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LOS MOLINOS DE ABAJO DE TALAVERA

Molinos de Abajo de Talavera de la Reina. Postal de J del Camino

LOS MOLINOS DE ABAJO DE TALAVERA

Estos molinos se encontraban aguas abajo de la universidad y sobre su parada de la orilla norte se construyó la actual central eléctrica.

Los molinos del Tajo en Talavera aparecen ya en el siglo XII, nombrados en la crónica del viajero árabe Al-Idrisi.

En 1142 el rey Alfonso VII percibía rentas de sus molinos de Talavera entre otras propiedades.

En 1182 el rey Alfonso VIII concede propiedades a la orden de Calatrava en la zona del arroyo manzanas con sus canales y molinos, que en este caso puede que fueran los que después se llamarían de Cabañuelas.

En el siglo XIII el cabildo catedralicio de Toledo contaba con  rentas de los molinos talaveranos y a veces se los arrendaban a vecinos judíos de la villa.

Otros molinos que no identificamos y que llaman en el siglo XII molinos de Avenceri fueron arrendados a un mozárabe ricollamado esteban Habib.

En 1214, Alfonso VIII concede al monasterio de Santa María de las Huelgas de Burgos los molinos de Afleje. Este paraje es una heredad que se encuentra en el camino de Talavera a Calera en las proximidades del actual cementerio, lo que nos hace pensar que con esta denominación se conocían entonces a los que hoy llamamos molinos de Abajo[2].

El Arzobispo Tenorio concede en el año 1397 a la orden de San Jerónimo varias dehesas y molinos de los que cuatro paradas habían sido recibidas en herencia de su madre[3]. Los molinos de Abajo junto a los de Arriba, situados en el puente, se mantuvieron en manos de los jerónimos, tan poderosos en Talavera, hasta el siglo XIX.

Molinos de Abajo y Central eléctrica en Talavera de la Reina. Postal de Ruiz de Luna de los años 20

Los molinos de Abajo de Talavera tuvieron a lo largo de su historia dos e incluso tres edificios abastecidos por la misma presa. Este hecho y el anclaje en los islotes condiciona el trazado quebrado de la misma tal como lo observamos en la actualidad y como figura en los planos de los antiguos proyectos de navegación del Tajo.

La parada de la orilla norte es completamente irreconocible por la instalación de una central eléctrica. Sí he podido, sin embargo, realizar el croquis de la planta de la parada que, sobre la orilla del islote del paredón, representa las ruinas típicas de un molino de regolfo con dos cubas y dos piedras (Foto 39). Junto a este edificio apenas se vislumbran los restos de otra cuba y una bóveda muy deteriorados.

Presa de los molinos de Abajo. En el centro se percibe el edificio molinero de la orilla sur cuyos restos aún se pueden ver

En el año 1753 los molinos de Arriba y los de Abajo, con cuatro y seis muelas respectivamente, son los únicos que, además de los de Silos siguen funcionando en Talavera[7]. Pertenecen ambos al monasterio de Santa Catalina de los monjes jerónimos de esta villa.

En 1845 continúan moliendo con doce piedras [8] aunque los del puente son ya bienes de propios del ayuntamiento.

A mediados del siglo XX funcionan ya en Talavera dos grandes fábricas de harina y cuatro molinos no hidráulicos de piensos que vendrán a sustituir a los antiguos molinos de agua que desde los árabes molturaron el cereal de esta ciudad y su gran comarca[9], que no olvidemos era la mayor productora de cereales de Castilla la Nueva durante el siglo XVI, según el estudio de Noël Salomón sobre la vida rural castellana en tiempos de Felipe II.

Una foto más antigua de los molinos de Abajo en Talavera

En cuanto a los datos que nos aportan las ilustraciones de los proyectos de navegación del Tajo a su paso por Talavera, vemos que en 1641 no se reseñan los molinos del “ primer ojo” y que los molinos de Abajo, que aparecen como de Santa Catalina, tenían paradas en ambas orillas. Los molinos de Cabañuelas en esta época ya ni siquiera se señalan.

Talavera en un esquema de un proyecto de navegación del siglo XVII donde aparecen los molinos de Arriba y los de Abajo

A comienzos del siglo XIX debían estar arruinados todos los molinos del puente ya que en el proyecto de Cabanes de 1820 solamente aparecen los molinos de Abajo.  En varias ocasiones los molinos del viejo puente siguieron su misma suerte al ser arrasados por las numerosas crecidas del Tajo y así nos lo describe Francisco de Soto en su historia de Talavera.  Nos señala también este autor la gran potencia de los molinos talaveranos que “ son suficientes para provechar la harina de Talavera sino también a muchos lugares de su tierra”.

Estos molinos,como los de Arriba, aunque algo más tarde se convirtieron en centrales eléctricas y estos de Abajo también se convirtieron en una fábrica de alpargatas movida por energía hidráulica.

Hasta ellos se dirigía una procesión oficiada por los jerónimos en la que se rezaba y se abrían las compuertas bruscamente para que el efecto de arrastre de las aguas limpiara algo el cauce para evitar los mosquitos y con ellos el paludismo

[1] SUÁREZ ÁLVAREZ,Mº.J.: Opus cit, p. 335.

[2] Ibidem

[3] JIMÉNEZ DE GREGORIO, F.: opus. cit. Los Pueblos de …Tomo IV, Talavera de la Reina

[4] SUÁREZ ÁLVAREZ, Mª. J.: opus cit. p.203.

[5] SUÁREZ ÁLVAREZ, Mª. J.: Opus cit  p.249.

[6] VIÑAS,C.  y PAZ, R.: Opus cit. ver “Talavera” respuestas 20, 21 y 22.

