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NUEVOS GRABADOS RUPESTRES EN LA JARA

Vista del orden de los circulos grabados de la Etrera. Rio Estenilla. Anchuras

Vista del orden de los circulos grabados de la Etrera. Rio Estenilla. Anchuras. FOTO DOMINGO PORTELA

Los grabados rupestres postpaleoliticos de “La Etrera”. Rio Estenilla. Anchuras. Ciudad real (España). Una nueva estación con grabados rupestres en la Comarca de La Jara
DOMINGO PORTELA HERNANDO
MIGUEL MÉNDEZ-CABEZA FUENTES

RESUMEN: En este trabajo presentamos el estudio de una nueva estación con grabados rupestres postpaleolíticos al aire libre “La Etrera”, que se encuentra en la margenderecha del río Estenilla en el término municipal de Anchuras (Ciudad Real).
Fueron descubiertos por Javier Méndez – Cabeza Sánchez en 1991 y dados a conocer en la prensa local por Miguel Méndez-Cabeza Fuentes.
En el estudio que presentamos describimos los aspectos técnicos e iconográficos, clasificamos los motivos por tipos, buscamos sus paralelos, proponemos su cronología y la comparamos con las cercanas estaciones, ya publicadas (Portela 2006), de “El
Martinete” (Alcaudete de la Jara) y “La Zarzuela” (La Nava de Ricomalillo).
Esta nueva estación viene a incrementar el número de lugares con grabados rupestres en la Comarca de La Jara y los Montes de Toledo, amplia el catálogo de motivos conocidos en la zona y plantea nuevas interrogantes sobre su dispersión y significado.
PALABRAS CLAVE: Arte postpaleolítico. Montes de Toledo. Comarca de La Jara. Anchuras. Estación de arte rupestre “La Etrera”. Grabados aire libre. Edad del Bronce.
ABSTRACT: In this project we present the study of a new art station with postpaleolithic art engravings open air “La Etrera”, located on the right bank of the Estenilla river in the municipality of Anchuras located (Ciudad Real). They were discovered
by Javier Mendez – Cabeza Sánchez in 1991 and released in the local press by Miguel Méndez- Cabeza Fuentes.
In the study presented here we describe the technical and iconographic aspects, we classify the reasons types, seek their parallel, we propose chronology and compared
with nearby stations already published (Portela 2006), “El Martinete” (Alcaudete de la Jara ) and “La Zarzuela” (La Nava de Ricomalillo).
This new station is to increase the number of places with rock engravings in the La Jara´s shire and Toledo´s Mountains, extensive catalog of known motifs in the area and raises new questions about its dispersion and meaning.
KEYWORDS: Postpaleolithic art. Toledo´s Mountains. La Jara´s shire. Anchuras. “La Etrera” rock art station. Engravings open air. Bronze Age.

Los grabados inéditos que presentamos fueron descubiertos de manera casual por Javier Méndez-Cabeza en 1994 y que tengamos noticias no ha sido objeto de ningún estudio ni mención, solo conocemos una breve reseña sobre su descubrimiento y un dibujo publicado Miguel-Méndez Cabeza en el periódico local la Voz de Talavera en 1994.

Entorno de los Grabados en el río Estenilla de Anchuras
Entorno de los Grabados en el río Estenilla de Anchuras. FOTO DOMINGO PORTELA

Esta nueva estación con arte rupestre formaba parte del estudio del conjunto de grabados y pinturas postpaleolíticas en los Montes de Toledo. Respecto a la Jara que es la zona que nos ocupa donde se localizan los grabados de la Etrera, se conocen dos importantes estaciones, “El Martinete” y “LaZarzuela”.
El abrigo de El Martinete, (Alcaudete de la Jara), en la orilla izquierda
del río Gébalo, junto al cauce, conserva cinco paneles, que fueron grabados durante toda la Edad de Bronce, en los que conviven algunas pinturas ocres, en estudio, y numerosos grabados realizados principalmente por picado, entre ellos destacan los antropomorfos semiesquemáticos y esquemáticos, los zoomorfos y los carros. El lugar fue dado a conocer por D. Fernando Jiménez de Gregorio, en 1973. La estación al aire libre de la “La Zarzuela” (La Nava de Ricomalillo), en la que sobre un afloramiento de pizarras aparecen grabados tres paneles de la I Edad del Hierro, fue dada a conocer por Miguel Méndez Cabeza en las Actas del I Congreso de Arqueología de la provincia de Toledo en 1990. Ambas estaciones rupestres, “El Martinete” y “La Zarzuela”, fueron estudiadas en 1993 por Domingo Portela Hernando quien la presentó en 1994, como tesina, en el Departamento de Prehistoria e Historia Antigua de la UNED y fueron publicadas en las actas del Congreso de Arte Rupestre Esquemático
en la Península ibérica en 2006.
Localizacion y características Los grabados están hechos al aire libre, junto a la orilla del río, en una zona inundable, que en algunas épocas pudo estar cubierta de agua, sobre una roca plana de pizarra, un poco más baja que las rocas que la rodean y ligeramente inclinada hacia el río, lo que permitiría poder deslizarse por ella.
Aunque presentan un alto grado de erosión, que no permite casi ni verlos durante la mayor parte del día, están en muy buen estado y no han sufrido ningún tipo de agresión antrópica.

