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SIGUIENDO EL JÉBALO POR EL VALLE DE ROBLEDO DEL MAZO

NUESTROS RÍOS, EL JÉBALO 2

SIGUIENDO EL JÉBALO POR EL VALLE DE ROBLEDO DEL MAZO

El río Jébalo a su paso por el valle de Robledo del Mazo

Vamos a conocer ahora el resto del hermoso valle de Robledo del Mazo, formado por este pueblo jareño y sus cuatro aldeas situadas en torno a la cabecera del río Jébalo que nace cerca de Piedraescrita como ya sabemos.

Ya cerca de Navaltoril, otra de las aldeas del valle del   se encuentra el lugar donde las gentes de Espinoso y Piedraescrita desarrolan un curioso ritual sobre el río pasando la imagen de un pueblo al otro.

Cada siete años, durante los meses de Mayo a Septiembre, o bien por necesidad causada por plagas o sequía, y también con una duración de cuatro meses, tienen derecho los espinoseños a tener en su poder la venerada y antigua imagen. El traslado a Espinoso es todo un acontecimiento para el pueblo y la imagen es acompañada por los agrestes parajes serranos que deben atravesarse rezando y cantando coplillas  a la Virgen.

Romería de Piedraescritade 2016 en el momento de cruzar el Jébalo con la imagen FOTO DE LA VOZ DEL TAJO

Primero se lleva la imagen a la vecina aldea de Navaltoril, también situada en el valle de Robledo. Allí se celebra una multitudinaria misa de campaña que preside también la imagen de la Inmaculada de Navaltoril con asistencia de gentes de todos los pueblos de los alrededores. Después se conduce la imagen hasta el paraje conocido como “El Agua de las Juntas” donde, en el mismo lecho del río Jébalo, entregan la imagen las autoridades del valle a las de Espinoso. El camino es largo y para el recorrido se despoja a la Virgen de su corona y se la pone un manto para que no se moje, pues es mucha la fe en su intercesión para traer la lluvia en tiempos de sequía. Es recibida con las calles engalanadas con arcos florales y hierbas aromáticas alfombrando el suelo, entre la emoción de todo el vecindario que la espera en el paraje conocido como el “Plaerón

Iglesia de Navaltoril

Navaltoril es otra de las aldeas de Robledo del Mazo que todavía conserva una arquitectura popular con sabor serrano en un entorno muy agradable, ya que el pueblo se sitúa desde el siglo XV en un antiguo postuero de ganados entre los prados de una nava. Cuenta con dos molinos arruinados cercanos en las riberas del Jébalo. Uno de ellos se encuentra cerca del pueblo y junto a él podemos ver un rústico.

Puente sobre el Jébalo cerca de navaltoril. Ingeniería popular en un puente de roncos jara y tierra apisonada

El otro molino está frente al cruce de la carretera que nos subirá hasta la pequeña aldea de Robledillo, cuyo caserío se sitúa en la cota más alta en la comarca y también está rodeado de un marco natural privilegiado. Es una labranza de Robledo que comienza su andadura en el siglo XVIII conociéndose el nombre de su fundador como “el abuelo Cirilo Galán”.  Cuenta el pueblo con una piscina natural y si continuamos por la misma carretera en dirección a Espinoso podemos disfrutar de la zona de recreo que se ha preparado en torno al ameno paraje de la fuente de La Teja. Otra bonita excursión desde Robledillo es la que nos acerca dirigiéndonos hacia el oeste por una senda hasta el paraje de Vallesú donde mana una caudalosa fuente.

Plaza de Robledillo

Desde Robledillo volvemos a descender hasta el valle de Robledo y continuamos la carretera en dirección oeste pasando por el lugar de Las Humfrías que, como las otras aldeas del municipio, conserva algunas muestras de la arquitectura tradicional y las ruinas de varios molinos en el cercano arroyo de Las Lanchas, pintoresco por sus cascadas.

