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ARQUITECTURA POPULAR II: EL GRANITO

ARQUITECTURA POPULAR II: EL GRANITO

Mampostería de granito con ripio de pizarra y ladrillo en Aldeanueva de barbarroya
Mampostería de granito con ripio de pizarra y ladrillo en Aldeanueva de barbarroya

Varios son los afloramientos graníticos de la comarca en estudio, el más extenso es el formado por la sierra de San Vicente y las elevaciones, próximas a Talavera de El Berrocal que no son sino prolongaciones hacia el oeste de esa tierra.

Desde la desembocadura del rio Jébalo, el Tajo vuelve a encajonarse y hace asomar el zócalo continental pétreo, de ahí que hasta su entrada en Extremadura, los pueblos más cercanos a sus orillas dispongan de granito en abundancia para sus construcciones. Lugares como Aldeanueva de Barbarroya ya en tiempos de Felipe ll tenían las casas «hechas de piedra e tierra e teja, todo del mesmo lugar».

En la orilla norte la abundancia de la roca se extiende hacia el norte alcanzando a Oropesa y los demás pueblos de su entorno más o menos encaramados en la sierrecilla granítica que domina todo el Campo Arañuelo, y así por ejemplo Herreruela en el siglo XIX y según Madoz, tiene sus casas fabricadas «de piedras de grano sin labrar con bastantes tapias toscas y de poco precio». Otros afloramientos graníticos mas puntuales salpican el territorio, como es el caso de Santa Ana de Pusa, Navalcán y Parrillas.

Enlosado granítico en Herreruela de Oropesa
Enlosado granítico en Herreruela de Oropesa

Esta roca se utiliza en toda su variedad de dimensiones y formas, como por ejemplo los fragmentos de menor tamaño, y más o menos aplanados, que se utilizan como «ripio». Éste es el relleno que separa los bloques de mampostería, calzando y ajustando a los mismos por presión. Este ripio procede en muchas ocasiones de la fragmentación de los materiales rocosos quebrados o desechados, y así lo define el «Diccionario de Autoridades».elementosarqgranito

Cuando las piedras son de formas más cúbicas y de un mayor volumen se utilizan para la construcción de los muros “en seco” si las piedras no están unidas por argamasa, o en mampostería cuando sí que se utiliza mortero de cal para la unión de los bloques entre sí, pero sin guardar orden en tamaños y medidas. Puede que para ir conformando el muro se utilice en lugar del mortero de cal y arena simplemente el barro como aglutinante en los muros.

Cantero introduciendo las cuñas en las cuñeras que ha labrado previamente
Cantero introduciendo las cuñas en las cuñeras que ha labrado previamente

Como los suelos de estas zonas graníticas suelen ser aptos principalmente para pastos, las “cercas” y “vallaos” que separan unos prados de otros se fabricaban en seco con las piedras que, dispersas por los prados, molestaban el crecimiento del pasto en esos mismos terrenos. Con una “narria”, que es una rastra triangular de palo tirada por caballerías y sin ruedas.  Se transportaban los grandes bloques de piedra de un lugar a otro sirviéndose del auxilio de palancas y de rodillos.

Los vallaos se levantaban con piedras de diferentes tamaños; desde pequeñas lanchas superpuestas hasta grandes lajas colocadas verticalmente, pasando por los más habituales bloques de tamaño medio y formas más o menos cubicas. Cuando sobraba piedra de la limpieza del prado se amontonaba en los llamados majanos, que en ocasiones servían parael deslinde de tierras o el señalamiento de caminos.

Las grandes lanchas graníticas se utilizaban también como dinteles de las «porteras» de entrada a cercas y corrales. El granito ya trabajado sirve asimismo para todo tipo de recercado de vanos, jambas, dinteles, ménsulas, etc. Los postes graníticos se utilizaban para sostener las parras y enramadas, y en longitudes memores para el tendido de vallados de alambre. El granito labrado o sin labrar se ha utilizado para el enlosado de zonas húmedas (abrevaderos, lavaderos) y encenagadas por el estiércol (corrales, cochineras), o simplemente para el piso de patios y viviendas.

