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LOS MOLINOS DEL TAJO EN TIEMPOS DE FELIPE II

LOS MOLINOS DEL TAJO EN TIEMPOS DE FELIPE II

Molinos de Silos en fotografía de ARDEIDAS cuando bajó el embalse de azután hace unos años
Molinos de Silos en fotografía de ARDEIDAS cuando bajó el embalse de azután hace unos años

En este capítulo de de la serie «Ríos de Historia» quqemos apuntar algunos datos sobre molinos en tiempos de Felipe II, aunque dedicaremos un artículo más extenso a los grandes molinos y aceñas del Tajo.

Si consideramos la comarca de talavera desde la desembocadura del río Cedena constatamos que los primeros grandes molinos son del señor de Malpica, son  los molinos de Corralejo, que le rentan novecientas fanegas de trigo al año. Los molinos que se sitúan a continuación en el cauce son los de Cebolla, que pertenecían entonces al Conde de Oropesa.

El siguiente molino, del que tampoco quedan apenas restos es el de Merillos o Mirillos donde iban a moler desde Cazalegas. En las relaciones de Pueblanueva s nos dan algunas noticias de interés como que los molinos de Merillos son de don Luis de Loaysa, noble talaverano que en las relaciones de Villanueva del Horcajo nos informan de que era señor de la “villa de Guerta”  (Huerta de Valdecarábanos). En la relación de Talavera aparece que rentan 400 ducados al al año.

Molinos del primer ojo del puente Viejo en el dibujo del siglo XVI de Van der Wingaerde
Molinos del primer ojo del puente Viejo en el dibujo del siglo XVI de Van der Wingaerde

De los molinos de Talavera ya hemos hablado pero las relaciones de Felipe II nos aportan los datos siguientes: Los molinos del Puente son de la villa y dan una rentabilidad de mil fanegas de trigo anuales. Suponemos que hablan de los del primer ojo del puente que pertenecían al concejo pero los otros situados en medio del puente no parecen moler en la época. También se nombran los molinos de abajo, pertenecientes a los Jerónimos y se arriendan por otras mil fanegas de trigo.

En las relaciones de El Casar se nos informa de que los molinos de Cabañuelas cercanos a Talavera y de que eran propiedad de los jerónimos de Talavera y las monjas de San Clemente de Toledo. En las relaciones de Talavera nos informan de que pertenecen también a las monjas de la Madre de Dios de Talavera, algunos particulares y de las monjas de Torrijos. Se arrendaban por mil maravedís y de ellos solamente nos quedan algunas ruinas cubiertas de vegetación cercanas a la finca del mismo nombre.

Entrada del agua a los regolfos en el llamado molino Nuevo de Valdeverdeja
Entrada del agua a los regolfos en el llamado molino Nuevo de Valdeverdeja

La siguiente estación molinera es la de los molinos de Silos en el paraje del mismo nombre cerca de Calera  en cuyo despoblado de Cobisa  se nos informa de que los molinos de Silos son del Conde de Oropesa o según se informa en las relaciones de Talavera, de la condesa de Deleitosa, de la misma familia y tienen dos piedras a cada lado del río. Se arriendan en cuatrocientos ducados.

En Belvís  van a moler a los molinos de Silos del Tajo cuando se seca el Jébalo  y también en Alcaudete van a moler a las aceñas del Tajo cuando se seca el Jébalo. Frente a Aldeanueva de Barbarroya, el Monasterio de El Bercial el propietario de las aceñas o molinos del Tajo que, por estar a media legua del pueblo, deben corresponderse con los de Ciscarros. La siguiente estación molinera es la de Azután, propiedad de las monjas de San Clemente de Toledo.

Interior del molino de los Capitanes en Valdeverdeja donde se ven algunas de sus piedras de moler
Interior del molino de los Capitanes en Valdeverdeja donde se ven algunas de sus piedras de moler

También podemos saber por las relaciones de Talavera que los molinos de Espejel en las riberas de Valdelacasa pertenecía a los frailes de Guadalupe y rentaban cuatrocientos ducados.

Los potentes molinos de Puente del Arzobispo financiaban el Hospital de la villa de Puente, del que eran propiedad. También hay una azuda arruinada llamada de Calatravilla que servía a otros molinos que hoy día mantienen en pie el edificio frente a la fortaleza de Castros. Aguas abajo se nos dice que hay otros molinos propiedad de un tal Oliva, que se podrían corresponder con el actual molino de los Rebollos o las llamadas aceñas del Conde.

EL TAJO MEDIEVAL Y SUS AFLUENTES

EL TAJO MEDIEVAL Y SUS AFLUENTES

En este capítulo de «Ríos de historia» comentamos la repoblación medieval de nuestro territorio a través de los afluentes del Tajo, con sus torres de observación

Castillo de Malpica, residencia medieval del señor de Valdepusa
Castillo de Malpica, residencia medieval del señor de Valdepusa

Ya hemos visto cómo Talavera es reconquistada y baja la frontera con los musulmanes hasta el Guadiana, quedando entre su corriente y el Tajo un extenso territorio, La Jara, que habrá de ser repoblado desde Talavera bajo la autoridad de su concejo. El viejo puente romano es restaurado una y mil veces, y una y mil veces es derribado por la fuerza de las aguas, pero su existencia es fundamental para la comunicación de nuestra villa con su alfoz, para todo el trasiego de gentes de Castilla y de otros reinos hispanos e incluso de francos que se vienen a mezclar con los mozárabes que permanecieron, los judíos o los moriscos que poblarían no solo la ciudad madre sino también los valles de los afluentes y los arroyos.

Ruinas del castillo de Santisteban junto al río Pusa
Ruinas del castillo de Santisteban junto al río Pusa

Por el Pusa, río de “posadas” de colmenas van ascendiendo los nuevos pobladores y dejan la toponimia marcada por su presencia como en la Venta de Mozárabes cerca de su orilla. O el castillo de Santisteban, del que apenas quedan los restos de cal y canto de su torre. Y desde Malpica irán ascendiendo las gentes y fundarán San Martín en torno a un “Pozuelo” a las orillas de uno de sus arroyos, donde quedan todavía restos de una torrecilla en el entorno del que luego será palacio de los señores de Valdepusa, territorio éste que será enajenado a la villa de Talavera para ser donado por el rey a don Payo de Ribera en el siglo XIV que construirá su castillo desde donde se fomentará la repoblación del señorío. Santa Ana también junto al mismo río y Navalmoral de Pusa que en el mismo arroyo que San Martín, aguas arriba, unirá luego su caserío a Navalmoral de Toledo, formando siglos después Los Navalmorales con los dos pueblos hermanos separados sólo por el arroyo. Siempre la linde del agua. Y ya fuera de Valdepusa seguirán los colmeneros y cabreros poblando el valle del Pusa hasta Navalucillos de Talavera, que también se unirá con su vecino Navalucillos de Toledo, solo separado por la calle “de la raya”.

