Archivo de la categoría: Nuestros pueblos

SANTA CRUZ Y SAN ESTEBAN DEL VALLE

SANTA CRUZ Y SAN ESTEBAN DEL VALLE

Santa Cruz del Valle

En la parte oriental del “Barranco” se encuentran estos dos pueblos que vamos a visitar juntos.

San Esteban cuenta con una iglesia magnífica declarada monumento histórico artístico y que está situada en la parte más elevada del pueblo, dominando sobre el caserío y rodeada de un atrio vallado con piedra. Fue construida entre los siglos XV y XVI con estilos que van desde el gótico isabelino al renacentista.

Iglesia de San Esteban del Valle

Su portada sur es plateresca, se halla entre dos contrafuertes y está techada con bóveda de crucería, y la occidental, bajo la torre, se remata con arco apuntado. También es de crucería la bóveda de la única nave de la iglesia, que se apoya sobre hermosos arcos decorados con bolas. Tanto la reja que separa la capilla mayor como el púlpito están hechos en magnífica forja. Cuenta con dos retablos barrocos, uno neoclásico y otro de piedra dedicado a San Pedro Bautista nacido en esta localidad y bautizado en la berroqueña pila de esta parroquia.

Rollo de San Esteban del Valle

La iglesia de Santa Cruz es otra construcción berroqueña con sillería en la torre y las esquinas que se comenzó a construir en el siglo XVI y cuenta con portada rematada en arco de medio punto que estuvo protegido por un gran pórtico de entrada.

A la salida de San Esteban, camino de Santa Cruz, se encuentra la ermita de San Andrés con apariencia de ser construcción del siglo XVII. La capilla de San Pedro Bautista es edificio de sillería berroqueña finalizado en 1682 y que se sitúa en el solar de la que fue vivienda natal de este santo, que cuenta además en el pueblo con un monumento en bronce. En Santa Cruz la ermita es más moderna, pues está fechada en el siglo XIX, se encuentra bajo la advocación de San José y su imagen parece ser del siglo XVIII.

Calvario en San Esteban del Valle

Los dos pueblos tienen su rollo jurisdiccional que simboliza la independencia como villas con respecto de Mombeltrán. Santa Cruz lo levantó en 1791, mientras que San Esteban lo hizo en 1693 junto a la ermita de San Andrés. También tienen una fuente característica ambas villas vecinas, en San Esteban está la vieja y pintoresca fuente del Pilón y en Santa Cruz hay un antiguo lavadero de piedra.

Ermita de San Andrés

Ambos pueblos tienen unas magníficas vistas sobre el valle que se pueden disfrutar desde diferentes miraderos y la arquitectura popular de los dos conserva rincones pintorescos. En Santa Cruz hay algunos pasadizos y callejas de interés y muchas fachadas están decoradas con murales pintados de temática variopinta, desde pinturas clásicas a motivos etnográficos.

En la próxima entrada hablaremos de otras cosillas de estos dos pueblos del barranco y de una ruta sugerida desde ellos

SEGUIMOS EN EL BARRANCO Y CONOCEMOS VILLAREJO DEL VALLE

SEGUIMOS EN EL BARRANCO Y CONOCEMOS VILLAREJO DEL VALLE

Villarejo del Valle a los pies de

También junto al puerto del Pico se encuentra la pequeña localidad de Villarejo del Valle, donde deberemos visitar en primar lugar su iglesia parroquial, un edificio compacto con la torre muy baja y reforzado por contrafuertes, que está construido en sillería y mampostería granítica, obra al parecer del mismo autor que las de San Esteban o Lanzahita. Cuenta con una puerta de acceso típicamente renacentista enmarcada en alfiz con bolas y con una hornacina para alojar una imagen. En el interior son de destacar varios retablos dieciochescos, el órgano del siglo XVII y las bóvedas góticas de crucería.

