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DE CORCHUELA A VENTAS POR LA CAÑADA

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Iglesia de La Corchuela

Debemos vadear varios arroyos que en época de lluvias pueden dificultar el paso, llegando por fin al arroyo de Alcañizo. La cañada, una vez cruzado el arroyo, pasa junto a la iglesia y después junto al cementerio de La Corchuela. Éste es un arroyo muy parecido al río Guadyerbas, y como él conserva en sus riberas numerosas piezas de industria lítica trabajada hace miles de años, sobre todo lascas de sílex de muy variadas tonalidades que fueron labradas por los hombres del paleolítico.

Estos fueron los primeros pobladores de La Corchuela que hoy día es un pequeño lugar del señorío de Oropesa, incluido actualmente en su ayuntamiento. Compartía cura y parroquia con Las Ventas de San Julián y, al igual que este pueblecito, vio nacer su caserío alrededor de las ventas y mesones que daban refugio, agua y yantar a los trashumantes y sus ganados. Sufrió un golpe su economía cuando disminuyó el trasiego de los ganados mesteños por el llamado Camino Real de Gallegos y cuando se vendió, entre otras propiedades comunales, el ejido propio de este arrabal oropesano. Junto al caserío, podemos visitar una fuente restaurada donde bebían pastores y ganados cuyo entorno se ha adecentado por la Escuela Taller de Oropesa, habilitándose una zona de fiestas con su tribuna y un pequeño edificio construido según la arquitectura popular de la zona y que sirve de cantina.

Monumento a fray Juan de los Ángeles

En esta misma zona recreativa, se halla el monumento a un hijo ilustre de La Corchuela, fray Juan de los Ángeles, un escritor místico considerado casi del nivel de fray Luis de León y que vivió en el siglo XVI, siendo predicador de la corte de Felipe II y escritor de obras religiosas contemplativas como “Manual de Vida Perfecta”, “Cantar de los Cantares de Salomón”, “Vergel Espiritual del Ánima Religiosa” y otras.

Nidos de cigüeñas en La Corchuela, junto al arroyo de Alcañizo

Hace unas décadas La Corchuela fue recolonizada dotándose el pequeño caserío de algunos edificios públicos. En la casa del cura hay un bonito panel con cerámica de Ruiz de Luna y no debemos de olvidarnos de visitar la iglesia del pueblo, construcción del siglo XV con acceso mediante arco de medio punto y con fachada rematada en espadaña. En su interior son de destacar sus retablos, de los que el central aloja la pequeña pero hermosa imagen sedente del Cristo de la Humildad, celebrado en la comarca con una fiesta entrañable el domingo de Pentecostés. También son dignos de reseñar la granítica pila gótica bautismal y el púlpito, labrado del mismo material. El muro se halla recorrido por un bonito viacrucis de cerámica talaverana de Niveiro.

Cerámica de Ruiz de Luna en La Corchuela

El entorno de La Corchuela es sumamente agradable, el arroyo de Alcañizo tiene sus riberas pobladas de grandes fresnos y alcornoques y si paseamos por sus orillas podemos toparnos con los venados que corretean por la finca de El Alcornocal. Otro paraje de interés por su bien conservada dehesa mediterránea es la finca de experimentación agropecuaria de El Dehesón del Encinar. Esta finca se encuentra siguiendo el camino que discurre junto a la iglesia en dirección este y también contaba con buena cerámica de Ruiz de Luna en su capilla, cerámica que hoy se custodia en el museo talaverano. Siguiendo el arroyo abajo, en la otra orilla se encontraba otra de las aldeas de Oropesa y el palacio de La Bobadilla, del que tras el incendio de 1812 apenas quedan restos de los cimientos y de una fuente. Era este paraje lugar de caza y recreo de los condes de Oropesa y hay referencias de que en sus inmediaciones funcionó una fábrica de vidrio.

Desde Corchuela vamos recorriendo la cañada por dehesas solitarias con arroyetes con alguna chopera y fresnedas. Pasamos junto a la llamada Cruz de Ramón, que aunque lo he intentado no he encontrado quien me dijera el origen de ese nombre. Estas cruces muchas veces se ponían para recordar un hecho luctuoso, alguna muerte por accidente o por salteadoes.

Y llegamos a Ventas tras un recorrido de unos siete kilómetros.

Cruz en la cañada poco antes de llegar a Ventas de San Julián

RUTA DE LAS CAÑADAS DE OROPESA

RUTA DE LAS CAÑADAS DE OROPESA

Una de las propuestas de mi libro agotado «Rutas y Senderos de Talavera y comarcas» para conocer la red viaria trashumante de CampoArañuelo y el patrimonio de Oropesa

Venados en las dehesas de La Corchuela
Venados en las dehesas de La Corchuela

Las llanuras del Campo Arañuelo se hallan surcadas por numerosas cañadas y cordeles de la antigua trashumancia. En la ruta de hoy  recorreremos algunas de las principales.

RUTA DE LAS CAÑADAS DE OROPESA
RUTA DE LAS CAÑADAS DE OROPESA

Partimos de la base del cerrete sobre el que se asienta Oropesa en su zona este, y después de cruzar la autovía de Extremadura y la carretera de Oropesa a Candeleda, hacemos un trecho de unos cinco kilómetros de llanos cerealistas sin apenas arbolado aunque el paseo resulta agradable por la vista al norte de la mole de Gredos. Llegamos a una bifurcación de la cañada y tomamos el ramal de la derecha para dirigirnos hasta el pueblecito de La Corchuela donde nos detendremos junto al monumento de Fray Juan de los Angeles, personaje nacido en este lugar y conocido por sus escritos místicos. Allí mismo, junto a una antigua fuente que saciaba la sed de pastores y ganados trashumantes  que cruzaban estas cañadas podemos descansar en una zona de recreo agradablemente preparada por la Escuela Taller de Oropesa. Vale la pena también echar un vistazo a la antigua iglesia con una buena imagen del venerado Cristo de la Humildad.

