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ARRABALES NUEVOS, ÚLTIMA DE LAS TRES RUTAS BREVES POR TALAVERA

ARRABALES NUEVOS

Cabeza de un verraco vettón en la Torre del polvorín, conocida como "Cabeza del Moro"

Cabeza de un verraco vettón en la Torre del polvorín, conocida como «Cabeza del Moro»

Nos situaremos para iniciar este nuevo recorrido en la llamada Torre del Polvorín que actualmente se destina a oficina de información turística. Formaba parte esta torre del segundo recinto amurallado y tiene la peculiaridad de tener embutido en sus muros un bulto de verraco granítico, muestra de que el pueblo céltico vettón anduvo con sus ganados recorriendo los prados y cañadas no sólo de Talavera, sino de toda su comarca, donde se encuentran numerosos ejemplos de estas esculturas zoomorfas. La imaginación popular quiso ver en esta escultura ya muy erosionada la cabeza de un moro y así, Cabeza del Moro, es como se llama la calle desembocar en la Plaza de la Alameda donde confluye con la calle del Sol.

Antiguamente se situaba aquí una de las puertas del segundo recinto amurallado, hacia la mitad del trayecto de la calle del Sol podemos ver algunas casonas palaciegas de la arquitectura tradicional talaverana con nobles portadas. Una de ellas, declarada Bien de Interés Cultural, perteneció a la familia del historiador local Jiménez de la Llave.

Iglesia de San francisco
Iglesia de San francisco

Desandamos la calle del Sol y tomamos la de Gregorio Ruiz para girar a la izquierda por la del Prado y así llegar a la calle de La Trinidad, llamada así por haberse encontrado en las proximidades el convento de la Santísima Trinidad, fundado en 1490 y asentado sobre lo que fue una antigua capilla visigoda, de él solamente se conservan la portada de entrada como acceso de un edificio moderno de viviendas que se construyó en su lugar. En esta misma calle de La Trinidad, antes de llegar a la manzana que ocupaba este convento y en la acera de enfrente, se puede observar la reproducción de un precioso panel de cerámica que decoraba una antigua perfumería y que luego fue una oficina de la Caja Postal. El original se exhibirá en el Museo Ruíz de Luna. Toda la zona que vamos visitando es la zona comercial de la ciudad, se prolonga por la calle San Francisco que ahora recorremos hasta llegar a la iglesia del mismo nombre, es construcción que primero fue parroquia y después fue convento franciscano fundado a instancias de fray Hernando de Talavera, confesor de la Reina Católica.

Seguimos entre comercios por la calle San Francisco, Talavera ha sido y es centro de una gran comarca natural que además, debido a sus ferias y al Mercado de Ganados, atrae a los habitantes de los pueblos de su alfoz que han adquirido aquí desde siempre sus enseres y mercancías, por ello el visitante debe saber que en esta ciudad puede encontrar de casi todo y que puede ir de tiendas por sus comercios con un trato muy especial, propio de la forma de ser abierta del talaverano. En esta calle de San Francisco se halla todavía algún ejemplar de las viviendas tradicionales que habitaba la burguesía acomodada. Otro edificio característico es el de la antiguo oficina de correos construida de ladrillo combinado con decoración cerámica de Ruiz de Luna. Frente a él parte la calle Delgadillo donde se encuentran algunas casonas del tipo de construcción tradicional talaverana. La más hermosa es la conocida como Palacio de los Pizarro que cuenta con un magnífico patio decorado con cerámica de Ruiz de Luna.

Rosetón mudéjar de la iglesia de Santiago
Rosetón mudéjar de la iglesia de Santiago

Seguimos la calle Delgadillo y torcemos a la izquierda por Ramón y Cajal hasta la calle Mesones, para torcer en dirección sur hasta la iglesia de Santiago, un magnífico ejemplar de arquitectura mudéjar en ladrillo aunque la torre tiene la base de mampostería y en ella, como en otros antiguos edificios talaveranos, pueden verse embutidos antiguos sillares romanos, en este caso algunas piedras de molino. Es muy interesante su decoración de lacería de ladrillo y los arcos ciegos lobulados enmarcados con alfices. El rosetón de la fachada occidental no tiene nada que envidiar a las mejores obras de arte mudéjar. Parte de las estructuras de la iglesia están ya encuadradas en el arte gótico ojival, como la bóveda de crucería de la capilla del Santo Sepulcro en el interior. Esta iglesia fue edificada entre los siglos XIV y XV.

Al final de la calle Mesones se puede ver una de las torres que formaban la puerta de Zamora, era ésta una de las entradas al segundo recinto amurallado. En la placita adyacente se situaba la Cárcel de la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera, una de las más antiguas instituciones de policía rural de Europa. Varios carteles explicativos intentan suplir el lamentable derribo de este edificio, solamente se percibe un arco de la antigua capilla de Roque Amador aneja a la cárcel.

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Casa palaciega en la calle San Sebastián

Volvemos sobre nuestros pasos hasta la iglesia de Santiago donde nace la calle de San Sebastián que guarda en alguna de sus construcciones con el sabor de lo que fue la Talavera medieval antes de la explosión urbanística de los años sesenta. Uno de estos edificios, con la fachada blasonada, es otro de los antiguos hospitales de la ciudad.

Llegamos a la calle Cerería y tomamos la de Fray Hernando de Talavera pues en ella todavía se conserva, aunque en deplorable estado, la que fue casa del confesor de la Reian Católica; influyó decisivamente para que doña Isabel apoyara la aventura americana de Colón y fue el primer arzobispo de Granada tras su reconquista además de un hombre de letras. Continuamos por esta calle para, al final de la misma, doblar a la derecha y así llegar a la Plaza de Aravaca, en ella se encuentra, actualmente ocupada por la Delegación de la Consejería de Agricultura un edificio muy característico de la arquitectura “racionalista” de principios de siglo que en Talavera combinaba el ladrillo con la ornamentación de cerámica, sobre todo en el patio interior.

Torre de la Iglesia de San Miguel
Torre de la Iglesia de San Miguel

Junto a esta plaza de Aravaca se sitúa otra pequeña placita, la de San Miguel, en ella se pueden todavía observar los restos de la iglesia mudéjar que le da nombre. Puede percibirse en una modesta vivienda cómo asoma la arquería y la torre del recinto amurallado que fue reutilizada como campanario de la iglesia y presenta ventanas con arco de herradura. De aquí fue cura beneficiado Gabriel Alonso de Herrera que por sus escritos del siglo XVI es considerado el pionero de las ciencias agronómicas en España.

Podemos acercarnos también al conento de Santo Domingo y la iglesia de San Andrés, aunque ambos se encuentran en los llamados arrabales viejos.

SIGUIENDO LA MURALLA, 3 RUTAS BREVES DE TALAVERA (II)

SIGUIENDO LA MURALLA

3 RUTAS BREVES PARA CONOCER TALAVERA (II)

Puerta de Sevilla, uno de los escasos restos del segundo recinto amurallado
Puerta de Sevilla, uno de los escasos restos del segundo recinto amurallado

En este segundo paseo talaverano vamos a seguir el recorrido del primer recinto amurallado, para ello partiremos de la confluencia de la calle Carnicerías con la Ronda del Cañillo, justo donde se encontraba el antiguo alcázar del que ya hablábamos en el recorrido anterior.

Lo primero que nos encontramos al subir la calle Carnicerías es un arco de ladrillo que no es otra cosa que la puerta de Sevilla, una de las muchas que tenía el segundo recinto amurallado. Se puede ver sobre el arco un escudo del cardenal Quiroga que la construyó en 1579. Vamos observando en nuestro paseo los diferentes aparejos con los que están fabricados los lienzos del primer recinto de la muralla y las muchas reparaciones que en ellos se pueden distinguir, no olvidemos que Talavera fue asediada alternativamente en infinidad de ocasiones no sólo por los cristianos y musulmanes, sino también en los enfrentamientos entre los reinos de taifa árabes.

