BELVÍS DE LA JARA, UN POCO DE HISTORIA

Paisaje de La Jara Baja cerca de Belvís

Nuestra excursión de hoy comienza en Belvís de la Jara, el pueblo de mayor número de habitantes de la Jara Baja en cuyo término abundan los yacimientos arqueológicos que nos indican la presencia del hombre desde el paleolítico, como nos demuestra el hallazgo de útiles de piedra tallada en la zona del Viñazo. También se ha encontrado industria pulimentada datada en el neolítico y el calcolítico, época a la que pertenecen unos de los primeros vasos documentados en España pertenecientes a la cultura Campaniforme.

Cerámica de la Edad del Bronce en la tumba excavada de El Carpio

Damos un salto en el tiempo de un par de milenios y tenemos que referirnos a la tumba hallada en la labranza de “El Carpio”. Un enterramiento de características principescas, como se deduce de la calidad de los objetos metálicos de hierro y plata y el ajuar cerámico de tipo orientalizante aparecidos en su excavación y que nos hablan de una influencia del mundo tartésico en las culturas de la zona, allá por el siglo VII antes de Cristo.

Inscripción ibérica de Los Maíllos

En el paraje conocido como Los Maíllos encontró don Fernando Jiménez de Gregorio, belviseño ilustre e historiador de estas tierras, una curiosa inscripción ibérica grabada sobre un gran fragmento de cuarcita. Son varios los asentamientos romanos documentados en el término y el Padre Fita asegura que el “Castellun Ciselli” se hallaba en el paraje del Tajo conocido como Canturias que, erosionada la ribera por el río, acabó desplomándose sobre sus aguas. En el desaparecido lugar de Aguilera parece que existió un convento femenino en época visigoda o paleocristiana.

Sepultura romana descubierta por las aguas en la desembocadura de el Jébalo

También en esta zona cercana a la desembocadura del Jébalo en el Tajo se encontraron al bajar las aguas del embalse de Azután restos de una de las muchas atalayas medievales de observación y refugio que defendían estas tierras fronterizas.

Cruz a la entrada de Velvís de la Jara

En 1081, pocos años antes de conquistar la Talabaira musulmana, Alfonso VI recibe la fortaleza de Canturias del rey de la taifa toledana a cambio de ayudarle en su defensa contra el reyezuelo de Badajoz. Una vez conquistada la villa de Talavera, comienza la repoblación de estos territorios. Con ella se puebla el lugar cercano de “Pajares” y a principios del siglo XV Talavera concede permiso para establecerse en el actual Belvís a un tal Juan Ladurda y otros compañeros. Como casi todos los pueblos jareños también éste permaneció unido a Talavera, capital del alfoz, hasta que a mediados del siglo XIX se abolieron los señoríos.

Olivares, almendros y casillas en Belvís

Antes de ello, había sufrido Belvís los avatares de la Guerra de la Independencia con las idas y venidas de las tropas españolas y francesas. También anduvieron por aquí algunas partidas carlistas como la del famoso “Palillos” o la del violento “Jara. El general Prim y sus tropas se alojaron en Belvís durante su recorrido por estos montes mientras huían hacia Portugal.

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