Rollo y fuente en Villarejo del Valle

El pueblo tiene también dos ermitas, la de la Virgen de Gracia, patrona de la localidad y la de San Antón que es una preciosa capillita popular de planta cuadrada con un pequeño pórtico. Su retablo interior está decorado con azulejería talaverana del siglo XVI con la representación de un calvario con el Crucificado y los dos ladrones. Sobre él, Dios Padre, y a los lados el sol y la luna, además de otros motivos renacentistas y la imagen del santo, a cuya advocación no estaba dedicada anteriormente la ermita sino a los mártires Fabián y Sebastián. El día de la fiesta de San Antón se da a los animales una vuelta a la ermita para que sean protegidos por el santo.

Ermita de Villarejo adornada con cerámica talaverana del sglo XVI

Otros elementos del patrimonio son el monumento a los arrieros realizado en forja que se encuentra en la pequeña plaza del pueblo, donde también se conservan las gradas que además de ser utilizadas en los festejos taurinos lo fueron probablemente para la reunión de los concejos abiertos en los que antiguamente se tomaban decisiones de carácter municipal.

Monumento a los arrieros en Villarejo del Valle

Villarejo se hizo villa en 1694, como lo atestigua el rollo que se alza en la entrada occidental del caserío junto a una fuente. También podemos ver un pequeño puente medieval, que como todos los de este tipo es llamado “romano”. Hay también varias fuentes de interés repartidas por la localidad, como la que adorna el monumento a la cabra hispánica, presidida por la escultura de uno de estos animales que tanto han simbolizado a la sierra de Gredos, y otras como la fuente del “Llano”, “la de tía Germana” etc. En cuanto a la arquitectura popular, todavía se conservan algunos elementos constructivos de interés en torno a la calle principal, con algunas viviendas de cierto empaque.

Iglesia parroquial de Villarejo del Valle

En las fiestas tiene gran importancia el aspecto taurino con verdaderos encierros, además del Vítor que se canta en las celebraciones de la patrona.

CUEVAS DEL VALLE EN EL PUERTO DEL PICO

CUEVAS DEL VALLE EN EL PUERTO DEL PICO

Calzada romana cerca de Cuevas del Valle

Cuevas del Valle acredita su condición de villa por el rollo jurisdiccional que se levanta en la zona norte del casco urbano. Su iglesia parroquial es un edificio con elementos del siglo XV que exhibe en su interior algunos paneles de azulejería de Talavera del siglo XVI con representaciones renacentistas de motivos religiosos.

Iglesia de Cuevas del Valle

Todavía se conservan viviendas tradicionales con los balconcillos o solanas típicos de la arquitectura serrana e incluso ejemplares blasonados, además de alguna antigua venta situada en las inmediaciones de la calzada, cuando ésta se aproxima al pueblo.

Arquitectura popular en Cuevas del Valle

También cuenta la población con dos ermitas muy próximas, la de la Virgen de las Angustias, antes del Puerto, que también está decorada con azulejería talaverana, y otra más antigua de San Antonio que presenta un bonito retablo hecho de ladrillo. Cerca del cementerio hay otra dedicada a San Sebastián que conserva su artesonado.

Ermita en Cuevas del Valle

El entorno de Cuevas y del Puerto del Pico tiene varias opciones para disfrutar de su entorno. En primer lugar podemos recorrer la calzada romana que, si no queremos cansarnos mucho, podremos recorrer descendiendo, dejando un vehículo en la Villa de Mombeltrán o en Cuevas y subiendo con otro coche hasta el puerto, aunque describimos este recorrido en el capítulo correspondiente de la Cañada Leonesa Occidental

Rl Domingo de Resurrección se hacen curisas ofrendas como ésta con caramelos, plantas dulces…

LA VILLA DE MOMBELTRÁN

LA VILLA DE MOMBELTRÁN

Rollo de Mombeltrán

Hoy visitaremos la capital del valle de las Cinco Villas, La Villa de Mombeltrán. Para algunos autores es ésta una de las primeras poblaciones de Gredos, que se habría fundado como El Colmenar de las Ferrerías. Este nombre nos indica que al igual que sucedió en otras comarcas de la zona, como La Jara, tras haber estado muy despoblada durante los inseguros años de la reconquista, fueron los colmeneros los primeros que se atrevieron a instalar sus posadas de colmenas, y que además lo hicieron en un lugar en el que antiguamente había habido explotaciones mineras, y de ahí el nombre de “ferrerías”.

