LA DESAPARECIDA ERMITA DE SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA

LA ERMITA DESAPARECIDA DE SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA

Ermita de San Joaquín y Santa Ana en un manuscrito de la historia del siglo XVIII Talavera de la Reina, Biblioteca Regional

Ermita de San Joaquín y Santa Ana en un manuscrito de la historia del siglo XVIII de Talavera de la Reina, señalado con la flecha

 

Hubo varias ermitas en Talavera hoy desaparecidas, una de ellas se encontraba en la zona de los actuales jardines del Prado y estuvo dedicada a San José y a San Joaquín sucesivamente. Así nos la describe en el siglo XVII Francisco de Soto: «Hay en esta villa otras ermitas de que hacer memoria, fuera de la de Nª Sª del Prado…La primera es la del glorioso S. Joseph a quien Talavera tanto reverencia, edificósele su ermita en que hoy está San Joachin, y después le labraron una hermosa capilla en la ermita de Nª. Sª. del Prado donde hoy es venerado este glorioso santo; antiguamente estaba sita aquí una particular cofradía de San José, que después pasaron a la parroquia de San Miguel donde todos los años se hace una solemne fiesta a este santo glorioso.

Lugar aproximado donde se situaba la ermita de San Joaquín y Santa Ana. Al fondo la actual calle Salvador Allende

La ermita de San Joaquín es en la que antes era de San José y, después que se le hizo a este santo otra en la ermita de la Virgen del Prado , le pasaron a ella y pusieron a San Joaquín en la que había sido la de San José».

La Cofradía de San José se localizó primero en su ermita, luego en la de la Virgen del Prado para pasar después a la parroquia de San Miguel. Más tarde, al desaparecer ésta, pasó a la iglesia del Salvador. No debemos confundir esta cofradía con la Hermandad del Patrocinio de San José, radicada en la parroquia de San Andrés y que nació vinculada a la Real Fábrica de Sedas, celebrándose todavía hoy su fiesta.

Ermita de San Joaquín y Santa Ana en el dibujo de Van der Wingaerde de Talavera de la Reina
Ermita de San Joaquín y Santa Ana en el dibujo del sigloXVI de Van der Wingaerde de Talavera de la Reina

En el grabado de Van der Wingaerde aparece en la zona de El Prado un pequeño edificio que bien pudo ser la ermita de San Joaquín, de la que Ildefonso Fernández refiere que se encontraba «en el ángulo del Prado más inmediato a la población y a la Alameda. De niños recordamos haber visto en este sitio un empedrado y no más» Este mismo autor asegura que la ermita de San José se hallaba en los corrales de la plaza de toros. No sabemos si se trata de otra ermita o es la capilla donde se instaló la imagen de San José tras la ruina del edificio antes referido.

Postal en la que he señalado la stuación aproximada de la ermita de San Joaquín y Santa Ana

En 1750 se reconstruye la llamada entonces ermita de San Joaquín y Santa Ana. Pudiera ser que parte de la cerámica en paneles sueltos que hoy está en la ermita de la Virgen del Prado, y que no aparentan ser obra del mismo autor que pintó los azulejos de San Antón, procediera de la antigua ermita de San José.

 

 

UN PASEÍTO DESDE RAMACASTAÑAS

Vamos a conocer este pequeño pueblo de Gredos, anejo de Arenas de San Pedro y que siempre fue lugar de paso ganadero y de viajeros que deambulaban desde la meseta norte hasta el valle del Tajo, mediante la Cañada Leonesa Occidental.

La disposición de su caserío nos orienta en ese sentido y en su puente se cobraba el derecho de paso a las merinas que transitaban por la vieja vía pecuaria, aunque en otras ocasiones se hacía en Arroyocastaño, junto a la Villa de Mombeltrán.

Molino del río Ramacastañas y tal vez antigua ferrería

En su ámbito se encuentran las bonitas cuevas del Águila, cuya descripción dejaremos para otra ocasión, pero sí debemos visitar su iglesia construida en sillería granítica y rodeada de un pequeño parquecillo con una cruz gótica, aunque el remate sea más reciente. En el templo es pintoresca su espadaña sobre un remate abalconado hacia el oeste y algunas inscripciones antiguas en su muro sur.

