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DIBUJOS DE SOROLLA EN OROPESA (1) Tipos humanos

Dibujo de Sorolla en Oropesa de mujeres entrando en su iglesia
Señalada por la flecha se ve la bola de granito que aparece en el dibujo de la entrada a la iglesia

Sorolla residió en casa de Platón Páramo, farmaceútico de Oropesa, aficionado a la cerámica y coleccionista amigo de Ruiz de Luna . Esa estancia estaba motivada porque en marzo de 1912 preparaba la gran obra encargada por la Hispanic Society de Nueva York y necesitaba tipos tradicionales de diferentes regiones españolas. Busca los tipos de Lagartera, con sus bellos trajes tradicionales y desde Oropesa acude con Platón Páramo andando desde Oropesa al pueblo vecino y así lo han recordado los vecinos con una placa de cerámica en el lugar donde se detenían los dos. En otras ocasiones es acudía en el coche de caballos que le dejaba el farmaceutico.

Estos dibujos pertenecen a los más de 5000 que se custodian en el Museo Sorolla y están numerados.

El primero de ellos, con el número 2386 refleja muy esquemáticamente la entrada de mujeres en la iglesia de Oropesa . Las mujeres van cubiertas con sus mantillas y pañuelos y deduzco que es la entrada a la parroquia porque ha dibujado las bolas de granito que rematan el pétreo vallado anterior a la portada.

El nombre de Oropesa aparece escrito de su puño y letra en la parte superior.

La casa de Platón Páramo decorada con infinidad de elementos que fue recogiendo el coleccionista

El número 2394 muestra también unos personajes a la entrada de misa, probablemente dibujado junto al anterior que se sitúa también a la entrada de la iglesia como hemos expuesto anteriormente.

Apuntes de un tipo femenino con mantilla y una cabeza masculina en la que destaca el propio autor las plumas de pavo real que decoran el sombrero.

Con el número 2389 delcatálogo del Museo Sorolla aparece este otro dibujo que describe así la ficha del propio museo: «En el centro, apunte de cabeza masculina de perfil a la izquierda, tocada con sombrero de ancha ala y decorado con una cinta en la base de la copa, donde hay prendidas, según la inscripción de la parte superior, plumas de pavo real.
En la parte inferior, apunte de busto femenino de frente, cubierto con mantilla, cuyos extremos se unen a la altura del pecho.
«

Otros tipos se reflejan en el dibujo nº 2391 y así se describen: «En el centro, apunte de cabeza masculina de perfil a la izquierda, tocada con sombrero de ancha ala y decorado con una cinta en la base de la copa, donde hay prendidas, según la inscripción de la parte superior, plumas de pavo real.
En la parte inferior, apunte de busto femenino de frente, cubierto con mantilla, cuyos extremos se unen a la altura del pecho.
«

Mujer con niño, Dibujo de Sorolla en Oropesa

Con el número 2396 tenemos otro dibujo de tipos humanos, que es lo que en realidad más interesaba a Sorolla en ese viaje, aunque veremos que también dibuja algunas arquitecturas como el castillo o la iglesia. Se trata de una mujer que sostiene a un niño en su brazo izquierdo y que entre sus complejas vestiduras tradicionales refleja el autor y así lo escribe, que está sujetando la falda con la boca.

Dibujo de Sorolla de un burro abrevando

El número 2397 dibuja un asno que se encuentra abrevando y en el 2398 también aparece un borrico que en este caso está montado sobre los cuatros traseros por un personaje masculino vestido con la faja típica de los campesinos de la comarca.

Hombre a caballo de un borrico en un dibujo de Sorolla probablemente realizado en Oropesa
Otro de los dibujos que también fue realizada probablemente en Oropesa representando un grupo de personajes muy esquemáticamente

ARQUITECTURA POPULAR XII, LA CAMPANA DE OROPESA

ARQUITECTURA POPULAR XII

LA CAMPANA DE OROPESA

Arquitectura de adobe y tapial de Alañizo

La tercera subcomarca con características propias en cuanto a arquitectura vernácula es la de la Campana de Oropesa. Casi todos sus núcleos urbanos se encuentran en las proximidades de las afloraciones graníticas que dominan las llanuras del Campo Arañuelo por lo que, en mayor o menor proporción se utiliza el granito como material de construcción. También está muy extendida la utilización del adobe y del tapial, principalmente en los pueblos más alejados de la piedra como Alcañizo, el ladrillo es poco utilizado en esta zona.

Casa de la Hidalga en Calzada de Oropesa

Al ser estas tierras las más occidentales, deja ver su arquitectura la influencia de Extremadura, Calzada de Oropesa es el ejemplo más evidente. Allí podemos observar portadas de piedra, algunas blasonadas, que dan paso a un zaguán de distribución al estilo extremeño, son más frecuentes las grandes chimeneas y se generaliza el enjalbegado exterior de las viviendas. Es de destacar el barrio noroeste con pequeñas casitas de adobes muy modestas. Tuvo también Calzada un pequeño núcleo de clase más acomodada que ha dejado algunos hermosos ejemplares de casonas señoriales como la Casa de la Hidalga o la Casa de los de la Llave, por ejemplo.

Puertas carreteras de granito labrado típicas de Herreruela, Caleruela o Lagartera

En Herreruela encontramos también algunas peculiaridades como son las grandes portadas de puertas carreteras, enmarcadas con jambas y dinteles de piedra labrada de una sola pieza. Llevan un tejadillo protector y en muchos casos dan paso a agradables patios enlosados previos a la vivienda. Otra característica de este pueblo que también veremos en Lagartera es la presencia de balconadas en doblado que se forman al dejar sin cerrar una parte de las trojes y que son conocidas como solanos o solanas, que en muchas ocasiones se encuentran cerradas con cristaleras y servían para que las mujeres se dedicaran cómodamente a sus tradicionales labores de bordado.

Balconada en Lagartera

Otra característica más utilitaria de esta localidad es la presencia al sur de la población de numerosas zahurdas con una casita y un corral donde se criaba fundamentalmente cerdo ibérico, pero lo que quizá sea más distintivo de Herreruela es la presencia en muchas edificaciones populares de tres y hasta cuatro alturas contando con una especie de, semisótano en algunas casas.