Castillo de La Villa de Mombeltrán

En el reinado de Fernando IV en el siglo XIII, fue un colmenero concretamente llamado Pascual Peláez quien instaló sus enjambres en estos parajes. Más tarde se fue asegurando el lugar mediante la instalación en el valle del Tiétar de algunas fortificaciones que, para autores como Eduardo Tejero Robledo, sería en el caso que nos ocupa la llamada torre de Fortún Fortúnez, que habría formado parte de la estructura del arruinado convento que se encuentra en término de La Villa y que en principio tuvo la advocación de Nuestra Señora de la Torre, aunque otros sitúan esta torre en lugares tan alejados como Oropesa.

Hospital de transeúntes y peregrinos de la Villa de Mombeltrán

En 1393, Enrique III concede carta de villazgo al lugar, y así se independiza jurisdiccionalmente de Ávila. Luego pasó a formar parte del señorío del condestable Ruy López Dávalos, y más tarde a don Juan de Aragón, para después pasar por un trueque a la orden de Calatrava. Otro cambio de territorios señoriales pone el señorío en manos del condestable don Álvaro de Luna, y cuando éste es ejecutado, es confiscado a su mujer Juana de Pimentel y Enrique IV se lo dona a don Beltrán de la Cueva, que forma un mayorazgo con las aldeas de Arroyocastaño, Las Cuevas, Gavilanes, Lanzahita, Mijares, Pedrobernardo, San Esteban, Santa Cruz y Villarejo.

Iglesia parroquial de Mombeltrán con su aspecto fortificado y macizo.

Un paseo por el pueblo nos mostrará viviendas que todavía conservan el aire de la arquitectura serrana, e incluso algunas de ellas blasonadas, propiedad de la pequeña nobleza que siempre habitaba en torno a la cabeza del señorío. También podremos visitar en una de sus plazas el edificio que albergó el hospital de San Andrés, que acogía no sólo a los pobres transeúntes que bajaban el puerto, sino también a los muchos peregrinos que especialmente durante los siglos XVI y XVII viajaban hacia Guadalupe. Fue fundado por el prior del cabildo de la catedral de Ávila Ruy García Manso a comienzos del siglo XVI, centuria a la que pertenece la portada.

Reja de la iglesia de Mombeltrán realizada por artesanos talaveranosen el siglo XVI

La iglesia parroquial se encuentra bajo la advocación de San Juan Bautista y merece también una detenida visita. Sus macizos volúmenes dan sensación de haber tenido en sus orígenes una probable función defensiva. La estructura actual conserva elementos de los siglos XIV y XV,  otros gótico- renacentistas como la portada de acceso, y ya de pleno renacimiento como los retablos y altarcillos adornados con cerámica talaverana del siglo XVI. Se trata de paneles de azulejos que representan a santos franciscanos, a Santa Ana o San Joaquín y la caída del caballo de San Pablo. También podemos ver un buen retablo churrigueresco en la capilla mayor, la cual cuenta con una reja gótica de forja fabricada en Talavera como la imagen del santo, también tallada por un talaverano.

Puerta de la barbacana del castillo de Mombeltrán

El rollo jurisdiccional se sitúa al norte del pueblo y simboliza el privilegio de villazgo que le fue concedido por el Rey en 1394. En el parque previo al castillo se encuentra el monumento al tercer gobernador de Chile, don Pedro Villagrá, que promulgó unas ordenanzas para evitar el abuso de los colonizadores con los indígenas. La ermita de Nuestra Señora de la Soledad está muy cerca y es construcción de finales del siglo XVII, luego modificada.

