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PIEDRA, MADERA Y BARRO

PIEDRA, MADERA Y BARRO

Un relato sobre arquitectura popular en La Jara

Casa de majada en El Portezuelo, junto al río Jébalo
Casa de majada en El Portezuelo, junto al río Jébalo

Mariano miraba a su mujer que se despertaba remolona sobre el lecho de retamas y paja del chozo. El ruido que hacía el pastor al soplar sobre el fuego había despertado a Crisanta. Se volvió perezosa y su mirada se cruzó con la del hombre que era su marido desde hacía dos años y que compartía felizmente su pobreza con ella.

Pero ese día amanecía radiante y podía verse el cielo castellano, el cielo invernal más azul, por la abertura que dejaba la manta que su marido había colocado en la puerta para impedir el paso de la humedad de la mañana. La leche recién ordeñada hervía ya en el cazo que Mariano compro el día que fueron con su tío el arriero a Talavera.

Casi ningún pastor podía permitirse el pequeño capricho de ir de viaje de novios, pero él siempre había sido el favorito de su tío e incluso les invitó a comer y dormir en una fonda llena de tratantes y algún viajante de mercería. Por la noche les llevó al «liceo», una iglesia abandonada por los frailes y dedicada ahora a salón de baile donde esa noche tocaba una orquesta de Madrid. Bebieron gaseosa y vino y fue tal vez la noche más feliz de sus vidas.

Después, la soledad de la sierra, el ruido de los búhos,  los aullidos de los lobos y los jabalíes hozando en el prado habían sido los sonidos, tan terroríficos al principio, que impedían a Crisanta conciliar el sueño. Aunque poco a poco había ido acostumbrándose, como al intenso olor de cabra que despedían las ropas de su marido, ese olor que se le hacía casi agradable cuando en mitad de la noche despertaba asustada y se acurrucaba con su hombre.

Pozo y casa en la dehesa de Montarcos, en belvís de La Jara
Pozo y casa en la dehesa de Montarcos, en Belvís de La Jara

Por entre las juntas de las pizarras que formaban la bóveda del techo salía el humo del hogar, pero la leña húmeda consiguió hacer toser a la mujer. Mariano al levantarse apenas emitía algún gruñido antes de irse a ordeñar, pero más solícito que de costumbre, arropó a la mujer y dijo:

­-Quédate otro rato, anda.

-Tenía que quedarme preñada todos los días, para que así miraras por mí -respondió sonriendo la mujer- ¡Anda bolo! Que yo iré limpiando, vete al ganao.

Mientras el pastor estaba de careo veía de lejos a su mujer afanarse cogiendo leña y acercándose a la fuente a por agua. Andaba ya torpe con la tripa, estaba de seis meses y pronto tendría que irse con su madre al pueblo. No debía parir en aquel chozo y su hijo no se criaría ahumado en aquel cuchitril. Si las cabras parían bien sacaría un poco de dinerillo y acometería su proyecto, haría una casa para su familia.

Mientras pensaba en esto, Mariano tomó una plancha de corcho y con navaja tan gastada como afilada comenzó a darle forma redondeada a uno de los bordes, después la uniría a otras piezas con virus de jara y formaría una cuna para su hijo. Ya había matado otros ratos de pastoreo tallando un sonajero de una rama de espino y después haría un castillejo de corcho para meter al chaval mientras la madre se afanaba en la majada.

Su hermano le trajo al monte la noticia, la partera había dicho que era un muchacho muy hermoso. El pastor bajó al pueblo con las monedas que le habían dejado los cabritos. Antes de que volvieran al monte su mujer y el niño tenía que cubrir aguas.

Fue al herrero y encargó ochenta clavos para unir las alfangías a la viga maestra. En el comercio le vendieron cuatro costales de cal de Montesclaros. Aunque la casa iba a levantarla de piedra y barro necesitaría algo de argamasa para la chimenea y el caballete del tejado. Bajó después al tejar de tío Jacinto que había sido amigo de su padre, Mariano le echaría una mano y así las tejas le saldrían apañás de precio. Ya podía empezar pues el resto de lo que necesitaba para su casa lo tenía en el monte: piedra, barro y madera.

