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RUTA DEL MENHIR

RUTA DEL MENHIRruta-del-menhir

El paseo de hoy discurre entre los vecinos pueblos de Velada y Gamonal. Partiremos de este último que hoy es entidad local menor dependiente del ayuntamiento de Talavera, a cuya Tierra siempre perteneció, aunque como pueblo independiente.

Menhir de la laguna del conejo entre Velada y Gamonal
Menhir de la laguna del conejo entre Velada y Gamonal

Gamonal cuenta con algunos elementos patrimoniales que debemos reseñar. En primer lugar, hay que destacar su iglesia con un altar de azulejería talaverana de Ruiz de Luna. También tiene el pueblo un vía crucis con un calvario pintoresco, algunos rincones de arquitectura popular en mampostería de granito con muros blanqueados y el lavadero desde el que parte nuestra ruta.

Se trata de un lavadero tradicional con numerosas pilas de piedra en dos círculos que rodean a sendos pozos de los que se extraía el agua. Se ha adecentado la zona con un parque.

Lavadero de Gamonal, vista parcial
Lavadero de Gamonal, vista parcial

Gamonal es pueblo de tradiciones festivas. La antiquísima fiesta de las Mondas que se celebra en Talavera se conserva gracias a que durante dos décadas los vecinos de Gamonal siguieron haciendo su ofrenda a la Virgen del Prado, como desde el tiempo de los romanos se hacía ya con la diosa Ceres.

Desde este pueblo se llevaba un carrito tirado por dos carneros y decorado con flores y banderitas que hoy día es el símbolo de esta fiesta, aunque se hacían y hacen actualmente otras ofrendas diferentes por otras localidades de las Tierras de Talavera.

También conservan la tradición de salir al campo para hacer “calvote” comiendo bellotas, castañas… el día antes de Todos los Santos, o también salen de comida campestre durante el “jueves de comadre”, en carnaval. Aunque su fiesta más característica es también en carnaval con el desfile de los quintos en soldadesca.

LA EXCURSIÓN

 Ruta del menhir

 Recorrido aproximado 12 kilómetros, tres horas y media

 Desde el lavadero tomaremos el camino que sale en dirección norte, justo en la raqueta del cruce de la carretera de Ávila, e iremos ascendiendo por él. A unos quinientos metros se ven a la izquierda unos pequeños taludes arenosos donde algunas mujeres de Gamonal extraían la arena y la vendían en Talavera para fregar las sartenes. Alguna de ellas falleció atrapada por la tierra cuando se derribó la pequeña galería de la que la extraían.

Ruinas de la ermita de la Encarnación
Ruinas de la ermita de la Encarnación

Seguimos subiendo por este camino y, aproximadamente a dos kilómetros del inicio, podemos desviarnos hacia el noroeste hasta la ermita de la Encarnación, antigua iglesia de un despoblado medieval anterior al actual asentamiento de Gamonal. Conserva todavía los muros muy deteriorados, la espadaña sobre un muro fortificado y también se percibe que tuvo un pequeño pórtico en la entrada sur.

Cruz del cCncho del Niño
Cruz del cCncho del Niño

Desde allí seguiremos  campo a través hasta la elevación que se percibe a poniente sobre con una roca con un vértice geodésico. Ésta es el Cancho del Niño que, como el resto del paraje inmediato del Cerro de los Lobos debe su nombre a que según una tradición, en una ocasión el hijo de una lavandera que jugaba por la zona se alejó de su madre y fue devorado por un lobo. Desde allí seguiremos por estas estribaciones del Berrocal, según indica el plano, hasta llegar a una vaguada que desciende en dirección oeste y que llega hasta la ermita Virgen de Gracia, patrona de Velada, que cuenta con una interesantísima azulejería Talavera del siglo XVI y XVII con una zona arreglada para las romerías.