Dibujo esquemático sobre los grabados rupestres de La Etrera en el río Estenilla de Anchuras
Dibujo esquemático sobre los grabados rupestres de La Etrera en el río Estenilla de Anchuras

Contexto histórico-arqueológico, geológico y geográfico
Los grabados de La Etrera se hallan en el término municipal de Anchuras de los Montes, localidad situada en la provincia de Ciudad Real, pero que geográfica e históricamente pertenece la comarca de La Jara. Este extenso territorio es el alfoz de repoblación medieval de Talavera de la Reina, ciudad que aún hoy mantiene su influencia económica y de servicios sobre la localidad de Anchuras. Esta situación especial es la que ha hecho que se denomineel término de este municipio el “Enclave” o “Rincón” de Anchuras (Jiménez 1953). Su territorio se compone de la propia población de Anchuras
y sus cuatro aldeas: Encinacaída, La Enjambre, Gamonoso y Huertas del Sauceral, localidad ésta última que se encuentra más próxima a los grabados objeto de este artículo. Todos estos pueblos se sitúan en las estribaciones hacia el sur de las sierras de Altamira, La Hiruela y Sevilleja. Geológicamente la zona se encuentra como la mayor parte de La Jara sobre rocas consolidadas silíceas y de gran antigüedad sobre las que predominan las pizarras. Las zonas más elevadas de los serratos están formadas por crestas cuarcitas con pedrizas a veces muy extensas tendidas sobre las laderas. Los afloramientos graníticos que se dan más en la zona norte de la comarca, así como los pizarrosos de la zona que nos ocupa están cubiertos por arcillas y cantos de cuarcita formando extensas llanuras llamadas rañas,
cortadas y delimitadas por profundos surcos que han sido excavados por los cursos de agua. Se trata de un relieve “apalachense” y en el área donde se localizan los grabados el suelo está compuesto por pizarras silíceas, litarenitas y areniscas de la serie anteordovícica superior (Muñoz 1991).
Las sierras cuarcíticas al norte de los grabados de La Etrera ascienden
por encima de los 1300 metros mientras que las rañas se sitúan entre los 600 y los 700 metros. La estación rupestre se encuentra en la orilla de uno de los ríos que ha excavado este territorio, el Estenilla. Los suelos pizarrosos y de cuarcita son en general muy pobres por loque los cultivos se limitan prácticamente a las llanuras cerealistas de las rañas y a los olivares de las “barreras” y llanuras de menor pendiente cercanas a los pueblos. Los pastos son de buena calidad pero escasos y algunos huertecillos se riegan con las numerosas corrientes de ríos y arroyos que atraviesan la zona, aunque tienen regímenes caudalosos en época de lluvias pero con estiajes prolongados en verano. El caudal medio de los ríos comarcanos es de unos 2 m/s en la desembocadura.
Las precipitaciones son más abundantes según ascendemos orográficamente a las sierras adyacentes llegando hasta los 1000 l./m2 con temperatura media anual inferior a los 14º, mientras que en las zonas más bajas como la que aloja los grabados oscilan las lluvias entre los 400 y 600 l./m2, según la cercanía a las elevaciones serranas, sobrepasando los 15º de temperaturamedia.
La minería ha sido un recurso aprovechado durante siglos. En el entorno La zona fue rica asimismo en balnearios populares cuyas propiedades medicinales eran aprovechadas por los vecinos para aliviar sus patologíasreumáticas.
La caza sigue siendo aún hoy, junto al olivar, el principal recurso económico de la zona por las extensísimas zonas de monte bajo cerrado, jarales, encinares y alcornocales con robles, quejigos, enebrales y pinares de repoblación.
Una rica flora y fauna muy similar a la del colindante Parque Nacional
de Cabañeros, con los venados y jabalíes como especies cinegéticas
más abundantes. La pesca de sus ríos pudo ser en la zona un recurso de cierta importancia para las gentes de la prehistoria y la miel es otra de las producciones tradicionales y, de hecho, sus primeros repobladores medievales fueron colmeneros.
El río Estenilla, en cuyas riberas se localizan los grabados, nace en el
cercano término de otra población jareña, Los Navalucillos. Discurre en suprimer tramo en dirección sur por terreno montuoso para girar hacia el oeste y pasar junto a la aldea de Los Alares. Después de dar agua a algunos huertecillos y molinos hidráulicos, toma de nuevo la dirección sur para llegar asu desembocadura en el Guadiana, en los reculajes del embalse de Cijara y muy cerca de la desembocadura de otros dos ríos que confluyen casi juntos: el Estena y el Estomiza.
Estos ríos fueron sin duda las primitivas vías de comunicación de una
zona tan retirada y agreste, además de los caminos que llegaban desde Talavera de la Reina, la ciudad capital del alfoz al norte, y los que llegaban desde el sur, sin localidades importantes hasta desplazarnos muy al mediodía en la llamada Siberia extremeña y el señorío de la Puebla de Alcocer.
Un poco más al norte de los grabados cruza un puente que por su aspecto parece haberse construido en el siglo XIX, tal vez para aprovechar los recursos mineros y para conectar estos territorios con el sur, pues el camino que por él cruza el río viene desde la localidad de El Bohonal, hoy con escasos habitantes pero que fue uno de los primeros núcleos en ser repoblados después de la batalla de Las Navas de Tolosa.
Desde ese momento la frontera entre árabes y cristianos bajó desde el Tajo hasta el Guadiana, dejando el enorme desierto de La Jara para ser repoblado desde Talavera. De hecho, la población madre de Anchuras fue Sevilleja de La Jara, repoblada por mozárabes sevillanos (y también cordobeses que poblaron la cercana Cordobilla, hoy desaparecida). Iban encabezados por su obispo Clemente que pidió tierras al concejo talaverano tras su huida de la represión de los almohades.
Madoz en su Diccionario Geográfico dice que “el terreno es sumamente montuoso, áspero y cruzado de sierras en todas direcciones”. Hemos de recordar también para ilustrar lo apartado y agreste de estos territorios que es aquí donde se producen las incursiones primeras de los Golfines, bandoleros que hubieron de ser reprimidos por la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera
antecedente como policía rural de la Guardia Civil y que se funda
como una cofradía de autodefensa de los colmeneros perjudicados por las incursiones de los salteadores. Partidas carlistas o de guerrilleros antifranquistas también se refugiaron en estos montes.
En cuanto al entorno arqueológico de los grabados solamente podemos hacer referencia a las azuelas y hachas pulimentadas halladas en las rañas y a algunos topónimos como “La Torrezuela” o “Las Ruinas” en el valle del de Anchuras y la localidad de Sevilleja, de la que dependía como anejo hasta hacerse municipio independiente en 1785, se han documentado cerca de medio centenar de explotaciones mineras, especialmente de galenas argentíferas
y hierro, además de una mina de oro muy próxima, en la localidad de
la Nava de Ricomalillo, la llamada mina La Oriental de Sierra Jaeña, la más importante explotación aurífera en el territorio nacional durante los siglos XVII y XVIII y que parece haber sido aprovechada desde tiempos romanos. De ella se extraía el metal para elaborar las conocidas durante el siglo XVII como doblas jaeñas.
En Anchuras se explotó hasta los años ochenta la mina de plata El Brillante, la última en cerrar en la zona y de cuya presa se abastece de agua potable actualmente el pueblo. Colindante con Anchuras se encuentra la localidad de Minas de Santa Quiteria, que es el lugar más cercano a los grabados en el que se documentan minas de cobre así como en el paraje de El Labradillo, en Sevilleja.
(Montero et al. 1990; Urbina et al. 1994).
En algunos de estos yacimientos es tan frecuente el hallazgo de cierta
proporción de estaño junto al cobre que podríamos hablar de aleación natural de bronce, circunstancia que podría explicar los relativamente numerosos asentamientos del calcolítico y el bronce en La Jara, a pesar de ser tan escasos sus recursos agrícolas (Carrobles y Méndez-Cabeza 1991).
En cuanto a otros yacimientos de cobre que pudieran condicionar la presencia de grupos humanos en la Edad del Bronce la extracción más cercana se encuentra en la localidad de Aldeanueva de San Bartolomé, en la conocida como mina de La Borracha.
Hay algunas instalaciones de aprovechamiento del mineral, tanto en lapropia Anchuras junto al río Fresnedoso, como en localidades colindantes. Es el caso de las importantes ferrerías de El Mazo en Navalucillos, el Martinete que da nombre a un paraje en término de Alcaudete de La Jara o el mazo que da apellido al municipio situado al norte de Anchuras, Robledo del Mazo. En este mismo municipio se encuentra también el topónimo minero de arroyo de los Lavaderos. Hay referencias en la obra de Larruga a minas de cobre en término también de Alcaudete. En Campillo de la Jara se
han hallado minerales de cobre y estaño. En Los Navalmorales se encontraban las ferrerías de la Herrera y también hay referencias a la existencia de plomo y cobre. En la cercana aldea de Robledo del Buey en el río Estenilla, aguas arriba de los grabados de La Etrera también hay restos de una mina de galena.