En una solana frente al arroyo decidió hacer los cimientos, cortó las jaras e igualó el terreno tirando con una cuerda el trazado de los muros. Tomó su azada y fue excavando los cimientos. En algunos lugares la pizarra se encontraba somera y tuvo que romperla con una cuña y la almadana, mientras que en otras partes de la cimentación el desnivel hizo necesario que fuera con el borrico a por grandes cantos rodados del arroyo para rellenar la zanja.

Con paciencia fue levantando las paredes, primero una fila de lanchas de pizarra y luego, para sentar la hilera siguiente, una capa de barro que había traído de los trampales, donde tantas veces se atascaba la borrica al pasar con el arado. Mariano iba dando la vuelta a las lajas hasta encontrarlas la cara adecuada en lo que parecía un juego de rompecabezas con un ritmo tan lento que, al principio, le hacía pensar a Mariano que su hijo ya habría entrado en quintas cuando él acabara la casa.

Pero cuando terminó la jornada y observó su obra mientras devoraba una gruesa loncha de tocino con largos y pausados tragos de vino, pudo calcular que en unas semanas habría levantado los muros y, aunque le dolían los riñones, sonreía mientras ordeñaba a las cabras pensando en la cara que pondría Crisanta cuando viera su nuevo hogar.

Con la ayuda de su hermano bajó hasta el arroyo a por el tronco de fresno que había escogido con tanto cuidado para descortezarlo y así evitar que se pudriera o se lo comieran las termitas. Invitó a los pastores vecinos que le ayudaron a subir la viga maestra y luego se bebieron el aguardiente que guardaba para una ocasión así. Sobre la viga clavó las alfangías y sobre ellas las jaras y la torta de barro que iban a sostener a las tejas.

Piedra, madera y barro, un hogar que nacía de la tierra, que era parte de esa tierra en la que luego él y su mujer y su hijo y los hijos de sus hijos se iban a deshacer en polvo con el que otros que vendrían después  amasarían el barro de sus casas.

Arquitectura popular en Aldeanovita

LOS MATERIALES DE LA ARQUITECTURA POPULAR

LOS MATERIALES DE LA ARQUITECTURA POPULAR EN LAS TIERRAS DE TALAVERA

Fotografía de una vivienda en Azután donde podemos ver varios materiales utilizados para la construcción de un muro: adobe, tapial, ladrillo, canto rodado, y cantonera de granito
Fotografía de una vivienda en Azután donde podemos ver varios materiales utilizados para la construcción de un muro: adobe, tapial, ladrillo, canto rodado, y cantonera de granito

Larquitectura popular se caracteriza por la utilización de los materiales más inmediatos y por ello es degran belleza al mimetizarse con el medio y no desentonar con el mismo.

Y así en los pueblos donde escasea la piedra pero que se encuentran en tierras arcillosas es el barro el elemento fundamental para construir los muros. Ya sea en el barro comprimido y pisado entre encofrados de tablas formando los paños del típico aparejo mudejarista también llamado toledano o bien el barro mezclado con paja, frecuentemente de centeno, que se da forma con unas gradillas y se deja secar al sol formando los adobes.

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ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO: CERVERA DE LOS MONTES

Ventana enjalbegada en Cervera de los Montes

Cervera de los Montes es una localidad cercana a Talavera situada en la subcomarca de El Berrocal. Y como ese nombre indica se trata de un territorio granítico y su mampostería de piedra es su principal material de construcción.

Cerradura y cerrojo en una casa de Cervera

Los muros se levantan en mampostería y sillarejo en general bastante irregular, aunque también hay edificios más modernos o de servicio público que están erigidos con sillería, Entre ellos el viejo edificio hoy convertido en casa de vecinos, donde se alojaban ciertas dependencias de las Reales Fábricas de Seda de Talavera. La mayor de las casas tradicionales son de dos plantas, la vivienda en la baja y la troje en la alta, aunque también entre las casas más recientes existen edificios de dos plantas reales, y no el bajo granero de las trojes

Típica portada de Cervera

Muchas de ellas tienen un patio que precede a la vivienda al que da acceso una puerta protegida por tejadillo o por un bloque de piedra a modo de dintel. En otros casos la puerta tiene dimensiones de portón o incluso de puertas carreteras. Estas mismas puertas dan también acceso a pajares y corrales. El piso tradicional era de ladrillo aunque calles y corrales se hallaban empedrados.