En una de las viviendas vemos dos paneles de Ruiz de Luna que representan a San Pedro de Alcántara, cuyos restos reposan en el monasterio de Arenas y otra de San Isidoro de Sevilla, no sé porqué.

Vamos entre chopos , pinos y alisos camino de la presa del Ramacastañas

Partimos desde un camino que sale justo antes de cruzar el puente viniendo de Talavera hacia Ramacastañas. Por el camino, si observamos el suelo, vemos numerosos restos de escorias de hierro pues no en vano este pueblo fue de los primeros en fundarse en el piedemonte de Gredos bajo el nombre de las Ferrerías de Ávila y durante la edad media sin duda se desarrolló allí actividad minera y metalúrgica.

Presa del Ramacastañas

Vamos junto a una reguera  y llegados a un cruce de caminos debemos tomar a la izquierda para subir paralelos al río y justo en este giro del cauce y del camino se puede apenas vislumbrar entre las zarzas un molino en ruinas que este caminante piensa que pudo en una utilidad anterior estar relacionado con esa actividad metalúrgica de la zona.  El camino nos llevará hasta una presa de abastecimiento en un paraje ameno. Una alambrada nos corta el camino pero abriremos la portera para pasar y subir por una senda y así seguir nuestro camino río arriba.

Pastoreando las merinas por la cañada leonesa,

Vamos entre umbrías de pinos y alamedas con hiedras que suben por los troncos los alisos  y llegamos cerca del llamado Vado de las Vegas donde tomaremos otro sendero que sube a la derecha claramente, aunque tiene aspecto de arroyada por el arrastre de las aguas. Y llegamos a una pista que nos acercará ya sin problemas hasta el paraje de Playas Blancas con sus pozas para refrescarse y zona de pic-nic con un merendero y fuente.

Tramo de calzada en la cañada

Subimos ahora hacia la carretera cruzando el puente para a continuación imaginarnos como ganaderos trashumantes y recorrer la cañada hasta Ramacastañas. Vemos lugares donde todavía se conserva algún tramo calzado, no sabemos si en época romana como en el puerto del Pico o posteriormente.

Fuente Fría en la cañada

En el camino me encuentro a un pastor con sus ovejas merinas y talaveranas que van pastando la propia cañada, y se queja con toda la razón de la usurpación que vienen sufriendo las vías pecuarias y que a los ya maltratados ganaderos les dificulta su labor.Le pregunto la utilidad de un gancho rematado en una bola que lleva sobre su borriquillo y me dice que es para acercar a las ovejas por las patas si se las quiere separar del rebaño, observar alguna herida o ver alguna patología que puedan tener «en sus partes».

IGlesia y cruz de Ramacastañas

Ya de vuelta paro en la fuente fría que ha visto pasar millones de merinas por esta cañada, bebo y realmente está fría y su vierteaguas de granito le da un aspecto antiguo y pintoresco.

Compro melocotones y las ricas cerezas de la vertiente sur de Gredos regreso a casa a disfrutarlas después de un día serrano.

Panel de azulejos de Ruiz de Luna en Ramacastañas

PASEO PARA CONOCER EL MONASTERIO Y LOS TOROS DE GUISANDO

Monasterio y ermita desde los toros de Guisando
Hoy nuestro paseo será corto en recorrido pero muy interesante desde el punto de vista del patrimonio histórico.
Monasterio jerónimo de Guisando en El Tiemblo

Desde el kilómetro 1,6 de la carretera Ávila 511 que nos lleva hacia el Tiemblo, un kilómetro al sur de los Toros de Guisando parte un camino que primero cruzará la Cañada Leonesa Oriental y que luego nos lleva hasta el convento de Guisando, un lugar que os sorprenderá por su aspecto de ruinas románticas con la hiedra subiendo por las paredes, con los restos de la iglesia, los arruinados claustros y una curiosa ermita renacentista sobre la cueva donde en principio se instalaron los ermitaños.

