TALAVERA DESDE LA OTRA ORILLA EN EL SIGLO XVI (y4)

TALAVERA DESDE LA OTRA ORILLA EN EL SIGLO XVI (y4)

Puerta del Río y Molinos del primer ojo del puente
Puerta del Río y Molinos del primer ojo del puente

9.-PUERTA DEL RÍO  Y MOLINOS

Podemos observar claramente la Puerta del Río, una de las puertas principales del primer recinto amurallado, pues daba paso al puente que comunicaba a la villa con sus tierras de La Jara. Está flanqueada por una torre que la protege, aunque no es tan monumental como lo eran las puertas de Mérida y San Pedro. Tal vez lo que parece un blasón de grandes proporciones a la derecha de la puerta podría intentar ennoblecer esa importante entrada de Talavera junto a la residencia de los señores de la villa, los arzobispos de Toledo que residían en el alcázar, aunque también podría ser una puerta de entrada a las dependencias palaciegas.

Destacan también dos edificios simétricos junto al inicio del puente. Se trata de los molinos que aprovechaban el primer ojo del puente viejo. Pertenecieron al ayuntamiento pero hubo intentos de aprovecharlos por parte de la nobleza talaverana, aunque  hubo  regidores que lo impidieron defendiendo los intereses de la villa.

Cada uno de los molinos cuenta con dos edificaciones paralelas y entre las dos se perciben dos salidas del agua. Esa estructura nos hace pensar en que se trata de molinos de rueda vertical, es decir aceñas, aunque ya en esa época había molinos de los llamados «de regolfo», una especie de turbina primitiva que aprovechaba la fuerza centrífuga del agua y no el movimiento de las paletas impulsadas por el agua que movía a las ruedas verticales. Las casas son de considerable altura para salvar las crecidas y para alojar en el piso de abajo el engranaje de los ejes que cambiaba el movimiento vertical de la rueda en el giro horizontal de las piedras molederas. También se puede ver una rampa que da acceso al segundo molino dejando pasar por debajo el agua que sale de los cárcavos del primero. También es de señalar que, aunque se trata de molinos junto a un gran río con subidas considerables de nivel, no estén abovedados como suele suceder en otros, sino que se encuentre cubierto simplemente con teja árabe.

Por detrás de la puerta del Río y casi alineada con ella se ve otra puerta de grandes dimensiones que probablemente es la de San Pedro, con la plaza del Comercio (del Reloj hoy) por detrás. A la derecha y marcada con una «F» se ve la entonces modesta espadaña de la iglesia de San Francisco, por aquella época convento franciscano. Más a la derecha también se representa el convento de la Trinidad.

Puente Viejo y Molinos de Arriba.
Puente Viejo y Molinos de Arriba.

EL PUENTE VIEJO

Aunque nos referiremos más extensamente a los molinos y el Puente Viejo en próximos capítulos, vemos en el dibujo de Wingaerde que ya entonces presentaba la construcción un aspecto lamentable con reparaciones de de vigas y tablones en todo su recorrido. En primer lugar se observa un derrumbe justo en el arco en el que cambia de dirección y que actualmente también se encuentra caído en el lado aguas arriba.

Se han pintado numerosos viandantes que portan lo que podrían ser cañas de pescar o lanzas. En el río se percibe la corriente sobre el azud o presa que derivaba el agua hacia los molinos del primer ojo del puente.

También contemplamos en su recorrido el edificio de los llamados Molinos de Arriba, que pertenecieron a los jerónimos y sobre los que hoy se asienta la vieja central eléctrica. Como sucede hoy día, uno de los ojos del puente sirve para que salga el agua del cárcavo del artificio. El edificio se presenta como de considerable envergadura y también cubierto con teja. En la fachada se ve lo que parece una gran puerta que daría paso a un zaguán.

Frente al molino se observa en el caserío de la villa una serie de torres y lienzos de muralla que en su mayoría se hayan hoy derribados y que parecen representar las torres y puertas en torno al alcázar en el entorno de las calles Carnicerías y Pescaderías.

Más al norte se puede ver la iglesia de San Lázaro, aunque yo más bien pienso que es la de Santa Leocadia con dos torres y una puerta de entrada de buenas dimensiones. Ya fuera de las murallas se ve la ermita de San Juan hoy desaparecida pero que sigue dando nombre al barrio situado entre las calles Trinidad y Matadero. Acabamos el recorrido del puente sobre nuevos arcos arruinados y una presa levantada en la actual zona de La Presilla para proteger el puente de una mayor destrucción

Alcázaba de Talavera en el dibujo de Van der Wingaerde
Alcázaba de Talavera en el dibujo de Van der Wingaerde

EL ALCÁZAR

La representación de la alcazaba en este dibujo es, junto a un plano levantado de sus ruinas por las tropas francesas en la Guerra de la Independencia, la que más datos puede aportar sobre este importante monumento talaverano lleno de historia.

Por delante del noble edificio se puede ver un puentecillo sobre el arroyo Papacochinos que desembocaba en sus inmediaciones. Detrás se percibe la pequeña la muralla de altura más baja que formaba la barbacana. Hoy día podemos ver excavado ese espacio junto al muro sur del alcázar, conocido hoy como huerto de San Agustín porque sobre sus ruinas se fue acumulando tierra y se hizo la huerta del convento al que se accedía por el arco restaurado hace unos años.

En la fachada principal se ven tres grandes ventanales por donde se habrían asomado los arzobispos y reyes que se alojaron con frecuencia en sus dependencias palaciegas. A la derecha de estos huecos vemos una torrecilla y tras la muralla un aguilón de un edifico de buenas proporciones.

Al oeste del alcázar se dibuja la que por confusión el pintor llama de Toledo y en realidad es la Puerta del Sol que también daba nombre a la calle actual por encontrarse orientada a saliente o también la puerta de Pescaderías, pero en ningún caso estaría la puerta de Toledo tan al sur del recinto, aunque el dibujante confunde a veces el primer y segundo recinto amurallado.

Al fondo ha representado la Puerta de Zamora marcada con una “R” flanqueada por sus dos antiguos torreones pero su situación se ha desplazado demasiado al este.

El-prado-con-la-ermita-de-la-virgen-y-la-ermita-de-San-Joaquin-y-Santa-Ana
El-prado-con-la-ermita-de-la-virgen-y-la-ermita-de-San-Joaquin-y-Santa-Ana

ARRABALES Y EL PRADO

Fuera del recinto amurallado se extienden los arrabales de la villa que en el lado oriental se continúan con el Prado. El dibujo deja ver el camino que venía de Madrid los arroyos que circulaban entonces por sus inmediaciones y que daban la frescura a los prados, así como a la orilla del Papacochinos la ermita de San Joaquín y Santa Ana situada sobre lo que hoy es el aparcamiento subterráneo junto a los jardines. Más tarde, el arroyo pasa bajo un puente junto a la muralla. En la esquina superior izquierda se ve un edificio que podía corresponder al antiguo humilladero.

Al fondo se ve la ermita de la Virgen del Prado con una construcción más modesta que se ampliaría con las reformas de los siglos XVII y XVIII. Se ven restos de las alamedas pero da la sensación de ser menos ricas en arbolado que las que posteriormente conocimos salvo en las islas.

DEL CASTILLO DE DOS HERMANAS AL DE MALAMONEDA

DEL CASTILLO DE DOS HERMANAS AL DE MALAMONEDAexcursionmalamoneda

LA EXCURSIÓN Y COSAS QUE VER

Recorrido aproximado solo ida 17 kilómetros. 4 horas.

En nuestra excursión de hoy vamos a visitar una de las zonas de los Montes de Toledo fronterizas con La Jara y muy rica en restos arqueológicos. Se trata del entorno de las localidades de Navahermosa y Hontanar. Partiremos de la primera de ellas en dirección este para acercarnos  por una pista hasta el castillo de Dos Hermanas, situado sobre uno de los riscos gemelos que dan nombre al paraje y a los que podemos ascender fácilmente en un paseo que nos llevará a la contemplación de unas magníficas vistas de encinares y olivares en las rañas y con los montes de Toledo al sur. Se trata del típico castillo roquero construido para algunos en el siglo XI por los árabes, aunque luego  los cristianos se apoderan de él, en concreto el caballero fronterizo don Alfonso Téllez  que toma posesión del mismo en el año 1210.