Ruinas de la iglesia Arroyocastaño

Pero el más característico de los monumentos de La Villa es su castillo, que se levanta al sur del casco, dominando todo en valle y sus vías de comunicación. Pertenece a los duques de Alburquerque, fue edificado en sillería y mampostería de granito y tiene una planta cuadrada con torres redondas y almenadas en las esquinas, de las cuales, la del homenaje en el lado norte era mayor y fue desmochada para igualarse con las anteriores. Cuenta también la fortaleza con una barbacana que lo rodea con escarpa y foso. Es edificio militar que fue mandado construir por don Beltrán de la Cueva y las obras duraron desde el año 1462 hasta 1479. Para algunos autores fue obra de Juan Guas como los castillos de Manzanares el Real y Belmonte de Campos, muy similares en sus características a éste de Mombeltrán. En el siglo XVI, siendo señor don Francisco de la Cueva, se realizaron nuevas obras en la fortaleza, incorporándose un rebellín con orejones para defender la puerta y un talud con un pasadizo de ronda abovedado. Parece que se financió con el montazgo que se cobraba en la aldea cercana y hoy despoblada de Arroyo Castaño.

Antigua venta de Arroyocastaño

CONOCEMOS LANZAHITA EN EL VALLE DEL TIÉTAR 

CONOCEMOS LANZAHITA EN EL VALLE DEL TIÉTAR

Puente de Lanzahita sobre la garganta Eliza

En cuanto al patrimonio de este pueblo de las faldas de Gredos debemos destacar la iglesia parroquial del siglo XVI. Está cubierta de magnífica bóveda de nervaduras góticas que en su conjunción seadornan con medallones de motivos vegetales. Los muros son de mampostería que ha quedado a la vista tras la última restauración.

Retablo de la iglesia parroquial de Lanzahita

Debemos destacar también la portada sur de características tardogóticas, sobre la que podemos ver una escultura de alabastro de la Virgen y el Niño también del siglo XVI y de estilo hispano-flamenco. No debemos dejar de observar su buen retablo renacentista decorado con pinturas, esculturas y relieves de calidad cuyos temas giran en torno al tema de la Redención. En el centro había una buena escultura de San Juan Bautista destruida en 1963. El retablo es obra de Pedro de Salamanca terminada en 1559. Los relieves son de una belleza muy dinámica con el viento que simboliza la agitación interna azotando cabellos y vestiduras.

San Vicente en cerámica del siglo XVI en el frontal del altar de Lanzahita

Es destacable también el panel de azulejería talaverana del siglo XVI que representa a San Juan Bautista, advocación de la parroquia, y a los dos santos diáconos San Vicente y San Lorenzo.

Otros elementos relevantes de su patrimonio es la Fuente de Abajo, con aspecto de considerable antigüedad. Presenta un arco de medio punto de mampostería y ha sido cubierta por un tejadillo. Muy pintoresco es también el puente por el que discurre el antiguo camino que unía los pueblos del piedemonte de Gredos.

Arquitectura popular en Lanzahita

Una placa de cerámica recuerda el paso por él en agosto de 1783 del pintor Goya y el músico Bocherini, que acompañaron a la pequeña corte del infante Luis de Borbón durante su estancia en Arenas de San Pedro. Otro personaje ilustre que dejó narrado su paso por aquí fue Camilo José Cela, que se refiere en su libro “Judíos, Moros y Cristianos” a las señales que aparecían en las puertas del pueblo para que los mendigos supieran de antemano la disposición del que allí vivía a dar o no limosna, si había o no había perro que protegiera la casa etc…

Rincón de arquitectura popular de Lanzahita

Junto al puente se encuentra la ermita de la Virgen del Prado edificada con elementos de la antigua y con otros nuevos. Un paseo por el casco urbano nos podrá mostrar algunos elementos de arquitectura popular que todavía se conservan.