Foto de 1960 de una de las calles de Cervera. Del libro de Moreno Nieto «La Provincia de Toledo»

El piso era de lanchas de piedra o de ladrillo, aunque más recientemente se solaba con baldosa hidraúlica. Los huecos son pequeños como sucede en todas las construcciones de mampostería poco trabajada, aunque en las esquinas algunas cuentan con sillería, aunque no muy elaborada en general.

Casa en Cervera de mampostería ripiada y ventana con típico cerco enjalbegado.

También en algunas edificaciones más modernas se mezcla la piedra con el ladrillo, y en edificaciones secundarias podemos ver algunos muros o medianeras de adobe.

Muchas de las puertas y ventanas están recercadas y enjalbegadas, aunque hay viviendas completamente blanqueadas.

Plaza de Cervera en 1960
Cuadra y corral en Cervera de los Montes

ETNOGRAFÍA DE UN PUEBLO, CASTILLO DE BAYUELA (III)

ETNOGRAFÍA DE UN PUEBLO, CASTILLO DE BAYUELA (III)

Cultivos y arquitectura popular

Espada de espadar el lino y rueca para hilar
Espada de espadar el lino y rueca para hilar

En el siglo XVIII se nos dice que la mayor parte de las parcelas de regadío se dedican al cultivo del lino, sesenta fanegas nada menos son para este aprovechamiento que junto al de la morera son los dos grandes desaparecidos en la historia de la Sierra de San Vicente. Vamos a acudir a un paisano nuestro, el talaverano Gabriel Alonso de Herrera para saber algunos datos de cómo era el cultivo tradicional del lino, este clérigo de la parroquia de San Miguel que durante el siglo XVI vivió en Talavera sacó de sus vivencias por toda la comarca sus conocimientos para escribir el primer tratado de agricultura de España y uno de los primeros que en Europa intentaban hacer una ciencia del cultivo de los campos. Hoy da nombre a un instituto donde estudian muchos de los hijos de este pueblo. Pues bien sobre los tipos de lino dice: “ Uno es invernizo, que se siembra antes del invierno que en algunas tierras llaman vayal, otro hay que se siembra a la primavera, que es por hebrero o marzo, y porque se riega llaman regantío”

Aparece una palabra que a todos os sonará, vayal y que es una bayuela, sino un diminutivo de vayal, yo estoy con los que mantienen que el nombre de vuestro pueblo y el apellido de bayolero por el que se conoce a los vecinos de aqui deriva directamente de estos linares ya desaparecidos.

Y sigue Alonso de Herrera: “ Cuando lo arrancaren han de hacer pequeños manojos…unos lo sacuden sobre sábana y otros con un peine de madera tan estrecho de púa que la cabezuela donde está la simiente no pueda pasar..y luego lo lleven al río… pónganle pesas encima porque ello es muy liviano…después bien enxuto y soleado, tráyanlo so techado, y antes que lo majen pónganlo en lugar algo húmido que la hebra tome correa, que si así seco lo majassen y espadassenc ortaríen la hebra y perdería mucho. Esto hecho entréguenselo a las mujeres que hagan dello como saben y lo pongan en perfición”

He leido en un artículo de AGUASAL como se guarda todavía memoria de los lugares donde se cultivaron los últimos linares y las piedras donde se majaba el lino virgen, y cómo todavía se guardan algunas espadas de madera de espadar el lino y algún peine de púas para obtener la fibra vegetal además de algunas mañas de esta fibra vegetal.

Molino de agua del arroyo Saucedoso
Molino de agua del arroyo Saucedoso

En el Catastro de Ensenada se hace también referencia a los olivares de donde se obtenía la aceituna que más tarde se molturaría en los lagares o molinos de aceite del pueblo. En aquella época eran dos y hoy todavía queda algún resto del llamado molino del Cura, hoy todavía se puede recrear la planta de sus instalaciones.

