UN PASEO POR GUADYERBAS LAS BAJAS

UN PASEO POR GUADYERBAS LAS BAJAS

En la entrada anterior hablábamos del Guadyerbas en su tramo medio hasta llegar a los arenales del baldío de Velada declarado parque fluvial con los sotos del Guadyerbas y que podéis encontrar en la entrada de este blog:

PARAJES Y PAISAJES DE VELADA, Los Arenales de El Baldío y Sotos del Guadyerbas

Roltulo que indica que entramos en el parque fluvial de Guadyerbas y los arenales del baldío de Velada
Roltulo que indica que entramos en el parque fluvial de Guadyerbas y los arenales del baldío de Velada

Desde la desembocadura del arroyo de Riolobos en el Guadyerbas, se introduce el río en el Baldío de Velada, planicie conocida en la zona como Los Llanos de Velada. Tanto las riberas del Guadyerbas como esta llanura en apariencia esteparia han sido recientemente reconocidas por la Junta de Comunidades con la figura de Parque Fluvial por la peculiaridad y riqueza de su ecosistema.

Vale la pena recorrer los caminos que surcan el Baldío debido a que en algunos lugares nos dará la sensación por sus arenales de que nos encontramos en una playa, o en un desierto. Allí crecen plantas xerófilas específicas de suelos esteparios que bruscamente pueden dar paso a otros lugares donde crecen los helechos como si nos encontráramos en las húmedas laderas de Gredos. En otras ocasiones encontramos islotes de vegetación con bosquecillos de alcornoque acompañados de brezo o robles de buen porte. Si nos acercamos al Guadyerbas nos sorprenderá su tupida vegetación de ribera con fresnos, sauces, alisos, espinos o endrinos en parajes que constituyen toda una sorpresa, especialmente en las zonas de La Aliseda, La Fresneda, El Toril, o Casillas.

Pero sigamos con nuestro recorrido por el embalse de Navalcán y la parte más baja de su cauce hasta su desembocadura en el Tiétar.

NAVALCÁN Y SU ENTORNO

Restos del Dolmen de navalcán, casi siempre sumergido bajo el embalse
Restos del Dolmen de navalcán, casi siempre sumergido bajo el embalse

Desde el paleolítico dejaron los seres humanos huellas de su paso por estas tierras, y por ello se encuentran útiles de sílex en las orillas del Guadyerbas. En la Edad del Cobre se levantó el dolmen que actualmente se sitúa bajo las aguas del embalse de Navalcán. Sí que se pueden ver en el Museo de Santa Cruz de Toledo los dos grandes bloques de piedra de la entrada que tienen grabadas dos serpientes como también representaba un menhir hoy desaparecido que se encontraba en el reculaje del pantano. Los restos romanos y medievales completan el patrimonio histórico del entorno navalqueño. En la repoblación abulense de estos territorios Navalcán habría estado incluida en el Sexmo de Las Herrerías junto a otros lugares como Arenas de San Pedro o Ramacastañas para, a finales del siglo XIV, pasar con otras aldeas cercanas a formar parte del señorío de Oropesa, contra el que mantendría durante su historia numerosos pleitos por diferentes problemas sobre dehesas y aprovechamientos.

Partimos en esta excursión del muro del embalse de Navalcán y nos dirigimos por la orilla izquierda del Guadyerbas descendiendo a cierta distancia de las orillas, siguiendo por el borde de las elevaciones sin bajar hasta el cauce, pues las grandes piedras hacen más difícil andar por él. El sendero se hace más claro cuando giramos en dirección oeste.

Después de un tramo con grandes bloques rodados y pozas en el cauce, llegamos primero a los restos de los machones de mampostería de un puente que probablemente sostuviera una estructura de madera para permitir el paso. Siguiendo un sendero empedrado llegamos luego a un antiguo puente medieval cuyo arco, muy aplanado, parece ir a derrumbarse de un momento a otro y es el que se conoce en la zona como el “Puente Romano”. Algo más abajo observaremos aún los restos de los pilares de otro puente también de aspecto antiguo.

El llamado puente romano de sobre el Guadyerbas
El llamado puente romano de sobre el Guadyerbas

Cruzando el “Puente Romano” podemos acceder en la otra orilla y ver un viejo molino de agua que conserva su cubo y sus construcciones auxiliares de vivienda, cuadras, zahúrdas etc… Al norte, cerca de allí, se encuentra el yacimiento tardorromano de El Rondal.

El lugar es adecuado para la pesca del black-bass y también abundan los cangrejos americanos, tanto en las pozas del río como en la balsa posterior al puente, a la que dan sombra varios  álamos de buen tamaño donde se abre el valle del Guadyerbas en un paraje muy ameno.

Molino en el Guadyerbas por debajo del puente Romano
Molino en el Guadyerbas por debajo del puente Romano

En sus inmediaciones se encontraba una de las antiguas aldeas del entorno del actual pueblo de Navalcán en los primeros años de la repoblación cristiana, allá por el siglo XIII, Estos primitivos lugares poblados desaparecieron hacia el siglo XVIII, según dice la tradición, por una plaga de carcoma que asoló el caserío definitivamente. Se trata de la aldea de Guadyerbas las Bajas y hoy apenas quedan algunos restos, como un amago de calle delimitada por fresnos que se dirige hacia la iglesia, de la que apenas podemos vislumbrar grandes fragmentos de muros derruidos y construidos con argamasa, además de los cimientos y el arranque de los muros del templo cuando estaba en pie.

Horno de cal de guadyerbas todavía con la última carga de cal sin cocer
Horno de cal de guadyerbas todavía con la última carga de cal sin cocer

Desde allí nos acercaremos a un par de hornos que se encuentran al sudeste de la iglesia, el primero es un tejar situado sobre una pequeña elevación donde todavía se puede ver el horno propiamente dicho, que se completa con la era donde se extendían los ladrillos antes de cocerlos y la pila donde se amasaba el barro. También completa el patrimonio etnográfico de este rincón un calero u horno de cal en el que podemos ver la “boca de dar fuego” en la parte inferior y la “boca de cargar” en la parte superior. Por ésta se cargaba el horno con las piedras calizas del entorno para cocerlas y así hacer la cal. Tiene este horno la peculiaridad de haberse abandonado con toda su carga justo antes de cocerse.

Ruinas de la iglesia de Guadyerbas las Bajas
Ruinas de la iglesia de Guadyerbas las Bajas

Como vemos, todo un curioso patrimonio por el que es interesante curiosear en un entorno natural muy agradable de praderas y risqueras de granito a las orillas del río Guadyerbas. Desde aquí podemos subir por la carretera que vuelve al muro del pantano, desviándonos antes unos trescientos metros por el arroyo del Estanco que cruza la carretera, y que debe su nombre a una antigua presa que para algunos tendría origen romano. Volveremos después nuevamente a la carretera y llegaremos por ella a nuestro punto de partida.

El tramo que nos queda hasta la desembocadura en el Tiétar discurre entre prados donde pastan las vacas y los venados de las fincas colindantes en un paisaje con predominio del encinar.

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