La zona fue rica asimismo en balnearios populares cuyas propiedades
medicinales eran aprovechadas por los vecinos para aliviar sus patologías reumáticas. La caza sigue siendo aún hoy, junto al olivar, el principal recurso económico de la zona por las extensísimas zonas de monte bajo cerrado, jarales, encinares y alcornocales con robles, quejigos, enebrales y pinares de repoblación.
Una rica flora y fauna muy similar a la del colindante Parque Nacional
de Cabañeros, con los venados y jabalíes como especies cinegéticas
más abundantes. La pesca de sus ríos pudo ser en la zona un recurso de ciertaimportancia para las gentes de la prehistoria y la miel es otra de las produccionestradicionales y, de hecho, sus primeros repobladores medievales fueron colmeneros.
El río Estenilla, en cuyas riberas se localizan los grabados, nace en el
cercano término de otra población jareña, Los Navalucillos. Discurre en su primer tramo en dirección sur por terreno montuoso para girar hacia el oestey pasar junto a la aldea de Los Alares. Después de dar agua a algunos huertecillos y molinos hidráulicos, toma de nuevo la dirección sur para llegar a su desembocadura en el Guadiana, en los reculajes del embalse de Cijara y muy cerca de la desembocadura de otros dos ríos que confluyen casi juntos: el Estena y el Estomiza.
Estos ríos fueron sin duda las primitivas vías de comunicación de una
zona tan retirada y agreste, además de los caminos que llegaban desde Talavera de la Reina, la ciudad capital del alfoz al norte, y los que llegaban desde el sur, sin localidades importantes hasta desplazarnos muy al mediodía en la llamada Siberia extremeña y el señorío de la Puebla de Alcocer.
Un poco más al norte de los grabados cruza un puente que por su aspecto parece haberse construido en el siglo XIX, tal vez para aprovechar los recursos mineros y para conectar estos territorios con el sur, pues el camino que por él cruza el río viene desde la localidad de El Bohonal, hoy con escasos habitantes pero que fue uno de los primeros núcleos en ser repoblados después de la batalla de Las Navas de Tolosa.
Desde ese momento la frontera entre árabes y cristianos bajó desde el Tajo hasta el Guadiana, dejando el enorme desierto de La Jara para ser repoblado desde Talavera. De hecho, la población madre de Anchuras fue Sevilleja de La Jara, repoblada por mozárabes sevillanos (y también cordobeses que poblaron la cercana Cordobilla, hoy desaparecida). Iban encabezados por su obispo Clemente que pidió tierras al concejo talaverano tras su huida de la represión de los almohades.
Madoz en su Diccionario Geográfico dice que “el terreno es sumamente montuoso, áspero y cruzado de sierras en todas direcciones”. Hemos de recordar también para ilustrar lo apartado y agreste de estos territorios que es aquí donde se producen las incursiones primeras de los Golfines, bandoleros que hubieron de ser reprimidos por la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera
antecedente como policía rural de la Guardia Civil y que se funda
como una cofradía de autodefensa de los colmeneros perjudicados por las incursiones de los salteadores. Partidas carlistas o de guerrilleros antifranquistas también se refugiaron en estos montes.
En cuanto al entorno arqueológico de los grabados solamente podemos hacer referencia a las azuelas y hachas pulimentadas halladas en las rañas y a algunos topónimos como “La Torrezuela” o “Las Ruinas” en el valle del Estenilla, al norte de los grabados, así como una Laguna de los Moros tambiéncerca del cercano pueblo de Los Alares y en cuyo entorno se han halladoescorias de fundición con hierro, plomo e indicios de zinc y plata.
En las cumbres cercanas de La Jara Alta, al noroeste de los grabados hay algunos topónimos de etimología probablemente más morfológica que arqueológica, como son “El Castillazo” o “El Atalayón”, aunque hay otros como “Las Moradas”, cumbre más elevada de la zona donde sí que se perciben restos de construcciones precarias, que son de difícil datación pues no aparecen materiales en superficie. Para algunos serían lugares elevados de refugio en la época de la Reconquista, con el significado que, por ejemplo, le
da Santa Teresa al término “Las Moradas”, como lugar de refugio y aislamiento, y para otros puede tratarse de castros de ocupación temporal para aprovechamientos de pastos altos, muy similares al yacimiento estudiado en la cumbre de la cercana sierra de La Estrella. Por último, algunos piensan que son simplemente asentamientos pastoriles de difícil concreción cronológica.

