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LA ERMITA DE CHILLA 

LA ERMITA DE CHILLA
Ermita de la Virgen de Chilla en Candeleda
En un espléndido entorno se encuentra la ermita de la Virgen de Chilla, patrona de Candeleda, pero también muy vinculada a lugares tan lejanos como Calera y Chozas o Mejorada. Cuenta la leyenda que un pastor llamado Finardo, natural de Calera, cuidando sus ganados en el entorno de su pueblo, vio como se le aparecía la Virgen en dos lugares distintos del término de esa localidad. Uno de ellos se encuentra en las inmediaciones de la Vía Verde de la Jara, y en el lugar se ha construido una nueva ermita dedicada a la Virgen, aunque se ha cambiado el nombre de Virgen de Chilla por el Virgen de la Vega.

 

Azulejos talaveranos obra de en la casa del santero de la Virgen de Chilla
En la anterior capillita que existía en el lugar se puede ver una piedra con una curiosa inscripción  de difícil interpretación sobre la que es tradición tuvo lugar la aparición. Los caleranos, cuenta la leyenda, que en principio no hicieron caso al pastor, considerando que lo que contaba sólo eran fantasías, pero cuando éste se encontraba con su rebaño en las inmediaciones de la garganta de Chilla, tuvo lugar una nueva aparición en la que la Virgen curó una de sus cabras, lo que en este caso sí fue creído por las gentes de Candeleda porque María le estampó al pastor dos dedos en su rostro, y por ello erigieron una ermita en el lugar.
Aparición al pastor Finardo de la Virgen de Chilla

Esa ermita de estilo herreriano ha tenido después diferentes reformas, especialmente en el siglo XVIII, que han ido conformando el estado actual del edificio. Junto a él se encuentra también la casa del santero levantada con la pintoresca arquitectura de entramado de la zona y un merendero con un pequeño refugio de peregrinos. Bajo las copas de grandes árboles, con una fuente generosa se encuentra un agradable paraje en el que también se ha instalado un altar donde se dicen las misas en las celebraciones religiosas.

Representación del milagro de los marinos de Mejorada en la ermita de Chilla

La casa del santero es de arquitectura tradicional de entramado y tiene un bonito azulejo representando a la Virgen de Chilla.

Casa del Santero de la ermita de la Virgen de Chilla

Dentro de la ermita se encuentra la imagen de la Virgen y cuadros que refieren algunos milagros, como aquel en el que salvó a una joven de un toro que la atacaba y otro que nos explica la vinculación con el pueblo de Mejorada, pues parece ser que en el siglo XVI, cuando iban en un navío de guerra español un capitán llamado Juan Briceño con soldados de esta población, se encomendaron a la Virgen de Chilla en una situación de enfrentamiento desigual con dos barcos turcos y uno holandés y la Virgen candeledana les favoreció salvándoles de una situación de verdadero riesgo para sus vidas. Las gentes de Mejorada han tenido una gran devoción a la imagen de Chilla y siguen acudiendo en romería todos los años por un camino utilizado para ello desde hace siglos.

Otro de los milagros representados en Chilla, cuando salva de un toro a una moza

EL CASTRO DE EL RASO 

EL CASTRO DE EL RASO
Reconstrucción de dos de las viviendas vettonas del castro de El Raso
En otro capítulo conoceremos algunos aspectos del patrimonio de Candeleda relacionados con la arqueología, pero sin duda el yacimiento más importante que podemos visitar es el castro celta de El Raso, pequeño pueblo perteneciente a su ayuntamiento.
Aunque el yacimiento se conoce desde antiguo, es en las dos últimas décadas cuando se han acometido las excavaciones más importantes que han descubierto un poblado vettón que tal vez sea el de mayor entidad de los conocidos actualmente y el que ha dado más datos sobre este pueblo prerromano.

 

Panel que recrea el interior de una vivienda en el castro de El Raso
Tiene varias zonas excavadas. En una de ellas, la más extensa, han quedado al descubierto numerosas viviendas que presentan la misma estructura, con planta rectangular y con una dependencia principal en la que los habitantes de la casa se sentaban en un banco corrido delante del hogar, que se sitúa en el centro de la habitación. Allí comían pasándose los alimentos de unos a otros. La vivienda tenía otras pequeñas habitaciones que servían tanto de cuadra como de almacén o lugar de trabajo para telares u otras actividades artesanas.
Muralla y zona excavada donde se halló el tesorillo que se comenta en el texto

También hay construcciones de planta circular que probablemente servían como silos o almacén, y hornos que delatan la dedicación a actividades metalúrgicas de sus habitantes, aunque, como es sabido, su principal dedicación era la ganadería y por ello esculpían su manifestación artística más conocida, los verracos de piedra que se encuentran salpicados por toda nuestra geografía y que parece ser eran una especie de grandes amuletos que protegían a los ganados, por lo que aparecen en ocasiones a las puertas de sus corrales. Dos de las casas excavadas han sido reconstruidas.