En cuanto a las fiestas, tenemos que reseñar la fiesta de San Blas, que como en tantos lugares se relaciona con la protección de los males de garganta, por lo que una cinta que lleva el santo en la procesión se divide en pequeños trozos que se repartirán entre la concurrencia para evitar enfermedades que afecten a esa parte del cuerpo. En septiembre se celebra la fiesta en honor de la Virgen del Prado que es la típica fiesta patronal de verano. De la Romería a Hontanares hablaremos el próximo día.

Torre de la iglesia de Lanzahita

NOS ACERCAMOS A BUENAVENTURA

NOS ACERCAMOS A BUENAVENTURA

Arquitectura popular de Buenaventura

Cuando nos dirigimos desde Talavera a Mijares y Gavilanes  en el valle del Tiétar pasaremos por Buenaventura, pueblecito de la Sierra de San Vicente ribereño del Tiétar. Es una de las antiguas aldeasdel Señorío de los Dávila en Navamorcuende cuya historia ya comentamos cuando hablamos de este pueblo.

Un paseo por el caserío nos mostrará algunas viviendas pintorescas en mampostería con los balconcillos típicos del valle del Tiétar. Seguir leyendo NOS ACERCAMOS A BUENAVENTURA

EL PUEBLO DE GAVILANES EN EL VALLE DEL TIÉTAR

EL PUEBLO DE GAVILANES EN EL VALLE DEL TIÉTAR

Ruinas de la iglesia de Las Torres, uno de los primeros poblados medievales de Gredos

Este pueblo se encuentra a caballo de la garganta de Mijares y de la de Blasco Chico y en su término se encuentran algunos de los restos más antiguos del poblamiento del valle del Tiétar.

Paneles de cerámica talaverana de Ruiz de Luna y Niveiro. Casi todos los pueblos de Ávila tuvieron rótulos de cerámicas Niveiro a la entrada de los cascos urbanos

El historiador local David Martino ha hallado útiles paleolíticos diseminados, y hachas pulimentadas del neolítico, así como dos castros situados en los parajes conocidos como “El Cerro” y la Pinosa, ya en término de Mijares, que nos han dejado puntas de lanza, cuchillos o brazales de arquero de la Edad del Bronce o algún ajuar funerario de la Edad del Hierro, en la que los vettones habitaban los poblados elevados de estos castros. Otro lugar de interés es el conocido como La Mina, donde se han explotado y procesado el hierro y el plomo desde hace siglos. Aquí y en otros sitios se ha demostrado también la presencia romana, visigoda, y árabe por fíbulas, monedas y cerámicas.

Buitre leonado en la sierra de Gavilanes

El puerto de Mijares es el segundo más accesible después del de El Pico, por lo que no es extraño el trasiego de diferentes civilizaciones por la zona, así como durante la Reconquista serían habituales las razzias de árabes y cristianos acometiéndose y atravesando la tierra de nadie que según las crónicas, fue Gredos durante aquellos años.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es IMG_7472.jpg

Una de las tres cuadrillas de “serranos”, los aguerridos soldados-pastores de Ávila que repoblarían su territorio, estuvo encabezada por la familia de Blasco Jimeno, caballero que tuvo un hijo al que se le conoció como Blasco Chico, el mismo nombre que tiene la garganta que cruza el término de nuestro pueblo, por lo que podemos deducir que Gavilanes habría sido fundado hacia 1135. Tenemos además noticias históricas que nos dicen cómo, hacia 1350, Alfonso XI mandó a Gil Blázquez repoblar entre otros lugares al sur de Gredos, los de Gavilanes y Las Torres. Lugar este último del que también quedan restos de la torre que le da nombre y de la iglesia, que se encuentran en término de Gavilanes por haber absorbido este pueblo su término al despoblarse. A finales de este mismo siglo, otro caballero llamado Juan de Ávila da un nuevo impulso repoblador a los aledaños de la garganta de Blasco Chico y su chorrera, que ya aparece en las crónicas.

