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PASEANDO LA GARGANTA ELIZA

PASEANDO LA GARGANTA ELIZA

Paseando la garganta Eliza desde Pedrobernardo

Presa en la garganta Eliza con el puerto de la Lagareta al fondo

La garganta Eliza nace en el puerto del Lagarejo y discurre entre parajes con chorreras de gran belleza con algunos restos de chozos y queseras y las ruinas del lagar que da nombre al puerto hasta llegar al puente de la carretera que desde Pedrobernardo se dirige subiendo la sierra hacia San Esteban del Valle. Ese es un buen punto para que el que lo desee realice un ascenso por una senda que discurre por la orilla oriental de esta garganta hasta el puerto.

Chorreras y pozas nos acompañan a lo largo de nuestro recorrido por la garganta Eliza

Sigue discurriendo la garganta por el valle, que desgraciadamente sufrió las consecuencias del gran incendio de hace unos años, pero que conserva muchas majadas y casas con huertecillos construidas en la arquitectura popular serrana, además de los restos de antiguas instalaciones hidráulicas que servían para abatanar la lana y mover los telares que producían las mantas y otros tejidos por los que este pueblo se hizo famoso.

Digitalis en la garganta Eliza rica flora muy diversa

Partiremos en nuestra excursión desde el mismo casco urbano hasta el paraje y puente de los Nogales, donde podemos refrescarnos en su piscina natural y reponernos en su merendero. Cruzamos el puente y subimos unos metros hasta el camino que discurre por la orilla occidental. Por él llegamos hasta la chorrera del Hornillo, desde donde ascendemos hasta la carretera para seguirla después hasta el puente de la Barranca. Pasaremos a la orilla oriental y ascenderemos por un camino pasando junto a la Casa de la Luz y algunas chorreras, hasta llegar al puente del Lagarejo y la fuente de Las Queseras, donde quedan restos de corrales, chozos y queseras. Los más atrevidos pueden subir hasta el mismo puerto del Lagarejo. 

Chorreras en la Garganta Eliza

 Recorrido aproximado 15 kilómetros, 4  horas y media.

 Otros lugares de interés son las cumbres del risco de la Sierpe con leyenda incluida de serpiente que guarda el tesoro, y otros parajes como los encinares de Robledoso, la Abantera, la piscina natural o la chorrera de Hornillos.

Camino del puerto de la Lagareta

SEGUIMOS EN EL VALLE DEL TIÉTAR Y ENTRAMOS EN PEDROBERNARDO

PEDROBERNARDO

Detalle del rollo de Pedrobernardo

Pedrobernardo lleva ese nombre por la concordia que los dos más influyentes personajes locales del siglo XV hicieron después de ciertas desavenencias que habían tenido un tal Pedro Fernández y Bernardo Manso. El pueblo se llamaba hasta entonces La Nava de la Solana, y fue mandado repoblar por el rey Alfonso XI encargando la tarea a un caballero abulense llamado Gil Blázquez que vino a restaurar las veintiuna casas arruinadas “por los malos temporales” que hacia el año 1110 habían formado la población que fundó Blasco Jimeno el Grande, personaje que era gobernador de Ávila y murió cuando desafió al rey Alfonso I de Aragón por haber ajusticiado a nobles abulenses que había tomado como rehenes en un asedio de la ciudad amurallada.

Ermita de San Sebastián en Pedrobernardo

Otros autores se inclinan a pensar que fue su hijo, Blasco Jimeno el Chico, quien repobló el lugar hacia 1130 construyendo sesenta casas y una ermita bajo la advocación de Santa Ana trayendo a un franciscano para que se ocupara de los fieles que poblaran la zona.

Vista de Pedrobernardo y el valle del Tiétar

Dos mil quinientos años antes, los hombres de la Edad del Cobre construyeron  un monumento megalítico, probablemente un menhir, situado en el paraje de Cantogordo.

Pedrobernardo fue aldea del señorío de la Villa de Mombeltrán hasta que en el año 1679 pasó a ser villa independiente por privilegio de villazgo del rey Carlos II. Lo que suponía tener su propia justicia y autoridades simbolizados por el rollo jurisdiccional, que hoy día podemos ver erigido en el espléndido balcón desde el que se ve todo el valle del Tiétar, jardincillo en el que también se encuentra el monumento en honor de Duperier, un físico que descubrió los rayos cósmicos y que había nacido en este pueblo serrano.

