ARQUITECTURA POPULAR IV: BARRO, ADOBE Y TAPIAL

ARQUITECTURA POPULAR IV: BARRO, ADOBE Y TAPIAL

Materiales de construcción con el adobe y el tapial
Materiales de construcción con el adobe y el tapial

EL BARRO:

El barro se empleaba apisonado como suelo de las viviendas más pobres y primitivas, o en cuadras y dependencias secundarias. También se utilizaba mezclado con paja en el enlucido de paredes de tapial, adobe o mampostería.

Para la formación de pequeños tabiques recubriendo un armazón de cañas unidas con cuerdas de esparto. Se utilizaban no solo para la separación de dependencias sino también en falsos techos o en los paños que formaban las campanas de las chimeneas y algunas dependencias de almacenamiento.

EL ADOBE:

Muro de adobes en Nuño Gómez
Muro de adobes en Nuño Gómez

“El adobe es un ladrillo de tierra cruda o cocida solamente al sol, y mezclado con algo de paja para que se una y consolide», según definición del Diccionario de Autoridades.

Aunque podemos encontrar construcciones de adobe en toda la zona que nos ocupa, es en los valles fluviales y tierras bajas donde la escasez de piedra hace más frecuente su utilización, encontrándonos no solo los doblados y las edificaciones secundarias hechas de este material sino también las viviendas completas. Este es el caso de pueblos como Alcolea, Azután y Alcañizo, que se encuentran en terrenos de poca abundancia de piedra, aunque ésta no es la regla absoluta y hay localidades, como por ejemplo Nuño Gómez, que, aún teniendo granitos cercanos, utilizan con profusión el adobe en sus construcciones.

En otros muchos pueblos es frecuente encontrar fabricada en mampostería la primera planta y que el doblado sea de adobe o tapial. Los muros sin carga, medianerías y todo tipo do construcciones secundarias y de almacén estén también en muchas ocasiones, construidas de este material.

Campana de chimenea hecha con palos y cañizo entre ellos enlucido con barro
Campana de chimenea hecha con palos y cañizo entre ellos enlucido con barro

La elaboración del adobe era más frecuente en primavera para evitar el excesivo calor que los resquebrajaba ocasionalmente también se fabricaban a finales del verano o comienzos de la otoñada, época en que también el clima era lo suficientemente suave.

El barro se extraía de lugares apropiados de composición arcillosa y preferentemente del tipo llamado “blanco gredoso” aunque debía tener algo de arena para no ser excesivamente pastoso y no quebrarse con facilidad ante los cambios bruscos de temperatura.

Después do amasarse se mezclaba con paja y se extendía sobre una era donde previamente se había esparcido también paja que impedía que el barro se pegara al suelo. Era conveniente que el barro así elaborado se oreara a la intemperie al menos un mes, volteándolo en repetidas ocasiones.

El paso siguiente era introducir el barro en unos moldes adecuados o “gradillas” pasando una tablilla o rasero que eliminara las rebabas. Después de secarse durante dos días se colocaban sobre un lado para que se airearan ambas caras y a continuación se apilaban los adobes dejando espacios intermedios para su secado definitivo. Una forma de conservación de los adobes hasta su utilización era cubrirlos de paja para evitar las inclemencias del tiempo.

El adobero era un artesano que solía tener otros medios de subsistencia, cobrando los adobes generalmente por unidad.

Muro de tapial con enlucido de barro y machones de adobe
Muro de tapial con enlucido de barro y machones de adobe

EL TAPIAL:

Una tapia es un trecho de pared de determinada medida que se hace en una horma y se seca al aire. Covarrubias, citando al padre Guadix dice que es de origen arábigo.

La horma o molde es lo que propiamente se llama tapial y está formado de dos tablazones paralelas, clavadas con listones y aseguradas con clavijas de palo y cuerdas, que junto a dos tableros más pequeños o cabezales dan forma a uno de los segmentos de tapia.

En la “tapia real” se mezcla la tierra con algo de cal, al menos en la cara externa de la pared para darle una mayor consistencia. Después se prepara la tierra de manera similar a como se hacía con los adobes, y mezclada o no con paja, se vierte dentro del molde de tablas antes descrito apisonándola con los pies o con pisones de madera.

Estructura de madera para dar forma a los muros de tapial
Estructura de madera para dar forma a los muros de tapial

Como quiera que la humedad ascendente acabaría rápidamente con los muros de tapial o de adobes necesario que ambos se construyan sobre una cimentación con un zócalo o murete de piedra de al menos treinta centímetros de altura.

Las dimensiones de las tapias variaban en su anchura entre veinticinco y sesenta centímetros, siendo la longitud de cada tramo de unos dos metros y medio y su altura de unos ochenta y cinco centímetros (una vara).

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