Otra de las zonas excavadas en el castro junto a las viviendas reconstruidas.

Entre los objetos hallados se encuentra un tesorillo localizado en la entrada de una de las viviendas, bajo las cenizas de destrucción de la misma, que se produjo probablemente en el momento del asalto de la población por los romanos. Otra de las zonas excavadas se encuentra en la parte más elevada del yacimiento y cuenta con un bastión que defiende una de las puertas de la muralla, la cual circunda a todo el núcleo urbano y ha sido también excavada en algunos tramos. Pero la mayor riqueza de armas, cerámica, ornamentos etc. ha sido encontrada en la necrópolis, donde se enterraron los restos de sus muertos.

Armas vettonas halladas en las excavaciones

Este pueblo adoraban entre otros a un dios innominado al que cantaban en las noches de plenilunio, según nos cuenta Estrabón, y eran magníficos soldados que resistieron con fuerza a los romanos, para después incorporarse a sus ejércitos como mercenarios.

Cerámica y piedras de molino halladas en las excavaciones

En El Raso podemos visitar un pequeño pero interesante museo sobre el castro de El Raso y otros cercanos, así como las pinturas rupestres que se encuentran próximas al yacimiento. Muchos de los elementos hallados en las excavaciones se encuentran en el museo de Ávila, pero aquí también hay algunas de ellas de interés así como algunas reproducciones. Mostramos a continuación algunas de ellas.

Pieza de bronce romana hallada en El Raso

DISFRUTANDO LA GARGANTA BLANCA

DISFRUTANDO LA GARGANTA BLANCA

Garganta al principio de nuestro ascenso desde La Albarea

 La manera más fácil de acceder a la Garganta Blanca es tomar en coche la pista que sale poco antes de tomar la carretera de la ermita de Chilla, recorriendo unos ocho kilómetros y disfrutando de unas vistas magníficas sobre la garganta de Santa María y la garganta Lóbrega, entre hermosos bosques de pinos y robles. Cruzamos entre otros el arroyo Castañarejo, que puede merecer un paseo por sus riberas, y nos detendremos al final del camino, ya en el refugio de la Albarea, junto al puente de la Garganta Blanca.

Refugio de pastores bajo un bolo granítico

Desde allí podemos ascender por la orilla este, pasamos junto a los restos del llamado corral de las Monteses y seguimos, dejando a la derecha el abrupto arroyo de las Alamedas, hasta un pequeño cerrete con grandes bloques de granito en su cima, al que  llega la senda, y desde donde se contemplan magníficas vistas de la garganta Blanca y de la espalda del circo de Gredos. Enseguida encontramos los grandes bloques graníticos que distinguen las cabeceras de todas estas corrientes de la vertiente sur de Gredos.  Continuamos por la mal marcada senda que discurre entre los bolos berroqueños, quedando a la derecha el arroyo de las Cañas y poco después el arroyo de la Ribera que nace junto al risco del Fraile, que vemos elevarse solitario en la cumbre.

La garganta Blanca nace en la espalda del circo de Gredos en un paisaje granítico imponente

El camino se va haciendo cada vez más penoso y la corriente a veces desaparece bajo las grandes piedras. Llegamos finalmente a la zona de los Covachones, desde donde se levanta el gran macizo pétreo del circo. Arriba vemos a los Tres Hermanitos y su portilla, desde donde bajan en chorreras que cortan la piedra dos arroyos que dan origen a la Garganta Blanca. Antes hemos dejado a la derecha otro arroyo que nos permitiría subir hasta la portilla del Morezón con relativa facilidad. La zona de los Covachones es llamada así por las cuevas y grandes fracturas y grietas que han dejado con el tiempo el agua y la erosión. Los que estén preparados para el montañismo pueden incluso subir hasta la cresta del circo y ver abajo la laguna de Gredos.

