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ALBERCHE (12) A SU PASO POR MADRID

El Alberche represado en el embalse de San Juan

EL ALBERCHE MADRILEÑO
Hasta ahora río Alberche viene haciendo un recorrido de poniente a saliente desde las cumbres de Gredos, pero, cuando sale de la provincia de Ávila, comienza a hacer un giro en su recorrido que conseguirá que al final tome la dirección contraria para dirigirse a su desembocadura en el Tajo, cerca de Talavera. Por otra parte, ya hemos comprobado que es ésta la zona que cuenta con un mayor número de embalses, pues después de los abulenses de Burguillos y el Charco del Cura comenzamos a ver sus aguas retenidas en los de San Juan y Picadas de los que se surten para agua potable localidades de la provincia de Madrid y de la de Toledo, aunque hay algunos tramos cortos del río que no están embalsados.

Castillo de San Martín de Valdeiglesias

El pantano de San Juan ya desde principio de los años setenta comenzó a ser un lugar de esparcimiento para los madrileños, la llamada “costa de Madrid”. El muro se encuentra junto a la localidad de Pelayos de la Presa, que todavía conserva un núcleo de viviendas con su ermita que fue el poblado de los técnicos y trabajadores que lo construyeron, aunque el nombre no viene del embalse cercano sino del arroyo de la Presa, denominado así desde antiguo.
En toda la zona se fueron asentando eremitas desde época visigótica en cuevas o precarias construcciones, y es por eso que acabó denominándose Valle de las Iglesias (Valdeiglesias).

San Martín parte su capa, en la iglesia de San Martín de Valdeiglesias

Tras la reconquista de la zona, Alfonso VII protege a estos eremitorios y los agrupa en un monasterio en la ermita de la Santa Cruz, por donación del valle al abad Guillermo. Más tarde, el monasterio de Santa María la Real sería ocupado por monjes cistercienses. Una de aquellas antiguas ermitas, la de San Pelayo daría más tarde origen a la localidad del mismo nombre, en torno al que se localizarían edificios auxiliares del cercano monasterio. En el siglo XV el condestable don Álvaro de Luna es protagonista de numerosos pleitos e incluso encuentros armados para adueñarse de San Martín y de Pelayos.

Curiosa capilla o humilladero gótica en San Martín de Valdeiglsias

En el siglo XVI se levanta el rollo por pasar Pelayos de ser lugar a villa, pero hoy sus restos forman parte de una fuente. La iglesia tuvo que ser reconstruida tras la Guerra Civil. El monasterio cuenta con diferentes fases en su construcción, aunque la más antigua se encuentra en el templo y parece ser de construcción mozárabe, datada en el siglo XII, aunque arcos y bóvedas nos hablan de fases góticas en la construcción, además de otras partes edificadas en el siglo XVII y XVIII. En el entorno también son de destacar algunos molinos y el puente de San Juan.

Detalle taurino en San Martín de Valdeiglesias

La capital económica de esta comarca es la población de San Martín de Valdeiglesias, donde podemos visitar su magnífica fortaleza. Se trata del castillo de la Coracera que fue levantado en el siglo XV por el valido don Álvaro de Luna y es una magnífica construcción de granito de planta cuadrada en la que destacan su torre del homenaje, cuatro torreones en las esquinas y dos torrecillas en la entrada. Al recinto se accede por una portada blasonada. Está siendo rehabilitado para alojar el Museo de los Vinos de Madrid
La iglesia parroquial es de finales del siglo XVII y se encuentra bajo la advocación de San Martín de Tours, santo que aparece esculpido sobre dos de las puertas de acceso, montado a caballo y partiendo en dos la capa para dársela a un pobre. El templo no se terminó, pero es de grandes proporciones. A destacar su gran retablo barroco en crudo, sin dorar, y el cuadro del retablo mayor que representa también a San Martín y es atribuido a Lucas Jordán. Un paseo por el pueblo nos mostrará un viejo café teatro restaurado y algunas casonas de interés que nos hablan de la riqueza que trajo al pueblo la explotación de sus viñedos, y cuyos caldos aparecen referidos en la literatura del siglo de oro.

Uno de los pocos monumentos a Fernado VII «el ry felón» se encuentra en Navas del Rey

Al otro lado del Alberche se encuentra el pueblo de Navas del Rey, una pequeña localidad que hasta el siglo XIX fue una pequeña acumulación de casas que, cuando Fernando VII le concedió la condición de villa, creció hasta ser el pueblo que hoy es. Por esta razón en la plaza se alza un monumento a este rey, lo que es poco frecuente por la poca popularidad de la que gozó este monarca. Podemos dar una vuelta por el casco, donde hay algunas muestras de arquitectura tradicional. A la salida del lugar se puede ver un antiguo lagar, un pozo de herrar y un carro típico de la zona.

Castillejo en Navas del Rey

UNA EXCURSIÓN DESDE CEBREROS AL PUENTE DE VALSORDO EN EL ALBERCHE, Y COSAS DE CELA

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Al oeste de la gasolinera parte un camino que nos lleva en dirección sur hasta la ermita de la Virgen de Valsordo, El rollo jurisdiccional también nos pilla de paso parara verlo.

Rollo de Cebreros

De la ermita hay referencias documentales desde el siglo XIII  y alusiones legendarias desde la época musulmana, aunque la mayor parte del edificio actual parece del siglo XVII. Tiene un pórtico en la fachada sur y los muros decorados con fragmentos de escoria. También hay salpicadas por el entorno piedras vetustas de probable origen arqueológico e incluso una portada gótica de un edificio anterior y un crucero del siglo XVIII en el llamado Jardín de la Virgen, parquecillo que se sitúa delante de la ermita y se amplía en el entorno con una zona de picnic.

Ermita de Cebreros

Seguimos después ese mismo camino y llegamos hasta el puente de de Valsordo. Una magnífica construcción medieval con referencias documentales del siglo XV y que consta en realidad de dos puentes consecutivos con un buen empedrado en el suelo. El primero de ellos tiene tres arcos con tajamares río arriba que lo protegen de la corriente. El otro es de un solo arco y salva un brazo menor del río. Pero lo más curioso de este puente es la inscripción labrada en un bloque granítico cercano del texto de un acuerdo entre el obispado de Ávila y la Mesta para cobrar por el paso de los ganados que deambulaban por la referida cañada leonesa.

Inscripción gótica de grandes dimensiones en el puente de Valsordo
Transcripción de una de las inscripciones

Río arriba, a unos trescientos metros se sitúan los restos de una antigua central eléctrica que mantiene en pie su presa y los edificios de los generadores levantados ambos en buena sillería granítica. En esa misma orilla podemos también ver las ruinas de otros tres molinos harineros a lo largo de su ribera, aunque todo ello se encuentra en término de El Tiemblo. Volveremos después siguiendo el camino indicado que coincide en parte con la Cañada Leonesa Oriental

El río Alberche a su paso por el puente de Valsordo

El río Alberche pierde después del embalse del Charco del Cura su carácter de río serrano y se hacen más áridas sus orillas, aunque aumentan las viñas que han hecho famoso al vino de Cebreros.

 Recorrido aproximado 9 kilómetros, dos horas y media

Central eléctrica en el Alberche

 CELA EN CEBREROS

 Nuestro premio Nobel residió en los años 50 en esta localidad mientras recorría estas sierras y escribía su encantador libro de viajes “Judíos, moros y cristianos”, cuya lectura recomendamos y en el que dedica algunas páginas a Cebreros, que es “pueblo importante, con dos bancos, dos boticas, cuatro cafés, seis médicos, cien tabernas, mil bodegas y dos retretes, como es natural sin agua corriente. Cebreros es pueblo de vino. En Cebreros, al caminante prefieren darle un vaso de vino a un sorbo de agua; el caminante no suele contrariar tan donosa preferencia.” “pueblo donde siempre lo trataron bien, la villa donde mordió el níscalo y bebió el vino, donde puede pegar la gorra en el café de Cartujo, beber de balde en el bar de Isabelilla y comer al fiado en la taberna de la tía Ratona, que es gorda, y poderosa, y maternal y guisa de perdiz y fríe la trucha y pega si es preciso un tantarantán que lo dobla, al que enseña los vapores airados…