Los primeros núcleos de población a las orillas del río Sangrera nacieron en torno a Torrecilla de la Jara en cuya zona ya se conocían numerosos yacimientos romanos y visigodos. En este mismo valle nacerán Las Abiertas y luego San Bartolomé, además de Espinoso y Pueblanueva, la última población en ser fundada como su propio nombre indica.

Casi en el mismo nacimiento del río Jébalo, justo en la divisoria entre el Tajo y el Guadiana, se encuentra la iglesia de Piedraescrita en cuyo ábside se haya pintado un pantocrátor románico- mudéjar, la muestra más sureña de este estilo artístico, ya que a partir nuestra zona no dio tiempo a que la reconquista cristiana instaurara este estilo pues ya comenzaba a difundirse el gótico cuando se repoblaba La Jara. Ya en el Jébalo, bajo es Alcaudete una de las primeras poblaciones repobladas desde antiguos asentamientos musulmanes que crecieron en torno a una torre o fortificación luego reformada, que es la torre de la casa parroquial que se encuentra entre la iglesia y el río. Jébalo abajo una de las primeras propiedades medievales que aparecen en los documentos es la dehesa de Castellanos en cuyo entorno se encuentra otra torre medieval que da nombre a la finca La Torre. Justo en la desembocadura del Jébalo en el Tajo, una isla que queda sin sumergirse por el reculaje del embalse de Azután y que aloja otro yacimiento medieval.

En la cabecera del valle del Uso los repobladores son gentes cristianas, mozárabes de Sevilla y Córdoba, que fundan respectivamente Sevilleja y Cordobilla (núcleo hoy despoblado y en las proximidades de la actual Gargantilla). Vienen a Talavera con su obispo Clemente tras las persecuciones de los almohades y piden al concejo tierras talaveranas en las que asentarse. En la Cabeza del Conde junto al Uso en el término de La Estrella también se hallan restos medievales.

Torre medieval de observación en Navalmoralejo
Torre medieval de observación en Navalmoralejo

En el valle del Andilucha se levanta aguas debajo de Navalmoralejo otra torre de observación medieval, como la de Torlamora cerca del Pedroso, como la de la Oliva y la de Garvín ya más próximas al Tajo.

Al norte de Talavera tenemos ejemplos similares como el desparecido pueblo de Las Atalayuelas de Guadyerbas primitiva localización de Velada que se abandona por las escasas aguas del arroyo del Molinillo junto al que se asienta. Por el mismo motivo también desciende a orillas del arroyo Zarzueleja lo que luego sería Gamonal desde la primitiva población que se encontraba en las ruinas de la que hoy conocemos como ermita de la Encarnación del siglo XIV. La atalaya del Alberche protegía el paso hacia Cardiel y la Sierra de San Vicente

Ermita de la Encarnación en gamonal, antes iglesia del despoblado medieval de Zarzuela
Ermita de la Encarnación en gamonal, antes iglesia del despoblado medieval de Zarzuela

Guadyerbas las Altas, hoy bajo el embalse y Guadyerbas las Bajas que, cerca del llamado Puente Romano del mismo río conserva restos de los muros de su pequeña iglesia y tiene una presa en un arroyo cercano no sabemos si romana o medieval. Ambos núcleos serían el origen de la población de Navalcán. Cerca de la garganta Torinas otra torre daría lugar a la población de Almendral de la Cañada.

En el valle del Tiétar, una de las primeras poblaciones es La Torre, en el término de Gavilanes y otra más que se situaba cercana a Mombeltrán. Son por tanto todos esos valles fluviales los caminos, las arterias que conducirán a los nuevos habitantes de nuestra tierra hasta sus nuevos asentamientos que en general eran más pequeños que los actuales pero cuyas pequeñas aldeas confluyen luego en otras poblaciones mayores que en general llegarán hasta nosotros.

La torre de Azután en el proyectode navegación del Tajo del siglo XVII

APROVECHAMIENTO DE PESCA, RÍOS Y RIBERAS EN LA EDAD MEDIA

APROVECHAMIENTO DE PESCA, RÍOS Y RIBERAS EN LA EDAD MEDIA

Pez y anguila en azulejería talaverana del sigloXVi de Pedraescrita
Pez y anguila en azulejería talaverana del sigloXVi de Pedraescrita

En el magnífico trabajo de Mª Jesús Suarez Álvarez sobre la Talavera medieval se nos ofrecen datos de gran interés. Entonces las aguas, islas y riberas de los ríos podían tener una propiedad privada o comunal. Algunas zonas de los ríos linderas con las grandes dehesas se incluían en la propiedad de las mismas, como es el caso, por ejemplo, de la dehesa de Cabañuelas cerca de la misma Talavera o La Oliva junto al Tajo y el Pedroso.

En los molinos también se colocaban trampas y cañales para aprovechar la pesca. Molino Nuevo en Valde verdeja

La propiedad privada de esos tramos permitía que a quienes quisieran pescar en ellos se les cobrara por ello, en general una cuarta parte de las capturas. Ese derecho podía ser objeto de ventas, donaciones o trueques. La propiedad de esos concesiones estaba en general en manos de grandes señores, seglares y eclesiásticos, de nobles y conventos, lo que nos induce a pensar que no eran desdeñables los beneficios obtenidos.
El resto de propiedades ribereñas y fluviales estaba en manos de la autoridad del concejo talaverano que las podía arrendar dando licencias para construir en el Tajo los “corrales”, algo parecido a los criaderos actuales de pescado que antes se llamaban sudrias. En el resto de los tramos la pesca era libre.