Dupeier, el más ilustre nacido en Pedrobernardo. Descubirdor de los rayos cósmicos

Además de este balcón sobre el valle del Tiétar no debemos dejar de callejear por su caserío, donde todavía son numerosos los rincones pintorescos con balcones que casi se tocan y ejemplares de la arquitectura tradicional con numerosas fuentes salpicadas por sus calles.

A finales de los años sesenta y principio de los setenta tuvo la zona un auge turístico con el descubrimiento de la zona por los madrileños y talaveranos, lo que fue potenciado por el famoso programa de televisión “La Casa de los Martínez” cuyo escenario aún se conserva en una de las viviendas del pueblo.

Arquitectura popular en Pedrobernardo

En edificio que albergó a las antiguas casas consistoriales aloja ahora el tanatorio y es construcción renacentista del siglo XVI, aunque ha tenido usos diferentes a lo largo de su historia.

La iglesia actual se encuentra bajo la advocación de San Pedro ad Víncula y se construye en los siglos XVII y XVIII. Presenta elementos herrerianos y barrocos y cuenta con numerosas tallas de cierto valor datadas en las mismas centurias. Dos ermitas, la de Santa Ana del siglo XVII y la de San Sebastián del XVIII completan el patrimonio del pueblo.

Iglesia parroquial de Pedrobernardo

Es curiosa también la plaza de toros integrada en el casco urbano, donde se celebran los acontecimientos taurinos de la fiesta principal de este pueblo serrano en honor de San Roque, con caballistas, trajes típicos y la degustación en común de las patatas al caldero, música, baile etc. También se celebra San Sebastián, el carnaval y el “día del pastel” cuando el domingo de resurrección se va al campo a comer empanada.

La iglesia de Pedrobernardo cuenta con magníficos retablos barrocos

EXCURSIONES DESDE MIJARES

EXCURSIONES DESDE MIJARES

Al Cabezo desde el Puerto de Mijares

Las sierras de Mijares con el Cabezo

 Vamos a ascender hoy hasta uno de los picos más elevados de Gredos después de las mayores alturas del macizo central y La Mira. Se trata de El Cabezo que normalmente lo distinguimos desde el valle por mantener mayor tiempo la nieve caída.

Partiremos desde el puerto de Mijares al que ascenderemos por la carretera y subiremos hacia el oeste por una senda que nos llevará a la Peña de la Bandera desde donde seguiremos paralelamente a un vallado la cuerda de la cumbre hasta el risco del Artuñero, ya por encima de los 2000 metros. Seguimos después hasta la Cabeza Santa junto a la que se encuentra en dirección norte la fuente Peluca pasando antes por el collado de la Centenera. Por debajo de él están los prados de la Centenera donde se encuentran algunas construcciones pastoriles.  Seguimos hasta la cumbre de El Cabezo donde podemos disfrutar de unas vistas magníficas sobre el valle del Tiétar y la vertiente norte de la Sierra de Gredos.

En el camino hacia el Cabezo vamos encontrando varias gargantillas y chorreras en su nacimiento

Recorrido aproximado 16 kilómetros ida y vuelta, 6 horas y media

 Podemos realizar otras excursiones para conocer el término de Mijares. En primer lugar podemos ascender hacia el puerto, hasta la fuente del Horcajo. Desde allí parte una pista que a través del Torozo nos llevará disfrutando de unas vistas magníficas hasta las llamadas máquinas de la Chorrera de Blasco Chico, junto a la tubería que desciende de la sierra hasta la central eléctrica. También se encuentra en el paraje la chorrera que cae cuando el caudal rebosa por el aliviadero del canal de dicha central. Desde allí podemos ascender en un paseo hasta las chorreras de la propia garganta o seguir otro camino que desciende hasta Gavilanes. En el camino que hemos recorrido nos cruzamos con otras gargantas como la de Las Yeguas o el Topo, que se deslizan por la ladera con hermosas cascadas. También está junto al camino el llamado risco de la Cruz, que distinguiremos por la cruz de madera amarilla que lo corona. Es también un lugar privilegiado para descansar con un panorama espléndido.

