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CAÑADA LEONESA ORIENTAL VI: HACIA VELADA POR SUS LLANOS

CAÑADA LEONESA ORIENTAL VI

HACIA VELADA POR SUS LLANOS

Recorrido aproximado 12 kilómetros, 3 horas y media

Venta Viñas en la Cañada Leonesa Oriental
Rótulo de la Venta Viñas:
«parador Venta Viñas Felipe Carvajal»

Esta etapa comienza en la carretera que va de Segurilla a Montesclaros, cuando cruza sobre el río Guadyerbas. Tomamos la cañada y, como a un kilómetro de la carretera y justo antes de cruzar un pequeño arroyo, encontramos una antigua venta de las muchas que jalonaban los caminos ganaderos. Todavía podemos leer en el muro “Parador de Venta Viñas de Felipe Carvajal. Estos sencillos establecimientos hosteleros rurales ofrecían en zonas despobladas como ésta albergue a lo trashumantes, un poco de comida caliente o simplemente pan, para lo que estaban muchas de ellas dotadas de un horno, un techo y forraje para las caballerías. La cama era muchas veces el pajar.

Alcornocales del Baldío de Velada

La cañada nos lleva hasta el Riolobos, un afluente del Guadyerbas que nos veremos obligados a vadear. Aunque si llevara mucho caudal o fuera invierno nos veríamos obligados a remontarlo hasta algunos puentecillos que hay en los huertos de sus orillas, aguas arriba.

Camino en los arenales delBaldío de Velada

En sus riberas hubo también población romana y medieval, de las que sólo nos quedan algunos muros cubiertos por los sauces y el cubo de un antiquísimo molino que ya se nombra en documentos de principios del siglo XII, aunque los restos arqueológicos del entorno y el aspecto de su argamasa ha llegado a hacer pensar a algunos en el posible origen romano de ese artificio. Casi enfrente, pero en la otra orilla se encuentra el molino Burdías, único ingenio de la provincia que funcionó mediante una gran rueda gravitatoria de cangilones y siete metros de diámetro, parecida a la de las norias, que movía sus piedras, aunque hoy ha sido adaptado como vivienda.

La desembocadura de Riolobos en el Guadyerbas está cubierta de sotos muy frescos y agradables entre los que podremos practicar la pesca de bogas y barbos que suben en gran cantidad en las primaveras lluviosas

La vía pecuaria cruza el arroyo de Riolobos introduciéndose en el Baldío de Velada, planicie conocida en la zona como Los Llanos de Velada. Tanto las riberas del Guadyerbas como esta llanura en apariencia esteparia han sido recientemente reconocidas por la Junta de Comunidades con la figura de Parque Fluvial por la peculiaridad y riqueza de su ecosistema.

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Vale la pena recorrer los caminos que surcan el Baldío debido a que en algunos lugares nos dará la sensación por sus arenales de que nos encontramos en una playa, o en un desierto. Allí crecen plantas xerófilas específicas de suelos esteparios que bruscamente pueden dar paso a otros lugares donde crecen los helechos como si nos encontráramos en las húmedas laderas de Gredos. En otras ocasiones encontramos islotes de vegetación con bosquecillos de alcornoque acompañados de brezo o robles de buen porte. Si nos acercamos al Guadyerbas nos sorprenderá su tupida vegetación de ribera con fresnos, sauces, alisos, espinos o endrinos en parajes que constituyen toda una sorpresa, especialmente en las zonas de La Aliseda, La Fresneda, El Toril, o Casillas.

Pero también es sorprendente cómo en medio de estos llanos de aspecto árido aparece una tabla de agua formada por la presa que sobre el arroyo de Los Huertos permite dar agua potable a la villa de Velada con dos mil ochocientos habitantes, y es que bajo estos arenales se halla una capa freática muy superficial, lo que es en parte la causa de estas variaciones de vegetación. Ya en la etapa anterior hemos descrito la especial explotación de estos terrenos, con las famosas sandías y carillas de Velada.

Fuente de Praomaría en Velada

No es extraño que en la misma cañada encontremos aterrizando con sus aparatos a los aficionados al vuelo ultraligero o al aeromodelismo, que utilizan unas antiguas pistas de aterrizaje que aún se perciben y que son los restos de un viejo aeródromo de la Guerra Civil, del que además quedan algunos hangares readaptados en una granja cercana y los escombros del polvorín de las instalaciones militares que estalló por accidente.

La cañada asciende y pronto cruzamos la carretera de Ávila a Talavera en la zona conocida como de Los Paradores, que nos indica el destino que tenían las construcciones que allí se asientan y que, aunque en un principio daban servicio a trashumantes y viajeros que utilizaban la cañada, hoy han quedado como mesones y restaurantes.

Molino de viento en Velada

A la derecha del camino podemos ver lo que algunos confunden con una atalaya y que no es otra cosa que un molino de viento que perteneció a los Marqueses de Velada, que intentaban así contar con un ingenio que moliera la producción cerealística de su señorío, pues el arenoso cauce del Guadyerbas era poco propicio para la construcción de molinos de agua.

Justo enfrente de esta zona de los paradores se encuentran las ermitas de San Cristóbal y la antigua e interesante de la Virgen de Gracia. Se encuentra al este del pueblo, bajo las últimas estribaciones del Berrocal y es una de las joyas del patrimonio de Velada. No conocemos los orígenes de la misma, aunque hay que señalar que en su entorno se encuentran restos de haber habido población con cerámicas medievales e incluso tégulas romanas. El que esto escribe se ha preguntado alguna vez si no sería éste el despoblado de Colilla, que las crónicas medievales sitúan cerca de Velada, pero por ahora las primeras noticias que tenemos de la ermita pertenecen a las Relaciones de Felipe II, en las que se dice que “como a tres tiros de ballesta del pueblo está la ermita donde vienen en procesión de muchos lugares de las tierras de Talavera el seis de mayo, día de San Juan de Portalatina, y que otras aldeas de la tierra de Oropesa vienen el día segundo de Pascua de Espíritu Santo por ser mucha la devoción de los comarcanos al haber sanado en la dicha su casa algunos enfermos coxos, habiendo venido enfermos e yendo sanos dexando en la dicha ermita las muletas e báculos con que andaban”.

Ermita de Virgen de Gracia en dibujo de Enrique reaño

El edificio es de planta cuadrada con acceso por un pórtico y portada con arco de medio punto, cuyas piedras originales se han montado junto a la ermita al haberse hecho una entrada más amplia. Pero la mayor riqueza que alberga este monumento es una magnífica azulejería de Talavera cubriendo el ábside y en dos paneles que adornaban dos altares laterales hoy desaparecidos. Los azulejos que cubren las paredes y la bóveda del ábside son más antiguos y representan escenas de la vida de la Virgen, además de las armas del marqués de Velada y símbolos de la orden franciscana. Se ejecutaron probablemente a finales del siglo XVI y se ha especulado con que su autor fuera Hernando de Loaysa, gran ceramista que tiene obras singulares en el palacio del Infantado de Guadalajara y en palacios y conventos de Valladolid, entre otras. Pero sin lugar a dudas, la cerámica más peculiar y de mayor calidad por la magnífica ejecución de su pintura es la que decora los retablos de los altares laterales hoy desaparecidos. Se percibe un diseño de características manieristas en los dibujos de los santos y virtudes en ella representados. La estilización de las figuras ha hecho que algunos hayan querido ver en los diseños originales la mano de discípulos del Greco.

