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SAN CRISTÓBAL EN AZULEJERÍA ANTIGUA DE TALAVERA

SAN CRISTÓBAL EN AZULEJERÍA ANTIGUA DE TALAVERA Y SU HAGIOGRAFÍA

Es curiosa la representación de peces en el río que cruza San Cristóbal y que representa especies del Tajo, salvo una imaginaria ballena.

Réprobo fue un hombre del siglo III y originario de Asia Menor. Su leyenda cuenta cómo buscó al hombre de la tierra más poderoso para ponerse a su servicio. Primero sirvió a un rey, pero observó que en presencia de un juglar que nombraba al diablo en una de sus canciones el monarca temblaba solamente con su mención. Decepcionado, contactó con un brujo para que le diera a conocer al demonio y así poder servirle, pero cuando iban por un camino en el que había una cruz, el hechicero se puso a temblar. Réprobo se dio cuenta así de que el Crucificado era realmente el más fuerte y se puso por ello a su servicio convirtiéndose al cristianismo.  Conoció después a un ermitaño que vivía junto a un río y le aconsejó que, para ayudar a los demás y hacerse merecedor de servir a Jesús, debería ayudar con su gran corpulencia a cruzar la corriente a los viajeros. En cierta ocasión, cuando llevaba sobre sus hombros a un niño, notó que le costaba un gran esfuerzo pasar el río con su peso, que además iba aumentando a medida que cruzaba por el cauce. Cuando se lo dijo al muchacho, éste le respondió que eso le sucedía porque estaba llevando al amo del universo, ya que él era Cristo. Desde ese momento, Réprobo se hizo llamar Cristóbal o Cristóforo, nombre que significa “portador de Cristo”. Cristóbal se bautizó en Antioquia y predicó en Samos de Licia. El santo sufrió martirio y fue sometido a suplicios con barras de hierro y parrillas, además de sufrir varios intentos de ejecución hasta que finalmente fue decapitado.

Su imagen es muy familiar, pues fue representada generalmente en iglesias, catedrales, e incluso a las puertas de las ciudades, ya que era creencia antigua que si alguien se moría habiéndole contemplado se le perdonarían los pecados.

San Cristobal en un panel de azulejos del siglo XVI en la iglesia de El Casar de Talavera

*Iglesia parroquial de El Casar de Talavera. Talavera de la Reina Siglo XVI. Policromía. Altar lateral. Enmarcado en retablillo renacentista en azulejo formado por dos columnas acanaladas con capiteles decorados en color que sostienen motivos de grutescos y venera central. San Cristóbal lleva al niño y se apoya en un árbol. Se ve al ermitaño en la orilla del río y en el medallón de recortes con decoración vegetal de la zona inferior del retablo se ha dibujado al que probablemente es el ermitaño de la leyenda de San Cristóbal orando ante un crucifijo.

San Cristóbal en azulejería del siglo XVII de la ermita Virgen de Gracia de Velada

*Ermita de la Virgen de Gracia de Velada (Toledo). Retablo lateral. Siglo XVII. Policromía. El niño va sobre los hombros con la bola del mundo. Las figuras son esbeltas y el dibujo aunque muy rectilíneo, es seguro y de calidad como puede observarse por lo conseguido de la postura, el rostro o la sugerencia de volúmenes y pliegues de las vestiduras. El retablo enmarca las figuras entre columnas, mármoles simulados y cenefas de hojas de acanto y cadeneta, además de recuadro de bandas y filetes azules y amarillos.

Azulejería de la iglesia de Piedraescrita del siglo XVI representando a San Cristóbal

*Iglesia de Piedraescrita. Robledo del Mazo (Toledo). Policromía. Siglo XVI. El santo está flanqueado por las imágenes de los Padres de la Iglesia. En las aguas del río se suelen representar peces, anfibios y a veces animales fantásticos. En el caso de la azulejería talaverana es curioso constatar que los animales representados son los de la fauna del Tajo: carpas, barbos, bogas, anguilas y galápagos.