Casco urbano de Gavilanes desde la sierra

Al igual que otros lugares que se encuentran al sur de Gredos, Gavilanes, como aldea de El Colmenar (Mombeltrán), pasaría a formar parte de los señoríos del condestable Ruy López Dávalos y después de don Álvaro de Luna hasta su ejecución. Más tarde recibirá el señorío de Colmenar de las Ferrerías, villa que hoy conocemos como Mombeltrán, el que la daría este nombre, don Beltrán de la Cueva. En el siglo XVIII se amojonan sus términos y en el XIX se añaden los de la aldea de Las Torres, la más vieja población del lugar que queda así desierta desde entonces.

Era en término de Gavilanes

En Gavilanes podemos ver algunas zonas con pintorescas construcciones, sobre todo en la zona sur del casco y en el barrio del Tinajero, en el norte. La iglesia es la típica construcción parroquial abulense en sillería granítica con torre cuadrada. En origen fue construida en el siglo XVI pero se halla muy reformada hoy día. El templo está bajo la advocación de Santa Ana, cuya imagen se encuentra en su retablo del siglo XVIII. Cuenta con pila de piedra agallonada y su correspondiente pililla de cerámica de Talavera.

ENTRAMOS A CASAVIEJA

ENTRAMOS A CASAVIEJA

Arquitectura popular en Casavieja

Casavieja es el último pueblo del señorío que venimos recorriendo, el señorío de La Adrada que ocupó la que ya en la Edad Media y todavía hoy conocemos como dehesa de La Avellaneda, un extenso territorio que asciende por las laderas de Gredos.

Balconcillos típicos en Casavieja

Casavieja no hace hoy día honor a su nombre, por haberse construido numerosas viviendas de recreo al norte del casco urbano. Ya no es, como decía Cela, “un pueblo tímido, con el nombre bien puesto”, aunque sí suponemos que seguirá siendo un “pueblo honesto y patriarcal”, como también lo define nuestro premio Nobel. Ese nombre nos indica la existencia de algún elemento constructivo antiguo, anterior a la época de repoblación, durante la que desde Ávila vinieron sus caballeros a conquistar y poblar la zona.

Portada norte de la iglesia de Casavieja

En el caserío deberemos conocer la iglesia parroquial, construida entre los siglos XV y XVIII, a la que se accede por una hermosa portada herreriana rematada en bolas. Su única nave está techada con sencillo artesonado mientras que la capilla mayor y una de las laterales se encuentran cubiertas con bóvedas góticas. El retablo principal  es del siglo XVIII y cuenta con algunas imágenes populares pero antiguas. También podemos ver un cuadro del siglo XVII representando a San Bartolomé y otras tablas del XVIII con la Dolorosa y el Nazareno, obra de Luis Martín Salamanca. La torre tiene tres cuerpos, los dos primeros de piedra y levantados en el siglo XVII, y el tercero de ladrillo y más moderno. También es interesante el sagrario con la representación de un pelícano como símbolo de Cristo.

Altar mayor y bóveda de la iglesia de Casavieja

Podemos recorrer su casco urbano, donde todavía quedan bastantes edificios representativos de la arquitectura vernácula con sus típicos balconcillos o “solanillas”.

Puente en Casavieja

CONOCIENDO PIEDRALAVES

CONOCIENDO PIEDRALAVES

Arquitectura popular serrana en Piedralaves

Aunque cuando pasó por aquí Camilo José Cela definió a Piedralaves como “linda y minúscula como una flor”, hoy este pueblo cuenta con una mayor población que antiguamente y a ello ha contribuido que es uno de los pueblos que primero quisieron explotar sus recursos turísticos en el valle del Tiétar, y de hecho, cuenta todavía con una arquitectura popular repartida por bonitos rincones del pueblo, donde veremos edificios típicos adornados con las pequeñas balconadas conservadas aquí en un buen número.