La arquitectura de Caleruela es muy similar a la de Herreruela. En Lagartera es mucho más abundante la piedra. El adobe se utiliza casi exclusivamente en doblados y construcciones complementarias. Son típicos de Lagartera los portales de entrada o zaguanes donde exponen las casas los mejores platos de cerámica del ajuar y las labores famosas del lugar. Como en Herreruela, hay grandes portadas y muchas casas donde, en lugar de accederse por el portal, se entra por un patio decorado con flores, cerámica, etc. al más puro estilo sureño. Además de los balcones del tipo que hemos descrito en Herreruela, que dan en Lagartera algunas balconadas que nos sugieren la influencia con esta comarca de culturas serranas a través de la repoblación abulense de la Edad Media. El granito se utiliza en mampostería ripiada, con sillería en vanos y esquinazos, y algunos relieves de motivos religiosos en les dinteles.

Adobe y tapial sobre mampostería granítica en Caleruela

La arquitectura rústica es menos abundante aquí que en las comarcas serranas de La Jara o de la sierra de San Vicente ya que en este caso las poblaciones se encuentran más cercanas concentrando a los habitantes en torno a ellas y con núcleos de población dispersa solo en las grandes dehesas donde se encuentran las casillas de los guardas, peones y tractoristas. En ocasiones estas dehesas tienen auténticos palacios de los propietarios de las mismas, en algunos casos vinculados antiguamente a los Álvarez de Toledo, señores de Oropesa. Muchos de estos caseríos de las dehesas fueron antiguamente casi pequeñas poblaciones con su tejar. su herrería, su lagar, su horno para el pan etc.

Son típicos los patios enlosados con su pozo en la Campana de Oropesa

Esta comarca se encuentra surcada por numerosas cañadas y cordeles de ganados que atraviesan grandes distancias donde no había, entre Gredos y los núcleos de población de la Campana de Oropesa, ninguna posibilidad de refugio para viajeros y trashumantes, por ello. unas construcciones qua aparecieron en relación con las cañadas fueron las ventas. Tenían éstas una zona dc alojamiento para las bestias, horno de pan y alguna fuente cercana. En tomo a ellas se fueron agrupando pequeñas poblaciones como es cl caso de La Corchuela y Ventas de San Julián que como vemos, lleva en el nombre su origen hostelero.

Otras construcciones típicas do la comarca son las casillas de hortelano que aparecen a lo largo de las escasas corrientes de agua que la surcan. Es el caso de la zona de Las Vegas en término de Calzada; suelen ser pequeñas casillas de adobe para almacenar aperos y una cocinilla que sirve de alojamiento.

Llaveras típicas de la Campana de Oropesa, obra en su mayoría de la familia Igual

En esta zona es algo más abundante la rejería ya que hubo cierta tradición de herrería en Caleruela y también en Herreruela, como su propio nombre indica. Quedan algunos ejemplares de rejas exentas no carceleras como hemos visto hasta ahora, con alguna ornamentación discreta sin salirse de la sobriedad castellana. En Caleruela y Alcolea se asentaron algunos herreros de la familia Igual a los que pertenecen los curiosos diseños de llaveras y llamadores que podemos observar en muchas de las puertas de estos pueblos.

En la comarca que estamos describiendo es escasa la arquitectura protoindustrial ya que al no haber grandes corrientes de agua, existen pocos molinos o artilugios hidráulicos, es de destacar sin embargo la existencia de los restos del molino de viento más occidental de la provincia, el de Torralba de Oropesa y un impresionante edificio situado en el Tiétar conocido como “las máquinas de Monteagudo”, y qua no es otra cosa que una antigua fábrica de harinas de finales del pasado siglo movida por una turbina hidráulica.

La propia Oropesa participa de todas estas características generales, pqro conserva menos elementos de arquitectura popular,

Seguiremos con La Campana y las Villas en la próxima entrada.

TRES PETARDOS DE OROPESA PARA EL MUSEO DE LOS HORRORES

TRES PETARDOS DE OROPESA PARA EL MUSEO DE LOS HORRORESoropesaantena
Oropesa es una localidad amante de su patrimonio y de sus tradiciones que ha mejorado mucho en la conservación, la indicación y la accesibilidad y aprovechamiento de sus monumentos. vale la pena la visita detenida de su patrimonio que ha sido más conocido desde que se celebran las jornadas medievales tal vez más concurridas del territorio nacional. Toda la población se vuelca y es digna de elogio la actitud de sus habitantes para con su legado cultural.

Pero en todas partes hay horrores que hoy traemos como ejemplo de los esperpentos que a veces originan las poderosas compañías eléctricas, empresas de telecomunicación o entidades bancarias.

En la primera foto vemos parte de la muralla y la casa natal de San Alonso de Orozco, fundador de los agustinos recoletos y único santo de la comarca.

Una espeluznante torre llena de antenas y repetidores destroza la perspectiva no sólo de este edificio histórico sino de todo el perfil del precioso conjunto histórico de Oropesa, especialmente a los viajeros que discurren por la nacional V.

Torre de antenas en Oropesa al fondo de la calle donde está el magnífico edificio de la "compañía", a la izquierda.
Torre de antenas en Oropesa al fondo de la calle donde está el magnífico edificio de la «compañía», a la izquierda.

El otro petardo que traemos hoy es un ejemplo más de los destrozos que aluminios, vidrios, mármoles, y otros elementos disonantes con la arquitectura de nuestros pueblos, en los que son especialistas las entidades bancarias que, salvo honrosas excepciones, afean plaza< y calles principales.

Pero en este caso tiene el agravante de haberse construido detrás de los restos de la muralla que vemos en la fotografía.

Sucursal bancaria y edificio construido sobre la muralla.
Sucursal bancaria y edificio construido sobre la muralla.

Por último presentamos un ejemplo de la prepotencia e impunidad absoluta con las que las compañías eléctricas llenan de cables, repetidores y torretas metálicas nuestros pueblos sin que nadie les obligue a mantener un mínimo decoro en sus instalaciones para no atentar estéticamente contra el patrimonio.