Claustro arruinado del monasterio de Guisando

El paraje tiene también unas hermosas vistas sobre el valle del Alberche y está rodeado de una rica vegetación de robles, castaños y cornicabras, que en otoño consiguen efectos pintorescos con el variado colorido de sus hojas.

Escalera de subida a la ermita desde el monasterio deGuisando labrada directamente sobre la roca

Desde el monasterio bajaremos por otro camino que se dirige en dirección noreste hasta la carretera que seguiremos hacia el sur hasta donde se encuentran los toros de Guisando y después al punto de partida.

 Recorrido aproximado 7 kilómetros, 2 horas.

Portada de la ermita junto a la cueva del ermitaño
Camino del Monasterio

 

 

ALBERCHE (10) LOS TOROS DE GUISANDO y LA VENTA JURADERA

Los cuatro toros de Guisando

Estas esculturas zoomorfas se encuentran en término de El Tiemblo, frente al cerro de Guisando y en una zona de evidente interés estratégico, ya que junto al Puerto del Pico es éste el lugar de más fácil comunicación entre las dos mesetas. Es una zona amena, de arroyos festoneados de fresnos y praderas de frescos pastos que se encuentra también cercana a una de las principales vías pecuarias de la trashumancia. la Cañada Leonesa Oriental. Las esculturas se encuentran orientadas hacia el poniente, justo en la dirección del punto en que se oculta el sol en invierno, el “poniente brumario”. También han resaltado algunos autores la localización de los toros muy cerca del centro geográfico de la península y justo en el límite de las provincias romanas de la Lusitania y la Tarraconensis.

Visión idealizada de los toros de Guisando en el siglo XVIII

Hay referencias de que en principio eran cinco los toros esculpidos, aunque una de ellos estaba roto y sus fragmentos fueron desapareciendo. Es evidente que estas esculturas zoomorfas son en este caso figuras de toros, aunque la mayoría de estos elementos arqueológicos vettones suelen ser de menor tamaño y representan a cerdos o verracos propiamente dichos. Nos encontramos pues ante la representación de figuras bovinas, que cuentan en algún caso con los orificios que habrían acogido las astas o el rabo fabricados en madera o en piedra. Las pezuñas, los pliegues de la papada, el rabo en relieve o los testículos son otros detalles que podemos observar en los pétreos animales, de los que dos muestran las uniones de los fragmentos reconstruidos con vástagos metálicos y plomo.

Uno de los toros con su inscripción epigráfica

Como en otros casos, las berroqueñas esculturas han sido reutilizadas en la época romana como monumento funerario y por ello presentan algunas inscripciones epigráficas, de las que la mejor conservada está dedicada a Prisco por su hijo Longino. Algunos autores de los viejos cronicones con más fantasía que rigor histórico han querido ver en los toros monumentos funerarios de batallas de tiempos romanos referidas a esta zona entre El Tiemblo y Cadalso de los Vidrios.

Detalle de la cabeza y cuello de uno de los toros con los pliegues de la piel y los orificios que donde se sugetarían probablemente cuernos de madera o auténticos cuernos.

Los toros también aparecen en numerosas referencias literarias como El Quijote o el poema de García Lorca a la muerte de Ignacio Sánchez Mejías:

Y los toros de Guisando

Casi muerte y casi piedra

Mugieron como dos siglos

hartos de pisar tierra

Detalle posterior de uno de los toros donde se perciben los testículos y las pezuñas

La Venta Juradera

Enrique IV el Impotente mantuvo una guerra con su hermanastra Isabel, la que luego sería la reina Católica, ya que ésta demandaba su derecho sucesorio contra la hija del Rey,  Juana la Beltraneja, llamada así  porque según los rumores de la época era en realidad hija del valido don Beltrán de la Cueva, pues se consideraba que Enrique no tenía posibilidad de procrear, impotencia que incluso fue reconocida por él mismo, anulando el arzobispo de Toledo su matrimonio con Blanca de Navarra. La cabeza del señorío de Juana estaba en la actual Villa de Mombeltrán y el hermoso castillo perteneció a su familia.

Escasos restos que quedan de los cimientos de la Venta Juradera

Durante el conflicto se había hecho incluso un simulacro teatralizado en la ciudad de Ávila durante el que se representó a Enrique IV con un muñeco y se declaró rey al príncipe Alfonso. Este infante murió después y los nobles rebeldes propusieron a Isabel como sucesora. Llegó por fin a un pacto con su hermanastro para que la nombrara princesa de Asturias y así finalizar las guerras sucesorias. Este pacto se firmó en la llamada Venta Juradera o Venta de Tablada, la que se hallaba junto a los toros de Guisando. Cuando Isabel se casa con Fernando de Aragón, Enrique IV anula el acuerdo y vuelve a nombrar sucesora a su hija Juana.

Retrato de Juana la Beltraneja

ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, CALERA Y CHOZAS (Y 2)

Una de las escasas portadas antiguas que quedan en Calera en la que vemos el empleo del ladrillo

Veíamos en la entrada anterior la descripción de la vivienda en término de Calera durante el siglo XVI. Falta decir que según el historiador Noel Salomon, en aquella época los términos de Talavera y Calera eran los mayores productores de cereales de nuestro entorno.

Pasadizo en una de las callesde calera y Chozas

Ello condicionó los edificios que fueron levantándose en el pueblo, pues se hacía necesario que se dotaran de corrales, pajares, cuadras y otras dependencias necesarias para el ganado de tiro que cultivaría tan buenas tierras y para el almacenaje de aperos, carros, paja y grano. De hecho es curioso cómo en el libro de Moreno Nieto se habla en 1960 de que se consume en sus chimeneas leña de encina y paja.

Abundan los portalones para la entrada de los carros necesarios para la labranza

En 1960 ya se alude al empleo, no sólo del ladrillo macizo o «de era», sino que ya se emplea también el ladrillo hueco, especialmente en los secaderos que se hacen necesarios para las labores del tabaco de los regadíos: «Las casas construidas con adobe y ladrillo hueco, tienen la fachada enjalbegada. La cocina es de lumbre baja, está provista de campana y como combustible se utiliza leña de encina y paja.

Reja en calera y Chozas

En el corral anejo a la casa se hallan las cuadras, sobre las que están situadas los pajares y soportales para los carros y aperos de labranza, el gallinero, la zahurda etcétera. El tejado dispuesto a tres o cuatro aguas es de teja árabe. Los suelos son de baldosas o baldosín de cemento. Casa y corral tienen entradas independientes.»

Varias grandes labranzas están repartidas por el término calerano

La evolución natural de los antiguos materiales de adobe hacia el ladrillo hace que primero se vayan reforzando los muros de adobe o tapial con machones e hiladas de ladrillo para finalmente construirse con ladrillo completamente.

Casa edificada con ladrillo en Calera y Chozas

Mención aparte merecen ciertos aspectos de los materiales más característicos de esta localidad. En primer lugar el barro de Calera, que no olvidemos era de tal calidad que desde Talavera venían los ceramistas a por elbarro para sus cacharros por el llamado camino del barro, atravesando la vega. La cal, baste decir que la lleva Calera hasta en el nombre y por último, las tejas, pues es conocida en la comarca la calidad de las tejas que se cocían en los tejares caleranos, de tonos claros pero muy resistentes, pues se dice que si hombre se sube sobre sus bordes y se balacea sobre ellas, no se romperán.

Rincón de casas humildes de arquitectura tradicional en Calera y Chozas

Esas grandes dehesas y propiedades dejan su huella en algunos edificios de mayor empaque por ser de dueños más pudientes. Hay labranzas en las dehesas circundantes y viviendas en el casco con empleo de balcones y rejería y mayores volúmenes y huecos.

Vivienda en la plaza de Calera y Chozas

Podemos ver también algún edificio con influencia de la arquitectura de La Jara con el enmarcado de los huecos de las fachadas y arcos de medio punto rebajados en puertas y ventanas.

También comentaremos los viejos rótulos de algunas de las calles en azulejo del siglo XIX y el enlosado de granito en algunas de las calles principales que se debería conservar.

