Archivo de la etiqueta: Talavera de la Reina

EL REY ORDOÑO II DE LEÓN ARRASA LA TALAVERA MUSULMANA

EL REY ORDOÑO II DE LEÓN ARRASA LA TALAVERA MUSULMANA

Rey cristiano somete a una ciudad musulmana en azulejería de Ruiz de Luna

Traigo hoy tres curiosos documentos en los que se relata cómo el rey Ordoño II de León arrasa la Talavera musulmana. Ese asalto y la debilidad de las murallas musulmanas de entonces hace que Abderramán III las fortalezca y haga que se construya la alcazaba.

«Fallecido ya su padre y habiéndole sucedido García, su hermano, el belicoso Ordoño, movilizando de nuevo su ejército, se puso en marcha contra Évora, ciudad del reino toledano, que ahora es designada como Talavera; una vez llegado ante ella, la rodeó con sus campamentos, y sin que le valiera para nada la robustez de sus murallas ni el valor de sus defensores sucumbió ante Ordoño, el victorioso y poderoso luchador. Pues, tras un pronto asalto, no sólo tomó, sino que dio muerte a todos los que habían acudido a la lucha con su jefe Suit, y habiendo saqueado todos los bienes de los ciudadanos, regresó rápidamente con una gran multitud de cautivos a su base de partida.»

CRÓNICA SILENSE

Fotografía de Ruiz de Luna que muestra una torre árabe de la muralla a la derecha, en la zona de El Charcón

A comienzos de este año [301 de la hégira, que comenzó el 7 de agosto del 913] movilizó sus tropas Urdun ibn Adfuns, (Ordoño, hijo de Alfonso) rey de Galicia, y salió con un gran ejército, formado aproximadamente -entre jinetes, infantes y arqueros- por 30.000 hombres, en dirección a la ciudad de Évora, cuyo amil era a la sazón Marwan ibn Abd al-Malik ibn Ahmad.

Acampó cerca de Évora el miércoles 13 de mubamzm de este año [19 agosto 913], y luego se adelantó entre un grupo de sus guerreros hacia la ciudad, dando la vuelta a su muralla. En esta inspección vio que la muralla era baja, sin antemuros ni almenas, y que en un lugar por la parte de fuera había unos montones de la basura de la ciudad, arrojada junto a la puerta desde dentro de la plaza, que en algunos sitios eran casi tan altos como la muralla. Estas circunstancias le movieron a codicia de tomar la ciudad, y, no dudando que la ganaría, la cercó por todas partes, asedió con rigor a sus habitantes e hizo descabalgar a todos sus jinetes y condes, quedándose sólo con unas cuantas personas de los principales de la gente de su casa, en número no superior a cinco.

Placa fundacional de la Alcazaba y la restauración de la muralla árabe que se encontraba en la esquina Carnicerías -Ronda del Cañillo

Las tropas iniciaron las hostilidades contra los habitantes de Évora, que los rechazaban desde encima de la muralla cuanto podían; pero como los arqueros enemigos les hacían llover las saetas, y no había parapeto que contuviera su avance, llegó un momento en que les abrasaron las flechas, y en que, no pudiendo resistirlas, dejaron libre toda la muralla y se retiraron de ella. Los enemigos entonces se acercaron a la muralla, y, llegando a lo más alto de aquellos montones de basura, lograron echar abajo un remiendo de albañilería recién hecho allí para tapar un boquete. Cuando quisieron darse cuenta los habitantes de la ciudad, ya ésta había sido invadida por varios sitios y se encontraron con el enemigo dentro.

Reaccionaron, sin embargo, los musulmanes en esta ocasión, unidos como un solo hombre; lograron expulsar de la plaza a los invasores, y, retornando a las murallas, mataron buen número de enemigos. Volvieron éstos, sin embargo, a la carga, los derrotaron, y entraron de nuevo en la ciudad. Encarnizóse el combate y arreció la pelea, muriendo mucha gente por ambas partes, hasta que a la postre los enemigos se impusieron por su número, los desbarataron y los obligaron a refugiarse en un sitio, al oriente dela ciudad, cerca de la muralla donde se aglomeraron en poco espacio y no les era posible desenvolverse por causa de la angostura. En consecuencia, los mataron a todos (iDios tenga misericordia de ellos!), y, además, los politeístas se apoderaron de todas sus mujeres, hijos y bienes. Sólo se salvaron diez personas de nota, gente conocida, que se refugiaron con sus familias en algunos de aquellos edificios antiguos; que, encaramados en lo más alto de ellos, resistieron hasta la noche, y que, cuando ésta cerró, bajaron de su escondite y, amparados en la oscuridad, se deslizaron furtivamente hasta llegar a Beja. Nadie se salvó de los  habitantes de Évora más que ellos, que eran de sus vecinos principales. En esta batalla encontró el martirio por la fe Marwan ibn Abd al-Malik,amil de Évora, que fue muerto en su oratorio, y cuyas mujeres e hijos cayeron en cautividad. El número de mujeres y niños hechos prisioneros dentro de la plaza se acercó a los 4.000, y los muertos en el recinto de la ciudad fueron alrededor de 700 hombres.

Tramo de muralla restaurado en la zona de El Charcón

Se cuenta que no había memoria en al-Andalus de un desastre del Islam, por parte del enemigo, más afrentoso y terrible que éste. Durante algún tiempo, el que entraba en la plaza, luego de haberla abandonado el enemigo, y se dirigía al lugar en que se habían apretujado los musumanes sin encontrar ante ellos salida, veía sus cadáveres, apilados unos encima de otros, hombres y mujeres, en montones, casi tan altos como dos veces la talla de un hombre, que llegaban al filo de la muralla.

Se llamaba aquel lugar al-Atrás [¿el Estrecho?], a causa de su angostura. El tirano Urdun partió rápidamente con su ejército el jueves, a otro día de su entrada en la ciudad. El resto de los habitantes del Algarve y de otras regiones se afligieron sobremanera por esta calamidad de Évora, y concibieron tan grande temor del enemigo, que se consagraron a reparar las murallas y a fortificar sus castillos. Los que lo tomaron más a pecho fueron los habitantes de la ciudad de Badajoz, cuya muralla, de adobe y tapial, era la misma de los tiempos de Abd al-Rahman ibnMarwan al-Yilliqi. En efecto, escribieron a su emir Abd Allah ibn Muhammadibn Abd al-Rahman, comunicándole la decisión que habían tomado de fortificar la plaza, y el príncipe, no sólo les animó en su decisión, sino que tomó personalmente a su cargo, en compañía de sus consejeros, el vigilar la obra y reunió a los obreros necesarios para la edificación de la nueva muralla. La hicieron de un ancho de diez palmos en un solo tapial, y los trabajos se continuaron ininterrumpidamente, hasta dejarla concluida en este mismo año”.

UNA CRÓNICA ANÓNIMA DE ABDERRAMÁN III.  E. Levy Provenzal y Emilio García Gómez

 

 

 

El señor de Badajoz, Abdallah b. Muhammad temió que, al haber quedado Évora desierta, se metieran en ella algunos de los bereberes de las inmediaciones y resultara perjudicado, por lo que, saliendo con los suyos hacia allí, destruyó los torreones y echó abajo el resto de las murallas, hasta dejarlas por tierra.

Al-Muqtabis

DESCRIPCIÓN DEL MONASTERIO DE SAN AGUSTÍN

DESCRIPCIÓN Y CURIOSIDADES DEL MONASTERIO DE SAN AGUSTÍN

Fachada de la iglesia y convento de San Agustín

 La  iglesia es también obra de Fray Lorenzo de San Nicolás, en su capilla mayor se enterraban los marqueses de Montesclaros y todavía puede observarse alguno de sus blasones en los restos de la decoración. En la sacristía había un hermoso altar de la Virgen bajo el que estaba sepultado el fundador del Hospital de San Juan de Dios de Talavera, Antonio Cruz de Albiano. La capilla del Cristo servía para dar entierro a los familiares del regidor perpetuo Cárdenas de Salazar. Había además dos capillas dedicadas a Nuestra Señora de La Paz, advocación del convento, y a Nuestra Señora de Copacabana.

Edificio conventual con la elaborada obra de ladrillo de fray Lorenzo de San Nicolás

Seguimos a Pedro López Gayarre en la descripción del templo:

«La planta de la iglesia es de salón con capillas laterales comunicadas entre sí por la central. Se conservan hoy en lamentable estado, la nave central y las capillas del lado izquierdo. Las del lado derecho han desaparecido.

El presbiterio está cubierto por una bóveda encamonada, realizada en ladrillo y madera y adornada por diversas yeserías y molduras.

El arranque de la bóveda falsa de medio cañón de la nave central está recorrido por molduras de yeso que así mismo están presentes en las capillas laterales. Todas las bóvedas se cubren de dibujos geométricos realizados en yeso y que concuerdan con los reproducidos para ese fin en el tratado de arquitectura de Fray Lorenzo…

Fachada de la iglesia de San Agustín con las grandes molduras y ornamentos superiores típicos de la arquitectura de fray Lorenzo de San Nicolás

Los muros se realizan en ladrillo, tapial y mampostería, combinados en lo que se ha dado en llamar “obra toledana” consistentes en la unión de estos tres materiales en cajones de tapial y mampostería rodeados de hiladas y verdugadas de ladrillo que aporta consistencia y regularidad al aparejo. La fachada, sin embargo, como ocurrirá en todos los demás edificios se realiza íntegramente en ladrillo siendo el elemento más característico en estos templos…» Esta fachada se compone de tres cuerpos verticales. Destaca el central con el esquema típico de la época con puerta, hornacina, vano y óculo culminando en frontón  semicircular partido y moldurado.

Un pasadizo unía, sobre la calle que da acceso a la Puerta de Pescaderías, el huerto con las dependencias conventuales que, debido a sus diferentes utilizaciones y reformas han perdido todo su  trazado primitivo.

Arco de San Agustín restaurado

 CURIOSIDADES

Personajes y un fantasma

 El convento agustino fue noviciado desde sus primeros tiempos y en él se formaron misioneros como el escocés Tomás Bort de Santa María que predicó más tarde en su tierra. Otros monjes talaveranos formados aquí llegaron a ser vicarios generales de la congregación y provinciales de la misma. También lo fue el padre Agustín de San Ildefonso, un teólogo de prestigio que publicó su gran obra Teología Mystica. Hubo frailes que marcharon a evangelizar Filipinas y América y otros acabaron retirados en el desierto de La Viciosa, como es el caso del padre talaverano Jerónimo de la Resurrección que fue vicario general de la orden recoleta.

También se guarda un documento en el archivo municipal en el que se describe cómo las autoridades hubieron de tomar parte ante el rumor repetido en la población de que en los sótanos del convento y actual museo se oían ruidos extraños por la existencia de un fantasma.