Fragmento de un retablo lateral de la ermita de Velada que representa a Santa Águeda con sus pechos en la bandeja como atributo de su martirio
Fragmento de un retablo lateral de la ermita de Velada que representa a Santa Águeda con sus pechos en la bandeja como atributo de su martirio

Desde aquí seguiremos paralelamente a la carretera de Ávila que cruzaremos antes de que trasponga hacia los llanos del Baldío, dirigiéndonos hacia lo que parece una torre o atalaya, y que en realidad es un molino de viento que perteneció a los marqueses de Velada, cuyo escudo lucía sobre la puerta, aunque fue robado. Desde allí la vista es magnífica sobre los Llanos de Velada, donde se producen sus magníficas sandías y carillas, y el valle del Guadyerbas festoneado por su bosque de ribera, ambos protegidos por su riqueza ambiental, y al fondo, la sierra de Gredos. Podemos descender unos cientos de metros hasta la pintoresca fuente de Praomaría, junto al camino que desciende a los Llanos del Baldío velaíno, para desde aquí regresar por ese mismo camino a Velada,

Éste es un pueblo con un patrimonio considerable y digno de detenernos, como describimos en el capítulo en el que la Cañada Leonesa Oriental pasa por aquí.

Detalle del menhir mostrando sus cazoletas en término de Talavera de la Reina (Gamonal) y señalado uno de sus canales por la flecha
Detalle del menhir mostrando sus cazoletas en término de Talavera de la Reina (Gamonal) y señalado uno de sus canales por la flecha

Partimos después desde Velada en dirección sur por la cañada hasta donde se cruza con el Carril de las Mulas, y cerca del paraje conocido como la laguna del Conejo, a la derecha de nuestro camino, se encuentra sobre una elevación un curioso menhir que, como otros monumentos megalíticos de la comarca, también se localiza junto a estas viejas vías pecuarias. Se trata de un bloque granítico con la típica forma apuntada de los menhires que tiene en su cara sur numerosos huecos semiesféricos, las llamadas “cazoletas”, cuyo significado ritual para las gentes que lo erigieron hace cuatro mil quinientos años desconocemos.  Algunas de estas cazoletas están comunicadas por canalitos cuyo simbolismo también ignoramos.

Después nos dirigiremos por ese mismo carril de las Mulas hasta Gamonal, el punto de partida.

SAN CRISTÓBAL EN AZULEJERÍA ANTIGUA DE TALAVERA

SAN CRISTÓBAL EN AZULEJERÍA ANTIGUA DE TALAVERA Y SU HAGIOGRAFÍA

Es curiosa la representación de peces en el río que cruza San Cristóbal y que representa especies del Tajo, salvo una imaginaria ballena.

Réprobo fue un hombre del siglo III y originario de Asia Menor. Su leyenda cuenta cómo buscó al hombre de la tierra más poderoso para ponerse a su servicio. Primero sirvió a un rey, pero observó que en presencia de un juglar que nombraba al diablo en una de sus canciones el monarca temblaba solamente con su mención. Decepcionado, contactó con un brujo para que le diera a conocer al demonio y así poder servirle, pero cuando iban por un camino en el que había una cruz, el hechicero se puso a temblar. Réprobo se dio cuenta así de que el Crucificado era realmente el más fuerte y se puso por ello a su servicio convirtiéndose al cristianismo.  Conoció después a un ermitaño que vivía junto a un río y le aconsejó que, para ayudar a los demás y hacerse merecedor de servir a Jesús, debería ayudar con su gran corpulencia a cruzar la corriente a los viajeros. En cierta ocasión, cuando llevaba sobre sus hombros a un niño, notó que le costaba un gran esfuerzo pasar el río con su peso, que además iba aumentando a medida que cruzaba por el cauce. Cuando se lo dijo al muchacho, éste le respondió que eso le sucedía porque estaba llevando al amo del universo, ya que él era Cristo. Desde ese momento, Réprobo se hizo llamar Cristóbal o Cristóforo, nombre que significa “portador de Cristo”. Cristóbal se bautizó en Antioquia y predicó en Samos de Licia. El santo sufrió martirio y fue sometido a suplicios con barras de hierro y parrillas, además de sufrir varios intentos de ejecución hasta que finalmente fue decapitado.

