ARRABALES NUEVOS, 3 RUTAS

ARRABALES NUEVOS

Cabeza de un verraco vettón en la Torre del polvorín, conocida como "Cabeza del Moro"

Cabeza de un verraco vettón en la Torre del polvorín, conocida como “Cabeza del Moro”

Nos situaremos para iniciar este nuevo recorrido en la llamada Torre del Polvorín que actualmente se destina a oficina de información turística. Formaba parte esta torre del segundo recinto amurallado y tiene la peculiaridad de tener embutido en sus muros un bulto de verraco granítico, muestra de que el pueblo céltico vettón anduvo con sus ganados recorriendo los prados y cañadas no sólo de Talavera, sino de toda su comarca, donde se encuentran numerosos ejemplos de estas esculturas zoomorfas. La imaginación popular quiso ver en esta escultura ya muy erosionada la cabeza de un moro y así, Cabeza del Moro, es como se llama la calle desembocar en la Plaza de la Alameda donde confluye con la calle del Sol. Antiguamente se situaba aquí una de las puertas del segundo recinto amurallado, hacia la mitad del trayecto de la calle del Sol podemos ver algunas casonas palaciegas de la arquitectura tradicional talaverana con nobles portadas. Una de ellas, declarada Bien de Interés Cultural, perteneció a la familia del historiador local Jiménez de la Llave.

Iglesia de San francisco
Iglesia de San francisco

Desandamos la calle del Sol y tomamos la de Gregorio Ruiz para girar a la izquierda por la del Prado y así llegar a la calle de La Trinidad, llamada así por haberse encontrado en las proximidades el convento de la Santísima Trinidad, fundado en 1490 y asentado sobre lo que fue una antigua capilla visigoda, de él solamente se conservan la portada de entrada como acceso de un edificio moderno de viviendas que se construyó en su lugar. En esta misma calle de La Trinidad, antes de llegar a la manzana que ocupaba este convento y en la acera de enfrente, se puede observar la reproducción de un precioso panel de cerámica que decoraba una antigua perfumería y que luego fue una oficina de la Caja Postal. El original se exhibirá en el Museo Ruíz de Luna. Toda la zona que vamos visitando es la zona comercial de la ciudad, se prolonga por la calle San Francisco que ahora recorremos hasta llegar a la iglesia del mismo nombre, es construcción que primero fue parroquia y después fue convento franciscano fundado a instancias de fray Hernando de Talavera, confesor de la Reina Católica.

Seguimos entre comercios por la calle San Francisco, Talavera ha sido y es centro de una gran comarca natural que además, debido a sus ferias y al Mercado de Ganados, atrae a los habitantes de los pueblos de su alfoz que han adquirido aquí desde siempre sus enseres y mercancías, por ello el visitante debe saber que en esta ciudad puede encontrar de casi todo y que puede ir de tiendas por sus comercios con un trato muy especial, propio de la forma de ser abierta del talaverano. En esta calle de San Francisco se halla todavía algún ejemplar de las viviendas tradicionales que habitaba la burguesía acomodada. Otro edificio característico es el de la antiguo oficina de correos construida de ladrillo combinado con decoración cerámica de Ruiz de Luna. Frente a él parte la calle Delgadillo donde se encuentran algunas casonas del tipo de construcción tradicional talaverana. La más hermosa es la conocida como Palacio de los Pizarro que cuenta con un magnífico patio decorado con cerámica de Ruiz de Luna.

Rosetón mudéjar de la iglesia de Santiago
Rosetón mudéjar de la iglesia de Santiago

Seguimos la calle Delgadillo y torcemos a la izquierda por Ramón y Cajal hasta la calle Mesones, para torcer en dirección sur hasta la iglesia de Santiago, un magnífico ejemplar de arquitectura mudéjar en ladrillo aunque la torre tiene la base de mampostería y en ella, como en otros antiguos edificios talaveranos, pueden verse embutidos antiguos sillares romanos, en este caso algunas piedras de molino. Es muy interesante su decoración de lacería de ladrillo y los arcos ciegos lobulados enmarcados con alfices. El rosetón de la fachada occidental no tiene nada que envidiar a las mejores obras de arte mudéjar. Parte de las estructuras de la iglesia están ya encuadradas en el arte gótico ojival, como la bóveda de crucería de la capilla del Santo Sepulcro en el interior. Esta iglesia fue edificada entre los siglos XIV y XV.

Al final de la calle Mesones se puede ver una de las torres que formaban la puerta de Zamora, era ésta una de las entradas al segundo recinto amurallado. En la placita adyacente se situaba la Cárcel de la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera, una de las más antiguas instituciones de policía rural de Europa. Varios carteles explicativos intentan suplir el lamentable derribo de este edificio, solamente se percibe un arco de la antigua capilla de Roque Amador aneja a la cárcel.

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Volvemos sobre nuestros pasos hasta la iglesia de Santiago donde nace la calle de San Sebastián que guarda en alguna de sus construcciones con el sabor de lo que fue la Talavera medieval antes de la explosión urbanística de los años sesenta. Uno de estos edificios, con la fachada blasonada, es otro de los antiguos hospitales de la ciudad.

Llegamos a la calle Cerería y tomamos la de Fray Hernando de Talavera pues en ella todavía se conserva, aunque en deplorable estado, la que fue casa del confesor de la Reian Católica; influyó decisivamente para que doña Isabel apoyara la aventura americana de Colón y fue el primer arzobispo de Granada tras su reconquista además de un hombre de letras. Continuamos por esta calle para, al final de la misma, doblar a la derecha y así llegar a la Plaza de Aravaca, en ella se encuentra, actualmente ocupada por la Delegación de la Consejería de Agricultura un edificio muy característico de la arquitectura “racionalista” de principios de siglo que en Talavera combinaba el ladrillo con la ornamentación de cerámica, sobre todo en el patio interior.

Torre de la Iglesia de San Miguel
Torre de la Iglesia de San Miguel

Junto a esta plaza de Aravaca se sitúa otra pequeña placita, la de San Miguel, en ella se pueden todavía observar los restos de la iglesia mudéjar que le da nombre. Puede percibirse en una modesta vivienda cómo asoma la arquería y la torre del recinto amurallado que fue reutilizada como campanario de la iglesia y presenta ventanas con arco de herradura. De aquí fue cura beneficiado Gabriel Alonso de Herrera que por sus escritos del siglo XVI es considerado el pionero de las ciencias agronómicas en España.

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