Archivo de la etiqueta: Causas Criminales de la Santa Hermandad de Talavera

REDADA DE GITANOS EN LA JARA ( Y 2)

REDADA DE GITANOS EN LA JARA ( Y 2)

Comienzan los interrogatorios a los testigos por el oficial hermandino. El primero en declarar es el arrendador de la alcabala del viento (1), que confirma la dedicación de los encausados al chalaneo, al trueque y cambios de caballerías. Sin embargo, reconoce que le han pagado los impuestos correspondientes. También afirma que no tienen domicilio ni vecindad. Pero más tarde nos enterarnos de que la habían solicitado en Valdecaballeros (2) sin que se les concediese. Les achaca también el que vivan en cuadrilla y confirma los prejuicios del vecindario, cuando dice que aceptan los trueques propuestos por los gitanos “a causa de no tener desazón con ellos”. Sigue leyendo REDADA DE GITANOS EN LA JARA ( Y 2)

REDADA DE GITANOS EN LA JARA (1)

1753, REDADA DE GITANOS EN LA JARA (1)

Primera parte de una de las causas criminales de la Santa Hermandad del libro de La Enramá que se desarrolla en uno de los dos pueblos jareños que pertenecieron a las Tierras de Talavera y que hoy pertenecen a la provincia de Badajoz, Castilblanco

Año de 1753. La Santa Hermandad de Talavera ha recibido una carta del alcalde de Castilblanco por la que le da noticia “de hallarse en dicha villa diferentes gitanos y dos giranas, encargando la posible
brevedad para que éstos se aseguren según lo prevenido y mandado por diferentes reales órdenes de su Majestad,… y pudiendo ser avidos los gitanos que se mencionan y quales quiera otros facinerosos, se les ponga presos y conduzca a la carzel Real de dicha Santa Hermandad con la seguridad necesaria, embargándoles todos y quales quiera vienes que parezieren ser de los susodichos”.
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FACUNDÍN EL BANDOLERO TORERO

FACUNDÍN EL BANDOLERO TORERO

Escena taurina en cerámica de Talavera del siglo XVII-XVIII

Jose Facundo de Vanga, Facundín, torero que había lidiado con notable éxito en Talavera en las últimas fiestas de Nuestra Señora del Prado, salió de Madrid en su caballo el miércoles tres de enero de 1748 muy de mañana. Chupeta (1) de tapiz de colores, vaquetilla (2) acanelada, calzones de terciopelo negro, medias y camisola blancas, capa parda, pañuelo blanco al cuello, montera de terciopelo negro forrada de pieles blancas, espada de media talla al cinto y ninguna otra arma porque, aunque tiene suya una escopeta, hace dos meses que la tiene a componer en la villa de Brunete porque se le torció en una caída del caballo. Le acompañan José Rodríguez, alias Faldillas, de profesión carnicero, por ser su pariente, y José Alvarez, empedrador, por venirse a pasear y acompañarle.

El motivo del viaje es entregar a don Francisco, boticario de Cebolla, un caballo de cinco años, pelo negro y con un poco de blanco en la frente que Facundín le había vendido y ajustado en trato por once doblones. Ya de paso, querían acercarse desde aquel pueblo a Talavera para llevar unos encargos que de la villa le habían hecho, concretamente una zalea (3) de pellejo con lana que le tenía encargada desde hacía tiempo don José Arellano, un sombrero de Salamanca para el mesonero Pedro Pérez y una caja de turrón de Madrid con que pretendía obsequiar a sus amigos de Talavera.

Aquel día comieron nuestros viajeros en la villa de El Álamo y durmieron en la de Casarrubios, en la posada que estaba en la plaza, frente a la botica. Al día siguiente, almorzaron de camino en la villa de Portillo en casa de El Torero, compañero de oficio de Facundín, que en el pueblo tenía una tienda de ultramarinos. De allí pasa a Santa Olalla donde pretenden visitar a otro colega de nombre Alfonso Pérez, más conocido como El Cortador de Maqueda (4), pero en esos momentos se encuentra preso en la cárcel de Toledo y no precisamente por temas taurinos. En su casa comen en compañía del cebollano don Blas de Mora con quien se dirigen después en amena conversación hasta Cebolla.

Entregado y cobrado el caballo que traían para don Francisco, pasan la noche en la posada de El Perdigón, situada en la plaza mayor del pueblo. A las tres de la tarde del día siguiente entraban nuestros protagonistas en una de las más concurridas posadas de Talavera, situada en las inmediaciones del Prado y regentada por Pedro Pérez y su mujer Juliana. En ella paraban habitualmente cuando venían a Talavera.