Su imagen es muy familiar, pues fue representada generalmente en iglesias, catedrales, e incluso a las puertas de las ciudades, ya que era creencia antigua que si alguien se moría habiéndole contemplado se le perdonarían los pecados.

San Cristobal en un panel de azulejos del siglo XVI en la iglesia de El Casar de Talavera

*Iglesia parroquial de El Casar de Talavera. Talavera de la Reina Siglo XVI. Policromía. Altar lateral. Enmarcado en retablillo renacentista en azulejo formado por dos columnas acanaladas con capiteles decorados en color que sostienen motivos de grutescos y venera central. San Cristóbal lleva al niño y se apoya en un árbol. Se ve al ermitaño en la orilla del río y en el medallón de recortes con decoración vegetal de la zona inferior del retablo se ha dibujado al que probablemente es el ermitaño de la leyenda de San Cristóbal orando ante un crucifijo.

San Cristóbal en azulejería del siglo XVII de la ermita Virgen de Gracia de Velada

*Ermita de la Virgen de Gracia de Velada (Toledo). Retablo lateral. Siglo XVII. Policromía. El niño va sobre los hombros con la bola del mundo. Las figuras son esbeltas y el dibujo aunque muy rectilíneo, es seguro y de calidad como puede observarse por lo conseguido de la postura, el rostro o la sugerencia de volúmenes y pliegues de las vestiduras. El retablo enmarca las figuras entre columnas, mármoles simulados y cenefas de hojas de acanto y cadeneta, además de recuadro de bandas y filetes azules y amarillos.

Azulejería de la iglesia de Piedraescrita del siglo XVI representando a San Cristóbal

*Iglesia de Piedraescrita. Robledo del Mazo (Toledo). Policromía. Siglo XVI. El santo está flanqueado por las imágenes de los Padres de la Iglesia. En las aguas del río se suelen representar peces, anfibios y a veces animales fantásticos. En el caso de la azulejería talaverana es curioso constatar que los animales representados son los de la fauna del Tajo: carpas, barbos, bogas, anguilas y galápagos.

San Cristobal en azulejería talaverana del siglo XVII en la ermita de la Virgen del Prado

*Basílica de la Virgen del Prado. Talavera de la Reina. Siglo XVI. Policromía. Retablillo de San Cristóbal que se encuentra a la entrada del templo a la izquierda. Cristóbal lleva al Niño con la bola del mundo y se apoya en un árbol. Se ve al ermitaño en una cueva a la orilla del río, donde peces, tortugas e incluso ballenas surcan las aguas. El arco del retablo está decorado con ángeles, frutos y grutescos. Aparece el ermitaño en una cueva con una lámpara cuya luz guía a Cristóbal en el paso de la corriente.

EL GUADYERBAS ALTO Y MEDIO

EL GUADYERBAS MEDIO

Visitamos hoy el tramo alto y medio del río Guadyerbas con su paisaje y patrimonio. En parte recorrido por el mármol de Cibeles y Neptuno

El primer tramo del Guadyerbas discurre saltando en chorreras y casacadillas
El primer tramo del Guadyerbas discurre saltando en chorreras y casacadillas

El río Guadyerbas nace en El Piélago, lugar del que hablamos en otro capítulo. Es en este hermoso paraje donde el Padre Juan de Mariana habla de las mil fuentes que manan entre las cumbres de la Sierra de San Vicente. En aquellas umbrías se acumulaba la nieve en hondos pozos donde se llevaba en bolas o en caballerías y se helaba para luego dar buenos beneficios a los frailes del convento. Allí comienzan a unirse los regatos del deshielo entre prados frescos y tupidos rebollares donde hay una zona de esparcimiento y un campamento.

Es uno de los parajes más amenos de la comarca. Este río de resonancias árabes, “río de las hierbas” antes de despeñarse por chorreras hacia la presa pasa entre un conjunto de tres molinos de agua de los que uno de ellos es casi monumental pues tiene todo el edificio y el cubo fabricados en buena sillería. El primero es curioso porque mediante una presa que recorre la ladera recoge los regatos y el agua de escorrentía para mover después los tres artificios.