Risco de la Cruz

Justo enfrente, veremos la otra ladera de la garganta de Mijares también llamada de las Torres por pasar junto a ese despoblado medieval. Desde el pueblo podemos subir al paraje del Mogote, donde hay magníficas vistas y si lo deseamos ascenderemos por una senda que recorre el valle por su ladera occidental hasta el puerto  de Mijares.

Mariposa sobre jara en la garganta de Mijares

La propia garganta es un lugar muy agradable para pasear. Podemos descender desde el caserío al llamado “Puente de Madera” desde la carretera de Gavilanes, y desde allí bajar por la orilla derecha hasta el pueblo vecino entre prados y bosquetes de robles y castaños con olivares y algunos cerezos y nogales.

Camino que desciende al puente desde Mijares

MIJARES Y SU GARGANTA

MIJARES Y SU GARGANTA

Mijares y sus sierras

Desde  el puerto del mismo nombre desciende la garganta de Mijares o de las Torres, por pasar por el despoblado medieval de ese nombre. Tal vez la que podemos considerar segunda vía de comunicación entre las dos vertientes de Gredos después del puerto de El Pico. Las cumbres nevadas que lo circundan nos recuerdan que las alturas de la Centenera y otras cercanas son las más elevadas de nuestra sierra, después de las del macizo central.

Arquitectura serrana en Mijares

Parece que el puerto en el que se sitúa Mijares se pudo llamar en la Edad Media “del Fondo” por lo empinado del valle al que da acceso y que aparece en la crónica de los caballeros de Ávila cuando bajan al valle del Tiétar para expulsar al moro Galafrón que con sus huestes cometía toda clase de tropelías. Ganan la batalla, matan a su jefe y se ejecuta al gobernador cristiano de Talavera que había permitido que las huestes musulmanas cruzaran el Tajo y atacaran las poblaciones de Gredos. Este relato se considera el primer cantar de gesta fronterizo, el primero de los romances épicos que se sucederían después narrando aventuras de caballeros que peleaban contra los musulmanes.

Una de las fuentes de Mijares

Mijares es una más de las aldeas del señorío de Mombeltrán que consigue su independencia junto a algunas poblaciones más en 1679, para hacer con ellas en 1703 el llamado Pacto de la Concordia por el que se amojonaban sus respectivos términos y dehesas. En este siglo debió tener nuestra población cierto auge, pues son varias las viviendas que ostentan en sus portadas fechas dieciochescas, y es en esa misma centuria en la que se construye el ayuntamiento.

Ermita de la Virgen de la Sangre

La iglesia parroquial también se edificó en el siglo XVII y XVIII. Al despoblarse el núcleo de las Torres en 1773, el altar mayor de la iglesia se trasladó a Mijares, así como la imagen de la ermita de la Virgen del Helechar cuyas ruinas se encuentra actualmente en término de Gavilanes. El templo, aunque ha sido muy remodelado, presenta algunos elementos de interés, como la ventana de la sacristía.

Portada en la trasera del ayuntamiento

Mijares muestra todavía algunos hermosos rincones con edificios de la arquitectura vernácula, predominando en el llamado Barrio de Abajo y en el de La Esquinilla. También cuenta en su patrimonio con la ermita de la Virgen de la Sangre y otro edificio que hoy es particular pero que fue la ermita de la Virgen de la Buena Dicha, en la plaza del Cerrillo.

Arquitectura popular de Mijares

AL SALTO DE LA GARGANTA DE BLASCO CHICO

AL SALTO DE LA GARGANTA DE BLASCO CHICO

Cascada por rebosamiento del salto de Blasco Chico

 El ayuntamiento ha señalado dos rutas que son recomendables. La primera de ellas sube hasta las Chorreras y por ella podemos también visitar un paraje acondicionado como merendero junto a la fuente de las Jarillas.