Elementos individualizados de los grabados de La Etrera en el río Estenilla de Anchuras
Elementos individualizados de los grabados de La Etrera en el río Estenilla de Anchuras

Metodología
La piedra donde están los grabados estaba casi limpia, solo tenía en la
superficie algunas colonias de líquenes y musgos, que cubrían parcialmente los motivos y en las grietas y laterales algunas hierbas. Los líquenes se eliminaron utilizando espátulas de plástico y madera, más blandas que el soporte, y se limpiaron con agua y cepillos suaves y las hierbas se arrancaroncon raíz.
Como es habitual en nuestros trabajos de campo hicimos un calco directo sobre plástico transparente intentando ver y reflejar en los posible los detalles, el los contornos y las irregularidades del soporte, procurando se lo más fiel posible, ya que por alto grado de erosión el trabajo era difícil.

Los grabados se fotografiaron en un día soleado, a diferentes horas del día funcionando muy bien, para poder ver las figuras, resaltar los motivos y apreciar la técnica empleada, las que hicimos a la caída de la tarde, con la luz del sol incidiendo sobre los motivos en un ángulo entre 60 /70 grados, ya que después, con un ángulo, menor algunas figuras comenzaban a estar poco iluminadas o en zonas de sombra. Por la mañana y a mediodía las figuras casi no se aprecian y pasan desapercibidas. Para el dibujo definitivo utilizamos el calco y las fotografía ampliadas a tamaño natural. Somos de la opinión que los calcos directos, denostados por algunos investigadores, en los que a los grabados se refiere y cuando el soporte lo permite, son casi imprescindibles, ya que permiten que el investigador este en contacto con el soporte y la obra, con un grado de atención y posibilidad de conocer detalles y aspectos, como la forma de ejecución,diferencia de trazos y profundidad, diferentes herramientas, las dificultades
físicas a la que tuvo que enfrentarse el autor para hacerlos, la incidencia de la luz, la situación respecto a los montes y el rio…, que difícilmente puede llegar a conocer por una imagen.
Aunque consideramos el panel como un conjunto y no como motivos
aislados, para intentar averiguar datos que se nos podían escapar hemos considerado conveniente el estudio de cada motivo por separado, pero teniendo en cuenta y recogiendo su relación con el resto, para diferenciarlos los hemos numerado, comenzando por la parte superior del panel, la más alta y alejada de la orilla, también hemos tenido en cuenta la posición y orientación del antropomorfo. Como el primer motivo que aparece es uno de los cuatro motivos
independientes de círculos concéntricos, hemos preferido por si están relacionados, numerarlos todos seguidos, de arriba abajo, según orden de aparición, numerando después el geométrico (5) y el antropomorfo (6).
Características técnicas y motivos
La roca que les sirve de soporte tiene forma rectangular, mide de alto
en el centro 1,67 m y en el lateral derecho 1,48 cm, de ancho, en la parte superior 86 cm, en el centro 77 cm y 94 cm en la parte inferior.
Los grabados, cuatro motivos independientes de círculos concéntricos, un geométrico y un antropomorfo están tallados, por piqueteado sobre una laja de pizarra que previamente regularizaron y alisaron para dejarla plana. El piqueteado parece en principio, ya que su alto grado de erosión puede llevar a error, que es igual o similar en todas las figuras y fue hecho dando pequeños golpes contiguos, que producían pequeños levantamientos de la roca, hasta formar la figura deseada. Las incisiones, que tienen muy pocosmm una profundidad, tienen sección semicircular, con el fondo irregular, sin pulir, y un ancho que oscila entre 1 y 2 cm. En la cabeza del antropomorfo
da la impresión que los piqueteados del circulo exterior, del interior y su relleno, son semicirculares, más pequeños, están más juntos y no marcan claramente los contornos de los círculos ya que algunos no se tocan entre sí. Hemos de mencionar que entre la pierna izquierda del antropomorfo, el motivo de círculos concéntricos 2 y el geométrico, se aprecian unas incisiones finas y poco profundas hechas posiblemente con un instrumento de corte, que, aunque con muchas dudas, pudieran pertenecer a alguna figura perdida.

Un detalle de los grabados de Anchuras

Junto al círculo concéntrico más cercano al antropomorfo parecen observarse los restos de unos trazos incisos, no hechos picando la superficie, de los que no hay más que algunos trazos pequeños , y muy finos hechos posiblemente con un instrumento de corte rayando y cortando la pizarra, que por su tamaño y forma no se pueden identificar ninguna figura, ni determinar su forma, raya horizontal ver si corta al círculo concéntrico, ver el posible ramiforme, identificar sobre foto algunos nuevos , pero que como no coinciden con las líneas naturales de los esquitos de la pizarra, consideramos
que pudieran ser motivos.
Los círculos concéntricos
Los círculos concéntricos ocupan el centro del soporte y están distribuidos en una banda en zig-zag, en la que se alternan uno grande a la derecha y uno más pequeño a la izquierda. Puede decirse que están tallados dentro de un rectángulo vertical, que se separa del lado izquierdo 22 cm y 27 del derecho, de 38 cm de ancho y el mismo largo, 1,67 cm, que el soporte.

Motivo 1 – Círculos concéntricos de 6 círculos.
Este motivo de círculos concéntricos se localiza en la parte superior del panel a 27 cm del borde, a 29 cm del lateral derecho, a 27 cm del izquierdo y a 112 cm del final del panel. Está formado por 6 anillos concéntricos, que se conservan casi completos, separados entre sí entre 1 y 3 cm, tiene de diámetro 30 cm, está separado de la cabeza del antropomorfo 10 cm y del motivo dos, círculos concéntricos, 8 cm. Desde el centro al final del panel hay 128 cm, a los laterales izquierdo y derecho unos 43 cm y a la parte superior 41 cm, por lo que podemos decir que está centrado respecto a la parte superior
y los bordes. Del centro de este motivo al centro del motivo dos, círculos concéntricos, hay 31 cm, al motivo tres, círculos concéntricos, 52 cm, al cuatro, también circulos concentricos,114 cm, al geométrico (5) 45 cm y al centro de la cabeza del antropomorfo 32 cm.