Peña del castillo de Dos Hermanas
Peña del castillo de Dos Hermanas y el arroyo Merlín

Pasa después el castillo en el siglo XIII por las manos de Jiménez de Rada, el arzobispo vencedor de Las Navas de Tolosa y las de Fernando III el Santo, para pasar finalmente a las tierras bajo el poder de la ciudad de Toledo. Cuando después de la batalla referida las fronteras con los musulmanes pasan al otro lado del Guadiana dando mayor seguridad a la zona, los vecinos se trasladaron al solar actual de Navahermosa donde las condiciones para la explotación agropecuaria y el abastecimiento de agua eran mejores.

Se conserva en el extremo oriental de la fortaleza el hueco de la puerta de entrada que indica haber estado rematado por un arco apuntado. También hay algunos huecos de tronera y un hueco cilíndrico a modo de pozo que discurre por el interior de uno de los muros. Delante de la puerta hay un pequeño patio de armas limitado por otro muro.

Interior del castillo de Dos Hermanas
Interior del castillo de Dos Hermanas

A los pies del castillo pasa un arroyo con el sugestivo nombre de arroyo de Marlín o Merlín, nombre mágico que se une a la leyenda de las dos hermanas moras que pasean por el paraje en las noches de San Juan y bajan a lavarse al arroyo. Algunas fuentes históricas hablan de un violento encuentro armado en el entorno entre los caballeros templarios y los de Alcántara.

Volveremos sobre nuestros pasos los dos kilómetros y medio que nos separan de Navahermosa y visitaremos su iglesia parroquial de San Miguel, edificación del siglo XVI sobre otra anterior del XV que custodia algún patrimonio de interés procedente de la iglesia de San Felipe Neri de Toledo, como uno de los retablos y una talla de san Benito del imaginero toledano Germán López, además de un órgano del siglo XVIII. También cuenta Navahermosa con unas casas consistoriales de cierto empaque, unas viviendas de sabor popular con soportales, como la ermita de San Sebastián del camino de Toledo.  

Inscripciones epigráficas funerarias labradas en la piedra en Malamoneda
Inscripciones epigráficas funerarias labradas en la piedra en Malamoneda

Después de dar una vuelta por el pueblo tomaremos el camino que va a la ermita de La Milagra, llamada así por acoger a la Virgen del Milagro. Había otra ermita anterior que fue destruida y que se localizaba en el lugar donde hoy se levanta una cruz. Fue reconstruida en 1944 y hasta ella se hace una bonita romería el tercer domingo de mayo.

Desde la ermita descenderemos al pueblecito de Hontanar, donde podemos visitar un aula de interpretación sobre el yacimiento de Malamoneda destino último de nuestra excursión. Cuenta también el pueblo con algunos rincones de arquitectura tradicional. Desde antiguo fue poblado su término por el ser humano encontrándose numerosas huellas arqueológicas en el paraje de Malamoneda, al que nos acercaremos durante esta excursión dirigiéndonos hacia la carretera que va a Navas de Estena y siguiendo los caminos tal como se indica en el plano.

Torre de Malamoneda y al fondo chopera del río Cedena
Torre de Malamoneda y al fondo chopera del río Cedena

Lo primero que distinguimos son los restos de una torre medieval de la que solamente se conserva la mitad de su estructura con parte de una bóveda y restos de un matacán. También fue esta construcción bastión medieval que pasó al repoblador Alfonso Téllez y fue comprada después con Malamoneda por el arzobispo Jiménez de Rada para formar parte después del alfoz de la ciudad de Toledo.

Junto a ella quedan los restos de una antigua aldea, que hoy mantiene algunas casas y majadas. Al norte y nordeste de estas casas vemos unas elevaciones graníticas sobre las que se hallan tallados numerosos sepulcros de difícil datación, para algunos los más antiguos se encontraban allí desde época tardorromana hasta la alta Edad Media. Junto a una de ellas hay una inscripción, aunque las más importantes son las que se han hallado de epigrafía romana en diferentes aras encontradas en el entorno o formando parte de antiguos edificios, como unos molinillos cercanos.

Sepulcros labrados en la piedra o "lucillos"
Sepulcros labrados en la piedra o «lucillos»

En la vega, junto al río Cedena hay una fortificación sencilla cuadrangular de la que solamente quedan los muros con una entrada oriental en la que se han quitado sus piedras nobles. Solamente quedan de este castillo los muros con los huecos que sujetaban las vigas de madera, y ventanucos de aspillera.

Castillo de Malamoneda
Castillo de Malamoneda

Podemos dar algunos paseos por su magnífico entorno monteño siguiendo el río Cedena aguas arriba. Y si nos da tiempo, subir, ya en los vehículos, hasta el cercano risco de las Paradas siguiendo la carretera de Navas de Estena, y allí  disfrutar de su magnífica vista panorámica.

TALAVERA DESDE LA OTRA ORILLA EN EL SIGLO XVI ( 3)

7.-MURALLA DE LA ZONA DEL ACTUAL PUENTE DE HIERRO

Muralla en la zona del actual puente de Hierro y la Colegial
Muralla en la zona del actual puente de Hierro y la Colegial

La muralla ribereña se conserva mucho mejor que en la actualidad pues hoy día apenas un pequeño tramo del lienzo se mantiene aguas abajo del puente de Hierro.

También se percibe el inicio de de la barbacana justo al lado de la puerta de la muralla que se encontraba al final de la calle Jose Luis Gallo frente al puente de Hierro. Se ve arruinada con un torreón que la proteje pero con una senda que sube a ella desde la orilla del río Tajo.

Puerta de la muralla situada en la zona situada por delante del ambulatorio
Puerta de la muralla situada en la zona situada por delante del ambulatorio

Por detrás de la muralla estamos ante la parte más rica del caserío como se puede observar por las casas de varias alturas, dotadas algunas con galerías de arquillos rebajados en el último piso a las que ya nos hemos referido.

La colegial muestra sus arbotantes y el gran rosetón de la entrada, aunque la disposición de la fachada es bastante diferente que hoy día. No estaba construida la torre actual y solo tenía el templo una pequeña torrecilla situada más al este y al sur del templo. La otra torre alargada y almenada en su culminación parece más bien una de las torres de algún palacio señorial (Girones?) que se construyeron en las ciudades españolas durante el siglo XIV y XV. Más a la izquierda y marcado con una «Y» se ve un edificio de mayores dimensiones que los circundantes y que señala Van der Wingaerde como palacio de Juan Laca do Strado y que podría corresponder al palacio de Juan Duque de Estrada Aquí residieron personajes destacados, entre ellos Juan Duque de Estrada, caballero que participó en el cerco de Granada y una vez conquistada la ciudad, se le nombró embajador de los Reyes Católicos ante el Papa Inocencio VII.

La Colegial dibujada por Van der Wingaerde en el siglo XVI, obsérvese la torre diferente de la actual que se levantó en el siglo XVIII
La Colegial dibujada por Van der Wingaerde en el siglo XVI, obsérvese la torre diferente de la actual que se levantó en el siglo XVIII

Al norte, pero ya en el extrarradio de la ciudad señala el pintor con una «K» un edificio como «S Talm», aunque el parecido del edificio y lo que parece una espadaña nos recuerdan al edificio de Santa Apolonia, pero con el inconveniente de que debería haberla situado más al noroeste de la ciudad.

Muralla ribereña en la zona del lagar y entorno de los jeronimos
Muralla ribereña en la zona del lagar y entorno de los jeronimos

8.- MURALLA DE LA ZONA DEL LAGAR Y ENTORNO DE LOS JERÓNIMOS

Seguimos nuestro recorrido y vemos cómo el río casi lame la muralla, por lo que no parece que esa ribera permitiera el paso cómodo de viandantes entre el muro y el río. En uno de los lienzos del muro se observa más marcada la sillería primitiva de la muralla.

Al fondo se señala con una «D» la torre de la iglesia de San Miguel y por delante de ella lo que puede ser la fachada del convento de la Madre de Dios donde se enterró a Fernando de Rojas, autor que también señala en su testamento que era dueño de unas casas entre la Colegial y el río, que bien pudiera ser una de las que dibuja Van der Wingaerde.

Con una «C» se señala la iglesia de San Pedro que ocupaba hasta su derribo el solar de los actuales almacenes de «Moro».

En este tramo del río ribereño de la ciudad tenía el concejo regulada la pesca con caña, practicada especialmente por los fijosdalgo de la villa, como nos descubre Pedro Gayarre en su excelente trabajo sobre el urbanismo talaverano en la época. Vemos más adelante cómo en el dibujo aparecen varios personajes con caña al hombro en el puente.