Numerosos nidos de cigüeña en La Corchuela, junto al arroyo de Alcañizo
Numerosos nidos de cigüeña en La Corchuela, junto al arroyo de Alcañizo

Tomamos a continuación la cañada que en dirección oeste se dirige a las Ventas de San Julián. A la derecha discurre, entre fresnos y alcornoques, el arroyo de Alcañizo con numerosos rincones donde detenernos y disfrutar de la amenidad de sus bosquecillos de ribera. No es extraño que se nos cruce en el camino alguna manada de venados,  que veamos numerosos anidamientos de cigüeña en algunos secos alcornoques o que nos sobrevuelen las rapaces, milanos principalmente pero puede que también algún águila imperial. En la época de las migraciones no es extraño contemplar verdaderas nubes de paloma torcaz que junto con los conejos que continuamente se cruzan en nuestro camino hacen de ésta una zona de caza abundante.

Calvario en el camino del cementerio de Ventas de San Julián
Calvario en el camino del cementerio de Ventas de San Julián

Llegamos al fin a  Las Ventas de San Julián que, como su nombre indica, es un lugar formado en torno a unas antiguas ventas que,  como en La Corchuela, daban servicio a ganaderos y trajinantes. Aquí podíamos hasta hace poco adquirir un rabel labrado en raíz de fresno, un mortero o una cinta de música popular grabada por el mismo pastor artesano que fabricaba los rabeles. No debemos seguir nuestro camino sin subir hacia el cementerio donde se encuentra un bonito calvario, único en estas latitudes por la imagen de Cristo esculpida en la cruz. Seguimos en dirección a poniente hasta llegar al límite de provincia, donde todavía se encuentra una antigua venta habitada por el ventero que os puede relatar aventuras de los trashumantes, El Venturro se llama.

Fresnedas del arroyo de San Julián y al fondo el pico Almanzor
Fresnedas del arroyo de San Julián y al fondo el pico Almanzor

Como quiera que el recorrido es largo, aquellos que lo realicen en bicicleta o a pie pueden dividirlo en dos jornadas pernoctando en el camping del Embalse de Rosarito rodeados de robles y fresnos e incluso practicando la pesca, el piragüismo o dándose un chapuzón. Otra alternativa es pasar la noche en las zonas de acampada situadas en las orillas del Tiétar, en la zona conocida como las Máquinas de Monteagudo por las ruinas todavía en pie de una antigua fábrica de harinas movida por energía hidráulica. A esta zona se accede desde La Corchuela y es privilegiada para los que gusten de la pesca de la boga y el barbo en primavera.

Desde El Venturro volvemos por otro ramal de la cañada hasta la bifurcación que dejamos al comienzo de nuestro periplo mesteño. El trayecto alterna los encinares con los huertecillos,  saucedales y choperas de los arenosos y numerosos arroyos que cruzan estas llanuras y que en primavera con sus espinos, sus robles y fresnos nos ofrecen lugares amenos y encantadores.

Portada de la iglesia parroquial de Oropesa
Portada de la iglesia parroquial de Oropesa

OROPESA MONUMENTAL

En el recorrido de hoy no todo es naturaleza, en Oropesa podremos degustar en el Parador Nacional y en otros establecimientos su exquisita gastronomía. El marco del Parador ya es en sí un atractivo. El antiguo palacio de los Alvarez de Toledo fue contruido por el que fue IV Virrey del Perú. Oropesa merece callejear por ella visitando el castillo anejo al parador, los restos de las murallas, la plaza con su curiosa torre del reloj, la casa del Santo Alonso de orozco. La portada plateresca de la parroquia de nuestra Señora de la Asunción. El antiguo colegio universitario de los jesuitas, que también dejaron en Oropesa la iglesia de San Bernardo llamada «de la Compañia». La ermita de la Virgen de Peñitas, el antiguo ayuntamiento gótico, los conventos…etc . Un patrimonio que sería prolijo detallar aquí, y del que hablaremos otro día pero sobre el que podréis conseguir folletos en el ayuntamiento que además ha señalizado en el casco urbano una ruta sencilla para conocer el rico patrimonio de la capital de «la Campana».

DOS SALUDADORES, CURANDEROS DELINCUENTES

DOS SALUDADORES

Otra de las causas criminales de la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera, primera policía rural, que se custodian en el Archivo Municipal 

Fuente de Guadalupe en una foto de principios del siglo XX
Fuente de Guadalupe en una foto de principios del siglo XX

Solamente le quedaba la sucia chupa negra que le abrigaba algo en las noches húmedas de la cárcel de la Santa Hermandad de Talavera. Maldita sea la hora en que había conocido a ese buhonero de Arroyopuerco. Habían llegado juntos a Guadalupe y plantaron el rancho junto a la puerta del Campo y Carros del convento. Siempre que acudía a la feria le gustaba acampar allí, a la sombra de la alameda. Había venido con su mujer desde La Corchuela para ver si sacaban algún dinero con las artes de saludador que tantas veces había visto practicar a su padre; pero él no era el séptimo de siete hermanos, ni había nacido en jueves santo, sólo había visto muchas veces cómo su padre recitaba extrañas oraciones mientras escupía a los perros rabiosos, o cómo soplaba con fuerza haciendo gestos extraños a los cerdos aojados que perdían el apetito porque algún vecino había mirado con envidia a su dueño. Seguir leyendo DOS SALUDADORES, CURANDEROS DELINCUENTES