CAMINO DE GUADALUPE (12) UN ASESINATO EN UNA VENTA EN EL XVI Y UNA BODA EN CARRASCALEJO EN EL XIX

CAMINO DE GUADALUPE (12)

UN ASESINATO EN UNA VENTA EN EL XVI Y UNA BODA EN CARRASCALEJO EN EL XIX

Detalle de los herrajes de una puerta en Carrascalejo

La artesanía se reducía hasta hace poco a algunos pastores o jubilados que realizan trabajos de arte pastoril en madera, como cucharas o miniaturas de aperos de labranza.

En la gastronomía destacan sus propios habitantes las suculentas migas, podemos probar el cabrito criado en sus montes o la cachuela y las patatas arrebolás. De postre las perrunillas y mantecados tradicionales.

Cuenta Carrascalejo con unos bungalows a la salida del pueblo por la carretera en dirección al puerto y tienen veinticuatro plazas para turismo rural. En cualquiera de sus bares podemos pedir que nos sirvan algún plato de comida casera.

Paisaje de Carrascalejo en la zona de las Ventas de san Miguel

En cuanto a los parajes de interés que podemos visitar en las cercanías debemos señalar la atalaya de La Torrecilla. También son de interés las orillas del arroyo Pizarroso con sus dos vetustos molinos y una alineación de pequeñas elevaciones que se sitúan entre el caserío y la sierra de Altamira, con parajes muy pintorescos en la zona conocida como Las Posadas y en cualquiera de los arroyos que descienden de la sierra.

Esta es la fuente más cercana, de donde proablemente se abastecía la Venta de San Miguel

EL CRIMEN DE LA VENTA DE SAN MIGUEL

Uno de estos parajes,  en el mismo camino de Guadalupe y en el ámbito de Carrascalejo fueron las Ventas de San Miguel, lugar sobre el que en el “El Pelegrino Curioso”, escrito en 1576 por Bartolomé Villalba, se  cuenta que sucedió un crimen famoso, aunque se dice en el texto que las venas estaban en el Vecino pueblo de Valdelacasa.

El dueño de la venta era un labrador que casó a su hija con un mozo de familia más pobre y dotó al matrimonio con ciertas propiedades, ovejas y alguna vaca que más tarde reclamó a su suegro, pero lo tomaron como ofensa y cuando un día trabajaba en el campo  la hora de la siesta se echaron sobre el pobre hombre el suegro y el cuñado diciéndole que si un piojoso como él quería hacerse rico a su costa. le agredieron con palos y piedras y salió huyendo para refugiarse en la venta, pero su mujer le cerró la puerta, lanzándole también piedras desde un balcón, hasta que acabaron entre los tres con la vida del recién casado.

Fueron testigos del crimen varios zgales que andaban por allí con sus ganados y acabaron en la cárcel.

UN PERIODISTA CURIOSO

Aunque fueron muchos los viajeros, reyes y embajadores que pasaron por este camino durante siglos, casi todas las crónicas pasan de puntillas sobre estos pueblecitos y, salvo alusiones a lo despoblado y agreste de estas sierras, no se suelen detener en la descripción de los lugares de paso o en sus costumbres.

Una excepción es el periodista del siglo pasado Rafael Monje que, en una crónica del Semanario Pintoresco de 1847, cuenta todos los prolegómenos y ceremonias de una boda en Carrascalejo. Describe desde el cortejo junto al ventanuco con reja de palo que todavía podemos observar en algunas casas, hasta la petición de mano del mozo ofreciendo al padre de la novia “un corpulento cigarro envuelto en papel escrito”. La navaja de dos reales y “la liga con mote y cordón de seda” que se intercambian los novios como regalo.

Casilla de arquitectura popular en Carrascalejo

El nuevo hogar es adecentado blanqueándolo, dorando el suelo con “boñiga de buey desleída en agua limpia y revocando sus paredes con barro”.

Es curioso el humilde ajuar de los recién casados: una tarima de palos de roble, una jerga de paja de centeno, un colchón con media arroba de lana, sábanas de estopa, una “serra” de corcho para la sal y el pimentón, un mortero de palo, una mesa de corazón de encina, cuatro sillas, un candil y una vajilla compuesta de tres cántaros de barro encarnado y docena y media de platos de Puente del Arzobispo. Los tostones y el vino son parte fundamental de los convites y el menú consiste en cochifrito, caldereta, carne de cabra, morcilla de cebolla y arroz con leche entre otros manjares.

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