Iglesia en obras del monasterio jerónimo de Santa Catalina, por delante el mal llamado claustro de los canónigos
Iglesia en obras del monasterio jerónimo de Santa Catalina, por delante el mal llamado claustro de los canónigos

La orilla del río en el tramo ribereño frente al monasterio de Santa Catalina nos muestra algunos datos curiosos. Aparece la puerta de Nazar aunque no se percibe la torre que se adentraba en el río para mediante una rueda de cangilones subir agua a una huerta de los frailes y que probablemente era sucesora de otra rueda musulmana similar a la Albolafia de Córdoba que aún hoy se puede ver restaurada y nos puede dar una idea de cómo era la de Talavera. Esa torre sin embargo sí se puede ver en una fotografía de Ruiz de Luna de principios del siglo XX.

Delante del edificio de la iglesia del monasterio se observa el claustro mudéjar de los jerónimos que perece actualmente víctima de la incuria de nuestra ciudad y sus gobernantes con el patrimonio y que erróneamente se ha venido en denominar «claustro de los canónigos»

La iglesia estaba siendo en el momento de hacerse el dibujo reparada en su techumbre con una curiosa grúa para ejecutar las obras.

La que pudiera ser puerta de nazar de la muralla, rematada por un casetón
La que pudiera ser puerta de Nazar de la muralla, rematada por un casetón

A la derecha, aunque es difícil la interpretación, podemos ver un tramo de muralla que podría corresponder al primer recinto y la placita con viandantes podría ser la que hoy conocemos como plaza del Reloj. Al fondo se puede observar el que sería segundo recinto amurallado. Señalada con una «x» se ve una gran torre fortificada que corresponde al palacio del capitán Salcedo.

SAN CRISTÓBAL EN AZULEJERÍA ANTIGUA DE TALAVERA

SAN CRISTÓBAL EN AZULEJERÍA ANTIGUA DE TALAVERA Y SU HAGIOGRAFÍA

Es curiosa la representación de peces en el río que cruza San Cristóbal y que representa especies del Tajo, salvo una imaginaria ballena.

Réprobo fue un hombre del siglo III y originario de Asia Menor. Su leyenda cuenta cómo buscó al hombre de la tierra más poderoso para ponerse a su servicio. Primero sirvió a un rey, pero observó que en presencia de un juglar que nombraba al diablo en una de sus canciones el monarca temblaba solamente con su mención. Decepcionado, contactó con un brujo para que le diera a conocer al demonio y así poder servirle, pero cuando iban por un camino en el que había una cruz, el hechicero se puso a temblar. Réprobo se dio cuenta así de que el Crucificado era realmente el más fuerte y se puso por ello a su servicio convirtiéndose al cristianismo.  Conoció después a un ermitaño que vivía junto a un río y le aconsejó que, para ayudar a los demás y hacerse merecedor de servir a Jesús, debería ayudar con su gran corpulencia a cruzar la corriente a los viajeros. En cierta ocasión, cuando llevaba sobre sus hombros a un niño, notó que le costaba un gran esfuerzo pasar el río con su peso, que además iba aumentando a medida que cruzaba por el cauce. Cuando se lo dijo al muchacho, éste le respondió que eso le sucedía porque estaba llevando al amo del universo, ya que él era Cristo. Desde ese momento, Réprobo se hizo llamar Cristóbal o Cristóforo, nombre que significa “portador de Cristo”. Cristóbal se bautizó en Antioquia y predicó en Samos de Licia. El santo sufrió martirio y fue sometido a suplicios con barras de hierro y parrillas, además de sufrir varios intentos de ejecución hasta que finalmente fue decapitado.

Su imagen es muy familiar, pues fue representada generalmente en iglesias, catedrales, e incluso a las puertas de las ciudades, ya que era creencia antigua que si alguien se moría habiéndole contemplado se le perdonarían los pecados.

San Cristobal en un panel de azulejos del siglo XVI en la iglesia de El Casar de Talavera

*Iglesia parroquial de El Casar de Talavera. Talavera de la Reina Siglo XVI. Policromía. Altar lateral. Enmarcado en retablillo renacentista en azulejo formado por dos columnas acanaladas con capiteles decorados en color que sostienen motivos de grutescos y venera central. San Cristóbal lleva al niño y se apoya en un árbol. Se ve al ermitaño en la orilla del río y en el medallón de recortes con decoración vegetal de la zona inferior del retablo se ha dibujado al que probablemente es el ermitaño de la leyenda de San Cristóbal orando ante un crucifijo.

San Cristóbal en azulejería del siglo XVII de la ermita Virgen de Gracia de Velada

*Ermita de la Virgen de Gracia de Velada (Toledo). Retablo lateral. Siglo XVII. Policromía. El niño va sobre los hombros con la bola del mundo. Las figuras son esbeltas y el dibujo aunque muy rectilíneo, es seguro y de calidad como puede observarse por lo conseguido de la postura, el rostro o la sugerencia de volúmenes y pliegues de las vestiduras. El retablo enmarca las figuras entre columnas, mármoles simulados y cenefas de hojas de acanto y cadeneta, además de recuadro de bandas y filetes azules y amarillos.

Azulejería de la iglesia de Piedraescrita del siglo XVI representando a San Cristóbal

*Iglesia de Piedraescrita. Robledo del Mazo (Toledo). Policromía. Siglo XVI. El santo está flanqueado por las imágenes de los Padres de la Iglesia. En las aguas del río se suelen representar peces, anfibios y a veces animales fantásticos. En el caso de la azulejería talaverana es curioso constatar que los animales representados son los de la fauna del Tajo: carpas, barbos, bogas, anguilas y galápagos.

San Cristobal en azulejería talaverana del siglo XVII en la ermita de la Virgen del Prado

*Basílica de la Virgen del Prado. Talavera de la Reina. Siglo XVI. Policromía. Retablillo de San Cristóbal que se encuentra a la entrada del templo a la izquierda. Cristóbal lleva al Niño con la bola del mundo y se apoya en un árbol. Se ve al ermitaño en una cueva a la orilla del río, donde peces, tortugas e incluso ballenas surcan las aguas. El arco del retablo está decorado con ángeles, frutos y grutescos. Aparece el ermitaño en una cueva con una lámpara cuya luz guía a Cristóbal en el paso de la corriente.

TALAVERA DESDE LA OTRA ORILLA EN UN DIBUJO DEL SIGLO XVI (2)

TALAVERA DESDE LA OTRA ORILLA EN UN DIBUJO DEL SIGLO XVI (2)

Segunda entrega de vistas parciales de Talavera del dibujo de Van der Wingaerde comentadas Portiña, puente Moris, Entretorres y oeste de la villa

El puente Moris y la desembocadura de La Portiña en el dibujo de Van der Wingaerde
El puente Moris y la desembocadura de La Portiña en el dibujo de Van der Wingaerde

4.-LA PORTIÑA

Las casas más orientales del barrio sufrirían a veces los embates de La Portiña cuando se desbordaba y por eso el mismo Rulière se comprometió a canalizarla en el siglo XVIII e hizo obras a su costa a cambio de obtener del concejo un pequeño olivar cercano.

Vemos la desembocadura del arroyo en el Tajo con algunas casas que jalonan su ribera construidas también con una sola altura y en la parte superior de las fachadas boquerones para introducir la paja en las trojes o simplemente ventanucos. Una manzana triangular con algunos huertos ocupa un espacio parecido al que hoy día se encuentra entre las calles actuales de Entretorres y Grisetas.

Si subimos aguas arriba de la Portiña vemos en el grabado un pequeño puente que salva el arroyo. Es el conocido como Puente Moris y se encontraba junto a la llamada actualmente «cuesta de la Felipota» cerca de la Puerta de Mérida.

Según algún cronista debía este nombre a un suceso luctuoso sucedido en sus inmediaciones y que tuvo como protagonista a un personaje, tal vez francés, que se llamaba Moris, nombre que tal vez venga de Maurice. Se puede también ver en una fotografía de Ruiz de Luna de este paraje con lavanderas en el arroyo a principios del siglo XX.