Torres metálicas, trasformadores y cables adornando el castillo medieval de Oropesa
Torres metálicas, trasformadores y cables adornando el castillo medieval de Oropesa

Es famosa la anécdota que relata cómo en cierta ocasión en que pernoctaba en el parador el presidente francés Giscard D¨Estaign al ver un espeluznante edificio que rompía toda la vista del casco histórico de Oropesa, exclamó:  ¡Quel horreur! Se  remedió a medias aquel atentado contra el patrimonio y esperemos que los otros que aquí señalamos también vayan remediándose.

Otro de estos horrores era la inmensa escombrera que se estaba haciendo al noreste del casco antiguo y que también es muy visible desde la autovía, afeando la perspectiva, y en la que parece se ha detenido el vertido de escombros

EL PALACIO Y CONVENTO DE ROSARITO

EL PALACIO Y CONVENTO DE ROSARITO

Palacio de Rusarito con el macizo central de Gredos al fondo
Palacio de Rusarito con el macizo central de Gredos al fondo

Sobre un cerrete que domina el pantano observamos la existencia de un palacio  de propiedad privada en la actualidad pero que perteneció a los condes de Oropesa. Es un edificio del siglo XVII que dibuja una planta cuadrada con cuatro cubos también cuadrados en las esquinas. Está construido con sillería en vanos y esquinas y mampostería combinada con ladrillo en los paramentos. Tiene un patio en la fachada norte en torno al cual se alojaban las caballerizas y el servicio, y un jardín de entrada en la fachada meridional. Cuenta con tres alturas y buhardilla además de una galería acristalada y otros porches y corredores.

Fue fundado por Fernando Álvarez de Toledo cunado lo construye para retirarse junto a los frailes debatiéndose en si profesar o no en la orden.

Foto antigua del palacio de Rosarito
Foto antigua del palacio de Rosarito, FOTO DE CLIFFORD DE 1858

Palacio de Rosarito en fotografía de hace unos años
Palacio de Rosarito en fotografía de hace unos años

Al este del palacio se observan los restos del antiguo convento de la Virgen del Rosario al que debe su nombre el embalse. Parece que hubo una primera fundación monástica en el siglo XIII a cargo de los monjes servitas o Servidores de la Virgen, muy devotos del rosario que luego lo abandonaron en 1392. Incluso se dice que antes de ellos hubo una comunidad templaria, pero son tantos los lugares con esos supuestos antecedentes y sin pruebas históricas de su presencia, que lo ponemos en duda.

Después fue ocupado el convento por la orden de San Bernardo y aquí sí que hay un elemento que podría orientarnos en ese sentido y es que a la otra parte del Tiétar sí hay en efecto un lugar denominado San Bernardo al que cruzaba una barca que unía las dos orillas. También parece que estuvo sucesivamente ocupado por benitos, agustinos y finalmente franciscanos observantes.

Fachada sur y espadaña del convento de Rosarito
Fachada sur y espadaña del convento de Rosarito

A petición de San Vicente de Alcántara lo refundó el Conde de Oropesa a mediados del siglo XVI. En 1786 fue derruido y mandado después reconstruir por el obispo de Ávila.

San Pedró de Alcántara pernoctó en el convento en algunas ocasiones y en una de ellas fue testigo de un incendio y cuenta la tradición legendaria que el santo subió donde las llamas eran más peligrosas y ordenó al fuego que parara y el fuego se extinguió. Y algunos hijos de testigos decían en el siglo XVII que cogía las brasas y tizones sin quemarse.

Interior de la iglesia del convento de Rosarito en fotografía reciente
Interior de la iglesia del convento de Rosarito en fotografía reciente

El convento custodiaba varias reliquias y contaba con pinturas de Claudio Coello que representaban a Santo Domingo y Santa Rosa y en el altar mayor una buena imagen de la Purísima Concepción y «el Santo Negro». Siempre tuvo el convento problemas en su estructura y sufrió varias reformas por ruina de algunos elementos, incluso los frailes hubieron de residir alguna temporada en el cercano Palacio del Bosque del Rosarito.

El convento sufrió con los bandos contendientes en la Guerra de Sucesión, en la que los frailes se pusieron del lado del Borbón Felipe V. También fue saqueado por los franceses en la Guerra de la Independencia. Los revolucionarios liberales roban en 1829 la corona de la Virgen y es desamortizado en 1834 abandonándolo los frailes.

Sus frailes franciscanos solamente tenían por sustento un huerto que cultivaban, pero lo montuoso de las tierras que lo circundan hacía que les fuera necesario mendigar para subsistir, aunque algunos de sus monjes tenían fama de buenos médicos y llegaron  a regentar un hospital en Oropesa. Hoy día solamente quedan unas ruinas del edificio destechado de la iglesia que tiene planta latina con la nave  dividida por arcos fajones de medio punto y acceso por una puerta de arco rebajado. Queda también una espadaña, además de los restos del camarín de la Virgen y de las dependencias conventuales.

A continuación añadimos una serie de fotografías aportadas por Carlos Blázquez del convento de Rosarito.rosarito-convento-1

rosarito-convento-2rosarito-convento-4rosarito-convento-5rosarito-convento-7rosarito-convento-bodegasEste era el convento del fraile que capturó al célebre bandido Moraleda cuando asaltaba una venta en la finca oropesana de El Verdugal. Este episodio fue pintado por Goya en seis cuadro como viñetas que se conservan en el museo de Chicago y que describimos en la entrada de esta misma web:

UN «CÓMIC» DE GOYA, EL BANDIDO MARAGATO

RUTA DE LAS CAÑADAS DE OROPESA

RUTA DE LAS CAÑADAS DE OROPESA

Una de las propuestas de mi libro agotado «Rutas y Senderos de Talavera y comarcas» para conocer la red viaria trashumante de CampoArañuelo y el patrimonio de Oropesa

Venados en las dehesas de La Corchuela
Venados en las dehesas de La Corchuela

Las llanuras del Campo Arañuelo se hallan surcadas por numerosas cañadas y cordeles de la antigua trashumancia. En la ruta de hoy  recorreremos algunas de las principales.