Torre albarrana de la calle del Charcón
Torre albarrana de la calle del Charcón

Algunos paños puede que sean de antigüedad romana, otros son árabes al igual que las torres semicirculares y, es curioso observar embutidas entre la mampostería algunas aras romanas con inscripciones que han sido reutilizadas para levantar los muros. Pues bien, seguimos andando y encontramos la primera torre albarrana que se yergue imponente con su arquería y su bóveda de sillería, son al menos diecisiete estas torres que se construyeron en época ya cristiana y que representan la peculiaridad más significativa de la fortaleza talaverana, pues solamente se observan torres similares en los castillos de Escalona y de Melque. Sus grandes dimensiones llaman también la atención pues tienen nada menos que veintisiete metros de altura y ocho de ancho.

La muralla vuelve a ocultarse tras los edificios aunque asoman los frentes de las torres albarranas. Llegamos a la Plaza del Reloj donde confluían las calles en las que se asentaban los comerciantes que fueron desde finales de la Edad Media instalando sus tenderetes en los aledaños de la muralla. Junto a la Torre del Reloj se encontraba la Puerta de San Pedro una de la tres del primer recinto y que da nombre a esa calle (Arco de San Pedro).

Calzado tradicional de casa Mazuecos
Calzado tradicional de casa Mazuecos,, ya cerrado

Entre los comercios tradicionales de la zona tienen especial interés la Zapatería Mazuecos con una antigua tradición en la fabricación de artesanía del calzado y la  hasta hace poco sombrerería de Viuda de Cándido Martín que utilizaba métodos de solera en la manufactura de sombreros.

Descendemos ahora por la Corredera, llamada así porque en la Edad Media se celebraban carreras al pie del recinto amurallado. Es de destacar la primera torre albarrana que alberga una capilla del Cristo de los Mercaderes, llamado así al parecer por haberse costeado por este gremio en el siglo XVI.

Vivienda y espartería tradicional en la Corredera
Vivienda y espartería tradicional en la Corredera

Dos esparterías tradicionales se sitúan en las inmediaciones para el que quiera adquirir alguna pieza artesanal de este material o de cordelería. Una de ellas se encuentra en un edificio con soportales que nos puede dar una idea de cómo era el aspecto de la arquitectura tradicional urbana de la Talavera de otras épocas. En la misma plaza del Reloj se pueden todavía contemplar dos viviendas del siglo XVIII con pinturas que simbolizan las ocupaciones mercantiles de sus dueños.

Seguimos bajando la Corredera y en la siguiente torre albarrana podemos ver una placa de azulejos de Ruiz de Luna que recuerda una referencia literaria de Cervantes a la ciudad de Talavera, en su novela “Los Trabajos de Persiles y Segismunda”. Califica en ella a nuestra ciudad como “la mejor tierra de Castilla”. A la derecha se encontraba el convento de las Agustinas del cual solamente puede hoy observarse la antigua entrada al templo. Enfrente se está la Plaza del Mercado ocupando el solar que fue convento de los jesuita hoy desaparecido y del que solamente quedan los pináculos graníticos que adornan los laterales de la plataforma de acceso y el teatro Palenque adaptado a la antigua estructura de su iglesia. Una bonita fuente de cerámica adorna también este lugar que hasta hace poco fue punto de encuentro y trasiego comercial de los talaveranos y que va a ser destinado a un Centro de Demostración Artesana. Enfrente, podemos observar una hermosa casona representativa de las viviendas de cierta alcurnia que en otros tiempos abundaban en esta parte de Talavera y, un poco más abajo, frente a la siguiente torre albarrana, se sitúa la Casa del Arcipreste, construída en el siglo XVI. Es una vivienda también significativa de la arquitectura tradicional de la ciudad que cuenta con algunos zócalos de cerámica de interés en su interior.

Abside mudéjar de El Salvador
Abside mudéjar de El Salvador

Derribados los edificios colindantes, podemos observar otra torre albarrana ya exenta y una de las tres muestras de arquitectura mudéjar que todavía se conservan, se trata del ábside de la antigua iglesia de El Salvador, en su portada con atrio al norte parece que se juzgaba a la nobleza local. Contaba con varios altares barrocos de calidad reapartidos hoy por la comarca y en ella estaban depositados los restos de Fernando de Rojas hallados en un convento cercano hasta que fueron trasladados al Ayuntamiento y luego a La Colegial. Este edificio religioso ha sido adquirido por el ayuntamiento para un futuro museo de imaginería talaverana. Enfrente se sitúa el colegio Juan Ramón Jiménez edificación de estilo historicista similar a otras construcciones de estilo sevillano también decoradas con cerámica que se construyeron enTalavera a principios de siglo. En su interior se encuentra la famosa fuente de la Tortuga de Ruíz de Luna.

Detalle de la fachada del convento de las carmelitas
Detalle de la fachada del convento de las carmelitas

Seguimos el primer recinto amurallado y observamos a la derecha el convento de las Carmelitas, comenzado a construir en el siglo XVI por fundación de Catalina Oria, viuda de origen genovés. Es de estilo renacentista, aunque con añadidos posteriores, parece que su iglesia está formada por parte de la antigua parroquia de San Martín y el antiguo palacio de los marqueses de Velada y en su interior se hallan dos buenas tallas de Pascual de Mena representando a San José y a Santa Teresa.

Seguimos calle abajo y nos topamos con una de las más impresionantes torres albarranas del recinto amurallado de la calle del Charcón. Es curioso observar embutidas dos aras romanas entre las piedras de su aparejo, detrás se observan lienzos de construcción claramente árabe y una torre redondeada también de época musulmana.

Seguimos la calle del Charcón hasta la Casa de la Panadería, hoy ocupadas por los juzgados de lo social y que es vivienda representativa de la Talavera del siglo XVI. Se encuentra adosada a los restos de la que fue puerta de Mérida, uno de los tres accesos principales del primer recinto amurallado, junto con las ya señaladas de San Pedro y la Puerta del Río. Tomamos ahora por la calle de Entretorres hacia el río pasando por las excavaciones arqueológicas que han puesto al descubierto el recinto murado en ese tramo. Continuaremos ahora nuestro paseo aguas arriba del Tajo observando los restos de algún lienzo de muralla y alguna torre cuyas piedras han sido reutilizadas dejándola despojada de su sillería. Llegamos al Puente de Hierro, magnífica obra metálica de principios del siglo XX que marco un hito en su época como obra pública singular. Las orillas del río han sido adecentadas con el Plan de Riberas.

Puente romano-medieval de Talavera
Puente romano-medieval de Talavera

Continuamos nuestro agradable paseo por la orilla del río y a continuación observamos el llamado Puente Viejo o Puente Romano. Las ruinas que tenemos ante nuestros ojos fueron construidas en su mayoría en el siglo XV y el escudo que se puede percibir embutido en el llamado arco de Las Armas es de esa época. Mil veces fue arrasado por las crecidas del Tajo, mil veces hubo de ser reparado, de ahí su curioso aspecto. Parece que la dirección del primer tramo del puente, el más cercano a Talavera, era la dirección del primitivo puente romano cuyos tajamares, cuando el descenso de las aguas es más acusado, pueden observarse orientándose hacia la Isla del Chamelo, en dirección más sureste. La central eléctrica que se ve en la otra orilla se asienta sobre los restos de unos antiquísimos molinos a los que ya se referían hace casi un milenio los viajeros árabes que pasaron por Talavera.

