DEL TIÉTAR A PARRILLAS POR LA CAÑADA

CAÑADA LEONESA OCCIDENTAL II

DESDE EL TIÉTAR A PARRILAS

Antes de hacer este tramo debemos atravesar el río Tiétar

Recorrido aproximado 12 kilómetros, tres horas

Más cuatro de la desviación a Parrillas, ida y vuelta, otra hora más.

Cañada Leonesa occidental a su paso por los términos de Velada y Parrillas

Vamos a comenzar nuestros periplos trashumantes por la cañadaque desciende desde el Puerto del Pico hasta Ramacastañas cruzando así el Tiétar y pasando de una Castilla a la otra. Aquí comenzaremos nuestro camino de hoy, siguiendo la que en los planos aparece como Cañada de Arenas de San Pedro a Navalmoral de la Mata. Vamos a seguirla desde el puente del Tiétar en dirección sur, adentrándonos en el término de la villa de Parrillas que, en nuestro ascenso paralelo a la carretera que va a Talavera, vamos a ir dejando a la derecha. Cuando coronamos el repecho, entramos en las tierras de Velada y unos metros después, parte un camino a la izquierda que nos llevará, si queremos desviarnos, en un agradable paseo de unos dos kilómetros y medio hasta un pueblo desaparecido que se llamó Aldea de Arango y que  se conoce actualmente con el nombre de la finca donde se halla, El Bosque.

Parador de San Prudencio, junto a la cañada Leonesa occidental y la carretera de Arenas

En realidad éste fue un conato de pueblo, una colonización fallida promovida en 1863, mediante la que el terrateniente y senador del reino don Andrés Arango quiso colonizar estas sierrecillas despobladas. Conserva todavía su iglesia, el cementerio, el caserío de la finca y los restos escasos de algunas viviendas de aquella población que solo duró unas décadas pero de la que se conservan en la parroquia de Velada los libros de nacimientos y defunciones. Muy cerca, en el arroyo de Navalarroyo, se conserva un molino muy antiguo, situado en una zona de praderas y alcornocales. En el arroyo de Nahínos se pueden ver dos buenos puentes graníticos con los que don Andrés quiso facilitar la explotación de sus tierras y, entre ambos, unas cascadas pintorescas. El colegio público de Velada lleva el nombre de Andrés Arango porque a su patrocinio se debe la fundación primitiva de las escuelas “velaínas” dotadas con diez mil pesetas de las de entonces.

Puente construido en l aldea de Arango por su fundador, hoy finca El Bosque

Desde Aldea de Arango volvemos a la cañada, vamos descendiendo por el cordel y dejando algunos caseríos a la derecha que en su mayoría sirvieron como ventas y paradores para los trashumantes. En el quiebro que hace el la cañada separándose de la carretera de Arenas vemos un viejo edificio que se conoce como El Parador de San Prudencio o Parador de Aguirre. Se llama así porque era propiedad de la Fundación Aguirre de Talavera, debido a que está situada en La Aliseda, una de las fincas de cuyos beneficios se financia el patronato benéfico. En la institución solamente podían ser admitidos en su origen niños de Talavera, Velada (por estar localizadas en su término las fincas de Aguirre) y Vitoria por ser este terrateniente originario de esa ciudad, cuyo patrón es San Prudencio. Este parador tenía como usuarios principales a los carreteros que bajaban desde la Sierra de Gredos cargados de madera para Talavera y Madrid. Antiguamente, cuando estaba en activo la Cabaña Real de Carreteros, los carreteros cargaban loza en Talavera, para luego transportarla a Sevilla donde se embarcaba para las Américas.

La Cañda a su paso por el término de Parrillas

La cañada continua entre paredes de piedra en un entorno de bosque mediterráneo y algunos prados a los lados con otros caseríos y antiguos paradores que incluso tienen hornos donde se debieron cocer no pocos panes para los serranos que pasaban por aquí con sus ganados.

Tramo calzado de la Cañada Leonesa Oriental

Llegamos después de seis kilómetros de recorrido hasta la carretera que se desvía desde la de Arenas a Talavera para ir a los pueblos de Parrillas y Navalcán. Aquí abandonamos la cañada si queremos visitar estos dos pueblos de fuerte personalidad. Solamente recorridos unos metros de la carretera vemos un indicador que nos orienta hacia la ermita de la Fuente Santa, recientemente reconstruida por los parrillanos y donde se celebra una concurrida romería. Es curioso cómo, cerca de aquí, se encontró un ara funeraria romana alusiva a las ninfas, deidades romanas de las aguas, en un entorno que cuenta con dos ermitas vinculadas a las aguas salutíferas, como son ésta de la Fuente Santa y la de San Juan Bautista, advocación vinculada también a diversos aspectos y rituales relacionados con el agua.

Fuente Santa que da nombre a la Virgen de la ermita de Parrillas

La ermita de la Virgen de la Fuente Santa es de fundación desconocida, aunque se tienen datos de su existencia al menos desde el siglo XVI. La planta original era similar a la actualmente reconstruida y en ella existía un retablo del siglo XVIII, aunque ahora la capilla está adornada con azulejo talaverano moderno. También se ha restaurado con gusto la casa del santero y la antigua fuente. El paraje es agradable con una pradera donde se desarrolla la romería y la procesión en torno a la ermita con las consabidas pujas posteriores.

Romería en la ermita de la Virgen de la Fuente Santa
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