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SEGUIMOS EL HUSO Y LOS ANEJOS DE SEVILLEJA: GARGANTILLA, MINAS DE SANTA QUITERIA Y PUERTO REY

SEGUIMOS EL HUSO Y LOS ANEJOS DE SEVILLEJA:

GARGANTILLA, MINAS DE SANTA QUITERIA Y PUERTO REY

Las tamujas festonean el cauce que en primavera se llena de flores

El río Huso después de pasar al sur de Sevilleja y recibir allí las aguas del arroyo de Regavinillos gira en dirección norte pasando junto al Centro de Estudios de Rapaces Ibéricas, del que la consejería facilita la siguiente información:

El Centro de Estudios de Rapaces Ibéricas (CERI) es un centro de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, se encuentra instalado en Sevilleja de la Jara (Toledo) y está especializado en la recuperación de rapaces y que desarrolla una importante labor en la conservación de estas aves.

El CERI, el centro de recuperación de fauna amenazada más antiguo de España, aunque está especializado en rapaces, atiende también otras especies de aves silvestres. Sigue leyendo SEGUIMOS EL HUSO Y LOS ANEJOS DE SEVILLEJA: GARGANTILLA, MINAS DE SANTA QUITERIA Y PUERTO REY

EL RÍO HUSO LLEGA A SEVILLEJA

EL RÍO HUSO LLEGA A SEVILLEJA DE LA JARA

Iglesia y arquitectura popular de Sevilleja de la Jara

PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

Historia

El término de Sevilleja es en extensión el segundo de la comarca después del de Los  Navalucillos. Su superficie es muy irregular, con una parte serrana que es muy montuosa e intrincada y con suelos poco aptos para el cultivo. Su territorio está situado en el extremo sur de La Jara por lo que su repoblación fue de las más tardías en acometerse. Hay que tener en cuenta que su jurisdicción llegó a abarcar todo el valle de Robledo del Mazo, La Nava de Ricomalillo y los anejos actuales, además de Anchuras de los Montes y sus aldeas que fueron incluidas en Ciudad Real con la división provincial del siglo XIX . Sigue leyendo EL RÍO HUSO LLEGA A SEVILLEJA

EMPEZAMOS A CONOCER EL HUSO VIAJANDO A SUS FUENTES

EMPEZAMOS A CONOCER EL HUSO VIAJANDO A SUS FUENTES

Sierra de Sevilleja con uno de sus característicos canchales
Sierra de Sevilleja con uno de sus característicos canchales

Ya hemos recorrido en anteriores ocasiones algunos itinerarios que nos han introducido al conocimiento de la Jara Alta pero el de hoy es especialmente apropiado para hacernos una idea de la gran diversidad paisajística,de la gran variedad geológica y vegetal de esta comarca. Además nos servirá para conocer el tramo más alto del río Huso comenzando su andadura desde las fuentes de su naciente.

Otra de las bocaminas del río Huso

Partimos en esta ocasión desde Sevilleja, núcleo rural al sur de La Jara y pequeña capital histórica de la zona. Esa Jara del extremo meridional que yo denomino “La Jara Profunda”. Sigue leyendo EMPEZAMOS A CONOCER EL HUSO VIAJANDO A SUS FUENTES

LOS MOLINOS DE RIOFRÍO EN LA JARA

LOS MOLINOS DE RIOFRÍO EN LA JARA

Seguimos describiendo los molinos de La Jara con los ejemplares que se encuentran a orillas de Riofrío, un afluente del río Huso

Molino de cubo de Riofrío

El afluente del Uso con un mayor y más continuo caudal es Riofrío que, junto al comentado molino de Uso, es el de más antiguas referencias molineras en La Jara. La continuidad de su caudal ya era descrita en el siglo XVI, cuando se decía que con sus aguas podía molerse todo el año. Es esta la corriente provincial con un mayor aprovechamiento energético para la molienda, dado que en su recorrido de unos diez kilómetros quedan ruinas de nada menos que veintiún molinos. Dieciseis son de cubo y de ellos siete tienen suficiente altura como para ser considerados como de bombo. Sigue leyendo LOS MOLINOS DE RIOFRÍO EN LA JARA

LOS MOLINOS DE RIOFRÍO, PATRIMONIO COMARCAL EN PELIGRO 3

PATRIMONIO EN PELIGRO 3:

LOS MOLINOS DE RIOFRÍO

Denominación.-

Conjunto etnográfico de los molinos de riofrío

 Término Municipal.-

Sevilleja de la Jara, Campillo de la Jara

 Situación.-

Riberas de Riofrio en prácticamente todo su recorridoMolino de Riofrío y dependencias anexas de vivienda, cuadras...