Paraje de Las Jarillas en Gavilanes

Como se puede ver en el plano, el camino podemos iniciarlo desde el mismo casco urbano o desde la entrada indicada por el ayuntamiento en la carretera. Pasaremos por pinares y accederemos al mayor atractivo del pueblo, la garganta de Blasco Chico. En ella podemos contemplar una de las más hermosas cascadas de Gredos con más de treinta metros de altura en uno de sus escalones, lo que hace que pueda divisarse desde gran distancia en el valle del Tiétar y la sierra de San Vicente.

Compuertas del salto eléctrico de Blasco Chico

Esas grandes pendientes han hecho que en los años treinta se construyera una central eléctrica que mediante un tubo de gran longitud, aprovecha la caída del agua que se ha desviado desde la garganta mediante un canal hasta las compuertas del tubo. Cuando el agua es abundante, rebosa por un aliviadero y se precipita por unas paredes de roca en otra cascada igualmente impresionante pero situada en la ladera oriental de la garganta. A Blasco Chico le dan agua otras cuatro gargantillas, también de gran belleza, que forman un cono limitado al norte por los picos de Cabezo, Curandera o Guirnaldera.

 Recorrido aproximado 19 kilómetros, 5 horas

OTROS PASEOS 

Escalera de caracol de acceso a la torre de la iglesia medieval de Las Torres

También hay otras dos excursiones posibles: la primera se halla en la parte baja de la garganta, ya en el valle del Tiétar, donde se encuentran los restos de la vieja población de las Torres, en la que, como su nombre indica, podemos ver los restos de dicha torre medieval que para algunos es un yacimiento que podría estar ya poblado en época árabe e incluso romana.

Paisaje del entorno de Gavilanes

Pasaremos también junto a otra construcción medieval, la ermita de la Virgen del Helechal a la que en tiempos pasados se hacía una gran romería de los pueblos circundantes pero que cayó en franca decadencia cuando en el siglo XVIII, durante una de esas fiestas brillaron las navajas en un gran tumulto que se formó por disputas entre los vecinos de pueblos diferentes. Se encuentra esta antigua ermita junto a un viejo camino, rodeada de encinas y con las paredes arruinadas pero recuperables. En el ábside hay restos de argamasa que indican la existencia de una antigua decoración con azulejos hoy desparecida.

Ermita de la Virgen del Helechal en ruinas, cerca de Gavilanes

La otra ruta sube a las cumbres de la sierra recorriendo el valle que alimenta con sus gargantillas a la de la Chorrera o de Blasco Chico.

Paisaje de Gavilanes

La garganta de Mijares también discurre al este del pueblo, y cuenta además de con viejos molinos a los que venían moler desde muchos kilómetros a la redonda, con hermosos charcos transparentes para bañarse, especialmente el conocido como El Tudón, además de otros como el Negrillo, Loaysa o el Calderas.

EL PUEBLO DE GAVILANES EN EL VALLE DEL TIÉTAR

EL PUEBLO DE GAVILANES EN EL VALLE DEL TIÉTAR

Ruinas de la iglesia de Las Torres, uno de los primeros poblados medievales de Gredos

Este pueblo se encuentra a caballo de la garganta de Mijares y de la de Blasco Chico y en su término se encuentran algunos de los restos más antiguos del poblamiento del valle del Tiétar.

Paneles de cerámica talaverana de Ruiz de Luna y Niveiro. Casi todos los pueblos de Ávila tuvieron rótulos de cerámicas Niveiro a la entrada de los cascos urbanos

El historiador local David Martino ha hallado útiles paleolíticos diseminados, y hachas pulimentadas del neolítico, así como dos castros situados en los parajes conocidos como “El Cerro” y la Pinosa, ya en término de Mijares, que nos han dejado puntas de lanza, cuchillos o brazales de arquero de la Edad del Bronce o algún ajuar funerario de la Edad del Hierro, en la que los vettones habitaban los poblados elevados de estos castros. Otro lugar de interés es el conocido como La Mina, donde se han explotado y procesado el hierro y el plomo desde hace siglos. Aquí y en otros sitios se ha demostrado también la presencia romana, visigoda, y árabe por fíbulas, monedas y cerámicas.