En cuanto al vino, hemos visto que en época tan temprana como el siglo XIV ya se hace referencia a las “viñuelas del castiello”. Todavía en la actualidad quedan algunas bodegas donde se mimaba la producción vinícola de la zona que, en el caso de una de las aldeas de Castillo, como es Hinojosa llegó a tener cierta fama.

Entre las instalaciones preindustriales de interés en Castillo de Bayuela debemos destacar la molinería de sus arroyos, nada menos que ocho molinos de agua eran movidos por el Guadmora y el Saucedoso. Son preciosas muestras de arquitectura popular en granito que debéis conservar, son molinos de cubo, de rampa y algunos de cubo-rampa según la terminología que utilizo en mi trabjo sobre los molinos de la provincia, el molino fue siempre lugar de trabajo pero también de encuentro, de vida y porqué no decirlo, de sisa y de estraperlo. Nos llevaría mucho tiempo hablar de su funcionamiento, de la maquila, de sus presas de sus canales de sus cárcavos y rodeznos, pero quede constancia de nuestra referencia a los molinos de agua, primera máquina que ahorra tiempo y esfuerzo al ser humano.

Ejemplar de vivienda arquitectura popular tradicional en castillo de Bayuela. Mampostería de granito con piso bajo blanqueado
Ejemplar de vivienda arquitectura popular tradicional en castillo de Bayuela. Mampostería de granito con piso bajo blanqueado

Ya me he referido a la belleza que como arquitectura popular tienen los edificios molineros, pero hay muchas otras muestras de esa arquitectura tradicional  que tuvimos tiempo de analizar en una conferencia anterior monográfica sobre ese tema. Pero recordemos que la sencilla forma de costruir de estas sierras hunde sus raices en el mundo céltico de las edificaciones redondas con techos vegetales que luego se transforman en falsas bóvedas por superposición de lanchas de granito, es el caso de los chozos y las cochineras, repartidas por vuestros montes. La arquitectura popular tiene una característica fundamental que es la utilización de los materiales más inmediatos y así el granito en mampostería y en más raras ocasiones en sillería predomina sobre otros materiales como el adobe y el tapial que se reservan para construcciones secundarias o para aumentar la altura de las escasas viviendas dobladas. Ese segundo nivel de vuestras casas donde se guardaba la paja y que os valió el nombre que se os aplica en el conocido dicho “ Los de Castillo pajariegos, que toda la paja encierran y un año que no la cerraron se murieron las becerras.”

Cerradura tradicional de madera empleada en muchas puertas y porteras de la Sierra de san Vicente
Cerradura tradicional de madera empleada en muchas puertas y porteras de la Sierra de san Vicente

La tradición arquitectónica de los pueblos serranos abulenses se deja también sentir en vuestras viviendas tradicionales: bajos perfiles de prolongadas techumbres, pequeños huecos y vanos y sobriedad absoluta en la ornamentación. Si acaso alguna cerradura en la que el herrero se entretuvo en adornar con motivos sencillos.

Pero no debemos olvidar las encantadoras construcciones secundarias como los pilones graníticos, los abrevaderos y comederos de animales vaciados en la piedra o en grandes troncos, las parideras, las majadas, los ameales, las fuentes y los puentes de bloques ciclópeos de granito, ese granito que también sirvió para labrar las cruces del calvario o la calavera que preside el cementerio, porque hasta en el cementerio se puede encontrar el sabor de la cultura popular y alli también me adentré con todo respeto y contemplé algunas de esas preciosas lápidas de cerámica de Talavera que tienen escritos bonitos epitafios imaginados por el corazón sencillo de un labrador que ha perdido a un ser querido, casi siempre algún niño.

No había sin embargo lavaderos en Castillo, las mujeres se encontraban en el arroyo y allí cambiaban impresiones y chascarrillos, hoy la consulta del médico y los comercios han sustituido a ese lugar de encuentro que era la fuente o el lavadero.