Enlosado granítico de una de las calles de Calera y Chozas

ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, CALERA Y CHOZAS (1)

Casa de «tierra» como se decía en tiempos de Felipe II, en Calera y Chozas, en la zona de Cobisa

Este pueblo perteneció históricamente al alfoz de Talavera de la Reina, se sitúa sobre las terrazas del Tajo en su orilla norte sobre terrenos arcillosos y como su propio nombre con vetas calizas.

Similares a ésta eran la mayor parte de construcciones en Calera y Chozas hasta el siglo XIX, de tapial enjalbegado

Por ello en las Relaciones de Felipe II del siglo XVI ya se dice que las casas de esta localidad son «de tierra e texa, que hacen vecinos de ella, las demás están cubiertas con retama». Una referencia más a la existencia en la época de muchas viviendas con techumbre vegetal, utilizándose en la zona la retama por ser la más abundante.  Y por supuesto la mención de la «tierra» como material de construcción es lógico en un lugar donde las más cercanas afloraciones de granito se encuentran a cierta distancia,

Ventanuco en una casa hecha de tapial. Elbaro, la tierra, como material másabundante y utilizado en la arquitectura de Calera. El muro está enjalbegado

Tenemos que reseñar también la descripción de la arquitectura en dos lugares hoy despoblados que pasaron a formar parte del término de Calera. Uno de ellos es Chozas, cuyo nombre todavía permanece en el nombre del pueblo y en el del Cristo patrón de la localidad, el Cristo de Chozas. De este pueblo hoy desaparecido dicen las relaciones que la mitad de las casas son «texadas» y la otra mitad de retama, pero es ilegible el material del que estaban hechas las casas, aunque por la situación de su antiguo núcleo urbano y por los escasos retos que nos quedan podeos deducir que también eran de tierra, ya sea de adobe o de tapial.

Los sillares del entorno de Cobisa fueron muy posiblemente reutilizados de viejas construcciones romanas.

El otro pueblo que formó parte de Calera fue Cobisa,  donde las casas están «fabricadas de tierra, y de cal, y de ladrillo, y algunas tienen los cimientos y esquinas y pilares de piedra, y cubiertas de teja y de retama, y los dichos materiales los hay en la dicha tierra». La novedad en este caso es la referencia al ladrillo y la piedra a pesar de ser una aldea modesta, pero no es de extrañar por situarse en un yacimiento romano de importancia y aún hoy verse sillares sueltos por el entorno que probablemente pertenecían a las antiguas construcciones romanas, de las que aún persisten restos de un edificio de cal y canto y los sillares referidos y donde también se han encontrado mosaicos.

El canto rodado y el ladrillo son también materiales habitualesen las antiguas construcciones caleranas.

Tenemos que añadir que en la vega del Tajo y en algunas zonas rañosas del término de Calera se pueden hallar los cantos rodados que también se utilizan en algunos de los aparejos de sus muros.

Existen algunos rótulos de calles en Calera del siglo XIX

RUTA POR EL CASTAÑAR DEL TIEMBLO AL POZO DE NIEVE

 

Paseando el castañar de El Tiemblo

Por una pista en parte asfaltada de algo más de siete kilómetros podemos acceder a este bosque maravilloso que, sobre todo en otoño, con el variado colorido de las hojas, es un espectáculo digno de ver. En su recorrido, hacia el kilómetro 4, encontramos un monumento dedicado a Félix Rodríguez de la Fuente, que anduvo por estos parajes estudiando el buitre negro. Debemos dejar el vehículo en el paraje de El Regajo, donde hay una zona habilitada para merendero. Podemos hacer diferentes recorridos entre las arboledas de castaño, pino y roble con manchas de serbales o acebos entre otras especies, pero en invierno puede estar a veces cortado el acceso por las monterías.

El castaño monumental de El Tiemblo conocido como El Abuelo

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ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, BUENAVENTURA

Arquitectura popular de Buenaventura con huecos enmarcados con cal y muros de mampostería. El esquinazo es curvo por la mampostería de pequeño tamaño, así no son necesarioslos sillares de la esquina

Hoy vamos a dar una vuelta por el pueblo de Buenaventura para conocer su arquitectura popular. Es una localidad que se ubica en la zona noroeste de la Sierra de San Vicente con su término ribereño del Tiétar y muy cercano a Gredos, por lo que se observa la influencia abulense en sus características constructivas. Históricamente fue uno de los lugares incluidos en el marquesado de Navamorcuende, villa de la que dependió hasta la abolición de los señoríos en el siglo XIX.