San Cristobal representado en azulejería del siglo XVII en la ermita Virgen de Gracia de Velada

Cuenta también Velada con otra ermita en la parte septentrional del casco urbano bajo la advocación de Santa Ana. Preside la placita del mismo nombre y tiene planta rectangular en mampostería y sillería de granito donde se percibe una ampliación posterior a la construcción original. Cuenta con una pequeña espadaña para su campana y en su interior una buena y antigua imagen de Santa Ana con la Virgen en brazos y ésta a su vez sosteniendo al Niño. La tercera ermita que se mantiene en Velada es la de San Cristóbal, de reciente construcción en la zona del Barbud por los profesionales del transporte del pueblo y donde se celebra la fiesta de la hermandad.

EL TAJO MEDIEVAL Y SUS AFLUENTES

EL TAJO MEDIEVAL Y SUS AFLUENTES

En este capítulo de «Ríos de historia» comentamos la repoblación medieval de nuestro territorio a través de los afluentes del Tajo, con sus torres de observación

Castillo de Malpica, residencia medieval del señor de Valdepusa
Castillo de Malpica, residencia medieval del señor de Valdepusa

Ya hemos visto cómo Talavera es reconquistada y baja la frontera con los musulmanes hasta el Guadiana, quedando entre su corriente y el Tajo un extenso territorio, La Jara, que habrá de ser repoblado desde Talavera bajo la autoridad de su concejo. El viejo puente romano es restaurado una y mil veces, y una y mil veces es derribado por la fuerza de las aguas, pero su existencia es fundamental para la comunicación de nuestra villa con su alfoz, para todo el trasiego de gentes de Castilla y de otros reinos hispanos e incluso de francos que se vienen a mezclar con los mozárabes que permanecieron, los judíos o los moriscos que poblarían no solo la ciudad madre sino también los valles de los afluentes y los arroyos.

Ruinas del castillo de Santisteban junto al río Pusa
Ruinas del castillo de Santisteban junto al río Pusa

Por el Pusa, río de “posadas” de colmenas van ascendiendo los nuevos pobladores y dejan la toponimia marcada por su presencia como en la Venta de Mozárabes cerca de su orilla. O el castillo de Santisteban, del que apenas quedan los restos de cal y canto de su torre. Y desde Malpica irán ascendiendo las gentes y fundarán San Martín en torno a un “Pozuelo” a las orillas de uno de sus arroyos, donde quedan todavía restos de una torrecilla en el entorno del que luego será palacio de los señores de Valdepusa, territorio éste que será enajenado a la villa de Talavera para ser donado por el rey a don Diego Gómez en el siglo XIV. Los señores de Valdepusa construirán su castillo desde donde se fomentará la repoblación del señorío. Santa Ana también junto al mismo río y Navalmoral de Pusa que en el mismo arroyo que San Martín, aguas arriba, unirá luego su caserío a Navalmoral de Toledo, formando siglos después Los Navalmorales con los dos pueblos hermanos separados sólo por el arroyo. Siempre la linde del agua. Y ya fuera de Valdepusa seguirán los colmeneros y cabreros poblando el valle del Pusa hasta Navalucillos de Talavera, que también se unirá con su vecino Navalucillos de Toledo, solo separado por la calle “de la raya”.

Los primeros núcleos de población a las orillas del río Sangrera nacieron en torno a Torrecilla de la Jara en cuya zona ya se conocían numerosos yacimientos romanos y visigodos. En este mismo valle nacerán Las Abiertas y luego San Bartolomé, además de Espinoso y Pueblanueva, la última población en ser fundada como su propio nombre indica.

Casi en el mismo nacimiento del río Jébalo, justo en la divisoria entre el Tajo y el Guadiana, se encuentra la iglesia de Piedraescrita en cuyo ábside se haya pintado un pantocrátor románico- mudéjar, la muestra más sureña de este estilo artístico, ya que a partir nuestra zona no dio tiempo a que la reconquista cristiana instaurara este estilo pues ya comenzaba a difundirse el gótico cuando se repoblaba La Jara. Ya en el Jébalo, bajo es Alcaudete una de las primeras poblaciones repobladas desde antiguos asentamientos musulmanes que crecieron en torno a una torre o fortificación luego reformada, que es la torre de la casa parroquial que se encuentra entre la iglesia y el río. Jébalo abajo una de las primeras propiedades medievales que aparecen en los documentos es la dehesa de Castellanos en cuyo entorno se encuentra otra torre medieval que da nombre a la finca La Torre. Justo en la desembocadura del Jébalo en el Tajo, una isla que queda sin sumergirse por el reculaje del embalse de Azután y que aloja otro yacimiento medieval.

En la cabecera del valle del Uso los repobladores son gentes cristianas, mozárabes de Sevilla y Córdoba, que fundan respectivamente Sevilleja y Cordobilla (núcleo hoy despoblado y en las proximidades de la actual Gargantilla). Vienen a Talavera con su obispo Clemente tras las persecuciones de los almohades y piden al concejo tierras talaveranas en las que asentarse. En la Cabeza del Conde junto al Uso en el término de La Estrella también se hallan restos medievales.

Torre medieval de observación en Navalmoralejo
Torre medieval de observación en Navalmoralejo

En el valle del Andilucha se levanta aguas debajo de Navalmoralejo otra torre de observación medieval, como la de Torlamora cerca del Pedroso, como la de la Oliva y la de Garvín ya más próximas al Tajo.

Al norte de Talavera tenemos ejemplos similares como el desparecido pueblo de Las Atalayuelas de Guadyerbas primitiva localización de Velada que se abandona por las escasas aguas del arroyo del Molinillo junto al que se asienta. Por el mismo motivo también desciende a orillas del arroyo Zarzueleja lo que luego sería Gamonal desde la primitiva población que se encontraba en las ruinas de la que hoy conocemos como ermita de la Encarnación del siglo XIV. La atalaya del Alberche protegía el paso hacia Cardiel y la Sierra de San Vicente

Ermita de la Encarnación en gamonal, antes iglesia del despoblado medieval de Zarzuela
Ermita de la Encarnación en gamonal, antes iglesia del despoblado medieval de Zarzuela

Guadyerbas las Altas, hoy bajo el embalse y Guadyerbas las Bajas que, cerca del llamado Puente Romano del mismo río conserva restos de los muros de su pequeña iglesia y tiene una presa en un arroyo cercano no sabemos si romana o medieval. Ambos núcleos serían el origen de la población de Navalcán. Cerca de la garganta Torinas otra torre daría lugar a la población de Almendral de la Cañada.

En el valle del Tiétar, una de las primeras poblaciones es La Torre, en el término de Gavilanes y otra más que se situaba cercana a Mombeltrán. Son por tanto todos esos valles fluviales los caminos, las arterias que conducirán a los nuevos habitantes de nuestra tierra hasta sus nuevos asentamientos que en general eran más pequeños que los actuales pero cuyas pequeñas aldeas confluyen luego en otras poblaciones mayores que en general llegarán hasta nosotros.