MONASTERIO DE SAN AGUSTÍN

MONASTERIO DE SAN AGUSTÍN CASA MADRE DE LOS RECOLETOS Y ACTUAL MUSEO RUIZ DE LUNA

FOTO DE LOS AÑOS 20 DEL PASADO SIGLO EN LA QUE SE OBSERVA DE IZQUIERDA A DERECHA LA IGLESIA DEL MONASTERIO, LAS DEPENDENCIAS CONVENTUALES Y EL ARCO QUE LO UNE CON EL HUERTO DE LA ALCAZABA QUE APARECE SEMBRADO DE MAÍZ. dETRÁS DEL TEJADO DE LA IGLESIA ASOMA LA IGLESIA DE SANTA LEOCADIA

San Alonso de Orozco, nacido en Oropesa y predicador de Felipe II, funda en 1566 este convento bajo la advocación de Nuestra Señora de la Paz, en la zona de la actual plaza de San Agustín, entonces llamada de Almairo. A duras penas consigue subsistir el cenobio hasta que muerto su fundador y protector, desaparece. La institución de este monasterio no estuvo exenta de dificultades ya que, como sucedió en otros casos, la existencia de una nueva comunidad religiosa local chocaba con los intereses de las ya asentadas que veían peligrar su subsistencia, por ser Talavera una villa que no contaba con tan gran vecindario que permitiera mantener tantas casas conventuales. Los nobles partidarios de los monasterios consolidados presionaban sobre el concejo y las autoridades eclesiásticas para impedir nuevas fundaciones. La primera excusa que se puso a la venida de los agustinos fue que habían actuado con nocturnidad y alevosía instalando el Smo. Sacramento en un lugar «indecente que fue una cocina donde durmieron mozos».

El ayuntamiento llega a impugnar su fundación «por ser mucha parte de los vecinos de esta villa pobres y los monasterios de esta villa no se pueden sustentar y padecen detrimento».

FOTO DEL ARCO DE SAN AGUSTÍN ANTES DE SU RECONSTRUCCIÓN. APARECEN TODAVÍA VIVIENDAS ADOSADAS A LA MURALLA.

Más tarde, el municipio comenzó a perder la unanimidad en sus planteamientos e incluso permite a los monjes asistir a una procesión a la Virgen del Prado en demanda de lluvias. Poco a poco se van limando asperezas pero el convento no consigue salir de su pobreza hasta que, en 1589, es refundado por agustinos recoletos con la protección de Felipe II y su limosnero, el talaverano García de Loaysa. El convento se encuentra desierto y paupérrimo a su llegada y los frailes comienzan su andadura guiándose por las órdenes reformadas inspiradas por fray Luis de León. Es éste de Talavera el primer monasterio que las abraza y por ello es considerado como la casa madre de los agustinos recoletos, habiéndose celebrado en él con frecuencia los capítulos de la orden.

MONASTERIO DE SAN AGUSTÍN Y SU HUERTOEN LA ALCAZABA EN UNA FOTO AÉREA DE 1937

Tras su fundación, como nos cuenta su cronista Angel Martínez Cuesta, sufrieron numerosas penalidades pero conectaron rápidamente con el pueblo talaverano por su ascetismo sincero. Hasta el punto de que, cuando el fraile encargado de recoger los donativos enfermó, eran las propias gentes las que se acercaban a ofrecer sus ayudas a los agustinos. Además, el pueblo trabajó desinteresadamente en las obras y reformas del edificio, incluso en masa, como cuando se precisó el concurso de mucha gente para derribar un muro.

BLASONES DE LOS MARQUESES DE MONTESCLAROS,PROTECTORES DE ESTE CONVENTO ANTES DE LA RESTAURACIÓN DEL MISMO. LAS PINTURAS DECORABAN EL SALÓN DE BAILE QUE ALOJÓ LA IGLESIA DESAMORTIZADA

En el siglo XVII el marqués de Montesclaros, antiguo Virrey de Méjico y Perú, toma bajo su protección este convento, y estimula el culto al Ave María que incluso llega a dar nombre al cenobio.

El monasterio fue utilizado como noviciado y profesado en el siglo XVII, durante el que viene teniendo una media de 45 frailes. Pero en el siglo XVIII se mantiene una lenta decadencia pues nunca había sido esta institución muy dotada de propiedades y rentas y esto les obliga a salir a predicar por los pueblos, a ser párrocos rurales e incluso maestros. Uno de ellos tenía el cargo de administrador de la fábrica de sayales que la orden poseía en Calzada de Oropesa. En 1788 se cambian los monjes a la casa que habían dejado los expulsados jesuitas en el convento de San Ildefonso, actual solar ocupado por el teatro Palenque y el mercado de Abastos. El ayuntamiento destina en 1793 el antiguo edificio agustino para escuelas municipales aunque, mientras se realiza el traslado definitivo, los maestros dan clases en los antiguos hospitales de San Bartolomé y San Lázaro.

DETALLE DE LA FACHADA DE LA IGLESIA DE SAN AGUSTÍN EN DIBUJO DE JESÚS MORALES

Durante la invasión francesa la destrucción del viejo monasterio casi se consuma pues hasta desmantelaron las tropas buena parte del tejado. Más tarde se convierte en pajar con la desamortización de 1835 y en 1886 se utiliza la iglesia como teatro “La Unión”. Actualmente la iglesia se mantiene en pie a duras penas y el convento aloja el Museo de Cerámica Ruiz de Luna.

En su nueva localización de San Agustín el Nuevo, sufrió la comunidad la inquina de los franceses y a duras penas se mantuvo con cinco frailes hasta su disolución en 1834 debido a la desamortización de Mendizábal. El huerto de San Agustín, antiguo alcázar, se vendió a un particular.

FOTOS GENERALES DE LOS JARDINES DEL PRADO

FOTOS GENERALES DE LOS JARDINES DEL PRADO

Siguiendo con la serie de entradas de fotografías antiguas y descripción e historia de los Jardines del Prado traigo hoy varias fotografías del paseo central del Prado y vistas y postales generales de este elemento patrimonial tan talaverano

El «paseo de enmedio» de los jardines del Prado en postal de 1927 de J.Camino

Seguir leyendo FOTOS GENERALES DE LOS JARDINES DEL PRADO

DESASTRES DE LA GUERRA

DESASTRES DE LA GUERRA

Grabado alegórico a los sufrimientos del pueblo español en la Guerra de la Independencia

En la Guerra de la Independencia no sufrió Talavera solamente los efectos de la gran batalla que lleva el nombre de nuestra ciudad, sino que las idas y venidas de los ejércitos franceses provocaron gran cantidad de víctimas, daños en el caserío y una gran miseria posterior debida a su rapiña insaciable.