Puerta de un corral formada por grandes bloques graníticos como jambas y dintel
Puerta de un corral formada por grandes bloques graníticos como jambas y dintel

Aunque no es muy frecuente, pequeños lentejones sin labrar colocados en hileras de piedras inclinadas en un sentido las de una fila y en el opuesto las de la siguiente, es decir «en espiga», se utilizaban para la elevación de cercas en lugares donde no abundaba el material de mayor tamaño. Otras veces se uülizaban estas losetas irregulares como remate superior de los vallados en una sola hilera.

Hasta ahora hemos visto, sobre todo las formas de utilización del granito tal como se encuentra en la naturaleza. Si ya intervienen los canteros nos encontraremos con distintos grados de trabajo y acabado en la piedra. El «esbastao» consiste simplemente en eliminar, con una maceta o una almadana los ángulos y salientes de las piedras que nos son molestos para su utilización. La piedra “del corte” es aquella que se ha obtenido por fragmentación de un batolito mediante cuñas metálicas que se introducen en las «cuñeras», éstas son orificios longitudinales abiertos en la roca con punteros.

Portada típica de la zona de la Campana de Oropesa en sillería granítica
Portada típica de la zona de la Campana de Oropesa en sillería granítica

Con esta operación se consiguen formas de escaso acabado que el «abujardao» procura hacer menos toscas; la bujarda es una herramienta con forma de mazo pero con salientes múltiples y piramidales en su cara de impacto. El picado, labrado, e incluso lijado de la piedra acabarán dando una textura más o menos fina a la misma. Se denomina sillería a la construcción con estos materiales debidamente escuadrados y labrados.

Muro de mampostería en Herreruela con sillería en la ventana
Muro de mampostería en Herreruela con sillería en la ventana

La fragilidad y descomposición, el color, y el grano de la piedra ha dado fama a determinados pueblos por la calidad de su granito como es el caso de Valdeverdeja, Lagartera o AIdeanueva de Barbarroya. En otros lugares como la sierra de San Vicente se ha trabajado poco la sillería, aunque sí que abunda la mampostería, en parte, por una menor calidad de los granitos de la zona.

PIEDRA, MADERA Y BARRO

PIEDRA, MADERA Y BARRO

Un relato sobre arquitectura popular en La Jara

Casa de majada en El Portezuelo, junto al río Jébalo
Casa de majada en El Portezuelo, junto al río Jébalo

Mariano miraba a su mujer que se despertaba remolona sobre el lecho de retamas y paja del chozo. El ruido que hacía el pastor al soplar sobre el fuego había despertado a Crisanta. Se volvió perezosa y su mirada se cruzó con la del hombre que era su marido desde hacía dos años y que compartía felizmente su pobreza con ella.

Pero ese día amanecía radiante y podía verse el cielo castellano, el cielo invernal más azul, por la abertura que dejaba la manta que su marido había colocado en la puerta para impedir el paso de la humedad de la mañana. La leche recién ordeñada hervía ya en el cazo que Mariano compro el día que fueron con su tío el arriero a Talavera.

Casi ningún pastor podía permitirse el pequeño capricho de ir de viaje de novios, pero él siempre había sido el favorito de su tío e incluso les invitó a comer y dormir en una fonda llena de tratantes y algún viajante de mercería. Por la noche les llevó al «liceo», una iglesia abandonada por los frailes y dedicada ahora a salón de baile donde esa noche tocaba una orquesta de Madrid. Bebieron gaseosa y vino y fue tal vez la noche más feliz de sus vidas.

Después, la soledad de la sierra, el ruido de los búhos,  los aullidos de los lobos y los jabalíes hozando en el prado habían sido los sonidos, tan terroríficos al principio, que impedían a Crisanta conciliar el sueño. Aunque poco a poco había ido acostumbrándose, como al intenso olor de cabra que despedían las ropas de su marido, ese olor que se le hacía casi agradable cuando en mitad de la noche despertaba asustada y se acurrucaba con su hombre.