La torre de Azután en el proyectode navegación del Tajo del siglo XVII

UN PASEO POR GUADYERBAS LAS BAJAS

UN PASEO POR GUADYERBAS LAS BAJAS

En la entrada anterior hablábamos del Guadyerbas en su tramo medio hasta llegar a los arenales del baldío de Velada declarado parque fluvial con los sotos del Guadyerbas y que podéis encontrar en la entrada de este blog:

PARAJES Y PAISAJES DE VELADA, Los Arenales de El Baldío y Sotos del Guadyerbas

Roltulo que indica que entramos en el parque fluvial de Guadyerbas y los arenales del baldío de Velada
Roltulo que indica que entramos en el parque fluvial de Guadyerbas y los arenales del baldío de Velada

Desde la desembocadura del arroyo de Riolobos en el Guadyerbas, se introduce el río en el Baldío de Velada, planicie conocida en la zona como Los Llanos de Velada. Tanto las riberas del Guadyerbas como esta llanura en apariencia esteparia han sido recientemente reconocidas por la Junta de Comunidades con la figura de Parque Fluvial por la peculiaridad y riqueza de su ecosistema.

Vale la pena recorrer los caminos que surcan el Baldío debido a que en algunos lugares nos dará la sensación por sus arenales de que nos encontramos en una playa, o en un desierto. Allí crecen plantas xerófilas específicas de suelos esteparios que bruscamente pueden dar paso a otros lugares donde crecen los helechos como si nos encontráramos en las húmedas laderas de Gredos. En otras ocasiones encontramos islotes de vegetación con bosquecillos de alcornoque acompañados de brezo o robles de buen porte. Si nos acercamos al Guadyerbas nos sorprenderá su tupida vegetación de ribera con fresnos, sauces, alisos, espinos o endrinos en parajes que constituyen toda una sorpresa, especialmente en las zonas de La Aliseda, La Fresneda, El Toril, o Casillas.

Pero sigamos con nuestro recorrido por el embalse de Navalcán y la parte más baja de su cauce hasta su desembocadura en el Tiétar.

NAVALCÁN Y SU ENTORNO

Restos del Dolmen de navalcán, casi siempre sumergido bajo el embalse
Restos del Dolmen de navalcán, casi siempre sumergido bajo el embalse

Desde el paleolítico dejaron los seres humanos huellas de su paso por estas tierras, y por ello se encuentran útiles de sílex en las orillas del Guadyerbas. En la Edad del Cobre se levantó el dolmen que actualmente se sitúa bajo las aguas del embalse de Navalcán. Sí que se pueden ver en el Museo de Santa Cruz de Toledo los dos grandes bloques de piedra de la entrada que tienen grabadas dos serpientes como también representaba un menhir hoy desaparecido que se encontraba en el reculaje del pantano. Los restos romanos y medievales completan el patrimonio histórico del entorno navalqueño. En la repoblación abulense de estos territorios Navalcán habría estado incluida en el Sexmo de Las Herrerías junto a otros lugares como Arenas de San Pedro o Ramacastañas para, a finales del siglo XIV, pasar con otras aldeas cercanas a formar parte del señorío de Oropesa, contra el que mantendría durante su historia numerosos pleitos por diferentes problemas sobre dehesas y aprovechamientos.

Partimos en esta excursión del muro del embalse de Navalcán y nos dirigimos por la orilla izquierda del Guadyerbas descendiendo a cierta distancia de las orillas, siguiendo por el borde de las elevaciones sin bajar hasta el cauce, pues las grandes piedras hacen más difícil andar por él. El sendero se hace más claro cuando giramos en dirección oeste.

Después de un tramo con grandes bloques rodados y pozas en el cauce, llegamos primero a los restos de los machones de mampostería de un puente que probablemente sostuviera una estructura de madera para permitir el paso. Siguiendo un sendero empedrado llegamos luego a un antiguo puente medieval cuyo arco, muy aplanado, parece ir a derrumbarse de un momento a otro y es el que se conoce en la zona como el “Puente Romano”. Algo más abajo observaremos aún los restos de los pilares de otro puente también de aspecto antiguo.

El llamado puente romano de sobre el Guadyerbas
El llamado puente romano de sobre el Guadyerbas

Cruzando el “Puente Romano” podemos acceder en la otra orilla y ver un viejo molino de agua que conserva su cubo y sus construcciones auxiliares de vivienda, cuadras, zahúrdas etc… Al norte, cerca de allí, se encuentra el yacimiento tardorromano de El Rondal.

El lugar es adecuado para la pesca del black-bass y también abundan los cangrejos americanos, tanto en las pozas del río como en la balsa posterior al puente, a la que dan sombra varios  álamos de buen tamaño donde se abre el valle del Guadyerbas en un paraje muy ameno.

Molino en el Guadyerbas por debajo del puente Romano
Molino en el Guadyerbas por debajo del puente Romano

En sus inmediaciones se encontraba una de las antiguas aldeas del entorno del actual pueblo de Navalcán en los primeros años de la repoblación cristiana, allá por el siglo XIII, Estos primitivos lugares poblados desaparecieron hacia el siglo XVIII, según dice la tradición, por una plaga de carcoma que asoló el caserío definitivamente. Se trata de la aldea de Guadyerbas las Bajas y hoy apenas quedan algunos restos, como un amago de calle delimitada por fresnos que se dirige hacia la iglesia, de la que apenas podemos vislumbrar grandes fragmentos de muros derruidos y construidos con argamasa, además de los cimientos y el arranque de los muros del templo cuando estaba en pie.

Horno de cal de guadyerbas todavía con la última carga de cal sin cocer
Horno de cal de guadyerbas todavía con la última carga de cal sin cocer

Desde allí nos acercaremos a un par de hornos que se encuentran al sudeste de la iglesia, el primero es un tejar situado sobre una pequeña elevación donde todavía se puede ver el horno propiamente dicho, que se completa con la era donde se extendían los ladrillos antes de cocerlos y la pila donde se amasaba el barro. También completa el patrimonio etnográfico de este rincón un calero u horno de cal en el que podemos ver la “boca de dar fuego” en la parte inferior y la “boca de cargar” en la parte superior. Por ésta se cargaba el horno con las piedras calizas del entorno para cocerlas y así hacer la cal. Tiene este horno la peculiaridad de haberse abandonado con toda su carga justo antes de cocerse.

Ruinas de la iglesia de Guadyerbas las Bajas
Ruinas de la iglesia de Guadyerbas las Bajas

Como vemos, todo un curioso patrimonio por el que es interesante curiosear en un entorno natural muy agradable de praderas y risqueras de granito a las orillas del río Guadyerbas. Desde aquí podemos subir por la carretera que vuelve al muro del pantano, desviándonos antes unos trescientos metros por el arroyo del Estanco que cruza la carretera, y que debe su nombre a una antigua presa que para algunos tendría origen romano. Volveremos después nuevamente a la carretera y llegaremos por ella a nuestro punto de partida.

El tramo que nos queda hasta la desembocadura en el Tiétar discurre entre prados donde pastan las vacas y los venados de las fincas colindantes en un paisaje con predominio del encinar.

PARAJES Y PAISAJES DE VELADA, Los Arenales de El Baldío y Sotos del Guadyerbas

PARAJES Y PAISAJES DE VELADA

Los Arenales de El Baldío y Sotos del Guadyerbas y otras cosillas

Camino sobre los arenales del Baldío de Velada
Camino sobre los arenales del Baldío de Velada

Esta es una villa que, a primera vista, da la sensación al visitante de no ser precisamente un pueblo rico en recursos naturales. Tal vez sea debido a esa idea sobre Velada que tiene el forastero por identificar su entorno con lo que en la comarca se conocen como “los llanos de Velada” y que no es otra cosa que el Baldío con su aspecto de llanura árida y arenosa que da al viajero una sensación casi desértica.