En 1819 el ayuntamiento de Talavera emite un informe por orden del rey Fernando VII en el que relata “narraciones verídicas, hechos heroicos, acciones brillantes, sentimientos leales, sufrimiento y trabajos que haya padecido el pueblo desde que las huestes francesas ocuparon su suelo”.

A finales de noviembre de 1808 se crea en Talavera con vecinos de la villa y de sus tierras el Regimiento de Infantería Voluntarios Leales de Fernando VII, bajo las órdenes del también talaverano coronel Genaro Rezábal. Las tropas salen hacia Badajoz ante el avance francés después de cuatro meses de ejercitarse en las armas.

En esta misma época pasa por la villa huyendo de la represión francesa en Madrid “la Suprema Junta Central y todo nuestro ejército en dispersión, prelados eclesiásticos, comunidades religiosas de ambos sexos, grandes títulos, empleados y multitud de familias afligidas y desoladas, y todos encuentran en el recinto de Talavera y sus moradores tantos héroes como vecinos, que se esmeran y distinguen en prestar a estos fieles errantes súbditos cuantos auxilios y recursos hallaban en sus alcances ”.

El llamado patio de San José, antigua casa de la dirección de la Real Fábrica de Sedas fue el lugar donde se alojó José Bonaparte, Pepe Botella, a su paso por Talavera

Podemos imaginar a toda la abigarrada muchedumbre de personalidades, nobles funcionarios y religiosos de Madrid huyendo de las tropas francesas y alojándose en las casas de Talavera. El 11 de diciembre de 1808, un domingo a las ocho de la mañana, entran en nuestra ciudad las tropas francesas al mando del general Lasalle con los regimientos franceses del 10º de Cazadores y el 5º de Dragones, que por su crueldad provocan la huida de nuestros paisanos y “se cubrieron los caminos de personas de todos estados, sexos, condiciones y edades que como náufragos barquichuelos caminaban por donde les conducía el viento de sus desconsuelos en el agitado mar de sus tribulaciones. Volvían sus humedecidos ojos a los muros de su amada patria, que quedaban en el más pavoroso silencio, y se despedían de ella juzgando que no volverían a verla, como sucedió a muchísimos, que de sentimiento, necesidad y miseria fallecieron en los pueblos inmediatos, o en las labranzas, alquerías y cortijos”.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es 1e44c12f52afba3f236ff2eb462bef4f-744x1024.jpg

El general Lasalle, uno de los más crueles generales franceses con la población de Talavera

Una semana más tarde llegan a Talavera más tropas francesas al mando del general Lefevre y se alojan en las casonas, palacios y conventos. “Hacia las ocho de la tarde se esparcen en patrullas de seis u ocho hombres por las calles de la villa con velas encendidas y se dedican a un saqueo general, rompiendo las puertas con hachas y cometiendo toda clase de insultos y violencias con las pocas personas que se habían quedado. Continuaron por todo el día siguiente destrozando y rompiendo en las bodegas y lagares las tinajas de vino y vasos que contenían aceite, de suerte que una y otra especie corrían por las calles hasta incorporarse con la corriente del Tajo ”. El mismo general francés desvalijó el palacio arzobispal y se llevó un furgón cargado, entre otras cosas, con toda la vajilla y telas ricas en las que le sirvieron la cena.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es 3e25f07c4086e14c6e2c716a2c098b30-686x1024.jpg

El general Lefèvre otro militar francés que fue especialmente violento en Talavera

Cuando el 6 de enero de 1809 los franceses abandonaron Talavera tras su primera estancia, habían robado cien mil fanegas de trigo, cuarenta mil de cebada y ocho mil arrobas de garbanzos, cincuenta mil cántaros de aceite y doscientas mil arrobas de vino, además de incontables carnes, aves y ganados. Pero al cabo de sólo nueve días volvieron los gabachos a ocuparla con tropas del primer cuerpo al mando del mariscal Víctor, duque de Bellune que, además de otros agravios, intentó saquear la riqueza en metálico que pudiera quedar en la villa.

Grabado del siglo XIX que representa la Batalla de Talavera

La fría noche del siete de febrero de 1809 fueron los gendarmes y soldados franceses sacando de sus casas a las personas más ricas e influyentes y las llevaron al ayuntamiento. Todos los talaveranos allí encerrados quedaron de acuerdo en no entregar a los invasores ni un solo maravedí de los que les exigían con la excusa de acusarles de apoyar a los insurgentes españoles. Para aterrorizarlos les sacaron de madrugada para llevarlos, seguidos de varios cañones con la mecha encendida, para marchar a pie hasta Almaraz, donde dijeron que les pasarían por las armas. No quebraron así su voluntad y cuando iban por la iglesia del Salvador, viendo los franceses que no amedrentaban a estos paisanos, volvieron a llevarlos al ayuntamiento.

Siguieron entrando y saliendo los franceses de Talavera cometiendo toda clase de tropelías. Pero especialmente cruel fue el general Lavalle cuando volvía de incendiar Arenas de San Pedro, donde además había pasado a cuchillo a muchos de sus habitantes.

Como ya habían dejado en Talavera pocos víveres y riquezas, se llevaron las mantas y sábanas de los vecinos y maltrataron al vicario y cura de Santa Leocadia, registrando y destrozando su casa.

Soldados franceses en un grabado alegórico sobre los desastres de la Guerra

Se empiezan entonces a producir los primeros ataques de los guerrilleros españoles contra los ejércitos napoleónicos, llegando en sus incursiones hasta la plaza del Comercio (hoy del Reloj) y atacando a la guardia francesa del puente. Un guerrillero talaverano llamado Jerónimo Moreno llegó a disparar un cañón contra los invasores desde el sitio conocido como La Redondilla.

