que fue la iglesia del pueblecito de Guadyerbas las Bajas.

Molino en el Guadyerbas

Este paraje es adecuado para detenerse a reponer fuerzas y dar un paseo observando primero un tejar sobre una pequeña elevación donde todavía se percibe el horno, la era donde se extendían los ladrillos antes de cocerlos y la pila donde se amasaba el barro. Al otro lado del río se encuentra un molino en un paraje de fresnos y praderas muy ameno, y siguiendo su canal aguas arriba llegamos a un antiguo puente medieval cuyo arco, muy aplanado, parece ir a derrumbarse de un momento a otro. El lugar es adecuado para la pesca del black-bass y también abundan los cangrejos americanos.

Puente "romano" de navalcán sobre el Guadyerbas Puente «romano» de navalcán sobre el Guadyerbas

Volvemos a Navalcán y tomamos la pista que frente a la piscina conduce a la captación de aguas en el Tiétar. Se distingue por ir casi paralela a una pequeña línea eléctrica. Un kilómetro antes de llegar al río hay una desviación a la derecha que nos conduce hasta el molino de Peña ,es un paraje muy agradable ,donde se puede pernoctar si vamos a pie y queremos doblar la jornada, pues el molino es abovedado y dentro hay arena.

El río corre limpio hasta Junio cuando desgraciadamente, las captaciones de agua de las urbanizaciones y pueblos de Gredos y la escasa depuración de las aguas residuales que generan, lo deterioran hasta el punto de no ser recomendable para el baño. Pero las primaveras del Tiétar son de singular belleza y también nos permiten practicar la pesca, sobre todo de barbos y bogas.

Arquitectura popular de Parrillas

Desandamos el camino hasta Navalcán ,aquí podemos reponer fuerzas en los dos o tres restaurantes ,carillas y cochinillo o chanfaina, por ejemplo, y dar una vuelta por el pueblo visitando un pequeño puente medieval restaurado por la escuela taller, algunos elementos de arquitectura popular, un monumento a los conquistadores que desde estas tierras fueron a las Américas y otro a los emigrantes. Los amantes de la artesanía pueden adquirir en Navalcán labores de mantelería que, aunque menos conocidas que las de Lagartera, en nada tienen que envidiarlas.

También podemos visitar un pequeño museo etnográfico donde además se exhiben las fotos donadas por Arthur Miller,  escritor y premio Nobel cuya esposa, después de Marylin Monroe, fue Inge Morth que hizo las instantáneas en los años 50 durante una boda local.

Una de las fotos de una boda en Navalcán de Inge Morth que se exhiben en el museo. Una de las fotos de una boda en Navalcán de Inge Morth que se exhiben en el museo.

Seguimos después nuestro camino hasta Parrillas, pueblo con mucho sabor que todavía conserva rincones con pintoresca arquitectura tradicional. También aquí ha restaurado la escuela taller un potro de herrar, la placita del pilón y se han erigido un rollo en memoria del 350 aniversario del privilegio de villazgo de este pequeño pueblo al que desde aquí felicitamos por conservar su patrimonio etnológico. Otro ejemplo de su buen hacer es la reconstrucción de la Ermita de la Fuente Santa que podemos visitar, camino ya de Talavera y donde se celebra en mayo una concurrida romería.

Las labores de Navalcán

Se pueden adquirir en Navalcán a buen precio típicas labores tradicionales. Los eruditos dicen que son absolutamente autóctonas y remontan sus motivos al siglo III d.C. Parece que sus esvásticas, rombos y meandros son de origen copto y de una gran influencia oriental. Son bordados de los denominados «de tejidillo» y tradicionalmente se hacían sobre lino con hilo de lana ,especulándose con la influencia sobre bordados incas que habrían llevado los navalqueños que pasaron a América en la conquista.