Una de las bellas pozas de la garganta Blanca en su tramo bajo

Haremos después la segunda parte de la excursión. Apenas una hora de camino hay desde este mismo refugio de la Albarea hasta la conjunción de la garganta Blanca con la de Santa María, junto al puente del Camino al Puerto de Candeleda y el refugio del Rey.

Garganta Blanca desde la Hiruela Baja

Este tramos es un agradable paseo entre bosques serranos con la garganta despeñándose en pozas y chorreras muy bellas, siguiendo una senda bastante bien marcada que baja por la orilla oeste. La vuelta la podemos hacer subiendo por el camino del Puerto desde el puente del mismo nombre hasta el carril que viene desde el refugio de la Albarea, volviendo así al punto de partida.

Recorrido aproximado: Subida de la garganta, ida y vuelta 6 kilómetros, dos horas

Descenso hasta desembocadura, ida y vuelta 5 kilómetros, 1 hora y media

CANDELEDA SEGÚN CELA

CANDELEDA SEGÚN CELA

Macizo central de de Gredos , gran parte de él en término de Candeleda

Hoy vamos a comenzar a conocer el pueblo que se sitúa bajo el macizo central en su vertiente sur, junto a las elevaciones más pronunciadas de la sierra, el circo de Gredos y el Almanzor, con sus casi 2600 metros de altura. Por otra parte, estamos en La Vera abulense que sorprendió a  Camilo José Cela, pues escribió de Candeleda que:

Fofotografía de Candeleda en los años 60

“tiene de todo; es como el arca de Noé de los tres reinos de la naturaleza, a saber: el animal, el vegetal y el mineral. En Candeleda se cría el tabaco y el maíz, el pimiento para hacer pimentón y la judía carilla, sabrosa como pocas. El término de Candeleda mide alturas para todos los gustos y voluntades, desde los cuatrocientos metros hasta cerca de los dos mil seiscientos.

Garganta de Santa María en Candeleda

En Candeleda a la vista de las nieves perpetuas, florecen el limonero, el naranjo y el almendro. Candeleda muestra fresnedas y robledales, higuerales y piornales, castañares, pinares y olivares. El término municipal de Candeleda, mal medido, da ochenta leguas cuadradas sin contar el proindiviso con Arenas de San Pedro. En Candeleda hay cancho y praderío, huerta y majada, pan, vino y aceite. En los riachuelos de Candeleda brota entre truchas el cimbreante junco y, entre ranas, la airosa espadaña.

Balcón típico de Candeleda

En el campo de Candeleda se enseña la glauca flor del piorno, la alba margarita de la manzanilla, la campánula rosa, morada y azul. En los balcones volados de Candeleda crecen el geranio y el clavel, la albahaca y el botón de la rosa francesilla, el fragante dondiego que unos nombran donpedro y otros dicen donjuan, el nardo y el jazmín.”  No puede ser más hermosa la descripción que nos hace el premio nobel en cuyo libro “Judíos, moros y cristianos” aparece y que ya hemos dicho es de obligada lectura para aquellos que quieran adentrarse a conocer estas sierras.

Secadero de pimentón en Candeleda

RUTA DEL CASTRO DEL RASO Y LA GARGANTA TEJEA

RUTA DEL CASTRO DEL RASO Y LA GARGANTA TEJEA

En otra ruta conocíamos algunos aspectos del patrimonio candeledano relacionados con la arqueología, pero sin duda el yacimiento más importante que podemos visitar es el castro celta de El Raso, pequeño pueblo perteneciente a su ayuntamiento.
Ruta de la garganta Tejea
Ruta de la garganta Tejea

Aunque el yacimiento se conoce desde antiguo, es en las dos últimas décadas cuando se han acometido las excavaciones más importantes que han descubierto un poblado vettón que tal vez sea el de mayor entidad de los conocidos actualmente y el que ha dado más datos sobre este pueblo prerromano. Tiene varias zonas excavadas. En una de ellas, la más extensa, han quedado al descubierto numerosas viviendas que presentan la misma estructura, con planta rectangular y con una dependencia principal en la que los habitantes de la casa se sentaban en un banco corrido delante del hogar, que se sitúa en el centro de la habitación. Allí comían pasándose los alimentos de unos a otros. La vivienda tenía otras pequeñas habitaciones que servían tanto de cuadra como de almacén o lugar de trabajo para telares u otras actividades artesanas.