Los franceses se alojaban en las casas de los talaveranos y allí les exigían toda clase de alimentos, maltratándoles si no los conseguían, como cuando les pedían castañas frescas en pleno verano. Obligaban a los vecinos a dormir en el suelo y ni siquiera les dejaban arrimar al fuego el miserable puchero que podían permitirse después de los saqueos. Con ocasión de que varios soldados de Napoleón habían muerto en una emboscada a manos de los insurgentes españoles, los franceses dinamitaron más de cuatrocientas casas en Talavera, cebándose especialmente en el barrio de la Puerta de Cuartos por pensar que allí habían ocultado a los guerrilleros que les habían atacado.

Fue notorio el gélido recibimiento que se dio al rey José Bonaparte, “Pepe Botella” para el pueblo, cuando entró en Talavera al mando de treinta mil hombres. Se alojó en la Casa de la Dirección de las Reales Fábricas de Sedas, el conocido como patio de San José, y durante su estancia de tres días no recibió ni el más mínimo obsequio por parte de los talaveranos, ni se escuchó ni una sola vez en la villa el grito de ¡Viva el Rey José!, mientras que al llegar nuestro ejército con los aliados ingleses y portugueses, el recibimiento fue clamoroso.

Después vendría la Batalla de Talavera y los franceses que volvieron a recuperar después la ciudad se vengaron de la ayuda prestada a los aliados sometiéndola a un nuevo y horroroso saqueo. Otra vez se producen crímenes, tala masiva de los centenarios olivos talaveranos y arrancamiento de cepas.

La miseria, la destrucción y las enfermedades hicieron que la población se llegara a reducir a una tercera parte y Talavera entró en una crisis de la que tardaría muchos años en recuperarse, ya que a ello se unía la decadencia de las Reales Fábricas de Seda que había dejado en desempleo a miles de personas de la ciudad y su comarca. Talavera fue la primera población que recibió al mensajero del alcalde de Móstoles con el llamamiento a la sublevación militar contra los franceses y en el Archivo Municipal se guarda incluso el recibo de uno de las postas que contestó a la llamada de auxilio contra los franceses.

MONJES LUJURIOSOS, UN HALLAZGO Y UN MOTÍN

MONJES LUJURIOSOS, UN HALLAZGO Y UN MOTÍN

CURIOSIDADES DEL MONASTERIO JERÓNIMO

Claustro ´sur de los jerónimos mal llamado «de los Canónigos», ya que estos nunca se llegaron a enclaustrar

HOY TRAEMOS TRES CURIOSIDADES HISTÓRICAS REFERIDAS AL MONASTERIO JERÓNIMO DE SANTA CATALINA

Costumbres poco edificantes

 Poco antes del cierre definitivo de este monasterio en 1803 se produjeron algunos hechos escandalosos que nos hablan de la decadencia del mismo y de la utilización de los bienes del convento para el beneficio personal de los monjes.

Fray Joaquín de Segurilla acostumbraba a visitar a sus barraganas en Gamonal con una vistosa mula blanca a la que los jóvenes del pueblo cortaron la cola como humorístico escarmiento, paseando este monje su vergüenza por toda la comarca y llegando a establecerse el dicho “Estás más descolado que la mula de Fray Joaquín”.

Otro fraile hubo de salir desnudo por los tejados de Talavera huyendo de un marido celoso, mientras que también eran famosos los escándalos sexuales que se producían debido al mantenimiento de “amas” poco recomendables por los frailes a cuyo cargo se encontraban los molinos o la granja de Pompajuela.

Por estas ventanas se arrojaron jamones y enseres de los jesuitas en el Motín del Pan

 Un levantamiento revolucionario.

El dos de mayo de 1898 fue asaltada la residencia jesuítica de Talavera en un motín de carácter anarquista protagonizado por mujeres talaveranas que protestaban por la subida exorbitante del precio del pan, de este suceso nos ha quedado un curioso aunque parcial relato de uno de los concejales de la época, el médico D. Fulgencio Farinós:

 «Una vez abierta la puerta penetraron las más atrevidas, arrojando a la vía pública todo cuanto encontraron. De una a otra habitación recorrieron todo el edificio. Detrás de las mujeres penetraron hombres y no hubo mueble, ropa, ni objeto de adorno, que no destrozasen. Crucifijos, imágenes, libros sagrados, ornamentos, nada en una palabra se libró de sus manos.

Por aquellas puertas rotas , por aquellos balcones y rejas eran arrojados a la calle jamones, chorizos, trigo y comestibles de todas clases; colchones hechos pedazos, camas, muebles, crucifijos y objetos sin fin…y con navajas y cuchillos rasgaban las ropas, sotanas, habitos, casullas…todo cuanto cogían.

No contentos con romper hicieron hogueras para que todo fuera pasto de las llamas.

Los Sres. Alcalde y Capitán de la Guardia Civil, lograron casi a viva fuerza penetrar en el recinto, exponiéndose a las iras de aquellos desgraciados; se colocaron frente a las puertas que trataban de derribar y les intimaban que para abrirlas habían de pasar sobre sus cuerpos…Todo inútil, todo en vano, aquello no hubiera podido dominarse más que con las bayonetas y las balas…el señor alcalde ordenó tocar las campanas en son de somatén…»

Un hallazgo arqueológico

 «Cuando se abrieron las zanjas para los cimientos de la capilla mayor de este monasterio hallaron los oficiales una cabeza de becerro de bronce vaciado, continuada con su pescuezo hasta los hombros, con un movimiento y habitud de gran maestría y primor; guardola un monje antiguo y curioso, y a dos años dispuso labrándose una campana, la echó en la fundición quizá con consideración que si había sido instrumento de idolatría en la ciega gentilidad , de allí adelante se incorporase en otro instrumento que llama y despierta a dar el verdadero culto a Dios» Esta curiosa noticia arqueológica nos confirma la importancia del entorno de la Colegial, zona incluida en el primer recinto amurallado, como localización de restos similares al referido en este párrafo que se ha extraído de la historia de Talavera de Francisco de Soto. Podríamos pensar en el  origen probablemente romano de esta escultura perdida por el celo religioso del monje.