Lavanderas-en-la-portina-aguas-abajo-del-puente-Moris-a-la-izquierda y señalado con una flecha
Lavanderas-en-la-portina-aguas-abajo-del-puente-Moris-a-la-izquierda y señalado con una flecha

Nos cuenta Pedro Gayarre que en la época eran frecuentes las quejas de los vecinos por los vertidos a la Portiña de alpechines y vertidos de los tintes y tenerías por los olores y la insalubridad que ocasiónaban.

Al fondo se ve el enorme edificio del convento dominico de San Ginés fundado por el obispo García de Loaysa, confesor de Carlos V, y que hoy conocemos como el colegio de la Compañía de María.

Un elemento a destacar en el dibujo es la torrecita de la cabecera del templo, hoy inexistente. Sí se ve sin embargo la portada que actualmente está cubierta por el corredor de entrada del colegio.

En el entorno del propio monasterio se perciben viviendas y construcciones de mayor entidad,  con dos o tres alturas.

Zona de Entretorres l en el dibujo de Van der Wingaerde
Zona de Entretorres l en el dibujo de Van der Wingaerde

5.-ENTRETORRES

En nuestro dibujo de Talavera de hace casi quinientos años percibimos mejor conservadas las murallas de Entretorres y su entorno semiexcavado recientemente por los arqueólogos. Se ven las dos torres albarranas restauradas hace unos años pero la puerta de Mérida no se dibuja, ya sea por la perspectiva o porque la oculta una de las torres albarranas, porque la tercera torre representada en el dibujo parece más bien una de las de la calle del Charcón y no la monumental puerta de Mérida.

Se mantenía entonces todavía la barbacana, el muro previo de menor altura que se observa por delante la muralla.

Entre el caserío se ve el campanario de una construcción religiosa que puede ser la iglesia de San Clemente que da nombre a una calle en la actualidad. Parece ser la que señala equivocadamente Van der Wingaerde como «San Felipe». Más al norte y pegada a la muralla se ve la torre primitiva de la iglesia de El Salvador y otra de las torres albarranas de la muralla que bien puede ser una de las de La Corredera.

Oeste de la villa en el dibujo de Van der Wingaerde
Oeste de la villa en el dibujo de Van der Wingaerde

6.- OESTE DE LA VILLA

La zona de tono verdoso puede corresponder al huerto del convento de las «benitas» con una torre por delante que podía ser la iglesia del monasterio. A su derecha se observa una torre almenada arruinada con una pequeña muralla. Marcada con una «H» se puede ver la iglesia de San Miguel, con la torre que aún se mantiene en pie, como sucede con la entrada porticada que está siendo utilizada en la actualidad como vivienda. También se pueden ver una torre de grandes dimensiones con lo que parece el hueco que correspondería a una puerta, y otra más pequeña, ambas situadas en el segundo recinto amurallado en lo que hoy sería la Portiña de San Miguel

Muchas de las viviendas de la ciudad cuentan con la típica galería superior de las muchas casas renacentistas que se observan en el dibujo.

Al fondo se ve la atalaya de Segurilla.

PELEQUE EL ROBACENCERROS

PELEQUE EL ROBACENCERROS

Uno de los causos recogidos en el libro de La Enramá (Miguel Méndez-Cabeza, Rafael Gómez y Angel Monterrubio) «Causas Criminales de la Santa Hermandad de Talavera». Un tocador de cencerros que los robaba, con otras raterías en La Iglesuela

La Iglesuela, pueblo en el que se desarrollan los hechos de esta causa criminal
La Iglesuela, pueblo en el que se desarrollan los hechos de esta causa criminal

Las gentes de La Iglesuela ya no querían sufrir más los pequeños robos de Ignacio García Peleque, por ello habían hecho llegar sus quejas a la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera que en fecha dos de septiembre de mil setecientos cuarenta y cinco, emite un auto de oficio para que se investigue lo sucedido y se  tome declaración a los testigos que puedan aportar algún dato sobre cómo  Ignacio García Peleque, mozo soltero, hijo de Juan García Peleque y de Melchora Thenorio vecino de esta dicha villa, a muchos años tiene a costumbre hacer diferentes ratterías así en el campo como en las casas, quittando zenzerros a los ganados vacunos, cabríos, lanares … de forma que para vender y cambiar los zenzerros que urtta, con el motibo de ser su padre herrero y zenzerrero los quema, cortta y machaca para que muden de son[i] y no sean así conocidos de sus dueños”.

El Cuadrillero Mayor es comisionado a esta bonita villa serrana para recoger los testimonios y pruebas que conduzcan a esclarecer los hechos.

Comienza por interrogar a un vaquero llamado Jacinto Gómez que pensó en  nuestro ladronzuelo cuando le faltó una “ zenzerra que valía ocho reales a lo menos, y por ser ya muy público en esta villa que Ignacio… tenía esas avilidades de aver urtado otras zenzerras y campanillos, y otras cosillas”.

Otro testigo se llama Roque Herrador. En cierta ocasión le faltó el cencerro a un buey que tenía en su pajar y haciendo indagaciones supo que un pastor merinero[ii] había visto cómo Ignacio trocaba una  cencerra  por un cuchillo con otro pastor. Sabido esto, Roque se dirigió a él amenazándole con una escopeta y con llevar el caso a la justicia. El pícaro,  excusándose con que el diablo le había tentado devolvió la cencerra.

Otro testigo le acusa de haberle robado de la choza tres azuelas[iii] y un destral que el ratero tenía escondidos en la pared de una herrén[iv] de su padre en el paraje de Majaelbuey. A una mujer le hurtó un par de velortas [v]de un arado y a un vecino de Almendral le había quitado otra azuela.

A otra víctima de las raterías de Ignacio  le han desaparecido varios cencerros de sus cabras y aventura la posibilidad de que, al ser el padre del sospechoso herrero y cencerrero, golpea, quema y corta los cencerros robados por su hijo para que así muden de son y poder venderlos. Otros testimonios hablan de una “maleta con una porción de cencerros” que oculta nuestro protagonista cuando está varios días con un amo de El Real de San Vicente al que deja por haberle dado viruelas y porque el hombre duda de su honradez al descubrir la maleta de los cencerros, una escopeta y un cuchillo de zinto que llevaba.

Algunas víctimas cuentan cómo recuperan sus cencerros amenazándole, otros quejándose a su padre o al reconocer en su rebaño el collar de un cencerro robado.

Preso de la Santa Hermandad llegando a la cárcel de la Puerta de Zamora conducido por los cuadrilleros. Dibujo de Virtudes
Preso de la Santa Hermandad llegando a la cárcel de la Puerta de Zamora conducido por los cuadrilleros. Dibujo de Virtudes Portugués

Comprobados los hechos mediante tan numerosos testimonios se ordena que se prenda y ponga en prisión al ladronzuelo para después trasladarle a la cárcel de la Santa Hermandad de Talavera. Tres vecinos, Manuel Cañas, Isidro Herrador y Mateo Sánchez salen en su búsqueda al lugar llamado la Mata del Águila, “sierra áspera y muy intratable por la mucha aspereza de riscos y rebollos”. Pero Ignacio huye con la escopeta. Se le impone al reo en rebeldía una sanción de veinte ducados y no volvemos a saber másprovocan de él hasta que nuevas fechorías  que se instruyan nuevas diligencias desde Talavera. Esta vez  se pretende  comprobar la inocencia del padre y se recogen varios testimonios de gentes de La Iglesuela que le exculpan,  ya que es público y notorio que por quejas que de su hijo le han dado , le a quitado de la guardería de las cabras trayéndole a casa a el exercicio de la lavor y la siega por corregirlo mejor, theniéndole a la vista y que, aunque en algunas ocasiones aya el otro Juan García cortado o golpeado algunos cencerros , abrá sido y es a persuasión de algunos vecinos y no con el fin de venderlos y que si a trocado o vendido algún zenzerro, a savido comprarlos por cargas de los manchegos”. Se da por inocente al padre de Ignacio que sufría las continuas ventas de cabritos del rebaño familiar, que su hijo hacía para satisfacer sus gastos superfluos, aún así se le hace pagar al paciente padre cincuenta reales de vellón por las costas judiciales.