Cañales de pesca representados en un proyecto de navegación del Tajo
Cañales de pesca representados en un proyecto de navegación del Tajo

En cualquier caso la administración de entonces tenía en éste como en otros aspectos una actitud conservacionista que ya quisiéramos en nuestros tiempos. Por ejemplo estaban prohibidas las artes que acababan con las crías jóvenes de escaso tamaño como por ejemplo las llamadas “redes menuderas” que hoy llamaríamos trasmallos, y otras artes conocidas como “garlitos e uasones” que eran trampas elaboradas con cañas, sauces, mimbres o cuerdas. En general se permitía la pesca con caña y con redes legales como las llamadas “de marco”.
Todo el pescado que se quería comercializar debía venderse en la pescadería de la villa que, al igual que la carne, era un monopolio municipal aunque fueran abastecidas por particulares. La calle Pescaderías hoy desaparecida y que discurría junto a la calle Carnicerías se llamaba así por alojar ese establecimiento concejil y por motivos higiénicos y de malos olores tenía regulado el lugar donde debía verterse el agua procedente de la limpieza del pescado y de la tienda cerca de la plaza de Santa Leocadia “de aquel cabo de la torre albarrana, adonde está el horno de pan, en un hoyo que el dicho procurador le señaló, la cual agua faga vaciar de noche”.

Fauna fluvial en panel de azulejos que representa a San Cristóbal cruzando un río en la basílica del Prado
Fauna fluvial en panel de azulejos que representa a San Cristóbal cruzando un río en la basílica del Prado

La pesca fluvial era la única consumida fresca en Talavera, en general barbos, bogas, truchas y sábalos, porque la carpa no sabemos en qué momento es importada a nuestros ríos. El pescado de mar o “galiziano” por venir en su mayoría de Galicia era conservado por diferentes métodos de salazón, ahumado o escabechado y principalmente eran besugos, sardinas y congrios, lo que en la época se llamaba pescado “cecial”.

LAS OTRAS FORTALEZAS ÁRABES DEL TAJO

LAS OTRAS FORTALEZAS ÁRABES DEL TAJO

Puerta norte de la fortaleza de Castros
Puerta norte de la fortaleza de Castros

Hasta la reconquista cristiana de Toledo y Talavera, en el año 1063, la línea divisoria entre musulmanes y cristianos fue durante mucho tiempo el río Tajo. Ya hemos hecho referencia a que Talavera era descrita en las crónicas árabes como la ciudad situada “más al norte de Al-Andalus, en la frontera con los politeístas (cristianos)” y es por ello que las riberas de nuestro río a su paso por la Marca Media estuvieron jalonadas de numerosas fortalezas que pretendían evitar el avance hacia el sur de las tropas castellano-leonesas.

Centrándonos en nuestra comarca podemos comenzar el recorrido del río desde el castillo de Villalba, en término de Cebolla, y que se eleva frente a otro castillo de época posterior, el de Malpica Esta fortaleza de Villalba ya existía en época romana protegiendo la calzada que discurría paralela al Tajo y es muy probable que  permaneciera habitada también durante la época de dominación musulmana.

Puente bajo la fortaleza de Castros

Río abajo, la misma muralla y fortificaciones de Talabayra nos demuestran esa necesidad estratégica de defender el paso del Tajo.

Seguimos hacia el oeste y encontramos algo más abajo de Las Herencias el castillo de Canturias, hoy en el fondo del río por el derrumbe de las cárcavas sobre las que se situaba. Se sabe que este llamado “castellum ciselli” también existía en época romana y visigoda.

El mismo nombre del pueblo de Azután está relacionado con la existencia de una torre de época musulmana que defendía el paso del río por esa zona. Parece que Azután viene del árabe y significaría “Torre del Sultán” de la que solo quedan los cimientos de dicha construcción junto al río y algún dibujo esquemático en los planes de navegación del Tajo.

CASTROS

Si seguimos descendiendo el río por la orilla sur encontramos otra fortaleza no menos importante que Vascos pero cuya población no está amurallada. Se encuentra en término de Villar del Pedroso, aunque esté en el entorno de Puente del Arzobispo. Los lugareños conocen el paraje como “La Muralla” y para ir hasta allí tomaremos un camino que sale inmediatamente a la izquierda del puente,  discurriendo por la ribera del río. Desde esta orilla tenemos una pintoresca vista de la villa con el puente, los molinos y el caserío. Después de andar unos dos kilómetros, tropezamos con la desembocadura  del río Pedroso, que se despeña en cascada sobre el Tajo en un hermoso paraje.

Justo en el codo que hace el río Pedroso antes de su desembocadura en el Tajo, se observan sobre el cauce los restos de un molino y batán, con cuyos beneficios dejó también estipulado el arzobispo Tenorio que se financiaran los hospitales de Puente. Siguiendo el cauce del riachuelo nos encontramos con el bonito conjunto que forman un puente y un molinillo de ribera. En la elevación situada entre los dos ríos se sitúa la fortaleza. En este caso nos encontramos ante una alcazaba con un poblado alrededor, sin que en este caso haya un amurallamiento que rodee al caserío como en la Ciudad de Vascos pero, como se deduce por sus características constructivas, también se levantó entre los siglos IX y XI. Parece que este castillo tenía también como misión la defensa de un puente medieval de considerables proporciones que se encuentra a sus pies y del que se mantienen todavía los tajamares.

Se la conoce con el nombre de Castros, al menos desde el siglo XII, cuando aparece citada en un privilegio otorgado por Alfonso VIII al concejo de Ávila, sin embargo su construcción data del siglo X.

Entre sus restos más destacables hay que resaltar la puerta de la muralla, flanqueada por dos torreones de planta cuadrada. El interior aparece hoy totalmente desocupado, a excepción de una estructura rectangular que delimita un aljibe y los restos de la primitiva atalaya, desde la cual se comunicarían con las poblaciones vecinas.

Está construida en el espigón que forma la desembocadura del arroyo Pizarroso en el Tajo, vigilando los puentes referidos que enlazaban las orillas de ambas corrientes. Su planta está diseñada y construida, siguiendo un esquema ampliamente difundido por Al-Andalus y el Magreb, consistente en un rectángulo de torres cuadradas, pero adaptado con la cota del otero en el que se asienta.

Fuera del castillo se extienden los restos de una aldea sujeta a su protección, con viviendas de planta rectangular, construidas, al igual que el castillo con mampostería granítica. Como sucede con Vascos, su abandono y despoblación, se inicia con la rendición de Toledo y Talavera por Alfonso VI, y la posterior ocupación cristiana de los valles del Tajo.