Pozo y casa en la dehesa de Montarcos, en belvís de La Jara
Pozo y casa en la dehesa de Montarcos, en Belvís de La Jara

Por entre las juntas de las pizarras que formaban la bóveda del techo salía el humo del hogar, pero la leña húmeda consiguió hacer toser a la mujer. Mariano al levantarse apenas emitía algún gruñido antes de irse a ordeñar, pero más solícito que de costumbre, arropó a la mujer y dijo:

­-Quédate otro rato, anda.

-Tenía que quedarme preñada todos los días, para que así miraras por mí -respondió sonriendo la mujer- ¡Anda bolo! Que yo iré limpiando, vete al ganao.

Mientras el pastor estaba de careo veía de lejos a su mujer afanarse cogiendo leña y acercándose a la fuente a por agua. Andaba ya torpe con la tripa, estaba de seis meses y pronto tendría que irse con su madre al pueblo. No debía parir en aquel chozo y su hijo no se criaría ahumado en aquel cuchitril. Si las cabras parían bien sacaría un poco de dinerillo y acometería su proyecto, haría una casa para su familia.

Mientras pensaba en esto, Mariano tomó una plancha de corcho y con navaja tan gastada como afilada comenzó a darle forma redondeada a uno de los bordes, después la uniría a otras piezas con virus de jara y formaría una cuna para su hijo. Ya había matado otros ratos de pastoreo tallando un sonajero de una rama de espino y después haría un castillejo de corcho para meter al chaval mientras la madre se afanaba en la majada.

Su hermano le trajo al monte la noticia, la partera había dicho que era un muchacho muy hermoso. El pastor bajó al pueblo con las monedas que le habían dejado los cabritos. Antes de que volvieran al monte su mujer y el niño tenía que cubrir aguas.

Fue al herrero y encargó ochenta clavos para unir las alfangías a la viga maestra. En el comercio le vendieron cuatro costales de cal de Montesclaros. Aunque la casa iba a levantarla de piedra y barro necesitaría algo de argamasa para la chimenea y el caballete del tejado. Bajó después al tejar de tío Jacinto que había sido amigo de su padre, Mariano le echaría una mano y así las tejas le saldrían apañás de precio. Ya podía empezar pues el resto de lo que necesitaba para su casa lo tenía en el monte: piedra, barro y madera.

En una solana frente al arroyo decidió hacer los cimientos, cortó las jaras e igualó el terreno tirando con una cuerda el trazado de los muros. Tomó su azada y fue excavando los cimientos. En algunos lugares la pizarra se encontraba somera y tuvo que romperla con una cuña y la almadana, mientras que en otras partes de la cimentación el desnivel hizo necesario que fuera con el borrico a por grandes cantos rodados del arroyo para rellenar la zanja.

Con paciencia fue levantando las paredes, primero una fila de lanchas de pizarra y luego, para sentar la hilera siguiente, una capa de barro que había traído de los trampales, donde tantas veces se atascaba la borrica al pasar con el arado. Mariano iba dando la vuelta a las lajas hasta encontrarlas la cara adecuada en lo que parecía un juego de rompecabezas con un ritmo tan lento que, al principio, le hacía pensar a Mariano que su hijo ya habría entrado en quintas cuando él acabara la casa.

Pero cuando terminó la jornada y observó su obra mientras devoraba una gruesa loncha de tocino con largos y pausados tragos de vino, pudo calcular que en unas semanas habría levantado los muros y, aunque le dolían los riñones, sonreía mientras ordeñaba a las cabras pensando en la cara que pondría Crisanta cuando viera su nuevo hogar.

Con la ayuda de su hermano bajó hasta el arroyo a por el tronco de fresno que había escogido con tanto cuidado para descortezarlo y así evitar que se pudriera o se lo comieran las termitas. Invitó a los pastores vecinos que le ayudaron a subir la viga maestra y luego se bebieron el aguardiente que guardaba para una ocasión así. Sobre la viga clavó las alfangías y sobre ellas las jaras y la torta de barro que iban a sostener a las tejas.

Piedra, madera y barro, un hogar que nacía de la tierra, que era parte de esa tierra en la que luego él y su mujer y su hijo y los hijos de sus hijos se iban a deshacer en polvo con el que otros que vendrían después  amasarían el barro de sus casas.

