DIBUJOS Y REPRESENTACIONES DEL TAJO EN EL SIGLO XVIII

DIBUJOS Y REPRESENTACIONES DEL TAJO EN EL SIGLO XVIII

Historia de Talavera de 1768. Manuscrito 82-biblioteca-clm
Historia de Talavera de 1768. Manuscrito 82-biblioteca-clm

Hay en el siglo XVIII algunas representaciones idealizadas de la ciudad y en algunas de ellas aparece el río Tajo, aunque de forma muy esquemática.

Es el caso de la vista de Talavera que se reproduce en una de las historias manuscritas de la ciudad la de fray Andrés de Torrejón que se encuentra en la Biblioteca de Castilla-La Mancha y que se hizo en 1768.

Detalle del grabado anterior con la parte occidental de la villa
Detalle del grabado anterior con la parte occidental de la villa

De izquierda a derecha podemos ver en la parte ribereña del dibujo en primer lugar lo que denominan “paseo de chopos” (10) donde se representan los árboles que ordenó plantar su director Juan Ruliére en el Paseo de los Leones para dotar al barrio de San Andrés de un paseo y jardín, ya que los otros parques de la ciudad, la Alameda y el Prado, se encontraban en el otro extremo de la villa.

También se señala al fondo la Puerta de Cuartos (9) y por primera vez podemos ver representados algunos edificios de la Real Fábrica de Sedas, y en concreto el edificio hoy desaparecido de la Afinaduría (11), donde se hacían los hilos de oro y plata para adornos y entorchados. Entre éste y la puerta de Cuartos estaría el único edificio que queda en pie de la factoría, el llamado de los Molinos Nuevos, que en el otro dibujo del mismo autor aparece como Casa de las Estofas de Oro y Plata.

Con el número 12 se señala el que en realidad era el mayor de todos los edificios de de la seda, el de la Hilanza el que hemos dicho que sería cárcel de presos políticos tras la Guerra Civil para ser derruido después. Con el número 13 se señala la desembocadura de la Portiña y detrás la muralla de Entretorres con una de las albarranas ya arruinada y un portillo abierto en el lienzo.

Detalle del grabado anterior
Detalle del grabado anterior

Más a la derecha se representa la Torre de Nazar que ya hemos comentado se adentraba en el río y sostenía una noria para elevar el agua. A continuación está la Puerta del Río que se dibuja con un arco de sillería y rematada con una especie de espadaña o un balconcillo. En el puente no se representan los molinos del primer ojo del mismo, sí aparecen los que había donde hoy se sitúa la central eléctrica y en el ángulo de l quiebro de su recorrido se puede ver lo que parece un mojón o un monolito junto al número 15 que probablemente tuviera algún escudo o inscripción de una de sus reconstrucciones.

A la derecha del puente se ve la desembocadura del arroyo de Papacochinos y dos pontezuelas que lo salvaban. Y a la derecha del puente aparece la isla de Los Molinos y la del Palodulce o Paloduz. Donde hasta no hace mucho se recogían las raíces del regaliz y se vendía como golosina.

Si seguimos por la ribera encontramos la puerta de Sevilla que todavía hoy día se mantiene en pie. En el lienzo de muralla se perciben dos portillos, probablemente en la zona de la alcazaba, y más al este la torre del Polvorín (20). A continuación se ve el “prado de la villa” con algunas casillas de las que la más cercana a la ermita del Prado y rematada con pequeña espadaña puede ser la ermita de San Joaquín y Santa Ana hoy desaparecida.

Detalle con las torres de iglesias y conventos de Talavera
Detalle con las torres de iglesias y conventos de Talavera

En el casco urbano se levantan las torres de iglesias y conventos de la que algunas han desaparecido como la cúpula de los carmelitas descalzos (8) la torrecilla de la iglesia de san Clemente (7) junto a la puerta de Mérida (6). Luego de izquierda a derecha vemos la torre de El Salvador (4), la desaparecida cúpula de los jesuitas (3), hoy teatro Palenque. También ha desaparecido la de San Pedro (30) hoy Almacenes Moro. Ya existía la torre del Reloj aunque diferente de la actual y a continuación el campanario de los jerónimos que hoy es una espadaña de ladrillo (5) y al final Santa Leocadia. La torre a su derecha podría ser la del hospital de San Lázaro en la calle Cristo de la Guía.

Otro esquema dieciochesco que veremos en la próxima entrada de «Ríos de Historia» solamente aporta una imagen esquemática de la Casa de la Hilanza y la Alameda junto a la ermita del Prado.

INTRODUCCION AL ESTUDIO DEL CALCOLITICO EN LA JARA y II

INTRODUCCION AL ESTUDIO DEL CALCOLITICO EN LA JARA (y II)

El valle del Cedena con el Riscal de Velasco señalado por la flecha
El valle del Cedena con el Riscal de Velasco señalado por la flechaRiscal de Velasco (Villarejo de Montalbán)
  1. El Riscal de Velasco: PATRON.-Poblado ubicado en la parte superior de un cerro amesetado de gran extensión, caracterizado por los afloramientos rocosos que forman una auténtica barrera natural desde la que domina el acceso al valle medio del Cedena, ya que es desde esta zona donde se produce un encajonamiento del cauce y por lo tanto, de la vía de comunicación inherente al mismo, hacia el interior de los Montes de Toledo. En cuanto al relieve y suelos inmediatos, se caracteriza el terreno circundante nuevamente por los afloramientos rocosos y alguna llanura de suelos arenosos pobres en las cercanías más inmediatas, existiendo, no obstante, tierras de mejor calidad a media distancia hacia el norte.

    Derrumbe de la muralla del yacimiento del Riscal de Velasco
    Derrumbe de la muralla del yacimiento del Riscal de Velasco

ESTRUCTURAS.- Aun cuando el cerro presenta una estructura amesetada casi perfectamente definida naturalmente, se localizaron en las zonas más accesibles los restos de un muro defensivo realizado con piedras de pequeño tamaño, del que es imposible analizar sus características externas al existir un fuerte derrumbe que lo cubre en las zonas detectadas. En el interior del poblado se documentan numerosos restos de muro de mampostería, pertenecientes la mayoría de ellos, presumiblemente, a la fase de ocupación estable más moderna existente en este yacimiento.

MATERIALES.- (Fig. 4).

De los materiales documentados, destacan por su variedad la existencia de diversas ollas de borde saliente que en algunos casos presentan decoración mediante digitaciones y cordones (Fig. 4-212 a 30, 32 y 33), diversos tipos de cuencos (Fig. 4-1 al 15), destacando alguno por su borde algo entrante (Fig. 4-1) o su forma troncocónica (Fig. 4-9 a 13), uno de los cuales presenta la característica decoración de almagra (Fig. 4-10). Por último, en cerámicas a mano existen numerosos restos de ollas de borde entrante (Fig. 4-16 a 21), alguna de labio apuntado (Fig. 4-17).

En cerámicas a torno únicamente vamos a citar algunos cuencos (Fig. 4-34) y fundamentalmente dos fragmentos de T.S.C. o imitación de ésta (Fig. 4-35, 36) que sirven para datar la última fase de este yacimiento. Por último, también hay que citar la aparición de numerosos restos de talla y algún que otro canto trabajado en cuarcita, que denotan una industria de aspecto arcaizante.

Hachas pulimentadas halladas en los yacimientos del entorno de Villarejo
Hachas pulimentadas halladas en los yacimientos del entorno de Villarejo

FASES DE OCUPACION.-La fase fundacional a la luz de los materiales documentados, sería presumiblemente la calcolítica, que parece puede perdurar hasta bien entrada la Edad del Bronce, incluso Bronce Pleno.

Un segundo momento sería el tardorromano, al que habría que asociar las distintas estructuras de hábitat visibles, así como los fuertes derrumbes de tejas existentes.

Por último, dado lo destacado del lugar, se han venido sucediendo poblamientos ocasionales de pastores (o incluso bandoleros y carlistas según la tradición de la zona), que aprovechando las covachas y resguardos existentes, han dejado también su huella en la Zona.matmildiablos

  1. Mildiablos (Villarejo de Montalbán)

    Azuela votiva hallada en Mildiablos, la tradición local dice que fue un rayo que mató dos parejas de mulas.
    Azuela votiva hallada en Mildiablos, la tradición local dice que fue un rayo que mató dos parejas de mulas.

PATRON.-Asentamiento ubicado en la parte superior de un cerro amesetado, formado por distintos afloramientos rocosos, en las cercanías del cauce del Cedena, a cuyo valle domina visualmente en una amplia zona. El terreno circundante es bastante quebrado, caracterizándose por los numerosos relieves graníticos que únicamente dejan libres algunas pequeñas llanuras de suelo arenoso, producto de la descomposición de los granitos existentes, que posibilitan únicamente una agricultura de secano de escasos rendimientos, al no existir, ni siquiera en las cercanías del cauce del rio citado, ningún resto de llanura aluvial.