Reloj de sol del siglo XVII en el muro de la ermita

ALBERCHE (11) PASAMOS POR CEBREROS

Portada de la Iglesia Vieja de Cebreros

Aunque en el escudo local aparece una cebra como símbolo del pueblo, es evidente que por aquí no han correteado recientemente tales animales africanos, sino que el nombre del lugar parece tener mayor relación con la abundancia de cabras por la zona. Existen algunas referencias a un verraco de granito situado cerca del Alberche y hoy desaparecido que nos indica la presencia de los vetones en este pueblo así como en el resto del valle. Incluso junto a la ermita de la Virgen de Valsordo se expone lo que parecen las patas de una de estas esculturas zoomorfas.

Esgrafiados y arquitecturas fingidas en Cebreros

En el siglo XIV el rey Fernando IV otorga al infante don Juan la que desde ese momento será villa de Cebreros. Isabel la Católica pasó cuatro veces por esta localidad. En una de ellas tuvo un aborto cuando pernoctaba en una casa de la antigua calle de los mesones y la última fue su cortejo fúnebre que tuvo que detenerse para acondicionar las andas mediante las que llevaban su cuerpo sobre dos caballerías. A lo largo de su historia, Cebreros fue siempre lugar de paso entre las dos castillas y un lugar muy vinculado al comercio y a la ganadería. En el siglo XVI se desarrolló la industria del vidrio para abastecer al monasterio de El Escorial y también hay constancia de la existencia de fábricas de papel, curtidos y las bodegas que almacenaban el preciado vino de Cebreros. No debemos pasar por alto que Adolfo Suárez, primer presidente de nuestra democracia es natural de Cebreros.

El valle del Alberche desde la cañada leonesa oriental en su ascenso a Gredos

En el patrimonio local debemos destacar en primer lugar la llamada iglesia Vieja, cuya torre pudo según algunos autores formar parte de una iglesia anterior o de una torre defensiva medieval. Es un templo de tres naves ya destechado con ábsides semicirculares y decoración de flores y bolas, especialmente en la portada de la puerta sur, la de mayor calidad presidida por las armas del obispo Sánchez de la Fuente y formada por dos pilastras laterales que enmarcan una puerta compuesta de un arco conopial y tres arquivoltas más de medio punto. Las columnas que separan las naves son muy elegantes y decoradas también con bolas. Es de destacar la puerta de la sacristía y su decoración con motivos renacentistas. La iglesia parroquial de Santiago Apóstol es también construcción berroqueña de tres naves de grandes dimensiones y considerada la mejor de los pueblos de la diócesis. Construida en el siglo XVI en estilo herreriano. La portada de la sacristía es renacentista de cierta calidad y con imagen de Santiago, mientras que la portada norte es jónica y la sur corintia. La portada principal es del siglo XVII y está presidida por estatua granítica de Santiago Peregrino. El retablo es magnífico con pinturas de José Leonardo del mismo siglo.

Iglesia parroquial de Cebreros

En el extremo sur del caserío podemos ver el rollo o picota del siglo XVI que nos habla de la condición de villa de la localidad. Cerca del pueblo, en la zona conocida como El Valle, se encuentran las ruinas de un pequeño convento franciscano del que algunos de sus retablos se conservan en la iglesia parroquial.

Arquerías de la iglesia Vieja de Cebreros

ALBERCHE (9) EL TIEMBLO Y ALGUNOS DE SUS PARAJES

Ermita de San Antonio en El Tiemblo

Los pueblos que pasaron por El Tiemblo fueron dejando muestras de sus culturas desde la prehistoria, una de cuyas huellas más significativas son los  llamados Toros de Guisando, de los que hablaremos en otro capítulo y que también por sus inscripciones demuestran la presencia romana. La época de los visigodos nos dejó como muestra de su paso una necrópolis de “lucillos” o sepulcros labrados en la piedra en el lugar de Valdepalomas, y ya desde la Edad Media hay documentos que nos hablan de El Tiemblo como aldea.