[7] LOPEZ CIDAD, F. y FERNANDEZ GARCÍA, F.: Talavera de la Reina en el Catastro de Ensenada, Madrid, Ed. Tabapress, 1990, pp. 50 y 97.

ERMITA DE LA ENCARNACIÓN DE GAMONAL, Patrimonio comarcal en peligro 16

FICHA DE BIEN EN PELIGRO

ERMITA DE LA ENCARNACIÓN

Espadaña de la ermita de la Encarnación

Denominación.-

Ermita de la Encarnación

 Término Municipal.-

Gamonal, Talavera de la Reina

 Situación.-

En El Berrocal, al norte de Gamonal, a unos 300 metros del camino que une esta localidad con Mejorada

Fachada sur de la ermita de la Encarnación, por delante se obervan los sillares que formaban parte del pórtico

 Categoría.-

 Descripción del Bien.-

La ermita de la Encarnación es en realidad una de las iglesias más antiguas de la comarca (s.XIV), ya que fue la parroquia de la antigua población de Santiago de Zarzuela, lugar en el naciente del arroyo Zarzoleja que daría origen a Gamonal, donde se instaló definitivamente la población cuando en tiempos ya más seguros y ante la escasez de agua del lugar y la pobreza de su suelo fueron descendiendo sus habitantes desde el siglo XV hasta el actual emplazamiento del pueblo.

Solamente quedan en pie la espadaña, parte de los muros de tapial y parte del muro oriental con la hornacina donde probablemente estaba la imagen de la advocación de la pequeña iglesia.

Delante de la entrada quedan algunos sillares que probablemente son lo poco que queda de un pórtico y en el entorno se observan todavía callejas y estructuras de la antigua población que en 1571 solamente tenía doce vecinos.

Interior de la ermita de la Encarnación

Cronología principal.-

Siglo XV

 Protección legal.-

Las normativas genéricas de protección autonómica y estatal

 Propietario.-

Público

Detalle de la puerta sur de la ermita de la Encarnación

 Valoración del Bien.-

  • Valor histórico
  • Valor artístico

    Hornacina del muro oriental de la ermita de la Encarnación delrás del altar

Bibliografía de referencia

-Jiménez de Gregorio, F., Los pueblos de la Provincia de Toledo hasta finalizar el siglo XVIII, Toledo 1962

-Madoz, P. Diccionario Geográfico

MOLINOS DE TALAVERA , EL ENTORNO (1)

Molinos de Espejel en La Jara

Molinos de Talavera, el Tajo en sus Antiguas Tierras.

 

Cuando hablamos de los molinos de Talavera debemos tener en cuenta que en las referencias históricas aparecen como tales no sólo estos arriba descritos, cercanos a la propia villa, sino también otros  que, aunque estaban más lejanos, también se situaban en las Antiguas Tierras de Talavera. Es el caso de los molinos de Ciscarros, los de la zona de Valdeverdeja e incluso los de Espejel, hoy día en la provincia de Cáceres.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es IMG_3041-1024x624.jpg

Molino de los Sacristanes en La Jara. Sobre él se ha anclado una estructura para muelle y motor de extracción

Si seguimos el Tajo río arriba de Talavera, encontramos que los señores de Malpica y Valdepusa fueron propietarios, al menos desde el siglo XV[1], de molinos sobre el gran río. También los Álvarez de Toledo tuvieron en la otra orilla la gran parada de los molinos de Cebolla. Las dos instalaciones figuran en planos y documentación histórica hasta el siglo XIX, aunque los de Malpica estuvieron arruinados parte de los siglos XVII y XVIII. Estos últimos, conocidos como molinos de Corralejo, tenían la peculiaridad de aprovechar la corriente de un brazo del río semicanalizado que rodeaba un islote[2].

De los molinos de Cebolla, que también fueron utilizados como batán, solamente queda hoy una gran nave abovedada de ladrillo. Bajo ella discurre el agua que sale por tres cárcavos, siendo el resto de estructuras ya inidentificables por la construcción de una central eléctrica.

Grandes bóvedas de ladrillo en los molinos de Cebolla sobre los que se asienta la central eléctrica

Otra gran parada histórica es la de los molinos del Carpio de Tajo. En el siglo XVI se dice de este lugar que en él hay “muchas moliendas y ríos”[3], se arruinan hacia 1627 pero a mediados del siglo XVIII funcionan nuevamente estos “molinos de las Monjas”, llamados tradicionalmente así por haber pertenecido al convento de la Madre de Dios de Torrijos y a las monjas del Hospital de Niños Expósitos de Toledo. El Catastro de Ensenada dice que tienen cinco piedras y dos de ellas son “aceña de roete”, que no es otra cosa que un molino de regolfo, pues el rodete es el pequeño rodezno de este tipo de molinos. En 1845 continúan trabajando pero hoy día apenas se conservan algunos fragmentos de sus muros[4]. Poco más queda de los molinos de Gramosilla situados aguas arriba, fueron también batán y molieron hasta finales del siglo XVIII .

Molinos de Corralexo junto a Malpica y su castillo en el plan de Navegación del Tajo de Carducci en el siglo XVII

Mucha mayor entidad tuvieron las paradas que el señor de Montalbán poseía en la Puebla. Molían sobre ambos extremos del puente en cuyos tajamares se apoyaban los azudes. En la orilla norte apenas quedan unos muros arruinados, pero en la sur todavía se pueden contemplar las cubas de tres grandes regolfos. El resto de estructuras se encuentran muy deterioradas por la instalación de otra central eléctrica. En el siglo XVIII molían sus tres piedras que eran propiedad del Duque de Frías[5]  (fig. 57).

Todos estos grandes artificios del Tajo servían a las comarcas de la Sierra de san Vicente, valle del Alberche y Torrijos pero además, cuando se secaban sus arroyos, los vecinos de La Jara oriental, Valdepusa y Montes de Toledo occidentales también cruzaban a moler mediante las barcas de Montearagón, Mesegar, Malpica o El Carpio.

