EL DESAPARECIDO CONVENTO DE LA TRINIDAD

LA TRINIDAD

Fotografía de uiz de Lunade la actual calle y plaza de la Trinidad con el convento al fondo
Fotografía de uiz de Lunade la actual calle y plaza de la Trinidad con el convento al fondo

 HISTORIA

 Varias de las historias inéditas de Talavera hacen referencia a la antigüedad de este monasterio que se fundó en 1430, según tradición popular, sobre una ermita que se remontaba a tiempos visigodos. Poco más se sabe sobre sus orígenes pues parece que durante un incendio desatado en un mesón cercano llamado «de las Tres Puertas», llegó el fuego al archivo quemándose todas las antiguas escrituras y documentos que «en la celda del ministro se custodiaban».

Según Francisco de Soto, cuando los frailes vinieron a asentarse en Talavera se hospedaron en casa de un médico de la ciudad y la frecuentación del modesto convento por «grandes predicadores y confesores espirituales, que con el ejemplo de su virtud y enseñanza aficionaron a los naturales de tal calidad, que con sus limosnas fue creciendo el edificio, hasta que llegó al estado y forma que hoy tiene.»

Llegó a ser una de las grandes casas de la orden trinitaria celebrándose en este cenobio numerosos capítulos provinciales a los que acudían  los prelados de Castilla y Andalucía. Era la sexta fundación de la orden en  antiguedad.

La Desamortización  pone en venta sus edificios, la Huerta de los Trinitarios y el llamado corral de los Carneros. Su último destino fue el de fábrica de harinas antes de que, lamentablemente, se convirtiera en bloque de viviendas. Solamente dos portadas de acceso se conservan como entradas del inmueble.

La Trinidad cuando era fábrica de harinas en fotografía aérea de los años 60
La Trinidad cuando era fábrica de harinas en fotografía aérea de los años 60

DESCRIPCIÓN

La iglesia tenía considerables dimensiones y un crucero capaz y suntuoso. Se hallaba adornada por numerosas capillas con sus retablos utilizándose la capilla mayor para enterramiento de los miembros de la noble y antigua estirpe talaverana de los Duque de Estrada.

Una de las capillas de la iglesia alojaba a la cofradía de la Concepción que antes radicaba en la iglesia de San Pedro. Por este motivo se celebraban solemnemente las fiestas de la Purificación, la Anunciación y la Concepción en la iglesia del monasterio.

Final de la calle San Francisco y al fondo fachada de la Trinidad
Final de la calle San Francisco y al fondo fachada de la Trinidad

Otra capilla de la que al menos conservamos la imagen es la de la Virgen de la Soledad que era protagonista de «dos procesiones a que concurría mucho número de gentes; la primera se hacía el segundo domingo de cuaresma por la tarde a Nuestra Señora del Prado y había sermón. La segunda se hacía en Viernes Santo por la noche con muchas luces y muy devotas insignias». Hoy día la imagen es custodiada en la iglesia de Santiago.

Los franceses se cebaron en sus destrozos con este monasterio «cuyas celdas en número de sesenta, oficinas, cocina, refectorio, coro refectorio, órgano, el precioso retablo del altar mayor, archivo, puertas de la iglesia y de la sacristía y el hermoso palenque de piedra que daba acceso a este templo fue todo derribado, saqueado, incendiado y destruido».

Detalle de la portada del antiguo convento en uno de los edificios que ocupan su lugar en la calle de San Isidro
Detalle de la portada del antiguo convento en uno de los edificios que ocupan su lugar en la calle de San Isidro

En los testimonios gráficos que aún conservamos se puede percibir el edificio como una gran construcción en ladrillo que presenta un buen crucero y la espadaña junto a la fachada suroeste que se remata con un frontón. Las portadas que se conservan están decoradas con la cruz de los trinitarios en los escudos y dinteles. El templo fue seguramente reformado y ampliado en el siglo XVII, como se deduce del dibujo de Van der Wingaerde, donde presenta dimensiones y aspecto más modestos, sin la capilla mayor ni el crucero.

Vista parcial del dibujo de Vander Wingaerde donde aparece el el siglo XVI el convento de La Trinidad con una construcción más modesta
Vista parcial del dibujo del siglo XVI de Van der Wingaerde donde aparece marcado con una E  el convento de La Trinidad con una construcción más modesta

 

 CURIOSIDADES Y PERSONAJES

 Entre los miembros de la familia de los Duque de Estrada, protectora del monasterio de La Trinidad, destacó Fernando Duque de Estrada que fue maestresala de los Reyes Católicos, ayo del príncipe D. Juan y más tarde mayordomo de Juana la Loca, embajador en Francia y después en Inglaterra donde negoció el matrimonio de la princesa Catalina con Enrique VIII. El palacio de la familia ocupaba el solar del actual «Casino». Puede que la confianza de los monarcas con este hombre influyera en el hecho de que a su paso por Talavera, Isabel y Fernando pernoctaran en este convento.

Fotografía del antiguo teso de ganados que llegaba hasta la actual calle de San Isidro quedando el convento de la Trinidad casi en las afueras
Fotografía del antiguo teso de ganados que llegaba hasta la actual calle de San Isidro quedando el convento de la Trinidad casi en las afueras

La fundación de los conventos trinitarios tenía como primer objetivo el rescate y atención de los cautivos tomados por los musulmanes a los cristianos. Había en el monasterio un Santo Cristo del Rescate al que los talaveranos tenían gran devoción y se le atribuían numerosos milagros, parece que la imagen fue rescatada por un trinitario de Talavera que lo trajo de Argel. Se le hacía fiesta especialmente ceremoniosa en el mes de Septiembre. Otra procesión solemne de todo el cabildo venía al convento el día de la Sma. Trinidad y los escribanos de la ciudad custodiaban aquí el santísimo los días de Jueves y Viernes Santo.

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3 thoughts on “EL DESAPARECIDO CONVENTO DE LA TRINIDAD”

  1. Estupenda entrada, don Miguel. Como detalle curioso puedo contarle que los niños de mi generación, allá por el 1960 y pocos, solíamos visitar el solar de la fábrica de harinas, creo que ya también abandonada, para proveernos de pequeñas piezas de mármol, sin duda provenientes del viejo convento. Las utilizábamos en nuestros juegos, principalmente en el de los “santos”, que consitía en arrastrar con dicha piedra, tirándola desde una distancia previamente marcada, el mayor número posible los cartoncillos impresos de las cajas de cerillas, que recortábamos y poníamos en un círculo o redondel marcado en el suelo. La gran lisura de aquellos mármoles los volvían muy apreciados y ventajosos frente a los cantos rodados o lascas que también utilizábamos para estos y otros divertirmentos.
    Un cordial saludo.
    A. J. Ramos

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