Pero volvamos otra vez doscientos años atrás y analicemos la sociedad bayolera de entonces: Dos clérigos representaban a la iglesia en el pueblo, los funcionarios de entonces entre comillas eran un administrador del señor feudal, un cirujano y un boticario, un maestro de primeras letras y un escribano;  hoy, la mejora de los medios de comunicación y el falso atractivo de la ciudad hace que ni los sanitarios, los maestros o los administrativos vivan en los núcleos rurales en su mayoría, este hecho disminuye de alguna manera el dinamismo social de nuestros pueblos.

Pozos y pilas en Bayuela

ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, CASTAÑAR DE IBOR

Arquitectura popular de Castañar Ibor

Castañar de Ibor está situado en las sierras de las Villuercas donde abunda la cuarcita y la pizarra por ser un relieve Apalachense como el de La Jara, que es por ello el primer material utilizado en sus construcciones. Históricamente perteneció a las Antiguas Tierras de talavera y por eso lo traemos aquí, pues como vemos en las fotografías su arquitectura es muy parecida a la de la comarca talaverana de La Jara, a la que perteneció.

Zaguán de una viviendo de Castañar con sus alacenas con modesto ajuar, su mesa tocinera y el suelo de pizarra

En el siglo XVI se dice que las «casas son de piedra e tierra e madera que se saca de las mismas casas» , aunque yo creo que lo que quiere decir la encuesta de Felipe II es que los materiales se sacaban del mismo entorno, pues los bosques de la zona permitían el autoabastecimiento sin necesidad como en otros casos de traerlas vigas de Gredos.

Podemos observar pajares y corrales construidos en cuarcita y pizarra

Al ser los bloques de cuarcita y pizarra de mayores dimensiones que en otros lugares, el aparejo permite tener dos pisos de mampostería, aunque también los podemos ver de adobes o tapial. Aun así no son lo suficientemente grandes para hacer los esquinazos, por loq ue algunas construcciones secundarias tienen redondeadas las esquinas.

Edificio de tres plantas, escasos en nuestro entorno. Se observa una ventana recercada con decoración pintada

Al ser construcciones más serranas , se pueden ver algunos modestos balcones en la segunda planta. Muchos muros están blanquedos , especialmente alrededor de puertas y ventanas ,y otros enfoscados con cal y arena en parte de su superficie.

Grupo de construcciones tradicionales en Castañar de Ibor

ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, EL CASAR DE TALAVERA (o del Ciego)

Rótulo del lugar de El Casar

Este pueblo situado a las orillas del arroyo de Malojo que baja desde la cercana sierrecilla de El Berrocal se llamó antes El Casar del Ciego por se invidente su primer habitante.

Por ello su arquitectura se ha levantado mayoritariamente en mampostería de granito, aunque en mucha menor medida  se utilizó el ladrillo, el adobe y el tapial en su pequeño caserío.

Muro de mampostería granítica en El Casar

En las Relaciones de Felipe II se dice que «los edificios son de teja y madera, y otros de paja y madera, y que los alimentos de que se hacen se trae dende dos leguas la teja, y la madera ocho leguas».

Una nueva referencia a las techumbres vegetales en muchas construcciones hace casi quinientos años y a la importación de la madera para la construcción desde Gredos. El origen de las tejas puede ser por la distancia Talavera o Calera yChozas.

Muro de El Casar con pequeños huecos y elaborado de mampostería granítica enjalbegada. Una piedra de molino apoyada en el edificio

Muchos de los muros estaban enjalbegados.

A mediados del siglo XIX tiene «23 casas sin que formen calles».

Hoy día la mayor parte de los edificios son de nueva construcción o se hayan muy modificados por reformas.

Vivienda blanqueada. con algunos elementos de ladrillo. y el segundo piso de tapial

ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, CARRASCALEJO

Chozo de pizarra en Carrascalejo. Se ven las lanchas de la falsa cúpula de pizarra pero ya ha perdido la capa de compresión de tierra que las cubría, o tal vez no se le acabó de echar.

El caserío cuenta sin embargo con bastantes construcciones y algunos rincones que nos pueden dar una idea de lo pintoresco que debió ser el aspecto de estas poblaciones jareñas cuando todavía conservaban su bonita arquitectura popular en pizarra y algo de granito.