SAN SEBASTIÁN Y LOS MORRACHES

FIESTA Y RITO; SAN SEBASTIÁN Y LOS MORRACHES DE MALPICA

Dos morraches vestidos con su peculiar indumentaria armados de sus "porras" y con los cencerros colgados a la espalda Dos morraches vestidos con su peculiar indumentaria armados de sus «porras» y con los cencerros colgados a la espalda

En Malpica de Tajo, capital  del señorío de Valdepusa, podemos disfrutar el día  de San Sebastián de una de las fiestas más pintorescas de la comarca . Se trata de una celebración de gran interés en la que salen los «morraches» vestidos con trajes multicolores, llevando una porra de palo, caretas  y cencerros, y además, aunque no hay “vaca” en la comitiva, al igual que en otras fiestas similares como las carantoñas de otras muchas localidades, sí sale un toro de fuego. Río Pusa arriba, en Los Navalucillos, «los marraches» salían en grupos cada uno con su vaquilla e intentaban tiznar a las mozas.

Son todos ellos rituales de fertilidad que hunden sus raíces antes del cristianismo. Tanto esta fiesta como la de los Perros que se celebra en Santa Ana de Pusa, otro pueblo del mismo señorío, son fiestas que podemos clasificar entre todas aquellas celebraciones invernales en las que aparece la vaca o vaquilla «la vitula» romana. Sería uno de los ritos que Caro Baroja relaciona con las fiestas de las Kalendae romanas que en Enero se dedicaban al dios Jano. Pero puede que hundan sus raíces en ritos de fertilidad todavía más antiguos asociados con las culturas de pueblos pastoriles prerromanos.

En este sentido también apuntan a ritos de fertilidad los frutos, los panes, los regalos y el follaje que adornan al santo

Imagen de San Sebastián preparada para la procesión con un árbol repleto de follaje, naranjas, regalos y panes Imagen de San Sebastián preparada para la procesión con un árbol repleto de follaje, naranjas, regalos y panes

La zona central de la meseta peninsular y Extremadura es la más rica en este tipo de fiestas. El padre Flórez señalaba cómo en los primeros siglos del cristianismo se castigaba con tres años de penitencia a los que a primeros de año se vistieran de ternera o de becerro. También Caro Baroja aporta un texto sumamente significativo de San Isidoro de Sevilla: “Instituyó la Iglesia el ayuno de las calendas de Enero a causa de un error propio de la gentilidad. Fue Jano cierto príncipe de los paganos, por el que se ha dado el nombre al mes de enero y al que los hombres inexpertos, honrándole como a un dios, otorgaron honores religiosos y le consagraron un día con fiestas suntuosas y regocijos. Así los míseros hombres y lo que es peor, los mismos fieles, durante ese día, adquiriendo monstruosas apariencias, se disfrazan a manera de fieras, otros toman aspecto mujeril, afeminando el suyo propio…hacen gritería y danzan…y la turba de depauperado espíritu se excita con el vino.

Morraches levantando sus porras a la salida del santo de la ermita Morraches levantando sus porras a la salida del santo de la ermita

San Sebastián era centurión de la guardia pretoriana del emperador Diocleciano y consolaba y alentaba a los cristianos que conducía al martirio. Delatado, fue mandado ejecutar asaeteado por lo que en su iconografía aparece como un joven con varias flechas clavadas y atado a un árbol o columna. Se recuperó de sus heridas mortales y fue ejecutado de nuevo a golpes tras sufrir numerosas formas de tortura.

San Sebastián es invocado contra la peste y las epidemias en general, a ello tal vez deba su gran difusión y el gran número de ermitas a él dedicados y el santo más representado en la cerámica de Talavera repartida por la comarca.

Medallón del paso que lleva la imagen de San Sebastián con un morrache dibujado

OTRAS POSIBLES  OBRAS DE JAN FLORIS (II)

OTRAS POSIBLES  OBRAS DE JAN FLORIS

Detalle delos grutescos de dragones enfrentados en la capilla de los Benavente en Medina de Rioseco. Fotografía de Manuel Moratinos

Puede que, según nos refiere Pleguezuelo, con anterioridad a sus trabajos de Garrovillas, Cañaveral y Garganta la Olla, Floris hiciera otros trabajos, como el pavimento de la capilla de un mercader de oro y diamantes de la familia de los Benavente en la iglesia Santa María de Medina de Rioseco. En los azulejos de escalones y solado aparecen unas cabezas masculinas y femeninas cuyos motivos ornamentales recuerdan al estilo del ceramista flamenco. También hay azulejos de repetición con veneras y hojas de acanto dispuestas en “remolino” y grutescos de dragones enfrentados. El dibujo está realizado en azul y manganeso y el relleno es de ocres y amarillos. Aunque no hay documentación que acredite su autoría se ha pensado en la autoría de Floris, debido a la fecha de su fabricación en torno a 1560, al mayor tamaño de los azulejos, de 17 centímetros de lado, así como por ciertas formas que recuerdan a las ferroneries.

Rostros masculinos y hojas de acanto en «remolino» del solado de la capilla de losBenavente en Medina de Rioseco. Foto de Manuel Moratinos

Una obra de parecidas características se encuentra en el palacio del licenciado Butrón, un famoso abogado de Valladolid. También es un solado en el que se han instalado algunos azulejos planos con decoración renacentista vegetal.

Yo sinceramente no veo la semejanza de los azulejos de Medina de Rioseco, los de Valladolid y ni siquiera los de Garganta antes referidos con la obra de Floris en Garrovillas o Cañaveral, tanto en los motivos como en el color.

Soladocon azulejos planos de motivos vegetales del palacio del licenciado Butrón en Valladolid. Foto Manuel Moratinos

Tampoco comparto con Martínez Caviró la autoría de Flores con respecto a los paneles del monasterio dominico de Plasencia, luego iglesia de San Vicente Ferrer, que representan a unos santos dominicos enmarcados porque, aunque cuentan en su ornamentación con decoración de ferroneries, ni su dibujo ni sus colores se parecen en modo alguno a las obras de Floris. Sí tiene esta obra de azulejería de Plasencia todo el aspecto de haber sido elaborada ya en Talavera, aunque puede que bajo la influencia del maestro de Amberes. Esta obra se puede hoy contemplar en el museo de la catedral vieja de esa misma ciudad junto a otros paneles cerámicos talaveranos.

Santo dominico del monasterio de Santo Domingo de Plasencia

.Además, en el refectorio de Santo Domingo en Plasencia, encontramos en los arrimaderos decoración de ferroneries que para algunos serían obra también de Floris, pero la blancura estannífera de sus esmaltes hace pensar en que, si fue obra de este autor, se habría realizado en talleres ya talaveranos o al menos con técnicas y materiales habituales en la ciudad del Tajo.

Monasterio de Santo Domingo de Plasencia. Detalle del escudo de la orden enmarcado en ferroneries que se sitúa sobre los arrimaderos. Foto de Manuel Pablo Rodríguez

Tras el basamento del retablo mayor se oculta en la catedral de Palencia otra obra que según Pleguezuelo también podría ser del artista flamenco y que representa las alegorías de la Fe, la Esperanza, la Justicia y la Fortaleza.

TALAVERA EN TRES RUTAS BREVES

Después de Toledo y Cuenca, Talavera de la Reina es la tercera ciudad en riqueza patrimonial de Castilla-la Mancha, pues aunque hoy  día tiene un patrimonio histórico maltratado e insignificante si lo comparamos con la riqueza arquitectónica y artística que tuvo Talavera a lo largo de la historia, todavía podemos hacernos una idea de su antiguo esplendor.

Dibujo de Enrique Reaño sobre postal de los años 20 que representa la Plaza del Pan
Dibujo de Enrique Reaño sobre postal de los años 20 que representa la Plaza del Pan

TALAVERA EN TRES RUTAS BREVES (1)

EL CASCO VIEJO

Aunque he escrito dos libros sobre el patrimonio de Talavera que pueden servir como guía del mismo,  vamos a describir tres rutas urbanas sencillas para conocer esa riqueza de un primer vistazo, aunque profundizaremos en su conocimiento en otras entradas.

Vamos a comenzar con «la villa», el casco antiguo incluido en el primer recinto amurallado.