Muralla del castillo de Espejal
Muralla del castillo de Espejal

CASTILLO DE ESPEJEL

Aguas abajo y ya en término del jareño pueblo de Valdelacasa se alza la fortaleza de Espejel. Se cita en las fuentes cristianas a partir del siglo XII, cuando Alfonso VIII la dona a la orden de Santiago, en calidad de plaza desierta. Parece que el asentamiento tuvo lugar en el siglo X, constituyendo uno de los castillos mejor caracterizados de la Marca, pues aparte del baluarte central construido a partir de un esquema cuadrangular con torres de la misma planta incrustadas en las esquinas, conserva la barbacana y la coracha. Su aparejo es de granito y pizarra con cal y lanchas de pizarra. Muy cerca se encuentra unos grandes molinos también con el nombre de Espejel.

Ruinas de la fortaleza de Alija junto al Tajo
Ruinas de la fortaleza de Alija junto al Tajo

CASTILLO DE ALIJA

Más hacia el oeste, donde el Tajo recibe el río Gualija y se abre ya al embalse de Valdecañas, se encuentra la fortaleza de Alija emplazada sobre los cerros graníticos que dominan la desembocadura del rio Gualija en el Tajo. Su disposición estratégica cabe relacionarla con el paso de una antigua vía que salvando los puentes del Búho y del Conde alcanzaba las llanuras del Campo Arañuelo.

Este control lo reforzaba, en la otra orilla, la atalaya Peñaflor, de la que hoy no queda más que la cimentación al pie de la roca del mismo nombre. De su importancia se hacen eco las fuentes medievales, mucho más prolijas en datos sobre los avatares del asentamiento. Por Ibn Hazm sabemos que un miembro de la tribu berebere de los «Awraba». Sabrun b. Sabib gobernó la fortaleza de «Alisa» a finales del siglo XI o a comienzos del X, ya que su hijo fue destituido del mismo cargo por el califa Abda al-Rahman III anNasir. Otro cronista, Ibn Hayvan, al hablar del Tajo comenta que pasa al Norte por la fortaleza de «Alisa», situada a ochenta millas de Toledo.

GUÍA FÁCIL DE LA CIUDAD DE VASCOS

GUÍA FÁCIL DE LA CIUDAD DE VASCOS

Completamos al capítulo anterior sobre fortalezas del Tajo con esta excursión a la Ciudad de Vascos, toda una ciudad amurallada musulmana abandonada  hace casi mil años

Vista general de la alcazaba de ciudad de Vascos
Vista general de la alcazaba de ciudad de Vascos

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Recorrido aproximado 19 kilómetros ida y vuelta si vamos andando desde Puente del Arzobispo, 6 horas; 10 kilómetros si el recorrido lo hacemos solamente desde el cruce de Navalmoralejo, 3 horas.

Calle calzada en Ciudad de Vascos
Calle calzada en Ciudad de Vascos

Salimos de Talavera y nos dirigimos a Puente del Arzobispo, cruzamos el puente y tomamos la carretera de La Estrella. En el camino podemos visitar el dolmen de Azután y un paraje junto al Andilucha en el que vemos un viejo puente, un horno tejar y los restos de un viejo molino. Llegamos después al cruce de Navalmoralejo. Justo enfrente, parte un camino que nos conducirá a la Ciudad de Vascos tras un recorrido de unos cuatro kilómetros. Los conejos saltan a nuestro lado mientras recorremos un agradable encinar adehesado.
Trescientos metros antes de llegar a la muralla podemos observar enterramientos musulmanes a ambos lados del camino. Se trata de una de las necrópolis de la ciudad compuesta por inhumaciones de cadáveres colocados de costado, orientados de este a oeste y con cuatro cipos o piedras alargadas que delimitan las cuatro esquinas de cada sepultura. Parece que antropológicamente, los individuos allí enterrados son de la etnia bereber, que sabemos también por datos históricos que fueron traídos por su carácter aguerrido a esta línea del Tajo para defender la frontera contra los cristianos.
Aparcamos el coche en una pequeña explanada junto a la muralla y accedemos al interior a través de un derrumbe de la misma. Pasamos al interior de la zona amurallada e iniciamos el recorrido siguiendo los indicadores. Descendemos por la zona oeste del recinto amurallado, que encierra nada menos que las ocho hectáreas de superficie que tiene esta misteriosa ciudad.
vascos croquisLlegamos a la zona “A”, situada en una pequeña vaguada bajo la alcazaba. Es uno de los sectores urbanos ya excavados donde observamos las dependencias de las viviendas, habitaciones pequeñas en torno a un patio y algunos detalles como molinos de mano fragmentados, silos de almacenamiento excavados en la roca, las jambas de las puertas, el lugar chamuscado donde se situaba el hogar y alguna pila excavada en la piedra.
Junto a esta puerta noroccidental de la muralla se observan las dependencias del cuerpo de guardia con acceso directo al muro. Es curioso ver en la cara exterior de la puerta un arco de herradura labrado en bajorrelieve para darle aspecto musulmán, en una especie de arabización a posteriori de la puerta.

Caldarium del baño de la Mora
Caldarium del baño de la Mora

Y ya que hemos salido por esa puerta, precisamente subiendo unos metros por el arroyo de La Mora arriba se encuentran los restos de uno de los baños árabes de la ciudad. Con su vestuario, sus salas de baño caliente y frío, la leñera y la dependencia donde se calentaba el agua etc.

Mezquita de la Ciudad de vascos
Mezquita de la Ciudad de vascos

Volvemos nuevamente al interior del recinto amurallado y subimos hacia la alcazaba, la parte más fuerte de las ciudades medievales. Antes de entrar observamos una dependencia de planta rectangular con columnas que es la mezquita principal de la ciudad. Es curioso observar en ella los restos del mihrab, esa pequeña dependencia orientada a la Meca que estaba más o menos lujosamente decorada según la riqueza de la mezquita, aunque en este caso solamente queda un hueco en el tapial del muro sur. A la entrada de la mezquita se observa una pileta apenas conservada donde probablemente hacían sus lavados rituales los musulmanes antes de rezar. Se mantienen también fragmentos de algunas de las columnas que sostenían la techumbre.

Se ha llado otra mezquita de menores dimensiones en el barrio situado al sur de la alcazaba.