Muro de pizarra con adobes en la parte superior

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ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, LA CALZADA DE OROPESA

Casa de la Hidalga en Calzada de Oropesa

Es una localidad de la Campana de Oropesa que como tal está situada en el Campo Arañuelo y es limítrofe con tierras extremeñas, influencia que se deja notar en su arquitectura. La mampostería de granito y algo de pizarra así como el adobe son los materiales más empleados, aunque el ladrillo y la sillería se emplean en las edificaciones y casonas de las clases más pudientes.

Portada de una vivienda en La Calzada de Oropesa

La Calzada cuenta con algunas casas solariegas y viviendas más humildes de típica arquitectura popular que nos invitan a dar una vuelta por el pueblo.

Arquitectura popular de Calzada de Oropesa

Las viviendas modestas suelen estar construidas en adobe con un zócalo de mampostería de pizarra y granito. Los huecos son pequeños y sus paredes enjalbegadas. En el diccionario de Moreno Nieto de 1960 se dice que las cuadras y pajares están dentro de las viviendas, que los tejados son de regular inclinación y que la lumbre es baja con chimenea de campana.

Cerradura de una vivienda de Calzada de Oropesa

Abundan las puertas carreteras con su tejaroz y algunas portadas se realzan con jambas y dinteles de granito a veces rematadas en arco de medio punto.

Muchas de las portadas de Calzada están rematadas en arco de medio punto

Entre las viviendas de más prestancia destacan la antigua casa de los presbíteros y canónigos del siglo XVI al XVIII, la casa curato del XVII, o la casa de los Tebar también de esa centuria, además de algunas viviendas decimonónicas de empaque como la casa de la Hidalga, la casa de La Castilla, la casa de los Huertas Vega y algunas más repartidas por el casco urbano. Las portadas con arco de medio punto en piedra nos recuerdan a las viviendas extremeñas.

Casa curato de La Calzada de Oropesa

Desde el punto de vista etnográfico debemos destacar también la existencia de varios lagares, uno de los cuales, en la llamada Casa de la Hidalga, es de los tradicionales de viga con tornillo de madera y se encuentra junto a un gran número de útiles y herramientas de la cultura rural de La Calzada. También se reparten por el término algunos hornos de tejares.

Otras dos casonas de La Calzada de Oropesa

El denominado ventorrillo daba servicio a los trashumantes que recorrían las cañadas y cordeles que surcan el término.

Vivienda humilde en La Calzada de Oropesa

 

ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, CAMPILLO DE LA JARA

Vivienda típica de Campillo en el llamado barrio de la Zorra

Campillo pertenece a la comarca de La Jara, tierra histórica de Talavera. Se sitúa en territorio especialmente pizarroso por lo que éste es el material más abundante en sus construcciones.

A veces se rematan los muros con pizarra en el extremo lateral de los tejados

Los edificios más numerosos se levantan en mampostería de pizarra con barro como aglutinante. También existen partes y construcciones auxiliares en las que podemos ver el adobe o el tapial, pero en menor medida. La pizarra más fina se utiliza en algunos remates de los muros que sostienen los tejados protegiéndolos.

A veces se redondean las esquinas por hacerlo necesario el pequeño tamaño de la mampostería de pizarra

La mayor parte estaban enjalbegados pero también hay algunos que han sido revocados y pintados, tanto la pared como el recercado de puertas y ventanas con las casas de típica arquitectura jareña con ventanas con arco de medio punto y reja carcelera sencilla.

Ventana protegida y reforzada por visera o pestaña de pizarra

Ventana típicamente jareña recercada y con dintel de medio punto rebajado

Algunas ventanas están protegidas por una especie de visera de pizarra que sobresale del muro encima del dintel.  El hecho de no contar con grandes bloques de pizarra en la mampostería hace que sea más fácil remata las esquinas redondeándolas por no utilizarse la sillería granítica en esta zona pizarrosa.

Algunos edificios típicos en Campillo

La descripción que se hace de la vivienda campillana en 1960 es así: «la casa está construida de piedra de pizarra; tiene el tejado a dos aguas, con poca inclinación, y la fachada enjalbegada. La habitación principal es la cocina. Los suelos son de pizarra; las ventanas pocas y de pequeño tamaño.

