TALAVERA Y LA NOCHE TOLEDANA,

TALAVERA Y LA NOCHE TOLEDANA,

Moros en un panel de cerámica de Ruiz de Luna

Aunque el desarrollo de esta leyenda se sitúa en la ciudad de Toledo, su principal protagonista fue el gobernador militar de Talavera y por ese motivo la traemos aquí.

Siendo califa de Al-Hakam I, dieron nuevamente en sublevarse los toledanos contra Córdoba. Encabezaba la sublevación un tal Humayd y era ayudado por el poeta Girbib. El califa envió a sofocarla a Amrús el Muladí, palabra que quiere decir “renegado”, por lo que deducimos que probablemente se trataba de un cristiano convertido al Islam. Amrús desempeñaba las funciones de gobernador militar de Talavera y vivía por tanto en su alcázaba, en el actual huerto de San Agustín.

Con el fin de acabar con la sublevación, Amrús pagó grandes riquezas a los jefes toledanos, para que así le entregaran al cabecilla. Además, se apoyó en el clan bereber de los Banu Majsi, que acabaron matando al rebelde y llevando su cabeza a Talavera, acogiéndoles Amrús en nuestra villa. Pero los bereberes talaveranos tenían cuentas pendientes con los de Toledo y tomaron venganza al anochecer asesinando a los refugiados del clan Banu Majsi. Normalizada la situación en Toledo,

Amrús marchó a Zaragoza y Huesca y dejó a su hijo Yusuf al mando de Toledo. Pero el joven fue depuesto y encarcelado por unos francos ayudados por soldados árabes. Al enterarse, el antiguo gobernador talaverano envió nuevamente tropas a Toledo y volvió a sofocar esta nueva rebelión, aunque no los deseos de los toledanos de volver a sublevarse contra el califa.

Amrús, harto ya, volvió a Toledo en el año 806 y ordenó construir un palacio en una fortaleza. Convocó allí a todos los hombres importantes de la ciudad para una fiesta con la excusa del paso por Toledo de Abderramán II.

Esa misma noche es la que dio origen al dicho de “una noche toledana” para definir cualquier noche de perros, una noche de angustia e insomnio. Este episodio se conoce también como “jornada del foso”, porque los cadáveres fueron arrojados al foso que recorría el perímetro de la fortaleza, excavado para sacar la tierra destinada a construir los muros de tapial de sus murallas.

1.-Antigua postal con las murallas de la alcazaba árabe de Talavera, donde residía Amrús

Según iban entrando todos los invitados eran decapitados en presencia de Abderramán que sólo contaba entonces con catorce años de edad. Y se cuenta que, impresionado por tanta sangre, mantuvo durante toda su vida un tic nervioso ocasionado por el impacto emocional.

No dejaron por ello de sublevarse los toledanos contra el poder del califa y fue Talavera durante muchos años la plaza fuerte fiel al poder de Córdoba que vigiló a los entonces levantiscos toledanos.

Cincuenta años más tarde, en el año 857, se produjo otra de esas peleas entre clanes bereberes y los toledanos acudieron contra Talavera, pero, alertado su gobernador militar, sufrieron una emboscada a manos de los talaveranos causándoles una gran masacre.

Amrús, aunque despiadado, tuvo un gran prestigio como militar, sofocando otras revueltas en Aragón y fundando la ciudad de Tudela, donde dejó como gobernador a su hijo Yusuf. En Huesca dejó las tropas al mando de su sobrino Shabrit.

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