La entrada a la alcazaba, donde además residía el jefe militar de la plaza, conserva todavía el arranque del arco de herradura, restos de murallas y torreones y un aljibe para almacenar agua. Si nos asomamos al sur contemplamos una vista espléndida con la confluencia del arroyo de la Mora en el río Huso o el embalse de Azután y Gredos al fondo.

Puerta de la alcazaba con el arranque del arco de herradura
Puerta de la alcazaba con el arranque del arco de herradura

Bajamos de la alcazaba y vamos observando la zona “E”, donde se encuentran los cimientos y muros viviendas de rango superior y algunos edificios públicos. En esta zona se han hallado también restos de poblamiento romano anteriores a la ocupación árabe de la ciudad, e incluso lascas de sílex y cerámica que demuestran poblamiento prehistórico.
Ascendemos hacia la zona “B” donde veremos lo abigarrado de las callejuelas, su empedrado, los sistemas de desagüe de las viviendas, los hogares etc. En la muralla de esta parte se observa un portillo de los seis que se conservan actualmente.

Aquí nos asomamos a la muralla y vemos un entorno paisajístico de gran belleza con el bosque mediterráneo rodeando la ciudad, en cuyo interior crecen los almendros. Está flanqueada al este por el impresionante cañón granítico del río Huso en cuyos despeñaderos abundan los espárragos de cambronera y las rapaces que sobrevuelan la impresionante formación granítica. Los patos también transitan por las aguas tranquilas del reculaje del embalse de Azután en el río Huso. Al otro lado del arroyo de La Mora se esconden también los restos de un barrio extramuros, con las ruinas de unas tenerías y quizá otras dependencias artesanales.

Puerta oeste de la Ciudad de vascos que da acceso a los baños
Puerta oeste de la Ciudad de vascos que da acceso a los baños

Muchas teorías se han aventurado sobre la significación del nombre “Vascos” pero ninguna está fundamentada. La despoblación de la ciudad en el siglo XI también es un enigma, aunque sí sabemos que tuvieron que abandonarla los musulmanes por las exigencias de Alfonso VI, que ya preparaba la toma de Talavera y Toledo. Sí conocemos la finalidad estratégica que tuvo esta población defendiendo, junto con otras fortalezas, como Castros, Espejel o Alija, la línea defensiva del Tajo del avance de los cristianos en la Reconquista. Sí sabemos que la propia ciudad o al menos su ámbito de influencia se conoció como Nafza en el mundo musulmán. También conocemos que en el siglo XVII aparece en documentos como la ciudad de “Vasquez”, por lo que puede que este nombre de “Vascos” simplemente haga alusión al apellido de un antiguo dueño, y tal vez pueda esta explicación tan sencilla darnos la solución al enigma.
La tradición local vincula a Vascos con cierta actividad metalúrgica pues, aparte de ciertos restos hallados, se encuentra comunicada por un viejo camino con las minas de oro y hierro de Sierra Jaeña.
Desde aquí partieron tropas convencidas por un santón musulmán llamado Al Quit para conquistar la ciudad cristiana de Zamora. Los generales bereberes no se fiaron de su jefe en el último momento y abandonaron el asedio, por lo que los pocos fieles que le quedaron no pudieron evitar su derrota por Alfonso III y que su cabeza quedara expuesta clavada en una pica junto a las murallas del Duero. Este curioso personaje convencía a la gente mediante trucos de magia y predicaba a los fieles de pie sobre un asno.
Además del patrimonio que antes hemos mencionado antes de llegar a la Ciudad de Vascos también podemos acercarnos a Navalmoralejo, donde se ha instalado un pequeño museo para dar a conocer mejor los restos arqueológicos de la ciudad hispanomulmana.

También podemos acercarnos al embalse de Azután pasando por el pueblo que le da nombre, que fue propiedad de las monjas del monasterio de san Clemente de Toledo. Quedan junto al río restos escasos de la torre árabe de observación que lo originó y un viejo molino que se halla junto a ella. El pueblo cuenta con una arquitectura tradicional en adobe y tapial.
Se puede hacer el camino hasta la Ciudad también en turismo, aunque la parada en el dolmen es un tanto dificultosa y debemos avanzar para aparcar hasta el arroyo Andilucha por seguridad.

LA PLAYA DE LOS ARENALES: LA FELICIDAD ROBADA A LOS TALAVERANOS

CUANDO EL TAJO NOS REFRESCABA. FOTOS DE BAÑISTAS DE VARIAS ÉPOCAS EN LOS ARENALES

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Presentamos aquí varias fotografías de diferentes épocas situadas en la playa de Los Arenales antes de su expolio del trasvase, otro día traeremos otras tomadas en otros lugares como Palomarejos, El Paredón y otros puntos de baño del río Tajo.

En algunas se ven los kioscos donde los talaveranos y gentes de la comarca pasaban los calores veraniegos.

Venía a Talavera en los años cincuenta y sesenta el que llamaban entonces el «tren botijo» , denominado así porque venían en él turistas desde Madrid a disfrutar de nuestra playa y marchaban hacia Madrid y otros puntos con el típico botijo de cerámica talaverana como recuerdo. En tiempos había coches de caballos o más tarde taxis, que llevaban a la gente desde la estación de ferrocarril hasta el río.

 

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Los Arenales, y los árboles de la isla en primer plano. Al fondo los kioscos y los edificios de Ronda del Cañillo, aunque no todos los construidos hoy día
Los balones de Nivea o similar, todo un clásico
Este puente era necesario cruzarlo para llegar a los baños y kioscos de Los Arenales
Los niños disfrutando con el monasterio jerónimo al fondo
Luciendo los últimos modelos de bañador en los años 60
Obsérvese que aún no se ha levantado ninguno de los grandes edificios de la Ronda del Cañillo
Toda la familia iba a disfrutar del río.
La playa de los Arenales a principios del siglo XX, casi tres kilómetros de playa.

LOS PRIMEROS CRISTIANOS DEL VALLE DEL TAJO

LOS PRIMEROS CRISTIANOS DEL VALLE DEL TAJO

Nuevo capítulo de la serie «Ríos de Historia» que trata sobre los primeros yacimientos arqueológicos del valle del Tajo con muestras de la cristianización de romanos y visigodos

EXCAVACIÓN EN 1970 DEL MAUSOLEO DE LAS VEGAS DE SANTA MARÍA
EXCAVACIÓN EN 1970 DEL MAUSOLEO DE LAS VEGAS DE SANTA MARÍA

Mientras se producía esta ruralización de la población, en las grandes villas del Tajo ya decadentes los hispanorromanos se van conociendo la religión cristiana y haciéndose creyentes especialmente desde que el Emperador Constantino la declara religión oficial del Imperio.

