TIERRAS DE TALAVERA, HISTORIA DE UNA IDENTIDAD (4) DEL DESASTRE PROVINCIAL AL DESASTRE AUTONÓMICO

TIERRAS DE TALAVERA, HISTORIA DE UNA IDENTIDAD (4)       DEL DESASTRE PROVINCIAL AL DESASTRE AUTONÓMICO

Los franceses fueron causa principal de la decandencia talaverana del siglo IX

Y es en esos mismos años en los que Talavera sufre una de sus más agudas crisis económicas y demográficas de su historia cuando se acomete la división del territorio nacional en las actuales provincias. Nos encontramos en 1833 y éste es uno de los hechos más desafortunados de la historia de nuestra ciudad, pues se incluye a la misma en la provincia de Toledo, partiendo su territorio histórico entre varias otras provincias. La Jara no se conserva como unidad geográfica y parte de ella se incluye en la provincia de Cáceres, con localidades como Valdelacasa, Garvín, Peraleda de San Román, Alía, Villar del Pedroso o Guadalupe; otra parte se incluye en la provincia de Badajoz, concretamente los pueblos de Castilblanco y Valdecaballeros, y, por último, la población de Anchuras, que a su vez había sido aldea de Sevilleja de la Jara es incluida de una manera absurda en la provincia de Ciudad Real. Tan poco sentido tiene esta última segregación de nuestro territorio que actualmente depende sanitariamente de Talavera por una lógica cuestión geográfica

Mapa de 1813 en el que s ve la entidad talaverana

En 1820 se distribuye el territorio en relación a los partidos judiciales de la época y por primera vez se reconoce la vinculación geográfica a Talavera de los pueblos del valle del Tiétar, históricamente unidos a Ávila pero por razones obvias de proximidad y comunicaciones mucho más vinculados a Talavera, por la evidente dificultad que supone cruzar los puertos para cualquier relación personal, comercial o de servicios que deseen tener sus vecinos.

La división napoleónica en prefecturas en que Talavera era capital de una subprefectura

A finales del siglo XIX comienza a despertar en Talavera el movimiento obrero, afectando principalmente al proletariado campesino, por ser éste el sector que más trabajo proporciona en la ciudad. Hay algunas revueltas importantes como la de las trescientas mujeres que toman las calles y asaltan el monasterio de los jesuitas movidas por la carestía del pan y la falta crónica de trabajo a la que las corporaciones caciquiles de la época no dan solución. Es necesario que acudan fuerzas a caballo de la Guardia Civil de Toledo para reprimir el movimiento. El sindicalismo se va forjando en la ciudad, vinculado como en el resto de Castilla en mayor medida a la UGT, que tiene una Casa del Pueblo. También hay afiliados a la CNT que cuentan en Talavera con un Ateneo Libertario para promocionar la cultura y el movimiento obrero anarquista.

Sello de CNT de un documento en que se da por desaparecido a un miliciano en el que se ve la denominación de la ciudad como Talavera del Tajo

Apenas un mes y medio permanecerá Talavera en el territorio republicano, y durante ese tiempo se cambiará el nombre de Talavera de la Reina por el menos monárquico de Talavera del Tajo. La situación estratégica de la ciudad hace que nuevamente vuelva a sufrir los avatares bélicos, primero en la batalla para tomarla las tropas nacionales, y más tarde por la represión que aquí se desencadena, situando en las antiguas fábricas de seda una de las mayores prisiones de la posguerra, en la que se encierran en condiciones muy duras miles de presos republicanos. Muchos otros son condenados a trabajos forzados y son recluidos en la penitenciaría de Santa Apolonia, para construir el Canal Bajo del Alberche, un viejo proyecto de principios de siglo que supondrá la explotación mediante regadíos de la rica vega del Tajo, esa vega que desde siempre ha llamado la atención de numerosos viajeros que por aquí pasaban y que lamentaban que sólo fuera aprovechada para siembra y olivares, a pesar de las magníficas posibilidades de regadío que se presentían.

Búnker de la Guerra Civil en Alcaudete

La Talavera que desde principios del siglo XIX parecía mantenerse aletargada comienza a crecer en parte por la nueva población que atraen estos regadíos que gestiona el Instituto Nacional de Colonización y en parte por una revitalización del comercio y los servicios. La industria y la artesanía son sectores que no acaban de despegar, aunque aparecen algunos tímidos signos de desarrollo de estas actividades.

Los regadíos requieren de colonizadores que desarrollen su actividad en las parcelas que se reparten entre gentes del entorno inmediato y especialmente de la zona de La Vera, que por tradición siempre ha estado muy unida a la cultura del agua y de los cultivos hortofrutícolas, el tabaco y el algodón. Estos cultivos suponen también la creación de ciertas infraestructuras de almacenamiento y procesado, además de un aumento de servicios de maquinaria agrícola y otras pequeñas industrias auxiliares. Talavera casi cuadruplica su población en pocos años con una población de aluvión que se integra inmediatamente en la ciudad, pero que no es uniforme culturalmente y no mantiene una conciencia de identidad ni de unidad geográfica de la comarca. La historia y la cultura de la ciudad son ignoradas por la mayor parte de esa población y en la situación de crecimiento especulativo desmedido se produce durante la década de los sesenta y setenta un urbanismo nefasto que destruye buena parte del patrimonio histórico que aún permanecía en pie.

Cuadro alegórico de Ruiz de Luna en un folleto sobre los regadíos delAlberche

Durante los años sesenta Talavera supera en población a Toledo y algunos talaveranos de la época comienzan a plantear la posibilidad de una provincia talaverana que ni las rígidas estructuras del franquismo ni las no menos incuestionables del estado de las autonomías permiten siquiera plantear.

Se producen en los años finales del franquismo y de inicios de la transición algunos movimientos que demuestran cierta conciencia de comunidad de intereses entre los talaveranos. Una de ellas es la movilización ciudadana que con ciertos tintes folklóricos reclamó para la ciudad la instalación de la factoría de Ford que finalmente recaería en Almusafes. La otra ocasión en que por primera vez hay cierta unión entre fuerzas políticas y sociales de la ciudad para evitar un atropello finalmente consumado fue la que se provocó ante el anuncio del Trasvase Tajo–Segura que afectaba a uno de los elementos más característicos para la comunidad, su río, en el que se bañaban sus vecinos y trascurría su tiempo de ocio, y que desde entonces quedó convertido en poco más que un colector de las aguas residuales de Madrid.

Mapa de la comarca económica de Talavera en el Banco de España. Ruiz de Luna
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