También la madre de Peleque se ve envuelta en una causa cuando, tras escuchar que se ha encontrado el cadáver de un hombre con la vestidura de la tierra en un paraje cercano a Pelahustán llamado Navalmontero, comienza a decir por el pueblo que el muerto es su hijo y que con toda seguridad el justicia Manuel Sánchez Navas y los soldados que han querido prenderle le han dado un arcabuzazo. Manuel denuncia la calumnia  que la mujer a propagado, a sabiendas de que su hijo había estado sirviendo con las armas en el regimiento Victoria de Madrid y que más tarde había tenido noticias de él  vivo y que estaba trabajando en el pueblo de Cenicientos. Más tarde se sabe que el asesinado es un fabriquero [vi]de San Román

Después de otros delitos menores, el mozo es prendido, antes “ha voceado que ya está desesperado de dejar la tierra pero que primero se ha de vengar en matar a uno de la justicia”. La  detención se produce cuando se hallaba cuidando cabras en el lugar de Labradopanadero y se le intervienen “una navaja atada al cinto, un rosario y otros trastecillos de poco valor”, se le ponen grillos y se le lleva a la cárcel de su pueblo pero al ser encerrado toma una piedra de libra y media y amenazante dice que como alguno se apegase a meterle dentro se la avía de tirar a los cascos Es trasladado a  la cárcel de la  Puerta de Zamora de Talavera el 2 de enero de 1746.

La minuciosidad de la Santa Hermandad hace que el reo sea reconocido,  hallándole el cirujano “ manco del brazo yzquierdo por causa de algún golpe o herida grave que en él a padecido y que está imposibilitado de todo travajo con el expresado brazo” . Esta circunstancia le salvará más tarde de penas más duras como la de trabajos forzados o galeras, ya que en el interrogatorio que sigue, el acusado da excusas poco creíbles como la de que sus víctimas le debían dinero, que los frutos del robo eran suyos o de su padre, o que los objetos robados eran hallazgos fortuitos.

Aparecen otros pequeños delitos de Peleque por los que también es juzgado. Hacía unos meses que “había tenido una desazón” con un vecino del pueblo y le había agredido con un puntapié en la cara E[vii]s hecho preso en la cárcel de La Iglesuela pero rompe la “puerta talanquera” y huye con la escopeta de su padre.

Puerta con cierre de talanquera, frecuentes en la Sierra de San Vicente
Puerta con cierre de talanquera, frecuentes en la Sierra de San Vicente

También le saldría caro otro acto delictivo cercano al gamberrismo, pero muy serio para la época,  ya que, cuando se ensayaba el auto que se iba a representar en el pueblo por año nuevo, con otros dos mozos del pueblo acudió al hospital del lugar, haciéndose pasar por la justicia y en el momento en que  los indigentes allí refugiados, con todo su miedo y su respeto se quitaron las monteras, haciendo mofa de ellos, les pidieron las cartas de casamiento que acreditaban que las parejas de indigentes estaban casadas. Cuando en esta ocasión va a ser detenido también huye, sus dos compañeros sin embargo son sacados de la cárcel por la intercesión de dos franciscanos descalzos que andaban predicando en la Iglesuela.

Finalizadas las diligencias judiciales, Peleque es condenado a tres años de destierro de Talavera y La Iglesuela y demás pueblos de su circunferencia a distancia de tres leguas. Ignacio tiene todo el olor de la carne de presidio

[i] Según el tono de los cencerros de un rebaño se conoce a su dueño y va más acompasadas el ganado. El “tocador” o golpeador de cencerros es un artesano que consigue  afinar a un mismo son todas los cencerros del mismo rebaño.

[ii] Pastor trashumante.

[iii] Instrumento corto que sirve para labrar y desbastar la madera.

[iv] Cercadillo sembrado de todo género de grano y que se corta todavía verde para forraje.

[v]  Cada una de las abrazaderas que sujetan el timón a la cama del arado

[vi] Maestro artesano.

[vii] Puerta asegurada con travesaño

TALAVERA DESDE LA OTRA ORILLA EN EL SIGLO XVI (1)

TALAVERA DESDE LA OTRA ORILLA EN EL SIGLO XVI

EL AUTOR DEL DIBUJO

El conocido dibujo de Anton Van der Wingaerde es un documento de gran valor pues nos muestra una vista de Talavera en el siglo XVI que, aunque idealizada y modificada por necesidades de la perspectiva, nos ofrece casi una fotografía de Talavera hace más de 450 años que nos aporta numerosos datos sobre el urbanismo, los monumentos y la arquitectura tradicional de nuestra ciudad.

El autor, nacido en Amberes, es un pintor desde 1561 en la corte de Felipe II al que se encomendó la descripción corográfica de las villas y ciudades más importantes de España después de haber viajado por Europa con los ejércitos del rey representando batallas de sus ejércitos como la de San Quintín. Se le atribuyen otras obras como una de las primeras vistas de Londres. También hay quien sospechaba por la precisión y detalle de sus obras que Antonio de las Viñas, como se le conocía en España, era un espía de los Paises Bajos, donde nació.

Ermita de la Magdalena en el dibujo de Vander Wingaerde
Ermita de la Magdalena en el dibujo de Vander Wingaerde

1.- LA MAGDALENA

La ermita de la Magdalena se hallaba junto al camino del cementerio y fue un magnífico templo mudéjar del siglo XIII junto al que se alojaron en un principio los frailes del también desaparecido convento de franciscanos observantes, hasta situarse después junto a la actual iglesia de San Francisco.

Para los que nos gusta ver a Talavera como el escenario de La Celestina, tal vez sea esta la Magdalena donde Calixto oía misa al alba.

Hace unos años excavaron sus restos arqueológicos que se encontraban bajo la casa de una huerta en el paseo de los Leones junto al polideportivo. Lamentablemente sobre sus muros y cimientos se ha echado zahorra para la instalación del circuito de bicicletas anejo al polideportivo sin ni siquiera un rótulo que recuerde su existencia.

En la imagen podemos observar el templo en el extremo occidental de la pintura. Es una edificación de estilo mudéjar, como se vislumbra por su ábside en el dibujo. Tiene una espadaña a los pies del templo y se adivinan pequeñas ventanas en el muro meridional, con algún edificio adosado.

En su entorno se observa abundante vegetación y no debemos olvidar que tradicionalmente fue en ese lugar donde se situaba una arboleda que en diversas épocas históricas se utilizó como zona de paseo. Incluso Rulière, el director de las Reales Fábricas de Seda impulsó allí un parque en el siglo XVIII con una fuente para el disfrute de los talaveranos. También se puede ver un regato que desemboca en el Tajo y alguna casa en el extrarradio de la ciudad.

Santiaguito en el dibujo de Vander Wingaerde
Santiaguito en el dibujo de Vander Wingaerde

2.- SANTIAGUITO

Este edificio sí se encuentra todavía en pie y ha sido restaurado. Es uno de los más hermosos monumentos del mudéjar talaverano y se diferencia de la desaparecida ermita de la Magdalena en que tenía la espadaña en la cabecera del templo y no a los pies como ella.

Esta iglesia se habría encuadrado en lo que algunos autores denominan el románico en ladrillo, la forma más arcaica del mudéjar, aunque todavía existe cierta confusión con la terminología que hace referencia a ese estilo de la arquitectura cristiana de influencia musulmana.

Vamos a acudir también aquí a las hermosas descripciones que hace del patrimonio el Conde de Cedillo:

«Conserva al exterior con su propio carácter el elegante y poligonal ábside, que se adorna con dos órdenes sobrepuestos de arquillos ciegos; semicirculares en el inferior, y en el superior de ojiva túmida inscritos en lobulados y un arco reentrante. Arte mudéjar. Siglo XIII.»

Estos dos órdenes o series de arcos se apoyan sobre una base de mampostería separada de ellos por verdugadas de ladrillo. El ábside poligonal tiene once lados.

También se encuentra el edificio rodeado en la imagen de vegetación que llega hasta la orilla del Tajo y sobre los cerros dibujados al fondo se puede observar la atalaya de Segurilla.

Barrio de la Puerta de Cuartos en el dibujo de Vander Wingaerde
Barrio de la Puerta de Cuartos en el dibujo de Vander Wingaerde

3.- BARRIO DE LA PUERTA DE CUARTOS

Se ve en primer plano un cercado con lo que parecen varias huertas a las que dan acceso puertas alineadas. Es en esa zona, donde se situaría más tarde el edificio más importante de las Reales Fábricas. No se percibe en el caserío torre alguna que nos indicara la presencia de la desparecida iglesia de San Esteban pero sí se ve al fondo la Puerta de Cuartos marcada en el dibujo con una V. Se trata de un edificio almenado y mucho más fuerte y compacto que la puerta que conocemos representada en grabados del siglo XIX.

