NUESTROS PUEBLOS: LAS HERENCIAS (1)

LAS HERENCIAS

PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

Estela de la Edad del Bronce de Las Herencias
Estela de la Edad del Bronce de Las Herencias

En los arroyos que descienden de las cárcavas formadas sobre las terrazas del Tajo han sido hallados huesos de animales prehistóricos y cantos tallados que nos recuerdan que hace cientos de miles de años ya estaban pobladas estas riberas durante los deshielos cuaternarios. En el arroyo Manzanas el erudito talaverano, y tal vez el primer defensor del patrimonio histórico de la comarca, Luis Jiménez de la Llave encontró en el año 1860,  en el paraje conocido como Las Fraguas, una tumba de unos dos mil seiscientos años de antigüedad en cuyo interior se hallaban varios objetos de gran interés por cuanto demostraban por sus influencias estéticas orientalizantes que nuestra comarca fue la frontera norte del mítico mundo tartéssico. Era ésta una cultura íntimamente condicionada por sus influencias fenicias, por lo que no van tan descaminados los que tildan de “fenicios” a las gentes de Talavera y comarca a causa de su ancestral dedicación a las más variadas actividades comerciales. En el enterramiento en cuestión se encontró una vasija metálica de gran interés, un jarro piriforme con asa de triple sección que termina en tres cabezas de serpiente y en su arranque se decora con una palmeta rematada por dos capullos. El profesor Fernández Miranda demostró que esta pieza no es otra que la que hoy día se expone en el Museo Metropolitano de Nueva York desde 1956. Anteriormente había estado en poder de varios anticuarios, hasta que la fundación Pulitzer- Bequest la donó al museo aquel año. También se halló en la sepultura un timiaterio y restos de un braserillo que servían para la realización de una serie de rituales con libaciones e incineración de sustancias olorosas que acompañaban a los enterramientos de rango aristocrático en aquella época.

El río Tajo desde el yacimiento prehistórico de Los Castillos
El río Tajo desde el yacimiento prehistórico de Los Castillos

Siguiendo corriente arriba por este mismo arroyo Manzanas en un agradable paseo de un kilómetro, se llega al lugar donde se encuentra la fuente del Sauco junto a la que antiguamente se levantaba la ermita del mismo nombre, hoy desaparecida, a partir de ella es especialmente interesante la vegetación de las orillas del arroyo con choperas, quejigos, alcornoques, sauces etc.

Las elevaciones que limitan hacia el sur la vega han estado pobladas desde antiguo debido a la proximidad del río, a la feracidad del terreno y a su fácil defensa por lo escarpado del terreno, como demuestran los numerosos yacimientos arqueológicos hallados en su suelo. Justo al oeste del arroyo Manzanas se sitúan sobre estos cerros restos de la Edad del Bronce y de la Edad del Hierro. A esta última época pertenece uno de estos yacimientos donde vivieron gentes relacionadas con el mundo de los vetones y que, por su cultura y cronología, estarían vinculados con el famoso castro céltico de El Raso que podemos visitar en Gredos y que nos dará una idea de cómo vivían estas gentes hace más de dos mil años. Enfrente de la isla de El Alariche se encuentra la antigua granja de Pompajuela. Es una explotación agrícola que aparece en los textos históricos desde la Edad Media y cuyo nombre, según Jiménez de Gregorio, derivaría de algún personaje romano llamado Pompeyo. No sería extraño que en tierras tan feraces hubiera tenido su solar alguna villa romana y en el mismo sentido apuntarían los restos arqueológicos de la época hallados en su entorno. Fue también propiedad de los monjes jerónimos de Talavera, cuyo monasterio era, junto al de Guadalupe y al de El Escorial, de los más ricos de la orden. Hoy día se mantienen muchas de las dependencias del complejo agrícola que explotaron los frailes: la capilla, corrales, almacenes, lagares, norias y cuevas utilizadas como bodegas recuerdan los tiempos de esplendor de esta típica gran explotación agropecuaria de las vegas taganas. Como vamos viendo, el territorio es sumamente rico en restos arqueológicos de prácticamente todos los periodos históricos. Además de los ya reseñados debemos señalar la referencia a dos verracos hallados en la labranza de El Gamito, uno de ellos localizado hoy día en Alcaudete de la Jara.

Modesta iglesia de Las Herencias con su espadaña de ladrillo
Modesta iglesia de Las Herencias con su espadaña de ladrillo

Según las relaciones de Felipe II Las Herencias se llamaría así porque “ este lugar estaba fundado como a quinientos pasos más hacia la parte donde el sol se pone, y por ser algo enfermo le edificaron donde al presente está y que se llamaba antes de ahora Peña, y porque este lugar es de heredades particulares se llama Las Herencias…” Este despoblado de La Peña no es el único del término ya que existió otro cercano al anejo de El Membrillo que se llamó Aldeanueva de Rodrigo y en el que se erigía una de las iglesias más antiguas de La Jara.

CONJUNTO URBANO
Detalle de la decoración de azulejería de Ruiz de Luna en una vevienda de Las Herencias
Detalle de la decoración de azulejería de Ruiz de Luna en una vevienda de Las Herencias

El caserío conserva bastantes elementos de su arquitectura popular en la cual, como corresponde a tierras de vega donde la piedra es poco abundante, los materiales mayoritariamente empleados son el tapial, el adobe y el ladrillo, utilizado éste mayoritariamente en los muros con el típico aparejo mudéjar, alternando machones y verdugadas de ladrillo con paños de tapial. Se conservan grandes portadas con puertas carreteras y algunos de los edificios han sido restaurados siguiendo parámetros tradicionales. La iglesia sufrió los embates de la Guerra Civil en su antigua imaginería de la que apenas queda nada, pero conserva una encantadora espadaña.

En este pueblo realizó Ruiz de Luna su segundo trabajo de decoración en la comarca en la casa del médico a principios de siglo. Hay junto a la plaza un edificio con la fachada decorada con buena cerámica talaverana de su alfar y otra casa más modesta que luce una curiosa placa también de cerámica que celebra la terminación de la construcción en los tiempos del cólera del siglo XIX.

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