Viviendas reconstruidas en el castro vettón de El Raso

También hay construcciones de planta circular que probablemente servían como silos o almacén, y hornos que delatan la dedicación a actividades metalúrgicas de sus habitantes, aunque, como es sabido, su principal dedicación era la ganadería y por ello esculpían su manifestación artística más conocida, los verracos de piedra que se encuentran salpicados por toda nuestra geografía y que parece ser eran una especie de grandes amuletos que protegían a los ganados, por lo que aparecen en ocasiones a las puertas de sus corrales. Dos de las casas excavadas han sido reconstruidas y existe el proyecto de hacer un pequeño museo de interpretación del yacimiento con los objetos y herramientas descubiertos. Entre ellos se encuentra un tesorillo hallado en la entrada de una de las viviendas, bajo las cenizas de destrucción de la misma, que se produjo probablemente en el momento del asalto de la población por los romanos. Otra de las zonas excavadas se encuentra en la parte más elevada del yacimiento y cuenta con un bastión que defiende una de las puertas de la muralla, la cual circunda a todo el núcleo urbano y ha sido también excavada en algunos tramos. Pero la mayor riqueza de armas, cerámica, ornamentos etc. ha sido encontrada en la necrópolis, donde se enterraron los restos de sus muertos.

Pinturas rupestres que representan cérvidos en el valle de la garganta Tejea
Pinturas rupestres que representan cérvidos en el valle de la garganta Tejea

Este pueblo adoraban entre otros a un dios innominado al que cantaban en las noches de plenilunio, según nos cuenta Estrabón, y eran magníficos soldados que resistieron con fuerza a los romanos, para después incorporarse a sus ejércitos como mercenarios.

Garganta Tejea

 Ascenso por la garganta Tejea

 Puede que el nombre de esta hermosa garganta derive de la existencia de tejos, especie arbórea hoy en remisión en toda la sierra. Nos podemos introducir en su alto recorrido siguiendo desde el Raso por la pista que lleva al castro vettón. Siguiéndola hasta el final llegamos a una zona donde se puede dejar el vehículo y desde donde parte una senda que lleva hasta el puente Pinillos para después, cruzando el puente, seguir por la orilla oeste ascendiendo por la garganta. Pasada la vega de las Berceas (berzas) es mejor coger la senda que sube hasta unas majadas para después llegar a los Chozos de tío Domingo y la fuente del Brial. A partir de aquí el paisaje se va haciendo más árido con grandes canchales de piedra y llegamos a la vega del Zapato, desde donde poco antes sale una senda que asciende por la ladera de la izquierda aunque luego se pierde. El final de la garganta es muy abrupto y su cauce desciende muy encajonado por la zona de los Barquetes.

Las paradisíacas pozas de Gredos
Las paradisíacas pozas de Gredos

El paseo es muy ameno, con el sonido de la garganta, los chozos, queseras y majadas, que nos encontramos en el trayecto, y las agradables pozas trasparentes donde podremos bañarnos. No es extraño que veamos cabras monteses.

Aquellos que lo deseen pueden subir por una vaguada hasta los Hermanitos de Tejea, dos picachos gemelos con vistas desde su cara oeste sobre un paisaje de gran belleza con despeñaderos impresionantes. Delante del más sureño de los dos picos se perciben los restos de la muralla de otro castro.

Garganta Tejea, a la derecha los dos picos llamados hermanitos de Tejea
Garganta Tejea, a la derecha los dos picos llamados hermanitos de Tejea

En el plano solamente figura el trayecto que se realiza desde la pequeña zona de aparcamiento, pues desde El Raso, pasando por el castro, no hay pérdida ya que solamente debemos seguir la pista. Este aparcamiento del que hablamos es también el mejor lugar para darnos acceso a la cabecera de la garganta de Alardos.

 Recorrido aproximado 11 kilómetros, 3 horas y media

Con subida a los Hermanitos de Tejea 5 horas

RUTA DE LA GARGANTA BLANCA

RUTA DE LA GARGANTA BLANCATIÉTAR 21 DISFRUTANDO LA GARGANTA BLANCA

CANDELEDA

Hoy vamos a comenzar a conocer el pueblo que se sitúa bajo el macizo central en su vertiente sur, junto a las elevaciones más pronunciadas de la sierra, el circo de Gredos y el Almanzor, con sus casi 2600 metros de altura. Por otra parte, estamos en La Vera abulense que sorprendió a  Camilo José Cela, pues escribió de Candeleda que

Arquitectura popular de Candeleda.
Arquitectura popular de Candeleda.