ESTRUCTURAS.-Debido a la tupida vegetación existente, fundamentalmente musgos y carrascas, ha sido imposible observar ningún tipo de estructura defensiva o de hábitat, por lo que, en principio, parece no presentar la fortificación que sí presentan el resto de los yacimientos estudiados en este artículo, aunque la forma natural del cerro y los afloramientos rocosos hacen casi innecesaria cualquier obra de fortificación.

Industria lítica y otros elementos como un peso de telar hallados en los yacimientos del texto
Industria lítica y otros elementos como un borde decorado con digitaciones, una pesa de telar y un fragmento de quesera hallados en los yacimientos del texto

MATERIALES.-(Fig. 2-1 a 21).Entre los distintos materiales documentados, únicamente vamos a destacar la presencia de varios fragmentos pertenecientes a platos de borde engrosado (Fig. 2-9 a 12), un fragmento de fuente de gran tamaño (Fig. 2-4), diversas ollas de borde entrante o recto (Fig. 2-13 a 15 y 18 a 21), vasos de perfil en «S» (Fig. 2-16, l7), cuencos (Fig. 2-5 a 8) y fundamentalmente, un fragmento de olla globular con decoración de triángulos incisos, rellenos de pequeñas impresiones oblicuas (Fig. 2.-1).

FASES DE OCUPACION.-Por el momento y tras el estudio del material documentado, parece existir un único momento de ocupación perteneciente al asentamiento calcolítico, no habiéndose detectado ningún tipo de material más moderno.

Material de
Material de Alcaudete de la Jara I

II.–ESTUDIO DEL PATRON DE ASENTAMIENTO

Como hemos podido ver en la descripción de los distintos yacimientos documentados, la totalidad de los poblados se ubican en lugares altos, junto a vías de comunicación naturales a las que dominan tanto por su posición como por sus defensas que, salvo en el caso de Mildiablos, aparecen en todos los demás, diferenciándose únicamente por el mayor o menor tamaño de las piedras disponibles en cada lugar para su construcción. La totalidad de ellos, se localizan en los cursos medios de los principales ríos, dominando el acceso al interior de los Montes, en una zona bastante quebrada, alejada ya de las llanuras del Tajo, únicas en las que se han realizado estudios hasta la fecha (ALVARO, E., MUNICIO, L. y PIÑÓN,F, 1988).

En lo referente a las fuentes económicas de estos asentamientos, el análisis del territorio muestra que en casi todos ellos el aprovechamiento agrícola es nulo o mínimo, posibilitándose únicamente en el mejor de los casos un régimen de aprovechamiento de la dehesa que pudo establecerse en los alrededores, con la recolección de especies como la bellota y posibilitando una ganadería que, como hipótesis de trabajo o falta de excavaciones, hay que suponer de cierta importancia. Sin embargo, no creemos sea la ganadería la causa determinante de la existencia de estos poblados y de sus fortificaciones, ya que existen zonas menos quebradas, más aptas para estas explotaciones en las que hasta ahora no se han descubierto restos de estas épocas. Tanto la posición de control de comunicaciones, como las fortificaciones, nos llevan a pensar que el factor básico de la economía de estas gentes, sería el aprovechamiento minero de los afloramientos de cobre que han caracterizado a la zona media del glacis de erosión toledano. Así pues, habría que explicar la aparición de estos poblados como resultado de un sistema de explotación del territorio básicamente minero por primera vez en estas zonas, bien como lugares de extracción, bien como lugares de control de las vías de salida del mineral hacia los grandes centros del valle del Tajo. Sería un tipo de explotación ya supuesta para algún poblado de nuestra provincia, caso de El Guijo (RODRíGUEZ, S. y ROJAS, J. M., en prensa), pero ahora más específica, por las características del territorio en el que se encuentran inmersos la mayor parte de nuestros asentamientos. Fenómeno similar parece que ocurre para el momento cronológico que luego propondremos para estos yacimientos en algunas zonas de la Península Ibérica, caso de la zona del Bajo Alentejos-Algarve, en la que se documentan una serie de poblados ya eminentemente metalúrgicos, con fortificaciones pertenecientes al denominado Horizonte Monte Novo/Corta-douro/Alcalar (TAVARES, C. y SOARES, I., 979). Lo mismo parece documentarse en la Fase IV de Papa Uvas (MARTíN DE LA CRUZ, J. C., 1986 b) en la que aparecerían poblaciones «ex novo» en zonas serranas hasta ahora no pobladas, o más cerca geográficamente en la zona extremeña, asimilables al momento representado por el poblado de La Pijotilla o Fase II b del Calcolítico de la Cuenca del Guadiana (HURTADO, V., 1987), en que un fenómeno similar de amurallamientos y repliegues hacia el interior, se atribuye a una posible ola de inseguridad (ENRÍQUEZ, J. y HURTADO, V., 1986). Sería por tanto el aprovechamiento y control de estos recursos la aportación básica para la economía de estas gentes, que solventarían su falta de especies vegetales cultivadas mediante el posible intercambio con los centros agrícolas del valle del Tajo, de los que el Castillo de las Herencias (ALVARO, E.; MUNICIO, L. y PUTJÖN, F., 1988), aun con diferente cronología, puede ser un buen ejemplo.

III.-ESTUDIO DEL MATERIAL Y CRONOLOGIA

Antes de proceder a realizar ninguna valoración cronológica a partir de los materiales documentados, hay que hacer la precisión de que se trata de conjuntos de superficie escasamente representativos a la horade establecer una cronología precisa, ya que en gran parte de la periodización del Calcolítico se viene realizando en base al estudio de los porcentajes de las formas más representativas. No obstante, y por la existencia de algunos tipos y decoraciones muy características, pueden realizarse algunas precisiones que pasamos a exponer.

Material cerámico

Las principales formas documentadas son:

Cuencos.-En sus numerosas variantes, se trata de piezas que por su simplicidad técnica no parecen poder servir para realizar precisiones de tipo cronológico o cultural, tal y como se reconoce en algunos estudios (JIMENO, A., 1984), no obstante, según algunos autores, algunas variantes como la de casquete esférico serían características del Calcolítico final meridional (ESCACENA, I. L., 1985), sin que por ello dejen de aparecer en otras zonas o períodos, como se demuestra en los hallazgos de Papa Uvas más antiguos e incluidos en su forma 3 (MARTíN DE LA CRUZ, J. C., 1985).

Vasos de paredes rectas algo exvasadas.-Se trata de un tipo de piezas bien representada en alguno de nuestros yacimientos, destacando la del Riscal de Velasco por su asociación a decoración de almagra. Se trata nuevamente de una forma no excesivamente representativa cronológica y culturalmente, apareciendo ya en momentos antiguos como el representado en Papa Uvas, piezas 27, 181 y 383 (MARTÍN DE LA CRUZ, J. C., 1985), en las que alguna presenta un mamelón bajo el borde similar al documentado en el ejemplar de Alcaudete de la Jara I (Fig. 3-10). Para momentos más tardíos hay evidencias, recogidas en la zona norte de Portugal, donde parecen ser característicos de los períodos Calcolítico/BronceAntiguo (OLIVEIRA, V., 1987).

Vasijas de borde vuelto.-Son frecuentes en nuestros yacimientos e igualmente de toda la producción de cerámicas a mano, habiéndose documentado en yacimientos de la zona como El Guijo para momentos que los autores suponen de transición del Calcolítico a la Edad del Bronce (RODRíGUEZ, S. y ROJAS, J. M., en prensa), aunque ya están presentes en fases antiguas como la representada en Papa Uvas, tipo, C-3 (MARTíN DE LACRUZ, J. C., 1985), o en los estratos II de Montefrío (ARRIBAS, A. y MOLINA, F., 1979) o VI de la Carigüela (PELLICER, M., 1964).

Ollas de borde entrante.-Constituyen uno de los tipos más ampliamente representados en los distintos yacimientos documentados, siendo a su vez una de las formas más características del Calcolítico, aunque perduran durante la Edad del Bronce como se demuestra por su aparición en Los Tolmos de Caracena (JIMENO, A., 1984), donde se reconoce no obstante su rareza, ya que se trata de elementos residuales que no sobrepasan el Bronce Pleno de forma representativa. En nuestra zona están presentes desde momentos antiguos, como muestran algunos hallazgos en dólmenes de nuestra provincia (BUENO, P., en prensa).Se trata pues de una forma representativa para un momento amplio, pero no lo suficiente como para indicar fases o períodos específicos.