Pero el mismo Baldío es rico en matices paisajísticos. Los atardeceres con el farallón de Gredos al fondo son de una gran belleza y en su territorio encuentras sorpresas como esos helechares que parecen desentonar con el seco suelo, o esos islotes de vegetación donde todavía puede vislumbrarse lo que fue un antiguo bosque mediterráneo con sus alcornocales entre los que crece el brezo, planta serrana que también nos habla de la humedad subterránea de El Baldío que es el acuífero que alimenta a esa gran paga extraordinaria para Velada y sus gentes que es el cultivo de las sandías más famosas de Castilla. No dejan estos sandiares de tener también cierta belleza cuando en plena canícula verdean sobre los arenales de El Baldío que además se adorna con  esas fuentes que salpican los llanos dando una sensación de modesto oasis en medio de la llanura, sobre todo en el entorno del arroyo de La Fresneda o del arroyo de los Huertos con su presa de abastecimiento que recuerda que Velada ha sacado desde siempre su agua y su pan de estas tierras comunes que todos debemos cuidar.

Son de destacar los arenales El Baldío que son curiosísimos, pues en ocasiones parece que recorremos caminos playeros cuando atravesamos estas llanuras.

Alcornoques con el corcho recién extraído en el Baldío de velada
Alcornoques con el corcho recién extraído en el Baldío de velada

Pero Velada también tiene bosque, un inmenso bosque adehesado que no tiene nada que envidiar a los extremeños, y es que en realidad los romanos nos tenían incluidos, como toda la comarca de Talavera, en la Lusitania, con capital en Mérida. Esas grandes dehesas que se prolongan desde aquí hasta Rosarito son la mayor sorpresa que tuve yo al conocer los alrededores de Velada. Se puede viajar por el Camino Real y otros cordeles hasta Ventas de San Julián recorriendo alcornocales y encinares que , en las zonas más húmedas, se salpican con quejigos e incluso con algún roble. Esta enorme masa vegetal rompe su monotonía con un gran número de arroyos como el de los Huertos, Corralejo, La Pontezuela o Mangas de Cuero, nombre hermoso de puro medieval para un arroyo. Son  corrientes  que se suelen agostar en el verano pero tienen en sus riberas una magnífica vegetación de fresnos, espino blanco o algún chopo, manteniendo la frescura durante todo el año.

El casco urbano se sitúa en las últimas estribaciones de la sierrecilla que desde antiguo se conocía como El Berrocal. En ella se sitúan pueblos como Mejorada o Segurilla y a su vez es una prolongación de la Sierra de San Vicente. Estas pequeñas elevaciones se utilizaron como canteras donde se han labrado los sillares y muchas de las piedras con las que se construyeron las casas del pueblo con su característica arquitectura popular de mampostería enjalbegada. La ermita de la Virgen de Gracia se sitúa en estas últimas estribaciones berroqueñas al pie de las que las gentes de Velada vieron buen lugar para plantar las viñas que nutrirían sus pitarras junto con las que se sitúan en la zona oeste del pueblo, a ambos lados del camino de El Barrero. Ese mismo paisaje granítico lo encontramos en la zona norte del término, en las inmediaciones de ese conato de pueblo que fue Aldea de Arango y las inmediaciones de el arroyo Nahínos. Este arroyo aparece en el Libro de la Montería de Alfonso XI como el arroyo de Anadinos  que quiere decir “de los ánades” o sea,  de los patos, y es cierto que hay gran cantidad de estas aves en el curso alto del arroyo, cerca de Montesclaros. También en las proximidades de los límites con este pueblo vecino, se encuentra otro de los parajes más interesantes del señorío de  Velada, se trata de una extensa mancha de robles que se reparten por las inmediaciones del arroyo de la Robledosa en la zona conocida como Cabezas.

Una de las viejas encinas de El Toril en El Baldío
Una de las viejas encinas de El Toril en El Baldío

Hemos hablado ya de la vegetación que acompaña a los pequeños arroyos que cruzan por el término de Velada pero, donde el bosque de ribera se hace verdaderamente más exuberante, es en las orillas del río Guadyerbas lugar en el que además de los fresnos y los espinos que forman auténticos bosquecillos en la zona de la Aliseda, se encuentran también , como su nombre indica, ejemplares de aliso, un árbol que precisa de humedad permanente. Otra especie que también se e puede ver en las proximidades del Guadyerbas es el endrino, el arbusto con cuyos frutos se elabora el pacharán.

Siguiendo con las curiosidades botánicas hay que resaltar los enormes ejemplares de algunas especies arbóreas de nuestro término. El alcornoque Pavero recientemente desaparecido tenía unas dimensiones impresionantes aunque no ha sobrevivido a las últimas sequías. Parece que su nombre procede del hecho de que su copa servía de refugio a las manadas de pavos que antiguamente recorrían las dehesas del pueblo aprovechando la montanera, como los cerdos. En las orillas del río Guadyerbas a su paso por Trujillanos y La Aliseda se encuentran ejemplares de espino blanco de un porte arbóreo lo que no es habitual en esta especie. También hay repartidos por las dehesas de Velada algunos ejemplares de mesto, especie híbrida de encina y alcornoque realmente escasa. En la finca ribereña de El Torilexiste en la orilla sur una gran mancha de encinas vetustas, tan viejas como he visto pocas con sustroncos retorcidos y comidos por su corazón por el paso de los años.

Todo el curso del Guadyerbas es un paraje con un gran interés natural que se percibe desde las “juntas” con Riolobos hasta el reculaje del embalse de Navalcán, que enriquece todas la primaveras el curso fluvial con una impresionante avalancha de peces, sobre todo carpas, barbos y bogas que suben a desovar en el transcurso del río por las tierras de Velada. Riqueza faunística que se puede también percibir en las numerosas conejeras que salpican las zonas inmediatas al curso fluvial y que son vigiladas por aves rapaces de varias especies que intentan alimentarse de los roedores. Son también muy abundantes los abejarucos que sobrevuelan El Baldío y que anidan haciendo sus galerías en la arena del mismo borde de los caminos. Un espectáculo impresionante es el de las miles de grullas que en el invierno pasan por la zona del pantano con su característico sonido.

Fuente de Praomaría y al fondo El Baldío
Fuente de Praomaría y al fondo El Baldío

No debemos olvidar otra de las riquezas naturales que tenemos como es el gran número de cañadas y cordeles que cruzan el término, además de toda una serie de caminos de gran interés para el senderismo y los deportes al aire libre. Son caminos que en general han sido respetados y los “velaínos” pueden discurrir por ellos disfrutando de la naturaleza, pero en los últimos tiempos, la caza, que quiere conseguir poner puertas al campo, está logrando que en algunas fincas particulares no se respeten los caminos públicos que son de todos y que el ayuntamiento debe vigilar para que se mantengan abiertos.

Velada tiene una riqueza natural importante que a veces es desconocida y poco valorada incluso por sus propios habitantes pero que yo les invito a descubrir.

PARA MÁS INFORMACIÓN SOBRE EL PARQUE FLUVIAL DE LOS ARENALES DE EL BALDÍO recomiendo el siguiente enlace:

http://www.revistamedioambientejccm.es/articulo.php?id=15&idn=6

ENTRE EL TIÉTAR Y EL GUADYERBAS

RUTA ENTRE EL TIÉTAR Y EL GUADYERBASrutatiétarguadyerbas
Un kilómetro antes de llegar a Parrillas, atraviesa la carretera la cañada que, desde el Puerto del Pico, discurre hacia Extremadura por las llanuras de la Campana de Oropesa. Tomamos esa cañada en dirección suroeste llegando hasta las orillas del Embalse del Guadyerbas, donde el aficionado a la pesca puede intentar capturar alguna carpa, barbos, bogas y black-bass, aunque las desafortunadas repoblaciones con peces gato y percasoles han degradado la práctica de este deporte en casi todos los embalses.