Talavera es una población que podemos definir con cuatro palabras: vado, vega, nudo y muralla. El Tajo a su paso por aquí es fácilmente vadeable, sus islotes y arenales, la anchura de su cauce, muy diferente de las cortadas orillas de la mayoría de los lugares por donde discurren sus aguas, atrajeron desde antiguo a las diferentes culturas que vieron aquí el lugar ideal para que pudieran vadear el río, las personas y también los animales que desde hace siglos transitaron por nuestras cañadas. Más tarde los romanos construyeron un puente al que siguieron otros dos.

Además, este vado estaba rodeado por una fértil vega, y por arroyos como la Portiña que hacían más fácil la vida de sus pobladores. En fin, sobre Talavera confluían caminos, calzadas y cañadas que la convertían en el nudo central de una gran comarca natural. De la importancia estratégica de la ciudad no cabe duda, pero su localización no es la adecuada para ser fácilmente defendible pues no se encuentra en un cerro elevado y las orillas del río que la circunda son suaves y, como hemos visto, fácilmente vadeables, por tanto no tiene defensas naturales y los talaveranos se vieron obligados a lo largo de la historia a construir unas impresionantes murallas que defendieran sus riquezas y su importancia estratégica militar.

Recorrer por tanto las murallas de Talavera, además de mostrarnos su monumento más significativo nos puede servir de guía para conocer la ciudad y su evolución histórica.

En las elevaciones enmarcadas por el Tajo y la desembocadura del arroyo de la Portiña es donde probablemente se instalaron los primeros pobladores históricos de estas tierras. Más tarde los romanos pueblan su Caesaróbriga junto a la calzada que unían Toletum con Emérita Augusta y construyen la muralla más primitiva, que básicamente coincidiría con el primer recinto murado musulmán. En este primer paseo vamos a conocer esa parte más antigua de la ciudad, el casco histórico protegido por ese primer recinto amurallado que es lo que en época medieval se conocía como “La Villa”.

Iniciamos nuestro recorrido en la plaza del Pan donde algunos arqueólogos han querido ver, debido su forma rectangular y al hecho de encontrarse allí el principal templo de la ciudad con algunos de los edificios más nobles, el que habría sido el antiguo foro romano de Talavera.

Detalle de la portada de la Colecgial
Detalle de la portada de la Colecgial

La plaza tiene su propio atractivo por la cerámica que adorna bancos y jardines. En su entorno construyó la nobleza local sus palacios como los que albergan el actual ayuntamiento o la comisaría de policía. Junto a esta última se encuentra el antiguo Santo Hospital de la Misericordia fundado en 1475 por Fernando Alonso, Visitador del Arzobispo, cuyo escudo figura en la fachada con el de dos de sus benefactores posteriores. Enfrente se encuentra “La Colegial”, más tarde iglesia de Santa María la Mayor, es el templo principal de la ciudad probablemente asentado sobre otro visigodo y más tarde sobre la mezquita de tiempos musulmanes. Es una construcción que se comienza en el siglo XIII y se acaba en el XVIII por lo que se mezclan en su estructura diferentes estilos.

Es de destacar el rosetón múdejar de la puerta principal teniendo el acceso norte  por la conocida como puerta de los Apóstoles que es del siglo XVI. Son interesantes los capiteles adornados con figuras humanas de sabor todavía románico y las bóvedas de crucería de las naves principales y de algunas de sus capillas. De gran belleza es el sepulcro de los Loaysa en pizarra negra y otro enfrente de él en mármol blanco, ambos del siglo XV. En esta misma capilla se encuentra la piedra sobre la que la creencia popular ha querido ver las huellas de los pies y el báculo de San Vicente, piedra que tiene una rocambolesca historia en la que el ayuntamiento talaverano financió el robo de la misma por un individuo al que sorprendido, se quiso procesar en Castillo de Bayuela ya que la roca en cuestión se encontraba en la Sierra de San Vicente. Alberga también este templo los resto de Fernando de Rojas, el autor de “La Celestina” y según algunos también los de doña Leonor de Guzmán asesinada en el alcázar de la ciudad por orden de la reina doña María de Portugal. Otra curiosidad histórica es la visita del Arcipreste de Hita a los canónigos de la colegial para reprenderles por su escandalosa costumbre de vivir amancebados con barraganas, visita que el mismo Juan Ruíz nos cuenta en su Libro del Buen Amor. No dejaremos de recorrer el bonito claustro gótico.

Puerta posterior del antiguo ayuntamiento. tal vez por esa puerta entraba el alcalde por el estado noble, el bachiller Fernando de Rojas
Puerta posterior del antiguo ayuntamiento. tal vez por esa puerta entraba el alcalde por el estado noble, el bachiller Fernando de Rojas

Junto a La Colegial se encuentra el que fue antiguo ayuntamiento de Talavera, en el ejerció sus funciones de alcalde Fernando de Rojas y actualmente alberga la Delegación de la Junta de Comunidades por lo que puede ser visitado.

Monasterio Jerónimo de Santa catalina en un cupón de los años 50 pro coronación de la Virgen del Prado
Monasterio Jerónimo de Santa catalina en un cupón de los años 50 pro coronación de la Virgen del Prado

Entre este edificio y la torre de La Colegial se accede a la plaza del Cardenal Tenorio llamada así en honor de este paisano que construyó y fundó numerosas obras hospitalarias y monasterios además de su realización más conocida, el puente del Arzobispo. Por esta plaza se accede a una de esas fundaciones, el Monasterio de Santa Catalina, aunque hoy día es más conocido por el nombre de San Prudencio, debido a que alberga la institución que llevaba ese nombre y que acogió a niños desvalidos de Talavera, Velada y Vitoria. Su protector, Jacinto Aguirre era vasco, su hijo Prudencio, al que debe su nombre la institución, murió siendo niño y las posesiones de este terrateniente, mayoritariamente situadas en término de Velada sirvieron para financiarla. Este Monasterio de Santa Catalina, cuyo símbolo, la rueda con que fue martirizada, se puede contemplar labrado en el exterior del ábside, fue habitado por monjes jerónimos y por ello también se conoce su iglesia como de San Jerónimo. Aunque la primitiva construcción de 1397 era mudéjar y queda algún resto que nos sugiere ese estilo como la puerta y alguna ventana situadas en la plaza del Cardenal Tenorio, la mayor parte del edificio de la iglesia pertenece a los siglos XVI y XVII y es de estilo predominantemente renacentista con un toque de herreriano. El cabecero es de composición muy bella con retablo barroco y frontones segmentados con figura y pináculos. La escalera de subida al coro es una curiosa construcción granítica suspendida. Para contemplar la iglesia en toda su magnitud debemos rodear el conjunto por la calle Río Tajo y la travesía de San Jerónimo y así acceder además al antiguo lagar de los monjes destinado a museo etnográfico.

Panel de azulejos de Ruiz de Luna que representa a San Prudencio en la entrada de la Fundación Aguirre
Panel de azulejos de Ruiz de Luna que representa a San Prudencio en la entrada de la Fundación Aguirre

Tomamos la calle del Horno que se dirige al antiguo huerto de San Agustín. Precisamente ahí se encontraba el antiguo alcázar de Talavera, donde vivieron los gobernadores árabes y cristianos, pernoctaron los reyes y fue asesinada y enterrada la madre de Enrique de trastamara, doña Leonor de Guzmán. Hoy solamente quedan sus cimientos y algunos muros en el interior del huerto, aunque se está excavando para hacer un parque arqueológico. Por esa misma calle accedemos al Museo Ruíz de Luna, si está abierto podremos conocer una de las mejores colecciones de cerámica del mundo, recogidas en su mayoría por este ceramista que supo reimpulsar la más paradigmática artesanía de nuestro pueblo. El edificio donde se ubica no es otra cosa que el propio convento de San Agustín fundado por San Alonso de Orozco en 1566. Fue la Casa Madre de la Orden de los Agustinos Recoletos y antes de ser museo también se alojaron en el edificio las primera instalaciones docentes de Talavera.

