NOS ACERCAMOS DESDE EL HUSO A LA NAVA DE RICOMALILLO

NOS ACERCAMOS DESDE EL HUSO A LA NAVA DE RICOMALILLO

Desde la estación de la vía Verde de la Jara que está junto al Huso y que habría dado servicio a La Nava y  Fuentes nos acercamos a conocer el primero.

Paisaje jareño desde las alturas cercanas a La Nava

LA NAVA DE RICOMALILLO

HISTORIA

En el paraje del término de La Nava conocido como El Llano de Guerra aparecieron varias lápidas sepulcrales cuando se abrió la carretera. Fueron recogidas algunas de ellas por el erudito talaverano Jiménez de la Llave y las transcribió el padre Fidel Fita a finales del siglo pasado. “Anio hijo de Alpeto, toledano, de cincuenta años, aquí yace séate la tierra leve” dice una de ellas. Otra hace referencia a un tal Lucio Cornelio, natural de Clunia, y una tercera recuerda a un tal Mesón, hijo de Burro, natural de Ávila. Todos estos personajes de diferente origen nos sugieren que ya desde entonces tenía La Nava ese carácter de cruce de caminos entre las calzadas romanas que unían Talavera con el sur de la península por un lado y Toledo con Mérida por otro, y puede que de ahí derivara lo cosmopolita y variado de estos antiguos “naveros” entre los que también aparecía una tal Festiva esclava de Lucio Ayoseco.

Diferentes piezas numismáticas y hasta un tesorillo de finísimas monedas de oro acuñadas en Milán han confirmado la presencia romana en nuestro pueblo. Para algunos añejos estudiosos se correspondería con la antigua población de Nóliba, la que según Tito Livio conquistó Quinto Fulvio Nobilior cuando pasó de la Oretania a la Carpetania para conquistar Toledo.

Grabados rupestres de arte esquemático de la Edad del Bronceen La Nava de Ricomalillo

Pero también existen en este pueblo evidencias de pobladores que ocuparon estos lugares al menos mil quinientos años antes que los romanos. Se trata de los pueblos de la Edad del Bronce que dejaron en el paraje de La Zarzuela una serie de grabados del llamado Arte Esquemático sobre unas grandes lajas de pizarra que emergen del suelo junto al camino que por la Fuente del Oro une La Nava con la Vía del Verde de La Jara.

Como en muchos de estos casos aparecen pequeños homúnculos o hombrecillos esquemáticos piqueteados sobre la piedra, algunos de ellos con un curioso trazado que hace pensar en una escuadrilla de aviones. Otros signos toman formas vulviformes, ancoriformes o puntiformes, aunque también se pueden ver otras inscripciones más modernas que completan el cuadro. Algo más arriba, sobre la misma barrera a los pies de la que se sitúan los grabados, se encuentra una pequeña fuente con unos antiguos y precarios baños terapéuticos.

Arquitectura popular en pizarra de La Nava de Ricomalillo

En el siglo XII los almorávides sevillanos emprenden la persecución religiosa contra los mozárabes, cristianos que habitaban territorio musulmán, viéndose obligados a huir muchos de ellos. El obispo Clemente de Sevilla viene a refugiarse a Talavera y solicita del Concejo den la villa tierra para que los fieles que le acompañan puedan establecerse. Se les concede el territorio de Sevilleja de La Jara dentro de cuya demarcación se encontraba entonces La Nava. Algunos conocedores de la historia mozárabe han querido identificar también a nuestra población con la antigua Setfilla.

Nava es palabra prerromana que significa algo así como lugar húmedo elevado. El solar ocupado por esta nava aparece en el siglo XIV en el Libro de la Montería de Alfonso XI como “Rencón  de Malillo”, así que ya tenemos el nombre y el apellido de este pueblo jareño que antes pudo llamarse Nóliba y Setfilla, aunque la imaginación popular haya querido ver el origen del nombre en “La Nava del Rico Oro Amarillo” en referencia a las minas de Sierra Jaeña que luego visitaremos.

Hasta el año 1787 La Nava siguió incluida como aldea aneja al término de Sevilleja pero los naveros decidieron solicitar a Talavera su emancipación por los abusos que según ellos cometían los justicias de la población vecina.

Torres de la iglesia y ayuntamiento de La Nava

 LA IGLESIA

La iglesia de la Nava era también aneja de la de Sevilleja pero fue quemada durante la Guerra Civil. Posteriormente rehabilitada en la posguerra, fue reformada en época reciente mediante reconstrucción con cuarcitas de la zona y ladrillo, adaptándose al paisaje urbano aunque haya perdido todo su valor artístico por la destrucción de la contienda.

Arquitectura popular en La Nava de Ricomalillo

CONJUNTO URBANO

Tiene, sin embargo, gran interés la arquitectura popular que forma, sobre todo en la zona alta del casco, un conjunto de interés que debería ser conservado por sus antiguas casas de pizarra y sus calles empedradas, estrechas e irregulares que dibujan rincones con sabor tradicional.

Fuente del lavadero de La Nava

Son varios los lugares de interés que podemos visitar en el entorno del pueblo. En primer lugar podemos acercarnos a visitar un antiguo lavadero de curiosa estructura con la fuente abovedada y la zona de lavado hecha de pizarras en línea que servían para restregar la ropa. El lugar se conoce como lavadero de la Fuente de La Solana, ha sido acondicionado y se  accede a él por un camino paralelo a la carretera que discurre en dirección sur.

Curioso letrero del lavadero de La Nava de Ricomalillo

SEGUIMOS POR EL HUSO ENTRE CAMPILLO Y LA NAVA

SEGUIMOS POR EL HUSO ENTRE CAMPILLO Y LA NAVA

El río Huso a su paso por La Jara pizarrosa

Hemos dejado Campillo tras visitar el molino restaurado sobre el río Huso y vamos ahora a seguir descendiendo por el cauce.

Nos podemos valer para ello de la Vía Verde de la Jara que va paralela, aunque podemos descender al Huso en aquellos parajes que puedan interesarnos e incluso disfrutar del baño o de la pesca cuando en primavera el río lleva caudal y no sólo quedan tablas.