Toro representado en cerámica de Talavera

No sería más de media tarde, cuando el torero, durante un tranquilo paseo por la villa, conversaba con el zapatero Juan Vizente cerca de la plaza del Comercio (5). Allí, de repente, los cuadrilleros de la Santa Hermandad se le echan encima, le rodean y detienen, siendo conducido de inmediato a la cárcel de Roque Amador. Sus compañeros corren la misma suerte al ser presos mientras jugaban a las cañas en el mesón despreocupados. La Santa Hermandad había esperado pacientemente durante más de dos meses para apresarles. Todo indicaba que nuestros personajes coincidían en sus señas con tres salteadores que en el camino de Guadalupe habían robado a unos vecinos de Valdeverdeja. Juan Bravo, Tomas Vazquez y Manuel Igual iban de camino hacia Alía y Castilblanco a primera hora de la mañana del día nueve de diciembre de 1747. Querían vender madera y castañas y comprar trigo pero, al pasar por el sitio que llaman los Guadarranques, como a una legua del Puerto de San Vicente, salieron a ellos tres hombres embozados, dos a caballo y otro a pie. Uno de ellos de bastante estatura, zerrado de barva, con una montera a lo valenciano, capo de paño obscuro, quasi negro, con una espada o cuchillo largo al cinto y montando un caballo negro. Otro era mediado de talla, con capotillo oscuro y caballo bermejo que tenía una estrella y raia blanca toda la frente abajo hasta el hocico. El de a pie, un hombrecillo pequeño con capa parda, vestido de paño y zapatos blancos con hebillas.

-¡Deténganse! -les gritó el más alto.

Los dos de a caballo les amenazaban con las escopetas en la mano. Sin desmontar dieron orden a su compinche para que les atase, lo que efectuó rápidamente sacando de la faltriquera tres cordeles.

Una vez amarrados registran minuciosamente a las víctimas, quitándoles trescientos reales que llevaban para emplear en el trigo, además de una manta, una cincha, dos tarros con pimientos y dos costales de jerga de Don Benito(6), uno rayado de negro y otro con el nombre de Manuel Igual. Denunciado el hecho a la Santa Hermandad, empiezan de inmediato las pesquisas.

En el puente delos Guadarranques se producían numerosos asaltos a viajeros a Guadalupe

Las primeras pistas las encuentran los comisarios en la Villafrancade la Puente del Arzobispo. Los vecinos han visto pasar a unos transeúntes muy parecidos a los que describen los asaltados, cabalgando en derechura a la villa de Talavera. Ya en ella, se confirma que se han hospedado en el mesón que esta junto al Prado. No cabe duda acerca de su identidad: son Facundín el torero y sus amigos.

Aunque los encausados niegan los hechos con empecinamiento, las averiguaciones confirman lo sucedido, llegando incluso más lejos, pues de los informes que envía la Santa Hermandad al Tribunal de la Villa y Corte de Madrid, solicitando información sobre los antecedentes de los encartados, se deduce que nuestros bandoleros toreros han realizado reiterados salteamientos en el contorno de la capital, concretamente en el término de Brunete, donde los testimonios y descripciones tomados por la Justicia encajan a la perfección con la banda de Facundín.

Este nuevo giro de la situación hace que el tribunal de la capital reclame a los reos y la causa, pues tenemos que tener en cuenta que el primer delito conocido se comete dentro del ámbito jurisdiccional de aquel tribunal que se extendía cinco leguas en el contorno dc la capital. La Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera, aunque es la que resuelve el caso, se inhibe. Facundín, Faldillas y el Empedrador son conducidos en cuerda de presos desde Talavera a Madrid.

  • Prenda de vestir con mangas ajustadas que cubría el cuerpo, tenía una faldilla pequeña

dividida en cuatro partes de arriba abajo. -»

(2) Cuero o piel de buey o vaca curtido.

(3) Piel dc oveja o carnero curtida con su lana. Se emplea bien como alfombra, forro de

zapatillas o para confeccionar prendas de abrigo.

(4) Persona que se dedica a cortar vestidos o calzado.

(5) Actualmente Plaza del Reloj.

(6) Tela de lana gruesa y tosca cuyo tejido forma rayas diagonales.

ROBO AL CALDERERO FRANCÉS

ROBO AL CALDERERO FRANCÉS

Una de las causas criminales del libro editado por el autor y el colectivo La Enramá en que se describen los procesos de esta institución talaverana de policía rural

Caminos cañadas como esta de Aldeanovita fueron escenario de los delitos que se relatan aquí

Rafael Muñoz era un hombre sin oficio alguno, “de malas costumbres y amigo de aplicar lo que no es suyo”. Sus raterías tenían irritado al vecindario, hasta que un hecho de mayor gravedad llegó a oídos de la Santa Hermandad de Talavera que tomó cartas en el asunto.