Aeco de San Agustín por donde pasaban los frailes al huerto.
Aeco de San Agustín por donde pasaban los frailes al huerto.

En la placita de San Agustín se puede contemplar la fachada de ladrillo de la iglesia del convento que, como otras construcciones que veremos más adelante, es obra de Fray Lorenzo de San Nicolás, arquitecto que dejó en Talavera durante el siglo XVII una buena muestra de su peculiar obra en ladrillo. Esta iglesia también fue teatro, liceo y casa de vecindad y está destinada a exhibir la azulejería del museo.

Murallas de la alcazaba en una antigua postal
Murallas de la alcazaba en una antigua postal

Salimos de la plaza de San Pedro y nos dirigimos hacia la izquierda pasando por el convento de la Encarnación de las madres Bernardas. Fue fundado con la dote del mayorazgo de doña María de Albornoz al que se uniría al enviudar el de su marido el marqués de Aravaca, cuando falleció ahogada mientras se bañaba bajo los arcos del Puente Viejo. En este monasterio se encuentra el sepulcro del cardenal Gil de Albornoz, de la familia de los fundadores. Nos dirigimos después hasta la plaza de Villatoya, que deba su denominación a la presencia en la misma del palacio de los marqueses de Villatoya. Es un palacio gótico del siglo XV donde durmieron varios reyes de paso por la ciudad, se accede por una portada de arco rebajado decorado con exorno de pináculos y bolas y el portal cuenta también con dos robustos arcos torcidos.

Seguimos nuestro paseo por la calle del Teatro y en la desembocadura de la misma encontramos el Teatro Victoria que le da nombre, es un edificio de principios de siglo recientemente restaurado. La fachada tiene un encanto especial por su decoración con personajes del teatro y la música en cerámica de Ruíz de Luna.

Rincón del casco viejo en la Plaza de San Agustín
Rincón del casco viejo en la Plaza de San Agustín

Frente al teatro se halla un palacio, el de los condes de la Oliva, otro ejemplar de los muchos palacios de la hidalguía local que hubo en Talavera. Nos hallamos en la plaza del padre Juan de Mariana, hijo de un canónigo de la Colegial y precursor en España de las ciencias históricas a quien se levantó el monumento que se erige en la plaza por suscripción nacional en 1888. “Príncipe de los Historiadores” se le llama en la placa que puso la Real Academia de la Historia en el pedestal de su estatua de bronce, con motivo de cuya inauguración Benito Pérez Galdós dijo que Talavera era “la patria de la historia por ser la patria de Mariana”. Enfrente del monumento se encuentra el ayuntamiento actual que fue palacio arzobispal. Terminamos aquí nuestro recorrido por “La Villa”, la Talavera más antigua cercada por el primer recinto de la muralla.

FIESTA DE SAN ANTÓN. NAVALMORALEJO

SAN ANTONIO ABAD

Panel de azulejos representando a San Antonio Abad procedente de su antiguo hospital, hoy en la ermita de El Prado. Siglo XVI Panel de azulejos representando a San Antonio Abad procedente de su antiguo hospital, hoy en la ermita de El Prado. Siglo XVI

Nació san Antón en el Alto Egipto en el siglo III, retirándose al desierto y siendo el primer anacoreta y fundador de la vida eremítica en el desierto de Tebas, lugar poblado de viejas tumbas y cuevas donde se comenzaron a retirar devotos deseosos de soledad espiritual. cuenta su leyenda que el demonio le sometió a numerosas tentaciones que supo soslayar y que se representan en variadas escenas de su vida que comentaremos en otra ocasión.

Fueron tantos los discípulos que acudieron a compartir con él su vida de retiro que construyó en aquel desierto numerosos monasterios e incluso emperadores o padres de la Iglesia como San Atanasio fueron a pedirle consejo. Fue tanta su fama que al morir con ciento cinco años le pusieron el apodo de “El Grande”.

En los monasterios de los monjes antonianos y en sus hospitales, además de otras enfermedades se trataba principalmente el ignis sacer o fuego sagrado, llamado así por producir un enrojecimiento de la piel producida por la intoxicación denominada ergotismo. Estaba originado por el envenenamiento con el pan contaminado por el cornezuelo del centeno, muy habitual en la antigüedad y en la Edad Media, un hongo que también producía alucinaciones por ser uno de sus componentes el ácido lisérgico, el moderno LSD o “acido”de la psicodelia de los años 60. Algunos autores han aventurado la posibilidad de que alucinaciones colectivas y episodios de supuesta brujería de la Edad media tuvieran que ver con intoxicaciones masivas con este hongo.

Detalle del panel anterior donde aparecen los animales, de los que el santo es protector Detalle del panel anterior donde aparecen los animales, de los que el santo es protector

También ha estado vinculada a San Antón la curación de los animales y todavía el día de su fiesta el 17 de Enero se hacen bendiciones y desfiles con animales que en Talavera por su proximidad al antiguo hospital del santo se han venido celebrando principalmente en la parroquia de San Andrés. Los monjes tenían el privilegio de criar cerdos en los robledales y encinares. Durante todo el año campaba libremente en muchos pueblos el “guarro de San Antón”, que era alimentado por todo el vecindario y que se sacrificaba el día de la fiesta, por eso aparece en muchas de las representaciones del santo. Durante el siglo XVII los cerdos de sus Hospitales gozaban de derechos especiales de pasto y ya se les reconocía por la campanilla. Para algunos es en realidad la representación del diablo que tentó a san Antonio en tantas ocasiones, y para otros aparece como símbolo de la grasa que se utilizaba para fabricar los remedios que servían para tratar el ignis sacer. Otra versión dice que el demonio se le apareció en forma de jabalí y Antonio le venció y domesticó. Uno de los atributos del santo es la campanilla que lleva el lechón y que para algunos servía para ahuyentar a los malos espíritus por alusión a las tentaciones de san Antonio.

Procesión de San Antón en Navalmoralejo Procesión de San Antón en Navalmoralejo

Aparece siempre el santo como un anciano vestido con el hábito de San Antonio de sayal oscuro con capuchón. Sostiene frecuentemente un bastón terminado en forma de T. También aparece en muchas ocasiones la letra egipcia tau como símbolo del santo y de su orden. Es frecuente que se dibuje en las escenas una ermita que simboliza la vocación eremítica del santo tebano, como sucede en su representación en los azulejos de la Basílica de El Prado.

Los romanos celebraban también en Enero unas fiestas llamadas consualias en las que se pretendía librar del mal a los animales. Se coronaba a los asnos delante del altar de Júpiter y no debemos olvidar que en algunas localidades de España entre las que destaca Madrid se coronaba un rey de porqueros y un rey de los puercos.

Los animales que aparecen con más frecuencia en sus rituales y simbología son los cerdos y los equinos y hoy día todavía muchos de sus festejos cuentan con la presencia de caballos y de hogueras que a veces se saltan con ellos.

Tirándose por la "peña fariza" en Navalmoralejo el día de San Antón Tirándose por la «peña fariza» en Navalmoralejo el día de San Antón

La victoria sobre demonios y espíritus malignos es otro de los elementos característicos de este santo como justifica su hagiografía y en un santo agrario tan antiguo como éste no es raro que se invoque su protección tanto para pedir buenas cosechas y cría de ganados y para los humanos. En este sentido contamos en la comarca con un curioso ritual en el pueblecito jareño de Navalmoralejo. Sus gentes celebran la misa, bendicen a los animales y hacen procesión con el santo. Comparten después una comida y los vecinos se dirigen a un paraje cercano al pueblo donde se la gente se desliza por una piedra granítica a modo de tobogán para que el año siguiente les sea favorable en todos los sentidos. Cuando visité el pueblo me decían para poner en valor la costumbre que antiguamente se tiraba por la «Peña Fariza» hasta el médico y la guardia civil. En el lenguaje de la comarca «fariza» es tanto como «resbalosa» y farizarse o esfararse es resbalarse. El santo era también protector de varias enfermedades como la peste y la rabia.