Platos-Fuentes.-Se trata de las piezas más representativas cronológicamente de las expuestas hasta ahora, al ser características del Calcolítico Pleno fundamentalmente, tal y como se demuestra por su presencia como elemento definitorio en el Horizonte Monte Novo/Cortadouro/Alcalar del suroeste português (TAVAREs, C. y .SOAREs, J., 1979), en la fase III de Papa Uvas (MARTíN DE LA CRUZ, J. C.,1986 ) o en la fase II b del Calcolítico Pleno extremeño (HURTADO, V., 1987), sirviendo además para diferenciar un amplio espacio cultural occidental por su masiva presencia frente a su escasez en la zona del sudeste. En nuestros yacimientos aparecen, especialmente en Mildiablos, diversos platos-fuentes de borde engrosado similares a los que vienen apareciendo en los horizontes y yacimientos citados, en claro contraste con lo supuesto por algunos autores para estas zonas del interior peninsular (ALVARO, E., 1987).

Piezas carenadas.- Aunque escasas, existen algunas carenas en los yacimientos de Alcaudete de la Jara I y Mildiablos, que parecen pertenecer a alguna cazuela de las que caracterizan el Calcolítico Inicial de amplias zonas, representado por la fase I de la periodización de la cuenca del Guadiana (HURTADO, V., 1987), de las fases II/III de Papa Uvas. (MARTíN DE LA CRUZ, J. C.,1986 a) del Horizonte vale Pincel II /Cabeco da Mina y SOARES, J., 1979) o de la fase III de Montefrío (ARRIBAS, A. y MOLINA, F., 1979). No obstante y lógicamente es una forma que no desaparece completamente en un determinado momento, como ocurre en las fases IIA y IIB del Calcolítico extremeño (HURTADO, V., 1987), especialmente vinculado al nuestro como posteriormente veremos.

Otras piezas cerámicas.-Se ha recogido un único fragmento de pesa de telar prismática de sección rectangular (Fig. 2-213), similar a alguna de las documentadas en El Guijo (RODRíGUEZ, S. y ROJAS, J. M., en prensa), presentando como principal característica la existencia de decoración incisa. Se trata de un tipo de piezas documentadas en el Calcolítico Pleno de la zona madrileña (MARTíNEZ., M. J., 1987) e igualmente en la fase IV de Montefrío (ARRIBAS, A. y MOLINA, F., 1978).También apareció un fragmento de quesera que, al igual que otros materiales estudiados anteriormente, son escasamente representativos, documentándose no obstante por primera vez en la fase III de Montefrío (ARRIBAS, A. y MOLINA, F., 1979) y en el Calcolítico Pleno de Madrid en yacimientos como El Ventorro y Juan Barbero (MARTíNEZ, M. J., 1987).

Cerámicas decoradas.-Existen dos sistemas decorativos en el material estudiado, por una parte el realizado mediante digitaciones sobre el borde o cordones, nada representativos cronológica y culturalmente. Más significativa es la decoración de triángulos incisos con pequeños trazos oblicuos impresos en el interior, en sustitución de los característicos puntos, que se documentan en gran parte de los yacimientos calcolíticos peninsulares, en concreto en la zona en Herencias (ALVARO, E.; MUNICIO, L. y PIÑÓN, F., 1988) y en El Guijo (RODRíGUEZ, S. y ROJAS, J. M., en prensa), entre otros muchos. Se trata de una decoración fundamentalmente característica del horizonte II de La Pijotilla (HURTADO, V., 1987), así como de los yacimientos madrileños de Juan Barbero y El Ventorro (MARTíNEz, M. J., 1987), dentro del Calcolítico Pleno.

  1. Material lítico.-Se han documentado en los diversos yacimientos una serie de piezas que, para su estudio, vamos a subdividir según el material empleado para su ejecución.
  2. a) Sílex.-Es muy escaso lo encontrado en este soporte, destacando únicamente algunos restos de talla no representativos.
  3. b) Cuarcita.-Una de las principales características de los yacimientos objeto de estudio es la existencia de una amplia industria realizada en cuarcita, que ha dado lugar a la presencia de una gran cantidad de núcleos, de lascas generalmente poco trabajadas, e incluso, de auténticos cantos trabajados que dan un aspecto completamente arcaizante al conjunto de la industria, fenómeno similar al detectado en los yacimientos de Araya y El Lobo, representativos de las fases I y II A del Calcolítico del Guadiana Medio (ENRIQUEZ, J. J. y HURTADO, V., 1986).
  4. Otros datos cronológicos Por último, los datos ya aportados en el estudio del patrón de los asentamientos, nos vuelven a vincular nuestro yacimiento a los Horizontes Monto Novo/-Cortadouro/Alcalar, Papa Uvas IV y fase II b del Calcolítíco del Guadiana, según quedó explicado en su momento.
  1. Conclusiones

En principio y tras el estudio del material, creemos que puede afirmarse una cronología similar para los yacimientos objeto de estudio, al menos en algunas de las fases de sus asentamientos, que básicamente coincide con los horizontes Monte Novo/Cortadouro/Alcalar para el sudoeste portugués, fase IV de Papa Uvas en el sudoeste español, Pijotilla II dentro de la fase II b del Calcolítico de la cuenca del Guadiana, fase II-IV de Castillejos de Montefrío paralelizable a la II de Valencina de la Concepción e igualmente a la II del yacimiento de Millares en el sudeste o a la misma del yacimiento de Rotura en el Estuario del Tajo, todas ellas incluidas en el Calcolítico Pleno (RAMOS, A., 1981), que en cronología absoluta viene a coincidir aproximadamente con las fechas incluidas entre el 2500y el 1800 a.c., con leves diferencias según zonas, defendiendo para nuestros yacimientos una fecha relativamente antigua, dentro del espacio cronológico propuesto, ante la aparición de algunos fragmentos de carenas y, fundamentalmente, por la ausencia de cerámicas campaniformes de tipo marítimo o puntillado que vienen a marcar el final del horizonte y que en la zona se encuentran representados en los dólmenes de La Estrella y Azután que, con origen más antiguo, sirven para demostrar su continuidad hasta estos momentos (BUENO, P., en prensa), siendo por lo tanto perfectamente asociables, al menos en parte de su desarrollo, a alguno de los poblados aquí estudiados como manifestación funeraria del grupo allí establecido (Fig. I).

IV.-VALORACION CULTURAL

Tras el estudio del patrón de asentamiento y de los materiales, creemos que como hipótesis de trabajo para un futuro, se puede establecerla existencia de una serie de poblados pertenecientes al Calcolítico Pleno y dedicados básicamente a la extracción de cobre y, en algún posible caso, plata y oro, vinculables por su cultura material y patrón básico de asentamiento al calcolítico extremeño, relacionado a su vez al de toda la zona occidental de la Península, en claro contraste con la del sudeste. Estos poblados serían, en parte, causantes de algunos de los escasos monumentos megalíticos descubiertos hasta ahora en la provincia de Toledo, constituyendo su manifestación funeraria más genuina, aunque posiblemente no única, como muestran los hallazgos de San Martín de Pusa (ALVARO, E., 1987).

EL PALACIO Y CONVENTO DE ROSARITO

EL PALACIO Y CONVENTO DE ROSARITO

Palacio de Rusarito con el macizo central de Gredos al fondo
Palacio de Rusarito con el macizo central de Gredos al fondo

Sobre un cerrete que domina el pantano observamos la existencia de un palacio  de propiedad privada en la actualidad pero que perteneció a los condes de Oropesa. Es un edificio del siglo XVII que dibuja una planta cuadrada con cuatro cubos también cuadrados en las esquinas. Está construido con sillería en vanos y esquinas y mampostería combinada con ladrillo en los paramentos. Tiene un patio en la fachada norte en torno al cual se alojaban las caballerizas y el servicio, y un jardín de entrada en la fachada meridional. Cuenta con tres alturas y buhardilla además de una galería acristalada y otros porches y corredores.

Fue fundado por Fernando Álvarez de Toledo cunado lo construye para retirarse junto a los frailes debatiéndose en si profesar o no en la orden.

Foto antigua del palacio de Rosarito
Foto antigua del palacio de Rosarito, FOTO DE CLIFFORD DE 1858
Palacio de Rosarito en fotografía de hace unos años
Palacio de Rosarito en fotografía de hace unos años

Al este del palacio se observan los restos del antiguo convento de la Virgen del Rosario al que debe su nombre el embalse. Parece que hubo una primera fundación monástica en el siglo XIII a cargo de los monjes servitas o Servidores de la Virgen, muy devotos del rosario que luego lo abandonaron en 1392. Incluso se dice que antes de ellos hubo una comunidad templaria, pero son tantos los lugares con esos supuestos antecedentes y sin pruebas históricas de su presencia, que lo ponemos en duda.

Después fue ocupado el convento por la orden de San Bernardo y aquí sí que hay un elemento que podría orientarnos en ese sentido y es que a la otra parte del Tiétar sí hay en efecto un lugar denominado San Bernardo al que cruzaba una barca que unía las dos orillas. También parece que estuvo sucesivamente ocupado por benitos, agustinos y finalmente franciscanos observantes.