[1] PALOMEQUE TORRES, A. . Opus cit.

[2] COROGRAFÍA DEL RÍO TAJO…:Opus cit.

[3] VIÑAS,C.  y PAZ, R.: Opus cit. ver “Cebolla” respuestas 20 y 21.

[4] COROGRAFÍA DEL RÍO TAJO…:Opus cit JIMÉNEZ DE GREGORIO, F. : Opus cit ,Los Pueblos…ver  “El Carpio de Tajo”. MADOZ, P. Opus cit.p. 281.

[5] JIMÉNEZ DE GREGORIO, F.: Opus. cit. Los Pueblos de …ver “ La Puebla de Montalbán”

[1] LOPEZ CIDAD, F. y FERNANDEZ GARCÍA, F.: Talavera de la Reina en el Catastro de Ensenada, Madrid, Ed. Tabapress, 1990, pp. 50 y 97.

[2] SOTO, FCO. de : “Historia de la antiquísima Ciudad y Colonia Romana de Elbora de la Carpetania, hoy Talavera de la Reina” , Copia de manuscrito del siglo XVII realizada por Luis Jiménez de la Llave y consultado en el Archivo Municipal de Talavera, pp. 89-93.

ATALAYA MUSULMANA DE EL CASAR, PATRIMONIO COMARCAL EN PELIGRO 11

ATALAYA DE EL CASAR,

PATRIMONIO COMARCAL EN PELIGRO 11

Atalaya de El Casar y al fondo Talavera

FICHA DE BIEN EN PELIGRO

Denominación.-

Atalaya de el Casar de Talavera

 Término Municipal.-

En el límite del término de Talavera de la Reina con el término de Mejorada, aunque siempre se ha asociado a El Casar de Talavera por proximidad.

 Situación.-

Cumbre del cerro Malojo al norte de El Casar de Talavera

Vista de la atalaya en su lado norte

 Categoría.-

Bien inmueble

 Descripción del Bien.-

Se trata de una de las  atalayas construidas en época califal que aparecen en las crónicas árabes como «torres de señales» ya que desde ellas se hacían señales de humo para que los habitantes de Talabira se refugiaran tras la muralla ante los ataques de los cristianos por el norte o más tarde las tropas del taifa de Badajoz por el oeste.

Atalaya de El Casar donde se observa el orificio superior y la mampostería de cuarcita en la zona inferior y de granito en la superior.

Se yergue sobre el cerro Malojo, y no ha sido restaurada ni consolidada.. En ella pueden observarse los huecos donde se sostenían las vigas de la escalera y los pisos de madera del edificio. Queda alguna almena y sus muros están construidos en mampostería de cuarcita y granito unida por argamasa. En el lado norte se ha abierto un hueco por el que se accede al interior pero la puerta se encuentra en el lado este y está como en otras construcciones similares elevada sobre el suelo. En el interior se observan  los agujeros labrados en la piedra donde se fijaban  o giraban  los ejes de las puertas. Una gran grieta se abre en la zona noreste, así como un orificio en el tercio superior a modo de ventanuco que parece haberse abierto en época moderna.

Puerta de entrada elevada de la atalaya

En los alrededores de la torre todavía se pueden ver derrumbes y cimientos de muros de los edificios donde probablemente habitaba la guarnición, así como lo que parecen restos de algunas trincheras probablemente de la Guerra Civil

Detalle de la Puerta oriental de la atalaya. Dintel fragmentado y orificios de las antiguas puertas dobles de madera

 Cronología principal.-

Siglos X-XI

 Protección legal.-

Las genéricas de la normativa autonómica y estatal

Atalaya de El Casar por su lado oeste con la falsa puerta abierta orientada al norte

 Propietario.-

Privado

 Valoración del Bien.-

  • Valor histórico
  • Valor arqueológico en su entorno

Principales riesgos apreciados.-

  • Riesgo de derrumbe y deterioro por intemperie

    Interior de la atalaya de El Casar

 Bibliografía de referencia.-

-Martínez Lillo, S., Arquitectura Militar Andalusí en la Marca Media,  El Caso de Talabira, Talavera de la Reina 1998

-Gómez Menor,J., La Antigua Tierra de Talavera, bosquejo histórico y aportación documental, Toledo, 1965.

Restos de muros y construcciones en el entorno de la atalaya de El Casar

UN TREN CARGADO DE MENTIRAS

UN TREN CARGADO DE MENTIRAS

ARTÍCULO PUBLICADO EN LA VOZ DE TALAVERA EL 27-4-2017

Estación en una vieja postal de Ruiz de Luna. El servicio ferroviario no han avanzado mucho desde entonces en Talavera

El único tren que va a pasar por Talavera es un largo convoy de esos kilométricos que salen en las películas americanas, pero lleno de contenedores con todas las mentiras, trolas, embustes y patrañas con las que tanto el PP como el PSOE han venido engañando miserablemente a los talaveranos durante décadas.

Imagínense ustedes que durante los años más duros de la crisis se hubieran soterrado las vías a su paso por Talavera o simplemente se hubieran hecho las obras necesarias a su paso por nuestra ciudad. Hubiera sido una ayudita considerable para llevar mejor la situación de ruina que asola nuestra economía.

Pero no, era mejor hacer enormes puentes, túneles y viaductos en zonas de escasa población en Extremadura, allá por los perdederos de Garrovillas. Y ¿por qué? se preguntarán ustedes, pues porque nunca han tenido la más mínima intención de que el AVE o un tren de altas prestaciones pase por Talavera.