Lagar construido con pizarra enjalbegada en Campillo de La Jara. Obsérvese la chimenea de gran tamaño y la conducción que vertía al arroyo cercano

La habitación principal es la cocina. El piso superior está destinado a granero y todas las casas tienen corrales muy amplios en los que se hayan situados los pajares, cuadras y tinadas.»

Conjunto de edificaciones en pizarra en Campillo de la Jara

Resumiendo. Campillo es un pueblo típico de la Jara Baja. Conserva una arquitectura popular con numerosos rincones tradicionales, principalmente en los modestos arrabales de La Pasión y del Calvario, también conocidos como barrio de la Zorra. Están situados al este del casco, sobre una zona elevada, y constituyen un bonito conjunto bastante bien conservado y homogéneo, donde son numerosas las construcciones de vivienda con anejos de utilidad agropecuaria como las huertas o los corrales.

Alacenas en el muro de una vivienda derribada

El trazado de las calles es irregular y abigarrado, con los muros de mampostería de pizarra a veces enjalbegada, pequeñas ventanas y remate redondeado en sus esquinazos. Es característico del casco urbano la alternancia de las edificaciones con espacios todavía dedicados a prados, huertas u olivares sin que, como sucede en otros pueblos de La Jara, el caserío esté tan concentrado.

ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, CALERUELA

El granito y el adobe son los materiales constructivos más frecuentes en Caleruela

Esta pequeña población de la Campana de Oropesa cuenta con una arquitectura popular que todavía nos muestra numerosos edificios de interés.

Portada carretera típica de Caleruela. En este caso está enmarcada en ladrillo, aunque la mayoría se hacen de sillería en la zona

Se encuentra situada en las estribaciones de la pequeña sierra de la Ventosilla, formación granítica en cuya ladera norte se sitúan la mayoría de los pueblos de esta comarca.Todo el Campo Arañuelo es sumamente arenoso por lo que, aunque el adobe y el tapial es frecuente entre los materiales elegidos, es poco el barro de calidad disponible para levantar los muros con estos aparejos. Sin embargo, los materiales más empleados son la mampostería de granito en forma de sillarejo no muy trabajado, y sillares enmarcando portalones y huecos de las casas más pudientes.

Patio enlosado típico de Caleruela en una vivienda del siglo XVIII

Son muy características de esta comarca los portalones para el acceso de carros y vehículos con buena sillería y los característicos topes graníticos o cantoneras para evitar que los carros puedan rozarse contra las jambas. Como en toda la Campana de Oropesa, son frecuentes los patios solados con grandes lanchas de granito y su pozo del mismo material.

Rincón de arquitectura popular en Caleruela

El adobe y el tapial se utiliza, como viene siendo habitual en los pueblos que vamos mostrando, en el segundo piso destinado a trojes y pajares, así como en tapias de corrales, huertos y otras construcciones auxiliares.

Vivienda enteramente construida en granito con puerta carretera de sillería del mismo material.

Tenemos que señalar también la existencia de algún muro con esgrafiados y arquitecturas fingidas en sus muros.

Esgrafiado decorativo en una de las fachadas de Caleruela

Vemos en sus calles algunas rejas del siglo XVII y XVIII así como las llaveas y herrajes de puertas de Bernardo Igual, el herrero de Alcolea que las comercializó por toda la zona.

Llavera y tirador típico de la Campana de Oropesa, muchos de ellos obra de bernardo Igual

En el diccionario de Madoz informan de que a mediados del siglo XIX había tres calles y algunas «callejuelas». Y ya en 1960 la casa «suele estar construida de adobes, tiene la fachada enjalbegada y el tejado a dos vertientes con bastante inclinación. Consta de dos plantas. Las cuadras y los pajares suelen estar en las casas. La cocina es de lumbre baja y está provista de campana. como leña se utiliza la leña de encina»

Algunas apreciaciones parecen inexactas pues realmente predomina el granito, aunque el adobe se utiliza en trojes y construcciones auxiliares.