 Categoría.-

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EMPEZAMOS A CONOCER EL HUSO VIAJANDO A SUS FUENTES

EMPEZAMOS A CONOCER EL HUSO VIAJANDO A SUS FUENTES

Sierra de Sevilleja con uno de sus característicos canchales
Sierra de Sevilleja con uno de sus característicos canchales

Ya hemos recorrido en anteriores ocasiones algunos itinerarios que nos han introducido al conocimiento de la Jara Alta pero el de hoy es especialmente apropiado para hacernos una idea de la gran diversidad paisajística,de la gran variedad geológica y vegetal de esta comarca.

Partimos en esta ocasión desde Sevilleja, núcleo rural al sur de La Jara y pequeña capital histórica de la zona. Esa Jara del extremo meridional que yo denomino “La Jara Profunda”.

Debe su nombre este pueblo a los repobladores mozárabes que fueron alojados aquí por el concejo de Talavera debido a la persecución religiosa musulmana en épocas de intolerancia. Cerca de aquí existió otro lugar repoblado por mozárabes de Córdoba que se llamó Cordobilla, cerca del actual pueblecito de Gargantilla, anejo de Sevilleja.

Arquitectura popular jareña en Gargantilla
Arquitectura popular jareña en Gargantilla

La arquitectura popular urbana de Sevilleja, conserva todavía numerosos rincones con sabor que es interesante conocer paseando por el pueblo antes de emprender camino hacia el nacimiento del río Huso (o Uso) por un camino que, dirigiéndose en dirección sudeste ,discurre paralelo a la Sierra de Sevilleja. Se levanta ésta a nuestra izquierda con la vegetación tupida de sus laderas, interrumpida por los característicos canchales de cuarcitas ,tan característicos de las sierras jareñas.

Sobre una pequeña elevación cercana a la orilla sur del Huso se encuentra la mina de Antonio y cerca de ella los muros de las antiguas instalaciones para el aprovechamiento del mineral, un poco más adelante se sitúa la mina Paraiso, nombre sugerente como muchos de  los de las minas de la comarca : Ultratumba, Sultana, Feliz, Fortuna, California etc…,nombres que enterraron las ilusiones de paisanos nuestros que intentaron con un burrillo, un pico, un cedazo y una pala salir de la miseria y encontrar su Potosí, nombre que por cierto lleva otra de estas explotaciones.

Ruinas de la mina de Antonio en Sevilleja
Ruinas de la mina de Antonio en Sevilleja

Frente a la mina de Antonio cruzamos el río y nos dirigimos, por un camino paralelo a la otra orilla, hacia el naciente entre semiderruidas construcciones rústicas. Majadas,huertos y corrales, salpican el paisaje que va perdiendo su aridez según ascendemos. Comienzan a aparecer los primeros castaños y alcornoques y el monte de chaparros y madroños se va haciendo cada vez más espeso, las umbrías se salpican de fresnos, arces de Montpellier y hasta algún tejo aislado entre los que no es raro ver corzos ,venados y los baños donde acaban de revolcarse los jabalíes y todavía desprenden olor a montuno, suavizado por el penetrante y pringoso aroma de las jaras y las numerosas especies aromáticas que pueblan estos montes.

Subimos paralelamente al río hasta su nacimiento junto a las fuentes de la Parihuela y la de la Sabina y desde allí podemos llegar por los senderos que los ciervos y han ido marcando en los canchales, o por el borde de los mismos, salvando la pendiente de unos cien metros que todavía nos queda hasta la cumbre.

La Jara es tierra minera con numerosas bocaminas y acumulaciones de residuos mineros
La Jara es tierra minera con numerosas bocaminas y acumulaciones de residuos mineros

Volvemos sobre nuestros pasos para tomar una pista  más al sur que nos llevará cómodamente en dirección hacia el pequeño pueblo de El Enjambre, anejo de Anchuras. No llegaremos a él, sino que unos dos kilómetros después de pasar junto a otras minas, las de Pozuelo, asciende hacia las cumbres del Atalayón, una bifurcación de la pista que nos llevará hasta la cuerda de las sierras de Sevilleja.