Muestra de ello es que algunas de ellas adaptan sus edificios para hacer los templos de la nueva religión y se convierten en todo o en parte en basílicas cristianas. Es el caso de la villa de Saucedo en las cercanías de Talavera la Nueva que desde mediados el siglo I d.C. es una típica villa romana hasta que a finales del III sufre a importantes modificaciones en su estructura, ampliándose las instalaciones agrícolas y señoriales pues se construyen instalaciones termales y un gran salón decorado con mosaicos (En el Museo de Santa Cruz de Toledo  se conserva un mosaico que estuvo en el ábside de la basílica en el que se representa una mujer sosteniendo un cuerno de la abundancia y un globo o luna creciente) y planta absidiada  que ya a finales  del siglo V se convertirá en basílica cristiana. En sus excavaciones se ha encontrado una piscina bautismal con su escalera de subida y la de bajada y con las conducciones del agua y un sumidero consistente en una placa de mármol con decoración labrada de motivos vegetales. Los muros delimitan claramente la planta basilical y se levantan en parte sobre los anteriores mosaicos que decoraban la villa. Otros nuevos como el ya aludido en el que aparecen dos delfines con las colas entrelazadas con un tridente representarían un motivo simbólico de los utilizados por los primeros cristianos. También se halló un altar de piedra con un crismón como símbolo de Cristo grabado en él. En el siglo VIII hay un gran nivel de incendio que podría coincidir con la llegada de los visigodos lo que se atestigua por el hallazgo en ese nivel de cenizas de una moneda de Witiza.

Mausoleo de las Vegas de Pueblanueva en el lamentable estado en que se encontraba hasta su limpieza reciente
Mausoleo de las Vegas de Pueblanueva en el lamentable estado en que se encontraba hasta su limpieza reciente

La casa contaba con un sistema complejo de calefacción por agua y también una fuente en la entrada monumental recibía a los visitantes. Un patio central recogía las aguas de lluvia. Las instalaciones termales en esta villa donde el agua es nuevamente protagonista pues se han encontrado.

Otra de estas grandes villas del Tajo que se reconvierten en basílicas cristianas, y luego parece que en templo visigodo, es la villa de Las Tamujas cercana a la desembocadura del Cedena en el Tajo, que también contaba con ricos mosaicos en su zona residencial e instalaciones termales.

El mausoleo de Las Vegas del Pueblanueva, también situado cerca del Tajo y con dos villas romanas en su entorno, es un monumeto de grasn importancia arqueológica, aunque hoy permanece lleno de basura y en un estado lamentable. Se trataba de un edificio de forma octogonal con unos trece metros de diámetroconstruido  con muros de canto y argamasa de ochenta centímetros de grosor. En uno de sus lados se puede todavía ver una cripta monumental con unas escaleras de acceso en cuyo interior se encontró el sepulcro llamado de Los Apóstoles en mármol y que hoy se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional, además de otros dos sepulcros de piedra. Toda la estructura está realizada en magnífica sillería granítica.

Lápida de Litorio en la ermita del prado, uno de los más importantes elementos arqueológicosde los primeros cristianos en españa en España
Lápida de Litorio en la ermita del prado, uno de los más importantes elementos arqueológicosde los primeros cristianos en españa en España

Un elemento de gran importancia como huella de aquella temprana cristianización de nuestra comarca es el hallazgo de la placa de Litorio en la zona de la Trinidad. Hoy se encuentra encastrada a la izquierda del muro de la entrada de la ermita. Ermita que debemos recordar dice la leyenda que su conversión a templo cristiano fue impulsada por el rey visigodo Liuva que hizo que este lugar junto a las alamedas fluviales y que estaba dedicado en tiempos de los romanos a Ceres, su diosa de la fertilidad,  se cristianizara bajo la advocación de la Virgen del Prado.

Varios elementos arquitectónicos de claro origen visigodo se han hallado repartidos por nuestra comarca. Cimacios, capiteles, pilares o restos de ventanas formaban parte de antiguos templos cristianos, y aunque fuera ya de nuestro ámbito territorial es un magnífico ejemplo de la arquitectura de esta época, la iglesia de Melque próxima a San Martín de Montalbán. Incluso hay numerosos autores que quieren ver en la finca de La Alcoba, donde también se hallan restos de una antigua villa romana, el lugar donde se localizaba un monasterio cuyo abad fue nombrado obispo por el rey Wamba, pues era muy devoto de un famoso predicador cuyos restos se guardaban allí, San Pimenio. Ese primer y único obispo «talaverano» se llamó Cuniuldo, cuya diócesis fue luego eliminada y él nombrado obispo de Itálica.

SARCÓFAGO DE PUEBLANUEVA HALLADO EN EL MAUSOLEO JUNTO AL TAJO Y HOY EN EL MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL
SARCÓFAGO DE PUEBLANUEVA HALLADO EN EL MAUSOLEO JUNTO AL TAJO Y HOY EN EL MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL

La diócesis en cuestión se llamó Aquis, cuyo significado es «aguas» otro elemento más que nos habla de la vinculación histórica de nuestra tierra con los ríos y las fuentes que vamos desgranando en estos artículos.

LOS ROMANOS y VISIGODOS SE DISPERSAN POR RÍOS Y ARROYOS

LOS ROMANOS y VISIGODOS SE DISPERSAN POR RÍOS Y ARROYOS

Nuevo capítulo de «Ríos de Historia» en la época final del Imperio Romano y el domino visigodo, que dispersan sus asentamientos por arroyos y afluentes

Capitel tardorromano de una villa romana junto al río Guadyerbas.
Capitel tardorromano de una villa romana junto al río Guadyerbas.

Los romanos a partir del siglo III después de Cristo comienzan a dispersarse por las tierras de la comarca y no solo habitan la ciudad de Talavera o Caesaróbriga y las grandes villas de la vega del tajo, sino que comienzan a crear asentamientos por toda nuestra tierra aprovechando especialmente las vegas de los ríos y especialmente en asentamientos rústicos a lo largo de pequeños arroyos de corriente continua.