Arquitectura popular en Aldeanovita

ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO: CERVERA DE LOS MONTES

Ventana enjalbegada en Cervera de los Montes

Cervera de los Montes es una localidad cercana a Talavera situada en la subcomarca de El Berrocal. Y como ese nombre indica se trata de un territorio granítico y su mampostería de piedra es su principal material de construcción.

Cerradura y cerrojo en una casa de Cervera

Los muros se levantan en mampostería y sillarejo en general bastante irregular, aunque también hay edificios más modernos o de servicio público que están erigidos con sillería, Entre ellos el viejo edificio hoy convertido en casa de vecinos, donde se alojaban ciertas dependencias de las Reales Fábricas de Seda de Talavera. La mayor de las casas tradicionales son de dos plantas, la vivienda en la baja y la troje en la alta, aunque también entre las casas más recientes existen edificios de dos plantas reales, y no el bajo granero de las trojes

Típica portada de Cervera

Muchas de ellas tienen un patio que precede a la vivienda al que da acceso una puerta protegida por tejadillo o por un bloque de piedra a modo de dintel. En otros casos la puerta tiene dimensiones de portón o incluso de puertas carreteras. Estas mismas puertas dan también acceso a pajares y corrales. El piso tradicional era de ladrillo aunque calles y corrales se hallaban empedrados.

Foto de 1960 de una de las calles de Cervera. Del libro de Moreno Nieto «La Provincia de Toledo»

El piso era de lanchas de piedra o de ladrillo, aunque más recientemente se solaba con baldosa hidraúlica. Los huecos son pequeños como sucede en todas las construcciones de mampostería poco trabajada, aunque en las esquinas algunas cuentan con sillería, aunque no muy elaborada en general.

Casa en cervera de mampostería ripiada y ventana con típico cerco enjalbegado.

También en algunas edificaciones más modernas se mezcla la piedra con el ladrillo, y en edificaciones secundarias podemos ver algunos muros o medianeras de adobe.

Muchas de las puertas y ventanas están recercadas y enjalbegadas, aunque hay viviendas completamente blanqueadas.

Plaza de Cervera en 1960
Cuadra y corral en Cervera de los Montes

ETNOGRAFÍA DE UN PUEBLO, CASTILLO DE BAYUELA (III)

ETNOGRAFÍA DE UN PUEBLO, CASTILLO DE BAYUELA (III)

Cultivos y arquitectura popular

Espada de espadar el lino y rueca para hilar
Espada de espadar el lino y rueca para hilar

En el siglo XVIII se nos dice que la mayor parte de las parcelas de regadío se dedican al cultivo del lino, sesenta fanegas nada menos son para este aprovechamiento que junto al de la morera son los dos grandes desaparecidos en la historia de la Sierra de San Vicente. Vamos a acudir a un paisano nuestro, el talaverano Gabriel Alonso de Herrera para saber algunos datos de cómo era el cultivo tradicional del lino, este clérigo de la parroquia de San Miguel que durante el siglo XVI vivió en Talavera sacó de sus vivencias por toda la comarca sus conocimientos para escribir el primer tratado de agricultura de España y uno de los primeros que en Europa intentaban hacer una ciencia del cultivo de los campos. Hoy da nombre a un instituto donde estudian muchos de los hijos de este pueblo. Pues bien sobre los tipos de lino dice: “ Uno es invernizo, que se siembra antes del invierno que en algunas tierras llaman vayal, otro hay que se siembra a la primavera, que es por hebrero o marzo, y porque se riega llaman regantío”

Aparece una palabra que a todos os sonará, vayal y que es una bayuela, sino un diminutivo de vayal, yo estoy con los que mantienen que el nombre de vuestro pueblo y el apellido de bayolero por el que se conoce a los vecinos de aqui deriva directamente de estos linares ya desaparecidos.