Motivo 2 – Círculos concéntricos de 4 círculos.
Este motivo de círculos concéntricos se localiza en la parte superior, debajo del círculo concéntrico uno del que solo está separado 8 cm, a la izquierda del antropomorfo del que solo está separado 5, 5 cm de la pierna y 2,5, del brazo y abajo el geométrico del que solo está separado 1 cm. A la derecha a 10 cm se encuentra el motivo de círculos concéntricos tres. La distancia que hay al borde izquierdo es de 22 cm, al derecho 39, 5 cm, 61 cm de la parte superior y 90 cm del final del panel. Está formado por 4 anillos concéntricos, que se conservan completos, separados entre sí entre 0,5 y 2 cm y tiene un diámetro de 17×17 cm.
Desde el centro al final del panel hay 100 cm, al lateral izquierdo 30 cm, al derecho 48 cm y a la parte superior 68 cm. Del centro de este motivo al centro del motivo uno, (círculos concéntricos), hay 31 cm, al motivo tres, (círculos concéntricos), 30 cm, al cuatro (círculos concéntricos), 86 cm, al geométrico (5) 15 cm y a la cabeza del antropomorfo, 26 cm.
Motivo 3 – Círculos concéntricos de 6 círculos.
Este motivo de círculos concéntricos se localiza en centro del panel,
junto al geométrico del que solo está separado 5 cm y a 10 cm del motivo dos, círculos concéntricos, ambos a la derecha. Al borde izquierdo hay 36,5 cm, al derecho 17 cm, 81 cm a la parte superior y 63 cm del final del panel.
Está formado por 6 anillos concéntricos, que se conservan completos,
separados entre sí entre 0,5 y 2 cm, su forma es ligeramente ovalada y mide 18 x 21 cm. Desde el centro del motivo al final del panel hay 76 cm, al lateral izquierdo 48 cm, al derecho 30 cm, a la parte superior 92 cm, al motivo uno, (círculos concéntricos), 52 cm, al motivo dos, (círculos concéntricos), 30 cm, al cuatro, (círculos concéntricos), 63,5 cm, al geométrico (5) 20 cm y a la cabeza del antropomorfo, 56 cm.
Motivo 4 – Círculos concéntricos de 4 círculos.
Este motivo de círculos concéntricos se localiza al final del panel separado 55 cm del geométrico y 40 cm del motivo tres (círculos concéntricos). La distancia que hay desde este motivo al borde izquierdo es de 30 cm, al derecho 33 / 50 cm y al final del panel, 6 cm.
Está formado por 4 anillos concéntricos, muy erosionados, separados
entre sí entre 0,5 y 2 cm, su forma es ligeramente ovalada y mide 18 x 21 cm.
Desde el centro al final del panel hay 17 cm, al lateral izquierdo 36 cm,
al centro del motivo uno (círculos concéntricos) hay 114 cm, al motivo dos, (círculos concéntricos) 86 cm, al tres (círculos concéntricos) 63,5 cm, al geométrico (5) 71 cm y a la cabeza del antropomorfo, 108 cm.

Detalle de los grabados de La Etrera con el antropomorfo
Detalle de los grabados de La Etrera con el antropomorfo

Motivo 5 – Geométrico.
Este motivo de círculos concéntricos se localiza entre los concéntricos dos y tres, de los que está separado 1 cm y 5 cm, y junto a la pierna del antropomorfo, de la que solo está separado 8 cm La distancia que hay desde este motivo al borde izquierdo es de 25 cm, al derecho 42,5 cm, al borde superior 78,5, y al final del panel, 89 cm. Tiene forma rectangular ovalada con las esquinas redondeadas y el lado inferior semicircular vuelto hacia adentro, y fue tallada, como el resto de motivos, por piqueteado. En diagonal el interior mide 7,5 por 7,5 cm y el ancho del piqueteado es de 1/ 1,3 cm.
Desde el centro, al lateral izquierdo, hay 29,5 cm, al derecho 42,5 cm,
al centro del motivo uno, (círculos concéntricos),45 cm, al motivo dos,
(círculos concéntricos), 15 cm, al tres, (círculos concéntricos), 20 cm, al
cuatro, (círculos concéntricos), 71 cm, y a la cabeza del antropomorfo,
39,5 cm.
Motivo 6 – Antropomorfo.
El antropomorfo está a solo a 5,5 cm del borde izquierdo entre los concéntricos uno, del que está separado 10 cm, y dos, del que solo está separado 5,5 cm de la pierna izquierda, 2,5, del brazo y el geométrico, del que está separado 8 cm. Mide de altura 47 cm y de ancho 22 cm y en tiene marcadas la cabeza, que se encuentra a 126 cm del final del panel, los brazos, a 98 cm, y piernas a 79 cm, no tiene de tronco por lo que la cabeza, los brazos
y las piernas se unen en el mismo sitio, a 111 cm del final del panel, sin
que se marque el cuello. La cabeza está separada de la parte superior del panel 39 cm, del borde izquierdo 5,5 cm, y del derecho 65 cm. Del centro de la cabeza al lateral izquierdo hay 12,5 cm, al derecho 73,5 cm, al centro del motivo uno, (círculos concéntricos), 32 cm, al dos, (círculos concéntricos), 26 cm, al tres, (círculos concéntricos), 56 cm, al cuatro, (círculos concéntricos), 108 cm, y al geométrico, 39,5 cm. La cabeza tiene 16 cm de diámetro y está formada
por dos círculos concéntricos. El interior, de 9 x 9 cm de diámetro, es el único circulo del panel que esta relleno de piqueteados semicirculares pequeños y juntos, algunos sin tocarse entre sí y sin marcar claramente los contornos de los círculos. En el resto del antropomorfo, brazos y piernas, el piqueteado es diferente al de la cabeza, la huella que deja el golpe es irregular, tiende a ser rectangular o cuadrada y va marcando los contorno, que quedan ligeramente rehundidos, respecto al soporte y es igual que lasdemás figuras, círculos concéntricos y geométrico. Se separa del siguiente
anillo por un espacio sin picar de 1,5 / 2 cm de ancho y el anillo exterior tiene 1 cm de ancho, en el lado izquierdo, y 2,5 junto a los concéntricos.
Las piernas son paralelas, están separadas entre sí unos 3 cm y parece
que tienen marcadas las rodillas. En la parte superior miden 1,7 cm de
ancho y a partir de las posibles rodillas comienzan a estrecharse hasta desaparecer. La izquierda mide de largo 33 cm y la derecha 26 cm.
Los brazos están colocados junto a las piernas y en ellos no se diferencian el brazo, antebrazo ni la mano. El derecho, caído a lo largo de la pierna, está separado de ella 5,5 cm y mide de largo 14,5 cm. En su parte superior se curva y forma una especie de hombro y en la inferior se desplaza hacia adentro, se estrecha y desaparece. Del borde está a 6 cm y su ancho es de 1,5 cm.
El brazo izquierdo está colocado casi en horizontal, ligeramente curvado hacia arriba y caído hacia abajo, como señalando los círculos concéntricos y el geométrico. Mide 9,5 cm de largo, 2 cm de ancho y está mejor grabado que las piernas y el brazo derecho. Da la impresión que hubo cierta intencionalidad en dar importancia al brazo izquierdo respecto al derecho del que se diferencia en tamaño, ancho, largo y colocación.