Es curioso constatar la presencia de numerosos topónimos de lugares que se llaman  “los villares” “el villar” o “villarejo” y que se reparten por toda nuestra comarca y suelen localizarse  en ellos yacimientos tardorromanos que en muchos casos siguen después habitados tras las invasiones bárbaras por los visigodos. Muchos de ellos nos muestran los restos de basílicas que nos hablan de los primeros lugares de cultos cristianos. A los arqueólogos les ha resultado difícil distinguir la sucesión de estas fases de ocupación en este periodo de ruralización general que en muchos casos es difícil datar en una u otra época.

Simultáneamente la ciudad romana de Talavera va perdiendo su esplendor y donde antes había grandes había grandes templos o edificios públicos y las casas de la clase dominante se hallan restos de construcciones más modestas y decadentes, que utilizan en muchos casos los sillares y columnas de viejas construcciones para edificar construcciones más modestas.

SEPULTURAS ROMANAS DESCUBIERTAS POR LAS AGUAS EN LA DESEMBOCADURA DEL JÉBALO EN EL TAJO
SEPULTURAS ROMANAS DESCUBIERTAS POR LAS AGUAS EN LA DESEMBOCADURA DEL JÉBALO EN EL TAJO

De todos estos yacimientos tardorromanos, visigodos y paleocristianos hay buena muestra en todos los afluentes del padre Tajo. Es el caso de los asentamientos y necrópolis hallados en el entorno del embalse de Cazalegas y en el de sus arroyos tributarios de la sierra de San Vicente, especialmente en los arroyuelos cercanos a Bayuela, donde además parecen quedar restos de viejas presas para aprovechamientos de huertos y prados. Otra de estas presas se encuentra cerca del despoblado de Guadyerbas las Bajas, en un arroyo tributario. También a lo largo del Guadyerbas en su discurrir por los términos de Velada y Oropesa se hallan otros yacimientos como el cercano al Baldío, donde el autor encontró el capitel tardorromano que se muestra en la fotografía. En su afluente Riolobos, también de corriente continua se encuentran restos de habitación romana y las ruinas de un molino de aspecto muy antiguo, que para algunos podría remontarse a la época de la que venimos hablando.

Palomeque Torres describió en Los Navalmorales otros yacimientos romanos en el arroyo de los huertos y en el valle del Pusa también se han encontrado junto a sus orillas restos de villas y mosaicos.

En el valle del Sangrera hay varios “villarejos”y cerca de Torrecilla en su tributario Fresnedoso se localiza el Cerro de Los Moros donde se destruyó una gran necrópolis visigoda con restos óseos de gentes de buena envergadura y un jarrito de un asa como habitual ajuar de estos enterramientos, además de algún pequeña objeto personal como pendientes o brazaletes, aunque el gran hallazgo de estos materiales con verdaderas joyas se encontró junto a Carpio de Tajo.

Mosaico de la villa romana de Saucedo en Talavera la Nueva
Mosaico de la villa romana de Saucedo en Talavera la Nueva

También en el bajo Sangrera hay restos de buenas villas tardorromanas que han dejado sus cerámicas más toscas y su tégulas, esas gruesas tejas romanas, desperdigadas por los barbechos y con las que a veces se construían también las sepulturas.  Estos enterramientos están a veces hechos con lajas de pizarra o con lanchas de granito, otras con tejas y otras en sepulcros labrados directamente en la roca y que aunque se suelen situar en la alta edad media, el periodo inmediatamente posterior, a veces es difícil de determinar si ya existían en estos tiempos paleocristianos. Son los llamados “lucillos” que dan nombre a pueblos como Navalucillos, o el mismo Lucillos y de los que se encuentran ejemplares a lo largo del cedena, del Pusa y de otros arroyos comarcanos.

Un puente posiblemente romano salta el río Cedena junto a otro “villarejo”, Villarejo de Montalbán, en cuyo término se hallan también restos de asentamientos romanos. También hay restos de esta época en el Riscal de Velasco, que se eleva sobre el mismo río y una necrópolis en en lugar que tiene el sugestivo nombre de “El Prado de las Monedas” En término de Alcaudete y a las orillas del Jébalo se encuentra el yacimiento romano de la finca Los Villarejos y, más abajo, cerca ya del casco urbano se ha excavado otro importante yacimiento con mosaicos.

Sepultura tardorromana violada del Prado de las Monedas cerca de Los Villarejos, bajo el embalse de Alcaudete en el Jébalo
Sepultura tardorromana violada del Prado de las Monedas cerca de Los Villarejos, hoy bajo el embalse de Alcaudete en el Jébalo

En la cabeza del Conde, en las riberas del río Uso, que como otros yacimientos se nos muestra bajo el topónimo de “castrejón” suelen estar en sobre cerros y que probablemente aprovechaban además de los recursos agrícolas los pastos para ganadería e incluso una pequeña metalurgia de autoabastecimiento con el hallazgo de escorias de hierro e incluso un pequeño horno como el hallado junto al Guadyerbas en el yacimiento de El Rondal.

También en los valles del Pedroso, “Villar del Pedroso”, o en el paraje de la Oliva o en la finca La Argamasa y en otros lugares de la Jara más occidental se han encontrado restos similares.. Cerca de su desembocadura se pueden ver los restos de la calzada romana que discurría por la orilla sur del Tajo.

RÍO TAJO CAUDAL DE HISTORIA: EL TAJO NEOLÍTICO

POBLANDO LA VEGA HACE 8000 AÑOS

Los primeros agricultores del valle del Tajo, el neolítico en nuestra comarca. Dentro de la serie Ríos de Historia

La vega de Talavera fue poblada desde la prehistoria por su fertilidad La vega de Talavera fue poblada desde la prehistoria por su fertilidad

El Padre Juan de Mariana, nuestro paisano y “padre de la Historia”, como le llamaba Pérez Galdós, escribe que Talavera “Está sentada en un valle de cuatro mil pasos de anchura… que cortan muchos ríos de amenísimas riberas, entre ellos el Tajo, célebre por sus arenas de oro, por su extenso cauce y por los muchísimos arroyos que le dan tributo. Besan hacia el norte las aguas de este río las firmes murallas de aquel antiguo municipio…”.