Riberas del Tiétar

El siguiente tramo del trayecto continúa por la misma orilla del pantano que, si el nivel de  las aguas no es muy elevado, es practicable. En el caso contrario después de disfrutar del embalse y sus magníficas vistas sobre Gredos y las dehesas del entorno volveremos a la carretera y continuaremos por ella el recorrido hacia el oeste.

Arquitectura popular de Parrillas

Nos encontramos ya en el muro de la presa y desde allí seguimos la carretera como un kilómetro más hasta que volvemos a encontrar el río a la derecha .En este paraje se encontraba uno de los núcleos de población que dieron origen a Navalcán y del cual hoy apenas quedan restos, con algunos muros escasamente visibles y, si os fijáis bien, una calleja entre pequeños fresnos que conduce a un grueso muro de argamasa, único testigo de lo que fue la iglesia del pueblecito de Guadyerbas las Bajas.

Molino en el Guadyerbas

Este paraje es adecuado para detenerse a reponer fuerzas y dar un paseo observando primero un tejar sobre una pequeña elevación donde todavía se percibe el horno, la era donde se extendían los ladrillos antes de cocerlos y la pila donde se amasaba el barro. Al otro lado del río se encuentra un molino en un paraje de fresnos y praderas muy ameno, y siguiendo su canal aguas arriba llegamos a un antiguo puente medieval cuyo arco, muy aplanado, parece ir a derrumbarse de un momento a otro. El lugar es adecuado para la pesca del black-bass y también abundan los cangrejos americanos.

Puente "romano" de navalcán sobre el Guadyerbas Puente «romano» de navalcán sobre el Guadyerbas

Volvemos a Navalcán y tomamos la pista que frente a la piscina conduce a la captación de aguas en el Tiétar. Se distingue por ir casi paralela a una pequeña línea eléctrica. Un kilómetro antes de llegar al río hay una desviación a la derecha que nos conduce hasta el molino de Peña ,es un paraje muy agradable ,donde se puede pernoctar si vamos a pie y queremos doblar la jornada, pues el molino es abovedado y dentro hay arena.

El río corre limpio hasta Junio cuando desgraciadamente, las captaciones de agua de las urbanizaciones y pueblos de Gredos y la escasa depuración de las aguas residuales que generan, lo deterioran hasta el punto de no ser recomendable para el baño. Pero las primaveras del Tiétar son de singular belleza y también nos permiten practicar la pesca, sobre todo de barbos y bogas.

Desandamos el camino hasta Navalcán ,aquí podemos reponer fuerzas en los dos o tres restaurantes ,carillas y cochinillo o chanfaina, por ejemplo, y dar una vuelta por el pueblo visitando un pequeño puente medieval restaurado por la escuela taller, algunos elementos de arquitectura popular, un monumento a los conquistadores que desde estas tierras fueron a las Américas y otro a los emigrantes. Los amantes de la artesanía pueden adquirir en Navalcán labores de mantelería que, aunque menos conocidas que las de Lagartera, en nada tienen que envidiarlas.

También podemos visitar un pequeño museo etnográfico donde además se exhiben las fotos donadas por Arthur Miller,  escritor y premio Nobel cuya esposa, después de Marylin Monroe, fue Inge Morth que hizo las instantáneas en los años 50 durante una boda local.

Una de las fotos de una boda en Navalcán de Inge Morth que se exhiben en el museo. Una de las fotos de una boda en Navalcán de Inge Morth que se exhiben en el museo.

Seguimos después nuestro camino hasta Parrillas, pueblo con mucho sabor que todavía conserva rincones con pintoresca arquitectura tradicional. También aquí ha restaurado la escuela taller un potro de herrar, la placita del pilón y se han erigido un rollo en memoria del 350 aniversario del privilegio de villazgo de este pequeño pueblo al que desde aquí felicitamos por conservar su patrimonio etnológico. Otro ejemplo de su buen hacer es la reconstrucción de la Ermita de la Fuente Santa que podemos visitar, camino ya de Talavera y donde se celebra en mayo una concurrida romería.

Las labores de Navalcán

Se pueden adquirir en Navalcán a buen precio típicas labores tradicionales. Los eruditos dicen que son absolutamente autóctonas y remontan sus motivos al siglo III d.C. Parece que sus esvásticas, rombos y meandros son de origen copto y de una gran influencia oriental. Son bordados de los denominados «de tejidillo» y tradicionalmente se hacían sobre lino con hilo de lana ,especulándose con la influencia sobre bordados incas que habrían llevado los navalqueños que pasaron a América en la conquista.

5 RUTAS MOLINERAS POR LA SIERRA DE S. VICENTE

EXCURSIONES MOLINERAS POR LA SIERRA DE SAN VICENTE

Molinos de Guadyerbas en Navamorcuende
Molinos de Guadyerbas en Navamorcuende

En mi libro sobre los molinos de agua de la provincia de Toledo describo los casi trescientos molinos distribuyéndolos por zonas, Una de esa zonas con más de cincuenta artificios es la que abarca la Sierra de San Vicente y sus prolongaciones de El Berrocal por el oeste y la sierra de La Higuera y valle del Alberche por el este.

No tenemos aquí espacio para describir el funcionamiento de estas venerables construcciones que son la primera máquina, el primer ingenio que inicia para algunos la revolución industrial de los humanos, pero sí recomiendo la lectura de mi obra aludida para introducirse en su conocimiento y después visitarlos con mayor conocimiento del tema.

Muchos de esos edificios se hallan en ruina casi completa y apenas distinguimos su planta, y por ello vamos a recomendar una serie de paseos para conocer los más significativos y los que se encuentran en mejor estado o los que están más agrupados en las riberas de nuestros arroyos y pueden hacer más productiva nuestra excursión.

Primera Ruta: Subamos desde Navamorcuende hacia el Piélago y antes de llegar a coronar vemos a nuestra izquierda un cubo solitario de sillarejo con su saetín o conducto por el que salía el agua que movía el rodezno. La propia carretera se ha llevado por delante la sala del molino. Si desde él seguimos su antiguo canal entre el rebollar observamos que se trata de un curioso molino de escorrentía abastecido de caudal por canales labrados en las laderas próximas además de por una fuente cuya corriente se acumulaba en una represa. De este ejemplar sale directamente el agua a otro por debajo ya de la carretera que tiene un receptor en rampa y no en cubo como el anterior. Pero es el tercero, por debajo de los anteriores, el edificio molinero tal vez de mayor entidad de la Sierra. Perteneció al convento y tiene tres pisos y un enorme cubo al que llega el agua por un canal elevado sobre mampostería. Al cárcavo se accedía por una escalera helicoidal. Del cuarto artifico apenas se percibe su vieja rampa arruinada.