Buitre leonado en la sierra de Gavilanes

El puerto de Mijares es el segundo más accesible después del de El Pico, por lo que no es extraño el trasiego de diferentes civilizaciones por la zona, así como durante la Reconquista serían habituales las razzias de árabes y cristianos acometiéndose y atravesando la tierra de nadie que según las crónicas, fue Gredos durante aquellos años.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es IMG_7472.jpg

Una de las tres cuadrillas de “serranos”, los aguerridos soldados-pastores de Ávila que repoblarían su territorio, estuvo encabezada por la familia de Blasco Jimeno, caballero que tuvo un hijo al que se le conoció como Blasco Chico, el mismo nombre que tiene la garganta que cruza el término de nuestro pueblo, por lo que podemos deducir que Gavilanes habría sido fundado hacia 1135. Tenemos además noticias históricas que nos dicen cómo, hacia 1350, Alfonso XI mandó a Gil Blázquez repoblar entre otros lugares al sur de Gredos, los de Gavilanes y Las Torres. Lugar este último del que también quedan restos de la torre que le da nombre y de la iglesia, que se encuentran en término de Gavilanes por haber absorbido este pueblo su término al despoblarse. A finales de este mismo siglo, otro caballero llamado Juan de Ávila da un nuevo impulso repoblador a los aledaños de la garganta de Blasco Chico y su chorrera, que ya aparece en las crónicas.

Casco urbano de Gavilanes desde la sierra

Al igual que otros lugares que se encuentran al sur de Gredos, Gavilanes, como aldea de El Colmenar (Mombeltrán), pasaría a formar parte de los señoríos del condestable Ruy López Dávalos y después de don Álvaro de Luna hasta su ejecución. Más tarde recibirá el señorío de Colmenar de las Ferrerías, villa que hoy conocemos como Mombeltrán, el que la daría este nombre, don Beltrán de la Cueva. En el siglo XVIII se amojonan sus términos y en el XIX se añaden los de la aldea de Las Torres, la más vieja población del lugar que queda así desierta desde entonces.

Era en término de Gavilanes

En Gavilanes podemos ver algunas zonas con pintorescas construcciones, sobre todo en la zona sur del casco y en el barrio del Tinajero, en el norte. La iglesia es la típica construcción parroquial abulense en sillería granítica con torre cuadrada. En origen fue construida en el siglo XVI pero se halla muy reformada hoy día. El templo está bajo la advocación de Santa Ana, cuya imagen se encuentra en su retablo del siglo XVIII. Cuenta con pila de piedra agallonada y su correspondiente pililla de cerámica de Talavera.

RUTA DE CASAVIEJA AL PUERTO DEL ALACRÁN Y OTROS PASEOS

RUTA DE CASAVIEJA AL PUERTO DEL ALACRÁN Y OTROS PASEOS

Vamos a ascender desde Casavieja hasta el puerto del Alacrán, uno de esos puertos secundarios que pasaban al otro lado de la sierra por caminos de herradura, y que servía para el intercambio de los productos diferentes que se cultivaban en la fría vertiente norte y los de la más cálida cara sur de la sierra.

Presa de los Castaños en el entorno de Casavieja, al comienzo de la ruta

Se trata de una senda marcada con señales blancas y amarillas que se toma desde la carretera que va a la zona recreativa de fuente Helechosa, cerca de la presa y fuente de los Castaños, aunque hay posibilidad de subir en bicicleta o todoterreno por las pistas forestales acortando el camino considerablemente, opción que podemos elegir orientándonos con el plano adjunto.

Chorreras en la garganta de la Cereceda

Si se hace completa, es una excursión dura que salva un desnivel de más de 1000 metros y discurre por una senda entre pinos y robles con algún tramo de bosque de galería junto al arroyo de la Cereceda. No hay problema con el agua pues encontraremos varias fuentes aunque en la parte alta hay algunas zonas en las que la senda es difícil de identificar.

 Recorrido aproximado 12 kilómetros, 7 horas ida y vuelta con el recorrido completo.

El entorno de Casavieja tiene hermosos parajes para pasear entre prados con sus pajares y bosques de fresnos y robles

Otro paseo muy ameno y tranquilo se puede hacer deambulando por la parte norte de la pequeña meseta sobre la que se sitúa el caserío de Casavieja, y recorriendo hermosos prados y bosques de robles, fresnos y pino.