Arquitectura popular de El Tiemblo

Así, en el siglo IX nos cuentan las crónicas que pasaron por aquí las reliquias de Santa Leocricia y San Eulogio. En el siglo X aparece el pueblo por primera vez con el nombre de “Trémulo” en latín, y en el siglo XI, en plena reconquista de la zona, pasan por aquí con sus tropas Alfonso VI y Alfonso VII, repoblándose después el territorio con gentes venidas del norte de la península. El monasterio jerónimo del cerro Guisando es obra del siglo XIV. En el siglo XV, El Tiemblo adquiere la condición de villa y en el XVI está documentado el paso por aquí de Santa Teresa y Felipe II.

Millones de ovejas merinas pasaban anualmente por el puente de Valsordo recorriendo la Cañada Leonesa Oriental

El pueblo de El Tiemblo cuenta con algunos elementos patrimoniales de interés como es la ermita de su patrón, San Antonio de Padua, un edificio de dimensiones considerables de estilo barroco, levantada en granito y adornada por curiosos pináculos. En el interior es curioso observar los cuadros que relatan diferentes milagros del santo en la localidad. La iglesia parroquial fue construida entre los siglos XV y XVI y cuenta con dos esculturas de interés artístico. Delante de la ermita se encuentra un esbelto crucero del siglo XVIII, aunque también podemos ver en el pueblo otro más antiguo llamado de San Sebastián.

Inscripción en letra gótica sobre una roca de grandes dimensiones junto al puente de Valsordo con el texto que figura abajo
Transcripción de las inscripciones del puente de Valsordo

Otros dos edificios de interés de estilo neomudéjar son el matadero y las escuelas, ambos de principios del siglo XX. Desde el punto de vista etnográfico debemos hacer reseña de la industria artesanal de elaboración de tinajas, uno de cuyos hornos ha sido rehabilitado, y también el pozo de nieve que se sitúa cerca del Castañar.

Hornos de tinajas de El Tiemblo

En el río Alberche debemos señalar puentes como el de Valsordo y el de Santa Yusta además del molino del Arca de Piedra entre otros. Hay dos puentes medievales en la garganta de la Yedra, los llamados de la Casilla y el Pasil y bajo las aguas del embalse del Charco del Cura se encuentra el puente de la Ladera.

En el próximo capítulo conoceremos el famoso castañar de El Tiemblo.

Puente sobre la garganta de Yedra

ALBERCHE (13) BURGOHONDO Y SU ABADÍA

Abadía de BurgohondoDespués del despoblamiento de estos territorios por las guerras de la reconquista, se estableció un monasterio que aparece referido por primera vez en un documento de 1179 del Papa Alejandro III, confirmando las posesiones de don Sancho, obispo de Ávila. Se denominaba Monasterio de Santa María de Fundo, palabra esta última que quiere decir Hondo, por la profundidad del valle del Alberche, y de ahí que la población fundada en torno a este cenobio se acabara denominando Burgohondo.

Escudo señorial en un edificio de Burgohondo

En torno a ella se articuló la repoblación del territorio pasando después a los agustinos: “más hace ocho siglos que en el Burgohondo hay abad y canónigos; en el principio eran aquellas montañas un negro y sombrío y espantoso desierto; retirados en la soledad los que entonces vivían en comunidad religiosa, sin perder de vista todo lo que podía ceder en utilidad del estado, se ocupaban continuamente en cantar las alabanzas de Dios, con el transcurso de los años fueron desmontando las incultas breñas en que vivían y por su diligencia se formaron aldeas que componen en el día el concejo del dicho lugar” como relataba el abad del monasterio poco antes de que desapareciera en el siglo XVIII.

LA ABADÍA

rquitectura popular en Burgohondo

La iglesia del monasterio, que aloja hoy la parroquia del pueblo, cuenta con tres naves separadas por dos hileras de pilares hechos de sillería. La puerta del lado oeste es de la época de fundación del monasterio y hoy está tapiada y tapada por la sillería del coro. La puerta de acceso al templo se encuentra en la actualidad en la cara norte y es del siglo XVI. En el ábside, el aparejo de mampuesto de gran tamaño, separado por verdugadas de ladrillo que le dan un aspecto mudéjar, nos orienta hacia su construcción también en los primeros tiempos de la abadía, con la robustez que hacía que los templos de la época fueran en realidad pequeñas fortalezas que podían ser utilizadas en el caso de una situación de peligro ocasionado por las razzias musulmanas, como también nos demuestran dos ventanucos o saeteras situados en el muro norte.