Han invertido todo el presupuesto en hacer un AVE extremeño que una sus cuatro ciudades para después enlazarlas con el eje Lisboa-Badajoz-Ciudad Real que es el que siempre le ha interesado a la Junta. Pero es que también el Estado, accediendo a los deseos de Portugal, prefiere la unión de Madrid con Lisboa a través de Oporto, por lo que el AVE acabará yendo por encima de Gredos, a través de Castilla y León para bifurcarse hacia Oporto y después bajar también hacia Lisboa por la línea extremeña de AVE que ya tiene hasta las vías puestas.

Y ese es el motivo por el que no se ha impulsado la línea entre Madrid y Plasencia pasando por Talavera, y cuentan esas milongas de obras para seguridad, estudios y más estudios, o un tren cafetera no electrificado que va a coger los 150 km por hora, cuestión que los propios ferroviarios aseguran que es imposible.

No tienen la más mínima intención de que Talavera tenga un trasporte ferroviario digno y harán venir a ministros y jerifaltes para contarnos otros embustes que les hagan llegar como sea hasta las próximas elecciones para ver si les vuelven a mantener en sus sillones los votantes zombis de Talavera.

Prepárense para nuevos teatrillos. La bellaquería de nuestros políticos no tiene límites e intentarán hacernos creer lo increíble para salvar sus poltronas, y los ciudadanos de Talavera seguirán girando en las vagonetas desportilladas del tren de la bruja que nos tienen preparado. Las brujas políticas del PP y PSOE vistiendo aquellas batas andrajosas y pringosas de felonía que llevaban en la feria, darán a los talaveranos en la cabeza con sus escobones de mentiras mientras entran y salen de ese túnel oscuro en el que nos han metido.

Eso sí, a los toledanos les hicieron un AVE para ellos solitos, o dicen que en el muy improbable caso de que  los astros se alinearan y finalmente se hiciera un tren más o menos decente para Talavera, por supuesto tendría que pasar antes por la Ciudad Imperial, faltaría más, aunque ese tren tardara en llegar a Talavera más que una diligencia.

A nosotros lo único que nos queda es ese tren de la risa en el que nuestros próceres se descojonan de los que les han votado, y volverán a votarles.

PATRIMONIO COMARCAL EN PELIGRO: EL MENHIR DE LA LAGUNA DEL CONEJO EN GAMONAL

FICHA DE BIEN EN PELIGRO

MENHIR DE LA LAGUNA DEL CONEJO

Menhir de la Laguna del Conejo

Denominación.-

Menhir de la laguna del Conejo o de la laguna de la Dehesa

 Término Municipal.-

Gamonal (Talavera de la Reina)

 Situación.-

Al sur del casco de Velada pero en término de Talavera (Gamonal) muy próximo al cruce de la Cañada Leonesa Oriental con el llamado Carril de las Mulas. Se encuentra cerca del paraje conocido como la laguna del Conejo.

 Categoría.-

Menhir, monumento megalítico

 

Menhir de la laguna del Conejo

Descripción del Bien.-

Menhir que, que se enmarca dentro del conocido como Megalitismo Extremeño que como otro desparecido junto al embalse del Guadyerbas, el llamado menhir de Parrillas, también se localiza junto a las viejas vías pecuarias de la trashumancia.

Se trata de un bloque granítico con la típica forma apuntada de los menhires que tiene en su cara sur numerosos huecos semiesféricos, las “cazoletas”, cuyo significado ritual para las gentes que lo erigieron hace cuatro mil quinientos años desconocemos. Algunas de estas cazoletas están comunicadas por canalitos cuyo simbolismo también ignoramos y que podemos ver en la imagen señaladas por una flecha.

En su entorno encontré algunas lascas trabajadas de sílex de tonalidades blancas.

Detalle del menhir mostrando sus cazoletas en término de Talavera de la Reina (Gamonal) y señalado uno de sus canales por la flechaDetalle del menhir mostrando sus cazoletas  y señalado uno de sus canales por la flecha

 Cronología principal.-

V Milenio Antes de Cristo

 Protección legal.-

Las genéricas de la normativa de protección autonómica y nacional

 Propietario.-

Junto al camino referido, probablemente utilizado como mojón en límite de dominio del camino con parcela privada

 Valoración del Bien.-

  • Valor arqueológico singular

Principales riesgos apreciados.-

  • Riesgo de desaparición como otro menhir similar junto al Guadyerbas en término de Oropesa
  • Riesgo de caída y deterioro por las labores agrícolas

En mi opinión debería llevarse a la poblaci+on de Gamonal donde se podía exhibir en algún lugar señalado con información al respecto.

 Bibliografía de referencia.-

Méndez-Cabeza, M.  Palomo, G. La Villa de Velada, Toledo 1990,

Méndez-Cabeza, M. La Voz del Tajo, Talavera 1990

CRITERIOS ARTÍSTICOS DEL TRAJE TÍPICO DE LAS TIERRAS DE TALAVERA

EL MÉTODO ARTÍSTICO

Traje de Navalcán

A pesar de su subjetividad y difícil abordaje desde un punto de vista científico este ha sido el método más empleado para estudiar los trajes típicos, aunque muchas veces se ha reducido a una mera descripción de diferentes elementos ornamentales de los vestidos o de sus accesorios. Las formas, las proporciones, o el color han ido sufriendo las modificaciones que el pueblo ha creído convenientes, eliminando lo que era accesorio desde un punto de vista estético pero también simbólico.