Estamos pues en el naciente del río Guadyerbas, y si es época lluviosa podemos dar un breve paseo por sus orillas viendo cómo desciende con bonitas chorreras y pequeñas cascadas.

Vale la pena también acercarnos a la presa y disfrutar del paisaje de su lámina de agua rodeada de robledales.

Presa del río Guadyerbas en Navamorcuende
Presa del río Guadyerbas en Navamorcuende rodeado de robledales y pinares

El río va descendiendo hasta un agradable lugar situado a sus orillas. En este paraje rodeado de fresnos y praderas se encuentra la ermita de Nuestra Señora de Guadyerbas, hoy convertida en pajar y de la que al menos desde el siglo XIII existen referencias históricas. Siempre tuvo fama la Virgen que acogía de buena intercesora para la lluvia: “Virgen de Guadyerbas, la hierba no nace/ y los corderitos se mueren de hambre/ Virgen de guadyerbas, la del manto azul/ enviadnos agua para todo el común”, como decían los lugareños en unas coplillas. Es en realidad la iglesia de una antigua aldea hoy despoblada, como sucedió con el también cercano lugar de Parraces, del que cuentan que fue abandonado porque alguien envenenó sus aguas.

Ermita del Guadyerbas cerca de Sotillo de las Palomas
Ermita del Guadyerbas cerca de Sotillo de las Palomas

El paisaje es sumamente agradable mientras vamos descendiendo el Guadyerbas: alcornoques de gran porte, tupidos encinares que se pierden en el horizonte,  ejemplares aislados de quejigo y de roble que enmarcan las praderas y cercados, y que nos hablan de una actividad mayoritariamente ganadera.

Junto al casco de Sotillo se mantienen las ruinas de un molino que funcionó durante un tiempo con una máquina de vapor cuando el caudal era escaso. Eran tiempos de escasez en la posguerra, pero el gasto de leña era tal que el invento fracasó. Va descendiendo el río junto a un cerro donde se halla una atalaya medieval en el paraje de Torrejón.

Molino en Guadyerbas junto a Sotillo
Molino en Guadyerbas junto a Sotillo
Grandes fresnos junto al Guadyerbas
Grandes fresnos junto al Guadyerbas

Paralelamente al río discurre la Cañada Leonesa Oriental. El paisaje es encantador, entre berrocales, prados y bosque mediterráneo solitario. La única compañía que se suele encontrar es el ganado bravo que en ocasiones pasta en las fincas colindantes por lo que debe caminarse con precaución.

Desde Montesclaros baja hacia el río la Ruta de la Cal que va uniendo los hornos en los que se cocía la cal, producto característico de esta localidad con el que se blanqueaban las viviendas de la comarca y se hacía la argamasa para utilizarla en la construcción.

Allí mismo se encontraba una cantera de mármol cuyos filones, fueron aquellos de los cuales en 1779 se arrancaron las moles de piedra con las que se esculpirían las esculturas de Cibeles y Neptuno de Madrid. Desde estas viejas canteras se observan otras más modernas todavía en explotación. Bajamos por el camino hacia el río continuando el mismo recorrido que siguió la materia prima de los emblemáticos monumentos madrileños, llegamos al Guadyerbas. Por su cauce se arrastraron sobre su arena los grandes bloques de mármol con el que se harían las dos esculturas hasta Velada para luego ser llevados hasta Madrid por un capataz con el significativo nombre de Pedro de la Paliza.

Podemos destacar en el recorrido otros dos viejos molinos desde hace mucho abandonados y una cercana Venta que daba servicio a los ganaderos trashumantes.