“tiene de todo; es como el arca de Noé de los tres reinos de la naturaleza, a saber: el animal, el vegetal y el mineral. En Candeleda se cría el tabaco y el maíz, el pimiento para hacer pimentón y la judía carilla, sabrosa como pocas. El término de Candeleda mide alturas para todos los gustos y voluntades, desde los cuatrocientos metros hasta cerca de los dos mil seiscientos. En Candeleda a la vista de las nieves perpetuas, florecen el limonero, el naranjo y el almendro. Candeleda muestra fresnedas y robledales, higuerales y piornales, castañares, pinares y olivares. El término municipal de Candeleda, mal medido, da ochenta leguas cuadradas sin contar el proindiviso con Arenas de San Pedro. En Candeleda hay cancho y praderío, huerta y majada, pan, vino y aceite. En los riachuelos de Candeleda brota entre truchas el cimbreante junco y, entre ranas, la airosa espadaña. En el campo de Candeleda se enseña la glauca flor del piorno, la alba margarita de la manzanilla, la campánula rosa, morada y azul. En los balcones volados de Candeleda crecen el geranio y el clavel, la albahaca y el botón de la rosa francesilla, el fragante dondiego que unos nombran donpedro y otros dicen donjuan, el nardo y el jazmín.”

No puede ser más hermosa la descripción que nos hace el premio nobel en cuyo libro “Judíos, moros y cristianos” aparece y que ya hemos dicho es de obligada lectura para aquellos que quieran adentrarse a conocer estas sierras.

 

Garganta Blanca y al fondo el circo de Gredos
Garganta Blanca y al fondo el circo de Gredos

La garganta Blanca

  La manera más fácil de acceder a la Garganta Blanca es tomar en coche la pista que sale poco antes de tomar la carretera de la ermita de Chilla, recorriendo unos ocho kilómetros y disfrutando de unas vistas magníficas sobre la garganta de Santa María y la garganta Lóbrega, entre hermosos bosques de pinos y robles. Cruzamos entre otros el arroyo Castañarejo, que puede merecer un paseo por sus riberas, y nos detendremos al final del camino, ya en el refugio de la Albarea, junto al puente de la Garganta Blanca.

Desde allí podemos ascender por la orilla este, pasamos junto a los restos del llamado corral de las Monteses y seguimos, dejando a la derecha el abrupto arroyo de las Alamedas, hasta un pequeño cerrete con grandes bloques de granito en su cima, al que  llega la senda, y desde donde se contemplan magníficas vistas de la garganta Blanca y de la espalda del circo de Gredos. Enseguida encontramos los grandes bloques graníticos que distinguen las cabeceras de todas estas corrientes de la vertiente sur de Gredos.  Continuamos por la mal marcada senda que discurre entre los bolos berroqueños, quedando a la derecha el arroyo de las Cañas y poco después el arroyo de la Ribera que nace junto al risco del Fraile, que vemos elevarse solitario en la cumbre.

El camino se va haciendo cada vez más penoso y la corriente a veces desaparece bajo las grandes piedras. Llegamos finalmente a la zona de los Covachones, desde donde se levanta el gran macizo pétreo del circo. Arriba vemos a los Tres Hermanitos y su portilla, desde donde bajan en chorreras que cortan la piedra dos arroyos que dan origen a la Garganta Blanca. Antes hemos dejado a la derecha otro arroyo que nos permitiría subir hasta la portilla del Morezón con relativa facilidad. La zona de los Covachones es llamada así por las cuevas y grandes fracturas y grietas que han dejado con el tiempo el agua y la erosión. Los que estén preparados para el montañismo pueden incluso subir hasta la cresta del circo y ver abajo la laguna de Gredos.

Haremos después la segunda parte de la excursión. Apenas una hora de camino hay desde este mismo refugio de la Albarea hasta la conjunción de la garganta Blanca con la de Santa María, junto al puente del Camino al Puerto de Candeleda y el refugio del Rey.

Pozas esmeraldas de la Garganta Blanca en su tramo final
Pozas esmeraldas de la Garganta Blanca en su tramo final

Este tramos es un agradable paseo entre bosques serranos con la garganta despeñándose en pozas y chorreras muy bellas, siguiendo una senda bastante bien marcada que baja por la orilla oeste. La vuelta la podemos hacer subiendo por el camino del Puerto desde el puente del mismo nombre hasta el carril que viene desde el refugio de la Albarea, volviendo así al punto de partida.