San Cristobal en azulejería talaverana del siglo XVII en la ermita de la Virgen del Prado

*Basílica de la Virgen del Prado. Talavera de la Reina. Siglo XVI. Policromía. Retablillo de San Cristóbal que se encuentra a la entrada del templo a la izquierda. Cristóbal lleva al Niño con la bola del mundo y se apoya en un árbol. Se ve al ermitaño en una cueva a la orilla del río, donde peces, tortugas e incluso ballenas surcan las aguas. El arco del retablo está decorado con ángeles, frutos y grutescos. Aparece el ermitaño en una cueva con una lámpara cuya luz guía a Cristóbal en el paso de la corriente.

SANTIAGO EN AZULEJERÍA TALAVERANA

SANTIAGO EL MAYOR

Panel del siglo XVI que representa a Santiago Matamoros en la iglesia de El Casar

Santiago el Mayor, o el hijo de Zebedeo, es conocido así para diferenciarlo de Santiago el Menor. Era de una familia de pescadores de Galilea y se le considera hermano de San Juan Evangelista, los conocidos como “hijos del trueno”, por su temperamento y la vehemencia con que defendían sus creencias. Forma parte con Pedro, Andrés y Juan  del primer grupo de discípulos de Cristo. Tras la muerte de Jesús marcha a predicar a Siria para luego volver a Jerusalén donde convierte al mago Hermógenes después de hacer ambos una demostración de sus poderes. En el año 44 es decapitado por orden de Herodes Agripa.

Se conoce poco más de su vida y por ello el resto de sus referencias están basadas en leyendas posteriores como la que le hace predicar en España, volver a Jerusalén para ver a la Virgen y ser allí ejecutado y, en otra rocambolesca leyenda ser traído su cadáver embalsamado a España y ser enterrado en casa de una mujer llamada Lupa que se convierte al cristianismo.

En 813, reinando Alfonso II el Casto, un ermitaño llamado Paio dijo a Teodomiro, obispo de Iria Flavia en Galicia, que había visto unas extrañas luces sobre un monte. Bajo las luces encontraron una tumba en la que se hallaba un cadáver decapitado con la cabeza bajo el brazo. A partir de ese hallazgo Teodomiro difundió la leyenda de la predicación de Santiago en España, aunque la arqueología indica que el cristianismo no llega a Hispania hasta el siglo III. Para explicar su viaje a Jerusalén la leyenda dice que la Virgen se le apareció sobre el pilar que hoy se venera en Zaragoza induciéndole a ir a verla a Judea.

Santiago Matamoros en azulejería de la iglesia del antiguo despoblado de Mañosa en Cebolla

*Antigua iglesia del despoblado de Mañosa. Cebolla (Toledo ). Policromía. Siglo XVI. Enmarcado en compleja greca de varios componentes. Primero de filetes blancos y amarillos, cadeneta geométrica de trazados rectos con floretas amarillas en los lados y otra de eslabones curvos con florecilla central en la parte superior. El santo viste coraza con cruz de Santiago y presenta piernas desproporcionadas con el torso. Caballo blanco con crines abundantes. Miembros, cabezas y armamento del enemigo esparcido por el suelo. Nubes espirales rellenan las esquinas.

Lo que es cierto es que bajo la catedral de Compostela hay realmente un cementerio utilizado en varias épocas y que en él se han hallado materiales cristianos pertenecientes al siglo III, restos suevos y visigodos, de ahí vendría la teoría de que el paraje era anteriormente un “campus stellae”, un campo de estelas funerarias. En 1122 el papa Calixto II impulsó la peregrinación a Santiago cuando proclamó que los años en que el 25 de Julio cayera en domingo sería Año Santo Jacobeo.