Molino en el arroyo del Batán en Garciotún-Bayuela
Molino en el arroyo del Batán en Garciotún-Bayuela

Segunda Ruta: por la cantidad de molinos asentados en sus riberas haremos una segunda excursión a la zona del denominado “puente romano” de Castillo de Bayuela, un puente del siglo XVII en torno al que se localizan seis ejemplares vinculados tanto a Bayuela como a Garciotún. Nos acercaremos por carretera y, yendo hacia Garciotún, nos detendremos donde cruza el arroyo bajo la carretera y subiremos siguiendo sus riberas. Los tres molinos más bajos son muy parecidos, con un cubo de base muy inclinada o cubo-rampa. El tercer artificio toma sus aguas del arroyo del Batán, nombre que nos indica que éste u otro edificio desparecido pudieron haber sido un ingenio también movido por el agua para abatanar los paños. El cuarto es de doble captación, pues toma el agua de ambas corrientes. El siguiente tiene la peculiaridad de asegurar la estanqueidad de su cubo con unos cilindros de cerámica llamados atanores en la terminología molinera. Otro molino tiene su anclaje en los mismos pilares del puente. Todos ellos son de una pintoresca arquitectura popular en mampostería de granito.

Molino de Garganta Tejea en Real de San Vicente
Molino de Garganta Tejea en Real de San Vicente

Tercera Ruta: Desde la gasolinera de El Real de San Vicente parte un camino que en un agradable paseo nos llevará hasta la Garganta Tejea, donde se pueden observar las ruinas de cinco molinos vinculados a El Real y Almendral. El primero de ellas capta el agua con una pequeña presa de dos metros de largo con un canal excavado en la misma chorrera. Desde su propio cárcavo el agua va al siguiente ejemplar. La pendiente es pronunciada y actualmente se puede ver un tubo de hierro por el que descendía el agua, aunque quedan restos que nos demuestran que antes era utilizada una conducción hecha sobre un tronco vaciado de castaño. Esos tubos se cubrían con lanchas de granito para protegerlos. El cuarto edificio era de mayor entidad pues tenía dos plantas y movía dos piedras. Es éste otro conjunto de interés etnográfico por ser de los pocos molinos con receptor “de tubo”y están además situados en un entorno natural de gran belleza.

Molino de Guadmora en Hinojosa de San Vicente
Molino de Guadmora en Hinojosa de San Vicente

Cuarta Ruta: Desde Hinojosa desdenderemos por una senda que va hasta el arroyo Guadmora, en término de esta localidad, encontramos dos pintorescas construcciones molineras. Seguiremos bajando por el camino paralelo a la ribera de este arroyo y ya en término de Bayuela encontraremos otros dos magníficos ejemplares en mampostería de granito que como los anteriores tienen su receptor de cubo y un de ellos también sirvió de batán.

Molino del Tiétar en La Iglesuela
Molino del Tiétar en La Iglesuela

Quinta ruta: Desde el puente de la carretera de la Iglesuela a Casavieja podemos ascender río arriba y visitar un ejemplar que era de gran belleza pero ha sido restaurado de forma no muy afortunada y más arriba otro ejemplar con su presa con un entorno natural de gran interés con cigüeña negra. Era de dos piedras y estuvo reconvertido a motor de gasoil cuando no había caudal suficiente. Si nos quedan fuerzas bajaremos luego el río hasta llegar al molino de Castillo, que se caracteriza por un canal de mampostería elevado de bloques graníticos.

Y molinos sueltos: Desde el propio casco de San Román se ascienden doscientos metros y encontramos un bonito molino en el arroyo de Las Tenebreras. Cerca del casco de Buenaventura hay otro buen ejemplar, así como en el mismo caserío de El Real donde podemos ver otros cuatro. Junto a Sotillo de las Palomas, por debajo del puente de la carretera, se encuentra sobre el Guadyerbas otro curioso ejemplar muy accesible que se intentó mover en tiempos de guerra con motor de vapor de agua, una especie de curiosa locomotora molinera.

EL HOMBRE DEL GUADYERBAS, UN CURIOSO YACIMIENTO PALEOLÍTICO

Canto rodado trabajado hallado en el Guadyerbas

Hay varios yacimientos en nuestra comarca cuya industria podríamos denominar como el «Paleolítico de Velada» ya que es en el término de esta villa donde se encuentra la mayor riqueza y densidad de unos yacimientos que con numerosa material de sílex es la representación más significativa, hasta el momento, del paleolítico superior de las tierras de Talavera. Llama la atención la gran variedad de materiales, tanto por su forma como por el colorido y diferentes tamaños de los mismos. Las pátinas y el grado de rodamiento también son muy variables, incluso se encuentran algunos objetos en cuarcita que, por su aspecto, bien pudieran pertenecer al paleolítico inferior o al menos a dataciones más antiguas que la generalidad del material.

Todos estos hallazgos se distribuyen por una gran zona que comprende las riberas de los arroyos del Molinillo, el de Los Huertos, el de Alcañizo y los ríos Guadyerbas y Riolobos[1].

Industria paleolítica del Guadyerbas

En la desembocadura del Guadyerbas en el Tiétar aparece también industria , aunque no se halla en este último río geológicamente más condicionado por los plegamientos de la Sierra de Gredos.oncretamente en este punto, con motivo de los estudios sobre el impacto del Embalse de Monteagudo, realizaron Fco. Javier Díaz y Ramón Gómez un estudio geológico que nos permite datar la antigüedad de este yacimiento entre los 8000 y los 10000 años.El material está tallado sobre lascas de tamaño medio en general (2-8 cm) y con morfologías muy diversas.

Microlitos del paleolítico

Según la especialista en paleolítico Josefa Enamorado «La importancia de estas colecciones radica en que es la primera vez que en el valle medio del Tajo se registran objetos con estas cracterísticas y cronología… es raro además que estos yacimientos se localicen al aire libre ya que lo habitual es que se encuentren en cuevas y abrigos. Estas colecciones ribereñas del Guadyerbas aportarán más  luz   sobre la vida y comportamientos humanos de los habitantes del interior peninsular ya que, por ahora, solamente existen paralelos a estas culturas en la cornisa cantábrica» [2]

Bifaz de sílex del yacimiento del Guadyerbas en Velada

El mismo autor que descubrió los yacimientos del «paleolítico de Velada», Miguel Méndez, ha localizado tres nuevos asentamientos con características diferentes a los anteriores, uno en el arroyo de Malojo pero en zona más alta del arroyo que el otro yacimiento ya enumerado y perteneciente al paleolítico inferior,otro en las orillas del arroyo Zarzueleja cercano a la población de Gamonal y un tercero en el arroyo de la Sal. Todos presentan una industria realizada en sílex de tonalidades mayoritariamente blanquecinas, con retoque menos elaborado que el de Velada pero que por su situación estratigráfica pertenece también al paleolítico más reciente o incluso al epipaleolítico[3].

[1]MÉNDEZ -CABEZA FUENTES, V. M. Y  PALOMO ,G. La Villa de Velada, Toledo, Diputación Provincial, 1984, pp. 25-33.

[2]Op. cit. La ocupación…

[3]Comunicación personal de Miguel Méndez.

GUADYERBAS  POR NAVALCÁN HASTA LA DESEMBOCADURA

GUADYERBAS  POR NAVALCÁN HASTA LA DESEMBOCADURA

Dolmen de Navalcán que habitualmente se halla inundado por el embalse de Guadyerbas

Hay dos excursiones en este blog cuyos enlaces adjuntamos que describen los parajes por los que pasa el río Guadyerbas por el embalse de Navalcán y hasta su desembocadura en el Tiétar pasando por el despoblado  de  Guadyerbas las Bajas.

http://lamejortierradecastilla.com/por-la-canada-y-el-guadyerbas-hasta-corchuela/

http://lamejortierradecastilla.com/un-paseo-por-guadyerbas-las-bajas/

Solo nos falta conocer el pueblo de Navalcán:

UNA VISITA A NAVALCÁN

Restos de la iglesia del despoblado de Guadyerbas las Bajas

En Navalcán se han hallado útiles de sílex del paleolítico, el dólmen que se halla sumergido en el embalse y del que hablaremos más detenidamente. Un pequeño campo de dólmenes de muy pequeño tamaño en la dehesa de Calabazas, fondos de cabaña calcolíticos y de la Edad del Bronce, alguna villa romana y despoblados medievales que unidos formaron el actual pueblo de Navalcán. Algunos de esos restos los hemos comentado en los enlaces referidos.