Fachada sur y espadaña del convento de Rosarito
Fachada sur y espadaña del convento de Rosarito

A petición de San Vicente de Alcántara lo refundó el Conde de Oropesa a mediados del siglo XVI. En 1786 fue derruido y mandado después reconstruir por el obispo de Ávila.

San Pedró de Alcántara pernoctó en el convento en algunas ocasiones y en una de ellas fue testigo de un incendio y cuenta la tradición legendaria que el santo subió donde las llamas eran más peligrosas y ordenó al fuego que parara y el fuego se extiguió. Y algunos hijos de testigos decían en el siglo XVII que cogía las brasas y tizones sin quemarse.

Interior de la iglesia del convento de Rosarito en fotografía reciente
Interior de la iglesia del convento de Rosarito en fotografía reciente

El convento custodiaba varias reliquias y contaba con pinturas de Claudio Coello que representaban a Santo Domingo y Santa Rosa y en el altar mayor una buena imagen de la Purísima Concepción y «el Santo Negro». Siempre tuvo el convento problemas en su estructura y sufrió varias reformas por ruina de algunos elementos, incluso los frailes hubieron de residir alguna temporada en el cercano Palacio del Bosque del Rosarito.

El convento sufrió con los bandos contendientes en la Guerra de Sucesión, en la que los frailes se pusieron del lado del Borbón Felipe V. También fue saqueado por los franceses en la Guerra de la Independencia. Los revolucionarios liberales roban en 1829 la corona de la Virgen y es desamortizado en 1834 abandonándolo los frailes.

Sus frailes franciscanos solamente tenían por sustento un huerto que cultivaban, pero lo montuoso de las tierras que lo circundan hacía que les fuera necesario mendigar para subsistir, aunque algunos de sus monjes tenían fama de buenos médicos y llegaron  a regentar un hospital en Oropesa. Hoy día solamente quedan unas ruinas del edificio destechado de la iglesia que tiene planta latina con la nave  dividida por arcos fajones de medio punto y acceso por una puerta de arco rebajado. Queda también una espadaña, además de los restos del camarín de la Virgen y de las dependencias conventuales.

A continuación añadimos una serie de fotografías aportadas por Carlos Blázquez del convento de Rosarito.rosarito-convento-1

rosarito-convento-2rosarito-convento-4rosarito-convento-5rosarito-convento-7rosarito-convento-bodegasEste era el convento del fraile que capturó al célebre bandido Moraleda cuando asaltaba una venta en la finca oropesana de El Verdugal. Este episodio fue pintado por Goya en seis cuadro como viñetas que se conservan en el museo de Chicago y que describimos en la entrada de esta misma web:

UN “CÓMIC” DE GOYA, EL BANDIDO MARAGATO

ARQUITECTURA POPULAR II: EL GRANITO

ARQUITECTURA POPULAR II: EL GRANITO

Mampostería de granito con ripio de pizarra y ladrillo en Aldeanueva de barbarroya
Mampostería de granito con ripio de pizarra y ladrillo en Aldeanueva de barbarroya

Varios son los afloramientos graníticos de la comarca en estudio, el más extenso es el formado por la sierra de San Vicente y las elevaciones, próximas a Talavera de El Berrocal que no son sino prolongaciones hacia el oeste de esa tierra.

Desde la desembocadura del rio Jébalo, el Tajo vuelve a encajonarse y hace asomar el zócalo continental pétreo, de ahí que hasta su entrada en Extremadura, los pueblos más cercanos a sus orillas dispongan de granito en abundancia para sus construcciones. Lugares como Aldeanueva de Barbarroya ya en tiempos de Felipe ll tenían las casas «hechas de piedra e tierra e teja, todo del mesmo lugar».

En la orilla norte la abundancia de la roca se extiende hacia el norte alcanzando a Oropesa y los demás pueblos de su entorno más o menos encaramados en la sierrecilla granítica que domina todo el Campo Arañuelo, y así por ejemplo Herreruela en el siglo XIX y según Madoz, tiene sus casas fabricadas «de piedras de grano sin labrar con bastantes tapias toscas y de poco precio». Otros afloramientos graníticos mas puntuales salpican el territorio, como es el caso de Santa Ana de Pusa, Navalcán y Parrillas.

Enlosado granítico en Herreruela de Oropesa
Enlosado granítico en Herreruela de Oropesa

Esta roca se utiliza en toda su variedad de dimensiones y formas, como por ejemplo los fragmentos de menor tamaño, y más o menos aplanados, que se utilizan como «ripio». Éste es el relleno que separa los bloques de mampostería, calzando y ajustando a los mismos por presión. Este ripio procede en muchas ocasiones de la fragmentación de los materiales rocosos quebrados o desechados, y así lo define el «Diccionario de Autoridades».elementosarqgranito

Cuando las piedras son de formas más cúbicas y de un mayor volumen se utilizan para la construcción de los muros “en seco” si las piedras no están unidas por argamasa, o en mampostería cuando sí que se utiliza mortero de cal para la unión de los bloques entre sí, pero sin guardar orden en tamaños y medidas. Puede que para ir conformando el muro se utilice en lugar del mortero de cal y arena simplemente el barro como aglutinante en los muros.

Cantero introduciendo las cuñas en las cuñeras que ha labrado previamente
Cantero introduciendo las cuñas en las cuñeras que ha labrado previamente

Como los suelos de estas zonas graníticas suelen ser aptos principalmente para pastos, las “cercas” y “vallaos” que separan unos prados de otros se fabricaban en seco con las piedras que, dispersas por los prados, molestaban el crecimiento del pasto en esos mismos terrenos. Con una “narria”, que es una rastra triangular de palo tirada por caballerías y sin ruedas.  Se transportaban los grandes bloques de piedra de un lugar a otro sirviéndose del auxilio de palancas y de rodillos.

Los vallaos se levantaban con piedras de diferentes tamaños; desde pequeñas lanchas superpuestas hasta grandes lajas colocadas verticalmente, pasando por los más habituales bloques de tamaño medio y formas más o menos cubicas. Cuando sobraba piedra de la limpieza del prado se amontonaba en los llamados majanos, que en ocasiones servían parael deslinde de tierras o el señalamiento de caminos.

Las grandes lanchas graníticas se utilizaban también como dinteles de las «porteras» de entrada a cercas y corrales. El granito ya trabajado sirve asimismo para todo tipo de recercado de vanos, jambas, dinteles, ménsulas, etc. Los postes graníticos se utilizaban para sostener las parras y enramadas, y en longitudes memores para el tendido de vallados de alambre. El granito labrado o sin labrar se ha utilizado para el enlosado de zonas húmedas (abrevaderos, lavaderos) y encenagadas por el estiércol (corrales, cochineras), o simplemente para el piso de patios y viviendas.

Puerta de un corral formada por grandes bloques graníticos como jambas y dintel
Puerta de un corral formada por grandes bloques graníticos como jambas y dintel

Aunque no es muy frecuente, pequeños lentejones sin labrar colocados en hileras de piedras inclinadas en un sentido las de una fila y en el opuesto las de la siguiente, es decir «en espiga», se utilizaban para la elevación de cercas en lugares donde no abundaba el material de mayor tamaño. Otras veces se uülizaban estas losetas irregulares como remate superior de los vallados en una sola hilera.

Hasta ahora hemos visto, sobre todo las formas de utilización del granito tal como se encuentra en la naturaleza. Si ya intervienen los canteros nos encontraremos con distintos grados de trabajo y acabado en la piedra. El «esbastao» consiste simplemente en eliminar, con una maceta o una almadana los ángulos y salientes de las piedras que nos son molestos para su utilización. La piedra “del corte” es aquella que se ha obtenido por fragmentación de un batolito mediante cuñas metálicas que se introducen en las «cuñeras», éstas son orificios longitudinales abiertos en la roca con punteros.

Portada típica de la zona de la Campana de Oropesa en sillería granítica
Portada típica de la zona de la Campana de Oropesa en sillería granítica

Con esta operación se consiguen formas de escaso acabado que el «abujardao» procura hacer menos toscas; la bujarda es una herramienta con forma de mazo pero con salientes múltiples y piramidales en su cara de impacto. El picado, labrado, e incluso lijado de la piedra acabarán dando una textura más o menos fina a la misma. Se denomina sillería a la construcción con estos materiales debidamente escuadrados y labrados.

Muro de mampostería en Herreruela con sillería en la ventana
Muro de mampostería en Herreruela con sillería en la ventana

La fragilidad y descomposición, el color, y el grano de la piedra ha dado fama a determinados pueblos por la calidad de su granito como es el caso de Valdeverdeja, Lagartera o AIdeanueva de Barbarroya. En otros lugares como la sierra de San Vicente se ha trabajado poco la sillería, aunque sí que abunda la mampostería, en parte, por una menor calidad de los granitos de la zona.