Conclusiones
Por el tipo de lugar, la piedra elegida, más baja que las que le rodean y
parte del año cubierta, parece que no tenían, como en el Martinete, ningúninterés en que se vieran, por lo que debemos considerar que se trata de un lugar privado.
En principio los círculos concéntricos de “La Etrera”, no creemos que
puedan estar relacionados con los círculos concéntricos gallegos, que en general suelen estar asociados con canalillos, cazoletas, armas y ciervos, y casi nunca con la figura humana, aunque hemos de mencionar que el antropomorfo de Outeiro da Mina VII, en Pontevedra, tiene una cabeza de dos círculos.
Respecto al parecido de los motivos de La Etrera con las estelas de
guerrero, figura humana, escudos, distribución, y que los círculos concéntricos pueden identificarse con escudos e incluso el geométrico con una fíbula, hemos de decir que los escudos de las estelas casi siempre suelen presentar escotaduras en V, y aunque hay algunos circulares, estelas de Valdetorres I y II por ejemplo, no tienen tantos círculos concéntricos, la distancia entre ellos es variable, solo aparece uno y siempre suelen tener un asa en el centro, aunque hemos de mencionara que los escudos no son exclusivos de las estelas, ya que se han documentado dos escudos con
escotaduras en V y armas, grabados en una roca, en el Arroyo Tamujoso, La Serena. Badajoz (Colado 2009:321, fig. 44)
Dentro de los grabados conocidos en La Jara hasta este momento no
hay representados círculos concéntricos y no conocemos paralelos en la provincia de Toledo, ni en Castilla-La Mancha.
Respecto de sus posibles y variados significados al ser motivos básicos, que aparece en mayor o menor medida en todas las culturas y su significado simbólico pueden depender de su situación, monte, llano, laderas,cumbres, lugares visibles, zonas ocultas, arroyos, corrientes de agua, fuentes, tipo de soporte, técnica, tamaño, motivos representados, ordenación, distribución, localización, al tratarse de motivos simples y fáciles de representar incluso asociar con significados primarios como el sol, es difícil acercarse a su simbología, pero en el caso de La Etrera, si tenemos en cuenta que uno de los significados de los círculos concéntricos es el agua y que en este caso se conservan cuatro grupos de círculos concéntricos ordenados
y en zig-zag, en la misma orilla del río, consideramos que pueden
estar asociados con el río el agua.
Respecto al antropomorfo llama la atención que no tenga tronco, la diferencia que hay, forma, tamaño, ancho, largo, posición, entre el brazo izquierdo, que parece señalar los círculos concéntricos, y el derecho, que está caído con un ligero ángulo junto al cuerpo. Respecto a la cabeza, se resolvió con dos círculos concéntricos, el interior picado, lo que relaciona al antropomorfo con los cuatro grupos de círculos concéntricos y con el agua, lo que nos lleva a plantear la posibilidad de poder estar ante la representación
simbólica de una deidad relacionada un río. Hay ejemplos de
escenas de marcado carácter ritual o mágico en El Martinete, donde documentamos un grupo de antropomorfos ancoriformes y dos figuras con tocados entorno a un motivo central, que puede identificarse como un fuego, donde cabe pensar en el uso de alucinógenos.
El hecho que la piedra donde están tallados los grabados muestre dos
tipos de alisado, que no podemos asociar exclusivamente con procesos erosivos atmosféricos, viento lluvia, etc., o con los que puede producir el propio río por las crecidas o por estar en algunas época cubierto de agua, ya que las piedras de la zona, las de su entono próximo y las colindantes no tienen igual la superficie ni los mismos desgastes, confirma que el desgaste, que afecta a toda la roca donde están los grabados, está relacionado con la preparación previa del soporte y el otro más intenso posterior a los grabados
y que también afecta a toda la roca, producidos en parte por los procesos erosivos mencionados pero el hecho que este desgaste sea desigual y no sea uniforme en toda la roca, afectando mucho más al lado izquierdo, como puede apreciarse en el desgate producido sobre la parte izquierda de los motivos que incluso los ha borrado parcialmente, nos lleva a pensar que este desgaste, que afecta solo a parte izquierda de los grabados, y que no se debe a un proceso geológico debe de tener un origen antrópico, lo que nos lleva a plantearnos, si la piedra donde están los grabados, además de su
carga simbólica, por el simple hecho de tenerlos, tuvo también algún uso ritual o mágico.
Respecto a su cronología debe de encuadrase en un horizonte culturalde la Edad del Bronce. La piedra donde están tallados los motivos su grado de erosión de ha borrado casi los motivos y lo liso casi pulido de parte de su superficie, que la hace diferente a todas las piedras que están junto a ella, puede estar indicándonos que debió de usarse para algo que de momento se nos escapa, y nos hace plantearnos dar algún tipo de de explicación al su diferencias, que
aunque está en una zona inundable anualmente, como ocurre en El Martinete, no puede deberse solo a la erosión fluvial, ya que lógicamente también afectaría a las rocas colindantes, de momento aunque no tenemos como comprobarlo consideramos que la piedra que se utilizó como soporte de los grabados, se eligió cuidadosamente y que en la elección debieron tenerse en cuenta entre otras aspectos, su tamaño, situación, inclinación,
superficie, …,y que una vez elegida se adaptó, preparó y alisó antes de
tallar los motivos, y que el grado de erosión que presentan no puede achacarse solo a la acción erosiva de las aguas del río y debemos buscar otras razones que explique su estado actual, por su situación junto en la misma orilla del río podemos considerar que pudo utilizarse para algún tipo de ritual relacionado con el río que pudiese producir este tipo de  desgaste, como por ejemplo el deslizamiento por ella hacia las aguas.

