ENTRAMOS EN LA VERA POR MADRIGAL

ENTRAMOS EN LA VERA POR MADRIGAL

Puente sobre la garganta de Alardos en Madrigal de la Vera

Entramos en la comarca de La Vera y en la comunidad extremeña y, aunque esta zona es continuación del valle del Tiétar, tiene características geográficas y etnográficas muy particulares. Es también una zona cuyas poblaciones se sitúan en el piedemonte de Gredos y cuyos habitantes han tenido desde antiguo una gran vinculación con la cultura del agua y los regadíos, además de la tradicional ocupación de los pueblos serranos en la ganadería de caprino.

La Garganta de Alardos delimita ambas comunidades y es por venir del macizo central, con elevaciones de sus picos por encima de los 2.500 metros, una de las corrientes más caudalosas, aunque las captaciones para agua potable y regadíos hagan que no dé esa imagen. Esta garganta es salvada por un magnífico puente medieval, el “puente Viejo” con un gran arco justo en la zona más turística inmediata a Madrigal. Esta zona tiene algunas pozas, camping y restaurantes muy frecuentados por turistas que hacen que este pueblo, no muy rico en recursos patrimoniales, sea uno de los más visitados.

Quesera bajo una cascada en término de Madrigal de la Vera

Su arquitectura popular es una de las que cuenta con un mayor número de edificaciones tradicionales de interés, pues sobre todo en la parte más alta del casco urbano hay numerosas viviendas de entramado, muchas de ellas con balcones y solanas en el segundo o el tercer piso, pues es el pueblo verato que mayores alturas tiene en estas edificaciones.

La iglesia parroquial es de nueva construcción, aunque utilizando elementos de la primitiva, construida en el siglo XV, como demuestra su portada conservada en la fachada sur. También cuenta Madrigal con varias fuentes, como la de los Seis Caños, o con algunos molinos, entre los que destacamos uno que fue central eléctrica y hoy es casa rural y otro que todavía puede funcionar con energía hidráulica y que está destinado a moler pimentón.

Fuente de los Seis Caños en Madrigal de la Vera

El término de Madrigal se extiende a lo largo de la ribera occidental de la garganta, en la que confluyen otros afluentes con atractivos parajes naturales. En la cabecera confluye la garganta del Sauce y la Tejea sobre la que se yerguen los dos picos de los Hermanitos de Tejea, llamados así para diferenciarlos de sus homónimos del Circo de Gredos. Por debajo de ellos se encuentra un castro vettón con restos de su antiguo amurallamiento y que tal vez sea el más elevado de estas sierras. Por la orilla del lado de Madrigal convergen otras corrientes, como las de Encinoso, El Hornito, Regaderas, o Helechoso, que cuentan con algunos lugares de gran belleza, entre largas chorreras que descienden desde las cumbres. En la orilla de Candeleda se asienta el castro de El Raso del que ya hemos hablado, y en la desembocadura de la garganta el santuario prerromano de Postoloboso que estuvo dedicado al dios Uaélico, relacionado con el culto pastoril a los lobos y que siguió durante siglos teniendo su función religiosa como ermita justo enfrente de la presa de Rosarito, embalse que sirve para regar con sus aguas los regadíos de La Vera especialmente los de tabaco, ya que más del noventa por ciento del tabaco rubio nacional se planta en la vega verata del Tiétar, y es por ello que vemos salpicados por el valle numerosos secaderos. Este cultivo es el actualmente mayoritario junto al pimiento del que se extrae el magnífico pimentón de La Vera.

Portada de la iglesia de Madrigal de la Vera

Los veratos siempre han sabido adaptarse a cualquier tipo de regadío ya que el microclima suave de la comarca ha hecho que se cultiven desde frambuesas a kiwis y otras plantas más propias de climas tropicales. La elevada pluviosidad de la zona con hasta 1200 litros por metro cuadrado en las cercanías de la sierra y temperaturas que en invierno suelen estar 3 o 4 grados por encima de las cercanas zonas mesetarias y en verano otros tres o cuatro por debajo, hace que veamos naranjos e incluso plataneros delante las viviendas y labranzas. La variedad de cultivos es muy acusada y así encontramos en las zonas de secano las típicas especies mediterráneas, como el olivo, la viña o las magníficas higueras cuyo fruto se exporta seco o fresco.

Esta cultura del agua y el regadío en La Vera es muy antigua y ya en el siglo XVII, en las relaciones de los productos que se vendían en la Plaza mayor de Madrid aparecen numerosas especies frutales procedentes de La Vera. No es extraño por ello que todavía se pueda recorrer el llamado Camino Real de Veratos que unía la comarca con la Villa y Corte.

Arquitectura popular en Madrigal de la Vera
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