Recorrido aproximado: Subida de la garganta, ida y vuelta 6 kilómetros, dos horas

Descenso hasta desembocadura, ida y vuelta 5 kilómetros, 1 hora y media

 

RUTA DE LA ERMITA DE CHILLA Y SU GARGANTA

RUTA DE LA ERMITA DE CHILLA Y SU GARGANTA

Ermita de la Virgen de Chilla entre el robledaL
Ermita de la Virgen de Chilla entre el robledaL

En un espléndido entorno se encuentra la ermita de la Virgen de Chilla, patrona de Candeleda, pero también muy vinculada a lugares tan lejanos como Calera y Chozas o Mejorada. Cuenta la leyenda que un pastor llamado Finardo, natural de Calera, cuidando sus ganados en el entorno de su pueblo, vio como se le aparecía la Virgen en dos lugares distintos del término de esa localidad. Uno de ellos se encuentra en las inmediaciones de la Vía Verde de la Jara, y en el lugar se ha construido una nueva ermita dedicada a la Virgen, aunque se ha cambiado el nombre de Virgen de Chilla por el Virgen de la Vega. En la anterior capillita que existía en el lugar se puede ver una piedra con una curiosa inscripción  de difícil interpretación sobre la que es tradición tuvo lugar la aparición. Los caleranos, cuenta la leyenda, que en principio no hicieron caso al pastor, considerando que lo que contaba sólo eran fantasías, pero cuando éste se encontraba con su rebaño en las inmediaciones de la garganta de Chilla, tuvo lugar una nueva aparición en la que la Virgen curó una de sus cabras, lo que en este caso sí fue creído por las gentes de Candeleda porque María le estampó al pastor dos dedos en su rostro, y por ello erigieron una ermita en el lugar.

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DIOSES DEL AGUA

DIOSES  DEL AGUA

En este nuevo capítulo de «Ríos de Historia» se trata del culto a los dioses relacionados con el agua y los ríos en la comarca de Talavera

Ya sabemos que algunas deidades vettonas estaban relacionadas  con el agua como es el caso del culto al dios Vaélico que dejó algunas aras votivas en el entorno del castro de El Raso y la desembocadura de la garganta de Alardos en el Tiétar.

Estela de Endovelico de Postoloboso en Candeleda
Estela de Endovelico de Postoloboso en Candeleda

Ara dedicada al dios Vaélico, relacionado con ritos acuáticos. Hallada en Candelda
Ara dedicada al dios Vaélico, relacionado con ritos acuáticos. Hallada en Candelda

Ya en época romana también se han encontrado inscripciones en lasestelas halladas en la misma Talavera a una diosa también relacionada con las aguas que es la diosa Ataecina, que para algunos eruditos también se relacionaba con los vados de los ríos y con los caminos y cañadas ganaderas. Es además la diosa del renacer, de la primavera y de la fertilidad, de la naturaleza y también de la curación, tiene relación con Seguir leyendo DIOSES DEL AGUA

LA ERMITA DE CHILLA Y SU LEYENDA

LA ERMITA DE CHILLA Y SU LEYENDA

Erimta de la Virgen de Chilla en Candeleda
Erimta de la Virgen de Chilla en Candeleda

En un espléndido entorno se encuentra la ermita de la Virgen de Chilla, patrona de Candeleda, pero también muy vinculada a lugares tan lejanos como Calera y Chozas o Mejorada. Cuenta la leyenda que un pastor llamado Finardo, natural de Calera, cuidando sus ganados en el entorno de su pueblo, vio como se le aparecía la Virgen en dos lugares distintos del término de esa localidad.

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RUTA DE LOS AZULEJOS Y GARGANTAS

AZULEJOS  Y GARGANTAS

Panel de azulejos en Cabdeleda que representa a San Juan con el cáliz y el dragón
Panel de azulejos en Cabdeleda que representa a San Juan con el cáliz y el dragón

Vamos a acercarnos a los pueblos y gargantas de Gredos para conocer el tesoro de antigua azulejería talaverana que se reparte por muchos de los pueblos del valle del Tiétar.

Nos dirigiremos por la carretera de El Real de San Vicente hasta Higuera de las Dueñas, en cuya iglesia gótica se pueden ver tres paneles de azulejos que representan a tres de los cuatro evangelistas en cerámica del siglo XVI. Seguir leyendo RUTA DE LOS AZULEJOS Y GARGANTAS