Otra de las rutas en torno a Casavieja es la indicada ruta de los molinos

Por último, también podemos hacer una interesante ruta marcada que recorre los numerosos molinos ribereños de la garganta de la Cereceda, pasando por el bonito puente medieval de la Márgara y por un antiguo horno de tinajas. Otros pequeños arroyos y gargantas son también hermosos pero desgraciadamente en su cabecera nos encontraremos con el desolado aspecto de la sierra quemada en gran parte hace unos años.

Entrada de la rampa de uno de los molinos de Caavieja

ENTRAMOS A CASAVIEJA

ENTRAMOS A CASAVIEJA

Arquitectura popular en Casavieja

Casavieja es el último pueblo del señorío que venimos recorriendo, el señorío de La Adrada que ocupó la que ya en la Edad Media y todavía hoy conocemos como dehesa de La Avellaneda, un extenso territorio que asciende por las laderas de Gredos.

Balconcillos típicos en Casavieja

Casavieja no hace hoy día honor a su nombre, por haberse construido numerosas viviendas de recreo al norte del casco urbano. Ya no es, como decía Cela, “un pueblo tímido, con el nombre bien puesto”, aunque sí suponemos que seguirá siendo un “pueblo honesto y patriarcal”, como también lo define nuestro premio Nobel. Ese nombre nos indica la existencia de algún elemento constructivo antiguo, anterior a la época de repoblación, durante la que desde Ávila vinieron sus caballeros a conquistar y poblar la zona.

Portada norte de la iglesia de Casavieja

En el caserío deberemos conocer la iglesia parroquial, construida entre los siglos XV y XVIII, a la que se accede por una hermosa portada herreriana rematada en bolas. Su única nave está techada con sencillo artesonado mientras que la capilla mayor y una de las laterales se encuentran cubiertas con bóvedas góticas. El retablo principal  es del siglo XVIII y cuenta con algunas imágenes populares pero antiguas. También podemos ver un cuadro del siglo XVII representando a San Bartolomé y otras tablas del XVIII con la Dolorosa y el Nazareno, obra de Luis Martín Salamanca. La torre tiene tres cuerpos, los dos primeros de piedra y levantados en el siglo XVII, y el tercero de ladrillo y más moderno. También es interesante el sagrario con la representación de un pelícano como símbolo de Cristo.

Altar mayor y bóveda de la iglesia de Casavieja

Podemos recorrer su casco urbano, donde todavía quedan bastantes edificios representativos de la arquitectura vernácula con sus típicos balconcillos o “solanillas”.

Puente en Casavieja

LA GARGANTA DE NUÑO COJO Y UN POETA BOTICARIO

SUBIENDO LA GARGANTA DE NUÑO COJO DESDE PIEDRALAVES

Puente de la garganta Nuño Cojo

 El entorno de Piedralaves gira en torno a la garganta de Nuño Cojo que pasa por el mismo caserío. Es un paseo agradable subir entre pinos por la orilla de esta corriente. Uno de los viejos molinos ribereños, muy cercano a la población, todavía sirve como “fábrica de luz” pues sus aguas mueven una turbina. Más arriba podemos disfrutar de la piscina natural de “la Nieta”, y siguiendo el recorrido pasaremos por una fuente con una zona de pic-nic y los restos de otro molino que también fue batán, un artificio para desengrasar, limpiar y suavizar la lana a base de ser golpeada por un mazo movido por el agua.

Molino en la garganta de Nuño Cojo

Al final de la pista asfaltada que discurre paralela a la corriente de la garganta, se llega hasta la presa de abastecimiento de la localidad con su imponente muro hecho de grandes bloques graníticos. El embalse se sitúa en un bonito entorno de pinares que pueblan las orillas de las tres gargantillas que confluyen en él. Podemos hacer un recorrido por ellas subiendo por un camino que parte de la orilla oriental del embalse, y va rodeando el valle para llegar a unas pistas que nos puede llevar a Casavieja, o bien podremos descender de nuevo hasta un camino que cruza la garganta de Nuño Cojo por un puente de piedra cerca del que hemos pasado en nuestro ascenso.

 Recorrido aproximado 15 kilómetros, 4 horas.