Debemos buscar las diferentes formas, estableciendo sus tipos y género, su edad y su difusión, detalles que nos podrá llevar incluso a deducir el origen genealógico del elemento estudiado. La forma es expresión de la esencia de un objeto, pero también de su destino e incluso de su utilidad. En estos aspectos influye también el material del que está hecho ese objeto y la técnica de su elaboración. Estas formas pueden tener un origen anónimo en la ejecución individual ancestral pero también en influencias culturales externas por intrusión o préstamo, o simplemente por cruzamiento de culturas, lo que hoy se denomina mestizaje. Estas formas pueden variar pero siempre conservan la finalidad para la que habían sido ideadas, aunque a veces pueden evolucionar tanto que casi no percibamos esa utilidad y así, un alfiler para el pelo podrá haber sido modificado en su forma a lo largo de la historia, pero siempre conservará por muy debilitada que la percibamos su utilidad original, aunque los aspectos estéticos la hallan enmascarado.

Traje de Hinojosa de San Vicente

El color y el dominio de las tonalidades del claroscuro es otro de los aspectos artísticos fundamentales y en él deberemos apreciar los matices de intensidad y la pureza del mismo. El color del fondo y el color de los motivos que sobre él se van a dibujar y sus diversas combinaciones serán otros de los datos que habremos de tener en cuenta, especialmente en nuestro país donde el pueblo es (era) un verdadero maestro. Baste ver las combinaciones de color de la azulejería talaverana o de un traje de lagarteranos para darnos cuenta de ello. Como norma general, en nuestros trajes predomina el rojo de fondo en los refajos con los dibujos en negro, mientras que el busto se viste de corpiños, mantos o pañuelos negros u oscuros con los bordados polícromos.

El tercero de los elementos de estudio en los criterios artísticos de una obra popular es el de los motivos decorativos, en los que además del motivo en sí y de sus posibles estilizaciones a lo largo de su evolución, deberemos estudiar la simetría, por ejemplo, de sus ondas o espigas, si los motivos tiene una distribución en torno a un eje, o a un círculo, y en este caso si es su distribución radial o concéntrica, y qué lugar ocupa ese motivo principal etc.

Faltriqueras de una artesana de Segurilla

Los símbolos pueden ser simplemente una abstracción, una simplificación. Del mismo modo que las pinturas del arte esquemático representan a un ser humano simplemente por una línea con dos brazos, estos elementos pueden llegar a ser representaciones ideales de conceptos míticos e incluso místicos o religiosos, e incluso nacionales, baste recordar la capa como símbolo español y como se defiende ese símbolo en momentos históricos como el motín de Esquilache, o cómo prendas como las boinas rojas de los carlistas simbolizaban toda una ideología.

De la síntesis de los motivos y los símbolos que se emplean en los objetos del arte popular resulta el estilo, dos de los cuales siempre han predominado en la ornamentación popular ya desde el neolítico, el geométrico y el que busca su inspiración en la naturaleza, aunque ambos no son excluyentes. La conjunción de todos esos elementos pueden llegar a crear estilos artificiales como el llamado estilo español que ha influenciado en la cultura de principio de siglo de muchos países americanosn con la utilización de cerámicas talaveranas o sevillanas de la época de Ruiz de Luna o las rejas toledanas en construcciones que hoy día siguen de moda en grandes mansiones del oeste americano. Fue precisamente la generación del 98, con cuyo ideario estético tuvo Ruiz de Luna bastante relación, la que comenzó a promocionar y poner en valor todos estos aspectos históricos de la estética tradicional española, y de ahí el éxito que en su época tuvo la cerámica talaverana, cuyos motivos él mismo utilizó en el traje de alfarera de gala que luego describiremos.

Ina boda en Lagartera con sus trajes tradicionales

En las prendas de vestir de mayor tamaño se suelen decorar las partes más visibles de ellas, y así, en Castilla, se utilizan los frisos y cintas que adornan los vuelos de las mismas. Esas bandas son de diferente ancho y realizadas en materiales variados, aunque en general el motivo principal se encuentra en el centro y en los laterales se suelen trazar motivos más estilizados y geométricos, que por otra parte también pueden verse modificados en su diseño original por las dificultades técnicas que el bordado puede imponer, ya que tiene que ajustarse al número de hilos de las cuadrículas del tejido.

Tres son los tipos de motivos que en general se dan en el territorio peninsular, y aunque los tres pueden verse combinados en cualquiera de las regiones, hay predominio de unos u otros según las zonas, y de esta forma los motivos puramente geométricos adornan más los vestidos de Cantabria o Andalucía, aunque por diferentes causas. Los motivos estilizados se dan en las dos mesetas de forma muy dominante, mientras que los motivos naturalistas se dan con mayor frecuencia en La Mancha y el Mediterráneo como si todavía quedaran restos del arte rupestre levantino. Esta ley de alguna forma no se cumple en nuestra zona, pues prácticamente todos los refajos, mantos, faltriqueras o mandiles llevan decoración de motivos naturales con predominio de los florales y algunos pájaros, los motivos geométricos son prácticamente inexistentes.

A principios del siglo pasado ya determinó Luis de Hoyos Sáinz un mapa de distribución de motivos ornamentales y, como en otras ocasiones, nuestra comarca se quedaba como área fronteriza entre dos zonas concretas. La que Hoyos denomina Zona II es la zona occidental, desde León hasta Huelva, en la que además de la variedad de soportes en telas muy diversas, desde las lanas locales a sedas o terciopelos importados, añade la de formas, colores y motivos geométricos, arabescos e incluso de representación humana, todos ellos presentes en las labores y el traje lagarterano y todos sus compañeros de la Campana de Oropesa, comarca plenamente integrada en esta zona. Para algunos esa uniformidad se remonta hasta los tiempos de las tribus vettonas y lusitanas que se extendían por toda esa tierra en la protohistoria, para otros es la ganadería como dedicación fundamental de sus habitantes y la trashumancia practicada desde tiempos lejanos la que unificó todos esos territorios desde un punto de vista etnográfico, pero hay quien basándose en ciertos motivos orientales que aparecen en las labores lagarteranas han querido ver influencias mozárabes e incluso coptas en el origen de algunos motivos.