Esta es una zona de paisaje pizarroso donde incluso hay una explotación de as mismas. Estas pizarras no permiten el corte tan fino de otros lugares pero se utilizan para suelos y rechapados en la construcción.

Es una roca que se ha formado por la metamorfosis ocasionada por grandes presiones sobre fondos marinos de arcilla.

Arquitectura popular en el valle del río Huso

Esto quiere decir que el actual territorio  de la Jara estuvo hace cuatrocientos millones de años ocupado por un mar. Son estas de la Jara pizarras de las épocas geológicas conocidas como cámbrico y silúrico.

En nuestra comarca se ha utilizado este material en la arquitectura popular para las techumbres, sobre todo en el remate de aleros aunque es raro ver, como en otros lugares , cubiertas completas de pizarra.Los techos de los chozos se fabricaban con falsas cúpulas elaboradas por aproximación de lanchones de pizarra.

Explotación de pizarras junto al río Huso

También es frecuente observarlas en el enlosado del suelo de las viviendas rústicas e incluso, siguiendo tradiciones visigodas, en las sepulturas con el epitafio escrito sobre ellas. Si su fractura se ha producido en bloques gruesos sirve para el levantamiento de muros.

Las pizarras de la Jara son más bien de tonos ocres y rojizos por el hierro que contienen pero, precisamente en la zona que recorremos ahora,  es frecuente ver también pizarras negras de buena calidad.

Fruto del rosal silvestre, escaramujo o tapaculos

La vegetación ribereña de la zona es escasa, dado el suelo tan pobre por el que discurre, aunque podemos observar  fresnos, sauces, tamujas, espino blanco y rosal silvestre, escaramujo, o tapaculos , que de las tres formas se denomina esta planta en la comarca.

La flora en La Jara es muy variada, incluso con numerosas especies de orquídeas, especialmente en la Estrella y Fuentes

Poco antes de la carretera de Campillo a La Nava se encuentra otra instalación molinera, el Molino de Abajo,  y uno más en la confluencia del arroyo Cubilar con el Huso, ya cerca de la estación de la Vía Verde de La Nava -Fuentes.

Aquí se encuentran los vecinos de los dos pueblos en una fiesta que les une, Las Candelas, de ellos hablaremos en próximos capítulos de nuestro recorrido fluvial.

Estación de La Nava -Fuentes junto al huso y uno de sus molinos

ACABAMOS DE CONOCER CAMPILLO Y SEGUIMOS EL HUSO POR LA VÍA VERDE

ACABAMOS DE CONOCER CAMPILLO Y SEGUIMOS EL HUSO POR LA VÍA VERDE
Escena rural jareña en Campillo
EL CONJUNTO URBANO

Campillo es un pueblo típico de la Jara Baja. Conserva una arquitectura popular con numerosos rincones tradicionales, principalmente en los modestos arrabales de La Pasión y del Calvario, también conocidos como barrio de la Zorra. Están situados al este del casco, sobre una zona elevada, y constituyen un bonito conjunto bastante bien conservado y homogéneo, donde son numerosas las construcciones de vivienda con anejos de utilidad agropecuaria como las huertas o los corrales. El trazado de las calles es irregular y abigarrado, con los muros de mampostería de pizarra a veces enjalbegada, pequeñas ventanas y remate redondeado en sus esquinazos. Es característico del casco urbano la alternancia de las edificaciones con espacios todavía dedicados a prados, huertas u olivares sin que, como sucede en otros pueblos de La Jara, el caserío esté tan concentrado.

Rincón de arquitectura tradicional en Campillo

IGLESIA

La iglesia es del siglo XVI pero la vía del tren modificó su aspecto exterior, ya que la  empresa constructora ayudó a remozarla revocándola y adornándola con piedras salpicadas en sus muros, lo que provocan un poco afortunado efecto estético. Cuenta el templo así mismo con un artesonado de tradición mudéjar en la cabecera que, aunque es de diseño sencillo, tiene su interés. Las portadas norte y sur son claramente de la época de construcción del templo y el espacio interior se distribuye en tres naves separadas por arquerías de medio punto sobre columnas de orden dórico de estilo renacentista.

Artesonado de la iglesia de Campillo

ERMITA

Al noroeste del pueblo se podemos visitar una ermita porticada dedicada a Santa Ana. Levantada en mampostería de pizarra, tiene planta cuadrada y un pequeño pórtico. Cerca de ella, delante del cuartel de la Guardia Civil, se localiza una fuente de pizarra típicamente jareña con su pozo cubierto.

Ermita de Campillo de la Jara

ARTESANÍA

En cuanto a la artesanía, podemos adquirir cerámica de estilo talaverano-puenteño  elaborada por un alfarero de El Campillo. También hay un vecino que fabrica tajos de corcho. Vende estos rústicos asientos además de otros objetos de interés etnográfico.

Artesano de Campillo haciendo un sonajero

GASTRONOMÍA

El aceite de oliva que se obtiene en el pueblo es de gran calidad como el del resto de La Jara. Con él se elaboran también las ricas rosquillas de aceite, uno de los tradicionales dulces locales, además de los buñuelos. Con el primer aceite de las almazaras se elabora el sopetón con rebanada de pan tostado, zumo de naranja y la miel, que también en Campillo es de especial calidad. El ajocano y la caza son platos típicos como en otros lugares de la comarca y en la matanza destacan tal vez los salchichones.

En Campillo puede dormirse en una casa de huéspedes y nos servirán algo de comer en sus bares.

Retablo de la iglesia de Campillo de la Jara, procedente de la iglesia de El Salvador de alavera

FIESTAS

Una de las fiestas locales es invernal y se celebra el 3 de febrero, San Blas. Por la noche los mozos comen y beben al calor del “leño”. La fiesta de verano tiene lugar la primera semana de agosto, aunque también en julio se celebra una procesión a la ermita de Santa Ana.

Molino del Álamo en Campillo restaurado hoy día

Una vez que hemos conocido la localidad jareña de Campillo de la Jara, volvemos a la Vía Verde que se encuentra junto al río Huso. esta localidad ha promocionado la vía como recurso yurístico y ha instalado unos servicios mínimos y unos vagones que sirven de bar para ciclistas y senderistas que la recorren.

