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EXCURSIÓN EN BUSCA DE LOS DIOSES VETTONES ATAECINA Y VAÉLICO

EXCURSIÓN EN BUSCA DE LA DIOSA VETTONA ATAECINA

Embalse de Riocuevas en Arenas de San Pedro

Vamos a hacer una nueva excursión en Gredos que consta de dos partes. La primera de ella es la llamada ruta Triana  del Lancharón y es una de las señalizadas por el ayuntamiento de Arenas de San Pedro.

Tomaremos la carretera de Guisando y a unos trescientos metros del cruce sale una carretera estrecha a la derecha que lleva al muro de la presa de abastecimiento del río Cuevas, pero no la tomaremos todavía pues a la entrada se encuentra un panel informativo de una ruta llamada del Lancharón  que vamos a recorrer subiendo por la carretera de Guisando hasta el primer poste indicador que nos muestra al lado izquierdo de la vía una pista que sube y que nos llevará en una primera subida empinada hasta dar una vuelta al cerro cubierto de pinos y robles con magníficas vistas que se denomina El Lancharón.

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El que lo desee puede prolongar la ruta unos dos kilómetros llegando hasta dar vista al valle donde se sitúa Guisando cerca del collado de la divisoria.

Volveremos después sobre nuestros pasos bajando casi a donde hemos iniciado nuestro paseo, pero antes hay una pequeña entrada junto al muro de la presa antes referida.

Camino de ascenso al Lancharón

Vamos a dar la vuelta al camino de servicio del pequeño embalse en un paseo muy agradable junto a las aguas. Y casi en el reculaje encontramos sobre una roca una escultura metálica que representa a los dioses célticos vettones venerados en la comarca hace 2000 años Ataecina y Endovélico o Vaélico.

La escultura del autor salmantino Fernando Sánchez Banco, estuvo situada en principio en la plaza del ayuntamiento pero mentes cocejiles un anto mojigatas consideraron que era su representación demasiado erótica y se la llevaron a este retirado paraje.

Escultura a los dioses Vaélico y Ataecina de Fernando Sánchez Banco

Vamos a saber algo de estos dioses acuáticos:

Algunas deidades vettonas estaban relacionadas  con el agua como es el caso del culto al dios Vaélico que dejó algunas aras votivas en el entorno del castro de El Raso y la desembocadura de la garganta de Alardos en el Tiétar.

Ya en época romana aunque probablemente sea una deidad de origen anterior también se han encontrado inscripciones en las estelas halladas en la misma Talavera a una diosa también relacionada con las aguas que es la diosa Ataecina, que para algunos eruditos también se relacionaba con los vados de los ríos y con los caminos y cañadas ganaderas.

Es además la diosa del renacer, de la primavera y de la fertilidad, de la naturaleza y también de la curación, tiene relación con cultos lunares y está también relacionada con la noche. Los romanos la identificaron con Proserpina, diosa también de los campos que volvía en primavera desde los infiernos para darles fertilidad. Su hija era Ceres la tan venerada en Talavera en la antigüedad con la fiesta de las Mondas.

Ara dedicada al dios Vaélico, relacionado con ritos acuáticos. Hallada en Candelda

Tiene así mismo la diosa Ataecina una componente como deidad o ninfa protectora de las aguas mineromedicinales, lo que entronca con su carácter de dispensadora de la salud y la fecundidad humana y de los campos. Es por ello que su culto se realizaba en altares o aras ubicados en las cercanías de estas surgencias de aguas que eran consideradas como poseedoras de especiales virtudes, aunque su santuario principal se situara en la lejana ciudad bética de Turóbriga, y aunque el mayor número (unas cincuenta) de las dedicatorias a esta diosa céltica, es en los muros, suelos y alrededores inmediatos de la ermita visigoda de Santa Lucía del Trampal ( palabra que significativamente quiere decir zona encharcada), cercana a la localidad cacereña de Alcuéscar, y levantada en el mismo lugar donde existió un antiguo santuario dedicado a la Dea Sancta Adaegina.

 La nuestra «Señora», «La Santa Señora» o «La Santa Diosa», unos epítetos muy poco frecuentes que también se dan en el dios Endovéllico o Vaélico y demuestran su importancia religiosa. Es representada con diferentes atributos, destacando la paloma blanca, la palma o el ciprés, la vid y sobre todo la cabra, de la que se han encontrado en sus lugares de culto exvotos representándola. Además de invocarla para pedir una curación también se hacía para maldecir a alguien, y el resultado podía ser desde pequeñas aflicciones del maldito hasta su muerte.

Para algunos puede que la diosa que fenicios y cartagineses llamaban Astarté y Tanit, reflejadas en la Dama de Baza y la Dama de Elche, fueran otras iconografías de esta divinidad.  Coincidió en algún lugar de Extremadura que los cristianos mantuvieron su culto bajo la advocación de Santa Eulalia.

En la propia Talavera hay una dedicatoria a esa diosa que dice: “A Ataecina, Flavio, hijo de preso le cumplió un voto con libre ánimo” . También en Caleruela hay otra muy curiosa en la que un soldado llamado Baso, hijo de Ioubeo, “caballero del ala vetona” del ejército romano “puso un ara en cumplimiento de un voto con libre ánimo”