Nolino posiblemente romano junto a Riolobos
Nolino posiblemente romano junto a Riolobos

La cañada nos lleva hasta el Riolobos, un afluente del Guadyerbas que discurre por los términos de Mejorada y Velada. En sus riberas hubo también población romana y medieval, de las que sólo nos quedan algunos muros cubiertos por los sauces y el cubo de un antiquísimo molino que ya se nombra en documentos de principios del siglo XII, aunque los restos arqueológicos del entorno y el aspecto de su argamasa ha llegado a hacer pensar a algunos en el posible origen romano de ese artificio. Casi enfrente, pero en la otra orilla se encuentra el molino Burdías, único ingenio de la provincia que funcionó mediante una gran rueda gravitatoria de cangilones y siete metros de diámetro, parecida a la de las norias, que movía sus piedras, aunque hoy ha sido adaptado como vivienda.

La desembocadura de Riolobos en el Guadyerbas está cubierta de sotos muy frescos y agradables entre los que podremos practicar la pesca de bogas y barbos que suben en gran cantidad en las primaveras lluviosas. El Baldío de Velada con sus arenales comienza aquí, pero de ello hablaremos mañana.

PARAJES Y PAISAJES DE VELADA, Los Arenales de El Baldío y Sotos del Guadyerbas

PARAJES Y PAISAJES DE VELADA

Los Arenales de El Baldío y Sotos del Guadyerbas y otras cosillas

Camino sobre los arenales del Baldío de Velada
Camino sobre los arenales del Baldío de Velada

Esta es una villa que, a primera vista, da la sensación al visitante de no ser precisamente un pueblo rico en recursos naturales. Tal vez sea debido a esa idea sobre Velada que tiene el forastero por identificar su entorno con lo que en la comarca se conocen como “los llanos de Velada” y que no es otra cosa que el Baldío con su aspecto de llanura árida y arenosa que da al viajero una sensación casi desértica. Seguir leyendo PARAJES Y PAISAJES DE VELADA, Los Arenales de El Baldío y Sotos del Guadyerbas

LA MAGNÍFICA CERÁMICA DE LA ERMITA DE LA VIRGEN DE GRACIA

LA CERÁMICA DE  LA ERMITA DE LA VIRGEN DE GRACIA

Una de las obras artísticas más valiosas que enriquecen el patrimonio de la villa de Velada es la azulejería de la ermita de la Virgen de Gracia.

Fragmento de un retablo lateral de la ermita de Velada que representa a Santa Águeda con sus pechos en la bandeja como atributo de su martirio
Fragmento de un retablo lateral de la ermita de Velada que representa a Santa Águeda con sus pechos en la bandeja como atributo de su martirio

En un principio contaba el edificio con tres altares de cerámica. El altar mayor que todavía conserva la mayoría de sus azulejos, aunque algunos han sido cambiados de lugar en diferentes épocas, y los dos laterales que cuentan con los retablos adosados al muro pero que, al derribarse sus altares respectivos, han perdido los frontales originales, que pueden observarse en fotos antiguas. Esperemos que ni uno solo de esos valiosos azulejos que se cocieron en los alfares hace más de cuatrocientos años, en pleno apogeo de la cerámica talaverana, se pierda o se cambie del lugar para el que fue concebido. Seguir leyendo LA MAGNÍFICA CERÁMICA DE LA ERMITA DE LA VIRGEN DE GRACIA

SANTORAL DEL BARRO: Santa Apolonia

Ermita de la Virgen de Gracia de Velada. Retablo lateral. Siglo XVII. Policromía con predominio de naranjas, amarillos y azules. Las figuras son esbeltas y el dibujo aunque muy rectilíneo, es seguro y de calidad, por lo que algunos han querido identificar a su autor con algún pintor del taller de El Greco. El retablo enmarca las figuras entre columnas, mármoles simulados y cenefas de hojas de acanto y cadeneta. La santa sostiene la palma del martirio y una muela con las tenazas.

Ermita de la Virgen de Gracia de Velada. Retablo lateral. Siglo XVII. Policromía con predominio de naranjas, amarillos y azules. Las figuras son esbeltas y el dibujo aunque muy rectilíneo, es seguro y de calidad, por lo que algunos han querido identificar a su autor con algún pintor del taller de El Greco. El retablo enmarca las figuras entre columnas, mármoles simulados y cenefas de hojas de acanto y cadeneta. La santa sostiene la palma del martirio y una muela con las tenazas.