Agosto de 1782. Algunos vecinos de Aldeanueva de San Bartolomé se encuentran en la taberna refugiados del calor de la tarde y tomando unos vasos de vino. Un forastero, levantando la cortina, penetra en la estancia y rompe en sollozos. Con acento extraño cuenta cómo, en el camino de El Villar del Pedroso, había sido asaltado “por uno de Mohedas” que le había quitado todo su dinero dejándole maniatado. Sigue leyendo ROBO AL CALDERERO FRANCÉS

ÚLTIMA CAUSA DE LA SANTA HERMANDAD REAL Y VIEJA DE TALAVERA

ÚLTIMA CAUSA DE LA SANTA HERMANDAD REAL Y VIEJA DE TALAVERA

Navatrasierra, donde discurren parte de los hechos, en pleno camino real de Guadalupe
Navatrasierra, donde discurren parte de los hechos, en pleno camino real de Guadalupe

Nos encontramos a primeros de junio de 1833 en Mohedas de la Jara. Hasta aquí se ha desplazado el hermano y comandante de la fuerza de la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera para investigar el asalto sufrido por Juan Oliva, vecino de este lugar, que se dirigía hacia Puente del Arzobispo en compañía de un criado.

Según declara la víctima, había sido “asaltado por un hombre que por las señas que tenía y le habían referido, era uno de Carrascalejo(1) que se había dado al robo, quitando al testigo ochenta y un reales en metálico, en veinte pesetas, y lo demás calderilla, dos panes y un poco de cecina de fiambre…que ni al que declara ni al criado molestó el malhechor, pero sí amenazó con un arma de fuego que tenía puesta en el brazo”. Sigue leyendo ÚLTIMA CAUSA DE LA SANTA HERMANDAD REAL Y VIEJA DE TALAVERA

PENA DE TORMENTO A DON ALEJANDRO PÉREZ CALDERÓN

PENA DE TORMENTO A DON ALEJANDRO PÉREZ CALDERÓN

Potro similar al que aparece en la causa
Potro similar al que aparece en la causa

PENA DE TORMENTO A DON ALEJANDRO PÉREZ CALDERÓN

Entre 1719 y 1721 tiene lugar en el tribunal de la Santa Hermandad uno de los procesos más espectaculares, casi novelesco, del siglo XVIII. Don Alejandro Pérez Calderón y Manuel Ramos estaban acusados y presos por haber cometido numerosos actos criminales por la Sierra de Madrid, Valle del Tiétar y Campo de Arañuelo, en un largo periplo delictivo de robos, hurtos, escalamiento, salteamiento, violación, heridas y muerte.

Durante la instrucción, comprendiendo el alcalde que no existe posibilidad de declaración voluntaria por parte de los encartados, y al no ser las pruebas concluyentes, decide solicitar los permisos oportunos para aplicar tortura a los acusados. Sigue leyendo PENA DE TORMENTO A DON ALEJANDRO PÉREZ CALDERÓN

FECHORÍAS DE DOS DESERTORES

FECHORÍAS DE DOS DESERTORES

Nueva causa criminal del libro de “La Enramá” (Miguel Méndez-Cabeza, Rafael Gómez y Angel Monterrubio) sobre los procesos de de la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera. Desertores y salteadores en el camino de Madrid.

Cuadrillero de la Santa Hermandad del siglo XVIII
Cuadrillero de la Santa Hermandad del siglo XVIII

Una noche fría de Febrero, dos hombres jóvenes yacen arrebujados en el suelo. En el silencio de los barbechos se pueden escuchar  voces y risas desde las cercanas y siempre concurridas ventas de El Bravo . Hombro con hombro, van recordando su corta pero accidentada vida.

Uno de nuestros protagonistas es gallego, se llama Andrés y nació en una aldea de Mondoñedo. Cuando tenía doce años había salido de su tierra y , como otros muchos  paisanos suyos, se había asentado en Talavera donde se ganaba la vida recogiendo aceituna y sarmenteando[1] hasta que se colocó como mozo de cocina con el Conde de la Oliva[2]. A su servicio se trasladó más tarde a Madrid. Sigue leyendo FECHORÍAS DE DOS DESERTORES

ÚLTIMA CAUSA DE LA SANTA HERMANDAD REAL Y VIEJA DE TALAVERA

ÚLTIMA CAUSA DE LA SANTA HERMANDAD REAL Y VIEJA DE TALAVERA

Puerta de Zamora y a la izquierda las columnas de la portada de la Santa Hermandad
Puerta de Zamora y a la izquierda las columnas de la portada de la Santa Hermandad

Nos encontramos a primeros de junio de 1833 en Mohedas de la Jara. Hasta aquí se ha desplazado el hermano y comandante de la fuerza de la Santa Hermandad Real y Vieja de Talavera para investigar el asalto sufrido por Juan Oliva, vecino de este lugar, que se dirigía hacia Puente del Arzobispo en compañía de un criado.

Según  declara la víctima, había sido asaltado por un hombre que por las señas que tenía y le havían referido, hera uno de Carrascalejo[i] que se havía dado al robo, quitando al testigo ochenta y un reales en metálico,  en veinte pesetas, y lo demás calderilla, dos panes y un poco de cecina de fiambre… que ni al que declara ni al criado molestó el malhechor, pero sí amenazó con un arma de fuego que tenía puesta en el brazo.Tanto Juan Oliva como su criado reconocen al asaltante cuando se lo muestran a través de la ventana de la cárcel de Mohedas. Sigue leyendo ÚLTIMA CAUSA DE LA SANTA HERMANDAD REAL Y VIEJA DE TALAVERA