El caserío de las Humfrías y al fondo el monte conservado con el original bosque mediterráneo en su aspecto original con los canchales típicos de las sierras jareñas

ROBLEDO DEL MAZO

Historia

El pueblo de Robledo del Mazo se fundó a mediados del siglo XV, según se deduce del testimonio de uno de los vecinos que declaran en las Relaciones de Felipe II. Refiere que uno de los fundadores fue su padre, quien con otros cuatro colmeneros se asentó en el valle para explotar una posada de colmenas. El mismo testigo asegura que el nombre del lugar deriva de que los osos que por entonces andaban por aquellas sierras jareñas causaban daños a las colmenas buscando la miel. Para espantarlos, los primeros pobladores de aquellos robledales instalaron en un arroyo un artificio al que “ pusieron hechizo” para que, movido por las aguas, diera sonoros martillazos que ahuyentaran a los animales.

Cascadas del arroyo de Las Lanchas cerca de Las Humfrías

Un testimonio del siglo XVIII asegura que “un incendio redujo a cenizas toda la población y aún los vestidos de la imagen titular, De suerte que habiendo quedado Diego García único vecino y alcalde, entregó en el ayuntamiento de la villa de Talavera su vara y jurisdicción, que con dicho motivo se agregó a la del lugar de Sevilleja. Mas, habiéndose reunido de su calamidad los vecinos dispersos, lograron reintegrarse el dominio privativo del egido y solar del pueblo”. 

CONJUNTO URBANO

Arquitectura popular jareña en el valle de Robledo

El núcleo urbano de Robledo se reparte por la ladera de su asentamiento, con las casas siguiendo calles empinadas y formando grupos bastante homogéneos de viviendas de pizarra enjalbegadas. Las construcciones son de una tipología característica en la Jara serrana, de finalidad totalmente utilitaria, y forman un conjunto curioso que conserva todavía algunos rincones con agradable sabor rural.

IGLESIA

El templo de Robledo  es muy sencillo y también sufrió los avatares bélicos. Estuvo bajo la advocación de Nuestra Señora del Robledo durante el siglo XVI para, más tarde, ser Nuestra Señora de la Encarnación su patrona. La iglesia se independizó de la de Piedraescrita en 1.676 .

Paisaje en el valle del Jébalo cerca de Robledo

EL JÉBALO (2) DE ROBLEDO AL MARTINETE

EL JÉBALO (2) DE ROBLEDO AL MARTINETELa imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es escanear0304-663x1024.jpg

Salida del Jébalo del valle de Robledo del Mazo por El Portadillo

Siguiendo nuestro recorrido fluvial por el Jébalo salimos ya del valle de Robledo del mazo para recorrer una zona agreste  y solitaria que recomiendo recorrer en verano calzado con unas zapatillas viejas que nos permitan ir andando por el río y darnos un chapuzón de vez en cuando. El río está aquí muy limpio y podemos disfrutar de pozas y remansos con aguas trasparentes y no muy frías desde las que no será extraño ver algún corzo o venado y tropezarnos con alguna nutria.

Río Jébalo y el canal de la central eléctrica del Martinete

A mitad del recorrido nos encontramos con una presa arruinada que desviaba el agua para llevarla a la central hidroeléctrica del Jébalo, que dio luz a algunos pueblos de la comarca.

Podemos aquí coger el canal que parte de la presa y dejar el río para caminar más cómodo con unas magníficas  vistas sobre el valle fluvial.

Detrás del puente se ve la central de El Martinete

Llegamos por fin a un ensanchamiento del canal desde el que desciende un tubo que con el caudal que conducía movía la turbina eléctrica.

Cartel de la central eléctrica del Jébalo

Río abajo se encuentra el puente de la carretera de Espinoso a Buenasbodas con buenas pozas y tablas en la zona para pescar o refrescarse. Más abajo están los restos del artificio que da nombre al paraje, una construcción semiarruinada que alojaba un mazo o martinete que era movido por una rueda vertical que a su vez hacía girar un eje con dientes que hacía golpear un martillo contra las chapas de hierra o cobre que se querían afinar y moldear.

Ruinas del martinete que da nombre al paraje

y más abajo aún se encuentran los grabados rupestres del Martinete que hemos descrito más pormenorizadamente en otra entrada pero vamos a recordar que debemos seguir  por la ribera río abajo, mejor por la orilla derecha para evitar problemas con el guarda de la finca, y vamos observando la orilla contraria hasta que veamos una gran roca lamida por las aguas en cuya superficie se encuentra una muestra del llamado arte esquemático de la Edad del Bronce, aunque es probable una mayor antigüedad en su ejecución pues algunos especialistas retrasan su datación hasta la Edad del Cobre o Calcolítico, con más de 4500 años, e incluso otros llegan hasta el epipaleolítico añadiendo un par de milenios más.

Riberas del Jébalo cerca de El Martinete

La mayor parte de los grabados están realizados con técnica de piqueteado sobre unas superficies rocosas lamidas por el Jébalo en sus crecidas y situadas en un lugar intrincado que tiene algo de mágico por su entorno y por su aspecto de «capilla» o de recogido paraje religioso. Muchos de los motivos son homúnculos, es decir, hombrecillos esquemáticos en diferentes actitudes, como uno de ellos, por ejemplo, que parece representar un arquero caído.

Ciervo con gran cornamenta en los grabados del Martinete

También aparece la imagen de la cabeza de un cérvido y lo que da la sensación de ser una escena de lucha entre otro animal astado y un hombre. Además, se percibe un carro o una vivienda esquemática y otros signos y dibujos muy sencillos pero de difícil interpretación. Las figuras se distribuyen sobre un panel principal y otro secundario más elevado y situado más hacia el norte. Detrás de los grabados se observan también pinturas en tonos rojizos muy desvaídos en los que se distinguen dos imágenes formadas por círculos concéntricos con el típico aspecto de los ojos esquemáticos que caracterizan a muchos idolillos hallados en los dólmenes y en otras estaciones de arte esquemático.

Calco de un ciervo en los grabados del Martinete

En la msma orilla pero más abajo aún desemboca el arroyo de los Maíllos cerca de la aldea de El Portezuelo, hoy finca particular. En ese arroyo se encontró una roca con una inscripción en lengua prerromana, probablemente ibérica que encontró Jiménez de Gregorio.

Inscripción ibérica de Los Maíllos
Cornicabra gigante en el valle del Jébalo

LA IGLESIA DE PIEDRAESCRITA

LA IGLESIA DE PIEDRAESCRITA

Pantocrator románico mudéjar pintado en el ábside de la iglesia de Piedrescrita
Pantocrator románico mudéjar pintado en el ábside de la iglesia de Piedrescrita

Cuenta la leyenda que en tiempos medievales, “poco después de la expulsión de los sarracenos”, un vaquero de Espinoso aprovechaba con los  ganados propiedad de su amo talaverano las hierbas frescas del entorno y se le apareció la Virgen en un lugar cercano al pueblo, sobre una roca conocida como “El Canto de la Virgen”, donde hace unos años se ha erigido un sencillo monumento conmemorativo. Le encomendó la construcción de una ermita y los lugareños se empeñaban en erigirla en otro lugar diferente al que hoy le sirve de solar, sucediendo que los muros levantados por el día aparecían derruidos a la mañana siguiente, hasta que por fin el templo fue construido donde actualmente se ubica, justo en la divisoria entre las aguas del Guadiana y el Tajo. Está documentado históricamente que en 1188 el obispo Gonzalo Pérez otorga licencia para la construcción de una iglesia a un tal Nuño Nuñez y a su mujer Aderazo Gómez que aportaban la dote necesaria para su mantenimiento.

El templo es una edificación sencilla con un ábside que fue octogonal y, según parece, formaba únicamente la sencilla construcción primitiva, más tarde modificada añadiéndose la nave principal. El edificio tiene a los pies un campanario de tres huecos que fue construido en el siglo XVIII. Se accede a la iglesia por un pórtico descendiendo cuatro escalones, ya que el piso del templo se encuentra por debajo del nivel actual del suelo y hay constancia de la existencia de una antigua fuente dentro de la ermita que, como hemos dicho, es una iglesia en realidad. Los muros están fabricados en mampostería de lajas de pizarra con revoco exterior enjalbegado.