TALAVERA EN LA OBRA DE CERVANTES

TALAVERA EN LA OBRA DE CERVANTES

Soldados famosos representados en azulejería de Talavera entre los que se encuentra Cervantes. Es un panel que se encuentra en el Archivo General de la marina de El Viso del marqués y que imita al del pórtico de la Basílica del Prado pero nominando a los personajes
Soldados famosos representados en azulejería de Talavera entre los que se encuentra Cervantes. Es un panel que se encuentra en el Archivo General de la marina de El Viso del marqués y que imita al del pórtico de la Basílica del Prado pero nominando a los personajes

En la segunda mitad del siglo XVI y la primera del XVII la alfarería de Talavera llega a conseguir su máxima calidad y difusión en los mercados nacionales, europeos y ultramarinos. Se convierte, como hemos dicho, en la cerámica de moda y también se beneficia de las pragmáticas reales que pretenden impedir el agravamiento de la situación económica mediante la prohibición del lujo excesivo de las casas nobles en los ajuares y vajillas de oro y plata, haciendo así que el uso de la loza talaverana se extienda aún más. Son muchas las alusiones a ella en la literatura del Siglo de Oro que dejaremos para otra entrada del blog.

Por eso, también en la obra de Cervantes aparecen alusiones a la loza de Talavera en “La Guarda Cuidadosa”. Una criada despierta los celos de su novio soldado cuando se interesa por un sacristán, y como no había cocina donde las sirvientas no manejaran las vajillas talaveranas, es muchas veces obligada la alusión a ellas. Elogia el enamorado el trabajo de su moza cuando limpia la loza y la consigue dar un brillo casi metálico, y al mismo tiempo quisiera que el pensamiento de su amada quedara igualmente limpio de pensamientos en su oponente: ¡Oh platera la más limpia que tiene, tuvo o tendrá el calendario de las fregonas! ¿Por qué así como limpias esa loza talaveril que tienes en las manos y la vuelves bruñida y tersa plata, no limpias esa alma de pensamientos bajos y soto-sacristaniles?

La fiesta de Las Mondas es descrita por Cervantes en su obra "Los Trabajos de Persiles y Segismunda
La fiesta de Las Mondas es descrita por Cervantes en su obra «Los Trabajos de Persiles y Segismunda

Lope de Vega no se cansa en muchas de sus obras de alabar la blancura y brillo de los platos talaveranos, y también Tirso de Molina se refiere a ello, junto a otros autores, entre los que incluso se encuentra una de las personas que tal vez hicieron más daño a don Miguel de Cervantes, el autor del Quijote de Avellaneda, que en una de las escenas de su libro hace pedir a una criada dos reales para evitar los palos que le dará su amo cuando se entere de que ha roto dos platos de Talavera.

En «La Gitanilla», una de las novelas ejemplares de Cervantes, aparece Talavera en algún episodio como referencia geográfica de la acción, como no podía ser de otra manera cuando se habla de gitanos que recorren los caminos hacia Extremadura, pues siempre estuvo vinculada esta etnia al trato de caballerías y Talavera era uno de los mercados más frecuentados. De ahí la importancia que todavía hoy tiene la colonia gitana en Talavera.

Pero la obra en la que Cervantes hace alusiones más directas a nuestra ciudad es su novela póstuma, y puede que la más valorada por el propio autor: «Los Trabajos de Persiles y Segismunda». Es muy probable que el mismo Cervantes pasara por Talavera cuando fue en peregrinación a Guadalupe, para dejar allí en ofrenda sus grilletes de cautivo de los moros en Argelia. Una placa en cerámica talaverana situada en el precioso humilladero mudéjar desde el que los peregrinos daban por primera vista al monasterio de las Villuercas recuerda ese momento.

Los personajes de la novela pasan por Talavera a su vuelta de Guadalupe, y en el texto demuestra el autor conocer muy bien nuestra fiesta más emblemática, las Mondas.escanear0012

«La ida de Trujillo fue de allí a dos días la vuelta de Talavera, donde hallaron que se preparaba para celebrar la fiesta de la Monda, que trae su origen de muchos años antes de que Cristo naciese, reducida por los cristianos a tan buen punto y término, que si entonces se celebraba en honra de la diosa Venus por la gentilidad, ahora se celebra en honra y alabanza de la Virgen de las vírgenes. Quisieran esperar a verla; pero por no dar más espacio a su espacio, pasaron adelante, y se quedaron sin satisfacer su deseo”.

Sin satisfacer su deseo ni el nuestro, porque fue esta una gran ocasión que perdimos para que don Miguel hubiera hecho con su pluma universal una descripción de Las Mondas, tan esplendorosas en aquellos tiempos. También es muy curioso constatar que ya entonces era reconocido el origen pagano de estas fiestas.

Más tarde, en los capítulo VII y XVI del libro tercero de «Los Trabajos de Persiles y Segismunda», los personajes conocen a una moza talaverana a la que describen como «de gentil parecer, de hasta veintidós años, vestida a la española, limpia y aseadamente». Relata su historia la moza y resulta ser la mujer adúltera de un polaco llamado Ortel Baledre que, enamorado de ella en Talavera, la desposó, pero la talaverana se fugó con el mozo de un mesón. Apresados los adúlteros en Madrid, él murió en la cárcel y ella se vio obligada a seguir a un soldado español que iba a Italia y que no la trataba demasiado bien. Es el momento en que la talaverana se encuentra con Constanza, es cuando se produce el diálogo en el que Cervantes elogia a Talavera:

«-Desa manera -respondió Constanza-, ¿vos, señora, española debéis de ser?

-¡Y cómo si lo soy! -respondió ella-. Y aún de la mejor tierra de Castilla

-¿De cuál? -replicó Constanza.

-De Talavera de la Reina -respondió ella».

 

Y esta escena es precisamente la que ha dado nombre a esta web.

SUBIDA AL CERRO DEL CASTILLO

Subida al Cerro del Castillo

Torre fortificada del poblado del cerro del Castillo. Al fondo el cerro del Oso y el Real de San Vicente
Torre fortificada del poblado del cerro del Castillo. Al fondo el cerro del Oso y el Real de San Vicente

 Recorrido aproximado 6 kilómetros. Entre 2 y 3 horas, según nos detengamos en los yacimientos arqueológicossubida-al-cerro-del-castillo

 Preguntamos en el pueblo de Castillo de Bayuela por el camino de “la Madalena”, que nos subirá hasta el antiguo emplazamiento medieval de este pueblo, “el castillo”. Pasamos por una vieja fuente restaurada y llegamos al lugar de donde parte la vaguada por la que asciende el camino, entre las dos elevaciones principales del cerro del Castillo. En la cumbre occidental se encuentra el antiguo pueblo amurallado medieval,  que a su vez se sitúa sobre los restos del viejo castro vettón. Podemos visitar la arruinada iglesia que mantiene su aspecto fortificado medieval en la torre, la portada de aires mudéjares y restos de sepulturas.

El cerro del Castillo está lleno de parajes amenos y vistas panorámicas
El cerro del Castillo está lleno de parajes amenos y vistas panorámicas

Desde aquí podemos acercarnos a una pequeña elevación al sudoeste que
también presenta restos de murallas, aunque más toscas, pues este otro yacimiento está datado hace unos cuatro mil quinientos años, en la Edad del Cobre. Entre ambos cerretes se encuentra una zona con alcornoques y grandes rocas en las que no sería extraño que veamos algún ejemplar de búho real.

Camino de subida al cerro del Castillo
Camino de subida al cerro del Castillo

La elevación oriental cuenta con restos de una necrópolis visigoda y con una vegetación entre los bloques graníticos de cornicabras, encinas, enebros y alcornoques, además de contar también con una magnífica vista panorámica sobre el valle del Alberche al sur y la Sierra de San Vicente al norte.

POrtada mudéjar de la iglesia del cerro del Castillo
POrtada mudéjar de la iglesia del cerro del Castillo

Descendemos hacia el norte por un agradable camino que va hasta la carretera, que a su vez nos llevará de vuelta hasta el pueblo, aunque los aficionados a la escalada pueden practicarla en unas vías abiertas en el cerro Garrido, situado al noroeste del cerro del Castillo.

torrecastillo
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RUTA DE LA BATALLA DE TALAVERA

Ruta por el escenario de la Batalla de Talavera

Recorrido aproximado 17 kilómetros, 4 horas y media

Aquí os presentamos un recorrido básico, pero todos aquellos que estén interesados en recorridos guiados por el campo de batalla muy documentados pueden acceder a esta web de una joven empresa que organiza excursiones periódicas para conocerlas:

https://www.elprimeredecan.es/bienvenidos/

Hoy vamos a dar un paseo por el escenario de la que fue una de las batallas más importantes de la Guerra de la Independencia, recorrido que además nos servirá para conocer el entorno natural del embalse de la Portiña y las sierrecillas de El Berrocal.

Partimos de los Jardines del Prado en Talavera, donde se encuentra, junto a los arcos de entrada, el monumento erigido con cerámica en el año 2009, con motivo del segundo centenario de la confrontación de los franceses invasores y la coalición de ingleses y españoles, aunque en ambos ejércitos peleaban soldados de otras nacionalidades, como polacos, portugueses, holandeses o alemanes.