Dos son las representaciones con las que contamos. Una de ellas es la más frecuente y es la conocida como de “Santiago Matamoros”. El apóstol se convirtió para los españoles en el santo protector en las batallas de la reconquista y por ello aparece en un caballo blanco, vestido de guerrero con armadura y otras veces de peregrino,  portando un estandarte y blandiendo la espada, mientras el caballo pisotea a los sarracenos y se pueden ver brazos, piernas y cabezas amputados a los musulmanes en la batalla. Esta imagen del apóstol deriva de la leyenda de la batalla de Clavijo, cuando en 930 el rey Ramírez de Castilla tuvo un sueño antes de la batalla en el que el santo le prometía que vencería, y al día siguiente se apareció montado en su caballo blanco dirigiendo a las tropas hasta la victoria. La cruz de Santiago tiene forma de espada con el travesaño acabado en forma de lirio por ambas partes.

Panel de la iglesia de Piedrescrita que representa a Santiago Matamoros

Iglesia de Piedraescrita. Robledo del Mazo (Toledo). Policromía. Siglo XVI. Escena incompleta enmarcada en cabezas de querubín con Santiago matamoros sobre miembros y armas de los musulmanes.

Placa cerámica del pórtico de la ermita de la Virgen del Prado representando a Santiago Matamoros

Basílica de Nuestra Señora del Prado. Talavera de la Reina. Siglo XVI. Policromía. Marco ovalado de ferroneríe con serpientes entrelazadas y florecillas. Santiago Matamoros con un enemigo vestido a la romana a sus pies, con armas y miembros esparcidos. Dos vieiras aluden a santiago peregrino.

La otra forma más frecuente es la de Santiago Peregrino, que se representa a partir del siglo XIII, con el sombrero de ala ancha, el capote de los peregrinos y su atributo más característico, la concha de vieira en el sombrero o en el morral. Este atributo tiene un  origen poco claro y se empezó a utilizar desde el siglo XII. Su significado ha sido explicado en varias leyendas entre las que podemos señalar la que dice que un príncipe gallego al acercarse a sus reliquias se vio cubierto de estos moluscos.

Imagen de Santiago Peregrino en la iglesia de Mejorada

Un ejemplo es  este panel de la Iglesia parroquial de Mejorada (Toledo). Policromía. Siglo XVI. Frontal de altar en el que la imagen aparece enmarcada por florones en los lados y volutas y róleos en la parte superior que rodean a un marco de ferronerie adornado con frutos, matas y espadañas. Santiago Peregrino vestido con capote anaranjado con estampado de vieiras que adorna también el sombrero. Báculo y calabaza en la mano izquierda y rosario en la derecha.

Retablo cerámico de Santiago del Museo Ruiz de Luna

Museo Ruiz de Luna. Talavera de la Reina. Siglo XX. Policromía. Decoración en la parte superior con diferentes grecas de ovas, metopas y hojas de acanto y pequeñas esculturas de querubines En las esquinas de la escena la cruz de santiago y las vieiras entre grutescos que también adornan los pilares laterales. En la parte inferior cartela con el nombre del autor con roleos laterales y nueva greca de grutescos en azul. Santiago matamoros inspirado claramente en el que se encuentra sobre las columnas del pórtico de la basílica del Prado y que presenta imagen realista de del pisoteo de los musulmanes por el caballo. Un árbol, nubes oscuras y las banderas de los árabes ocupan el fondo.

Santiago Matamoros en una placa cerámica del Museo Ruiz de Luna

*Museo Ruiz de Luna . Talavera de la Reina. Siglo XVI. Policromía. Santiago «Matamoros» con los miembros cercenados del enemigo y las armas en el suelo. Lleva estandarte y sombro del siglo XVI.

Panel que representa a Santiago Peregrino en cerámica de Ruiz de Luna en Castillo de Batyuela

Iglesia parroquial de Castillo de Bayuela. Representación de los apóstoles en el retablo. Siglo XX. Policromía. Autor Juan Ruiz de Luna.

Santiago aparece como peregrino con el libro en una mano y el báculo y la calabaza de peregrino en la otra. Viste el capote de peregrino sobre el que se ven las vieiras.