Embalse en la cabecera de la Garganta de Ñuño Cojo

León Felipe

EL POETA BOTICARIO

 En 1919 el poeta León Felipe regentaría la farmacia de La Adrada durante un año. Este gran escritor de vida muy ajetreada, además de boticario fue comediante, mendigo y hasta pasó tres años en la cárcel por desfalco. Se alineó con el bando republicano en la Guerra Civil y se exilió en 1938. En alguno de sus poemas hay referencias a su paso por La Adrada:

¡Qué solo estoy Señor!

¡Qué solo y qué rendido!

de andar a la ventura

buscando mi destino

En este pueblo de Ávila escondido

pensando que no está aquí mi sitio

que no está aquí tampoco

mi albergue decisivo

CONOCIENDO PIEDRALAVES

CONOCIENDO PIEDRALAVES

Arquitectura popular serrana en Piedralaves

Aunque cuando pasó por aquí Camilo José Cela definió a Piedralaves como “linda y minúscula como una flor”, hoy este pueblo cuenta con una mayor población que antiguamente y a ello ha contribuido que es uno de los pueblos que primero quisieron explotar sus recursos turísticos en el valle del Tiétar, y de hecho, cuenta todavía con una arquitectura popular repartida por bonitos rincones del pueblo, donde veremos edificios típicos adornados con las pequeñas balconadas conservadas aquí en un buen número.

Escalinatas de acceso a la iglesia de Piedralaves

Entre esos rincones más atractivos debemos destacar el entorno de la iglesia parroquial, con sus escaleras de acceso que le dan una bonita perspectiva. Se trata de un edificio del siglo XVI que se encuentra bajo la advocación de San Antonio de Padua, santo muy venerado en toda esta zona de oriental de Gredos. Cuenta con una sola nave separada del presbiterio por un arco toral y en ella no debemos dejar de admirar su hermoso retablo barroco adornado con dorados y policromías que acogen varias imágenes de tipo popular, algunas del siglo XVI. El sagrario es también renacentista y se ornamenta con bajorrelieves de Santiago, San Andrés y Cristo Resucitado. Además, son de cierta calidad los retablos laterales y los de las capillas, así como el artesonado mudéjar ochavado que cubre la capilla mayor. La pila bautismal es gallonada, como tantas de las que encontramos en los pueblos vecinos.

Torre del Reloj de Piedralaves, abajo se observa una aguja de granito para el cerramiento taurino de la plaza

Muy cerca de la iglesia de Piedralaves está la Cruz de los Enamorados, llamada así por citarse antiguamente junto a ella las parejas de mozos y mozas al salir de la iglesia, y algunos edificios pintorescos a su alrededor, especialmente uno situado al norte del templo que se sostiene por elevados pilares de madera. Desde la cruz pasamos a una plaza presidida por la Torre del Reloj,

Cruz de los enamorados en Piedralaves

construcción berroqueña sobre la que se sitúan las campanas. Esta plaza de la Constitución cuenta en sus bocacalles con las antiguas agujas de granito que sostenían los palos para hacer el cerramiento en los festejos taurinos. Otras escaleras situadas al sureste nos llevan hasta el puente medieval sobre la garganta, otro lugar muy ameno por donde se accede a la ermita de la Concepción, que fue la antigua iglesia parroquial construida en el siglo XV, y que tenía, como todas, el cementerio junto a ella, camposanto cuyo solar está actualmente ocupado por un parque. En la salida occidental del caserío se encuentra rodeada por un parquecillo y un buen Vía Crucis de granito, la ermita de San Roque, presidida por su espadaña del siglo XVIII, aunque el edificio se remonta al siglo XVI.

Puente de Piedralaves

El propio nombre de Piedralaves tiene varias teorías para explicar su origen. Una de ellas  y la más justificada dice que significaría en realidad “al pie de la sierra”, aunque Camilo José Cela apunta otras versiones.La primera referencia a su término está en la crónica de un ataque de los árabes en que aparece la garganta de Nuño Cojo, nombre típico de algún repoblador medieval abulense. Perteneció como otras aldeas cercanas al señorío de La Adrada hasta conseguir su privilegio de villazgo en 1639.

Calvario en Piedralaves