El trayecto es muy regular y casi llano en la mayor parte del recorrido, el paisaje es impresionante. Al sur áridas lomas sólo habitadas por jaras que nos llevan a pensar en los sinsabores de las gentes que no hace más de cincuenta años, todavía intentaban sacar cuatro espigas de centeno a estos pizarrales,  no por áridos menos  hermosos. Al norte vamos contemplando mientras recorremos la pista de la cumbre, los vallecillos del arroyo de las Lanchas y del naciente de Riofrío con bosque de rebollos y pinos de repoblación, cuyo color excesivamente vivo para estas tierras no acaba de encajar en el paisaje jareño.

inmensos jarales de la "Jara Profunda" desde la sierra de Sevilleja
inmensos jarales de la “Jara Profunda” desde la sierra de Sevilleja

Llegamos al final de la pista y nos detenemos a observar el mar de relieves suaves que conforman las tierras de la Jara profunda. Si el día es claro los caseríos del Campillo, Puerto o Mohedas se dejan ver con las Sierras de Guadalupe al fondo.

Desde aquí descendemos hasta Sevilleja por una senda. Los aficionados al parapente han tomado este balcón como trampolín para sus descensos.

Guerrilleros antifranquistas o maquis detenidos por la Guardia Civil
Guerrilleros antifranquistas o maquis detenidos por la Guardia Civil

Épica jareña

La ruta de hoy enmarca el ambiente idóneo para dejar volar la imaginación y recordar que estas agrestes y, durante muchos años, casi despobladas” tierras de nadie” fueron refugio de desertores, perseguidos, golfines, bandidos generosos, maquis e incluso contrabandistas que accedían por estas sierras al interior peninsular eludiendo la vigilancia de zonas más pobladas.Los mineros, cuadrilleros de la Santa Hermandad, y rebaños trashumantes completan este retablo de personajes con el que podrían escribirse mil novelas

EXCURSIÓN A LOS MOLINOS DE RIOFRÍO EN LA JARA

EXCURSIÓN A LOS MOLINOS DE RIOFRÍOrutariofrio

En el ámbito de Buenasbodas y Gargantilla, aunque muchos molineros eran de La Nava de Ricomalillo,  se localizan gran parte de los molinos de cubo de Riofrío. Nada menos que veintitrés artificios se reparten a lo largo de los aproximadamente diez kilómetros de cauce de este río jareño.

Molino de Riofrío y dependencias anexas de vivienda, cuadras...
Molino de Riofrío y dependencias anexas de vivienda, cuadras…

Ya hay constancia de la existencia de al menos uno de estos molinos en el siglo XIV y forman un conjunto de gran interés etnográfico pues se aprovecha prácticamente toda la potencia del agua por captarse casi inmediatamente el caudal para mover el rodezno de un molino nada más salir del cárcavo del anterior, aguas arriba. Sigue leyendo EXCURSIÓN A LOS MOLINOS DE RIOFRÍO EN LA JARA

MINEROS EN LA JARA, UN RELATO

MINEROS DE LA JARA, OCTUBRE 1877

Minas junto al río Uso en Sevilleja de la Jara
Minas junto al río Uso en Sevilleja de la Jara

Sentado sobre un montón de escorias, Agapito mira desolado hacia la bocamina. Observa el paisaje impregnado de esa suciedad triste que siempre acompaña a los trabajos mineros. Al fondo, en el nacimiento del río Uso, se oye la berrea de los venados que, con sus escaramuzas de macho en celo, demuestran que el impulso de la vida late todavía con fuerza entre los robledales y los alcornocales de la sierra. Agapito piensa que hasta los ciervos y los jabalíes son más felices que él, que la naturaleza es más generosa con las alimañas que con él mismo, aunque el cura les haya dicho tantas veces en los sermones que Dios hizo al hombre para que fuera el rey de la creación.