Vamos ahora a recorrer esta vía como forma más fácil de ir conociendo las riberas del río Huso, y aunque va saliendo y entrando de los túneles hay muchas zonas abiertas que nos pueden servir para acceder al río y sus tablas.

Poco después de salir de la estación en dirección norte y bajando el río, nos encontramos la presa de un molino y más tarde el propio molino de Los Álamos que ha sido restaurado para mostrárselo a los visitantes.

EL RÍO HUSO LLEGA A CAMPILLO

EL RÍO HUSO LLEGA A CAMPILLO

Tablas que se forman en el río Huso durante nuestro recorrido

El río Huso sigue su camino en mitad de la aridez aromática de los jarales y los terrenos pizarrosos sin apenas suelo donde se ven algunos pradillos en algún meandro y un lecho pedregoso que muchas veces deja ver la pizarra madre lamida por el agua.

Llegamos a la confluencia del arroyo de San Vicente que muy cerca tiene el muro de una presa cuya lámina de agua es pintoresca en medio de los jarales. Y muy cerca también nos encontramos con la Vía Verde de la Jara que a partir de aquí discurrirá paralela al río Huso durante algunos kilómetros.

 

Arquitectura popular de Campillo de la Jara

PATRIMONIO HISTÓRICO ARTÍSTICO

HISTORIA

El nombre del cerro del Castillejo sugiere la existencia de alguna fortificación o atalaya de las muchas que moros, cristianos o gentes prehistóricas dejaron por toda La Jara. Salvo algunas hachas pulimetadas, son escasos los hallazgos arqueológicos del término de Campillo. El pueblo se funda como tal a principios del siglo XV como una más de las jareñas aldeas de la Tierra de Talavera. Se llamó durante los primeros años de su historia La Nava del Campillo y junto a otros pueblos de la zona suroeste de la comarca, fue usurpado a Talavera en tiempos de don Álvaro de Luna por el Maestre de la Orden de Alcántara, su amigo, aunque por sentencia posterior fue reintegrado al dominio de la villa de Talavera y el señorío arzobispal.

Un lago en plena Jara profunda, el embalse del arroyo de San Vicente, afluente del Huso

Al igual que todas las de la zona, la iglesia de Campillo estaba adscrita a la parroquia de La Estrella, como heredera que era de la antigua cabecera de Santiago de Zarzuela. Este templo de Campillo se fundó bajo la advocación de San Pedro ad Víncula.

Es desde siempre pueblo ganadero y agrícola que durante este siglo vio como aumentaba la proporción de su terreno dedicada al olivar, del que se extrae por cierto un magnífico aceite. También hay constancia de la existencia de minas de cobre, documentadas al menos desde el siglo XVII, aunque todavía en los años cincuenta se explotaban las vetas de casiterita del entorno.

Pozo fuente de tipología jareña en Campillo

LUGARES DE INTERÉS

Por su término atraviesa la Vía Verde de La Jara a la que podemos incorporarnos si lo deseamos para llegar a través de ella hasta Puerto de San Vicente recorriendo así zonas de impresionante soledad. Antes de llegar a El Campillo viniendo desde La Nava de Ricomalillo, parte una pista que nos conduce hasta la estación. Muy cerca de la estación, dirigiéndonos por la vía en dirección norte, llegamos frente a la desembocadura de Riofrío en el Uso y, justo en el lugar donde se juntan sus aguas se instaló el molino del Estanco en un paraje sumamente pintoresco. Si la corriente del río Uso lo permite, podemos cruzar y subir por las riberas de Riofrío en una bonita excursión porque, como ya hemos dicho, a lo largo de su cauce hay nada menos que veintitrés artificios molineros de una interesante arquitectura popular.

Molino del Estanco en Campillo frente a la Vía Verde de la Jara

Si, por el contrario, seguimos la vía verde trescientos metros en dirección sur, accederemos al embalse del arroyo de San Vicente donde se puede practicar la pesca, como en el mismo río Uso del que es afluente y en el arroyo Cubilar, que a su vez, cuenta también con algunos viejos molinos de “cubo” en sus riberas.

Cruza este mismo arroyo un bonito puente que mandó construir a sus expensas en 1798 el obispo de Coria  don Juan Álvarez de Castro, nacido en Mohedas y asesinado por su resistencia contra los franceses. Se trata de un puente de tres ojos construido en mampostería con arcos de ladrillo y  barandillas, sobre una de las cuales, se ve una piedra de granito que recuerda en una rústica inscripción la fecha de su construcción.

Puente sobre el arroyo Cubilar antes de su restauración
Patio jareño con su espejo,encastrado su palangana, su jabonera y la albahaca para los mosquitos.

SEGUIMOS EL HUSO Y LOS ANEJOS DE SEVILLEJA: GARGANTILLA, MINAS DE SANTA QUITERIA Y PUERTO REY

SEGUIMOS EL HUSO Y LOS ANEJOS DE SEVILLEJA:

GARGANTILLA, MINAS DE SANTA QUITERIA Y PUERTO REY

Las tamujas festonean el cauce que en primavera se llena de flores

El río Huso después de pasar al sur de Sevilleja y recibir allí las aguas del arroyo de Regavinillos gira en dirección norte pasando junto al Centro de Estudios de Rapaces Ibéricas, del que la consejería facilita la siguiente información:

El Centro de Estudios de Rapaces Ibéricas (CERI) es un centro de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, se encuentra instalado en Sevilleja de la Jara (Toledo) y está especializado en la recuperación de rapaces y que desarrolla una importante labor en la conservación de estas aves.

El CERI, el centro de recuperación de fauna amenazada más antiguo de España, aunque está especializado en rapaces, atiende también otras especies de aves silvestres.

Actividades que realiza el CERI

Rapaz herida tratada en el CERI de Sevilleja

REHABILITACIÓN

En el CERI se curan y rehabilitan las rapaces y otras especies silvestres recogidas por la Guardería Forestal o el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil, con la finalidad de que puedan volver a la naturaleza en perfecto estado.