Balcones con balaustres de madera como influencia de Gredos

Como sucede con otros pueblos de la zona, el material predominante es el granito, aunque algunos doblados y muros secundarios están formados por adobes o tapial. Predominan los muros de mampostería con esquinazos y vanos de sillería. En algunas de ellas emplean la argamasa como aglutinante y a veces están enfoscadas con los huecos enjalbegados para aumentar su luminosidad.

Foto del diccionario de la provincia de Toledo de Moreno Nieto con la arquitectura de Buenaventura en los años 50

Algunas de las viviendas son de construcción más tosca con elementos de menor tamaño formando sus muros, pero otras algo más modernas tienen sus paredes levantadas con sillería de mayor calidad. Quedan pocas balconadas y algunas han cambiado las maderas de sus balaustres por otras más modernas que les hacen perder encanto.

Puerta de corral construida en sillería con muros de sillarejo

La descripción de Moreno Nieto de 1960 nos habla de que » la casa típica construida de piedra y adobe, tiene el tejado a dos vertientes. Consta de una planta y troje o granero, espacio situado entre el techo y el tejado. La cocina es de campana y en ella se quema leña de encina».

Dos sencillas viviendas con troje en Buenaventura. Se perciben los adobes del piso superior

En algunas viviendas hay pequeñas puertas accesorias que dan acceso a los corrales y otras dependencias. Otras edificaciones son muy estrechas y parecen embutidas entre las construcciones colindantes. Podemos ver casas de perfiles muy prolongados que hacen descender los tejados hasta muros de baja altura.

Vivienda de muy estrecha fachada con entrada lateral y prolongado perfil de su tejado.
Típico tejadillo o tejaroz sobre puertas carreteras

 

ALBERCHE (9) EL TIEMBLO Y ALGUNOS DE SUS PARAJES

Ermita de San Antonio en El Tiemblo

Los pueblos que pasaron por El Tiemblo fueron dejando muestras de sus culturas desde la prehistoria, una de cuyas huellas más significativas son los  llamados Toros de Guisando, de los que hablaremos en otro capítulo y que también por sus inscripciones demuestran la presencia romana. La época de los visigodos nos dejó como muestra de su paso una necrópolis de “lucillos” o sepulcros labrados en la piedra en el lugar de Valdepalomas, y ya desde la Edad Media hay documentos que nos hablan de El Tiemblo como aldea.

Arquitectura popular de El Tiemblo

Así, en el siglo IX nos cuentan las crónicas que pasaron por aquí las reliquias de Santa Leocricia y San Eulogio. En el siglo X aparece el pueblo por primera vez con el nombre de “Trémulo” en latín, y en el siglo XI, en plena reconquista de la zona, pasan por aquí con sus tropas Alfonso VI y Alfonso VII, repoblándose después el territorio con gentes venidas del norte de la península. El monasterio jerónimo del cerro Guisando es obra del siglo XIV. En el siglo XV, El Tiemblo adquiere la condición de villa y en el XVI está documentado el paso por aquí de Santa Teresa y Felipe II.

Millones de ovejas merinas pasaban anualmente por el puente de Valsordo recorriendo la Cañada Leonesa Oriental

El pueblo de El Tiemblo cuenta con algunos elementos patrimoniales de interés como es la ermita de su patrón, San Antonio de Padua, un edificio de dimensiones considerables de estilo barroco, levantada en granito y adornada por curiosos pináculos. En el interior es curioso observar los cuadros que relatan diferentes milagros del santo en la localidad. La iglesia parroquial fue construida entre los siglos XV y XVI y cuenta con dos esculturas de interés artístico. Delante de la ermita se encuentra un esbelto crucero del siglo XVIII, aunque también podemos ver en el pueblo otro más antiguo llamado de San Sebastián.