SANTA APOLONIA

Apolonia vivió en el siglo III en Alejandría. Durante el año 249, siendo una anciana diaconisa, sufrió martirio en las persecuciones que desencadenó contra los cristianos el emperador Filippo el Árabe. En aquel tiempo, un astrólogo pagano azuzaba al pueblo contra los cristianos, asegurando que la ciudad sería destruida porque blasfemaban contra sus dioses.

Masas enardecidas saquearon los barrios de la ciudad donde vivían los discípulos de Cristo ejecutando y martirizando a sus moradores. Santa Apolonia, fue golpeada con mazas y después de ser lapidada, la sentaron sobre una piedra, la abrieron la boca introduciéndola un trozo de hierro y con unas tenazas le fueron arrancando los dientes uno a uno destrozándola las mandíbulas. Algunos de sus torturadores habían encendido una pira y el cabecilla se mofaba preguntándola: ¿Dónde está tu Dios del amor que podría librarte de estos dolores? Si apostatas serás libre. Quisieron obligarla a pronunciar frases blasfemas bajo la amenaza de quemarla viva pero consiguió librarse de sus verdugos y ella misma se arrojó a las llamas. Acción que provocaría más tarde debates teológicos sobre si estaba o no justificado este “suicidio”.

La muela y las tenazas como atributo de la santa que simboliza su martirio

Se la representa casi siempre como una bella joven, aunque en la época de su martirio era ya una anciana. Aparece generalmente con vestido rojo y manto verde o pardo. Casi siempre lleva la corona real o de flores por haber sido virgen. La palma es símbolo del martirio y su atributo más frecuente son las tenazas sujetando una muela, o los dientes en una bandeja.La devoción en Talavera a Santa Apolonia queda patente no sólo por la alusión de su ilustre alcalde Fernando de Rojas en la Celestina, sino por la romería que se hace en el día de su festividad hasta la ermita dedicada a ella en El Berrocal.

EL MEGALITISMO EN EL TAJO, RÍO TAJO CAUDAL DE HISTORIA (iv)

EL MEGALITISMO EN EL TAJO

En el fondo del embalse de navalcán se encuentra este dólmen al que faltan los dos ortostatos de la entrada, hoy en el Museo de Santa Cruz de Toledo

En el fondo del embalse de Navalcán se encuentra este dolmen al que faltan los dos ortostatos de la entrada, que tienen grabada una serpiente en su superficie y están hoy en el Museo de Santa Cruz de Toledo

Hacia la segunda mitad del IV milenio a. de C. aparecen en nuestro entorno geográfico nuevos grupos de gentes, neolíticas todavía, cuya característica más sobresaliente es la de la construcción de grandes enterramientos colectivos llamados monumentos megalíticos. En la actualidad, y gracias a las nuevas dataciones de carbono 14, está cada vez más aceptado el hecho de que el megalitismo es un fenómeno occidental, gestado en la fachada atlántica, con una cronología que se remonta hasta el VI milenio a. de C. (Portugal y la Bretaña Francesa). Seguir leyendo EL MEGALITISMO EN EL TAJO, RÍO TAJO CAUDAL DE HISTORIA (iv)

MOLINOS DE VIENTO EN VELADA Y TORRALBA

MOLINOS DE VIENTO EN VELADA Y TORRALBA

Molino de viento de los marqueses de Velada
Molino de viento de los marqueses de Velada

Son muchos los molinos de agua de nuestra comarca, al ser surcada nuestra tierra por numerosos ríos y arroyos, pero al no tratarse de un territorio tan llano como lo es La Mancha no fue tan necesario construir ingenios movidos por el viento como lo fue allí, donde fue importada su tecnología desde Flandes.