REINTRODUCCIÓN

Por el CERI pasan miles de rapaces, de las que el 40% vuelven a volar en libertad. La rehabilitación de cualquier animal que llega al centro siempre va acompañada de un programa específico para su reintroducción en el medio natural y su posterior seguimiento para comprobar su readaptación al mismo.

INVESTIGACIÓN

El declive de las rapaces, aunque menos generalizado en la década de los 80, continuaba para algunas especies por lo que se iniciaron programas de investigación sobre las enfermedades más frecuentes.

EDUCACIÓN AMBIENTAL

El CERI dispone de un Centro de Interpretación Ambiental desde el que se desarrollan programas tanto para el público escolar en sus diferentes niveles como para el público en general, cuyo objetivo es profundizar en el conocimiento de nuestras rapaces y concienciar sobre la problemática de estas aves y la necesidad de su conservación.

El cauce del río Huso discurre por la zona en un paisaje árido de jarales y monte bajo con las pizarras asomando en el escaso suelo jareño. En verano quedan algunas pozas y su vegetación se compone de tamujares y algún fresno o chopo. En primavera es hermoso cómo el río se llena de florecillas blancas a que a veces llegan acubrir todo el cauce.

GARGANTILLA
Este pueblecito parece que tuvo su origen en una aldea anterior situada en la garganta que viene de la sierra atravesando el casco urbano y que se denominaba Cordobilla por haber sido repoblada por mozárabes procedentes de Córdoba perseguidos por los “integristas” musulmanes almohades en el siglo XII al igual que sucedió con Sevilleja.

Arquitectura popular de Gargantilla

Desde Gargantilla una pista nos acerca hasta la Vía Verde de la Jara, concretamente a la estación que comparte Sevilleja con El Campillo. Antes, a unos dos kilómetros podemos descender a la derecha por un camino que nos lleva a otro balneario popular terapéutico que se encuentran junto al arroyo del Cañar y que son conocidos como los Baños del Boticario. Podemos curiosear entre sus ruinas de característica arquitectura de pizarra con su fuente sus bañeras y sus habitaciones. Junto a ellos se puede observar un cercano horno tejar aunque, arroyo abajo, existen otros ejemplares en mejor estado de conservación.

Baños del Boticario, balneario popular de Gargantilla

Poco antes de llegar al núcleo urbano, parte un cordel y a doscientos metros encontramos un abrevadero para los ganados que discurrían por estos caminos ganaderos.

También nace su iglesia como una ermita dedicada a San Isidro Labrador, más tarde iglesia de construcción moderna

Ermita del Cristo en Gargantilla-Sevilleja

Junto al antiguo camino real, hoy carretera, y a mitad de camino entre Sevilleja y Gargantilla, se alza la ermita del Santísimo Cristo Arrodillado o Nazareno, construida en el siglo XVII y a cuya imagen tenían gran devoción los pueblos comarcanos considerándola “milagrosísima”. Es una buena construcción revocada y blanqueada con un zaguán a poniente por el que se accede al templo. Es de una nave con crucero cubierto por una bóveda en la que todavía se distingue parte de la decoración pintada de carácter popular por lo sencillo de sus diseños y entre cuyos motivos figuraban los cuatro evangelistas. Ha sufrido varias remodelaciones.

Una de las minas que dan nombre a Minas de Santa Quiteria

MINAS DE SANTA QUITERIA

Minas de Santa Quiteria es una pequeña aldea dependiente de Sevilleja que, como sucede con Gargantilla también se repobló por mozárabes huidos de Córdoba denominándose por este motivo en un principio Cordobilla.

Se situaba su iglesia en un cerro cercano al actual casco urbano llamado cerro de la Iglesia, cerca de donde se localiza la mina que da nombre al pueblo y que es una típica explotación en trinchera aprovechada ya en el siglo XVI. Es una mina de plomo y plata y sus trabajadores fijaron allí su residencia pasando el lugar a denominarse Minas de Santa Quiteria, por ser esta mártir del siglo II la advocación del templo del pueblo.

El caserío, aunque reducido, conserva algunos rincones con sabor arquitectónico jareño y algunas curiosas zahúrdas cilíndricas con techo en falsa cúpula. Su iglesia es de cuarcita y pizarra construida a finales del siglo XVIII y también es muy modesta.

El museo etnográfio privado de Minas exhibe numerosos objetos y útiles de la vida rural jareña

Antes de llegar a Minas el paisaje se modifica por la repoblación de pinos y es notable la sensación de desierto humano de estas inmensas extensiones de monte casi despoblado.

Directamente, por un carril que parte del núcleo urbano, o por la carretera que nos lleva a Puerto Rey, podemos acercarnos al extenso embalse de Cijara donde los aficionados a la pesca podrán hacer magníficas capturas de lucio, black-bass o carpa. También los amantes de los deportes náuticos pueden disfrutar de los hermosos parajes escondidos que guardan los islotes y recovecos del embalse.

Cuenta el pueblo con un pequeño pero denso museo etnográfico privado en un retaurante.

PUERTO REY

Puerto Rey es el pueblo más joven de Sevilleja que comparte algunas de sus casas con el pueblo de Alía. Es el típico lugar nacido en un puerto por donde pasa una antigua vía por la que hace siglos también cruzaron los reyes hacia Guadalupe. El pueblo ha crecido en torno a una antigua venta a la que se han ido sumando hostales y restaurantes que acogen a los pescadores y cazadores que tanto frecuentan la zona. Su iglesia es donación reciente de un particular.

La modesta iglesia de Puerto Rey

FIESTAS
Las fiestas del término se celebran en Sevilleja el 14 y 15 de Septiembre en honor del Santísimo Cristo Arrodillado con procesión a la ermita y demás festejos profanos. También se celebra San Sebastián el 20 de Enero. Gargantilla celebra San Isidro Labrador, patrón de su parroquia el 15 de Mayo, al igual que Buenabodas festeja a su patrono San Blas el 3 de Febrero y  Minas de Santa Quiteria el veintidós de mayo honra a la santa que da nombre al pueblo.
Dejamos BUENASBODAS para cuando tratemos del principal afluente del Huso, Riofrío.

EL RÍO HUSO LLEGA A SEVILLEJA

EL RÍO HUSO LLEGA A SEVILLEJA DE LA JARA

Iglesia y arquitectura popular de Sevilleja de la Jara

PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

Historia

El término de Sevilleja es en extensión el segundo de la comarca después del de Los  Navalucillos. Su superficie es muy irregular, con una parte serrana que es muy montuosa e intrincada y con suelos poco aptos para el cultivo. Su territorio está situado en el extremo sur de La Jara por lo que su repoblación fue de las más tardías en acometerse. Hay que tener en cuenta que su jurisdicción llegó a abarcar todo el valle de Robledo del Mazo, La Nava de Ricomalillo y los anejos actuales, además de Anchuras de los Montes y sus aldeas que fueron incluidas en Ciudad Real con la división provincial del siglo XIX .

Sevilleja debe su nombre a que fue fundada por mozárabes, es decir cristianos que vivían en territorio musulmán y que, perseguidos por los almohades en el siglo XII, se vieron obligados a huir de Sevilla con su obispo Clemente a la cabeza que se refugia en Talavera donde muere. El concejo talaverano permite a estas gentes desarraigadas que  repueblen la zona entonces marginal de La Jara y en recuerdo de la ciudad del Guadalquivir ponen el nombre al pueblo que fundan. Desde el asentamiento original se fueron creando otros núcleos de población, aunque algunos como La Nava luego se separaron de este municipio. Hoy son aldeas de Sevilleja las poblaciones de Gargantilla, Buenasbodas, Puerto Rey y Minas de Santa Quiteria.

Arquitectura popular en pizarra y cuarcita de Sevilleja de la Jara

En Sevilleja apenas se han encontrado restos arqueológicos. Solamente tenemos constancia del hallazgo de algunas hachas neolíticas en Buenasbodas o en Riofrío.

Por lo apartado e incomunicado de su situación, el pueblo sufrió durante la Edad Media el embate de los golfines y otros bandidos que hicieron necesaria la creación de la Santa Hermandad de Talavera para la defensa de los habitantes de La Jara, en un principio mayoritariamente colmeneros. En el siglo XIV pasa Sevilleja, como todo el señorío de Talavera, a pertenecer al arzobispo de Toledo por merced de Enrique II. Unos años antes su padre Alfonso XI ya describe algunos de sus parajes en el “Libro de la Montería”.

Las labranzas perdidas en los inmensos jarales

Al limitar por el sur la Tierra de Talavera con el señorío de Puebla de Alcocer, fueron continuos los roces fronterizos llegándose incluso a que un miembro de la familia feudal, don Gutierre de Sotomayor, ocupe los territorios más sureños de La Jara durante el siglo XV, aunque fueron restituidos por sentencia posteriormente. Lo agreste y retirado de estos parajes hace que durante el siglo XIX las partidas carlistas merodeen por la zona esquilmando los bienes de sus habitantes y que los guerrilleros antifranquistas de las partidas de Quincoces y Chaquetalarga merodeen también por la zona durante la posguerra.

Arquitectura popular de Sevilleja de la Jara

LA IGLESIA

La Iglesia es de finales del siglo XVI o principios del XVII y está bajo la advocación de San Sebastián. Está formada por tres naves separadas por  dos filas de cinco columnas de granito, mismo material del que está labrado el púlpito, decorado con cruces y ramos de flores y con una inscripción donde se lee el nombre de los donantes. El templo está levantado en mampostería revocada de pizarra y cuarcita, al igual que el primer tramo de la torre que tiene los otros tres fabricados de ladrillo.

Procesión del Cristo en Sevilleja

LUGARES DE INTERÉS

Desde las cumbres de la Sierra de Sevilleja, a las que se accede por una pista asfaltada, se practica el parapente. En el camino de ascenso puede contemplarse la vegetación serrana de encinares, rebollares, madroños y alcornoques. Encaramados en estas alturas es impresionante la panorámica del gran territorio de la Jara con sus terrenos pardos y sus jarales interminables.

Pinturas populares dieciochescas en la cúpula de la ermita de Sevilleja y Gargantilla

El pueblo se sitúa en la falda de la sierra del mismo nombre y en su término llegaron a aprovecharse hasta cincuenta explotaciones mineras, principalmente de plomo y galenas argentíferas, que han dejado en el paisaje los pozos y galerías con las ruinas de las modestas viviendas de los mineros repartidas por su territorio. Las minas que todavía podemos visitar tienen nombres como El Pozanco, Paraíso, Rosaura o Antonio. Otras antiguas fueron bautizadas con el nombre de alguna novia del minero como Paca, Tula, Mademoiselle o Angelita; una denominación que sugería la esperanza que en su explotación depositaba el minero como mina Fortuna, Feliz o Sultana y, por último, eran frecuentes los nombres de algún santo o advocación como San José, Santo Rostro o San Guillermo

Aequitectura popular en Sevilleja

Vale la pena pasear por el núcleo urbano de Sevilleja y encontrar algunos rincones con sabor por su arquitectura tradicional en pizarra y cuarcita con una plaza agradable en la que se encuentra la iglesia y una fuente.

GASTRONOMÍA

Respecto a la gastronomía de Sevilleja debemos recomendar de primer plato las migas, el gazpacho o el ajocano; de segundo su magnífico cabrito al ajillo, la cachuela o alguno de los platos locales de jabalí, corzo o venado y por último tenemos que destacar entre los dulces las jareñas candelillas o los retorcíos.

Funnte y abrevadero en Sevilleja de la Jara

EMPEZAMOS A CONOCER EL HUSO VIAJANDO A SUS FUENTES

EMPEZAMOS A CONOCER EL HUSO VIAJANDO A SUS FUENTES

Sierra de Sevilleja con uno de sus característicos canchales
Sierra de Sevilleja con uno de sus característicos canchales

Ya hemos recorrido en anteriores ocasiones algunos itinerarios que nos han introducido al conocimiento de la Jara Alta pero el de hoy es especialmente apropiado para hacernos una idea de la gran diversidad paisajística,de la gran variedad geológica y vegetal de esta comarca. Además nos servirá para conocer el tramo más alto del río Huso comenzando su andadura desde las fuentes de su naciente.