Inscripción en letra gótica sobre una roca de grandes dimensiones junto al puente de Valsordo con el texto que figura abajo
Transcripción de las inscripciones del puente de Valsordo

Otros dos edificios de interés de estilo neomudéjar son el matadero y las escuelas, ambos de principios del siglo XX. Desde el punto de vista etnográfico debemos hacer reseña de la industria artesanal de elaboración de tinajas, uno de cuyos hornos ha sido rehabilitado, y también el pozo de nieve que se sitúa cerca del Castañar.

Hornos de tinajas de El Tiemblo

En el río Alberche debemos señalar puentes como el de Valsordo y el de Santa Yusta además del molino del Arca de Piedra entre otros. Hay dos puentes medievales en la garganta de la Yedra, los llamados de la Casilla y el Pasil y bajo las aguas del embalse del Charco del Cura se encuentra el puente de la Ladera.

En el próximo capítulo conoceremos el famoso castañar de El Tiemblo.

Puente sobre la garganta de Yedra

UNA PINTORESCA ERMITA CON CERÁMICA DE TALAVERA EN VILLAREJO DEL VALLE

San Antonio Abad representado en el frontal del altar de la ermita de Villarejo

Villarejo del Valle es una de las cinco villas que pueblan «Barranco» del que Mombeltrán era capital como alfoz medieval.

Al este de la población y muy cerca de la carretera se erigió entre los siglos XV y XVI una pintoresca ermita de pequeñas dimensiones pero que guarda un pequeño tesoro de azulejería talaverana del siglo XVI.

La luna representada en el retablillo y la imagen de San Antonio Abad

Sabemos de la devoción que se tenía en la Edad media a este Santo cuya orden cuidaba de los enfermos del «ignis sacer» el fuego sagrado, llamado así por producirse un enrojecimiento de los afectados por la frecuente intoxicación en la época con el cornezuelo del centeno. Es un santo con San Sebastián y San Roque a los que se erigían ermitas a la entrada de los pueblos para proteger de determinadas enfermedades a sus habitantes.

Ermita de San Antón de Villarejo del Valle

La ermita es de planta cuadrada erigida con sillares de granito y con tejado a cuatro aguas que está adornada con un gracioso pórtico sobre dos columnas en la entrada que se abre al lado oeste de la misma. Una cruz de hierro corona el tejado.

Altar y retablo de azulejería talaverana en la ermita de San Antón de Villarejo del Valle

Su interior se cubre con bóveda de cañón y el muro oriental tiene adosado un altar cubierto de azulejería en su frontal, así como el muro que también se haya cubierto de azulejos.

Uno de los ladrones de la crucifixión del la ermita de San Antón de Villarejo del Valle

El altar consta de azulejos de repetición con diferentes motivos, que han sido evidentemente recolocados y en el cento se sitúa la imagen de San Antonio con el báculo que simboliza su autoridad como abad y una curiosa barba rematada en tirabuzones que cubre su rostro.

Azulejos de repetición de «clavo» y ferroneríe» en el frontal de la ermita de San Antón de Villarejo del Valle

En el retablillo se reproduce la crucifixión de Cristo con los dos ladrones y la Virgen a los pies de la cruz. A ambos lados se ha dibujado sobre los azulejos a la luna y al sol. Los dos astros se representan con frecuencia junto al crucificado y hay numerosas teorías sobre su significado, desde la representación de la «Jerusalén Celeste» hasta la simbología del antiguo y el nuevo testamento o simplemente reminiscencias de cultos paganos al sol que llegaron a nosotros a través de los romanos por la relación del cristianismo con el culto de Mitra y otras religiones paganas. En el remate superior del retablo se representa la imagen de Dios Padre.

Dios Padre representado en la ermita de San Antón en Villarejo del Valle

Es cerámica del siglo XVI de considerable calidad y no sería de extrañar que el autor coincidiera con alguno de los que hicieron los paneles de la Vida de la Virgen en la basílica del Prado de Talavera.

El sol representado en la azulejería de la ermita de Villarejo del Valle

Página Talavera y su Tierra de Miguel Méndez-Cabeza Fuentes

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