Otros elementos comunes a esta fiesta son las hogueras que algunos interpretan como culto al sol y no hay que olvidarse que el santo y sus monjes llevaban la letra o cruz de tau símbolo de la divinidad solar egipcia y de la orden.  Aquí también hay que reseñar que San Antón protegía del rayo.

Otro día hablaremos de la abundante iconografía del santo en cerámica de Talavera procedente en su mayoría del desaparecido hospital que tuvo la orden en el barrio de San Andrés como hemos comentado ya.

LA LEYENDA DEL NACIMIENTO DEL ALBERCHE

DOS LEYENDAS

Hércules matando al rey Gerión, con las tres cabezas
Hércules matando al rey Gerión, con las tres cabezas

Gerión es el primer rey mitológico de Tartessos. Fue antepasado de Argantonio, el último rey y el que hizo progresar más su reino antes de que un gran cataclismo unido a la presión fenicia y al agotamiento del comercio de los minerales que le proporcionaban su gran riqueza acabara con aquella civilización..

De Gerión dicen los griegos que apacentaba sus manadas de bueyes junto al Guadalquivir y que uno de los trabajos de Hércules fue precisamente arrebatarle esos ganados. Gerión tenía tres cabezas y tres cuerpos y Hércules lo mató atravesando sus tres corazones con una flecha impregnada de la sangre venenosa de la Hydra.

Meandros por las praderas del primer tramo del río Alberche

Rafael Gómez, archivero municipal, ha recogido una curiosísima leyenda de nuestra comarca en la que aparece este rey Gerión como creador del río Alberche.

Hay dos versiones. En una de ellas el gigante Gerión se agacha a beber agua del Tajo y bebe con tanta sed que al levantarse se marea y su vómito hace que nazca el río Alberche. En la segunda lo que le provoca su sed desmedida es una gran necesidad de orinar y esta orina fluyente es la que da lugar al Alberche, cuyo recorrido tendría esa forma peculiar, con la característica gran curva que traza al entrar en la provincia de Madrid para dirigirse luego a Talavera, por el jugueteo con el chorro de la micción del propio gigante Gerión.

El Alberche a su paso por Navalosa
El Alberche a su paso por Navalosa

Hay otra leyenda con la que a veces bromeamos quienes tenemos afición por la historia, que como todas las leyendas puede que tenga algo de verdad. En algunos cronicones de los siglos XVI y XVII que hablan de la historia de Talavera se dice que nuestra ciudad fue fundada “por los griegos de Cádiz” y no es nombre de chirigota. Esto que parece un disparate, pues Cádiz fue en realidad una ciudad fenicia, puede que tenga algo de verdad.  Ya hemos visto cómo hasta el Tajo subió la cultura tartéssica, que era en realidad una cultura indígena con un probable sustrato céltico atlántico y muy influenciada y admirada por los griegos, que siempre la tuvieron como aliada contra las colonias de los fenicios, y que en muchos referencias clásicas se confunde con Cádiz.

¿Y quién nos dice a nosotros que la primera población fundada en la pequeña elevación a orillas del Tajo y La Portiña no lo fuera por gentes de aquella Edad del Bronce tan influenciadas por los “griegos de Cádiz”?

Fuente del nacimiento del Alberche

LOS CANALES DE LOS MOLINOS DE AGUA

LOS CANALES DE LOS MOLINOS DE AGUA

Nuevo capítulo de mi libro ya «Los Molinos de Agua de la Provincia de Toledo» que iremos publicando en sucesivas entregas.

EL CANAL (fig. 10)

Esquema de los elementos de un canal molinero
Esquema de los elementos de un canal molinero

Las presas desaguan en su canal a través de una compuerta lateral, situada generalmente sobre la ladera del cauce del río (fig. 5). Los canales pueden estar excavados en el talud natural de la ribera o hacerse de fábrica más o menos elaborada en mampostería, ladrillo e incluso sillería. Otras veces el molinero se ha visto obligado a tallar canales en la roca, casi siempre en pequeños tramos.

Lo más frecuente era que se combinaran diversos aparejos de construcción adaptándose a la modestia del molino o a las dificultades del terreno y así, por ejemplo, en terrenos impermeables como los arcillosos suelos de La Jara se hallan canales simplemente excavados en la tierra, algo que sería absolutamente ineficaz en las arenosas tierras del valle del río Guadyerbas o del Alberche pues se perdería la mayor parte del caudal.

En un molino de Malamoneda, sobre el río Cedena, en una zona de grandes bloques graníticos, o en algunos molinos del Pusa, sobre terrenos de cuarcita o pizarra, se ha llegado incluso a perforar  la roca con un túnel de 2,5 metros de largo por 1 de ancho para conseguir así la continuidad del canal sin perder altura. A veces se ha llegado a tallar el canal en la roca viva durante algunos metros. En La Jara se llegan a extraer enormes lajas de pizarra para conseguir esa continuidad.canalmol2
Es frecuente que el canal salve regatos y arroyos afluentes del río mediante pequeños acueductos y puentecillos de obra, troncos vaciados e incluso bidones cortados. Estos afluentes perpendiculares al canal deben ser evitados porque más que aportar caudal, pueden encenagar e incluso destruir con su arrastre de materiales la obra de canalización.

Cuando el terreno es muy permeable o el canal se ha construido con deficientes materiales, se suele revocar el suelo o el interior del canal en su totalidad para evitar fugas de agua. En La Jara se utilizan con frecuencia las lanchas de pizarra para enlosar los canales y proteger las paredes de la erosión de la corriente en los tramos curvos de su recorrido. En los Montes de Toledo o en la Sierra de San Vicente se emplea el granito en forma de empedrado o de lanchas que por su gran tamaño dan aspecto casi megalítico a algunos de estos canales. Este es el caso de un molino en el arroyo Navajata, en término de los Navalmorales (Foto 2).

Por razones topográficas, algunos canales no se han construido sobre el talud del cauce pero han conseguido mantener el desnivel necesario mediante elevación, bien sobre una obra maciza de mampostería, como el molino de Villapalos 2, o bien sobre acueductos de uno o varios arcos de piedra o ladrillo. Sobre Riofrío, en La Nava de Ricomalillo, se conservan algunos ejemplos de estos pequeños acueductos.

escorrentíasifónLa estructura del canal suele reforzarse mediante cajeros arriostrados con losas de piedra, tirantes metálicos e incluso con troncos de madera que unen entre sí las dos paredes laterales del canal.

En las zonas de la Campana de Oropesa y Velada se encuentran varios ejemplares que carecen de canal por lo que les denominaremos como molinos de Apresa de acceso directo@ (fig. 9B). Se caracterizan porque el edificio se levantaba adosado al mismo muro de la presa y en medio del cauce, a modo de contrafuerte de la misma presa (fig. 11). El saetillo recibía el agua directamente de la presa a través de un orificio situado en la parte media inferior de la misma. Estos molinos se localizan en arroyos de escaso caudal, donde la ausencia de avenidas importantes permite la conservación de las presas que, por otra parte, tienen bastante cubicaje para compensar la escasez de agua. Son ejemplos de molinos de presa de acceso directo los de arroyo de la Pradera 3 y arroyo de Malezo 1 en Valdeverdeja, el molino de Tarrara en el Torrico y el de arroyo del Molinillo en Velada. Este tipo de molino ya es descrito en el siglo XVIII por Villareal y Berriz y curiosamente coincide con esta cronología la fecha de construcción inscrita en los muros de dos de estos ejemplos (Foto 3).

presadirectaOtro tipo de molino que también carece de canal propiamente dicho es el de las aceñas y grandes molinos de regolfo del Tajo. Puede crearse cierta confusión con lo que en estos artificios se conoce como A la canal A en femenino y que consiste en la estructura de obra en forma de túnel cuadrado que, formando parte del edificio molinero, discurre bajo el suelo del mismo conduciendo el agua hasta el cárcavo donde se aloja el rodete del regolfo como más tarde describiremos. En los tratados clásicos como el de Turriano, a estas canales se las denomina Abombas@[1].