Otra de las bocaminas del río Huso

Partimos en esta ocasión desde Sevilleja, núcleo rural al sur de La Jara y pequeña capital histórica de la zona. Esa Jara del extremo meridional que yo denomino «La Jara Profunda».

Debe su nombre este pueblo a los repobladores mozárabes que fueron alojados aquí por el concejo de Talavera debido a la persecución religiosa musulmana en épocas de intolerancia. Cerca de aquí existió otro lugar repoblado por mozárabes de Córdoba que se llamó Cordobilla, cerca del actual pueblecito de Gargantilla, anejo de Sevilleja.

Hacia en nacimiento del Huso

La arquitectura popular urbana de Sevilleja, conserva todavía numerosos rincones con sabor que es interesante conocer paseando por el pueblo antes de emprender camino hacia el nacimiento del río Huso (o Uso), aunque de ello hablaremos en la próxima entrada. Tomamos un camino que, dirigiéndose en dirección sudeste ,discurre paralelo a la Sierra de Sevilleja. Se levanta ésta a nuestra izquierda con la vegetación tupida de sus laderas, interrumpida por los característicos canchales de cuarcitas ,tan característicos de las sierras jareñas.

Una de las precarias instalaciones mineras de Sevilleja con la bocamina

Sobre una pequeña elevación cercana a la orilla sur del Huso se encuentra la mina de Antonio y cerca de ella los muros de las antiguas instalaciones para el aprovechamiento del mineral, un poco más adelante se sitúa la mina Paraiso, nombre sugerente como muchos de  los de las minas de la comarca : Ultratumba, Sultana, Feliz, Fortuna, California etc…,nombres que enterraron las ilusiones de paisanos nuestros que intentaron con un burrillo, un pico, un cedazo y una pala salir de la miseria y encontrar su Potosí, nombre que por cierto lleva otra de estas explotaciones.

Ruinas de la mina de Antonio en Sevilleja
Ruinas de la mina de Antonio en Sevilleja

Frente a la mina de Antonio cruzamos el río y nos dirigimos, por un camino paralelo a la otra orilla, hacia el naciente entre semiderruidas construcciones rústicas. Majadas,huertos y corrales, salpican el paisaje que va perdiendo su aridez según ascendemos. Comienzan a aparecer los primeros castaños y alcornoques y el monte de chaparros y madroños se va haciendo cada vez más espeso, las umbrías se salpican de fresnos, arces de Montpellier y hasta algún tejo aislado entre los que no es raro ver corzos ,venados y los baños donde acaban de revolcarse los jabalíes y todavía desprenden olor a montuno, suavizado por el penetrante y pringoso aroma de las jaras y las numerosas especies aromáticas que pueblan estos montes.

Canchales y bosque mediterráneo puro en las sierras de La Jara

Subimos paralelamente al río hasta su nacimiento junto a las fuentes de la Parihuela y la de la Sabina y desde allí podemos llegar por los senderos que los ciervos y han ido marcando en los canchales, o por el borde de los mismos, salvando la pendiente de unos cien metros que todavía nos queda hasta la cumbre.

La flora de La Jara es muy variada, una peonía florecida

Tomamos luego una pista  que recorre la cumbre de la sierra de Sevilleja. El trayecto es muy regular y casi llano en la mayor parte del recorrido, el paisaje es impresionante. Al sur áridas lomas sólo habitadas por jaras que nos llevan a pensar en los sinsabores de las gentes que no hace más de cincuenta años, todavía intentaban sacar cuatro espigas de centeno a estos pizarrales,  no por áridos menos  hermosos. Al norte vamos contemplando mientras recorremos la pista de la cumbre, los vallecillos del arroyo de las Lanchas y del naciente de Riofrío con bosque de rebollos y pinos de repoblación, cuyo color excesivamente vivo para estas tierras no acaba de encajar en el paisaje jareño.

inmensos jarales de la "Jara Profunda" desde la sierra de Sevilleja
inmensos jarales de la «Jara Profunda» desde la sierra de Sevilleja

Llegamos al final de la pista y nos detenemos a observar el mar de relieves suaves que conforman las tierras de la Jara profunda. Si el día es claro los caseríos del Campillo, Puerto o Mohedas se dejan ver con las Sierras de Guadalupe al fondo.

Desde aquí descendemos hasta Sevilleja por una senda. Los aficionados al parapente han tomado este balcón como trampolín para sus descensos.

Guerrilleros antifranquistas o maquis detenidos por la Guardia Civil
Guerrilleros antifranquistas o maquis detenidos por la Guardia Civil

Épica jareña

La ruta de hoy enmarca el ambiente idóneo para dejar volar la imaginación y recordar que estas agrestes y, durante muchos años, casi despobladas» tierras de nadie» fueron refugio de desertores, perseguidos, golfines, bandidos generosos, maquis e incluso contrabandistas que accedían por estas sierras al interior peninsular eludiendo la vigilancia de zonas más pobladas.Los mineros, cuadrilleros de la Santa Hermandad, y rebaños trashumantes completan este retablo de personajes con el que podrían escribirse mil novelas

SUBIMOS A LA CANAL SECA Y EL ESPALDAR DE LOS GALAYOS

SUBIMOS A LA CANAL SECA Y EL ESPALDAR DE LOS GALAYOS

Pajar en Domingo Fernando al inicio de nuestro trayecto

Este verano estamos recorriendo algunas rutas en Gredos para conocer sus muchos atractivos y al mismo tiempo poder hacer algo de ejercicio sin agobiarnos demasiado con el calor.

Hoy vamos a acercarnos a una de las gargantas cercanas, concretamente en término de El Hornillo, subiendo hasta los prados de Mingo Fernando. Allí dejaremos el vehículo y tomaremos la ruta que parte de allí en dirección al puerto del Peón. Seguiremos ese sendero marcado hacia el puerto del Peón hasta llegar a una pista forestal que tomaremos a la izquierda siguiendo en la dirección marcada hacia el puesto Pío.