LA «MEZQUITA», LA FUENTE Y KIOSKOS DEL PRADO

LA «MEZQUITA», LA FUENTE Y KIOSKOS DEL PRADO

Los urinarios o evacuatorios de los jardines del Prado fueron desde la creación del parqueun elemento pintoresco, tanto el primer edificio decorado con cerámica de Ruiz de Luna como el posterior de aspecto arabizante o mudejarista y que los talaveranos bautizaron como «la mezquita», o como la ironía local apodó «la mezquita de «Ben-ir-a- Mear».

Los primeros urinarios en postal de José del Camino de 1929 . Por delante se ve la fuente de Ruiz de Luna. Los urinarios tienen una planta y una decoración cerámica muy diferente a la que probablemente en los años 40 se le dio

Los urinarios de los Jardines del Prado ya con su estructura de «mezquita» y la fuente por delante en una postal de García Garrabella de 1954

La «mezquita», urinarios públicos de los Jardines del Prado en una postal de los años 50

Aunque hablaré más extensamente de la cerámica de los jardines, sí adelanto que la fuente se construyó con un pilón poligonal de 6 m de diámetro y 2,5 m de altura con cuatro puentes para macizos de flores en los que se sitúan sendas ranas surtidoras y de ahí el nombre tradicional de «fuente de las ranas». Se apoyan en un pedestal y sobre éste la taza central que recoge el agua, y en sus cuatro caras cuatro faunos que arrojan un chorro al pilón. Todo el conjunto se apoya en una plataforma de dos escalones que aumentan el diámetro a 7 metros, según descripción de Isabel Hurley.

La fuente de Ruiz de Luna en una foto de los años 20

Fuente de Ruiz de Luna de los Jardines del Prado en una foto de los años 20

Postal de los años 70 con la fuente de Ruiz de Luna

Además del Kiosco Dámaso y del kiosco Villa Rosa que se encontraba al este de la ermita hubo otros dos, uno junto a la casa de los Patos y otro junto al paseo que conduce al parque de la Alameda, sin olvidarnos de la pista de Baile La Banca.

Kiosko Dámaso, el más cercano a Los Arcos después de una nevada, a la izquierda el propietario Doroteo Conde

Otra escena nevada del kiosco Dámaso

JARDINES DEL PRADO (1) LA CASA DE LOS PATOS

LOS JARDINES DEL PRADO; HISTORIA

 

Comenzamos hoy la descripción de los Jardines del Prado con fotos antiguas y actuales.

Desde antiguo fue el lugar que hoy ocupan los jardines del Prado una zona de paseo y esparcimiento de los talaveranos que, además, unía la ciudad con su más significativo monumento, la ermita del Prado. Desde hace siglos tuvo la zona esa misma finalidad y ya aparece en documentos del siglo XVIII como “alameda de recreo”. En algunos planos ingleses de la Batalla de Talavera figura sobre la zona del Prado la palabra “gardens”,  es decir jardines. Pero es en 1864 cuando se trazan las primeras glorietas. Una noria era la encargada de regar los jardines durante  el siglo XIX, hasta que en 1875 se proyecta la primera fuente que tiene un diseño rústico. Pero en 1925, con el proyecto del nuevo parque llamado de Alfonso XIII, Ruiz de Luna diseña la fuente monumental de cerámica y otras de menores dimensiones situadas en las pequeñas “rotondas”.

El periodista Santiago Camarasa describía así el parque  en 1930 : «Su hermosa alameda central, con el grandioso fondo de la ermita de la Virgen del Prado- el maravilloso museo de la vieja cerámica talaverana – bordeada toda con pérgolas y grandes macetas, sobre machones de ladrillo; sus magníficas rotondas con la original y grandiosa fuente de cerámica, rodeadas de sencillos y bonitos bancos; sus plazoletas tan lindísimas y atractivas, con blbliotecas públicas -que invaden los lectores-, con grandes jaulas de canarios, de pájaros diversos americanos y dos monos- el encanto de la gente menuda-; su precioso estanque y casita para patos y palomas; su singular rosaleda; su esbelto templete para la música».

Fue el alcalde Justiniano López Brea y el concejal, y gran pintor ceramista, Francisco Arroyo quienes impulsaron con ilusión el proyecto de dotar a Talavera de su zona verde más emblemática. La aportación de Ruiz de Luna fue importantísima y en muchos aspectos desinteresada, también la donación de veintidós mil pesetas que hicieron el marqués de Mirasol y su hermana doña Vicenta de Palavicino ayudó a la ejecución de las obras que fueron dirigidas por  el arquitecto municipal Pérez del Pulgar.

Se trata, por su distribución geométrica, de un parque de estilo francés, pero el significativo papel que la cerámica protagoniza en su decoración, la utilización del ladrillo y la importancia que se otorga a las pequeñas fuentecillas, hoy desaparecidas, no deja, en fin, de ser una estética adecuada por la influencia cultural que el legado árabe y mudéjar dejó en las tradiciones talaveranas. No debemos dejar de remarcar la peculiaridad de las construcciones complementarias como el edificio de los urinarios, cuyo aire musulmán hizo que los talaveranos lo bautizaran con el nombre de “La Mezquita”  o el elemento que tal vez es el más entrañable de todos: La Casa de los Patos que traemos hoy en fotografías y postales.

LA CASA DE LOS PATOS

Ha sufrido numerosas modificaciones por el desgaste de los años o por vandalismo, aunque permanece la estructura básica original.

Es llamada la casa de las Palomas en algunos textos y postales por ser la parte superior un palomar, aunque la parte inferior sirve de refugio a los patos, que han dado el nombre popular al estanque. Es muy probable que se construyera con la reforma de los años veinte en que intervino Ruiz de Luna que decora el vallado y el mobiliario urbano con cerámica de arista.