Había decidido cerrar su pozo cuando ayer murió su socio Manuel el de Almadén. Todo el mundo le llamaba así en Sevilleja porque, aunque era arriero, había sucumbido a la tentación de robar en los Guadarranques un par de caballerías a la comitiva de una marquesa en peregrinación a Guadalupe. Hirió al ser descubierto a uno de sus mozos y la Santa Hermandad lo hizo preso. La condena a las minas de azogue de Almadén era peor que una condena de muerte. Pero tuvo la suerte de que uno de los encargados fuera familia de su mujer y pudo regresar con vida. Manuel había perdido sus mulas y en el pueblo desconfiaban de él, ya no podría ser arriero. Vino con la salud muy resentida, con la sangre envenenada del mercurio, pero con la seguridad de que si la suerte le había salvado del azogue también le favorecería encontrando una buena veta de oro.

Ruinas de las "minas de Antonio" en Sevilleja
Ruinas de las “minas de Antonio” en Sevilleja

Agapito envolvió el cadáver de su compañero en unos sacos de arpillera y lo echó sobre la borrica. El animal también daba la sensación de estar triste y cansado de aquel lugar donde no se acercaban ni los cabreros. Solamente jarales amarillentos, como queriendo secarse, y esa tierra áspera de pizarras sin hierba que se extendía hasta Anchuras.

Cuánto esfuerzo y cuánta soledad, para que al final la miseria siguiera siendo la compañera de su vida. Miraba a sus albarcas y veía asomar sus pies teñidos del color verdoso del mineral. Había tenido que fabricarse él mismo su calzado con una raíz de fresno y unas lías de esparto, ya no tenían ni para comprar sal. Les quedaba pan de centeno mohoso y algún conejo que Manuel había cogido en los cepos. En primavera colocaba sus cañales sobre las chorreras del río y las anguilas y pececillos que cogía con destreza les ayudaban a matar el hambre. El hambre, siempre amenazante, siempre asomada en la boca del estómago, como advirtiendo de que podría llegar a ser más dolorosa.

Todos los árboles que rodeaban a la mina habían ido secándose cuando la lluvia quemaba las raíces con los venenos de las escorias. Solamente quedaba un fresno junto al arroyo con una rama gruesa y robusta de la que Agapito había pensado colgarse por el cuello en no pocas ocasiones. Ahora la miraba en silencio hasta que una urraca con su graznido le despertó de su ensimismamiento.

Era el cuarto pozo que abría, el cuarto intento de llegar a ser un hombre feliz sin tener que esperar jornales de otros para poder comer. Era tanto el entusiasmo y la esperanza en la fortuna que sintió la primera vez que abrió una galería en la tierra, que la puso por nombre Nueva California. A Agapito le habían contado que en ese lugar lejano se habían hecho ricos muchos como él. Su segundo intento se produjo cuando nació su hija Matildita y así llamó a este nuevo intento que también fracasó. En la tercera obtuvo algún dinerillo al principio de trabajar la veta, pero luego se agotó, acabando con la ilusión que había depositado en su mina Potosí, que hasta hizo que le escribieran el nombre en un tablón y lo clavó a la entrada.

Bocamina de las explotaciones de galenas argentíferas junto al río Uso
Bocamina de las explotaciones de galenas argentíferas junto al río Uso

Al levantarse, notó ese dolor en la espalda que, desde que le cayó encima uno de los encofrados, le mantenía despierto tantas noches. Se acercó al pozo y fue enrollando la escala de palos y cuerda. Mientras, recordaba la primera vez que entró en esta mina y el susto que se llevó cuando en una de las galerías inundadas encontró los huesos de un hombre que alguna guerra olvidada había dejado allí, como ocultándolo a la historia. Según el maestro del pueblo este pozo era obra de los antiguos y esto animó a Agapito a intentar buscar la veta que seguramente ocultaban sus entrañas.

El minero cogió los capachos de esparto remendados con los que había sacado tantas arrobas de escoria y los llenó con sus pobres pertenencias y sus herramientas. Picos, mazos, punteros, cuñas y almadanas colgaban junto al cuerpo de su amigo como si fueran las armas de un caballero. Tomó el camino polvoriento hacia Sevilleja. El polvo había sido el verdadero compañero de su vida. ¡Dios Santo! -pensó- cuánto polvo habré tragado en toda mi vida. Al entrar en el pueblo, los niños se apartaban aterrados al paso de aquel hombre de pelo y rostro sucios y renegridos.