Hueco donde se encontraba el blasón de los marqueses de Velada, constructores del molino de viento

En la comarca de Talavera hay dos molinos de viento de los que se conservan restos. Uno de ellos lo vemos cuando yendo hacia Arenas de San Pedro y pasado el casco de Velada vemos a la izquierda una construcción sobre una elevación que muchos confunden con una atalaya musulmana, aunque no es otra cosa que un molino de viento que perteneció a los Marqueses de Velada, que intentaban así contar con un ingenio que moliera la producción cerealística de su señorío, ya que el arenoso cauce del Guadyerbas era poco propicio para la construcción de molinos de agua porque en los llanos de Velada sería muy largo el canal necesario para ganar el agua la altura precisa para mover un artificio de agua, y además, el suelo arenoso haría que se filtrara gran parte del agua perdiéndose el caudal.

Interior del molino de viento de Velada

Es una construcción de sillarejo granítico con cintas de ladrillo y sillería en puerta y ventana. Se perciben también los huecos donde iba la estructura de madera del piso y la escalera. Lo que parecen almenas no son tales, sino los huecos donde iban las vigas de la techumbre del molino, aunque vamos a dejar para otra ocasión la explicación de su funcionamiento. Encima del dintel de la puerta se ve el hueco del blasón hoy desaparecido de los marqueses Velada, sus primitivos dueños y constructores.

Restos del molino de viento de Torralba, al fondo Oropesa
Restos del molino de viento de Torralba, al fondo Oropesa

El otro molino se encuentra en un olivar al otro lado de la autovía al suroeste del casco urbano de Torralba de Oropesa. Se conserva en peor estado pues apenas conserva la mitad de altura de sus muros, aunque se percibe también el arranque de la escalera helicoidal. En este caso la construcción es de mampostería de pizarra y ladrillo con argamasa. Me dicen los entusiastas de Rutas Arañuelas que había otro del que no quedan restos junto al camino que une Oropesa y Lagartera

Interior de las ruinas del molino de viento de Torralba de Oropesa
Interior de las ruinas del molino de viento de Torralba de Oropesa

 

 

PEQUEÑA CRÓNICA DE UN PASEO A LOS BAÑOS DEL HORCAJO Y DE LA GUARRA

PEQUEÑA CRÓNICA DE UN PASEO A LOS BAÑOS DEL HORCAJO Y DE LA GUARRA

Alcornocales de las dehesas de Velada
Alcornocales de las dehesas de Velada

(Enero  2016)

Para disfrutar de este invierno de almendros en flor, mariposas tempranas y hasta alguna culebra tomando el sol, y para alejarnos de la bulla de corruptos y cantamañanas, mi amigo Rafael, el Archivero, y un servidor hemos decidido recorrer las dehesas inmensas y desconocidas que se extienden entre Velada y Oropesa,

Y como siempre nos ponemos un objetivo en nuestros periplos, decidimos acercarnos hasta los Baños de El Horcajo, uno de esos charcos en los que las gentes de la comarca encontraban alivio a sus males reumáticos o «carranclas», que dicen los pacientes lugareños. Seguir leyendo PEQUEÑA CRÓNICA DE UN PASEO A LOS BAÑOS DEL HORCAJO Y DE LA GUARRA

EL HOMBRE DEL GUADYERBAS, UN CURIOSO YACIMIENTO PALEOLÍTICO

Canto rodado trabajado hallado en el Guadyerbas

Hay varios yacimientos en nuestra comarca cuya industria podríamos denominar como el «Paleolítico de Velada» ya que es en el término de esta villa donde se encuentra la mayor riqueza y densidad de unos yacimientos que con numerosa material de sílex es la representación más significativa, hasta el momento, del paleolítico superior de las tierras de Talavera. Llama la atención la gran variedad de materiales, tanto por su forma como por el colorido y diferentes tamaños de los mismos. Las pátinas y el grado de rodamiento también son muy variables, incluso se encuentran algunos objetos en cuarcita que, por su aspecto, bien pudieran pertenecer al paleolítico inferior o al menos a dataciones más antiguas que la generalidad del material. Seguir leyendo EL HOMBRE DEL GUADYERBAS, UN CURIOSO YACIMIENTO PALEOLÍTICO