Seguimos por el paseo central hasta una rotonda en la que veremos un laurel que se plantó precisamente en el primer centenario. Llegamos a la Basílica del Prado, entonces ermita, frente a la que se exhibió y escarneció con disparos de las tropas el cuerpo del general San Juan, acusado por un clérigo trabucaire de haberse dejado vencer en la batalla de Somosierra, en la que los franceses pasaron el último obstáculo antes de entrar en Madrid. La misma ermita fue expoliada por los invasores, llevándose hasta cincuenta arrobas de plata y convirtiéndola en herrería y carretería, aunque se consiguió conservar la imagen escondida en los desvanes de la Colegial, y parte de su ajuar.

Laurel plantado en 1909 con motivo del primer centenario de la Batalla de Talavera

En la ermita se situaron las baterías que defendían la ciudad de las tropas que pudieran cruzar el Alberche, y aquí empezaba con destacamentos españoles el despliegue de las líneas aliadas en su extremo sur, mientras que aproximadamente a la altura del actual hospital se desplegaron las tropas de los franceses hasta el Alberche.

Desde la basílica nos dirigiremos a la avenida de Francisco Aguirre, que seguiremos en dirección oeste hasta llegar a la rotonda de la carretera de Cervera, pues la línea de despliegue de ambos ejércitos iba en dirección noroeste hasta esta zona en que paralelamente a ella se dispusieron a ambos lados y a prudente distancia  las fuerzas enfrentadas. Nosotros seguiremos por la orilla oeste del arroyo de la Portiña, recorriendo el mismo cauce o, más cómodos, por el camino que, pasando por el paraje de Piedrasmuchas, va hasta las depuradoras del embalse de la Portiña.

En el recorrido urbano que hemos hecho, entonces campos cultivados, y en el tramo de despliegue español hasta el Pajar de Vergara se produjo no se sabe bien porqué un episodio de confusión y una crisis de pánico en las tropas españolas que tenían encomendado ese sector, provocándose una desbandada que no tuvo mayores consecuencias en la batalla, aunque el hecho fue convenientemente magnificado por las crónicas de los ingleses, para intentar así aumentar el protagonismo de sus fuerzas.

Sobre el cerro Cascajal, en la zona de esta labranzo construida en 1909 se situaban las baterías francesas que batían el cerro Medellín

Una moza española llamada Isabel Moreno arengaba y llevaba agua a las tropas españolas y recibió la promesa de ser recompensada cuando finalizara la guerra, pero esta “Agustina de Aragón” talaverana no recibió premio alguno, y fue olvidada por las autoridades, pasada la contienda.

Pronto llegamos a la zona del entonces llamado Pajar de Vergara. Allí comenzaba el despliegue de los ingleses con la fortificación de esa labranza con zanjas y defensas hechas con montones de tierra. En este lugar se produjo, durante la primera fase del ataque general del día 28 de Julio, una de las actuaciones del ejército español que apoyando al inglés hizo que consiguieran los aliados detener a los franceses en uno de sus intentos de avance.

Seguimos en  el sector defendido por las tropas inglesas cuando cruzamos el  Canal Bajo del Alberche y su carretera de servicio, y ascendemos hacia las depuradoras de agua de Talavera, cruzando también el arroyo del valle de las Doncellas.

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Nos encontramos ahora en la zona que sufrió con mayor crudeza el fragor de la batalla, justo en la base oriental del cerro Medellín que se encuentra a la izquierda, y se distingue por tener un chalet en su cumbre. Sobre sus alturas se situaron las baterías inglesas. Para observarlo mejor cruzaremos a territorio “enemigo” por el muro de la presa del arroyo de la Portiña. Allí vemos una construcción de principios del siglo XX en la parte más elevada del cerro Cascajal, donde se encontraba el grueso de las baterías y tropas francesas que intentarían la conquista del cerro Medellín, produciéndose en las inmediaciones del cauce del arroyo y en las lomas de ambas elevaciones los encuentros más violentos y el episodio, más bien legendario, en el que durante un receso de la batalla bajaron soldados de ambos ejércitos a beber al arroyo de La Portiña, donde se encuentran las ruinas de unos molinos que ya existían en aquella época.

Dibujo del escenario de la Batalla de Talavera editado con motivo del primer centenario

Podemos imaginar los repetidos intentos de los galos por ascender y rodear el cerro Medellín, y los miles de muertos que quedaron dispersos por el suelo expuestos al calor y la rapiña de los desvalijadores de cadáveres que, ante la necesidad general reinante cayeron sobre el campo de batalla al finalizar el enfrentamiento. Muchas son las hebillas, balas de cañón y otros objetos hallados cuando se labraron estos campos en tiempos posteriores.

Desde el cerro Cascajal y ya en territorio ocupado por las tropas francesas recorreremos ahora el embalse por su orilla, disfrutando de un paraje muy ameno en el que se practica la pesca y se pueden observar aves como la focha común, la polla de agua, el zampullín chico, ánades reales, somormujos, garzas, cigüeñas, especies limícolas y muchas más, para lo que podemos utilizar el observatorio del aula de la naturaleza del ayuntamiento.

Cuando damos la vuelta al pantano entramos de nuevo en la zona de la batalla y en  el campo inglés, aunque apoyado en algunas incidencias por la caballería española. Justo aquí, al norte del cerro Medellín se produjo otro de los episodios más comentados de la batalla, cuando durante una acometida de los ingleses, fueron muy castigados por los franceses con numerosas bajas, según versión de los británicos, por una supuesta zanja en la que dicen cayeron los caballos y jinetes siendo fácilmente masacrados. Analistas españoles y franceses dijeron que la zanja en cuestión nunca existió y que ésta es una excusa de los ingleses para justificar esa derrota. Pero los franceses no aprovecharon el momento y no consiguieron tomar el cerro Medellín, clave de la batalla. En este flanco de las líneas también tuvieron un papel destacado las fuerzas españolas en apoyo de las inglesas.

Casa de Salinas, de donde huyó Wellington a uña de caballo

Vemos descender el arroyo de la Atalaya desde la misma y observamos en la orilla oeste las elevaciones graníticas en las que se desplegaron tropas españolas que protegían ese flanco y que tuvieron una buena actuación. Seguimos hacia la ladera del cerro Medellín en dirección a la carretera de Mejorada hasta llegar a ella y continuamos en dirección a Talavera.

Justo antes de cruzar la autovía vemos a la izquierda la zona de descanso y el monumento de la Batalla, que se hizo cuando al hacer la autovía A-5 se descubrieron fosas comunes con las corazas y los restos de soldados muertos en la contienda.

En este monumento se representa en azulejo talaverano el despliegue de la batalla con los parajes que venimos visitando. El monumento es como un trípode que simboliza los tres ejércitos contendientes y en el hormigón están inscritos los batallones de cada uno que participaron en esta gran batalla, que se ha considerado ganada por el ejército aliado pero que más bien quedó en tablas porque el número de bajas, en total unas quince mil, fue prácticamente distribuido a partes iguales entre los dos ejércitos contendientes. Sobre la ladera del cerro Medellín vemos la labranza de Pero Gordillo que ya existía en la época, y un poco más arriba el monolito que se levantó también en la conmemoración del primer centenario de la batalla. Podemos volver a Talavera por la carretera de Mejorada o por un camino que va desde el canal entre huertas y paralelo a la carretera por la derecha.

INTRODUCCION AL ESTUDIO DEL CALCOLITICO EN LA JARA

INTRODUCCION AL ESTUDIO DEL CALCOLITICO EN LA JARA

Miguel Méndez-Cabeza y Jesús Carrobles Santos  

A don Fernando Jiménez de Gregorio, en homenaje particular con este artículo sobre los orígenes de La Jara, su tierra.

INTRODUCCIÓN

Vistas de La Jara desde el cerro Castrejón en Aldeanovita, donde se sitúa uno de los yacimientos referidos
Vistas de La Jara desde el cerro Castrejón en Aldeanovita, donde se sitúa uno de los yacimientos referidos

En los últimos años y con motivo de la realización del Inventario Arqueológico de la provincia de Toledo, de la Excma. Diputación Provincial, se han localizado una serie de yacimientos en la zona de la Jara que ponen de manifiesto la existencia de un tipo de poblados que creemos son interesantes, al ser por ahora los asentamientos estables más antiguos conocidos en esta zona de la provincia y estar posiblemente asociados a la realidad funeraria megalítica que también está empezando a ser descubierta.

Nuestra intención es, a falta de excavaciones arqueológicas que aseguren las conclusiones que vamos a exponer, realizar un estudio de los datos existentes y presentar una hipótesis de trabajo sobre estos yacimientos representativos de una de las primeras fases de nuestra prehistoria.