La sección adecuada para los canales viene dada por el caudal que deberán acoger y por la velocidad del mismo. Ésta no deberá ser demasiado lenta porque ocasionaría la obstrucción por sedimentación, ni excesivamente rápida porque provocaría la erosión y rotura de los canales que ya sabemos suelen ser de precaria construcción. En general interesan valores mínimos de velocidad puesto que así se ocasionará menos pérdida de pendiente al precisar el canal de una menor inclinación[2].

Canal molinero en su desembocadura en el cubo
Canal molinero en su desembocadura en el cubo

Las aguas arenosas deberán llevar algo más de velocidad para evitar su depósito y consiguiente obstrucción. En concreto la velocidad media necesaria para el funcionamiento adecuado de los artificios molineros se ha calculado entre 0,25 y 0,50 metros por segundo y las pendientes habrán de ser del 0,0004 al 0,0005.

El perfil de la sección del canal habrá también que ser tenido en cuenta y, si es rectangular, deberá medir al menos el doble de anchura que de altura. En las secciones trapezoidales los taludes tendrán una inclinación correspondiente al doble de la base respecto a la altura si están excavados y hasta  0,5-0,20 por 1 si se trata de obras de albañilería.

La longitud de los canales depende fundamentalmente de la pendiente del terreno y de la altura de caída del agua que se quiera conseguir en el molino, aunque para el diseño del canal siempre se tendrá en cuenta que el remanso de la presa no debe anegar los molinos  que se encuentran río arriba, como antes se dijo.

Se da el caso en algunas corrientes fluviales, como el arroyo de Los Molinos o de Saucedoso en Castillo de Bayuela y Riofrío en La Jara, de que en ellos es aprovechada casi toda la pendiente porque cada canal parte del socaz del molino anterior, captando las aguas inmediatamente después de haber movido el rodezno, muchas veces directamente sin ser necesaria ni siquiera la presa pues el canal parte del mismo cárcavo del molino anterior.

Canal molinero labrado en la pizarra
Canal molinero labrado en la pizarra

Es fácil encontrar canales con una longitud de pocos metros y otros que llegan a medir más de un kilómetro. Son ejemplos del primer caso algunos molinos situados en tramos de cascadas con pérdida brusca de nivel, como el arroyo de Malezo o Piejachica 2 que capta con un pequeño canal el agua del anterior molino situado sólo unos metros por encima de él, pero con un considerable desnivel ya que se halla junto a un despeñadero ( ver su planta ).

Los molinos de La Mancha por el contrario, dada la escasa pendiente del terreno, suelen tener largos canales si se trata de molinos de rodezno. Los molinos de regolfo precisan más bien de un mayor caudal pues se adaptan a una escasa pendiente y aprovechan la energía centrífuga del agua más que la gravitatoria, como más tarde veremos.

Canales muy cortos, e incluso inexistentes, se pueden también encontrar en casos como el de los molinos de Garganta Tejeda en el Real de San Vicente, donde el agua tras salir del cárcavo de un molino se encuentra con la balsa del siguiente. Estos ingenios se disponen en un corto trayecto de corrientes con bastante pendiente en cuyas riberas se excavan las balsas de almacenamiento del agua.

Los canales suelen estar dotados de aliviaderos (fig. 9) que sirven para regular el caudal, impedir el rebosamiento del cubo o dar agua a los huertos y prados del molinero. Estas explotaciones complementarias se sitúan en los aterrazamientos ribereños paralelos al canal, entre él y el río, en la zona que se conoce como la Aisla@ del molino. Otra utilidad de los aliviaderos es la de desviar el caudal necesario para que abreven los muchos animales que rondan el molino ( mulas de acarreo, cerdos, gallinas, etc.) y que forman una parte importante del aprovechamiento global del molino.

El canal cuenta para su servicio con escaleras o simples lajas embutidas en el muro que facilitan el acceso para solucionar obstrucciones, para accionar las compuertas o  para facilitar las reparaciones necesarias de grietas y fugas de agua.

La inaccesibilidad del terreno ribereño obligaba al molinero en ocasiones a ingeniárselas con pequeñas obras hidráulicas. Así ocurre en el quinto molino del arroyo del Pilón en término de El Torrico donde, para facilitar el paso subterráneo del agua y permitir el acceso de las caballerías, se construyó un rústico sifón (fig. 12) similar al utilizado en los canales actuales de regadío para salvar los caminos.

Hay canales que se ensanchan antes de la entrada al cubo del molino permitiendo así el represamiento del agua. Estas pequeñas represas, que no debemos confundir con las construidas para desviar el caudal del río, son denominadas en nuestro ámbito Abalsas@y se asocian a muchos molinos de escaso caudal, sobre todo en Los Montes de Toledo.

En el arroyo de la Pradera y en el arroyo del Pilón, ambos en las cercanías del molinero pueblo de Valdeverdeja, encontramos dos artificios de los denominados como Ade escorrentía@ (fig. 13). En  ellos el canal solamente cuenta con uno de los muros que va circundando la ladera y va recogiendo el agua de regatos, vaguadas y fuentes, intentando así aprovechar todos los recursos hídricos que puedan caer sobre las lomas que recorre. No son éstos dos molinos de escorrentía puros, ya que se ayudan de una presa en los arroyuelos mencionados para conseguir algo más de caudal. Tienen por tanto un sistema mixto de captación, de presa y de escorrentía.

Un caso similar se da en los molinos de la cabecera del río Guadyerbas en Navamorcuende, donde además de una importante fuente que ha sido canalizada hasta ellos, se toma agua de la escorrentía a través de canales que cortan la ladera y que desembocan en una balsa de almacenamiento desde donde parte el canal que alimenta a los molinos.

En la desembocadura del arroyo Cubilar sobre el río Uso se sitúa el molino del Álamo (fig. 14) dotado de un doble sistema de canal que recoge el caudal de las dos respectivas presas situadas en cada una de las corrientes confluentes. Este sería un molino de Adoble canal@.

Ya hemos llegado al final del canal donde una rejilla impide la caída de cuerpos extraños al receptor, evitando así la obstrucción del saetín

[1] LOS VEINTIÚN LIBROS…:Opus cit, p. 327

[2] De IGUAL, J.: Opus cit. pp. 44-49.

RUTA DEL MUDÉJAR RURAL

RUTA DEL MUDÉJAR RURAL

Ruta del Mudéjar Rural de mi Libro "Rutas y Senderos de Talavera y comarcas"
Ruta del Mudéjar Rural de mi Libro «Rutas y Senderos de Talavera y comarcas»

Un nuevo recorrido de mi libro Rutas y Senderos de Talavera y Comarcas que nos da la oportunidad de conocer parte de la comarca de El Horcajo y dos iglesias mudéjares.

Azulejos del siglo XVI en la iglesia de Mañosa que representan a San Pedro.
Azulejos del siglo XVI en la iglesia de Mañosa que representan a San Pedro.

Iniciamos nuestro trayecto poco antes de llegar a Cebolla desde Talavera, a menos de un kilómetro del pueblo hay una desviación que, en dirección norte, nos lleva hasta el despoblado de Mañosa, Solamente queda la iglesia de lo que fue un lugar habitado hasta finales de este siglo. La parroquia estaba bajo la advocación de San Pedro, que aparece en una bonita placa de cerámica de Talavera sobre la puerta principal, también es digna de detenerse la cerámica del siglo XVII que adorna los muros junto al altar. El templo es del siglo XVI y tiene su encanto. El entorno se encuentra poblado de las higueras de Cebolla, famosas desde antiguo por su magnífico fruto que se exporta, las viñas cercanas producen el vino de Montearagón, el más comercializado y conocido de la comarca.