RUTA DE LAS CAÑADAS DE OROPESA
RUTA DE LAS CAÑADAS DE OROPESA

Partimos de la base del cerrete sobre el que se asienta Oropesa en su zona este, y después de cruzar la autovía de Extremadura y la carretera de Oropesa a Candeleda, hacemos un trecho de unos cinco kilómetros de llanos cerealistas sin apenas arbolado aunque el paseo resulta agradable por la vista al norte de la mole de Gredos. Llegamos a una bifurcación de la cañada y tomamos el ramal de la derecha para dirigirnos hasta el pueblecito de La Corchuela donde nos detendremos junto al monumento de Fray Juan de los Angeles, personaje nacido en este lugar y conocido por sus escritos místicos. Allí mismo, junto a una antigua fuente que saciaba la sed de pastores y ganados trashumantes  que cruzaban estas cañadas podemos descansar en una zona de recreo agradablemente preparada por la Escuela Taller de Oropesa. Vale la pena también echar un vistazo a la antigua iglesia con una buena imagen del venerado Cristo de la Humildad.

Numerosos nidos de cigüeña en La Corchuela, junto al arroyo de Alcañizo
Numerosos nidos de cigüeña en La Corchuela, junto al arroyo de Alcañizo

Tomamos a continuación la cañada que en dirección oeste se dirige a las Ventas de San Julián. A la derecha discurre, entre fresnos y alcornoques, el arroyo de Alcañizo con numerosos rincones donde detenernos y disfrutar de la amenidad de sus bosquecillos de ribera. No es extraño que se nos cruce en el camino alguna manada de venados,  que veamos numerosos anidamientos de cigüeña en algunos secos alcornoques o que nos sobrevuelen las rapaces, milanos principalmente pero puede que también algún águila imperial. En la época de las migraciones no es extraño contemplar verdaderas nubes de paloma torcaz que junto con los conejos que continuamente se cruzan en nuestro camino hacen de ésta una zona de caza abundante.

Calvario en el camino del cementerio de Ventas de San Julián
Calvario en el camino del cementerio de Ventas de San Julián

Llegamos al fin a  Las Ventas de San Julián que, como su nombre indica, es un lugar formado en torno a unas antiguas ventas que,  como en La Corchuela, daban servicio a ganaderos y trajinantes. Aquí podíamos hasta hace poco adquirir un rabel labrado en raíz de fresno, un mortero o una cinta de música popular grabada por el mismo pastor artesano que fabricaba los rabeles. No debemos seguir nuestro camino sin subir hacia el cementerio donde se encuentra un bonito calvario, único en estas latitudes por la imagen de Cristo esculpida en la cruz. Seguimos en dirección a poniente hasta llegar al límite de provincia, donde todavía se encuentra una antigua venta habitada por el ventero que os puede relatar aventuras de los trashumantes, El Venturro se llama.

Fresnedas del arroyo de San Julián y al fondo el pico Almanzor
Fresnedas del arroyo de San Julián y al fondo el pico Almanzor

Como quiera que el recorrido es largo, aquellos que lo realicen en bicicleta o a pie pueden dividirlo en dos jornadas pernoctando en el camping del Embalse de Rosarito rodeados de robles y fresnos e incluso practicando la pesca, el piragüismo o dándose un chapuzón. Otra alternativa es pasar la noche en las zonas de acampada situadas en las orillas del Tiétar, en la zona conocida como las Máquinas de Monteagudo por las ruinas todavía en pie de una antigua fábrica de harinas movida por energía hidráulica. A esta zona se accede desde La Corchuela y es privilegiada para los que gusten de la pesca de la boga y el barbo en primavera.

Desde El Venturro volvemos por otro ramal de la cañada hasta la bifurcación que dejamos al comienzo de nuestro periplo mesteño. El trayecto alterna los encinares con los huertecillos,  saucedales y choperas de los arenosos y numerosos arroyos que cruzan estas llanuras y que en primavera con sus espinos, sus robles y fresnos nos ofrecen lugares amenos y encantadores.

Portada de la iglesia parroquial de Oropesa
Portada de la iglesia parroquial de Oropesa

OROPESA MONUMENTAL

En el recorrido de hoy no todo es naturaleza, en Oropesa podremos degustar en el Parador Nacional y en otros establecimientos su exquisita gastronomía. El marco del Parador ya es en sí un atractivo. El antiguo palacio de los Alvarez de Toledo fue contruido por el que fue IV Virrey del Perú. Oropesa merece callejear por ella visitando el castillo anejo al parador, los restos de las murallas, la plaza con su curiosa torre del reloj, la casa del Santo Alonso de orozco. La portada plateresca de la parroquia de nuestra Señora de la Asunción. El antiguo colegio universitario de los jesuitas, que también dejaron en Oropesa la iglesia de San Bernardo llamada «de la Compañia». La ermita de la Virgen de Peñitas, el antiguo ayuntamiento gótico, los conventos…etc . Un patrimonio que sería prolijo detallar aquí, y del que hablaremos otro día pero sobre el que podréis conseguir folletos en el ayuntamiento que además ha señalizado en el casco urbano una ruta sencilla para conocer el rico patrimonio de la capital de «la Campana».

PEQUEÑA CRÓNICA DE UN PASEO A LOS BAÑOS DEL HORCAJO Y DE LA GUARRA

PEQUEÑA CRÓNICA DE UN PASEO A LOS BAÑOS DEL HORCAJO Y DE LA GUARRA

Alcornocales de las dehesas de Velada
Alcornocales de las dehesas de Velada

(Enero  2016)

Para disfrutar de este invierno de almendros en flor, mariposas tempranas y hasta alguna culebra tomando el sol, y para alejarnos de la bulla de corruptos y cantamañanas, mi amigo Rafael, el Archivero, y un servidor hemos decidido recorrer las dehesas inmensas y desconocidas que se extienden entre Velada y Oropesa,

Y como siempre nos ponemos un objetivo en nuestros periplos, decidimos acercarnos hasta los Baños de El Horcajo, uno de esos charcos en los que las gentes de la comarca encontraban alivio a sus males reumáticos o «carranclas», que dicen los pacientes lugareños.

Baños del Horcajo en Alcañizo

Baños de la guarra en Torralba,

 

Vamos viendo rótulos de sonoros topónimos  Cornocosillo, que lleva los alcornoques y las encinas en el nombre; Cerro Dávila apellido de guerrero, repoblador y noble abulense cuya familia dio origen a las casas nobles de Velada y Navamorcuende, dos de los primeros señoríos de Castilla;  Quejigoso otra especie de quercus más querenciosa de humedad que sus hermanos la encina y el alcornoque de estas dehesas; arroyo de Mangas de Cuero de misterioso nombre, como El Arenal del Lobo

Sólo algunos rebaños de ovejas aprovechan  los pastos donde pacen algunas grullas, y nos sorprenden en su cercanía con su enorme tamaño de pajarraco elegante y gritador.

Y cruzamos arroyos arenosos arañuelos con su ribete de fresnos deshojados pero que muestran algunas yemas en esta primavera prematura, y bosquetes de espinos aguardando a blanquear con sus flores estos sotobosques mediterráneos.

Unos guarros negros salen tropezando de una charca con su paso presuroso. Allí gozaban tranquilos hasta que nosotros, tal vez los únicos humanos que han visto en todo el día, les sorprendemos.

Soledad, encinas y más soledad y por fin llegamos a nuestro objetivo.

Charca de los baños de El Horcajo en Alcañizo
Charca de los baños de la Guarra en Torralba

Se trata de un arroyo que se ensancha en un paraje donde afloran algunas peñas de granito y que dada la escasez de la piedra en estos parajes ha sido utilizada como cantera. Y allí está el charco de los baños, pero resulta que estos son otros baños ya en término de Torralba. Lo distinguimos por unas estacas a modo de barandilla para quienes se quieran adentrar en la poza rodeada de juncales. Hay unas construcciones cercanas pero dan la sensación de ser ganaderas, no parece que haya precarias instalaciones balnearias. Sólo parece haber sido un revolcadero como tantos baños de «la guarra» que hay en la comarca, especialmente en La Jara y que tienen similar leyenda de descubrimiento. Una guarra o una jabalina, no sé porqué son siempre hembras, que estando tullidas y enfermas curaron al revolcarse en el charco y eso dio una pista a los humanos para seguir esa línea terapéutica para sus achaques.

Sentados, disfrutamos de un atardecer en que sólo se oye a las grullas volar sobre nosotros con el trompeteo característico, su canto peculiar de tenores llegados de Suecia o Finlandia, en ruta hacia sus dormideros del embalse del Guadyerbas o de Rosarito después de bellotear bajo las copas de las viejas encinas.

En nuestro deambular por estas dehesas podemos encontrarnos con rebaños de venados como estos

Intentamos localizar los baños de El Horcajo, pero parece que queda poco de ellos por la construcción de una presa en el arroyo.

Y recuerdo que, preguntando por ellos, un pastor me dijo en una visita anterior  que su padre vio llegar a una señora montada en una tartana que hubieron de acercar al charco por su imposibilidad para moverse, y que al poco de tomar las aguas salió la señora andando tan campante, que no le hizo falta ayuda ni para subir al carrillo Y además se comió medio queso con pan.

Pero su canto a las virtudes de aquellas aguas me sorprendió todavía más cuando me explicó hecho un Hipócrates, mientras se hurgaba la mellada dentadura con una aguja de espino, que a quien de verdad le sentaban bien aquellos baños era a los veratos. Y quedé pensativo sobre los curiosos mecanismos de la herencia genética y la fisiología que hacían a los habitantes de La Vera  merecedores de los favores de las ninfas y náyades arañuelas que sin duda habitan en el fondo del charco de los baños.

LA CERÁMICA FUNERARIA POPULAR

Placa funeraria del cementerio viejo de Oropesa
Placa funeraria del cementerio viejo de Oropesa

La cerámica de Talavera es conocida sobre todo por la preciosa azulejería y las magníficas piezas del siglo XVI y XVII que hicieron de esta manifestación del noble oficio del barro la preferida de Felipe II, que la puso de moda entre los poderosos de la época y concedió a sus alfares el privilegio de exportación a su inmenso imperio. Pero hay otras producciones de la cerámica talaverana menos conocidas y de elaboración más tardía y popular que, no por menos llamativas desde el punto de vista estético, carecen de interés como expresión artesanal y llena de contenido antropológico, sobre todo en cuanto al estudio de la mentalidad popular referida a un tema como es la muerte, con el que, según Quevedo,  tanto teníamos que ver los médicos. Se trata de la cerámica popular funeraria que se puede observar en casi todos los cementerios públicos situados en torno a Talavera y Puente del Arzobispo.

Muchos de los camposantos fueron trasladados desde las céntricas iglesias de los pueblos hasta su más higiénica periferia por la normativa  promulgada el siglo pasado. Es por ello difícil saber si durante los siglo XVI y XVII se produjo esta manifestación cerámica funeraria y de hecho los ejemplares más antiguos que he podido encontrar se datan a finales del siglo XVIII. Posteriormente hay una verdadera explosión  en la segunda mitad del siglo XIX y vuelve a reavivarse cuando se produce el renacimiento de la cerámica talaverana con Ruiz de Luna.

Las abundantes piezas del pasado siglo son monocromáticas, en tonos marrones o sepia y con una gran sencillez en la decoración, sin embargo, tienen una gran expresividad en cuanto a la lírica popular de sus epitafios se refiere. Una excepción a este modelo son algunas placas de Puente del Arzobispo que adaptan a ciprés su tradicional motivo del “pino” con sus hermosas tonalidades verdes.

Placa funeraria en cerámica en color del taller de Ruiz de Luna
Placa funeraria en cerámica en color del taller de Ruiz de Luna

Ruiz de Luna redescubre la cerámica de Talavera en la primera mitad del presente siglo y encontramos  curiosas manifestaciones de su arte en las placas de cementerio que ejecuta, algunas de ellas en relieve y de las que reproducimos algún ejemplar. A las nuevas generaciones de esta familia de ceramistas les toca vivir la posguerra y producen una serie de monumentos o paneles de azulejos referentes a los caídos del bando nacional durante la confrontación , todo un género cerámico funerario que requeriría un estudio aparte ya que, sin entrar a considerar su contenido ideológico, no están exentas de belleza.

Pero aparte de consideraciones estéticas sobre el soporte cerámico hay que resaltar la riqueza de los epitafios que se escriben sobre estas modestas lápidas de barro cocido. Epitafio significa en griego “sobre sepultura” y desde la antigüedad se ha venido expresando esta última vanidad humana que es el “mensaje postrero” que en forma de monólogo, diálogo o poema dejamos a las generaciones futuras. Los romanos repartieron su epigrafía por toda nuestra península y es ésta una de las principales fuentes para el estudio de su historia. Los más modestos de ellos se enterraban bajo algunas grandes tejas, esas “tégulas” que a veces tenían grabada alguna inicial o pequeña inscripción.

Placa funeraria cerámica de Puente en Aldeanovita

En los cementerios de Los Navalmorales y en Espinoso, he hallado algunas grandes baldosas muy similares con una modesta inscripción realizada  ya en nuestro siglo con un punzón cuando el barro aún estaba fresco. Es la más modesta expresión funeraria, probablemente, sobre la tumba de algún humilde peón agrícola.

Los motivos ornamentales de esta cerámica funeraria son los tradicionales: la cruz, el túmulo, los cipreses, diferentes y sencillos adornos vegetales y algunos geométricos en  las cenefas. En las placas de los niños es frecuente la presencia de ángeles más o menos afortunados en la ejecución de su dibujo.

Hay algunas alusiones a la enfermedad que provocó la muerte y a si fue repentino el desenlace o bien se produjo “ tras larga enfermedad”:

Padre nuestro que estás en los cielos / por el alma de Jacinta va / que bastante ha sufrido / con los años de su enfermedad.

En ocasiones se dejan entrever las arcaicas etiologías que el pueblo considera causa del deceso:

La muerte te sorprendió /  dejándonos sin consuelo / Petronilo ruega a Dios  / por tus padres  en el cielo. / Tu fuiste la mejor rosa  / del jardín de Jericó / y cuando más fresca estabas / Mal aire te desojó.

Otras veces se teatraliza el final de la vida pues, hasta en las mentes más sencillas, hay deseos de trascender no sin cierto histrionismo:

La muerte me separó / de los seres tan queridos  / y para mayor dolor / me dejó dos angelitos / Un ataque me separó / de Ulalio y de Ulalita  / y al volver un poco en sí / por los dos yo preguntaba.

Los recursos poéticos tienen a veces cierto aire de haber sido extraídos de sermones, por ejemplo en alguna de las muchas despedidas en primera persona del difunto a sus deudos se dice:

Adiós hermanos queridos / Bien me podéis perdonar  / de cuanto os haya ofendido / Adiós, Hasta Josafat.

Placa de cerámica funeraria del cementerio viejo de Oropesa
Placa de cerámica funeraria del cementerio viejo de Oropesa

La rima pura y dura es la que con frecuencia busca el anónimo autor :

Adiós, madre, dulce encanto /yo sé que estás en la gloria /Gozando de Dios ,¡ Qué llanto / derrama por ti Gregoria !

O este otro ejemplo de rima más traída por los pelos:

 Emilia de mi corazón/ para qué quiero vivir / si ya no tengo ilusión / desde que te vi morir / tu triste esposo afligido / Reomualdo Rodríguez Lozano / se quedará en la vida / sin tú cariño ni amparo.

Los recursos poéticos están a veces impregnados de los lugares comunes del estilo literario vigente en la época que, no  lo olvidemos, coincidía en muchos casos con el romanticismo:

El cuerpo descansa aquí / de la virtuosa Petra / pero su alma penetra / la gloria porque está allí / de este mundo baladí / salió y ha subido al cielo /  rápidamente en un vuelo / dejando a su esposo e hijos / entre dolores prolijos / en el mayor desconsuelo.

Todavía se escriben las mismas llamadas que hacían los romanos a que el viajero se detuviera junto a las tumbas del camino y, así  por ejemplo, dice una de ellas : Pasajero que a la postre / de este mundo al otro vas / rézame un Ave María / que Dios te lo pagará.

Toda esta cerámica funeraria es, no lo olvidemos, el último pequeño lujo que gentes muy humildes daban a sus seres queridos y por eso no debemos esperar que se canten las glorias y honores que glosaban los antiguos epitafios. Lo más que se puede encontrar es un “ fue alumno del instituto de Toledo”, “fue cura ecónomo de Piedraescrita” o “fue uno de los devotos que más se distinguieron en cooperar con sus limosnas para la construcción de este templo de Navaltoril”. No son, desde luego, grandes hechos heroicos los que aquí se reflejan.

Otro tipo de epitafio dentro del género es el que podríamos clasificar como “ tétrico”, el típico epitafio de calaveras y espanto.

¿Qué es de tu talle? Pues si considero / y contemplo despacio tu figura / has quedado tan feo que yo infiero / que si alguno amara tu hermosura / y viese un retrato de tu rostro fiero / No quisiera mirarla ni en pintura.

Desgraciadamente, las flores de plástico, los mármoles y todo un elenco de elementos kitch han sustituido en los cementerios actuales a estas bonitas placas de cerámica llenas de contenido y cultura popular.

EL HOMBRE DEL GUADYERBAS, UN CURIOSO YACIMIENTO PALEOLÍTICO

Canto rodado trabajado hallado en el Guadyerbas

Hay varios yacimientos en nuestra comarca cuya industria podríamos denominar como el «Paleolítico de Velada» ya que es en el término de esta villa donde se encuentra la mayor riqueza y densidad de unos yacimientos que con numerosa material de sílex es la representación más significativa, hasta el momento, del paleolítico superior de las tierras de Talavera. Llama la atención la gran variedad de materiales, tanto por su forma como por el colorido y diferentes tamaños de los mismos. Las pátinas y el grado de rodamiento también son muy variables, incluso se encuentran algunos objetos en cuarcita que, por su aspecto, bien pudieran pertenecer al paleolítico inferior o al menos a dataciones más antiguas que la generalidad del material.

Todos estos hallazgos se distribuyen por una gran zona que comprende las riberas de los arroyos del Molinillo, el de Los Huertos, el de Alcañizo y los ríos Guadyerbas y Riolobos[1].

Industria paleolítica del Guadyerbas

En la desembocadura del Guadyerbas en el Tiétar aparece también industria , aunque no se halla en este último río geológicamente más condicionado por los plegamientos de la Sierra de Gredos.oncretamente en este punto, con motivo de los estudios sobre el impacto del Embalse de Monteagudo, realizaron Fco. Javier Díaz y Ramón Gómez un estudio geológico que nos permite datar la antigüedad de este yacimiento entre los 8000 y los 10000 años.El material está tallado sobre lascas de tamaño medio en general (2-8 cm) y con morfologías muy diversas.

Microlitos del paleolítico

Según la especialista en paleolítico Josefa Enamorado «La importancia de estas colecciones radica en que es la primera vez que en el valle medio del Tajo se registran objetos con estas cracterísticas y cronología… es raro además que estos yacimientos se localicen al aire libre ya que lo habitual es que se encuentren en cuevas y abrigos. Estas colecciones ribereñas del Guadyerbas aportarán más  luz   sobre la vida y comportamientos humanos de los habitantes del interior peninsular ya que, por ahora, solamente existen paralelos a estas culturas en la cornisa cantábrica» [2]

Bifaz de sílex del yacimiento del Guadyerbas en Velada

El mismo autor que descubrió los yacimientos del «paleolítico de Velada», Miguel Méndez, ha localizado tres nuevos asentamientos con características diferentes a los anteriores, uno en el arroyo de Malojo pero en zona más alta del arroyo que el otro yacimiento ya enumerado y perteneciente al paleolítico inferior,otro en las orillas del arroyo Zarzueleja cercano a la población de Gamonal y un tercero en el arroyo de la Sal. Todos presentan una industria realizada en sílex de tonalidades mayoritariamente blanquecinas, con retoque menos elaborado que el de Velada pero que por su situación estratigráfica pertenece también al paleolítico más reciente o incluso al epipaleolítico[3].

[1]MÉNDEZ -CABEZA FUENTES, V. M. Y  PALOMO ,G. La Villa de Velada, Toledo, Diputación Provincial, 1984, pp. 25-33.

[2]Op. cit. La ocupación…

[3]Comunicación personal de Miguel Méndez.

La saca del corcho en Velada

LA SACA DEL CORCHO

Saca del corcho en Velada

El alcornoque es una especie arbórea que precisa de algo más humedad que la encina y de terrenos preferentemente silíceos. Es por ello que en nuestra región se puede encontrar en las zonas donde el clima extremado continental mesetario se suaviza por la influencia atlántica como es el caso de nuestra comarca.

Casi 20.000 hectáreas se dedican a su aprovechamiento con una producción importante que podrían ser mucho mayores si, como sucede con muchas otras de nuestras materias primas, las plusvalías generadas por su manufacturación no se quedaran en otras regiones. En efecto, las industrias corcheras de Talavera o Velada por ejemplo, se limitan a seleccionar, cortar, cocer y embalar las planchas de corcho para que sea en Cataluña, en la mayor parte de los casos, donde se transforman en la industria taponera, de aislantes o de las nuevas artesanías industriales del corcho, que fabrican desde carteras hasta faldas de este material natural y cada día con mayor demanda.

Un material de gran calidad con infinitas posibilidades pero que ya fue conocido por nuestros artesanos que lo trabajaron desde un punto de vista principalmente utilitario pero también estético en los casos de artesanía pastoril que luego comentaremos.

Alcornocal con el corcho recién extraído

Cuando llegaba la canícula en las dehesas de Velada y Oropesa, en las umbrías de la Sierra de San Vicente o la Jara Alta, las cuadrillas salían
a la saca del corcho, labor por la que se despega la corteza del alcornoque. Se hacía el trabajo durante las horas más calurosas del día y los meses más calurosos, «desde San Pedro», que era el tiempo más adecuado para esta actividad, y de hecho, era necesaria la presencia de un trabajador exclusivamente dedicado a suministrar agua para evitar la deshidratación de los operarios, el aguador, que a veces también ayudaba al ranchero, que era el corchero al que se encomendaba el aprovisionamiento de leña, manteniendo el fuego y los pucheros individuales de las más de veinte personas que componían estas cuadrillas, además de cuidar de la intendencia general del campamento encargando a un ordinario que se acercara al pueblo a por los encargos y suministros.

Asientos o "tajos" elaborados con planchas de corcho y virus de jara
Asientos o «tajos» elaborados con planchas de corcho y virus de jara

Los corcheros dormían en las mismas dehesas en los campamentos que en forma cónica se hacían con palos y ramaje alrededor de un alcornoque, aunque a veces dormían en media caña de corcho colgada de una rama a modo de litera. No descansaban ni siquiera los domingos y solamente acudían al pueblo en la Virgen de agosto, San Roque, Santiago y Santa Ana. El jabón casero, un peine, la navaja, una manta y algunas viandas era el modesto ajuar del corchero.

El accidente de trabajo más frecuente era la picadura de los escorpiones que se escondían en los recovecos de la corteza, y se utilizaba para aliviar el dolor un curioso remedio» homeopático» el aceite de alacranes, que se obtenía de freír casi hasta la carbonización un número impar de escorpiones en aceite de oliva, para luego utilizar este mejunje masajeando la zona afectada.

Pila de lavar o cuzarro en Velada

Ser taponero era sinónimo de ser corchero «de fábrica». Utilizaban el cuchillo curvo de corchero para recortar las piezas y deben su nombre a que completaban sus jornales con la elaboración casera a destajo de tapones. El escogedor elegía y agrupaba las piezas según su calidad y características que sería largo de describir aquí.

PATRIMONIO OROPESANO 1, LA IGLESIA Y «LA COMPAÑÍA»

PATRIMONIO OROPESANO

LA IGLESIA

Portada plateresca de la iglesia de Oropesa

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción conserva algunos elementos constructivos de comienzos del siglo XVI e incluso de finales del XV, época en la que existen documentadas reformas del templo por el IV señor de Oropesa. Esta parte más antigua estaría representada en la torre de las campanas por sus balaustres renacentistas y los pináculos y las gárgolas góticas que la adornan.

Según una tradición, un rayo provocó el derrumbamiento de gran parte del edificio, lo que supuso nuevas obras de reconstrucción promovidas por el III conde, don Fernando, que concluyeron en 1613 como reza una inscripción. Las obras las dirigió el discípulo de Juan de Herrera, Francisco de Mora, simultaneándolas con las de la Capilla de San Bernardo, y su aspecto más representativo es el pórtico sur del templo.

Iglesia de Oropesa. Fachada sur

Se trata de una iglesia con planta de cruz latina que presenta en el exterior altos contrafuertes. Tiene ábside poligonal de cinco paramentos y cuatro capillas laterales. El mayor interés del edificio radica en su portada oeste, una buena obra renacentista con los blasones de los Álvarez de Toledo y de los Pacheco-Figueroa y decoración plateresca de columnas y flameros. Enfrente se perciben todavía los restos de los arcos que debían sostener el pasadizo inacabado por el que hubieran accedido los condes a la iglesia desde el Palacio Nuevo.

Detalle de la portada de la iglesia de Oropesa

El mobiliario y las obras de arte del interior han sufrido diversas vicisitudes a lo largo de la historia. Parece que el retablo original de la capilla mayor estaba muy deteriorado y se sustituyó a finales del siglo XIX por otro neogótico que actualmente se encuentra en la iglesia de Velada. Éste a su vez, fue reemplazado en Oropesa por el que luce actualmente, procedente de la parroquia de Santiago en la villa abulense de Arévalo, cerrada al culto por las vicisitudes de la Guerra Civil. Las imágenes de Santiago, San Pedro y San Nicolás de Bari también proceden de dicha iglesia. En el centro se halla la imagen de la Asunción, titular de la iglesia y parece que los dos cuadros que se sitúan actualmente junto al acceso de la sacristía pertenecían al retablo original. Enfrente de esta puerta se encuentra el altar de San Alonso de Orozco con frontal de cerámica talaverana  de Ruiz de Luna. Otros cuadros y retablos de los diferentes altares y capillas proceden de templos y conventos desaparecidos en el señorío, como Guadyerbas Alta y Baja, Rosarito, San Bernardo etc.

En esta iglesia se custodian los restos de don Francisco de Toledo, virrey del Perú, y los  de algunos de los señores de Oropesa, como es el caso de los segundos condes que reposan bajo dos losas de mármol cerca de la entrada a la torre de las campanas.

Edificio de «la Compañía» en Oropesa

«LA COMPAÑÍA»

En el perfil monumental de Oropesa destaca otro gran edificio que se recorta en el cielo. Se trata de la llamada Capilla de San Bernardo, una enorme mole construida en buena sillería y fundada por Francisco de Toledo, Virrey del Perú, para ser enterrado en ella y ofrecer los servicios religiosos a los alumnos del anejo colegio  menor de jesuitas que también él instituyó, aunque en principio a la Compañía no le parecieron bien sus condiciones y lo abandonaron, para volver cuando el heredero de don Francisco y conde de Oropesa, don Juan Álvarez de Toledo, llegó a un acuerdo con los jesuitas.

Esta capilla debía haberse construido a la vuelta de América del virrey en 1581, pero su caída en desgracia ante Felipe II, que llevó a su encarcelamiento y muerte, retrasó las obras hasta comienzos del siglo XVII. Fueron también dirigidas por Francisco de Mora, discípulo de Herrera y principal ayudante suyo en El Escorial.

La cúpula de la capilla mayor de «la Compañía

La edificación tuvo algunos contratiempos y problemas de presupuesto que llevaron incluso al encarcelamiento del contratista. Esa precariedad fue probablemente la causa de la finalización en ladrillo de la gran cúpula que debería haberse fabricado en piedra, y éste fue precisamente el lugar por donde comenzó la ruina de la capilla, condicionada también por la expulsión de los jesuitas. Se cerró y volvió a abrir al culto en varias ocasiones por las guerras y desamortizaciones del siglo XIX. En 1930 el Duque de Frías, cuya casa se había vinculado a la capilla e incluso había alojado aquí su archivo hasta su traslado a Montemayor, en Córdoba, cedió la propiedad de la misma a la parroquia de Oropesa. Unos años más tarde se desmanteló todo el maderamen, retablos, puertas y ventanas quedando solamente la estructura pétrea del templo que llegó a tener hasta ocho capillas decoradas con magníficos cuadros y retablos además de un rico ajuar. La plata era abundante, como no podía ser de otra manera en una iglesia patrocinada por el Virrey del Perú, e incluso las campanas tenían en su composición una aleación muy rica en este metal. Su biblioteca era muy variada y valiosa, albergando además el archivo de la casa ducal de Frías.

Portada de la iglesia de «la Compañía»

Destaca en la construcción su gran altura y lo sobrio de su decoración arquitectónica con grandes superficies graníticas apenas interrumpidas por sencillos vanos rectangulares. Solamente en la fachada oriental encontramos una sencilla portada renacentista con una hornacina que alberga una cruz que a los lados presenta los escudos de la casa de Oropesa y en las alturas una sencilla espadaña como remate en cada lateral del frontón. Otras dos espadañas más sencillas se levantan detrás sobre dos contrafuertes.  El interior tiene planta de cruz latina con una sola nave de grandes proporciones y capillas laterales que se comunican entre sí. La capilla mayor estuvo adornada por un gran cuadro de Ricci de grandes dimensiones, representando a San Bernardo recibiendo la leche de la Virgen en un magnífico marco de madera labrada. Delante se instaló un cimborrio con adornos dorados. El edificio ha sido recientemente restaurado.

Fachada de «la Compañía» en Oropesa