El río Alberche a su paso por Burgohondo

Al siglo XVI pertenece también la cubierta de madera que conserva algunos detalles decorativos, así como la sobria sillería del coro, donde destaca por su tamaño el asiento del abad. Podemos observar también las sepulturas medievales de dos clérigos y la del abad Pedro Vazquez, que es del siglo XVI, así como la torre, de planta cuadrada, rematada en campanario, dos escudos nobiliarios y la pila bautismal. Los retablos son barrocos del siglo XVIII, churrigueresco el del altar mayor.

También el monasterio, situado en la cara sur del templo tiene aspecto defensivo por las torres semicirculares que lo adornan. El cerramiento, es así mismo de mampostería y tiene una puerta gótica que da acceso a la iglesia y otra del siglo XVII que se abre a la huerta.

Escena en los barrios de Burgohondo

Como en tantos otros lugares, la ermita de San Roque, como santo protector contra las pestes se encuentra en una de las entradas del pueblo para servir así de protección a los vecinos.

JUDÍOS EN EL ALBERCHE

También existe en Burgohondo una construcción conocida como la Ermita de los Judíos. Se halla situada en el barrio de La Esperanza, que alojó la judería del pueblo y por ello se ha especulado con que el pequeño edificio fuera una sinagoga. Lo cierto es que alojó a la cofradía de la Vera Cruz y que las pinturas de sus muros representan imágenes del evangelio. Se sabe que tanto en Burgohondo como en Navaluenga y Hoyocasero se establecieron colonias de judíos que se dedicaban al pastoreo, pero también al curtido y tinte de las pieles en las tenerías, además de otros trabajos artesanales, mientras que algunos de ellos, de clase más elevada, cobraban los diezmos y derechos feudales o de escribanía del Burgo.

Cama abandonada en los «barrios» de Burgohondo

EXCURSIÓN AL PARQUE DEL VALLE DE IRUELAS JUNTO AL ALBERCHE

Embalse de Burguillos con el parque de Iruelas al fondo

 Esta reserva natural de más de ocho mil hectáreas se divide entre los términos de Barraco, San Juan de la Nava, Navaluenga y El Tiemblo. Se sitúa en las estribaciones orientales de Gredos, a las orillas del embalse de Burguillos, y se reparte su territorio a ambos lados del arroyo de Iruelas.

Pino monumental en el parque de valle de Iruelas

Cuenta con más de seiscientas especies vegetales cuya variedad está condicionada por la pluviosidad, la altitud y la diferente orientación de los valles que la conforman. Las zonas que fueron modificadas por la acción humana producida por roturaciones o incendios suelen estar cubiertas de cambrones, piornos, enebros rastreros o genistas. Podemos encontrar ejemplares de pino laricio de proporciones monumentales y los bosques de pino negral han sido favorecidos por el aprovechamiento resinero. En los arroyos de las zonas más bajas los alisos y los fresnos se acompañan de sauces, cerezos, avellanos y olmos. A mayor altura, podemos encontrar abedules y tejos, además de los enebrales y encinares en las partes más secas.

Bosques del parque de Iruelas

En cuanto a la fauna hay que destacar la presencia en la reserva de casi ciento cincuenta especies de aves y más de ochenta de otros vertebrados, muchas de ellas protegidas. Las más llamativas son el águila imperial, el buitre negro y el leonado, además de pequeñas aves como el pechiazul, el picogordo, el bisbita alpina o el gorrión moruno. También podemos ver al gato montés y algunas especies peculiares de reptiles.

Vista general del valle de Iruelas

Además de la ruta general del parque que mostramos en el plano, hay otras rutas habilitadas en el parque de las que dos parten del puerto de Casillas en la zona más elevada del valle. La más corta lleva hasta un pozo de nieve del que hablaremos en el capítulo de El Tiemblo y dura dos horas entre ida y vuelta; la otra va hasta el cerro de la Escusa y tardaremos seis horas en recorrerla. También hay señalada una breve ruta botánica, y otra hasta la lancha de las Víboras que nos enseñará las zonas boscosas.