LOS GRABADOS RUPESTRES DE LA ZARZUELA, EN LA NAVA DE RICOMALILLO. Patrimonio en peligro 8

LOS GRABADOS RUPESTRES DE LA ZARZUELA

EN LA NAVA DE RICOMALILLO

Grabados rupestres de La Nava de Ricomalillo, detalle

FICHA DE BIEN EN PELIGRO

 

Denominación.-

Grabados rupestres de L a Zaezuela

Término Municipal.-

La Nava de Ricomalillo

 Situación.-

Junto al camino que desde La Nava discurre hasta la Vía Verde de La Jara, junto a una granja. y al mismo borde del camino Seguir leyendo LOS GRABADOS RUPESTRES DE LA ZARZUELA, EN LA NAVA DE RICOMALILLO. Patrimonio en peligro 8

INTRODUCCION AL ESTUDIO DEL CALCOLITICO EN LA JARA y II

INTRODUCCION AL ESTUDIO DEL CALCOLITICO EN LA JARA (y II)

El valle del Cedena con el Riscal de Velasco señalado por la flecha
El valle del Cedena con el Riscal de Velasco señalado por la flechaRiscal de Velasco (Villarejo de Montalbán)
  1. El Riscal de Velasco: PATRON.-Poblado ubicado en la parte superior de un cerro amesetado de gran extensión, caracterizado por los afloramientos rocosos que forman una auténtica barrera natural desde la que domina el acceso al valle medio del Cedena, ya que es desde esta zona donde se produce un encajonamiento del cauce y por lo tanto, de la vía de comunicación inherente al mismo, hacia el interior de los Montes de Toledo. En cuanto al relieve y suelos inmediatos, se caracteriza el terreno circundante nuevamente por los afloramientos rocosos y alguna llanura de suelos arenosos pobres en las cercanías más inmediatas, existiendo, no obstante, tierras de mejor calidad a media distancia hacia el norte.

    Derrumbe de la muralla del yacimiento del Riscal de Velasco
    Derrumbe de la muralla del yacimiento del Riscal de Velasco

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TARTESSOS LLEGA AL TAJO

RÍOS DE HISTORIA

TARTESSOS LLEGA AL TAJO

El PERIODO ORIENTALIZANTE DE LA EDAD DEL BRONCE

Estela de guerrero de Las Herencias
Estela de guerrero de Las Herencias

A partir de una serie de objetos metálicos singulares, se propuso hace unos años la existencia de una ruta natural en dirección sur-norte que discurría por el occidente de la península ibérica, ruta que sería el precedente de lo que más tarde, ya en época romana, sería la Vía de la Plata.

Desde Huelva y Cádiz, ascendía un trayecto jalonado de hallazgos de braseros y jarros, con ramificaciones por los valles de los grandes ríos hacia el interior. Varios hallazgos en la comarca de Talavera nos indican que al menos hasta aquí llegaba una de esas vías secundarias que nos relacionaban con el mundo de Tartessos.

El llamado “puñal de Ronda” o de El Carpio de Tajo, aunque en realidad se encontró en término de Mesegar, es de una tipología ya enmarcada en la llamada metalurgia del “grupo Ría de Huelva” y se datan en torno al siglo IV a. d. C.

La estela hallada en las Herencias, que pudiera estar relacionada con la  necrópolis indígena de un asentamiento cercano del Arroyo Manzanas donde se han encontrado algunas cerámicas contemporáneas, es una estela de las llamadas del tipo II C de Pingel. Este tipo se caracteriza por la presencia de figura humana a la que suelen acompañar una serie de atributos como la espada, lanza, escudo, carro o espejo. En nuestro caso, el personaje aparece tocado con un casco de cimera, una lanza con la hoja hacia abajo, un escudo con escotadura en V, una posible fíbula y tal vez unas tenazas bajo la mano derecha. También se ha datado en el siglo IX a.d. C. Seguir leyendo TARTESSOS LLEGA AL TAJO

NUESTROS RÍOS EN LA EDAD DEL BRONCE

NUESTROS RÍOS EN EL BRONCE ANTIGUO Y PLENO

Nuevo capítulo de la serie “Ríos de História” en el que se trata de los yacimientos de la Edad del Bronce en los ríos Cedena, Jébalo, Uso etc

Uno de los yacimientos de la Edad del Bronce se sitúa en la cumbre del Cerro del Oso en la Sierra de San Vicente
Uno de los yacimientos de la Edad del Bronce se sitúa en la cumbre del Cerro del Oso en la Sierra de San Vicente

Cuando el hombre descubre que mezclando el cobre con el estaño se obtenía el bronce, metal mucho más resistente para la construcción de armas y herramientas nacen nuevas culturas que dejan también en nuestra tierra huellas de su paso.

El mítico reino de Tartessos, con su todavía no localizada capital situada entre Cádiz y Huelva creció y llegó a tener un gran desarrollo económico y cultural cantado entre otros por Homero o Platón. La riqueza de este reino que algunos identifican con la Atlántida era precisamente el comercio con el estaño que traían desde las islas Casitérides, especialmente la costa de Cornualles en Gran Bretaña. Esta vía comercial marítima más tarde se completó con otra terrestre que ascendía por el occidente peninsular, lo que más tarde sería la Vía de la Plata y por donde también ascenderían las influencias culturales hasta nuestro valle del Tajo y sus afluentes.