Y sigue Alonso de Herrera: “ Cuando lo arrancaren han de hacer pequeños manojos…unos lo sacuden sobre sábana y otros con un peine de madera tan estrecho de púa que la cabezuela donde está la simiente no pueda pasar..y luego lo lleven al río… pónganle pesas encima porque ello es muy liviano…después bien enxuto y soleado, tráyanlo so techado, y antes que lo majen pónganlo en lugar algo húmido que la hebra tome correa, que si así seco lo majassen y espadassenc ortaríen la hebra y perdería mucho. Esto hecho entréguenselo a las mujeres que hagan dello como saben y lo pongan en perfición”

He leido en un artículo de AGUASAL como se guarda todavía memoria de los lugares donde se cultivaron los últimos linares y las piedras donde se majaba el lino virgen, y cómo todavía se guardan algunas espadas de madera de espadar el lino y algún peine de púas para obtener la fibra vegetal además de algunas mañas de esta fibra vegetal.

Molino de agua del arroyo Saucedoso
Molino de agua del arroyo Saucedoso

En el Catastro de Ensenada se hace también referencia a los olivares de donde se obtenía la aceituna que más tarde se molturaría en los lagares o molinos de aceite del pueblo. En aquella época eran dos y hoy todavía queda algún resto del llamado molino del Cura, hoy todavía se puede recrear la planta de sus instalaciones.

En cuanto al vino, hemos visto que en época tan temprana como el siglo XIV ya se hace referencia a las “viñuelas del castiello”. Todavía en la actualidad quedan algunas bodegas donde se mimaba la producción vinícola de la zona que, en el caso de una de las aldeas de Castillo, como es Hinojosa llegó a tener cierta fama.

Entre las instalaciones preindustriales de interés en Castillo de Bayuela debemos destacar la molinería de sus arroyos, nada menos que ocho molinos de agua eran movidos por el Guadmora y el Saucedoso. Son preciosas muestras de arquitectura popular en granito que debéis conservar, son molinos de cubo, de rampa y algunos de cubo-rampa según la terminología que utilizo en mi trabjo sobre los molinos de la provincia, el molino fue siempre lugar de trabajo pero también de encuentro, de vida y porqué no decirlo, de sisa y de estraperlo. Nos llevaría mucho tiempo hablar de su funcionamiento, de la maquila, de sus presas de sus canales de sus cárcavos y rodeznos, pero quede constancia de nuestra referencia a los molinos de agua, primera máquina que ahorra tiempo y esfuerzo al ser humano.

Ejemplar de vivienda arquitectura popular tradicional en castillo de Bayuela. Mampostería de granito con piso bajo blanqueado
Ejemplar de vivienda arquitectura popular tradicional en castillo de Bayuela. Mampostería de granito con piso bajo blanqueado

Ya me he referido a la belleza que como arquitectura popular tienen los edificios molineros, pero hay muchas otras muestras de esa arquitectura tradicional  que tuvimos tiempo de analizar en una conferencia anterior monográfica sobre ese tema. Pero recordemos que la sencilla forma de costruir de estas sierras hunde sus raices en el mundo céltico de las edificaciones redondas con techos vegetales que luego se transforman en falsas bóvedas por superposición de lanchas de granito, es el caso de los chozos y las cochineras, repartidas por vuestros montes. La arquitectura popular tiene una característica fundamental que es la utilización de los materiales más inmediatos y así el granito en mampostería y en más raras ocasiones en sillería predomina sobre otros materiales como el adobe y el tapial que se reservan para construcciones secundarias o para aumentar la altura de las escasas viviendas dobladas. Ese segundo nivel de vuestras casas donde se guardaba la paja y que os valió el nombre que se os aplica en el conocido dicho “ Los de Castillo pajariegos, que toda la paja encierran y un año que no la cerraron se murieron las becerras.”

Cerradura tradicional de madera empleada en muchas puertas y porteras de la Sierra de san Vicente
Cerradura tradicional de madera empleada en muchas puertas y porteras de la Sierra de san Vicente

La tradición arquitectónica de los pueblos serranos abulenses se deja también sentir en vuestras viviendas tradicionales: bajos perfiles de prolongadas techumbres, pequeños huecos y vanos y sobriedad absoluta en la ornamentación. Si acaso alguna cerradura en la que el herrero se entretuvo en adornar con motivos sencillos.