El Padre Tajo ha sido siempre el principal referente geográfico de Talavera. Primero el vado y más tarde el puente, además de la estratégica confluencia de cañadas y caminos, condicionaron sin duda el nacimiento y crecimiento de nuestra ciudad. Vamos a ver en esta serie de artículos hasta qué punto los ríos forman parte de nuestra historia y nuestra cultura. Seguir leyendo RÍO TAJO CAUDAL DE HISTORIA: EL TAJO NEOLÍTICO

RÍO TAJO CAUDAL DE HISTORIA 1

EL RÍO DE LOS PRIMEROS TALAVERANOS

Terrazas del Tajo en la Barranca de la Media Luna Terrazas del Tajo en la Barranca de la Media Luna

El Padre Juan de Mariana, nuestro paisano y “padre de la Historia”, como le llamaba Pérez Galdós, escribe que Talavera “Está sentada en un valle de cuatro mil pasos de anchura… que cortan muchos ríos de amenísimas riberas, entre ellos el Tajo, célebre por sus arenas de oro, por su extenso cauce y por los muchísimos arroyos que le dan tributo. Besan hacia el norte las aguas de este río las firmes murallas de aquel antiguo municipio…”

El Padre Tajo ha sido siempre el principal referente geográfico de Talavera. Primero el vado y más tarde el puente, además de la estratégica confluencia de cañadas y caminos, condicionaron sin duda el nacimiento y crecimiento de nuestra ciudad. Vamos a ver en esta serie de artículos hasta qué punto los ríos forman parte de nuestra historia y nuestra cultura.

UN POCO DE GEOLOGÍA DEL RÍO

Terrazas del Tajo cerca de Las vegas de Pueblanueva Terrazas del Tajo cerca de Las vegas de Pueblanueva

El valle por el que discurre el Tajo se limita por las elevaciones y barrancas del Cerro Negro al sur y por la pequeña sierrecilla de El Berrocal, con las elevaciones de Mejorada y Segurilla, al norte.

Como su nombre indica, El Berrocal es un paisaje granítico que se corresponde en su geomorfología labrada hace dos mil ochocientos millones de años, con la era geológica conocida como precámbrico. Es continuación hacia el oeste de la Sierra de San Vicente y resulta de un sistema de fractura alpina relacionado geológicamente con Gredos.

Esta imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es 2.-BIFACES-PALEOLÍTICO-INFERIOR.jpg Útiles paleokíticos de las terrazas del Tajo[/caption]

La mayor parte de las rocas graníticas que lo conforman han ido sufriendo el modelado de los agentes externos, como vientos, lluvia, cambios de temperatura, que han conseguido formar los típicos bolos, pilancones, taffonis y piedras caballeras, característicos del paisaje de las inmediaciones de La Portiña o de Santa Apolonia, Mejorada, El Casar o Gamonal.

Nos vamos ahora a la otra orilla del Tajo y damos un salto en el tiempo. Hace unos veinticinco millones de años, durante el final del Terciario, se formaron los rellenos sedimentarios de las fosas que habían originado los plegamientos alpinos, es decir se elevan las sierras graníticas de nuestro entorno y los valles formados se rellenan de sedimentos

Por entonces el clima es en nuestro ámbito árido-seco. Las lluvias son irregulares pero torrenciales y consiguen que desde los grandes macizos montañosos se arrastren sedimentos que quedarán depositados en las cuencas. Así se formaron las elevaciones del Cerro Negro, esos estratos de arcosas de hasta cien metros de altura que conforman las alturas que, al sur de Talavera, limitan el valle del Tajo. Esos sedimentos se modelaron después por la erosión de las corrientes de agua y formaron cárcavas y barrancos como los de El Águila, la Media Luna o el Cerro Negro.

Las arcosas y subarcosas que constituyen el material de estas elevaciones, en las que se ha excavado fácilmente el polvorín del Cerro Negro y sobre las que se ha trazado el magnífico circuito de motocross, son de color claro, amarillento o grisáceo y entre ellas se han encontrado ya algunas muestras de la fauna de finales del terciario, concretamente en el arroyo de Lientes, donde se han documentado huesos de roedores, tortugas y cocodrilos de esa época prehistórica.

Hace tres millones de años, en el periodo conocido como Villafranquiense, con clima seco y frío, se forman rampas suaves y colgadas hasta a doscientos metros de altura sobre los cauces fluviales actuales, se trata de las llanuras que en Talavera podemos contemplar si nos dirigimos hacia el sur por las carreteras de La Jara después de subir las barrancas antes aludidas y que conocemos con el nombre de rañas. Las arcillas de color rojo y las cuarcitas, esos característicos cantos más o menos rodados, son los materiales más característicos de estas rañas, muy habituales en el paisaje jareño.

Y nos venimos ahora hasta hace dos millones de años, cuando comienza la era cuaternaria. Durante ella se alternan periodos fríos con otros más suaves en los que se deshielan los glaciares, aumentando el caudal de los ríos. Podemos imaginar un enorme río Tajo al comienzo de los deshielos con una profundidad de cien metros a su paso por el actual territorio talaverano. Esos periodos sucesivos de inundación provocaron lo que se conoce con el nombre de terrazas fluviales formadas cuando el río bajaba de caudal, abandonaba el nivel anterior provocado por el deshielo y labraba un cauce nuevo a otro nivel inferior. Y así se formaron los once niveles o terrazas que han querido ver los geólogos, aunque las han resumido en cuatro:  la terraza de los 5-7 metros, la de los 15-20, la terraza de los 45-55 metros en la que ya aparecen restos de herramientas elaboradas por la mano del hombre en el paleolítico inferior, y por último la terraza de los 95-100 metros o más. Estas terrazas se localizan en ambas riberas pero se identifican con mayor claridad en la orilla del lado sur del río.

Recreación del despiece de un ElePhas Antiquus en el museíllo de los yacimientos arqueológicos de El Bercial Recreación del despiece de un Elephas Antiquus en el museíllo de los yacimientos arqueológicos de El Bercial, en Alcolea de Tajo

Los primeros tres o cinco metros actuales del cauce del Tajo se consideran como aluviales o formados por la hidrodinámica más reciente del río. Las gravas, cantos, arenas y limos arrastrados por la corriente son los materiales que constituyen estos estratos cuaternarios y que se aprovechan actualmente en las graveras talaveranas.

El hombre deja las primeras huellas de su existencia en las herramientas realizadas sobre esos cantos rodados que se han localizado en varios yacimientos de la zona. Con esas herramientas del ser humano también aparecen restos de grandes animales cuaternarios como el Bos Primigenium, o el Elephas Antiquus, enormes toros o elefantes que convivían con nuestros paisanos del paleolítico