El barrio es de viviendas humildes de una sola altura con doblado. En la orilla sur del río vemos un carro conducido por dos personajes que por lo que indica su cubierta es probablemente un carro de mercaderías y no uno de esos carros que explotaban los arenales del río para extraer áridos para la construcción.

Los campos que se vislumbran al fondo tienen más arbolado que actualmente, pues no debemos olvidar que antes de dedicarse la vega al regadío había cultivos de secano, especialmente olivares, con ejemplares de gran tamaño, como el «Olivón» o el «Alamón» considerados en la época como de los de mayor envergadura de España.

(Continuará)

FOTOS ANTIGUAS Y DESCRIPCIÓN DE LA IGLESIA DE SAN MIGUEL

SAN MIGUEL

Fragmento de una fotografía de Ruiz de Luna donde se observa la torre de San Miguel a las orillas del arroyo de la Portiña antes de su soterramiento. Se observan los huecos del campanario con el arco de herradura de claro sabor mudéjar
Fragmento de una fotografía de Ruiz de Luna donde se observa la torre de San Miguel a las orillas del arroyo de la Portiña antes de su soterramiento. Se observan los huecos del campanario con el arco de herradura de claro sabor mudéjar

HISTORIA

En el siglo XVIII, decía refiriéndose a su iglesia el cura de San Miguel: « Esta parroquia es la más antigua de todas, como lo manifiesta su fábrica y lo acredita su preferencia en el orden de mangas en las procesiones, en las Mondas y demás. Es también la mayor de todas, tiene cuatrocientos vecinos como consta de matrícula. Es la única del pueblo que no tiene servidumbre de patronato ni en las capillas ni en los altares.»

En efecto, fue esta iglesia de las más antiguas de Talavera y ya figura en documentos mozárabes del siglo XIII. Inicia en el siglo XVII una lenta decadencia hasta que se agrega a la de El Salvador en 1842 y, debido a su paulatino abandono, se arruina en 1855 pasando a convertirse en almacén de maderas.

Era una parroquia poderosa que llegó a tener hasta treinta capellanías. De ella dependía un colegio de gramáticos fundado en 1603 para la formación de ocho niños. También estaban bajo su influencia el Convento de Santo Domingo (antes parroquia de San Ginés) y el Convento y Hospital de San Juan de Dios.

Fragmento de una fotografía aérea de 1937 donde se observa el templo todavía completo en su estructura
Fragmento de una fotografía aérea de 1937 donde se observa el templo todavía completo en su estructura

Dice la historia de Talavera de Francisco de Soto que: «a los pies de la iglesia hay un arco grande de ladrillo, el cual sirvió antiguamente para que unas beatas que vivían allí junto pudieran entrar en la iglesia a oír misa y el oficio divino sin salir a la calle, porque eran muy recogidas, y grandes siervas de Dios; y después que dieron la obediencia a la orden de San Francisco, se puso una reja de hierro en este arco, y desde allí oían misa y confesaban y, por estar tan cerca de esta iglesia, las llamaban las Beatas de San Miguel, a quien en esta villa estimaban mucho…Estuvieron allí por espacio de 112 años y después se pasaron junto a la iglesia de S. Salvador, y tomaron el hábito de la Concepción, y pusieron por nombre a la casa de la Madre de Dios»

La torre en su estado actual, abajo a la derecha se observan algunos arcos de ladrillo de claro mudéjar
La torre en su estado actual, abajo a la derecha se observan algunos arcos de ladrillo de claro mudéjar

 DESCRIPCIÓN

 Quedan escasos restos del templo que, como tantos otros de Talavera, estuvo en su mayor parte edificado en estilo mudéjar. En una fotografía cedida por el Archivo Municipal, se puede todavía observar cómo la torre pegada al segundo recinto amurallado conserva el campanario y donde las estructuras similares a grandes almenas que hoy la coronan no son tales sino que en realidad se trata de los pilares que sostenían la techumbre de la torre compuesta de tres cuerpos. Otra estructura todavía en pie por estar reutilizada como vivienda, es el pórtico sur del templo, del cual se percibe, embutidas en el muro, la arquería y las columnas que lo formaban. Todavía el conde de Cedillo alcanzó a ver el edificio en pie y nos lo describe así:

Es un templo de tres naves con sendos ábsides de cabecera y una torre campanario a los pies del lado del poniente. Los ábsides son semicirculares. Al exterior están muy reformados y embebidos entre el caserío; al interior conservan restos de galerías decorativas de arquillos de medio punto. La torre ancha y no alta, es de mampostería y sillería y en su parte superior de ladrillo. En las caras de este cuerpo superior muestra arcos de ojiva túmida, unos inscritos en alfices y otros no.

El templo es espacioso y sus naves están separadas entre sí por arcos apuntados que apoyan en pilares de fábrica. Las techumbres son artesonados de limas mohamares con parejas de tirantas y ménsulas labradas.

Se deduce por esta descripción que la planta del edificio sería muy similar a la de San Clemente, con sus tres ábsides y un artesonado mudéjar. La torre se encontraría a los pies, donde también se situaría el acceso al convento de las monjas que luego tomarían el nombre de la Madre de Dios. En la capilla mayor estaba la pintura de la Quinta Angustia y en las capillas laterales el altar del Cristo y el de San Ildefonso decorado con azulejos. En la fachada sur se abriría una puerta con el pórtico que todavía hoy se puede observar reutilizado como vivienda.

Pórtico de la iglesia de San Miguel reutilizado como vivienda
Pórtico de la iglesia de San Miguel reutilizado como vivienda

Entre las antiguas imágenes que enriquecían el patrimonio de esta iglesia se encontraba una de Nuestra Señora del Socorro, muy venerada en la ciudad. Se encomendaban a ella las mujeres embarazadas para no tener problemas durante su gestación y parto. En varios textos antiguos se hace referencia a un supuesto milagro protagonizado por esta imagen que, según cuentan esos relatos, sanó a una tal Ana de Olea cuando, inválida y apoyada sobre unas muletas, se estaba encomendando a la Virgen del Socorro.

Otra imagen muy venerada en Talavera y que también formaba parte del patrimonio de esta parroquia, fue una talla de Ecce Homo que anteriormente se encontraba en el convento de los jesuitas, la cual ellos mismos trajeron desde Roma y más tarde, cuando fueron expulsados de Talavera, pasó a esta parroquia de San Miguel. Contaba una tradición local que esta imagen habló a un hombre mientras oraba ante ella.

Planta de la iglesia de San Miguel
Planta de la iglesia de San Miguel

En el muro del lado del evangelio en la capilla mayor había pintado un fresco de la Quinta Angustia sobre una antigua sepultura con blasones, uno con cinco flores de lis, otro con seis roeles y el tercero con un lobo atado a un árbol que exhibía la inscripción: AQUÍ YAZEN SEPULTADOS LOS HONRADOS RODRIGO DE SESÉ, EL QUAL FINÓ A XXV DÍAS DEL MES DE MAYO AÑO DEL NACIMIENTO DE NUESTRO SEÑOR JESSXPO DE MCCCC E NOUENTA ANOS. Este Rodrigo de Sesé fue un noble de linaje aragonés que desempeñó sus funciones de alcalde de Talavera con fama de rectitud en el cargo y que a su vez tuvo hacia 1330 otro antepasado, también alcalde, llamado Miguel Pérez de Sesé. Dejó a la iglesia, además de la pintura, varios objetos litúrgicos para decir misa, un olivar para el aceite de la lámpara y «cuarenta cuentas de calcedonia y un agnus dei que se pusieron en el Santísimo Sacramento». El patronazgo de esta capellanía vino a parar a los Loaysa y Girón que unieron sus apellidos en D. García de Loaysa y Girón, arzobispo de Toledo.

Ventana ajimez de la torre de San Miguel
Ventana ajimez de la torre de San Miguel

Sabemos también que se levantó «un altar delante del arco que está a la mano derecha como se entra en la capilla mayor con advocación de San Ildefonso muy adornado de azulejos» y que «en la parte de la epístola desta yglesia ay otra capilla adonde está un crucifijo antiguo muy devoto de bulto a donde acude mucha gente a reçar». Puede que tuviera que ver con el que se describe en el siglo XVIII al referir el párroco que «Inmediato a la parroquia, en el muro exterior del pueblo, hay un postigo que llaman Vengamedel, por donde se dice que se ganó Talavera a los moros. Encima de este postigo hay un adorno y altar de una imagen de Ecce Homo mui milagrosa , con título de Cristo de la Salud, de donde tomó principio la devoción del Santísimo Cristo que se venera en la iglesia.»