Calcolítico significa cobre, estas son las trincheras de la mina de La Borracha, cercana al yacimiento de Castrejón
Calcolítico significa cobre, estas son las trincheras de la mina de La Borracha, cercana al yacimiento de Castrejón

I.-CATÁLOGO DE YACIMIENTOS Y MATERIALES

  1. El Castrejón (Aldeanueva de San Bartolomé)

PATRON.-Poblado ubicado en la parte superior de un cerro que, de forma aislada, se destaca en el valle del Andilucha, sobre una zona en la que con algún relieve suave, predominan las llanuras con suelos no muy evolucionados, aunque lo suficiente como para permitir una agricultura de secano con ciertas garantías, al ser una Zona húmeda por la proximidad a alguna de las principales alturas de los Montes de Toledo. El asentamiento se ubica sobre una antigua vía de comunicación (Cañada Leonesa Oriental) que desde los pasos del Tajo por Azután y posteriormente por Puente del Arzobispo, se dirige hacia el sur a través del Puerto de San Vicente

ESTRUCTURAS.-Aislando la zona superior del cerro, se localiza un recinto amurallado caracterizado por un muro realizado por bloques de mediano y gran tamaño junto a piedras pequeñas, que aprovechando los afloramientos rocosos, rodean por completo la elevación, dando lugar a un recinto irregular formado en zonas por simple acumulación y sin cara vista. En el interior se documentan numerosas estructuras de hábitat realizadas con muros de mampostería trabadas con barro, pertenecientes a la última de las fases existente en este lugar.

Materiales hallados entre otros en el yacimiento de Castrejón y Cabeza del Conde
Materiales hallados entre otros en el yacimiento de Castrejón y Cabeza del Conde

MATERIALES.- (Fig. 2-22 a 25).Se han encontrado algunas cerámicas a mano, entre las que únicamente vamos a destacar una gran fuente de borde engrosado (Fig. 2-22), junto a algunos cuencos y fuentes de labio redondeado simple. También se localizó un fragmento de pesa de telar prismática con decoración de incisiones oblicuas (Fig. 2-23). En este yacimiento también aparecen numerosos restos de cerámicas a torno, no dibujadas ni tratadas en este artículo.

FASES.-Tras la descripción del material se pueden presumir dos fases distintas de población. Por un lado una primera calcolítica, en la que se realizaría el recinto amurallado y por otro, una segunda fase medieval a la que pertenecerían las estructuras de hábitat existentes y posiblemente algunos de los tramos del recinto amurallado.

La Cabeza del Conde en La Estrella, uno de los yacimientos calcolíticos de La Jara

  1. Cabeza del Conde (La Estrella)

PATRON.- Poblado ubicado en la parte superior de un cerro de naturaleza granítica que en su parte superior presenta una amplia meseta, casi por completo aislada naturalmente, desde la que se domina visual y de forma efectiva el Valle del Uso que constituye la principal vía de comunicación de los Montes de Toledo al Valle del Tajo en la zona. El terreno próximo se caracteriza por los afloramientos rocosos que, salvo al norte, en el que a considerable desnivel existe una llanura de tierra bastante pobre, hacen imposible cualquier aprovechamiento agrario de la zona.

ESTRUCTURAS.-Como ya hemos dicho anteriormente, existe en lo más alto del cerro un recinto natural, formado por grandes piedras de granito que únicamente han debido complementarse en algunas zonas, en las que se aprecia un gran muro realizado con piedras de pequeño y mediano tamaño dispuestas en seco. Se trata sin duda de una fortificación, de la que no podemos precisar sus características, dado el derrumbe que cubre las zonas en las que aparece y la vegetación natural que impide conocer datos como el grosor, etc. En el interior del recinto se documentan distintas alturas aterrazadas en las que aparecen restos de estructuras de hábitat que aprovechan los afloramientos rocosos para protegerse de los agentes atmosféricos. Son muros de mampostería de escaso grosor, realizados con piedras de pequeño tamaño dispuestas en seco.

MATERIALES.- (Fig. 2-26 a 31). Se documentaron escasos materiales cerámicos, entre los que destacan algunas ollas de borde entrante, bien con el borde marcado (Fig. 2-26), apuntado (Fig. 2-27) o de tendencia recta (Fig. 2-31). También han aparecido algunos cuencos (Fig. 2-29, 30) y ollas de paredes verticales (Fig. 2-28). En lo referente a la industria lítica, aparecieron algunos restos de talla en sílex y fundamentalmente en cuarcita.

FASES DE OCUPACIÓN .- Según el material localizado, existen al menos dos fases de ocupación claramente distintas. En primer lugar, un poblamiento presumiblemente calcolítico, como luego veremos, al que hay que asociar los tramos conocidos del recinto amurallado y gran parte de las estructuras de hábitat citadas. En segundo lugar habría una segunda fase no bien definida cronológicamente y que, asociada a la cerámica a torno, habría que relacionar con alguna de las estructuras de hábitat más expuestas a la intemperie, que interpretamos como pertenecientes a pastores que a lo largo de los últimos siglos han aprovechado alguno de los resguardos naturales para construir sus cabañas, a veces sobre estructuras mucho más antiguas.3.

Alcaudete de la Jara II

Yacimiento de Alcaudete II cubierto de retama en flor
Yacimiento de Alcaudete II cubierto de retama en flor

PATRON.-Poblado ubicado en la parte superior de un cerro caracterizado por los afloramientos graníticos, que de nuevo conforman una meseta en la que se establece el asentamiento. El acceso se realiza únicamente desde el oeste, al ser el resto de los flancos fuertes barrancos que acaban en el cauce del Jébalo, en una Zona más interna que el que estudiaremos a continuación, pero desde donde también se ejerce un profundo control visual y de posibles rutas que desde la Jara Alta se dirigen al Valle del Tajo. El terreno cercano es quebrado en la Zona este y ondulado al oeste, con ciertos afloramientos graníticos que permiten, no obstante, la existencia de una agricultura necesariamente pobre por la naturaleza de la tierra, no existiendo ninguna zona de suelo aluvial cercana al yacimiento objeto de estudio.

ESTRUCTURAS.- Aislando la meseta citada, se documenta una curva de nivel bastante marcada identificable con el recinto amurallado, escasamente visible por la existencia de una gran vegetación, que en los escasos lugares en los que puede entreverse, parece estar realizado con piedras de pequeño y mediano tamaño dispuestas en seco que, aprovechando los afloramientos, cerca por completo el cerro, sin que se observen diferentes técnicas constructivas. En el interior existen diversos aterrazamientos que regularizan la superficie cercada, sin que se pueda asegurar la existencia de estructuras de hábitat visibles por la existencia, ya comentada, de una fuerte vegetación.

MATERIALES.- Por la vegetación que venimos citando, únicamente se recogieron algunos fragmentos de cerámicas a mano, atípicos, que no permiten realizar ningún tipo de valoración.

FASES DE OCUPACION.- Ante la escasez de materiales y estructuras documentadas, únicamente podemos presumir la existencia de una única fase de ocupación para este yacimiento, no descartando que posteriores hallazgos puedan hacer cambiar este panorama.

  1. Alcaudete de la Jara I

    El valle del Jébalo con el yacimiento Alcaudete 1 a la izquierda
    El valle del Jébalo con el yacimiento Alcaudete 1 a la izquierda

PATRON.-Asentamiento ubicado en la parte superior de un Cerro, con numerosos afloramientos graníticos que forma una pequeña meseta en su parte superior. Presenta un fácil acceso desde el Este, al situarse al final de una serie de elevaciones y es difícil en el resto, al existir un gran desnivel con respecto al cauce del Jébalo, cuyo valle domina en gran medida, siendo la primera gran elevación que existe sobre este río desde su desembocadura en el Tajo. El terreno circundante es bastante quebrado, caracterizándose por los afloramientos graníticos, bancos de arena, producto de la descomposición de los anteriores y escasa existencia de tierras cultivables, que se localizan únicamente en un pequeño valle perteneciente al arroyo de las Alamedas que, por su humedad y buena calidad del suelo, permite la explotación agrícola intensiva del lugar.

ESTRUCTURAS.- En la meseta natural antes mencionada, se localiza la existencia de una serie de estructuras de defensa, pertenecientes presumiblemente a diversas fases, que aíslan esta Zona de los alrededores en los que en algunos puntos también aparecen materiales, sin que existan huellas de ningún tipo de estructuras. La muralla documentada presenta tres tramos perfectamente diferenciados: En su lado oeste y norte existe un lienzo realizado por simple acumulación de grandes piedras caballeras en los bordes de la meseta natural sin ningún tipo de talla, llenando posteriormente los huecos con piedras de regular tamaño que hacen inaccesibles estos flancos. En la esquina noreste y sobre todo a lo largo del lado este, protegiendo la zona más accesible, se localizó un muro realizado por bloques de piedra algo trabajados en su cara externa y con un grosor total cercano a 1,60 m. El interior del muro está realizado con piedras de pequeño tamaño dispuestas en seco, siendo escasos los lugares en los que es posible ver las características de la cara interna, que parece estar realizada con piedras algo mayores, pero en ningún caso del tamaño de las de la cara externa. En la Zona sur, salvo en la esquina suroeste donde aparecen los grandes bloques, aparece un lienzo de características similares al descrito anteriormente, con la única particularidad de presentar en su cara externa un mayor número de piedras regulares que en la zona central y para dar lugar a un pequeño portillo, llegan incluso a ser auténticos sillares algo irregulares. En el interior del recinto y aprovechando los afloramientos rocosos, también se ven restos de muros de mampostería que no permiten, no obstante, definir ninguna estructura completa.