Pero no debemos olvidar las encantadoras construcciones secundarias como los pilones graníticos, los abrevaderos y comederos de animales vaciados en la piedra o en grandes troncos, las parideras, las majadas, los ameales, las fuentes y los puentes de bloques ciclópeos de granito, ese granito que también sirvió para labrar las cruces del calvario o la calavera que preside el cementerio, porque hasta en el cementerio se puede encontrar el sabor de la cultura popular y alli también me adentré con todo respeto y contemplé algunas de esas preciosas lápidas de cerámica de Talavera que tienen escritos bonitos epitafios imaginados por el corazón sencillo de un labrador que ha perdido a un ser querido, casi siempre algún niño.

No había sin embargo lavaderos en Castillo, las mujeres se encontraban en el arroyo y allí cambiaban impresiones y chascarrillos, hoy la consulta del médico y los comercios han sustituido a ese lugar de encuentro que era la fuente o el lavadero.

Pero volvamos otra vez doscientos años atrás y analicemos la sociedad bayolera de entonces: Dos clérigos representaban a la iglesia en el pueblo, los funcionarios de entonces entre comillas eran un administrador del señor feudal, un cirujano y un boticario, un maestro de primeras letras y un escribano;  hoy, la mejora de los medios de comunicación y el falso atractivo de la ciudad hace que ni los sanitarios, los maestros o los administrativos vivan en los núcleos rurales en su mayoría, este hecho disminuye de alguna manera el dinamismo social de nuestros pueblos.

Pozos y pilas en Bayuela

Los chozos de las Tierras de Talavera

LOS CHOZOS

Chozo en Navalmoralejo

Aunque más adelante estudiaremos los chozos de cada una de las subcomarcas talaveranas,hoy amos a dar una visión general de los mismos.

Son las construcciones más sencillas de la arquitectura popular de la comarca los pintorescos chozos que se levantan en mampostería de la piedra local, en estos dos casos granito y pizarra, o ambos combinados, a veces unidas las piedras con barro y otras a piedra seca.

Chozo de pizarra en término de Aldeanueva de San bartolomé
Chozo de pizarra en término de Aldeanueva de San Bartolomé

Sus muros suelen tener un hueco de entrada con puerta de madera, si se conserva, y muchas veces sin ningún otro hueco, salvo algún ventanuco.

Los techos están rematados en falsa cúpula construida por aproximación de lanchas de piedra y con una capa de compresión impermeabilizadora de tierra sobre ellas. En Gredos los chozos mantienen sus cubiertas vegetales de piorno o escoba según la altura. También en la sierra hay un espacio delante de los chozos con bancos de piedra en torno a un vallado protector enlosado que se llama «estanza»

Chozo de granito en término de Segurilla
Chozo de granito en término de Segurilla

Se solían utilizar para alojamiento temporal de pastores y en ocasiones como refugio para estancias temporales de aprovechamiento agrícola de viñas, olivares, huertos etc

Suelen ser de planta redonda, aunque en algunas ocasiones son más cercanas a la planta cuadrada o incluso rectangular, que las hace parecidas a las navetas prehistóricas de Menorca.

Chozo de Valdeverdeja de planta rectangular en el arroyo de los Pozos

En su interior encontramos pocos elementos constructivos. Vemos alguna alacena hecha en el propio muro para salvaguardar de insectos y roedores los víveres. En escasas ocasiones cuentan con una chimenea muy sencilla o simplemente una lancha de piedra que se desplaza para que salga el humo; En los chozos de Gredos hay una lancha que sobresale del muro llamada tiznera y que desvía las chispas para que no se prendan las techumbres vegetales que abundan más en la sierra. y también encontramos algún banco de piedra.

Falsa cúpula de un chozo vista desde el interior.

Los suelos pueden estar enlanchados, empedrados o simplemente con una capa de barro comprimido. Antiguamente esos suelos se enlucían con boñigas de vaca disueltas en agua que luego se endurece y hasta se puede fregar.