Escalinatas de acceso a la iglesia de Piedralaves

Entre esos rincones más atractivos debemos destacar el entorno de la iglesia parroquial, con sus escaleras de acceso que le dan una bonita perspectiva. Se trata de un edificio del siglo XVI que se encuentra bajo la advocación de San Antonio de Padua, santo muy venerado en toda esta zona de oriental de Gredos. Cuenta con una sola nave separada del presbiterio por un arco toral y en ella no debemos dejar de admirar su hermoso retablo barroco adornado con dorados y policromías que acogen varias imágenes de tipo popular, algunas del siglo XVI. El sagrario es también renacentista y se ornamenta con bajorrelieves de Santiago, San Andrés y Cristo Resucitado. Además, son de cierta calidad los retablos laterales y los de las capillas, así como el artesonado mudéjar ochavado que cubre la capilla mayor. La pila bautismal es gallonada, como tantas de las que encontramos en los pueblos vecinos.

Torre del Reloj de Piedralaves, abajo se observa una aguja de granito para el cerramiento taurino de la plaza

Muy cerca de la iglesia de Piedralaves está la Cruz de los Enamorados, llamada así por citarse antiguamente junto a ella las parejas de mozos y mozas al salir de la iglesia, y algunos edificios pintorescos a su alrededor, especialmente uno situado al norte del templo que se sostiene por elevados pilares de madera. Desde la cruz pasamos a una plaza presidida por la Torre del Reloj,

Cruz de los enamorados en Piedralaves

construcción berroqueña sobre la que se sitúan las campanas. Esta plaza de la Constitución cuenta en sus bocacalles con las antiguas agujas de granito que sostenían los palos para hacer el cerramiento en los festejos taurinos. Otras escaleras situadas al sureste nos llevan hasta el puente medieval sobre la garganta, otro lugar muy ameno por donde se accede a la ermita de la Concepción, que fue la antigua iglesia parroquial construida en el siglo XV, y que tenía, como todas, el cementerio junto a ella, camposanto cuyo solar está actualmente ocupado por un parque. En la salida occidental del caserío se encuentra rodeada por un parquecillo y un buen Vía Crucis de granito, la ermita de San Roque, presidida por su espadaña del siglo XVIII, aunque el edificio se remonta al siglo XVI.

Puente de Piedralaves

El propio nombre de Piedralaves tiene varias teorías para explicar su origen. Una de ellas  y la más justificada dice que significaría en realidad “al pie de la sierra”, aunque Camilo José Cela apunta otras versiones.La primera referencia a su término está en la crónica de un ataque de los árabes en que aparece la garganta de Nuño Cojo, nombre típico de algún repoblador medieval abulense. Perteneció como otras aldeas cercanas al señorío de La Adrada hasta conseguir su privilegio de villazgo en 1639.

Calvario en Piedralaves

CONOCEMOS LA ADRADA

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CONOCEMOS LA ADRADA

Cúpula de la ermita de La Adrada

Debemos comenzar la visita de La Adrada, capital del señorío, por su castillo recientemente restaurado, que alberga en la actualidad el Centro de Interpretación Histórica del Valle del Tiétar. Vale la pena visitarlo pues en él se ofrece una didáctica proyección sobre la evolución del castillo y una interesante y divulgativa exposición sobre los diferentes periodos históricos de la comarca que vamos recorriendo.

En el cerro que domina la localidad y que hoy alberga la fortaleza se edificó en el siglo XII una pequeña iglesia que luego tendría tres naves y daba sus servicios religiosos a los primeros aldeanos que repoblaban el territorio. Más tarde se fortifica la torre de la iglesia para dotarla de más capacidad defensiva. Ya en el siglo XV don Álvaro de Luna, al poco de tomar posesión de La Adrada, construye el castillo con la muralla y las torres defensivas en mampostería y ladrillo. Después fue modificando su estructura para convertirse en un edificio más palaciego y menos militar, por lo que aumentaron las dependencias residenciales y se construyó un hermoso patio renacentista que ha sido reconstruido con su empedrado, su pozo y su aljibe.