Sendero del puerto del Peón por donde ascenderemos inicialmente

Pronto acaba la pista y cruzamos un arroyo para seguir por el sendero hasta llegar al río Cantos. Allí veremos el indicador de un sendero local a los parajes de La Gallina desde Mingo Fernando que luego tomaremos a la vuelta para hacer el viaje más variado.

Primeras vistas del espaldar de los Galayos

Vamos ascendiendo cerca del cauce hasta llegar al puesto Pío que ha sido restaurado con dos chozos de pastor, uno aprovechando el hueco bajo un gran bloque de granito, también hay corraleras de piedra, una fuente restaurada y una antigua quesera que solo conserva el muro de piedra, sin techumbre. estas construcciones eran neveras naturales que mantenían la leche a la temperatura necesaria para que no se estropeara y para que el queso fermentara adecuadamente.

Refugio pastoril de Puesto Pío

Seguimos ascendiendo hasta llegar a la canal Seca que como su nombre indica en verano lleva muy poco caudal por ser los riscos de los Galayos granito pelado que apenas retiene el agua salvo que haya nieve.

El paisaje rocoso es impresionante con las afiladas agujas de los Galayos arriba. Los que tengan más tiempo y fuerzas pueden subir al collado e incluso a la Mira.

El espaldar de los Galayos, al fondo

De vuelta en el punto antes señalado tomaremos el sendero local que viene indicado para volver a los prados de Mingo Fernando. Desde allí bajaremos nuevamente al Hornillo pasando por la charca de la Francisca y otras donde podremos refrescarnos.to de Pío y la Canal Seca que desciende desde el espaldar de Los Galayos, cuyos riscos y agujas asoman en la cumbre.

Inicio de la canal Seca

Zahurdas junto a nuestra ruta de ascenso.

LOS MOLINOS DE RIOFRÍO EN LA JARA

LOS MOLINOS DE RIOFRÍO EN LA JARA

Seguimos describiendo los molinos de La Jara con los ejemplares que se encuentran a orillas de Riofrío, un afluente del río Huso

Molino de cubo de Riofrío

El afluente del Uso con un mayor y más continuo caudal es Riofrío que, junto al comentado molino de Uso, es el de más antiguas referencias molineras en La Jara. La continuidad de su caudal ya era descrita en el siglo XVI, cuando se decía que con sus aguas podía molerse todo el año. Es esta la corriente provincial con un mayor aprovechamiento energético para la molienda, dado que en su recorrido de unos diez kilómetros quedan ruinas de nada menos que veintiún molinos. Dieciseis son de cubo y de ellos siete tienen suficiente altura como para ser considerados como de bombo.

Conjunto molinero de Riofrío

Solamente uno de ellos (Rf 20) es de presa jareña que está reforzada por grandes contrafuertes. Otros dos (Rf 3) y (Rf 8) son de cubo-rampa . El último ejemplar (Rf 21) es el conocido como molino del Estanco, denominado así por el estanque o balsa que origina su presa, situada justo en la misma desembocadura de este riachuelo en el Uso y levantada transversalmente a la corriente. La presa abastece directamente a dos cubos, uno de los cuales fue adaptado para una turbina (Foto 44). El primer molino de Riofrío es apenas identificable pero sus restos orientan a que su receptor hubiera sido una rampa.

Molino del Estanco en la desembocadura de Riofrío en el Huso

Casi todos los edificios cuentan con las dependencias básicas: cocina, cuadra, sala del molino e incluso dormitorios como en el caso de (Rf 6),(Rf 11) o (Rf 14) (Fotos 45 y 46). Otras ejemplares tienen sin embargo dependencias aisladas del propio molino donde se situaban estas piezas secundarias e incluso una modesta casa de molinero. En esas habitaciones se pudren dentro de muchos de estos molinos de Riofrío las viejas cernedoras a manivela o movidas por el eje de la piedra con una correa.

Molino de cubo de Riofrío

Otro tipo cuenta con cuadra y zaguán donde esperaban e incluso dormían los moledores (Rf 3) (Foto 47), (Rf 7) y (Rf 8). Los de Riofrío son molinos que en general podemos considerar por su dotación arquitectónica como de tipo medio, en contraposición a las fábricas de harina y los grandes molinos del Tajo con sus grandes edificios o, en el otro extremo, los numerosísimos molinillos que solamente cuentan con la sala de moler La propiedad de todos estos molinos estaba más vinculada a Sevilleja y Gargantilla pero, sin embargo, los molineros eran más frecuentemente originarios  de La Nava de Ricomalillo.

Otro ejemplar del los veintidos artificios que molían en Riofrío

Todo el conjunto molinero del Riofrío, su valiosa arquitectura popular y su entorno alegrado con huertas, posadas de colmenas, palomares y majadas que incluso llegaron formar una aldea con gran trasiego de gentes de La Jara, tiene un gran interés cultural que hace urgente su protección y conservación.

Molino de Riofrío con un gran cubo.

DESCRIPCIÓN DE LA COLEGIAL 1

DESCRIPCIÓN DE LA COLEGIAL 1

Elementos gótico mudéjares del ábside de la Colegial

Aunque, como hemos visto, el edificio fue modelado a lo largo de su historia con diferentes reformas y estilos, lo más característico e interesante de la Colegial reside en sus primitivas estructuras mudéjares. Puede que el ábside y las dependencias conventuales que se asoman hoy a la plaza del arzobispo Tenorio sean las únicas que quedan hoy día del edificio más antiguo que probablemente se comenzara en la época de este prelado. Pero la mayoría de los elementos gótico mudéjares, incluido el rosetón y la portada principal, serían algo posteriores y se habrían ido construyendo como el análogo monasterio de Guadalupe a lo largo del siglo XV. Algunos autores defienden para ambos monumentos la misma autoría, la del maestro Rodrigo Alonso cuya sepultura está señalada en el santuario de las Villuercas por un azulejo talaverano.