La casa de los Patos en la que parece la imagen más antigua de la misma, con el vallado del estanque y diferentes del actual. y las grandes piñas cerámicas en las esquinas. No está aún  el kiosko que se instaló posteriormente  al este de ella. Postal de la Librería Camino de 1927
La casa de los Patos en una postal de Arribas de 1944.  Vallado diferente
La Casa de los Patos en una foto de los años cincuenta.
La casa de los Patos en una postal coloreada de García Garabella de 1954 pero ya con el kiosco junto a ella
La casa de los Patos en una postal de los años 70 ya con el vallado actual
Los talaveranos disfrutando del estanque de los Patos en una postal de los años 70

DESCRIPCIÓN DEL MONASTERIO JERÓNIMO DE SANTA CATALINA

 MONASTERIO JERÓNIMO DE SANTA CATALINA

DESCRIPCIÓN

Puerta llamada de «los Serafines»

 Las primitivas construcciones de esta iglesia, por ser en su mayoría edificadas a finales del siglo XIV e inicios del XV , fueron levantadas en estilo gótico-mudéjar, de ellas apenas nos quedan restos, solamente la conocida como puerta del Serafín, frente a la desembocadura de la calle Empedrada y alguna ventana cegada , como la que se observa en esa misma construcción frente a la torre de la Colegial. Algún otro detalle como la rejería o los canecillos y aleros nos orientan sobre la antiguedad de esta parte del monasterio de Santa Catalina.

Puerta sur de la iglesia del monasterio de Santa catalina

Ya hemos comentado que la misma puerta del Serafín era la que daba acceso al templo primitivo y por ello era necesario entonces pasar por el claustro para acceder al templo. Para remediarlo, en 1452, concede el papa Nicolás V permiso para construir una nueva iglesia cuyo edificio coincide con la nave de la actual. Precisamente el retablo de esta nueva construcción fue estofado por Copin de Holanda y pintado por Juan de Borgoña, aunque hoy ha desaparecido. La nave está cubierta por una bóveda de cañón y a los pies otra bóveda rebajada soporta el coro.

Cúpula de la iglesia de los jerónimos

Los canónigos de la Colegial se opusieron a la nueva edificación, como también se negaron a que se construyera la capilla mayor que, sin embargo, se comenzó a levantar en 1536 con el permiso de Pablo III . Esta parte del monasterio es la más característica del mismo y un elemento característico del paisaje urbano de la antigua Talavera. El padre Sigüenza, en su Historia de la Orden de San Jerónimo, decía: «Por ignorancia o malicia de los oficiales no se ha podido acabar fábrica de harta costa y apariencia, sin fundamentos, de tal suerte que estando casi cerrada la cúpula del cimborrio, se venía toda al suelo, y el mejor medio es deshacerla piedra a piedra.»  No hizo falta llegar a tanto, ya que se llamó a Juan de Herrera que se encontraba entonces construyendo otro monasterio jerónimo,el de El Escorial. Vino a Talavera y consiguió salvar el edificio, aunque quedaron como recuerdo de aquellos percances los antiestéticos machones y contrafuertes de la cara sureste del testero y las fisuras que todavía hoy  se perciben en el mismo.

Retablo de la iglesia de los jerónimos de Santa Catalina

Diferentes avatares históricos hicieron perder a esta iglesia su primitiva grandeza. En la capilla mayor estaban los enterramientos de los señores de Gálvez y Jumela y en el claustro se hicieron sepultar numerosos caballeros y nobles talaveranos. Celebrábanse los oficios «con toda grandeza, puntualidad y magestad que puede encarecerse teniendo siempre capilla de sonoras voces e instrumentos. Los ornamentos son muchos, ricos y costosos. El aderezo de plata es muchísimo»

Detalle de la decoración renacentista del edificio de los jerónimos de Santa Catalina

El acceso actual al templo desde la calle se realiza a través de la portada de piedra de la fachada sur, un tanto vulgar si la comparamos con la grandeza del resto del edificio. En el interior destacaremos la capilla mayor. Los mármoles que la decoraban adornan ahora el altar mayor de la basílica de Ntra Sra del Prado. La cúpula es de grandes proporciones, las pechinas se ornamentan con relieves de los cuatro evangelistas y bajo ellas se sitúan las estatuas de cuatro doctores de la Iglesia. La sacristía es de gran belleza, octogonal y con cúpula toda de piedra, menos decadente que el renaciente estilo del resto de la iglesia. También al siglo XVII pertenece la grandiosa escalera de subida al coro, toda de sillería y suspendida en el vacío. Menos conocida aunque muy curiosa se nos muestra la escalera helicoidal de acceso al exterior de la cúpula, “la giralda”, que se rodea de balaustrada con adorno de pirámides.

Contrafuerte que se construyó por indicación de Juan de Herrera, arquitecto de El Escoria,l para evitar que aumentaran las grietas del edificio

Se mantiene en un estado lamentable el claustro sur, que durante años ha sido casa de vecindad hasta su amenaza de ruina. Se perciben los arcos  gótico-mudéjares ya cegados  y en algunas de pendencias pueden observarse restos de pinturas en los muros, muy similares a otras pequeñas muestras que persisten en la granja jerónima de La Alcoba y Guadalupe.

 

ESTANCIAS REALES EN TALAVERA (y 2)

ESTANCIAS REALES EN TALAVERA (y 2)

Escudo de los Reyes Católicos que actualmente se halla en la Basílica del Prado y que se trajo aquí desde la cárcel de la Santa Hermandad real y Vieja de Talavera en la puerta de Zamora

También camino de Guadalupe y de Andalucía visitan Talavera en varias ocasiones los Reyes Católicos. Estos y otros monarcas solían en general tomar el camino viejo de Guadalupe, por Puente del Arzobispo, Villar del Pedroso, Puerto de Arrebatacapas y Hospital del Obispo. Durante una de las estancias llegan cartas de unos moros de Granada de la tribu de los abencerrajes que querían hacerse cristianos. Según algunos, viajaron a Talavera donde fueron bautizados.