Tampoco es muy antigua la iglesia de Cebolla aunque impresiona su  gran mole de ladrillo con una estilizada torre que destaca sobre el casco urbano. La picota y el palacio de los señores feudales, con su balconada en la fachada, también merecen una parada .

Vista de cebolla desde el despoblado de Mañosa
Vista de cebolla desde el despoblado de Mañosa

Preguntamos por el cordel que nos llevará a Erustes por un vallecillo de olivares y cañaverales pasando junto al antiguo rollo de ladrillo que se halla a la derecha del camino sobre un montículo, cruzamos sobre la vía férrea y llegamos a este pueblecito que guarda un precioso tesoro artístico entre su caserío.

La iglesia de Erustes, construida en el siglo XIV aunque con pruebas de anteriores elementos en el siglo XII y tal vez de la construcción de templo romano un anterior. Tiene varios detalles en los que detenerse. En primer lugar la torre con decoración de lacería en ladrillo típicamente mudéjar y ventanas en arco de herradura. Ya en el interior, un impresionante artesonado de madera con lacería de formas geométricas y con estalactitas y piñas de hermosa tradición morisca. Es monumento declarado Bien de Interés Cultural y también cuenta con dos interesantes paneles de antigua cerámica de Talavera.

Detalle de la decoración mudéjar de la torre de la iglesia de Erustes
Detalle de la decoración mudéjar de la torre de la iglesia de Erustes

Salimos de Erustes en dirección sur y tomamos una desviación a la izquierda que nos lleva a la estación de ferrocarril que, como la de Montearagón, tiene ese sabor especial de la arquitectura ferroviaria neomudéjar de principios de siglo.

Cruzamos un puente sobre la vía que nos llevará, por un camino que discurre por el vallecillo del arroyo Mesegar, hasta el pueblo del mismo nombre. Aquí también podemos visitar una iglesia mudéjar con la torre similar a la de Erustes aunque algo más sencilla. El interior tiene un falso techo que no permite ver el artesonado pero su construcción en ladrillo con grandes arcos de gruesos muros es interesante, así como la disposición de la puerta, situada en la base de la torre.

Portada de la iglesia mudéjar de Mesegar
Portada de la iglesia mudéjar de Mesegar

Descendemos hasta la carretera de Talavera a Toledo por la Puebla de Montalbán y la tomamos hacia la derecha en dirección al cruce de Malpica, junto a él y sobre una loma, se encuentra el Castillo de Villalba. Tiene esta fortaleza el halo mágico de haber estado habitada por los templarios que defendían desde ella el estratégico paso del ganado por el valle del Tajo. Parece que se asienta sobre algún muro de dependencias romanas, probablemente de alguna villae situada junto a la calzada que por aquí discurría uniendo Toletum y Emérita Augusta pasando por Talavera o Caesaróbriga.

Ermita de San Illán de Cebolla
Ermita de San Illán de Cebolla

Seguimos nuestro trayecto por la carretera hasta que, dos kilómetros antes de llegar a Cebolla, tomamos un camino a la derecha que nos lleva hasta la ermita de la Virgen de la Antigua, patrona del pueblo y de la que, hasta un reciente robo, se conservaba una imagen de alabastro procedente según tradición popular, del Castillo de Villalba. La ermita se encuentra bajo la advocación de San Illán hijo de San Isidro. Son curiosas dos placas de cerámica del XIX de la fachada y una reja del XVIII en la parte posterior y un magnífico panel interior de azulejos talaveranos sobre la vida del santo.

Fuente de San illán, donde acudían para curarse la rabia
Fuente de San illán, donde acudían para curarse la rabia

Aguas milagrosas

Dice el párroco de Cebolla en 1786 :» …,se llama la fuente del Calbete, de la que el rey Dn.Phelipe gastó cuando bajó a Portugal, que hasta dicho reino se la llevaron de dicha fuente; …la de San Illán, abogado del mal de rabia, en donde de infinitas tierras vienen a valerse de su patrocinio los inficionados de semejante mal….se llama la fuente del Santo, porque estando arando dio con la rejada en una piedra y salió agua para que bebiese su amo».

OTRAS OBRAS ATRIBUIDAS A JUAN FLORIS, PRECURSOR DE LA CERÁMICA TALAVERANA

Panel de Santa Marina en Cañaveral (Cáceres)

Aunque como veremos son varias las obras que se han atribuido a Floris, precursor de la cerámica renacentista talaverana,  en mi opinión no está muy justificada esa supuesta autoría en la mayor parte de los casos, aunque puede que se elaboraran ya en Talavera bajo la influencia del artista flamenco. Considero que sokamente la autoría de dos de ellas está plenamente justificada, aunque no haya documentos que lo prueben a ciencia cierta.

Imagen de Santa Bárbara en Cañaveral

Es el caso de alguno de los paneles de la iglesia parroquial de Cañaveral, localidad también situada en el ámbito de Plasencia, que sí presentan características que nos hacen considerar que son obra del flamenco. En primer lugar, la calidad figurativa de la pintura de las santas representadas; también nos orientan en ese sentido sus colores, similares a los del frontal de Garrovillas, y por último la decoración de los azulejos de repetición que enmarcan las figuras de Santa Marina en el centro con Santa Bárbara y Santa Catalina a los lados, muy parecidos en sus motivos vegetales y geométricos a los de ese pueblo cercano a Cañaveral y también en el ámbito de la ciudad del Jerte.

Una característica muy peculiar de estos paneles de Cañaveral es que las figuras de los santos no se sitúan en un marco alrededor del cual se instalan los azulejos de repetición, sino que en este caso los motivos vegetales y geométricos invaden ese marco formando parte del fondo del cuadro, por lo que hay azulejos que presentan dibujo mixto de pintura figurativa junto a motivos decorativos de repetición en la misma pieza.

Retablo de la Virgen y el Niño de Oropesa

Otra obra de azulejería cuya muy probable autoría es atribuida a Juan Floris es un panel que representa a la Virgen y el Niño y que se hallaba en el pórtico de la ermita de la Virgen de Peñitas en Oropesa. El gran especialista en cerámica de Talavera Ángel Sánchez Cabezudo atribuye esta obra al ceramista flamenco, creo que con gran acierto.

No sabemos de donde procede el panel, si fue desmontado de algún templo o monasterio de Oropesa o si tal vez es fruto de una donación del coleccionista oropesano Platón Páramo, pero el caso es que fue reinstalado en la ermita sin colocar todos los azulejos que lo enmarcaban, aunque se ha restaurado completamente recuperándolos y mostrando la obra completa, tal como se pudo contemplar en todo su esplendor en la exposición “A témpora”.

La gran calidad del trazo, los colores azul oscuro, verde y morado característicos de obras de Floris como la de Garrovillas, los motivos vegetales y «metálicos», que forman la decoración de los azulejos de repetición del panel, aunque no se ven las típicas ferroneries que siempre se han atribuido al autor. Todo esto, junto el hecho de que este ceramista realizó otros trabajos para un noble oropesano, como el que se localiza hoy día en la ermita del Cristo de Garganta la Olla, nos dan también alguna pista. Sánchez Cabezudo ha demostrado también cómo esta obra pudo ser modelo para otras distribuidas por la geografía extremeña y castellana.

Panel de azulejos de la ermita del Cristo en Garganta la Olla

En la ermita referida de Garganta de la Olla, en la comarca de la Vera de Plasencia, se hallan los pobres restos de un panel de azulejos procedentes al parecer del santuario cercano de San Martín, y recolocados en la Ermita del Cristo del Humilladero. La parte datada y atribuida a Floris es el escudo heráldico central que según reza el rótulo pertenece a Gaspar Enríquez de Montalvo, vecino de Oropesa. Se encuentra rodeado de azulejos de arista y otros planos de probable origen talaverano, aunque parecen de fecha posterior.