Detalle de la ornamentación de la puerta occidental de La Colegial

La iglesia de Santa María la Mayor es un templo de planta rectangular que tiene la orientación tradicional con la cabecera hacia naciente. La nave central es más ancha y alta que las dos laterales y las tres están divididas en seis tramos. La planta carece de crucero. La capilla mayor es de planta poligonal y está iluminada por siete ventanales, mientras que los ábsides laterales son de base rectangular que en sus bóvedas se hace poligonal mediante pequeñas trompas. Los materiales empleados en su construcción son la mampostería y la sillería granítica y el ladrillo aplantillado típico de las construcciones mudéjares. Los elementos más elaborados que fueron fabricados en piedra son los pilares, capiteles y dovelas, mientras que el ladrillo se ha empleado en las molduras de los arcos y las bóvedas, los modillones de las cornisas, el rosetón de la entrada principal y las pirámides de los contrafuertes que la flanquean.

Magnífico rosetón gótico mudéjar sin parangón en el arte español

En su arquitectura destaca la compacta torre formada por tres cuerpos. El primero de ellos es de época mudéjar y se construyó de mampostería de grandes bloques poco labrados, abriéndose en su cara oeste un ajimez o pequeña ventana partida en dos por una columnita. Su estructura es similar a la llamada torre de San Gregorio del monasterio de Guadalupe. El segundo cuerpo es de sillería granítica, rematado con balaustrada culminada en bolas y, junto al tercero que es octogonal, fue construido en 1705 por el cardenal Portocarrero. «Sus campanas son de las mejores de Castilla, aunque entren las de Toledo» según aseguraba el historiador Francisco de Soto.

Torre de la Colegial donde se observan las dos épocas de la construcción, el siglo XV la base y el XVIII la superior.

El acceso principal al templo se sitúa en la cara de poniente. Su elemento más característico es un rosetón gótico flamígero fabricado en el siglo XV con infinidad de pequeñas piezas de ladrillo mudéjar aplantillado. Sus tres hermanos de la iglesia de Guadalupe son anteriores, sin el estilo gótico del talaverano sino puramente mudéjares en su diseño. Como sucede con otros elementos de esta iglesia, se mezclan en esta puerta principal varias épocas y estilos. Así, el rosetón se enmarca bajo un frontón del siglo XVIII y sobre un poco afortunado balcón bajo el que se sitúa la portada formada por siete arcos ojivales abocinados sobre buenos capiteles decorados con figuras humanas similares a las de la puerta de entrada del monasterio guadalupano y su Humilladero. Aparecen también encastrados en el muro dos pequeños escudos del arzobispo Juan Contreras.

Escudo del arzobispo Juan Contreras sobre la puerta oeste de la Colegial

Otra puerta llamada de la Concepción o de los Apóstoles se abre en la cara norte del edificio y cuenta con un portal de acceso cubierto por bóveda de crucería. Se halla desvirtuado su antiguo aspecto por un arco de medio punto en el que se pueden ver los escudos arzobispales del cardenal Quiroga, pues se reformó bajo su mandato al hacerse obras en la capilla aneja de Santa Leocadia. También se pintó en aquella época una imagen de la Virgen y el Niño, con San Pedro y San Pablo a los lados, que estaba alumbrada día y noche para que acudiera allí el pueblo a rezar.

Deteriorada pintura que representa a San Pablo en la puerta norte de la Colegial

El terreno de aluvión fluvial sobre el que se erige el edificio hizo necesarias diferentes obras de refuerzo. Entre ellas destacan los arcos de la nave central que intentaban impedir el derrumbe del templo, aunque por esta inestabilidad del terreno todavía se percibe la inclinación del imafronte de la entrada principal. Si a esta circunstancia añadimos las numerosas capillas que a lo largo de la historia le fueron siendo adosadas a la iglesia podemos comprender porqué el monumento ha perdido el estilo y el aspecto de grandiosidad original. Se pueden observar por ejemplo, libres de otras edificaciones, los enormes arbotantes que lo adornan en el grabado de Van der Wingaerde del siglo XVII.

Arbotantes en la fachada norte de la Colegial

El mismo Francisco de Soto dice que «el claustro de esta Santa Iglesia no cede a los mejores del reino; es muy largo, ancho y alto, y todo él está fabricado de piedra de sillería muy curiosamente labrado», con motivos entre los que hay que destacar las gárgolas de animales fantásticos y los pináculos de remate de los contrafuertes. Fue levantado en 1469 y cada una de sus cuatro galerías cuenta con seis tramos con sus bóvedas  sobre una pareja de arcos cruceros y pilarillos adornados con perlas. Sobre el suelo aparecen lápidas con inscripciones diferentes y en él se encuentran actualmente los restos de Fernando de Rojas, autor de La Celestina. Según Ildefonso Fernández el pozo central tiene una pila que es un antiguo sepulcro romano.

Plano del siglo XIX del claustro de la Colegial. En la leyenda señala el pozo, el callejón de acceso al cementerio con sus capillas, otras capillas, altares y panteones

Desde el claustro se daba acceso al antiguo cementerio anejo a la Colegial que se estableció en una antigua huerta llamada «de Moctezuma» por haber pertenecido al Duque del mismo nombre.

El interior del templo sorprende por lo magnífico de sus proporciones. Las columnas se componen de ocho columnillas menores que se separan en sendos nervios al llegar a las bóvedas. Aunque se percibe mal por la altura a la que se encuentran, los capiteles se adornan con bustos humanos, ángeles, músicos e incluso figuras femeninas.

Vista general de la nave central de la colegial con los arbotantes de refuerzo que se construyeron para evitar que se abriera el edificio

Ya hemos comentado cómo fue necesario reforzar la estructura con cuatro arcos rebajados que atraviesan a media altura la nave central afeando la perspectiva del conjunto. Sus ventanales se hallan semicegados y los de las capillas están tapiados completamente. Sólo en la parte trasera norte, que da a la plaza del Cardenal Tenorio, se observan los arcos mudéjares de los ventanales sobre capiteles similares a los de la entrada principal. Están realizadas con ladrillo aplantillado y enmarcados en alfiz al más puro estilo mudéjar y con gran parecido a los de Guadalupe, aunque más sencillos.

Ventana gótico mudéjar de la Colegial

Página Talavera y su Tierra de Miguel Méndez-Cabeza Fuentes

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies