EL PUSA POR LOS NAVALMORALES

EL PUSA POR LOS NAVALMORALES

Rebaño de cabras bebiendo en el Pusa

Nuestro río recorre ahora el término de Los Navalmorales, localidad de la que hablamos más abajo

Bajamos el río Pusa desde el puente de la carretera de Los Navalmorales a Espinoso, en cuyo entorno conocimos ya el molino de Bodegas y sabemos que discurría una calzada romana de la que quedan algunos tramos. Como romanos son los restos encontrados en el término de Los Navalmorales por Palomeque Torres.

Molino de Valgrande en el río Pusa

Sigue el cauce en término de Los Navalucillos hasta el molino de Valgrande y discurre brevemente por término de Los Navalmorales hasta el molino y labranza de Colado. El valle va haciéndose más ancho con algunos labrados y barechos y alguna zona de regadío y pastos que a veces de regaban con los canales de los molnos. Fresnedas y algunas choperas pespuntean el cauce y de las barreras ya menos pendientes hay manchas de bosque mediterráneo y algún olivar.  Por encima se extiende las grandes llanuras de las rañas jareñas.

Perspectiva de Los Navalmorales con su iglesia parroquial

El pueblo de Los Navalmorales es llamado así por estar antiguamente dividido en dos: Navalmoral de Pusa población del señorío de Valdepusa y Navalmoral de Toledo, aldea del alfoz de la Imperial Ciudad. Navalmoal de Pusa fue la última de las aldeas del señorío de Valdepusa y durante mucho tiempo fue aldea de San Martín de Pusa.

Navalmoral de Toledo estaba incluida en la comarca histórica de los Montes de Toledo. Dependía de la cuadrilla de Santa maría de la Herrera, donde había minas y ferrerías y su repoblación comenzó con dos vecinos de La Puebla de Montalbán.

Los dos pueblos, separados por el arroyo, al fusionarse en el siglo pasado formaron la actual localidad, que es centro de comunicaciones y  capital económica actual de la comarca de Valdepusa.  Se hizo villa durante el reinado de Felipe IV  y se ha reproducido en la plaza del ayuntamiento el rollo de 1655 que lo simbolizaba.

Rollo reproducido de Los Navalmorales frente al ayuntamiento

Podemos ascender a la ermita del Cristo que, aunque es edificio sin interés, se levanta en la cumbre de la sierrecilla cercana, y es ideal para contemplar las tierras rojas de las rañas, los barbechos y los extensos olivares con su recomendable puesta de sol al atardecer.

Vista de las rañas y olivares de Los navalmorales desde la ermita de San Sebastián

Tiene Los Navalmorales otras dos ermitas construidas en ladrillo, una de ellas junto al cementerio y otra que en realidad fue la iglesia de Navalmoral de Toledo. La iglesia parroquial es una buena construcción dieciochesca en ladrillo y sillería con buena rejería en el ábside y una estilizada torre.

Detalle de una reja en la iglesia de Los Navalmorales

Otros parajes dignos de una visita eran los antiguos baños medicinales, de ellos parte un arroyo rodeado de huertecillos y agradable para el paseo.

El río Cedena también pasa al este del puebloy quedan en él restosde molinos y de una presa para dar luz eléctrica que solamente duró un día al parecer, rompiéndose la primera noche en que se llenó, pero de ello hablaremos otro día. El arroyo Navajata tiene también parajes pintorescos y algunos molinejos de arroyo y su paseo también es agradable.

Arquitectura popular de Los Navalmorales

También son curiosos los estos de las instalaciones de las antiguas minas de La Herrera, situados junto a la carretera que conduce a Navahermosa y que abastecieron de mineral a las ferrerías del Mazo en Los Navalucillos.

También hubo un convento del que hoy quedan pocos restos, aunque es curioso todavía ver la inscripción de VIVA UGT, SALUD en un escudo de los frailes como recuerdo de haber sido también la Casa del Pueblo en tiempos de guerra.

Escudo del convento con la inscripción de UGT

En Los Navalmorales, podemos comer platos caseros y caza en varios establecimientos y a precios muy asequibles. También se celebra una feria anual de artesanía y productos autóctonos de interés.

No debemos marcharnos sin adquirir aceite de oliva virgen de la mayor calidad y de menor coste que los embotellados. Hay dos cooperativas en Los Navalmorales y otra en San Martin donde comprarlo y reponerse del viaje con una rebanada de pan de pueblo con aceite y azúcar.

Capillita del cristo con cerámica de Talavera en Los Navalmorales

En San Martin y en Los Navalmorales se fabrica un mazapán exquisito. Almendra y azúcar como únicos componentes y horno tradicional con leña de retama, tienen el secreto, aunque sus habitantes son llamados cariñosamente en la comarca chocolateros, tal vez por las fábricas de chocolate que hubo en el siglo XIX. Otra actividad muy característica del pueblo la herrería pues de sus fraguas salieron herraduras y otros objetos que dieron trabajo a muchos de sus habitantes.

Restos de las instalaciones de La Herrera
Compártelo con el mundo...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone

One thought on “EL PUSA POR LOS NAVALMORALES”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *