Archivo de la etiqueta: río Huso

EL RÍO HUSO LLEGA A SEVILLEJA

EL RÍO HUSO LLEGA A SEVILLEJA DE LA JARA

Iglesia y arquitectura popular de Sevilleja de la Jara

PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

Historia

El término de Sevilleja es en extensión el segundo de la comarca después del de Los  Navalucillos. Su superficie es muy irregular, con una parte serrana que es muy montuosa e intrincada y con suelos poco aptos para el cultivo. Su territorio está situado en el extremo sur de La Jara por lo que su repoblación fue de las más tardías en acometerse. Hay que tener en cuenta que su jurisdicción llegó a abarcar todo el valle de Robledo del Mazo, La Nava de Ricomalillo y los anejos actuales, además de Anchuras de los Montes y sus aldeas que fueron incluidas en Ciudad Real con la división provincial del siglo XIX .

Sevilleja debe su nombre a que fue fundada por mozárabes, es decir cristianos que vivían en territorio musulmán y que, perseguidos por los almohades en el siglo XII, se vieron obligados a huir de Sevilla con su obispo Clemente a la cabeza que se refugia en Talavera donde muere. El concejo talaverano permite a estas gentes desarraigadas que  repueblen la zona entonces marginal de La Jara y en recuerdo de la ciudad del Guadalquivir ponen el nombre al pueblo que fundan. Desde el asentamiento original se fueron creando otros núcleos de población, aunque algunos como La Nava luego se separaron de este municipio. Hoy son aldeas de Sevilleja las poblaciones de Gargantilla, Buenasbodas, Puerto Rey y Minas de Santa Quiteria.

Arquitectura popular en pizarra y cuarcita de Sevilleja de la Jara

En Sevilleja apenas se han encontrado restos arqueológicos. Solamente tenemos constancia del hallazgo de algunas hachas neolíticas en Buenasbodas o en Riofrío.

Por lo apartado e incomunicado de su situación, el pueblo sufrió durante la Edad Media el embate de los golfines y otros bandidos que hicieron necesaria la creación de la Santa Hermandad de Talavera para la defensa de los habitantes de La Jara, en un principio mayoritariamente colmeneros. En el siglo XIV pasa Sevilleja, como todo el señorío de Talavera, a pertenecer al arzobispo de Toledo por merced de Enrique II. Unos años antes su padre Alfonso XI ya describe algunos de sus parajes en el “Libro de la Montería”.

Las labranzas perdidas en los inmensos jarales

Al limitar por el sur la Tierra de Talavera con el señorío de Puebla de Alcocer, fueron continuos los roces fronterizos llegándose incluso a que un miembro de la familia feudal, don Gutierre de Sotomayor, ocupe los territorios más sureños de La Jara durante el siglo XV, aunque fueron restituidos por sentencia posteriormente. Lo agreste y retirado de estos parajes hace que durante el siglo XIX las partidas carlistas merodeen por la zona esquilmando los bienes de sus habitantes y que los guerrilleros antifranquistas de las partidas de Quincoces y Chaquetalarga merodeen también por la zona durante la posguerra.

Arquitectura popular de Sevilleja de la Jara

LA IGLESIA

La Iglesia es de finales del siglo XVI o principios del XVII y está bajo la advocación de San Sebastián. Está formada por tres naves separadas por  dos filas de cinco columnas de granito, mismo material del que está labrado el púlpito, decorado con cruces y ramos de flores y con una inscripción donde se lee el nombre de los donantes. El templo está levantado en mampostería revocada de pizarra y cuarcita, al igual que el primer tramo de la torre que tiene los otros tres fabricados de ladrillo.

Procesión del Cristo en Sevilleja

LUGARES DE INTERÉS

Desde las cumbres de la Sierra de Sevilleja, a las que se accede por una pista asfaltada, se practica el parapente. En el camino de ascenso puede contemplarse la vegetación serrana de encinares, rebollares, madroños y alcornoques. Encaramados en estas alturas es impresionante la panorámica del gran territorio de la Jara con sus terrenos pardos y sus jarales interminables.

Pinturas populares dieciochescas en la cúpula de la ermita de Sevilleja y Gargantilla

El pueblo se sitúa en la falda de la sierra del mismo nombre y en su término llegaron a aprovecharse hasta cincuenta explotaciones mineras, principalmente de plomo y galenas argentíferas, que han dejado en el paisaje los pozos y galerías con las ruinas de las modestas viviendas de los mineros repartidas por su territorio. Las minas que todavía podemos visitar tienen nombres como El Pozanco, Paraíso, Rosaura o Antonio. Otras antiguas fueron bautizadas con el nombre de alguna novia del minero como Paca, Tula, Mademoiselle o Angelita; una denominación que sugería la esperanza que en su explotación depositaba el minero como mina Fortuna, Feliz o Sultana y, por último, eran frecuentes los nombres de algún santo o advocación como San José, Santo Rostro o San Guillermo

Aequitectura popular en Sevilleja

Vale la pena pasear por el núcleo urbano de Sevilleja y encontrar algunos rincones con sabor por su arquitectura tradicional en pizarra y cuarcita con una plaza agradable en la que se encuentra la iglesia y una fuente.

GASTRONOMÍA

Respecto a la gastronomía de Sevilleja debemos recomendar de primer plato las migas, el gazpacho o el ajocano; de segundo su magnífico cabrito al ajillo, la cachuela o alguno de los platos locales de jabalí, corzo o venado y por último tenemos que destacar entre los dulces las jareñas candelillas o los retorcíos.

Funnte y abrevadero en Sevilleja de la Jara

EMPEZAMOS A CONOCER EL HUSO VIAJANDO A SUS FUENTES

EMPEZAMOS A CONOCER EL HUSO VIAJANDO A SUS FUENTES

Sierra de Sevilleja con uno de sus característicos canchales
Sierra de Sevilleja con uno de sus característicos canchales

Ya hemos recorrido en anteriores ocasiones algunos itinerarios que nos han introducido al conocimiento de la Jara Alta pero el de hoy es especialmente apropiado para hacernos una idea de la gran diversidad paisajística,de la gran variedad geológica y vegetal de esta comarca. Además nos servirá para conocer el tramo más alto del río Huso comenzando su andadura desde las fuentes de su naciente.

Otra de las bocaminas del río Huso

Partimos en esta ocasión desde Sevilleja, núcleo rural al sur de La Jara y pequeña capital histórica de la zona. Esa Jara del extremo meridional que yo denomino «La Jara Profunda».

Debe su nombre este pueblo a los repobladores mozárabes que fueron alojados aquí por el concejo de Talavera debido a la persecución religiosa musulmana en épocas de intolerancia. Cerca de aquí existió otro lugar repoblado por mozárabes de Córdoba que se llamó Cordobilla, cerca del actual pueblecito de Gargantilla, anejo de Sevilleja.

Hacia en nacimiento del Huso

La arquitectura popular urbana de Sevilleja, conserva todavía numerosos rincones con sabor que es interesante conocer paseando por el pueblo antes de emprender camino hacia el nacimiento del río Huso (o Uso), aunque de ello hablaremos en la próxima entrada. Tomamos un camino que, dirigiéndose en dirección sudeste ,discurre paralelo a la Sierra de Sevilleja. Se levanta ésta a nuestra izquierda con la vegetación tupida de sus laderas, interrumpida por los característicos canchales de cuarcitas ,tan característicos de las sierras jareñas.

Una de las precarias instalaciones mineras de Sevilleja con la bocamina

Sobre una pequeña elevación cercana a la orilla sur del Huso se encuentra la mina de Antonio y cerca de ella los muros de las antiguas instalaciones para el aprovechamiento del mineral, un poco más adelante se sitúa la mina Paraiso, nombre sugerente como muchos de  los de las minas de la comarca : Ultratumba, Sultana, Feliz, Fortuna, California etc…,nombres que enterraron las ilusiones de paisanos nuestros que intentaron con un burrillo, un pico, un cedazo y una pala salir de la miseria y encontrar su Potosí, nombre que por cierto lleva otra de estas explotaciones.

Ruinas de la mina de Antonio en Sevilleja
Ruinas de la mina de Antonio en Sevilleja

Frente a la mina de Antonio cruzamos el río y nos dirigimos, por un camino paralelo a la otra orilla, hacia el naciente entre semiderruidas construcciones rústicas. Majadas,huertos y corrales, salpican el paisaje que va perdiendo su aridez según ascendemos. Comienzan a aparecer los primeros castaños y alcornoques y el monte de chaparros y madroños se va haciendo cada vez más espeso, las umbrías se salpican de fresnos, arces de Montpellier y hasta algún tejo aislado entre los que no es raro ver corzos ,venados y los baños donde acaban de revolcarse los jabalíes y todavía desprenden olor a montuno, suavizado por el penetrante y pringoso aroma de las jaras y las numerosas especies aromáticas que pueblan estos montes.

Canchales y bosque mediterráneo puro en las sierras de La Jara

Subimos paralelamente al río hasta su nacimiento junto a las fuentes de la Parihuela y la de la Sabina y desde allí podemos llegar por los senderos que los ciervos y han ido marcando en los canchales, o por el borde de los mismos, salvando la pendiente de unos cien metros que todavía nos queda hasta la cumbre.

La flora de La Jara es muy variada, una peonía florecida

Tomamos luego una pista  que recorre la cumbre de la sierra de Sevilleja. El trayecto es muy regular y casi llano en la mayor parte del recorrido, el paisaje es impresionante. Al sur áridas lomas sólo habitadas por jaras que nos llevan a pensar en los sinsabores de las gentes que no hace más de cincuenta años, todavía intentaban sacar cuatro espigas de centeno a estos pizarrales,  no por áridos menos  hermosos. Al norte vamos contemplando mientras recorremos la pista de la cumbre, los vallecillos del arroyo de las Lanchas y del naciente de Riofrío con bosque de rebollos y pinos de repoblación, cuyo color excesivamente vivo para estas tierras no acaba de encajar en el paisaje jareño.

inmensos jarales de la "Jara Profunda" desde la sierra de Sevilleja
inmensos jarales de la «Jara Profunda» desde la sierra de Sevilleja

Llegamos al final de la pista y nos detenemos a observar el mar de relieves suaves que conforman las tierras de la Jara profunda. Si el día es claro los caseríos del Campillo, Puerto o Mohedas se dejan ver con las Sierras de Guadalupe al fondo.

Desde aquí descendemos hasta Sevilleja por una senda. Los aficionados al parapente han tomado este balcón como trampolín para sus descensos.

Guerrilleros antifranquistas o maquis detenidos por la Guardia Civil
Guerrilleros antifranquistas o maquis detenidos por la Guardia Civil

Épica jareña

La ruta de hoy enmarca el ambiente idóneo para dejar volar la imaginación y recordar que estas agrestes y, durante muchos años, casi despobladas» tierras de nadie» fueron refugio de desertores, perseguidos, golfines, bandidos generosos, maquis e incluso contrabandistas que accedían por estas sierras al interior peninsular eludiendo la vigilancia de zonas más pobladas.Los mineros, cuadrilleros de la Santa Hermandad, y rebaños trashumantes completan este retablo de personajes con el que podrían escribirse mil novelas

MOLINOS DE LA JARA OCCIDENTAL

MOLINOS DE LA JARA OCCIDENTAL

Molino del arroyo de San Vicente

Pasaremos ahora a estudiar las peculiaridades de los numerosos molinos de La Jara y para ello comenzaremos el recorrido desde el oeste de la provincia. Dejaremos para otra ocasión los molinos que se encuentran en la actual provincia de Cáceres pero que pertenecieron a La Jara como territorio histórico talaverano.

En las orillas del arroyo de San Vicente molía un artificio de típica presa jareña en arco invertido de grandes dimensiones. En un edificio anejo se instaló un motor auxiliar de gasoil que precisó del depósito de agua habitual en estos casos para su refrigeración (Sv 1) (Foto 40).

Uno de los molinss del río

En el río Pedroso, a su paso por Mohedas de La Jara, encontramos hoy las ruinas de cuatro ejemplares. El primero está dotado de un cubo de gran altura, unos nueve metros, afianzado con un vistoso refuerzo escalonado de mampostería de pizarra . Es un hermoso ejemplar en cuanto a su arquitectura popular se refiere. De los otros tres molinos, dos son de cubo y uno de presa, habiéndose este último adaptado también a motor.

El arroyo Cubilar y su tributario el Majano cuentan en sus orillas con las ruinas de siete molinos (Ma 1), (Ma 2), (Ma 3)  y (Cu 1), (Cu 2), (Cu 3) y (Cu 4) (Foto 41). Todos son de presa en arco invertido con edificios muy toscos de  pizarra. Únicamente tienen como dependencias la sala del molino y en algún caso una pequeña cuadra adosada. Por su cercanía a Campillo de la Jara pudieran ser estos los artificios que aparecen en las relaciones de Felipe II como molinos “de sequera”.

Presa de uno de los molinos del río Huso

En las cercanías de Puerto Rey y Minas de Santa Quiteria hay dos molinos, uno sobre el río Fresnedoso con restos de un cubo y otro sobre el arroyo de Valderromero cuyo receptor es una presa en arco invertido (Frg 1) y (Vr 1) .

En término de Navalmoralejo, sobre el Andilucha, podemos todavía hoy visitar los restos de un molino con dos grandes rampas paralelas que movilizaban dos piedras. Los canales tienen dos grandes ensanches antes de las rampas que hacían las veces de balsa (Ad1).

Presa de un molino sobre el río Huso

En el río Uso todos los molinos movían sus piedras  con las típicas presas jareñas, salvo el último de ellos (U 7) que contaba con tres rampas de buenas dimensiones (Foto 42). Estos molinos del Uso son en general  de mayor tamaño que sus paisanos de la Jara, estando generalmente dotados de una cuadra y una cocina además de la sala del molino.

En el tercero de ellos (U 3) encontramos uno de los pocos casos de doble presa con doble canal pues, situado en la misma desembocadura del arroyo Cubilar en el Uso, toma caudal de ambas corrientes. Cuenta con dos cárcavos y en uno de ellos parece haberse alojado la única cuba de regolfo que funcionó en la comarca de La Jara.

Entrada a las rampas de un molino en el río Huso

El molino número cinco del río Uso (U 5) se adapta muy bien a la topografía de la ribera mediante una curiosa planta muy alargada. Es de los pocos casos en que el vector de paso del agua bajo el edificio no sigue una dirección perpendicular a la corriente fluvial, sino que esta es casi paralela al eje mayor del edificio molinero (Foto 43).

Molino abovedado en el río Huso

El sexto molino (U 6) es el que presenta aspecto de mayor antigüedad. Tiene cegado el receptor y parte de la sala que, para dotarle de mayor resistencia, está abovedada y presenta huellas de varias reformas y adaptaciones. Está construido, junto al séptimo de los molinos del Uso, en típica arquitectura popular de mampostería granítica, material menos frecuente que la pizarra en los molinos jareños. El séptimo ejemplar también se sitúa en el encajonado cauce bajo del Uso, donde sus avenidas hicieron necesario el recrecido de sus muros dado que las aguas lo destejaban al no estar anteriormente cerrado con bóveda.

Plantas esquemáticas de los molinos del Pedroso, cerca de Mohedas

Probablemente las aguas del embalse de Azután ocultan los restos de un octavo molino del Uso que podría haber estado más cercano a la Ciudad de Vascos y ser el que se nombra en el Libro de la Montería.

Otro de los molinos del Pedroso

EMPEZAMOS A CONOCER EL HUSO VIAJANDO A SUS FUENTES

EMPEZAMOS A CONOCER EL HUSO VIAJANDO A SUS FUENTES

Sierra de Sevilleja con uno de sus característicos canchales
Sierra de Sevilleja con uno de sus característicos canchales

Ya hemos recorrido en anteriores ocasiones algunos itinerarios que nos han introducido al conocimiento de la Jara Alta pero el de hoy es especialmente apropiado para hacernos una idea de la gran diversidad paisajística, de la gran variedad geológica y vegetal de esta comarca.

Partimos en esta ocasión desde Sevilleja, núcleo rural al sur de La Jara y pequeña capital histórica de la zona. Esa Jara del extremo meridional que yo denomino «La Jara Profunda».

Debe su nombre este pueblo a los repobladores mozárabes que fueron alojados aquí por el concejo de Talavera debido a la persecución religiosa musulmana en épocas de intolerancia. Cerca de aquí existió otro lugar repoblado por mozárabes de Córdoba que se llamó Cordobilla, cerca del actual pueblecito de Gargantilla, anejo de Sevilleja.

Arquitectura popular jareña en Gargantilla
Arquitectura popular jareña en Gargantilla

La arquitectura popular urbana de Sevilleja, conserva todavía numerosos rincones con sabor que es interesante conocer paseando por el pueblo antes de emprender camino hacia el nacimiento del río Huso (o Uso) por un camino que, dirigiéndose en dirección sudeste ,discurre paralelo a la Sierra de Sevilleja. Se levanta ésta a nuestra izquierda con la vegetación tupida de sus laderas, interrumpida por los característicos canchales de cuarcitas ,tan característicos de las sierras jareñas.

Sobre una pequeña elevación cercana a la orilla sur del Huso se encuentra la mina de Antonio y cerca de ella los muros de las antiguas instalaciones para el aprovechamiento del mineral, un poco más adelante se sitúa la mina Paraiso, nombre sugerente como muchos de  los de las minas de la comarca : Ultratumba, Sultana, Feliz, Fortuna, California etc…,nombres que enterraron las ilusiones de paisanos nuestros que intentaron con un burrillo, un pico, un cedazo y una pala salir de la miseria y encontrar su Potosí, nombre que por cierto lleva otra de estas explotaciones.

Ruinas de la mina de Antonio en Sevilleja
Ruinas de la mina de Antonio en Sevilleja

Frente a la mina de Antonio cruzamos el río y nos dirigimos, por un camino paralelo a la otra orilla, hacia el naciente entre semiderruidas construcciones rústicas. Majadas,huertos y corrales, salpican el paisaje que va perdiendo su aridez según ascendemos. Comienzan a aparecer los primeros castaños y alcornoques y el monte de chaparros y madroños se va haciendo cada vez más espeso, las umbrías se salpican de fresnos, arces de Montpellier y hasta algún tejo aislado entre los que no es raro ver corzos ,venados y los baños donde acaban de revolcarse los jabalíes y todavía desprenden olor a montuno, suavizado por el penetrante y pringoso aroma de las jaras y las numerosas especies aromáticas que pueblan estos montes.

Subimos paralelamente al río hasta su nacimiento junto a las fuentes de la Parihuela y la de la Sabina y desde allí podemos llegar por los senderos que los ciervos y han ido marcando en los canchales, o por el borde de los mismos, salvando la pendiente de unos cien metros que todavía nos queda hasta la cumbre.

La Jara es tierra minera con numerosas bocaminas y acumulaciones de residuos mineros
La Jara es tierra minera con numerosas bocaminas y acumulaciones de residuos mineros

Volvemos sobre nuestros pasos para tomar una pista  más al sur que nos llevará cómodamente en dirección hacia el pequeño pueblo de El Enjambre, anejo de Anchuras. No llegaremos a él, sino que unos dos kilómetros después de pasar junto a otras minas, las de Pozuelo, asciende hacia las cumbres del Atalayón, una bifurcación de la pista que nos llevará hasta la cuerda de las sierras de Sevilleja.

El trayecto es muy regular y casi llano en la mayor parte del recorrido, el paisaje es impresionante. Al sur áridas lomas sólo habitadas por jaras que nos llevan a pensar en los sinsabores de las gentes que no hace más de cincuenta años, todavía intentaban sacar cuatro espigas de centeno a estos pizarrales,  no por áridos menos  hermosos. Al norte vamos contemplando mientras recorremos la pista de la cumbre, los vallecillos del arroyo de las Lanchas y del naciente de Riofrío con bosque de rebollos y pinos de repoblación, cuyo color excesivamente vivo para estas tierras no acaba de encajar en el paisaje jareño.

inmensos jarales de la "Jara Profunda" desde la sierra de Sevilleja
inmensos jarales de la «Jara Profunda» desde la sierra de Sevilleja

Llegamos al final de la pista y nos detenemos a observar el mar de relieves suaves que conforman las tierras de la Jara profunda. Si el día es claro los caseríos del Campillo, Puerto o Mohedas se dejan ver con las Sierras de Guadalupe al fondo.

Desde aquí descendemos hasta Sevilleja por una senda. Los aficionados al parapente han tomado este balcón como trampolín para sus descensos.

Guerrilleros antifranquistas o maquis detenidos por la Guardia Civil
Guerrilleros antifranquistas o maquis detenidos por la Guardia Civil

Épica jareña

La ruta de hoy enmarca el ambiente idóneo para dejar volar la imaginación y recordar que estas agrestes y, durante muchos años, casi despobladas» tierras de nadie» fueron refugio de desertores, perseguidos, golfines, bandidos generosos, maquis e incluso contrabandistas que accedían por estas sierras al interior peninsular eludiendo la vigilancia de zonas más pobladas.Los mineros, cuadrilleros de la Santa Hermandad, y rebaños trashumantes completan este retablo de personajes con el que podrían escribirse mil novelas

EL CAÑÓN DEL RÍO HUSO

EL CAÑÓN DEL RÍO HUSO

Paisaje granítico en el cañón del río Huso

Vamos a seguir nuestro recorrido por el río Huso desde la estación de la vía Verde de la Jara de La Nava- Fuentes. Desde aquí podemos seguir por la ribera del río o por la vía que discurre paralela aunque a más distancia.

El paisaje sigue siendo pizarroso y de raña al principio para después hacerse granítico cuando entramos en territorio de La Estrella. Seguir leyendo EL CAÑÓN DEL RÍO HUSO

ACABAMOS DE CONOCER LA ESTRELLA

ACABAMOS DE CONOCER LA ESTRELLA

Antes de volver al río Huso acabaremos de conocer el jareño pueblo de La Estrella

Portada sur de la iglesia de La Estrella
LA IGLESIA
La parroquia madre de esta zona de La Jara se situaba en el despoblado de Santiago de Zarzuela, en el actual término de Aldeanueva de Barbarroya pero, arruinada la iglesia y despoblado el lugar, pasó esta preeminencia a la iglesia de La Estrella de la que llegaron a depender hasta doce templos jareños bajo la advocación de Santa María de los Villares. Tal vez por esta circunstancia es la de este pueblo una de las escasas iglesias que tienen cierta monumentalidad en la comarca. Hoy se encuentra bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción y se compone de tres naves divididas en cinco tramos iguales y un sexto más corto por tres pares de columnas con capiteles sencillos. Su capilla mayor está cubierta por un alfanje octogonal con lacería mudéjar tardía en forma de estrella mientras que las naves están cubiertas por un sencillo artesonado. El coro se sustenta por tres arcos carpanel rebajados. Las dos portadas son platerescas y de cierta calidad. La del norte está precedida por un atrio moderno a tres aguas sobre columnas y realzado con medias columnas jónicas sobre un basamento decorado con rosas y hornacina de concha en la parte superior.

Seguir leyendo ACABAMOS DE CONOCER LA ESTRELLA

DESDE EL HUSO VAMOS A FUENTES Y CONOCEMOS LA HISTORIA DE LA ESTRELLA

DESDE EL HUSO VAMOS A FUENTES Y CONOCEMOS LA HISTORIA DE LA ESTRELLA
Arquitectura popular de Fuentes
Desde la estación de La Nava -Fuentes ya nos hemos acercado a La Nava de Ricomalillo y Buenasbodas, ahora vamos a dirigirnos hacia el oeste desde esa misma estación y vamos a conocer la alquería de Fuentes y la historia de la cabeza del municipio, La Estrella
La aldea de FUENTES
Iglesia de Fuentes

Esta pequeña aldea jareña nació junto al cordel de merinas, en un lugar donde reposaban y abrevaban los ganados en las proximidades de una fuente que todavía puede visitarse, la fuente del Venero. Para los curiosos de la etnografía, cerca de esta fuente, en una elevación situada al suroeste, se sitúan dos caleros, hornos en los que se elaboraba la cal que serviría para hacer el mortero para  trabajar en albañilería antes de la generalización del cemento. También se utilizaba para la decorativa e higiénica labor de blanquear o enjalbegar las paredes de las viviendas. Seguir leyendo DESDE EL HUSO VAMOS A FUENTES Y CONOCEMOS LA HISTORIA DE LA ESTRELLA

NOS ACERCAMOS DESDE EL HUSO A LA NAVA DE RICOMALILLO

NOS ACERCAMOS DESDE EL HUSO A LA NAVA DE RICOMALILLO

Desde la estación de la vía Verde de la Jara que está junto al Huso y que habría dado servicio a La Nava y  Fuentes nos acercamos a conocer el primero.

Paisaje jareño desde las alturas cercanas a La Nava

LA NAVA DE RICOMALILLO

HISTORIA

En el paraje del término de La Nava conocido como El Llano de Guerra aparecieron varias lápidas sepulcrales cuando se abrió la carretera. Fueron recogidas algunas de ellas por el erudito talaverano Jiménez de la Llave y las transcribió el padre Fidel Fita a finales del siglo pasado. “Anio hijo de Alpeto, toledano, de cincuenta años, aquí yace séate la tierra leve” dice una de ellas. Otra hace referencia a un tal Lucio Cornelio, natural de Clunia, y una tercera recuerda a un tal Mesón, hijo de Burro, natural de Ávila. Todos estos personajes de diferente origen nos sugieren que ya desde entonces tenía La Nava ese carácter de cruce de caminos entre las calzadas romanas que unían Talavera con el sur de la península por un lado y Toledo con Mérida por otro, y puede que de ahí derivara lo cosmopolita y variado de estos antiguos “naveros” entre los que también aparecía una tal Festiva esclava de Lucio Ayoseco. Seguir leyendo NOS ACERCAMOS DESDE EL HUSO A LA NAVA DE RICOMALILLO

SEGUIMOS POR EL HUSO ENTRE CAMPILLO Y LA NAVA

SEGUIMOS POR EL HUSO ENTRE CAMPILLO Y LA NAVA

El río Huso a su paso por La Jara pizarrosa

Hemos dejado Campillo tras visitar el molino restaurado sobre el río Huso y vamos ahora a seguir descendiendo por el cauce.

Nos podemos valer para ello de la Vía Verde de la Jara que va paralela, aunque podemos descender al Huso en aquellos parajes que puedan interesarnos e incluso disfrutar del baño o de la pesca cuando en primavera el río lleva caudal y no sólo quedan tablas.

Esta es una zona de paisaje pizarroso donde incluso hay una explotación de as mismas. Estas pizarras no permiten el corte tan fino de otros lugares pero se utilizan para suelos y rechapados en la construcción.

Es una roca que se ha formado por la metamorfosis ocasionada por grandes presiones sobre fondos marinos de arcilla. Seguir leyendo SEGUIMOS POR EL HUSO ENTRE CAMPILLO Y LA NAVA

ACABAMOS DE CONOCER CAMPILLO Y SEGUIMOS EL HUSO POR LA VÍA VERDE

ACABAMOS DE CONOCER CAMPILLO Y SEGUIMOS EL HUSO POR LA VÍA VERDE
Escena rural jareña en Campillo
EL CONJUNTO URBANO

Campillo es un pueblo típico de la Jara Baja. Conserva una arquitectura popular con numerosos rincones tradicionales, principalmente en los modestos arrabales de La Pasión y del Calvario, también conocidos como barrio de la Zorra. Están situados al este del casco, sobre una zona elevada, y constituyen un bonito conjunto bastante bien conservado y homogéneo, donde son numerosas las construcciones de vivienda con anejos de utilidad agropecuaria como las huertas o los corrales. El trazado de las calles es irregular y abigarrado, con los muros de mampostería de pizarra a veces enjalbegada, pequeñas ventanas y remate redondeado en sus esquinazos. Es característico del casco urbano la alternancia de las edificaciones con espacios todavía dedicados a prados, huertas u olivares sin que, como sucede en otros pueblos de La Jara, el caserío esté tan concentrado. Seguir leyendo ACABAMOS DE CONOCER CAMPILLO Y SEGUIMOS EL HUSO POR LA VÍA VERDE