Las formas de herencia, la tradición guerrera, las convicciones religiosas cristianas, y otros aspectos paganos hoy cristianizados que se reflejan en los motivos y en la decoración heráldica más o menos degenerada, además de los modelos naturales, han cristalizado en algunas de las formas que podemos encontrar en el complejo ornamental de una comarca determinada.

La segunda zona de influencia de nuestra comarca y en la que podemos incluir casi todo el territorio del presente trabajo es la denominada Zona III o Central, en la que disminuye ese exceso ornamental, las vestiduras se hacen más sobrias, más castellanas aunque podemos percibir la influencia de la zona extremeña en algunos pueblos de La Jara occidental, aunque más degradada y empobrecida en motivos y colorido. Los bordados se simplifican y abundan los frisos y cadenetas. Los motivos son naturalistas, sobre todo florales, pero de diseño sencillo. Los soportes suelen ser paños más burdos y de colores neutros sin la abundancia de pedrerías, lentejuelas y metales típicos de la zona oeste, aunque la facilidad de acceso y el abaratamiento de su coste ha hecho que se adornen más con estos ornamentos algunos mandiles y jubones de los que veremos luego.

DESCRIPCIÓN DE LA IGLESIA MUDÉJAR DE SANTIAGO

DESCRIPCIÓN DE LA IGLESIA MUDÉJAR DE SANTIAGO

Sagrario y panel de azulejería talaverana en Santiago

Esta magnífica muestra del arte mudéjar en Talavera es monumento nacional desde 1931 y Quadrado, en su obra «Recuerdos y bellezas de España» ,ya sugiere su importancia cuando dice que es obra «en alto grado monumental».

Se trata de un templo de planta rectangular sin cabecera y distribuido en tres naves separadas por pilares y arcos de piedra. Solamente se levantan capillas adosadas sobre el muro norte, la ya mencionada del Santo Sepulcro que, como hemos visto, es construcción gótica del siglo XV con bóveda de crucería y entrada enmarcada en arco rebajado. En el exterior presenta una graciosa ventana también ojival.

Interior de la iglesia de Santiago con el retablo al fondo

A los pies del templo, la capilla bautismal, que tuvo la advocación de San Juan Bautista, cuenta con una curiosa dependencia subterránea dotada de su pasillo de acceso y rematada con bóveda de ladrillo. Su utilidad se desconoce y según refiere Mª Concepción Abad Castro en su estudio sobre el mudéjar del Arzobispado de Toledo, podría estar relacionada con el edificio anterior cuyos muros fueron aprovechados para la construcción de la iglesia actual.

Original planta de la iglesia de Santiago

La estructura primitiva puede intuirse por la diferencia entre el aparejo irregular de canto rodado con el que se ha levantado el primer nivel de los paramentos, restos de la construcción más antigua, y los ornamentados muros de ladrillo del nivel superior, típicamente mudéjares y edificados posteriormente, en el siglo XIV. En esta capilla de San Juan se puso después una imagen del Cristo de la Salud al que se celebraba antiguamente una fiesta el día 14 de Septiembre.

Paramentos de cal y canto muy antiguos en el edificio de Santiago

La torre está construida en su base con mampostería irregular de aspecto antiguo y el resto es de ladrillo con arcos de herradura inscritos en alfices en la parte superior que alberga el campanario.

Detalle de los arcos ojivales de la torre de Santiago

La fachada oeste es la más característica de Santiago el Nuevo. Está rematada a modo de frontón y decorada con cinco arcos lobulados que encierran otros tantos de ojiva túmida. Pero es el rosetón de labores caladas de ladrillo el elemento de mayor belleza y singularidad de nuestra iglesia. Dos arbotantes saltan sobre la travesía de Santiago dando un aspecto pintoresco a esta callejuela. Como detalle podemos destacar una pequeña ventana con un crucero labrado sobre una de sus jambas.

Fachada oriental de la iglesia de Santiago

También es digna de resaltar la fachada oriental donde se asienta la cabecera del templo con sus dos arcos lobulados inscritos en alfices y separados por tres óculos. Quedan aquí restos, así como en el interior del templo, de algunos platos de cerámica encastrados en el muro con finalidad decorativa.

Puerta sur de la iglesia de Santiago

En las fachadas norte y sur se abren sendas puertas bajo pórticos más modernos. Están formadas por tres arcos de herradura fabricados en ladrillo que cobijan otro interior casi de  medio punto. En estos muros solamente se pueden ver las ventanas lobuladas y de herradura de la parte superior, pues las construcciones anejas y los pórticos han ocultado la zona inferior.

Detalle del retablo mayor de la iglesia de Santiago

En el presbiterio se encuentra un buen retablo del primer renacimiento con pinturas y  pequeñas tallas de santos que se apoya sobre un friso de cerámica talaverana del siglo XVIII. Las dos naves laterales se rematan con sendos retablos barrocos con sendas imágenes de la Virgen.

EL TRAJE TRADICIONAL EN TALAVERA Y SU TIERRA, CUESTIONES HISTÓRICAS

MÉTODO HISTÓRICO

Personajes talaveranos en un dibujo de Laborde de principios del siglo XIX

Los estudios del traje desde un punto de vista histórico deben fundamentarse en un concepto evolutivo del mismo, analizando la variación de las prendas y las causas que han modificado tanto sus diseños y adornos como los materiales empleados. Quienes han estudiado la indumentaria popular consideran que los que se deben estimar como trajes tradicionales son los que se fijaron y estabilizaron entre 1750 y 1880, década en la que se inicia tímidamente la trasformación económica e industrial de España, aunque en muchos de nuestros pueblos ese periodo podríamos ampliarle hasta principios del siglo XX. En muchos casos, lo que ha sucedido es que se ha tomado como traje típico el traje de fiesta o de gala que utilizaban los campesinos algo más pudientes en nuestros pueblos y de ahí por ejemplo el uso generalizado del mantón de Manila o mantones con bordados locales, que aparecen en muchas fotos decimonónicas, mientras que nunca se ven en esas los corpiños que hoy día llevan muchos de nuestros trajes y que realmente fueron introducidos en muchos casos por la Sección Femenina.