Materiales cerámicos y una azuela hallados en un yacimiento de la Edad del bronce junto al río Jébalo
Materiales cerámicos y una azuela hallados en un yacimiento de la Edad del bronce junto al río Jébalo

Antes de llegar esas influencias, encontramos en los periodos iniciales del bronce yacimientos como el Riscal de Velasco, a las orillas del río Cedena, cuyos restos de muralla no sabemos si pertenecen al calcolítico o ya a la edad del bronce. Otro de estos poblados se situó en el Toril (Alcolea de Tajo) sobre un cerrete que domina la orilla derecha del río. Estos primeros hombres del bronce estaban relacionados culturalmente con otros yacimientos similares de Extremadura, aguas abajo en el valle del Tajo.

En cuanto a los enterramientos de estas gentes contamos con los hallados en el Cerro del Obispo en Castillo de Bayuela, necrópolis de inhumación en “pithoi” que se localizan de costado, contorneados por bloques de granito formando una caja exterior y con una torta de cerámica que cubre la totalidad de la estructura. En el ajuar de estas sepulturas encontramos acompañamiento funerario propiamente dicho consistente en objetos del difunto inutilizados (cuchillos de sílex, hachas de piedra pulimentadas, molinos barquiformes, brazales de arquero, ídolos de cuernos, pesas de telar, crisoles, vasos, cazuelas, leznas…). También encontramos ajuar funerario de carácter ritual (cazuelas, vasos y cuencos rituales más pequeños y sin utilizar) además de ofrendas para el sustento de “la otra vida” como son cuartos de cáprido, bóvidos o de ganado lanar que se depositan entre el “pithoi” y las lajas de granito

Yacimientos de la Edad del Bronce en los afluentes al sur del Tajo
Yacimientos de la Edad del Bronce en los afluentes al sur del Tajo

En el próximo Cerro del Castillo puede que habitara la población que utilizaba estos ritos de inhumación que tienen cierta correspondencia con prototipos argáricos.

La cultura material de este tipo de yacimientos es bastante homogénea, cerámicas sin decoración como vasos carenados, cuencos hemiesféricos, botellas, grandes orzas de provisiones etc…La industria lítica de láminas de sílex, dientes de hoz, molinos barquiformes y algún punzón de hueso .

Materiales hallados en el yacimiento de Riscal de velasco, junto al río Cedena
Materiales hallados en el yacimiento de Riscal de velasco, junto al río Cedena

También en el ámbito de la Sierra de San Vicente otro yacimiento fortificado de la Edad del Bronce se localiza en la cumbre conocida como Cabeza del Oso cerca de El Real de San Vicente, los escasos materiales recogidos nos hacen sospechar de una cronología similar a la del yacimiento anterior. En la cumbre más elevada de esta misma sierra, en el mismo cerro de San Vicente, se hallan fragmentos de cerámicas a mano encuadrables en la edad del Bronce,

UN RELATO SOBRE EL JÉBALO HACE 3500 AÑOS

TRIGO Y BRONCE

(Río Jébalo, 1523 a.C.)

Relato sobre la vida de los hombres de la Edad del Bronce en los poblados a orillas del río Jébalo

Grabado de la Edad del Bronce. Arte esquemático. Representa un arquero caído
Grabado de la Edad del Bronce. Arte esquemático. Representa un arquero caído

Sobre la cumbre del cerro humean las fogatas. Las techumbres de las chozas se dejan ver entre los grandes troncos afilados de la empalizada que se levantan amenazantes sobre la muralla de piedras y tierra.

Se escucha llorar a un niño y el sonido agudo de dos piedras que chocan entre sí. Es Atra, el mejor fabricante de lascas del poblado. Bajo la sombra de un acebuche, machaca sin cesar los cantos rodados que ha subido desde el río en su esportillo de esparto. Cuando acaba de golpear las esquirlas de piedra selecciona algunas de ellas, las que son más delgadas y tienen mejor corte, y va embutiéndolas en un palo curvo para formar una hoz que regalará a su amigo Soltru, el minero.

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ARTE RUPESTRE EN LA NAVA

GRABADOS RUPESTRES EN LA NAVA DE RICOMALILLO

Detalle de los grabados de La Nava de Ricomalillo con hombres esquemáticos o "homúnculos"
Detalle de los grabados de La Nava de Ricomalillo con hombres esquemáticos o “homúnculos”

Estos grabados fueron descritos por primera vez por el autor de esta WEB y son una muestra del conocido como Arte Esquemático de la Edad del Bronce.

Los primeros pastores y agricultores de La Jara dejaron su arte sobre un afloramiento de lanchas de pizarra que emergen orientadas al sur junto a un camino en el paraje conocido como La Parrilla. Se sitúan al oeste de la población de La Nava de Ricomalillo en un paraje con amplia visibilidad sobre los jarales y pobres prados y barbechos del entorno.

Risco de pizarra sobre cuya superficie se han hecho los grabados
Risco de pizarra sobre cuya superficie se han hecho los grabados

 

Como en muchos de estos casos podemos ver pequeños homúnculos o hombrecillos esquemáticos piqueteados sobre la piedra, parecen representar una escena bélica o una danza guerrera y algunos de ellos tienen un curioso trazado que hace pensar al primer vistazo en una escuadrilla de aviones. Otros signos además de estos antropomorfos toman formas vulviformes, ancoriformes o puntiformes, aunque también se pueden ver otras inscripciones más modernas que completan el cuadro como alguna letra o lo que pudiera ser algún arma.

Panel principal de los grabados de La Nava de Ricomalillo
Panel principal de los grabados de La Nava de Ricomalillo

La estación rupestre se encuentra junto al camino que une La Nava de Ricomalillo con el río Uso y la Vía del Verde de La Jara,  y antes de llegar encontramos también la Fuente del Oro, de donde también cogían agua los lugareños para curar sus dolores reumáticos.

Algo más arriba, sobre la misma barrera a los pies de la que se sitúan los grabados, se encuentra una pequeña fuente con unos antiguos y precarios baños terapéuticos. Vemos como en otros casos, que estos lugares con arte rupestre coinciden con fuentes o baños a los que las gentes atribuyen propiedades mágicas o terapéuticas.