Interior del castillo de La Adrada

También la iglesia fue modificada para que su capilla mayor albergara el salón del palacio y sobre su bóveda se construyera la torre del homenaje. Quedan además restos de las columnas que sostenían los arcos y bóvedas de la iglesia, que por sus proporciones parece haber formado parte de una edificación de considerables proporciones. En el arco de la capilla mayor es curioso observar los símbolos que los canteros grababan en la piedra para identificar y cobrar su trabajo. También son curiosas las estelas medievales que marcaban las tumbas de los habitantes de La Adrada enterrados en las inmediaciones de la antigua iglesia pues, aunque tienen grabados símbolos cristianos o siluetas esquemáticas de los sepultados, son circulares o redondeadas y presentan un aspecto muy rústico y un tanto céltico.

Bolaños o piedras de trueno, proyectiles medievales de piedra para la artillería

También podemos recorrer parte de la muralla, la barbacana, la puerta principal reconstruida y fortificada con dos pequeñas torrecillas, y observar los proyectiles de los cañones que en este caso son de piedra, las llamadas piedras de trueno o bolaños. El castillo se encontraba en estado de franco deterioro y expolio de muchos de sus elementos decorativos, pero la restauración, aunque algo excesiva, ha sido afortunada.

Tanto en el libro de la Montería de Alfonso XI como en la Crónica de Juan II y la de su Halconero se relata la afición de los monarcas y de don Álvaro de Luna por tener largas jornadas de caza en las sierras y bosques de La Adrada, y tanto don Álvaro como Ruy Dávalos, condestables de Castilla y señores de La Adrada cayeron en desgracia ante sus monarcas, siendo el uno decapitado y el otro obligado a exiliarse en Aragón.

Arquitectura popular en La Adrada

Después de conocer el castillo donde residía el señor del estado de La Adrada vamos a dar una vuelta por el pueblo, donde no dejaremos de visitar su bonita ermita de la Virgen de la Yedra, que ha sido recientemente restaurada y está situada en lo que fuera el prado de La Nava, donde también quedan los restos de un lavadero tradicional. El edificio de la ermita está construido en mampostería combinada con ladrillo mediante un pintoresco aparejo que todavía es más llamativo en el interior por los curiosos diseños de tradición mudéjar en la ornamentación de la capilla mayor, que además está decorada con paneles de cerámica de Talavera con el motivo de repetición del florón, el mismo que decora los arrimaderos de El Escorial. Esta azulejería es típica del siglo XVI, aunque la ermita ya existía en el siglo XIV y parece que tenía cierta dependencia de la abadía de Burgohondo. El cimborrio que cubre la capilla mayor es del siglo XVIII.

Azulejos de Talavera en la restauración de la Ermita

La iglesia parroquial es de sobrio estilo herreriano con una sola nave y bóveda de arista con pilares toscanos. Al siglo XVIII pertenece el retablo barroco de cierta calidad con la imagen central de El Salvador, y en esta misma centuria se fabricaron los retablos de las capillas laterales y el órgano. Las conchas y los soles adornan simbólicamente las portadas respectivas.

La Adrada es pueblo que con el turismo y las nuevas construcciones ha visto casi desaparecer su arquitectura popular, aunque quedan algunos edificios significativos, como una vivienda en esquinazo llamada del Tío Talís y otras más señoriales como la llamada Villa María, o una típica fonda. Hay zonas recientemente ornamentadas como la llamada plaza del Riñon o la fuente de La Niña, llamada así por la escultura que la adorna. También tenemos junto a la carretera de La Iglesuela una antigua fábrica resinera.