Los laboriosos navalqueños se han visto obligados a emigrar en algunas épocas de su historia, un  monumento al ausente se ha instalado en la plaza municipal junto a otro que recuerda a los habitantes de este pueblo que contribuyeron a la empresa americana. Esa diáspora no ha impedido que muchos de ellos vuelvan a su pueblo donde mantienen y reforman sus viviendas, lo que ha ocasionado la desaparición de la mayor parte del patrimonio arquitectónico tradicional. Todavía podemos ver algún rincón que guarda su tipismo y algunas viviendas levantadas en mampostería con pequeños balcones en la fachada.

Puente llamado «romano» sobre el arroyo de Navalcán

EL PATRIMONIO: La iglesia parroquial se encuentra bajo la advocación de la Virgen del Monte y es la típica construcción del siglo XVI en mampostería y sillería que tiene características comunes con casi todos los pueblos que pertenecieron a la diócesis de Ávila en la Campana de Oropesa, la Sierra de San Vicente y el Berrocal. Es una edificación de aspecto robusto con su torre achaparrada y el ábside reforzado con contrafuertes. El portal semicerrado de la fachada sur y la vivienda curato adosada al norte hacen perder al templo su perspectiva. Un panel de cerámica de Ruiz de Luna y algunas imágenes con sus retablos barrocos son dignos de reseñar, sobre todo la antigua talla del Santo Cristo de la Viga

Iglesia parroquial de Navalcán

Navalcán cuenta con dos ermitas, la de San Isidro de nueva construcción y la de San Pedro o de la Madre Isabel recientemente restaurada. En cuanto al patrimonio etnográfico podemos ver dos molinos hidráulicos, el primero de ellos aguas arriba del casco urbano tiene un bonito cubo y el segundo, aguas abajo del pueblo. En la entrada oriental del caserío se ha restaurado un gracioso puente medieval que salva el mismo arroyo además del “puente romano” al que nos referíamos al hablar de Guadyerbas las Bajas.

Dos navalqueñas con el traje tradicional

En Navalcán ir vestido con el traje típico se conoce como ponerse “Las Vistas”. No tiene su vestido tradicional nada que envidiar en vistosidad al traje lagarterano, como sucede con otros de la Campana de Oropesa. Ello se debe a que en este pueblo las labores tradicionales son también de gran belleza en sus diferentes tipos, como el “colchao”, el “deshilo” o los bordados de ramos y piñas. En la fiesta del Corpus se exhiben colchas, manteles y otras piezas de lo mejor de sus ajuares colgadas adornando las fachadas y altarcillos al paso de la procesión.

Son de destacar las bodas celebradas al estilo tradicional con todo el colorido de sus trajes típicos y el baile de la manzana en la plaza. Estos mismos rituales son los que impresionaron a la fotógrafo Inge Morth, esposa de Arthur Miller, premio Príncipe de Asturias por su obra como dramaturgo de fama internacional y conocido también por haber sido su primera esposa Marylin Monroe. Inge Morth realizó en los años cincuenta una serie de pintorescas instantáneas en Navalcán que ha donado años atrás a su ayuntamiento durante el homenaje que recibió.

Una de las preciosas fotos de Inge Morth realizó sobre una boda en Navalcán

Otras fiestas  que se mantienen en Navalcán son San Isidro el 15 de Mayo con romería a su ermita o las fiestas de verano de San Roque con los habituales elementos de los festejos estivales En invierno se festeja a San Pablo el día 25 de Enero y, aunque decaída en los últimos años, es de destacar la Semana de Quintos, en la que antiguamente recorrían los mozos el pueblo con el carnero que las novias adornaban con borlas de hilo.

Labores tradicionales navalqueñas expuestas en el Corpus

ARTESANÍA Y GASTRONOMÍA: En cuanto a la artesanía debemos reseñar, además de los magníficos bordados, los objetos de madera tallados con abigarrada decoración por los artesanos que hacen con raíz de fresno curiosos morteros, rabeles y otros objetos de arte pastoril.

Se pueden adquirir en Navalcán a buen precio típicas labores tradicionales. Los eruditos dicen que son absolutamente autóctonas y remontan su origen al siglo III, y parece que sus curiosos motivos, como esvásticas, rombos y meandros son de procedencia copta y de una gran influencia oriental.

Son bordados de los denominados «de tejidillo», y tradicionalmente se hacían sobre lino con hilo de lana, especulándose también con la influencia sobre bordados incas que habrían llevado los navalqueños que pasaron a América en la conquista.

Detalle de una fachada en Navalcán

La cocina de Navalcán tiene ciertos platos característicos entre los que podemos destacar la chanfaina, consistente manjar que se hace con hígado de cordero, patata, pimiento, tomate, cebolla y pimentón. También es típica la caldereta de cordero o el picadillo. La matanza es parte fundamental de su gastronomía, en la que como algo característico habría que destacar el “bondejo”, que era la forma de conservar los huesos adobados en el estómago o en la vejiga del cerdo para luego ser utilizados durante el resto del año en diferentes guisos. Entre los dulces debemos señalar las “cristiones”, los suspiros o los mantecados, las puches y las perrunillas. En Navalcán podemos comer en tres o cuatro establecimientos y una casa rural también ofrece sus servicios.

EL GUADYERBAS Y MONTESCLAROS

EL GUADYERBAS Y MONTESCLAROS

Rollo jurisdiccional de Monesclaros

La orilla norte del río discurre por los territorios de Montesclaros, pueblo rodeado de alcornoques y encinas de gran porte con un bosque mediterráneo muy ameno, además de un robledal que pocos conocen. Nos podemos acercar a este pueblor desde el mismo río Guadyerbas por un cordel amojonado y volver haciendo la ruta de la Cal que también podemos encontrar en este blog. El arroyo Nahínos tiene unas riberas muy agradables para pasearlas entre bosque y algunas chorreras y pequeñas cascadas.

LA RUTA DE LA CAL

Uno de los hornos de Montesclaros

Desde el embalse de Navamorcuende el Guadyerbas entra en paisajes menos serranos,, más adehesados y tras pasar por las proximidades de la ermita de Guadyerbas y Sotillo desciende hacia el llano paralelo a la Cañada Leonesa Oriental, por lo que ese recorrido podéis verlo reflejado en dos de los enlaces de este mismo blog que os adjunto a continuación.

http://lamejortierradecastilla.com/por-el-guadyerbas-y-sotillo-de-las-palomas/

http://lamejortierradecastilla.com/canada-leonesa-oriental-vi-hacia-velada-por-sus-llanos/

Montesclaros nos recibe con su monumento que recuerda un record guiness y una fiesta tradicional en la que se cuelgan cáscaras de huevo del rollo jurisdiccional de la plaza.

Iglesia parroquial de Montesclaros

El rollo simboliza el privilegio de villazgo de Montesclaros, que hasta finales del siglo XV solo se conocía como un paraje con referencias como lugar de caza ya en tiempos de Alfonso XI.