Los demonios conducen las almas de los condenados tras el Juicio Final. Azulejería de Piedraescrita del siglo XVI
Los demonios conducen las almas de los condenados tras el Juicio Final. Azulejería de Piedraescrita del siglo XVI

Pero lo realmente interesante desde el punto de vista artístico es el interior de este monumento. Sus paredes  están en gran parte recubiertas de valiosa azulejería talaverana del siglo XVI y XVII con escenas del Nuevo Testamento. En el lado de la epístola destaca un San Cristóbal de grandes dimensiones frente al que se sitúa un panel con una fila de arcabuceros similar al que se encuentra en la ermita de la Virgen del Prado de Talavera, aunque no es esta la única similitud en los motivos dibujados en Piedraescrita. Otros paneles representan a diferentes santos y en el testero se aparece un juicio final con la resurrección de los hombres que son extraídos de las tumbas por ángeles y demonios. Un azulejo parece representar al autor de parte de los paneles cerámicos.

En el cuarto de esfera que cubre la capilla podemos contemplar la pintura al fresco de un Pantocrátor con estrellas y una luna con cara femenina. Esta es la pintura románica más meridional del territorio nacional. Son también de interés un magnífico Cristo crucificado del siglo XVII, la pila bautismal y una escultura de la Virgen en cerámica talaverana.

Iglesia de Piedraescrita, situada en la divisoria de aguas entre el Tajo y el Guadiana
Iglesia de Piedraescrita, situada en la divisoria de aguas entre el Tajo y el Guadiana

Justo por encima del pueblo domina el paisaje la cumbre de Las Moradas, el pico más elevado de La Jara en el que persisten restos de amurallamientos donde se habrían refugiado los primeros pobladores cristianos huyendo de las razzias musulmanas.

En un risco de cuarcita que mira desde la cumbre hacia el caserío se percibe una especie de inscripción con más de siete metros de longitud y uno de altura que es en realidad un «gusano gigante», una cruciana o rastro de un trilobites en el fondo del mar que ocupó La Jara hace millones de años. También hay referencias al hallazgo de otras inscripciones hoy desaparecidas en el entorno de la iglesia que habrían justificado el nombre de “Piedra-escrita”.

Esta es una de las pocas esculturas de cerámica talaverana, Se encontró enterrada y fragmentada y se restauró

A LAS CASCADAS DE LAS LANCHAS

A LAS CASCADAS DEL ARROYO DE LAS LANCHAS

Cascadas en el arroyo de Las Lanchas en Las Hunfrías
Cascadas en el arroyo de Las Lanchas en Las Hunfrías

El punto de partida y de llegada se sitúa hoy en Espinoso del Rey, la “Ispinum” de los romanos donde nos detendremos unos momentos para visitar el rollo que simboliza el privilegio real de villazgo de este pueblo que se independizaba así de su villa madre, Talavera. A la entrada del pueblo hay una ermita desde donde se observa una bonita vista de las rañas rojizas de la Jara Oriental y podemos dar una vuelta observando la peculiar arquitectura popular mudejarista de ladrillo y mampostería de cuarcita.

Robledales, pinares y castaños en el arroyo de Las Lanchas

Robledales, pinares y castaños en el arroyo de Las Lanchas

Iniciamos el recorrido en dirección oeste por la carretera que se dirige hacia Guadalupe y, a unos dos kilómetros, encontramos antes del puente sobre el río Fresnedoso una pista que parte en dirección sur paralela al cauce. Cuando comienza a ascender vemos a la derecha entre chopos un bonito molinillo de agua que por su vista pintoreca merece una parada.

Seguimos el valle del Fresnedoso y comenzamos a subir por la umbría de la sierra, pasando por un bosque de robles y rebollos con una zona de esparcimiento preparada por la Consejería de Agricultura junto a una fuente.

Al coronar el collado la vista sobre el valle de Robledo del Mazo es encantadora y al poco tiempo llegamos a la bonita aldea de Robledillo que con su puñado de habitantes es el lugar situado en una cota más alta de toda nuestra comarca.

