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MUSEO DE LOS HORRORES: LOS ESTAFERMOS DE GAMONAL

LOS ESTAFERMOS DE GAMONAL

O COMO DESTROZAR UNA PLAZA

Gamonal es uno de los pueblos de la comarca que mejor conserva  sus tradiciones populares. Han conseguido no sólo conservar la milenaria fiesta de Las Mondas, pues no solo aportan los carneros sino que siguieron manteniendo la tradición mientras ni los propios talaveranos cuidaban de ella.

Y también han mantenido su carnaval con su soldadesca, los gamoninos salen al campo  en el Calvote o el jueves de comadre llenando los montes cercanos de gentes disfrutando de la naturaleza.  Han restaurado con cariño su iglesia, sus magníficos lavaderos  o su calvario y limpian y frecuentan la ermita de la Encarnación. Sigue leyendo MUSEO DE LOS HORRORES: LOS ESTAFERMOS DE GAMONAL

DONDE LA CELESTINA ECHA GASOLINA

Hoy traemos al Museo de los Horrores el estafermo que el ayuntamiento ha construido en la plaza de El Salvador.

Espantosa estructura en la Plaza del SalvadorLos vecinos, con muy buen criterio, han calificado al invento de “gasolinera” por ser una estructura de hierro con azulejería más digna de un anuncio de Nitrato de Chile que de la tradicional cerámica renacentista del Imperio Español, aunque lo que aquí impera es el más gusto y el sin sentido.

Una plaza es por definición un lugar de encuentro, un lugar abierto donde sobran paredones, hierros y escalinatas.

En esta plaza se encuentra uno de los cuatro monumentos del mudéjar de Talavera, la iglesia de El Salvador, que como todo el mundo sabe es lo que mejor combina con la estética Campsa del petardo que nos ha endilgado el ayuntamiento.

En la parte posterior de la fotografía se observa el escaparate de algo muy bien traído al caso, una carnicería. Pues bien, el solar de ese edificio ocupa el del antiguo convento de la Madre de Dios donde fue enterrado Fernando de Rojas, alcalde de Talavera y autor de la segunda obra más universal de la literatura española, “La Celestina”.

Pero en eso no han caído, tal vez porque ni lo sepan, y por ello ni un monumento, ni una referencia, ni una humilde placa al inmortal autor que debería ser orgullo de la ciudad. Eso sí, los alcaldes de Talavera se ponen calles y placas unos a otros al acabar sus mandatos, merecidamente por supuesto, pues todos conocemos el estado calamitoso en el que han dejado unos y otros a su ciudad.