 

Monumento a los resineros

RESINEROS

Los edificios de recepción e interpretación del valle de Iruelas se encuentran en las antiguas instalaciones del centro maderero y resinero de Las Cruceras. Allí podemos ver algunas de las herramientas utilizadas por estos trabajadores que explotaron este recurso hasta los años setenta, aunque se quiere recuperar la actividad para producir trementina y colofonia. Los resineros hacían incisiones oblicuas llamadas “entalladuras” o “picas” que convergían sobre el “pote”, recipiente cerámico sujeto con un clavo al árbol.

Instalaciones de la resinera resinera de Iruelas

Se conservan la destilería y los depósitos  metálicos en los que se almacenaba la resina En otras zonas de la sierra quedan restos de esta actividad más antiguos y precarios, como el llamado “horno de la pez”, situado en el pueblo de Garganta del Villar cerca de las fuentes del Alberche. Se trata de una pequeña pileta redonda excavada en la piedra donde se observan los restos de la resina carbonizada.

 Recorrido aproximado 18 kilómetros ida y vuelta, 5 horas

Museo de madereros y resineros del Parque de Iruelas

ALBERCHE (11) CONOCEMOS EL BARRACO

Verraco de nueva factura ante el ayuntamiento de Barraco

El nombre de este pueblo parece estar relacionado con la palabra verraco, que son las esculturas zoomorfas labradas por los vettones, el pueblo céltico prerromano que habitó en la zona. Hubo uno de estos verracos en esta localidad pero hoy solamente queda una reproducción junto al ayuntamiento. En la primera alusión a Barraco en la Edad Media aparece de hecho su nombre como “verraco”. Algunos aventuran también la posibilidad de que la llamada Puente Nueva fuera construida en época romana.

Arquitectura popular en El Barraco

Barraco no dependió de la abadía de Burgohondo, sino que nace como aldea de la misma ciudad de Ávila. Alrededor de ella se van formando otros núcleos como Navalmulo, Navalpuerco, Navacarros, Murueco, La Torre de Gaznata, el Burgo de la Puente o Burguillo, hoy bajo el embalse al que da nombre, y otros. Más tarde se van despoblando estos núcleos, quedando hoy día escasos restos de su existencia, como son algunos molinos de mano o sepulturas antropomorfas excavadas en la piedra A principios del siglo XIV, Ávila  asigna al lugar su propia jurisdicción.

Portada de la iglesia de El Barraco

Entre los monumentos de interés debemos destacar el ayuntamiento, construido en sillería granítica durante el siglo XVI, aunque fue rehabilitado en el siglo XVIII y sufrió un incendio en 1937. Su antigüedad se deduce de la inscripción que aparece a ambos lados de un escudo situado sobre la puerta y que corresponde a las armas de don Juan del Águila, maestre de campo de Felipe II, que participó en numerosas acciones bélicas de su tiempo en Flandes, Lisboa, Italia y África e Irlanda. La plaza, porticada en parte, da también realce al conjunto urbano.

Detalle de una fuente de El Barraco

La iglesia parroquial es un  edificio de granito de considerables dimensiones levantado en el siglo XVI y que presenta adorno de perlas o bolas en su torre y en las puertas de entrada. La bóveda de la capilla mayor es de crucería gótica y aloja un magnífico retablo dedicado a la Asunción, advocación del templo. Es una gran obra del siglo XVI en madera policromada de la escuela abulense y sus autores fueron Pedro de Salamanca, Isidro Villoldo.