Descendemos hacia el valle por la carretera, llegamos a un cruce y seguimos en dirección oeste  paralelamente al río Jébalo, que en esta parte más alta de su cauce discurre entre fresnedas y choperas, dejando pequeñas pozas donde podemos bañarnos o intentar capturar bogas y cachuelos, lo que se llama en la zona «peces de bocao», por ser de fino paladar y pequeño tamaño.Esta imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es IMG_1546-828x1024.jpg

Pasamos el pueblecito de Las Hunfrías y a unos 300 metros encontramos a la izquierda los muros del cementerio y una explanada desde donde parte la ruta a pie.

Después de un recorrido de unos.llegamos a una zona muy agradable de pozas y pequeñas cascadas y chorreras rodeada de rebollares y algún ejemplar de tejo y de loro, el llamado árbol de las nieblas, porque conduce el agua de las mismas que se condensa en sus hojas hacia la base del tallo para así “autoregarse” .Descansamos y nos refrescamos disfrutando del paraje.

Podemos volver por donde hemos venido o descender durante unos tres kilómetros por el propio cauce del arroyo entre huertecillos abandonados y castaños, pasando junto a tres molinillos, el primero de los cuales tiene un cubo que sorprende por su gran altura.

Dibujo que representa la ruta de las cascadas de el arroyo de Las Lanchas
Dibujo que representa la ruta de las cascadas de el arroyo de Las Lanchas

Nuevamente en la carretera seguiremos hacia el oeste hasta encontrarnos con la población de Robledo del Mazo, capital de este hermoso valle.

Se llama Robledo, por la abundancia de esta especie arbórea en los tiempos en que los bosques de La Jara estaban menos degradados, y “del Mazo” porque, según las relaciones de Felipe II, existió aquí un ingenio hidráulico en la época de la repoblación medieval que, movido por el agua de un arroyo, hacía que un mazo de madera martilleara incesantemente para espantar a los osos que destrozaban golosos las colmenas de los primeros habitantes que se aventuraban a poblar las alquerías serranas.

Vale la pena un paseo por el pueblo observando su arquitectura popular típicamente jareña y también podemos pinchar algo si el hambre no nos deja llegar a Espinoso.Esta imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es IMG_1550-1024x669.jpg

Partimos de nuevo, preguntando por la pista de Vallesú y como a un kilómetro, cruzamos el Jébalo de nuevo.

Podemos dar una vuelta río abajo por sus orillas hasta donde se estrecha el cauce en forma de cañón y corren las aguas por un paraje realmente agreste donde no será extraño que nos tropecemos con venados o corzos. Las pozas invitan al baño y puede que veamos alguna nutria.

La pista sube entre pinares y pasamos cerca de la fuente de Vallesú muy caudalosa y situada en un paraje muy ameno.

Seguimos entre pinares con manchas de madroñeras y brezales, con bosquecillos de roble y algunos quejigos. La vista panorámica alegra el recorrido y, si tenemos tiempo y ha sido buena la otoñada, podemos llevar  a casa una bolsita de níscalos que abundan en el suelo de los pinares. De nuevo en la carretera, vamos en dirección este y llegamos a Espinoso finalizando la ruta.

El  Níscalo

Su nombre científico es Lactarius Deliciosus y hace honor a su sabor.

Es muy abundante en las zonas de coníferas cuando el otoño ha sido húmedo y suave.

Es de color rojo anaranjado y se distingue fácilmente por segregar un líquido naranja al partirse. El contacto con el aire hace que algunas zonas tomen color verdoso que si se extiende mucho indica casi con toda probabilidad que la pieza estará agusanada por lo que se deben desechar

Paisaje frente a Las Hunfrías

DE LAS POSADAS DE COLMENAS A LAS DEHESAS

LA NATURALEZA Y LA HISTORIA 3

Tercer artículo de cuatro que obtuvieron el Premio Cabañeros de periodismo medioambiental de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha

DE LAS POSADAS DE COLMENAS A LAS DEHESAS

Monumento al primer repoblador medieval de Alcaudete de La Jara
Monumento al primer repoblador medieval de Alcaudete de La Jara

Tras la reconquista de Talavera en el siglo XI, vuelven los cristianos y comienzan los titubeantes intentos de repoblación del inhóspito y desierto territorio de La Jara durante varias centurias. Primero se aprovechan unas cuantas colmenas y después se van rozando los encinares y jarales para conseguir tierras «de pan llevar».