En ocasiones las paredes interiores están enfoscadas con barro e incluso enjalbegadas

Choso en término de Gamonal

 

ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, CASTAÑAR DE IBOR

Arquitectura popular de Castañar Ibor

Castañar de Ibor está situado en las sierras de las Villuercas donde abunda la cuarcita y la pizarra por ser un relieve Apalachense como el de La Jara, que es por ello el primer material utilizado en sus construcciones. Históricamente perteneció a las Antiguas Tierras de talavera y por eso lo traemos aquí, pues como vemos en las fotografías su arquitectura es muy parecida a la de la comarca talaverana de La Jara, a la que perteneció.

Zaguán de una viviendo de Castañar con sus alacenas con modesto ajuar, su mesa tocinera y el suelo de pizarra

En el siglo XVI se dice que las «casas son de piedra e tierra e madera que se saca de las mismas casas» , aunque yo creo que lo que quiere decir la encuesta de Felipe II es que los materiales se sacaban del mismo entorno, pues los bosques de la zona permitían el autoabastecimiento sin necesidad como en otros casos de traerlas vigas de Gredos.

Podemos observar pajares y corrales construidos en cuarcita y pizarra

Al ser los bloques de cuarcita y pizarra de mayores dimensiones que en otros lugares, el aparejo permite tener dos pisos de mampostería, aunque también los podemos ver de adobes o tapial. Aun así no son lo suficientemente grandes para hacer los esquinazos, por loq ue algunas construcciones secundarias tienen redondeadas las esquinas.

Edificio de tres plantas, escasos en nuestro entorno. Se observa una ventana recercada con decoración pintada

Al ser construcciones más serranas , se pueden ver algunos modestos balcones en la segunda planta. Muchos muros están blanquedos , especialmente alrededor de puertas y ventanas ,y otros enfoscados con cal y arena en parte de su superficie.

Grupo de construcciones tradicionales en Castañar de Ibor

ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, EL CASAR DE TALAVERA (o del Ciego)

Rótulo del lugar de El Casar

Este pueblo situado a las orillas del arroyo de Malojo que baja desde la cercana sierrecilla de El Berrocal se llamó antes El Casar del Ciego por se invidente su primer habitante.

Por ello su arquitectura se ha levantado mayoritariamente en mampostería de granito, aunque en mucha menor medida  se utilizó el ladrillo, el adobe y el tapial en su pequeño caserío.

Muro de mampostería granítica en El Casar

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ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, CARRASCALEJO

Chozo de pizarra en Carrascalejo. Se ven las lanchas de la falsa cúpula de pizarra pero ya ha perdido la capa de compresión de tierra que las cubría, o tal vez no se le acabó de echar.

El caserío cuenta sin embargo con bastantes construcciones y algunos rincones que nos pueden dar una idea de lo pintoresco que debió ser el aspecto de estas poblaciones jareñas cuando todavía conservaban su bonita arquitectura popular en pizarra y algo de granito.

Muro de pizarra con adobes en la parte superior

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ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, CAMPILLO DE LA JARA

Vivienda típica de Campillo en el llamado barrio de la Zorra

Campillo pertenece a la comarca de La Jara, tierra histórica de Talavera. Se sitúa en territorio especialmente pizarroso por lo que éste es el material más abundante en sus construcciones.

A veces se rematan los muros con pizarra en el extremo lateral de los tejados

Los edificios más numerosos se levantan en mampostería de pizarra con barro como aglutinante. También existen partes y construcciones auxiliares en las que podemos ver el adobe o el tapial, pero en menor medida. La pizarra más fina se utiliza en algunos remates de los muros que sostienen los tejados protegiéndolos. Seguir leyendo ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, CAMPILLO DE LA JARA

ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, LA CALZADA DE OROPESA

Casa de la Hidalga en Calzada de Oropesa

Es una localidad de la Campana de Oropesa que como tal está situada en el Campo Arañuelo y es limítrofe con tierras extremeñas, influencia que se deja notar en su arquitectura. La mampostería de granito y algo de pizarra así como el adobe son los materiales más empleados, aunque el ladrillo y la sillería se emplean en las edificaciones y casonas de las clases más pudientes. Seguir leyendo ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO, LA CALZADA DE OROPESA