 CURIOSIDADES, FIESTAS Y COFRADÍAS

Había en este antiguo templo numerosas lápidas en piedra y pizarra que pertenecían a enterramientos de numerosos nobles y caballeros medievales. Uno de ellos debía estar sepultado en la entrada ya que, según cuentan diversas fuentes:

«Excavando en el portal principal de la parroquia para hazer una sepultura, se encontró un sepulcro de una sola piedra, que hoy sirve de pila a un pozo del jardinito de la iglesia, y dentro de él unos huesos, unas espuelas de oro, un espadín con puño de oro y contera de lo mismo, con lo que se hizo el cáliz mejor que hay, sin haverse podido descubrir qué personaje era» (Relaciones de Lorenzana 1782)

Fotografía de la iglesia de San Miguel de los años 40
Fotografía de la iglesia de San Miguel de los años 40

En esta iglesia se fundó la cofradía del Patrocinio de San José. Se celebraba fiesta desde 1477 con «procesión solemne y muy adornada», se llevaba en andas el santo acompañado de muchos clérigos y de los cantores y chirimías de la Colegial, «estando compuesta ese día la Yglesia de ricas colgaduras y muy perfumada de olores». Parece que la imagen vino a parar a esta parroquia desde las ruinas de su ermita, que se hallaba en la zona situada entre el casco urbano y la Virgen del Prado, cuando, después de perderse este edificio, se fundó una cofradía que permitió continuar con el culto.

Otra fiesta relacionada con esta iglesia era la del Santo Ángel de la Guarda. El primero de mayo acudía en pleno el ayuntamiento en procesión a San Miguel desde la Colegial y había sermón muy solemne. En la fiesta de las mondas correspondía un toro a esta parroquia y se lidiaba en la placita que actualmente lleva su nombre. Se celebraban también dos días de fiesta a San Ildefonso, uno de ellos patrocinado por un indiano llamado Lorenzo de Adrada.

la iglesia de San Miguel en el dibujo de Van der Wingaerde del siglo XVI
la iglesia de San Miguel en el dibujo de Van der Wingaerde del siglo XVI

En el ámbito parroquial de San Miguel se encontraban la ermita de Santa Apolonia y un paraje conocido como San Antolín en el que se localizó en un principio el convento de las monjas benitas.

Gabriel Alonso de Herrera, autor de un tratado de agricultura que le convirtió en el precursor de las ciencias agrícolas y ecológicas en España fue uno de los clérigos ilustres de esta parroquia de San Miguel donde ejerció su sacerdocio como beneficiado al final de su vida.

Fernando de Rojas, autor de la Tragicomedia de Calixto y Melibea, fue feligrés de esta iglesia dándole la extremaunción el cura de la misma.

EL PROYECTO DE NAVEGACIÓN DEL TAJO DE ANTONELLI

EL PROYECTO DE NAVEGACIÓN DEL TAJO DE ANTONELLI

Malpica-con-su-castillo-y-molinos-en-el-plan-de-navegación-de-Carducc
Malpica-con-su-castillo-y-molinos-en-el-plan-de-navegación-de-Carducc

Las ilustraciones proceden del proyecto de Carducci Plan de Navegación del siglo XVII. Los esquemas del Plan de Antonelli no se han encontrado aún.

En el siglo XVI hay un hecho que debemos reseñar en primer lugar en la historia de nuestro río: el primer plan de navegación del Tajo.

Se debe al ingeniero Juan Bautista Antonelli, italiano para unos y rumano para otros, la propuesta y elaboración del primer proyecto de navegación del Tajo. Había trabajado anteriormente para Felipe II en diversas obras de fortificación y pensando tanto en el provecho que podría suponer para la corona la comunicación fluvial entre Madrid y Lisboa -las dos principales capitales de su imperio por la unión de los dos reinos por herencia- como en el interés estratégico de la navegación para el transporte de tropas ante los previsibles levantamientos de los portugueses, el rey Prudente apoyó con entusiasmo este primer intento de hacer navegable el río con mayor longitud de la península ibérica.

Talavera-en-un-esquema-de-un-proyecto-de-navegacion
Talavera-en-un-esquema-de-un-proyecto-de-navegacion

La empresa se desarrolló durante los años 1581 a 1588 y no ha quedado documentación alguna de los planos y proyectos propiamente dichos, aunque sí sabemos que su financiación siempre se vio aquejada de cierta precariedad económica. En el repartimiento destinado a obtener fondos entre las ciudades ribereñas correspondió a Talavera la cantidad de 170.000 maravedíes mientras que Toledo debía pagar 1.300.000. Los gastos para hacer navegable el tramo comprendido entre Talavera la Vieja y Toledo supusieron un total de 433.000 reales y se llevaron a cabo entre los años 1586 y 1588.

Entre las obras acometidas se sabe que se pagaron por rotura y acondicionamiento de las presas de Cabañuelas y El Tejar, cerca de Talavera, 1.156 y 13.305 reales respectivamente. Conocemos también que en Talavera se realizaron embarques por lo que es posible deducir la existencia de algún muelle aunque fuera sencillo en su construcción. Una estructura de obra hoy cubierta por el terraplén de la orilla, aguas abajo del puente viejo, pudo haber correspondido a ese embarcadero pero también pudo haber sido parte de los edificios de los molinos que se situaban aprovechando el primer ojo del puente.

Azutan-con-su-desparecida-torre-musulmana-y-los-molinos
Azutan-con-su-desparecida-torre-musulmana-y-los-molinos

En carta a Felipe II describía así Antonelli su paso por nuestra comarca:

            Seguí mi camino y, pasado dos leguas encima de la dicha Puente ( del Arzobispo), hallé mejor tabla de río, y mejores orillas y mejor navegación hasta Talavera y Toledo; tanto que si no fuera los sotos que embarazaban la girga con estas crecientes que cubrían las presas, era tan buena la navegación como la del Po; y por la benignidad del cielo y fertilidad de la tierra, paréceme que se puede hacer otra Lombardía, aderezándose la navegación para de invierno y verano, como se puede con cuya comodidad y despacho, convidará a plantar viñas, olivares y frutales, y se llevarán aquí, a Madrid, y a una parte y a otra, harto barato, y será de mucho provecho y comodidad, Talavera y todos los pueblos comarcanos a Tajo…

            Condiciones y Obstáculos para la navegabilidad

Para que una corriente sea navegable en primer lugar es preciso que tenga una anchura suficiente de cauce, cuestión que en el Tajo no suele ser problemática.

La segunda condición es que la dirección de la corriente no sufra cambios bruscos de velocidad como los producidos por los remolinos que aparecen en los planes de navegación como “regolfos” y  “ollas”, aunque esta última palabra tiene más bien un sentido de poza o zona de aguas profundas. Estos obstáculos podían salvarse mediante canales realizados de piedra o de empalizadas y señalados en algunos mapas como “carreras” Uno de ellos es señalado en las inmediaciones de los molinos de Ciscarros frente a Aldeanueva de Barbarroya como “Carrera del Rey” en un proyecto posterior.

Puente-del-Arzobispo-con-sus-molinos
Puente-del-Arzobispo-con-sus-molinos

Los islotes deben también tenerse en cuenta por las maniobras bruscas que pueden obligar a realizar a las embarcaciones. Además deben reflejarse los afluentes que en sus desembocaduras llegan causar dificultades para los navíos debido a los remolinos, los cambios repentinos de dirección de la corriente y los bancos de arena que suelen originar.

En tercer lugar debía haber una profundidad o calado suficiente que variaba con el plan de navegación por el tipo de embarcación a utilizar en su época pero, en general, se consideraba necesario que no fuera menor de medio metro. Los obstáculos aparecen en los planos como bajos de arena, cascajares o riberas bajas e islas de cantos rodados o grava. También se detallan los fondos rocosos y los peñascos que emerjan de las aguas o se encuentren a baja profundidad.

Las presas son obstáculos que deben salvarse mediante la rotura de las mismas o con la construcción de esclusas y compuertas. Este segundo sistema mantendría el nivel de las aguas para así reducir los perjuicios de molineros y otros usuarios ribereños mientras que, al mismo tiempo, elevaría los niveles de la corriente aguas arriba facilitando la navegación.