Estos pioneros se enfrentan a tierras casi vírgenes habitadas todavía por osos, como en Robledo del Mazo donde, en el siglo XVI, justifican sus habitantes el nombre del pueblo porque sus abuelos al llegar a ese hermoso valle tienen que luchar con la glotonería de los plantígrados que destrozan sus posadas de colmenas, consiguen ingeniárselas mediante un mazo movido por una rueda hidráulica que machaca incesantemente espantando a los osos.

Los cultivos se fueron asentando tras rozar el monte bajo y los bosques de La jara

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EL BANDIDO MORALEDA, PERSONAJE LEGENDARIO (1)

EL BANDIDO MORALEDA, UN PERSONAJE LEGENDARIO

El Bandido Moraleda
Bernardo Moraleda en foto de la revista Estampa de 1936

El siglo XIX fue el del bandolerismo más típico y tópico que dejó personajes que todavía se mueven entre la historia y la leyenda y que el pueblo ha ido magnificando, idealizando y fantaseando sobre los hechos reales o imaginarios de sus vidas. Hoy conoceremos a uno de ellos y mañana veremos diferentes aspectos de la vinculación del Bandido Moraledacon nuestra comarca y sus aspectos legendarios. Seguir leyendo EL BANDIDO MORALEDA, PERSONAJE LEGENDARIO (1)

EL»GUSANO» GIGANTE DE LA JARA

EL»GUSANO» GIGANTE DE LA JARA, HALLAZGO DE UN INTERESANTE FÓSIL  EN LA CUMBRE DE LAS MORADAS

El autor junto al "gusano" de Las Moradas
El autor junto al «gusano» de Las Moradas

Hace unos años subí con mis amigos de La Enramá a las cumbres de las Moradas o “Las Morás”, la segunda elevación de La Jara después del pico Rocigalgo. Nos llamaba la atención el lugar por los numerosos topónimos como Atalayón o Castillazo que pueden sugerir yacimientos arqueológicos en aquellas alturas de la Sierra de La Hiruela, en término del municipio de Robledo del Mazo y en el ámbito de las aldeas de Piedraescrita y Navaltoril.

La flecha señala el lugar aproximado de la ubicación del «gusano»

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TEJOS MILENARIOS DE NAVALTORIL

LOS TEJOS MILENARIOS

Ejemplar milenario de tejo en Navaltoril, Robledo del Mazo
Ejemplar milenario de tejo en Navaltoril, Robledo del Mazo

Los ejemplares de esta desconocida tejeda son de grandes dimensiones u de gran antigüedad como se deduce del grosor de sus troncos que en algunos de ellos han sido quemados en su interior. Comparado el mayor de ellos con otros repartidos por el territorio nacional que son considerados como los más antiguos de Europa, como el de Bermiego en Asturias, no tienen éstos nada que envidiarles.

Se encuentra esta mancha de tejos en la umbría de la sierra de la Hiruela, frente a la aldea de Navaltoril en el municipio de Robledo del Mazo. Seguir leyendo TEJOS MILENARIOS DE NAVALTORIL

EL VALLE DE ROBLEDO DEL MAZO (1)

Labranza junto al Jébalo en Robledo del Mazo

Vamos hoy a conocer el valle más atractivo de La Jara, enmarcado por las cumbres más elevadas de este territorio se trata del territorio de Robledo del Razo, municipio con sus cuatro aldeas anejas de las que hoy conoceremos también una, Las Humfrías, por ser este pueblecito desde el que comienza nuestro paseo campestre.

Caserío de Robledo del mazo visto desde el puerto

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