MATERIALES.- (Fig. 3).El material cerámico se caracteriza por la presencia de algunos vasos de paredes rectas y bordes algo exvasados (Fig. 3-11, 2, 8, 10 y 13), alguno de los cuales presenta una orejeta bajo el borde. También han aparecido diversos cuencos (Fig. 3-5, 6 y 7), una gran fuente de labio algo apuntado (Fig. 3-4) y algunas formas carenadas (Fig. 3-11, 12 y 15). En lo referente a la industria lítica, destaca fundamentalmente la existencia de una gran cantidad de restos de talla y útiles en cuarcita de aspecto absolutamente arcaizante, con auténticos cantos trabajados, etc. En sílex únicamente han aparecido algunos restos de talla.

FASES DE OCUPACION.-A la vista de los materiales y estructuras documentadas, se puede ver claramente la existencia de dos fases de ocupación, una primera calcolítica en la que, aprovechando la meseta, se realizaría un recinto amurallado que no incluye a toda la población en el interior, ya que ésta parece ubicarse también en toda una amplia zona de los alrededores más cercanos. Con posterioridad y aprovechando las posibilidades estratégicas del lugar, en una fase indeterminada de la Edad Media, se poblaría de nuevo la zona, ahora únicamente en la meseta, reconstruyendo parte de los lienzos de muralla presumiblemente calcolíticos en el lado este o edificando casi completamente el lado sur, dando lugar a un castillete que debió de servir de punto de control de todo el valle del Jébalo.

UN APÓSTOL ANTITAURINO POR ESTA TIERRA EN 1915

UN APÓSTOL ANTITAURINO POR ESTA TIERRA EN 1915

Eugenio Noel en la portada de una de sus novelas
Eugenio Noel en la portada de una de sus novelas

Vaya por delante que el que esto escribe no es antitaurino, más bien gusto de ver ritual tan magnífico, arcaico y colorido como es la Fiesta, pero también me sucede como a los japoneses que llevan a Las Ventas, que solo vemos un toro, ellos por necesidades de su intensa agenda turística y yo porque me canso.

Esto viene a cuento porque he encontrado a un curioso y olvidado escritor llamado Eugenio Noel que es un verdadero quijote del apostolado antitaurino. Resulta que a principios del siglo pasado inició un periplo por toda nuestra geografía para intentar convencer a nuestros compatriotas de que los toros eran una fiesta bárbara, pero no contento con esto decidió predicar también contra el flamenco, pues consideraba el “flamenquismo” algo así como una degradación de nuestra cultura. Fue recorriendo España con su aspecto ya un poco bohemio y demodé para la época a base de melena y bigotón a lo Balzac, recogiendo datos y costumbres que le dieran argumentos en su apostolado imposible.

Dos de los relatos recogidos en su libro “Los nervios de España” se localizan en nuestra región. El primero de ellos habla de su pernoctación en una venta manchega que a la entrada tenía un rótulo: “Aquí durmió El Quijote”, con esa eterna confusión nacional entre la realidad y la ficción. Como otros de sus escritos, está lleno de datos costumbristas y etnográficos, manejando además un riquísimo vocabulario de términos populares que a veces incluso hace difícil seguir sus textos.

Plaza de Segurilla, donde se desarrollan los acontecimientos del relato de Eugenio Noel
Plaza de Segurilla, donde se desarrollan los acontecimientos del relato de Eugenio Noel

El segundo artículo relata su asistencia a una capea en Segurilla, pueblo cercano a Talavera, donde un mozo se apuesta con otros que hace llorar a un toro, y para ello acaba clavándole al pobre animal una navaja de siete muelles en un ojo.

De paso por Talavera habla de la Fiesta de Toros, Las Mondas, y se maravilla de la azulejería de la ermita de la Virgen del Prado, pero le espanta que tenga adosada lo que él considera una horrorosa verruga, que no es otra que la plaza de toros de Talavera, que cuatro años después se convertiría en santuario del toreo por la muerte de Joselito. El viajero activista se ha documentado sobre Las Mondas, fiesta en honor de la diosa Ceres y luego de la Virgen del Prado, donde se llegaban a lidiar hasta veinte morlacos. Le sorprende que hasta hubiera un canónigo torero que organizaba los festejos con el regidor torero y también le escandaliza que el predicador de Segurilla no se pronuncie contra fiesta para él tan sanguinaria. La iglesia y otros estamentos se mostraron en contra del toreo e incluso hubo papas y prelados que la prohibieron, pero estos intentos fueron tan estériles como los de otros que quisieron prohibir la prostitución, y así no pocos curas se remangaban las sotanas para dar unos pases o correr delante de los astados.

Retrato del escritor antitaurino Eugenio Noel
Retrato del escritor antitaurino Eugenio Noel

Comete Noel el mismo error de muchos otros antitaurinos que es confundir el toreo reglado en sus suertes con los vesánicos y despreciables desahogos vestidos más o menos de antiguo ritual que a veces se desarrollan en nuestros pueblos.

Eugenio Noel murió, como buen intelectual español, de hambre y en un camastro alquilado de un hospital en abril de 1936,  tres meses antes de otra gran escabechina nacional sin toros de por medio.

FOTOS ANTIGUAS DE LA CALLE CARNICERÍAS

FOTOS ANTIGUAS DE LA CALLE CARNICERÍAS

Calle Carnicerías. Segunda foto de Ruiz de Luna

Traemos hoy algunas fotografías de la calle Carnicerías que debe su nombre a que en ella se situaron desde antiguo las carnicerías municipales, pues esta actividad de la venta de carne era un monopolio del ayuntamiento y a ellas debían acudir a comprar los talaveranos. Parece que antes del siglo XVI se llamó calle de las Verduras

Va de la Plaza del Reloj a la Ronda del Cañillo y pero antiguamente  su tramo inferior era en parte la calle Pescaderías que venía desde el arco de San Agustín, hoy reconstruido,y más abajo la calle que se llamó del Cuerno desde antiguo y que continuaba con la calle Sevilla, llamada así por desembocar en la puerta del mismo nombre, de la que conservamos el arco.

Calle Carnicerías en una foto de Ruiz de Luna de los años 20. Albañales, labriegos y venta de melones y sandías.

Al final de ambas confluían por tanto, junto a la alcazaba, el primer y el segundo recinto amurallado. Hoy la calle está delimitada al oeste por la muralla de ese primer recinto y los muros de la alcazaba.

Inicio de la calle Carnicerías con el comercio de Genaro Suela a principios de siglo

En tiempos de la Segunda República se llamó de García Hernández en honor del militar fusilado junto a Fermín Galán por pronunciarse para la proclamación de la República. En los años sesenta esta segunda parte de la calle Carnicerías se reformó para de los dos callejones antes referido dejar una sola avenida con el nombre de Jose Antonio Primo de Rivera hasta que en los años 80 se denominó a toda la avenida calle Carnicerías.

Foto de Esperón de la calle Carnicerías hacia 1930, como vemos todavía era lugar de venta de sandías.
Foto de Esperón de la calle Carnicerías hacia 1930, como vemos todavía era lugar de venta de sandías.

Dos de las fotografías son vistas muy parecidas de la colección de postales que hizo Ruiz de Luna.

En ellas se ve una considerable actividad comercial, especialmente de melones y sandías. Se perciben curiosos tipos de campesinos de principios del siglo XX y los poco higiénicos albañales de aguas residuales que recorrían la ciudad y a los que se refirieron muchos viajeros por los charcos putrefactos y malos olores que producían, además de ser un medio ideal, el de las aguas estancada, para reproducirse los mosquitos que trasmitían el paludismo endémico en Talavera hasta hace unas décadas.

Detalle de la foto de Ruiz de Luna con algunos personajes
Detalle de la foto de Ruiz de Luna con algunos personajes

También es interesante la arquitectura tradicional con los balcones que cantaba el poeta Rafael Morales. También es de destacar la vista que nos ofrecen las fotografías de la antigua torre del Reloj.

Fusilados republicanos en la calle Carnicerías en septiembre de 1936
Fusilados republicanos en la calle Carnicerías en septiembre de 1936

Antiguo final de la calle Carnicerías en el arco de Sevilla