Personajes talaveranos en el Charcón en un grabado del siglo XIX

Salvo en determinadas zonas aisladas, el traje típico se ha relegado a fiestas y celebraciones de carácter histórico o de afirmación de localismos o identidades autonómicas o regionales. Aunque ésta no es una ley uniforme, pues, en nuestro ámbito más cercano, lugares tan poco incomunicados como Lagartera, que se encuentra junto a una de las carreteras radiales de España, son como esta localidad paradigma del traje típico en España.

Castilla siempre asumió con demasiada naturalidad las culturas foráneas y fue el crisol de las diferentes expresiones culturales españolas, lo que ha hecho que se produzcan hechos tan lamentables como que en Talavera de la Reina, por ejemplo, sea más fácil ver en sus ferias trajes de andaluza que de talaverana. Es por ello que en muchas zonas castellanas en general y en nuestra comarca en particular se hayan ido perdiendo los trajes tradicionales, que por otra parte, dada su sobriedad, tampoco han sido excesivamente llamativos para las inclinaciones estéticas de las nuevas generaciones.

Talaverana en un cartel de feria de 1950

Son por tanto de gran valor las láminas, grabados, pinturas y viejas fotografías las que nos pueden ayudar para establecer una secuencia del traje tradicional en una zona concreta. Y debemos hacer una mención especial a las colecciones fotográficas de diferentes localidades que han sido editadas en los últimos años por muchos de nuestros ayuntamientos, a pesar de que las instantáneas nos ayudan principalmente en lo referente al traje de diario o de trabajo.

En los planos de distribución de los trajes tradicionales llegamos a ver incluso zonas en blanco en las que prácticamente han desaparecido, o lo que es peor se ha fabulado con diseños fantásticos que nada tienen que ver con la indumentaria local que históricamente se ha utilizado en esas comarcas.

Mujeres de la familia Ruiz de Luna vestidas con traje tradicional

Abundan más los mapas parciales que señalan una característica determinada de un traje y su evolución histórica. Un ejemplo clásico de ello es el mapa de principios de sigloelaborado por Luis de Hoyos sobre la evolución de las prendas de busto en el hombre, en el que la prenda más arcaica es el sayo, que se ajusta al cuerpo, tiene escote redondo y manga larga y ajustada y en el vuelo de abajo lleva aldetas o aberturas. El coleto es parecido pero hecho de piel. Pues el sayo, aunque es típico de la región leonesa, se prolonga en su extensión hasta Lagartera o Valdeverdeja, mientras que la llamada chamarreta es prenda definida como una casaquilla que no ajusta al cuerpo, que llega hasta por debajo de la cintura, abierta, redonda y con mangas. Esta prenda extiende su extensión por Castilla la Vieja y llega hasta nuestra zona de estudio, que se limita al oeste por otra de estas prendas que es el chaquetón, de solapas triangulares y cuello alto. Hoy día sin embargo solamente quedan sencillos chalecos en el traje del varón de nuestra comarca, salvo en los trajes de esa zona de la Campana de Oropesa que podríamos denominar “leonesa” desde el punto de vista de la indumentaria.

Sorolla pintando tipos lagarteranos en el pórtico de la iglesia

Por el contrario, hay prendas casi generalizadas en todo el territorio como es la blusa o blusón de trabajo o la chambra, muy unidas al trabajo agropecuario y que solamente se diferencia de unas zonas a otras por el material de que está hecho o por los adornos añadidos. Precisamente, los hombres que aparecen en las fotografías aludidas llevan este tipo de blusa fruncida por debajo del cuello y con bordados.

También se da el caso de que se haga en una población un diseño a posteriori de un traje típico que ha sido ideado por intelectuales o artistas basándose en algún aspecto simbólico de su cultura o su artesanía. Es el caso del diseño del traje de talaverana que diseñó Ruiz de Luna que, aunque es producto de la imaginación de tan gran ceramista ha sido asumido por los talaveranos como uno de sus símbolos más conocidos.

No se ha acometido el estudio de la aparición de los trajes regionales, del fondo cultural arcaico y étnico de los muchos pueblos que transitaron por la península y que fueron dejando pinceladas de su estética en la indumentaria

Tipos talaveranos en la calle Carniceríasen una foto de Ruiz de Luna de principios del 1920

Aunque Talavera es una ciudad castellana por su historia inmediata, ha estado desde siempre unida al occidente peninsular en muchos aspectos de su historia. Ya desde la prehistoria nuestra ciudad fue influida por las corrientes culturales que venían desde el atlántico y, así por ejemplo, el llamado Megalitismo Extremeño tiene algunos de su más conocidos monumentos en la comarca. Las corrientes orientalizantes que en la Edad del Bronce subieron desde el sudoeste peninsular siguiendo la Vía de la Plata hasta nuestras latitudes dejaron numerosos restos arqueológicos en nuestro entorno.

Talavera se sitúa inequívocamente dentro de la mitad céltica de la península, pues fueron los vettones quienes dejaron en la zona sus verracos como muestra más característica de su paso por aquí. También los romanos percibieron esa “occidentalidad” Talavera incluyendo a su Caesaróbriga en la Lusitania.