Vista la magnificencia de las fiestas de Mondas en Talavera, quieren los reyes que los fondos que se obtienen en la ermita y en las corridas de toros pasen a engrosar los fondos destinados a la guerra de Granada pero se opone fray Hernando de Talavera aduciendo que esas cantidades están destinadas al culto de la Virgen.

Los problemas sucesorios de los comienzos del reinado de Isabel hace que pase hacia Extremadura en varias ocasiones para conocer la situación y establecer las alianzas necesarias. Durante una de sus estancias, la reina ordenó que se embargaran las rentas del arzobispo de Toledo y un capitán de su confianza tomó Talavera por la noche para evitar que la ciudad, que estaba bajo el señorío de los arzobispos toledanos, se pasara al campo enemigo. En la primavera de 1477 pasa la reina camino de Guadalupe. Los dos monarcas vuelven en el otoño de 1482 a la ida y a la vuelta de otro viaje a Guadalupe, monasterio donde construyeron un palacio que la reina denominaba “mi paraíso”.

Palacio de los Condes de la Oliva, donde se alojaron algunos reyes de paso por nuestra ciudad

Vuelven en la primavera de 1502 para recibir a su hija Juana y a su marido Felipe el Hermoso con los que se encuentran en Cebolla. Felipe duerme en Talavera ese mismo verano y el rey Fernando vuelve a pasar por aquí camino de Andalucía para supervisar la armada.

Durante otra de las estancias de la reina en Talavera intentan llevarse el Santísimo de la iglesia de la Trinidad, que entonces se encontraba a las afueras de la villa y un tanto aislada. Como quiera que en el barrio hay gran número de residentes mudéjares y judíos, doña Isabel, pensando en protegerlo, pide a los escribanos de la villa que velan el Santísimo en la iglesia de Santiago, que lo hagan a partir de entonces en la del monasterio de la Trinidad para darle más seguridad.

Fernando el Católico pasa también, ya viudo de doña Isabel por Talavera camino de Andalucía donde va a pasar revista a la flota. En su último viaje ya en 1515 descansa don Fernando en Talavera antes de viajar a Extremadura donde muere en el pueblecito de Madrigalejo, según algunos a causa de un brebaje compuesto de testículos de toro y ciertas hierbas con el que sus médicos intentaban aumentar su potencia sexual.

El emperador Carlos I pasó y pernoctó en varias ocasiones en Talavera, también camino de Extremadura y Guadalupe, de donde volvió atravesando la Jara hoy adscrita a la comunidad extremeña, por el pueblo jareño de Garvín donde parece que fue huésped de la familia Duque de Estrada, en la torre que allí poseían.

Felipe II consideró a la ermita de la Virgen del Prado como la «Reina de las ermitas»

Felipe II pasa en varias ocasiones por Talavera y durante todas ellas se hospeda en el monasterio de los jerónimos, su orden predilecta. Como su padre y sus abuelos, va de paso para Guadalupe donde en 1570 agradecerá a la Virgen de Las Villuercas su victoria sobre los moriscos sublevados. Seis años más tarde se reúne en el monasterio con su sobrino el rey de Portugal don Sebastián, que le intenta convencer de que se sume a su empresa en África en la que acabará perdiendo la vida.

También pasa el rey Prudente hacia Portugal con su cuarta esposa Ana de Austria, precisamente a tomar posesión del reino de Portugal que le correspondía por herencia dinástica a la muerte de su sobrino. La reina morirá en Badajoz y su cadáver volverá a pasar por Talavera camino de Madrid, como sucedió con los restos de la hija de Juana la Loca, doña Leonor, casada con Francisco I de Francia y muerta en Talavera la Real.

Panel de azulejos que representa el escudo real de Carlos II, pues el el monarca en la fecha que aparece de 1679. No sería por tanto como se ha dicho en ocasiones el de Felipe V que visitó el alfar de Mansilla

María Luisa de Saboya acude a esperar a su esposo Felipe V a la vuelta de sus campañas victoriosas en Portugal durante la Guerra de Sucesión. La reina visita el alfar de Mansilla quien la agasaja tan generosamente que la Reina le hace hidalgo. La situación bélica hace que el rey pernocte en Talavera en otras ocasiones. Con su segunda esposa y acompañado del que sería Fernando VI pasa años más tarde para que el infante contraiga matrimonio con la princesa portuguesa doña Bárbara de Braganza. El matrimonio es doble pues la infanta María Ana se casará también con el futuro rey de Portugal José I.

También pasa el infante don Luis que luego viviría en Velada y Arenas de San Pedro desterrado de la corte por su hermanastro Carlos III. Años más tarde María Ana reina viuda de Portugal volvería a pasar por Talavera a visitar a su hermano Carlos.

También pasa Carlos IV por Talavera camino de la guerra con Portugal y en otra ocasión para cazar en Arenas de San Pedro visitando el palacio de Velada, donde vivió su tío el infante don Luis.

Fernando VII desterró a Portugal a su hermano don Carlos que pasó de camino también por Talavera. aunque se prohibió que se les hicieran agasajos.

Palacio de Villatoya donde pernoctaron algunos de los monarcas de paso porTalavera

Los reyes suelen dormir a su paso en los monasterios o en las casas y palacios de los nobles como las de los condes de la Oliva, los marqueses de Villatoya o en las casas de don Manuel Cerdán. Se les salía a recibir al paraje del Olivón, un gran árbol situado junto al arroyo Cordera. Cuando venían de Portugal se les recibía en el arroyo de Bárrago. Corridas de toros, arcos florales, trucos de tramoya, fuegos artificiales, cañas y torneos danzas, misas solemnes y besamanos son los actos más frecuentes que se realizan en honor de los reyes. Esto supone además otros gastos que debe hacer el Concejo para arreglar los caminos y el puente del Alberche