Crucero gótico juno a la ermita de San Sebastián

El territorio queda vinculado al conde de Benavente y luego a su hija Juana Pimentel la conocida como Triste Condesa por la ejecución de su marido don Álvaro de Luna, pero es  su hija María de Luna quien da carta fundacional a Montesclaros en 1491 y es poblada con quince vecinos de Navamorcuende que labrarán aquellos montes y Alijares y se asentarán junto al camino de Castilla, en el portezuelo que estaba siendo azotado por la presencia de salteadores.

Monumento con la carta fundacional y recuerdo del Guiness de los huevos que se colgaron en la fiesta

La arquitectura popular de Montesclaros es granítica similar a la de El Berrocal y la sierra de San Vicente con viviendas sencillas de vanos pequeños y muchas de ellas enjalbegadas. Hay algunas que tienen largos perfiles con tejados prolongados.

Arquitectura popular en Montesclaros

Queda todavía un edificio que fue propiedad del señor de Montesclaros donde parece que residió su administrador.

Casona del señor de Montesclaros

El rollo aludido se levanta cuando Montesclaros se hace villa en el siglo XVI y tiene el escudo de los Mendoza.  El rollo está un tanto deteriorado pues aunque se percibe una inscripción del siglo XIX y el escudo, sus canes y pináculo están muy erosionados.

Detalle del rollo de Montesclaros

Queda también una fuente abovedada de granito junto a la iglesia que es muy parecida a las que hay en La Iglesuela.

Fuente abovedada de Montesclaros

La iglesia parroquial de nuestra Señora de los Remedios está construida también en sillería de granito. Es de estilo gótico con bóveda de crucería en el ábside y presenta el aspecto que tienen tantas iglesias de la zona de repoblación abulense. En su retablo se representa, entre otras, una pintura sobre el martirio de Santa Águeda cortándole los pechos con tenazas.

Martirio de Santa Águeda en el retablo de la iglesia de Montesclaros

Es la patrona de las enfermas de cáncer de mama y también de Montesclaros, y se le hace una fiesta en la que en la puerta de cada casa se encienden hogueras nocturnas ycon actos religiosos y procesión de gran predominio femenino, como suele ser en todas las celebraciones de esta santa que en algunos lugares las hacen proceder de las antiguas fiestas de la matronalia romanas

La ermita de San Sebastián tiene restos góticos y un bonito crucero de la misma época. En la iglesia hay una imagen de San Sebastián que bien podría pertenecer a esta ermita.

Imagen de San Sebastián en la iglesia parroquial

Desde ella parte la ruta que une todos los hornos de cal de Montesclaros y la cantera de la que salió el mármol para esculpir las fuentes de Cibeles y Neptuno como describimos en el enlace antedicho de la ruta de la Cal.

Ermita de San Sebastián en Montesclaros

POR EL GUADYERBAS Y SOTILLO DE LAS PALOMAS

CAÑADA LEONESA ORIENTAL V

POR EL GUADYERBAS Y SOTILLO DE LAS PALOMAS

Recorrido aproximado 11 kilómetros, tres horas

La Cañada Leonesa Oriental por Sotillo y el Guadyerbas

Ya repuestos, volvemos a la cañada siguiéndola a pie. El tramo siguiente es uno de los pocos de la cañada que venimos recorriendo que son intransitables con todoterreno. Llegamos así hasta un agradable lugar situado a las orillas del río Guadyerbas. En este paraje rodeado de fresnos y praderas se encuentra la ermita de Nuestra Señora de Guadyerbas, hoy convertida en pajar y de la que al menos desde el siglo XIII existen referencias históricas. Siempre tuvo fama la Virgen que acogía de buena intercesora para la lluvia: “Virgen de Guadyerbas, la hierba no nace/ y los corderitos se mueren de hambre/ Virgen de Guadyerbas, la del manto azul/ enviadnos agua para todo el común”, como decían los lugareños en unas coplillas. Es en realidad la iglesia de una antigua aldea hoy despoblada, como sucedió con el también cercano lugar de Parraces, del que cuentan que fue abandonado porque alguien envenenó sus aguas.

Ermita del Guadyerbas cerca de Sotillo

Un kilómetro después, llegaremos al pueblecito de Sotillo de las Palomas, otro lugar que formó parte del señorío de Navamorcuende, hasta que se hizo villa a finales del siglo XVII, aunque no queden restos de los símbolos erigidos en madera para atestiguarlo: “la horca fue colocada en el lugar de Fuente la Viña, en el camino de Marrupe, y la picota  en la plaza pública, frente a la Casa del Concejo”.

Escudo de los Dávila en el cabecero de la iglesia

El origen del  pueblo parece haber sido un palomar construido por un tal Juan Blazquez en la zona de la ermita de Guadyerbas por lo que se conoció como Soto del Palomar el paraje donde más tarde se asentaría. Daremos una vuelta por su caserío observando su arquitectura popular serrana, con las casas de una sola planta de mampostería granítica con los cercos de huecos y ventanas enjalbegados. Muchas de las viviendas tienen patio. Y echaremos un vistazo a su iglesia, que tiene cierto encanto con su espadaña y su portalillo sobre columnas de piedra. En su interior es de destacar el púlpito y un retablo barroco de cierta calidad.

Uno de los fresnos monumentales junto a la ermita de Guadyerbas

Un molino se sitúa en el Guadyerbas y tiene la curiosidad de haber funcionado con una máquina de vapor, aunque cuentan con sorna los mayores del pueblo que si hubiera seguido moliendo habría acabado con toda la leña de las magníficas dehesas que rodean a Sotillo.

Como fiestas de invierno celebran la Candelaria y San Sebastián, con el tradicional encendido del “chozo” por los quintos.

Desde aquí todo el cordel es transitable en vehículo hasta Velada, aunque en este primer tramo, si lo deseamos, podemos encaramarnos a pie hasta los restos de la medieval atalaya de Torrejón. Para ello deberemos tomar un camino que parte desde la entrada de la finca Carrascosa para llegar a la atalaya y desde allí, una vez hayamos disfrutado de las vistas y la soledad del paraje, descender de nuevo a la cañada por la cara occidental del cerro sobre el que se eleva.

La fiesta de verano en Sotillo se celebra al patrón, Santiago

El trayecto que vamos siguiendo es muy agradable, entre prados y dehesas con el Guadyerbas y sus amenos bosquecillos de ribera paralelos a nuestro recorrido. Nos cruzamos poco después con la carretera de Segurilla a Montesclaros. Cerca pasa el antiguo camino de Los Caleros por el que desde los hornos de Montesclaros se bajaba la cal hasta Talavera para luego comercializarla en la comarca e incluso en Madrid, ciudad que también tiene esculpidas con la piedra caliza de Montesclaros las esculturas de Neptuno y la Cibeles Hasta la capital llegaron los grandes bloques de piedra que por el cauce del Guadyerbas se llevaron a Velada y luego a Talavera y Madrid, donde los labraron para hacer las esculturas. El ayuntamiento de Montesclaros donó hace unos años al de Madrid la piedra necesaria para la restauración de una mano de la Cibeles después de haber sufrido atentados vandálicos de los forofos futboleros.

Arquitectura popular en Sotillo de las Palomas

A la izquierda de la cañada vamos viendo las elevaciones de El Berrocal, con su espeso bosque mediterráneo, más adehesado a la otra orilla del Guadyerbas, río al que podemos también descender por algún camino trasversal para disfrutar de sus hermosos bosques de ribera. Vamos llegando así al baldío de Velada famoso por la producción de sandías y carillas.

Gredos al fondo del valle del Guadyerbas por donde discurre la cañada