Valdeverdeja-y-algunos-de-sus-molinos-y-acenas-en-el-plan-de-navegacion-de-carducci
Valdeverdeja-y-algunos-de-sus-molinos-y-acenas-en-el-plan-de-navegacion-de-carducci

Otra condición necesaria para la navegación es que la velocidad no exceda de determinados límites. Es lo que se señala en los planos como “rápidos”, que si se acompañan de fondos pedregosos y superficiales aparecen como “chorreras” o cuando la velocidad es muy elevada como “chorreras furiosas”. Entre la desembocadura del Jébalo y el Puente del Conde, bajo el embalse de Valdecañas, aparecen numerosas zonas de rápidos y chorreras furiosas que se intentaron eludir por Carducci como luego veremos con la excavación de un canal.

Para el estudio de todas estas condiciones de navegabilidad era necesario que en los planos se vieran reflejados las distancias, la anchura del cauce, los fondos verificados mediante sondeos, los márgenes, las chorreras, las pendientes y los afluentes.

La navegación contra corriente plantea el problema de la tracción necesaria, sobre todo en tramos de corriente rápida y en el paso de presas y esclusas. Los primeros caminos de sirga se abrieron en época de Antonelli y en las obras realizadas con motivo de los planes de navegación del siglo XIX para que por ellos, mediante tracción humana o animal, se “halara” a los barcos río arriba. Estos caminos eran muy costosos debido a lo escarpado de las orillas de nuestro río y a causa de esto se añadían a veces a su pavimento pequeñas lanchas de piedra o pizarra clavadas transversalmente para que sirvieran de punto de apoyo a los hombre o animales que tiraban de la embarcación. En otras ocasiones se colocaban anillas que facilitaran el efecto de polea del sistema de tracción  utilizado.

El Tajo está en todo su segundo tramo muy despoblado en sus orillas. No tiene pueblos ribereños, ni posadas ni refugios que sirvan para realizar paradas de reparación o avituallamiento y por ello en algunos proyectos se contemplaba la edificación de ventas y mesones. También debían construirse embarcaderos que dieran servicio a las comarcas ribereñas además de acondicionarse los caminos de acceso a las orillas que casi siempre se encontraban en mal estado para la circulación de carretas debido, sobre todo, a las grandes pendientes de las riberas del Tajo.

En-los-planes-de-navegacion-se-senalan-los-obstaculos-como-las-chorreras-de-este
En-los-planes-de-navegacion-se-senalan-los-obstaculos-como-las-chorreras-de-este

A todos estos obstáculos se unía la resistencia de los dueños de presas y artificios a las expropiaciones y roturas,  más teniendo en cuenta que en muchas ocasiones la propiedad de molinos o batanes estaba en mano de poderosas e influyentes instituciones religiosas o de señoríos laicos.

En la época de Felipe II descendieron desde Toledo y sobre todo desde Alcántara algunas barcazas con tropas, pertrechos de guerra y productos necesarios para el mantenimiento de esas fuerzas como eran principalmente las cargas de trigo. También bajaron algunas embarcaciones con hasta ciento diez forzados a galeras.

Múltiples fueron los problemas y deficiencias estructurales y presupuestarias que impidieron el que, al menos en el tramo bajo de su recorrido, se mantuviera como una realidad rentable la navegación del Tajo. Entre otros habría que citar la falta de marineros con experiencia en una navegación fluvial, no exenta por otra parte de obstáculos. Sabemos que cuatro de los marineros de una de las expediciones eran originarios del ribereño pueblo de Serradilla y conocemos un naufragio en Garrovillas, un choque contra el puente de Talavera y algunos embarrancamientos como ejemplos de los frecuentes accidentes acaecidos. A esto se añadía la ausencia de pueblos y caseríos en las escarpadas y muchas veces mal comunicadas orillas del río, dificultándose así la reparación y el servicio de las embarcaciones y de sus viajeros y tripulantes. Otras vías alternativas de comunicación ofrecían más rapidez y seguridad, sobre todo durante el pasado siglo. El contrabando era un fenómeno crónico en la zona que competía en desigual superioridad con tan dificultosa navegación. Los intereses de propietarios y molineros que restauraban las presas en cuanto disminuía el tráfico se unía a la precariedad financiera crónica de todos los proyectos y a hechos bélicos contemporáneos con las iniciativas de navegación fluvial como fue, por ejemplo, la financiación de la Armada Invencible en tiempos del proyecto de Antonelli.

EL ARCO DE SAN PEDRO

EL ARCO DE SAN PEDRO

Dibujo sobre fotografía del siglo XIX. Se ve sobre el arco la imagen gótica de la Virgen que se ve adosada a uno de los muros de la ermita del Prado
Dibujo sobre fotografía del siglo XIX. Se ve sobre el arco la imagen gótica de la Virgen que se ve adosada a uno de los muros de la ermita del Prado

Aunque hoy solamente nos queda el nombre de una calle,  el Arco de San Pedro era en realidadr  la más monumental de todas las puertas del primer recinto amurallado, la puerta de San Pedro.

Fue derribada en 1885 y se apoyaba en la antigua muralla árabe aunque modificada y agrandada en varias ocasiones. De una de estas reconstrucciones tenemos referencias, concretamente de la reforma que realizó el Cardenal D. Pedro González de Mendoza, cuyo escudo aparecía sobre la puerta que, además, estaba dotada de rastrillo para asegurar el acceso. El padre Fita refiere que había en esta puerta una inscripción que decía: «Esta puerta mandó alçar el cardenal nuestro Señor el año de MCCCCXCIIII años, siendo corregidor el comendador Juan de Horosco».

Detalle de una fotografía de Ruiz de Luna con la puerta ya derribada. Al fondo se ve la iglesia de san Pedro que da nombre al arco y a la derecha en primer plano la primitiva torre del reloj y detras una torre albarrana pegada a la antigua puerta de la muralla pero relleno el vano de construcciones posteriores
Detalle de una fotografía de Ruiz de Luna con la puerta ya derribada. Al fondo se ve la iglesia de san Pedro que da nombre al arco y a la derecha en primer plano la primitiva torre del reloj y detras una torre albarrana pegada a la antigua puerta de la muralla pero relleno el vano de construcciones posteriores

Su estructura declara la época de la reforma ya que en los dibujos que han llegado hasta nosotros se aprecia que la puerta es construcción típica del siglo XV con su arco carpanel y su decoración de bolas con tres pináculos. Sobre el central de ellos se situaba una imagen gótica de la Virgen con doselete, actualmente está adosada a uno de los muros del interior de la Ermita de la Virgen del Prado.

Imagen de la Virgen que se encontraba sobre el arco de la puerta de San Pedro
Imagen de la Virgen que se encontraba sobre el arco de la puerta de San Pedro

También decoraban la puerta algunas pinturas de temas religiosos alusivos a la Eucaristía que, según dice el padre Fita, habrían sido pintadas en el siglo XVI o el XVII: «en la cúspide representa la custodia del sacramento, con varias figuras a los lados y en las gradas inferiores: ya alegóricas como la Fe; ya históricas como Santo Tomás de Aquino, el noble autor del Pange Lingua, ya bíblicas en fin y muy adecuadas, de mayor tamaño que el natural, como David con su arpa y Moisés con el rótulo profético, tomado del Deutoronomio, XVIII, 15».

Arco de San Pedro visto desde la antigua iglesia, luego almacenes Moro y hoy Merkamueble. Es curiosa la galería que ocupaba la parte superior en ambos lados.
Arco de San Pedro visto desde la antigua iglesia, luego almacenes Moro y hoy Merkamueble. Es curiosa la galería que ocupaba la parte superior en ambos lados. Por él accedía el relojero de la torre.

En los lienzos de muralla inmediatos, había alguna inscripción epigráfica romana dedicada a Pompeyo. Sobre la cimentación de una de las torres que protegían esta puerta se construyó la antigua torre del Reloj y sobre el arco discurría un pasadizo para dar acceso al relojero.

Arco de San Pedro con los comercios de su entorno

En una casa particular, que tenía a la inmediata torre albarrana formando parte de su estructura, existía todavía en el siglo XVIII una tinaja, cuyo dibujo realizó  Pedro Guerra y que muestra su escritura árabe

Tinaja árabe hallada en el arco de San Pedro
Tinaja árabe hallada en el arco de San Pedro

Página Talavera y su Tierra de Miguel Méndez-Cabeza Fuentes

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