Azulejo en las calles de El Barraco

Cerca del templo se encuentra la ermita de Nuestra Señora de la Piedad y bajo el pantano de Burguillos se sitúa el puente edificado en el siglo XVII junto al despoblado referido más arriba, además de una venta de la época de los Reyes Católicos. Sobre el río Gaznata se puede ver también el puente del Visillo. Cuenta Barraco con una plaza de toros y la ermita de San Marcos, a un kilómetro y medio del casco en dirección a San Bartolomé. Allí se dirige una animada romería que se celebra el 25 de Abril. Otra fiesta de interés es la Candelaria en la que se mezclan los cantos de ronda a la Virgen de la Piedad con la fiesta de quintos o soldadesca, en la que los mozos van vestidos con traje y capa adornada de escarapelas con cintas que les han regalado las mozas.

Algunos edificios están porticados en El Barraco

EXCURSIÓN POR LA GARGANTA FERNANDINA, AFLUENTE DEL ALBERCHE

Cruz y ameal en Navatalgordo

En el paseo de hoy partiremos de Navarrevisca hacia el paraje de El Pontón, donde junto a un viejo puente de piedra se encuentran los restos de una antigua instalación textil.

Fuente de Valdehierro

Seguimos el sendero paralelo a la garganta Fernandina entre agradables arboledas ribereñas y pasando junto a un gran bloque granítico aislado conocido como La China. Llegamos a la confluencia con el Alberche, donde tablas de agua y bosques de alisos nos invitan a descansar.

El Alberche en el tramoque recorremos en esta excursión

En la otra orilla están los restos arruinados del molino del Hierro. A continuación subimos en dirección oeste hasta dar con una senda que bordea a cierta altura la ribera sur del Alberche en un agradable paseo con buenas vistas y pozas donde si lo deseamos podemos pescar o darnos un chapuzón.

Puente de Valdehierro

En el paraje conocido como La Puente hay un merendero donde podremos comer y otras pozas para bañarse. Después tenemos dos opciones para volver, o subir por la carretera hasta el camino que nos lleva a Las Majadillas, donde hay magníficas muestras de arquitectura popular navalosera, o tomar un camino desde el puente que asciende en dirección sur para bajar después hacia la garganta Fernandina por un camino que sigue un trayecto paralelo al arroyo de Pedro Calvo, que desemboca en la misma.

Ermita de San Pedro en las elevaciones cercanas a Serranillos

Hay algunas rutas de interés desde esta localidad. Una de ellas sube hasta la ermita de San Pedro, una construcción en ruinas que conserva una curiosa bóveda granítica y que para algunos es una construcción anterior que alojaba una casa fortificada de los templarios. Hasta ella sube una pista asfaltada que parte desde la carretera que va de Serranillos a Navarrevisca y que también nos permite llegar hasta los repetidores y antenas, desde donde es impresionante la vista panorámica del valle del Alberche.

Praderas y arboledas jalonan el paisaje por donde trascurrimos

ALBERCHE (8) RUTA PARA CONOCER LAS «PALLOZAS» O PAJARES DE NAVALOSA

Uno de los pajares de verano de Navalosa

El recorrido sugerido parte de la carretera de Hoyocasero a Navalosa, cerca del kilómetro 8 y desciende hacia la ermita de Los Santos, para desde allí bajar hacia el Alberche por una pista. Cruza el río por un pequeño puentecillo para subir después hasta el paraje de Las Cabañas donde hay una buena agrupación de estas construcciones.

Chozo de Navalosa con techumbre de lajas de granito

Seguimos ascendiendo hasta otro conjunto un poco más elevado en la ladera y descendemos hacia el paraje del Batán, junto al arroyo de Navalvado, que cruzaremos para subir entre algunas de estas construcciones hasta la pequeña aldea de Majadillas, otro núcleo que cuenta con un buen grupo de estas pintorescas construcciones.

Conjunto de pajares o «pallozas» en el valle del Alberche, término de Navalosa

Luego descendemos por la carretera hasta el paraje de La Puente, donde podremos reponernos del camino en su merendero para después subir hacia el pueblo atravesando otro núcleo con varias cabañas. Desde Navalosa, después de dar una vuelta, especialmente por su barrio alto, volveremos por carretera hasta el punto de partida.