Fue muy importante la población visigoda en la zona, lo cual condicionaría la persistencia de una numerosa población mozárabe que al menos en pueblos cercanos del Campo Arañuelo ha dejado muestras de su influencia en el traje tradicional y en sus complementos.

Alfonso VI conquista la ciudad en 1083 con huestes de procedencia castellana en su mayoría aunque también se acompañó de soldados francos y de otras minorías. Tanta era la población mozárabe en Talavera que hubo incluso una distribución clara entre sus barrios. Los Mozárabes pasaron a ocupar las viviendas abandonadas por los musulmanes en la villa, dentro del primer recinto amurallado, mientras que los castellanos que se afincaron en la ciudad se establecieron en los arrabales. Los mozárabes establecieron su tribunal de justicia en la iglesia de Santa María la Mayor, luego Colegial, y los castellanos eran juzgados en el pórtico de la iglesia de El Salvador.

Fue numerosa también la población judía pero sin embargo los leoneses, aunque vinieron también acompañando a las tropas de diferentes monarcas no tuvieron una actividad repobladora tan intensa en la zona como la que tuvieron en zonas cercanas del Campo Arañuelo y en Extremadura en general. Este hecho sí que puede haber condicionado el modelo de traje tradicional como más tarde veremos.

IGLESIA MUDÉJAR DE SANTIAGO EL NUEVO: HISTORIA

SANTIAGO EL NUEVO

HISTORIA

Iglesia de Santiago en dibujo de Enrique Reaño

«Ay en muchos pueblos de España templos en honra deste Sagrado Apóstol, pero en donde más se han aventajado ha sido en esta villa de Talavera, mostrándose muy sus devotos, porque en los arrabales viejos ay una iglesia de su nombre de quien adelante se hará particular mención, y dentro de la villa ay otra yglesia que se llama Santiago el Viejo, y ésta de que escrivimos agora que es una de las principales parrochias desta villa y se llama Santiago el Nuevo; de manera que ay en este pueblo tres templos en honra del bien aventurado Apóstol y una capilla en el claustro deste monasterio de Santa Catalina que es el entierro de los cavalleros Meneses»

Fachada oeste de Santiago con rosetón y ventanales mudéjares

No es de extrañar que una población como Talavera, durante tanto tiempo acosada por los ataques de las tropas musulmanas y desde la que a su vez tantas acometidas cristianas partieron contra el territorio que se encontraba bajo dominio árabe, tuviera desde antiguo devoción por Santiago Matamoros. Este texto de Fray Andrés de Torrejón demuestra la existencia de una iglesia de Santiago dentro del primer recinto amurallado que es diferente asimismo de la iglesia del Hospital de la Orden de Santiago conocida popularmente como “Santiaguito”. Esa primitiva iglesia de Santiago el Viejo se habría situado según otros autores en la zona comprendida entre la “Colegial” y la también desaparecida iglesia de San Clemente, extinguiéndose su parroquialidad en 1631.

Piedras de molino de mano y fustes romanos o visigodos forman parte de los muros de Santiago

Nos ocuparemos ahora de Santiago el Nuevo, un templo de difícil datación ya que para algunos, su origen arrancaría de tiempos visigodos si tenemos en cuenta la reutilización de columnas y otros elementos de mampostería, como por ejemplo ruedas de molino, visibles en la base de la torre, o también las grandes lanchas y bloques graníticos que refuerzan el zócalo del muro occidental.

Ventanal de la capilla lateral de Santiago

Tempranas referencias aluden a la iglesia de Santiago en un documento de 1154, cuando se indica cómo deben las parroquias talaveranas contribuir a la construcción de la catedral de Toledo. En 1204 aparece nombrada esta iglesia en un acuerdo entre las parroquias sobre los itinerarios de las procesiones que partían de la iglesia mayor de Santa María, más tarde “La Colegial”. Además conocemos que en las inmediaciones de la parroquia existió desde tiempos medievales una alberguería, temprano precedente de hospedaje en la calle que más tarde se llamaría de Mesones. Los testimonios de antigüedad de esta iglesia y su curiosa planta, sin ábside de ningún tipo, ha hecho que se especule con una primitiva utilización del edificio como mezquita, sinagoga o simplemente como construcción de utilidad civil .

Interior y órgano de la iglesia de Santiago

Sí que contamos con algún dato más sobre la capilla gótica que se sitúa en la fachada norte, junto a la torre. Sabemos que primitivamente estaba dedicada a San Sebastián y San Laurencio o Lorenzo, que en el siglo XV se encontraban enterrados en ella los restos de la familia Fernández Aceituno y que en 1469 Alonso Férnandez Aceituno se obliga por una escritura a labrar una nueva capilla «de paredes fuertes con su bóveda de cal y canto y ladrillo» en cuyo interior se situaron los restos de sus antepasados en un sepulcro de mármol blanco con una inscripción del siglo XVI que decía «Aquí yace el virtuoso cavallero Alonso Fernández Aceituno»

Ventana en el pórtico norte de la iglesia de Santiago

En esta misma capilla se encontraban depositadas varias reliquias enviadas desde Roma por Alonso Ramírez de Arellano, concretamente «una canilla de San Tiburcio y otras reliquias de San Valeriano, su hermano». Las reliquias iban acompañadas de «una bulla del consistorio de los Cardenales por la cual concedieron cien días de perdón a todas las personas que estando contritas y confesadas rezaran un paternoster y un avemaría» en varios días señalados del santoral. En la actualidad se conoce como la capilla del Santo Sepulcro por albergar esa imagen tan venerada por los creyentes talaveranos que acuden a contemplarla al paso de su procesión el Viernes Santo.

El historiador y humanista Juan de Ferreras fue su párroco en 1776, llegando este cura a ser Bibliotecario Real  además de académico fundador de la Academia Española. También data del siglo dieciocho el órgano restaurado de la iglesia.