Puente sobre el Alberche en Navalosa

 Recorrido aproximado 15 kilómetros, 4 horas y media

Prados en el alto Alberche

 

 

ALBERCHE (7) NAVALOSA Y SU ARQUITECTURA

NAVALOSA, PUEBLO DE LAS «PALLOZAS»

Arquitectura popular en Navalosa

Desde Hoyocasero podemos seguir nuestro recorrido por el valle del Alberche acercándonos por una pista asfaltada hasta el pueblecito de Navaquesera, con su caserío que se asoma desde el balcón de sus 1509 metros. Es una localidad pintoresca rodeada de huertos y calles que se alegran con flores cultivadas. Su pequeña iglesia granítica está rematada con espadaña y desde allí podemos bajar hasta la carretera que nos lleva a Navalosa, pueblo al que también podemos llegar directamente desde Hoyocasero.

Arquitectura popular de Navaquesera

El principal atractivo de Navalosa es su arquitectura popular, no sólo en su casco urbano sino también en su entorno, ya que repartidas por su término hay numerosas construcciones muy similares a las pallozas de León. Se trata de edificaciones rústicas de planta generalmente rectangular u ovalada con techo de piornos o retamas. El ganado se situaba en la planta inferior, donde además se suele encontrar un pesebre hecho con lajas de granito. En el nivel superior, situado sobre una tosca estructura de vigas de madera, se encuentra el pajar, al que se accede por una puerta-ventana exterior, generalmente abierta sobre uno de los extremos laterales del edificio. Sobre la cumbrera se colocan lanchas de granito que impiden que se vuele la techumbre vegetal.

Arquitectura popular en Navalosa

Frecuentemente, junto a estos pajares de verano o cabañas, que es como se denominan aquí estas peculiares edificaciones, podemos ver unos pequeños habitáculos de mampostería en forma de casillas de planta cuadrada con el techo de grandes lajas de piedra, donde la familia solía hacer su vida diaria para evitar el peligro de incendio que tienen los pajares.

Pajares o «pallozas» de Navalosa

Otras edificaciones como chozos, zahúrdas o gallineros se encuentran en las inmediaciones de estas “pallozas” serranas formando conjuntos muy vistosos que en algunos lugares llegan a  constituir verdaderos poblados, como es el caso de Las Majadillas, las Cabañas y otros situados principalmente junto a las riberas del Alberche, además de algunos en la periferia inmediata del casco urbano de Navalosa, concretamente en sus barrios más elevados, donde también podemos observar curiosas eras delimitadas por losas graníticas y varios potros de herrar.

Construcciones auxiliares como zahurdas, chozos o allineros acompañan a los pajares

Hay que señalar que estas construcciones se encuentran solamente en el término de Navalosa y son una de sus señas de identidad, pero no las únicas, ya que es una localidad que ha contado siempre con numerosos artesanos que con frecuencia salían de su pueblo para ir a vender sus productos a zonas más o menos cercanas como la Moraña, la comarca de Talavera etc. Hoy día quedan todavía algunos talleres artesanos que fabrican mantas típicas en telares manuales.

Imagen de San Bartolomé en Navalosa, con el demonio atado por la cadena y el cuchillo con el que le martirizaron despellejándolo

También es muy característica su fiesta de carnaval, en la que salen los quintos disfrazados de “cucurrumachos” , palabra similar a la que denomina a estos personajes en fiestas de invierno similares como los morraches de Malpica de Tajo, o los marraches de Navalucillos, y que además es un término relacionado con “mamarracho” con el que se califica a personas de aspecto grotesco, por similitud con estos disfraces llamativos que, en el caso de Navalosa, se hacen con pelambreras confeccionadas con crines de caballo y con cuernos de cabra, además de las artesanales mantas de la localidad que se ciñen con cinturones que sostienen los cencerros. Los mozos se dividen en los quintos nuevos y viejos, que se reúnen en torno al mayo de la plaza, donde también se lanza paja a los presentes. Otros elementos comunes a otras de estas fiestas de invierno son la vaquilla o las cuestaciones de los quintos pidiendo alimentos o bebida por el pueblo, entre otras. También se visten los mozos de manera similar a las soldadescas de otras localidades, con las escarapelas, las cintas etc. Además del carnaval, otras fiestas de Navalosa son Santa María la Blanca el ocho de Septiembre y la Romería de San Felipe el dos de mayo.