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RUTA POR RIOCUEVAS A LAS CHORRERAS DE LA LANCHA

RUTA POR RIOCUEVAS A LAS CHORRERAS DE LA LANCHA

Embalse de Ríocuevas al comienzo de nuestra ruta

Este río nace de la espalda de los Galayos, desde donde se dirige en dirección sudeste hacia Arenas de San Pedro. Pasa por las majadas del Hoyuelo, y después por unas pintorescas chorreras por donde el agua se reparte en chorros y láminas de agua que discurren por el batolito granítico. Junto a estas chorreras se pueden observar unos magníficos ejemplares de pino autóctono, tal vez los más impresionantes de la sierra. Sigue después bajando el río por un cauce cubierto de cepellones.

Haciendo queso en un chozo, aunque los «reores» o moldes ya no son de esparto sino de plástico

Pero nosotros vamos a ascender desde Arenas y para ello comenzaremos nuestro recorrido desde la presa del mismo río que se encuentra junto a la salida de Arenas por la carretera de Guisando. Daremos un agradable paseo por las orillas del embalse subiendo hacia la cabecera de la presa, para después ascender por un camino que nos lleva a la carretera antes aludida.

Chorreras sobre La Lancha

Por ella iremos entre pinares, castaños y olivares hasta la población de Guisando que recorreremos hasta su salida por la pista asfaltada que lleva hacia el Nogal del Barranco. Junto al hostal que allí se sitúa, parte una pista que nos llevará hasta una explanada en la que hay una fuente con su pilón y un refugio. Allí tomaremos un camino que sube en dirección norte y llegaremos a cruzar un arroyo. Subiremos ese arroyo por la orilla sur y contemplaremos los ya referidos monumentales pinos autóctonos y unas chorreras que descienden lamiendo grandes bloques graníticos en un paraje singular.

La flórula en primavera es muy variada y abundante en nuestro recorrido

Por ese mismo camino podemos seguir unos dos kilómetros hasta un puesto de cabreros que conserva los chozos, berengones y otras construcciones tradicionales.

 Recorrido aproximado 18 kilómetros ida y vuelta, 5 horas

EL PALACIO DEL INFANTE DESTERRADO EN ARENAS Y VELADA

EL PALACIO DEL INFANTE DESTERRADO EN ARENAS Y VELADA

Palacio de la Mosquera en Arenas de San Pedro, construido para residencia de Luis de Norbón

En Arenas de San Pedro pasó sus últimos días el infante don Luis de Borbón. Había nacido en 1727 y sus padres fueron Felipe V e Isabel de Farnesio. Su hermano mayor fue el rey Fernando VI, pero al morir sin descendencia fue otro de sus hermanos, Carlos III, que a la sazón reinaba en Nápoles, el que se convirtió en el cuarto Borbón de la monarquía española ya que el rey Luis I tuvo un reinado de muy corta duración por su muerte prematura y, de hecho, a nuestro personaje se le puso por nombre Luis en recuerdo de su hermano mayor fallecido.

Familia del infante don Luis pintado por Goya, probablemente entre Arenas y Velada

Con ocho años de edad es nombrado cardenal de Toledo. Éste y otros cargos, entre los que contaba ser maestre de las cuatro órdenes militares fueron atendidos por administradores que gestionaban su considerable fortuna, mientras que Luis residía en la Corte y nunca se ordenó sacerdote, renunciando en 1754 al capelo cardenalicio por graves problemas de conciencia, debido a que, como buen Borbón, su obsesión por el sexo era casi enfermiza, por lo que después de numerosas escapadas y devaneos renunció a la púrpura cardenalicia. Incluso llegó Carlos III a desterrar al pintor Paret por haber hecho presuntamente de alcahuete del Infante en sus salidas amorosas. Entre otras, hubo una amante llamada Mariquita, que tuvo un hijo de sus relaciones y fue desterrada a Palencia por el Consejo de Castilla. Se sabe también que contrajo una enfermedad venérea que hizo renunciar por miedo al contagio a alguna de las reales candidatas a contraer matrimonio con el Infante.

Puerta principal del palacio de La Mosquera

La legislación de entonces, que exigía que el rey fuera nacido en España, habría llevado a que la sucesión de Carlos III no hubiera recaído sobre su hijo, el futuro Carlos IV, sino sobre su hermano Luis, por lo que tanto el Rey como Isabel de Farnesio hicieron toda clase de maniobras para impedirlo, hasta el punto de que Carlos III se llevaba a su hermano a las cacerías para evitar cualquier tipo de intriga que le llevara a la sucesión e incluso al trono.

Acceso por la escalera principal al palacio de La Mosquera

Conociendo de su inclinación por las mujeres, el rey permitió que Luis se casara con una mujer sin sangre real, hija de un militar y de la condesa de Torresecas, lo que sirvió de pretexto para apartarle de la línea sucesoria, siendo incluso desterrado de la corte, de la que debía mantenerse apartado una distancia determinada. Primero se pensó en que residiera en Talavera, pero la distancia a Madrid no era suficiente, por lo que pensó en construir un palacio en Arenas de San Pedro. Mientras se construía el edificio, don Luis vivió largas temporadas en el palacio de los Marqueses de Velada, villa a la que se trasladó frecuentemente con su familia y en la que residió con su pequeña corte, compuesta entre otros por músicos como Bocherini y pintores como Goya o Paret. Fue dueño de colecciones artísticas y científicas de gran valor para la época. En Velada nacieron sus dos hijas y se conservan en su iglesia las crismeras con las que recibieron el bautismo y que regaló el infante a la parroquia. Una de estas “velaínas” sería más tarde la condesa de Chinchón y con ella se casaría el valido Godoy. Fue don Luis protector de las artes y Goya pintó retratos tanto de toda la familia del infante como de las de sus hijas, como el famoso de la condesa de Chinchón que se encuentra en el museo del Prado y en la que se ven las cumbres de Gredos al fondo.

La «velaína» Condesa de Chinchón pintada por Goya

El Infante murió en Arenas, su cadáver fue llevado a la capilla del monasterio de San Pedro y constan en los escritos las protestas de los monjes por mantenerse allí el cuerpo en putrefacción. En 1800 fue llevado con todos los honores a El Escorial. Su sobrino Carlos IV, de paso por Velada, quiso visitar las estancias en las que vivió su desgraciado tío. Su mujer tuvo prohibido ver a sus hijos durante siete años hasta que el Rey lo permitió compadeciéndose de ella, que pasó largas temporadas en Velada. Los sirvientes del Infante vendieron gran parte del patrimonio del palacio de Arenas y muchas de las pinturas y ricos adornos fueron a parar al palacio de Boadilla del Monte, que también perteneció a don Luis.

Jardines de la Mosquera reproducidos en su diseño como los jardines franceses del gusto de la época y de la casa Borbón

EL PALACIO

Sobre el elevado paraje de La Mosquera cedió el ayuntamiento de Arenas los terrenos necesarios para la construcción del palacio del Infante, a cambio de realizar algunas obras de interés para el municipio.

La condesa de Chinchón de niña en un retrato de Goya en el que se ven las cumbres de Gredos.

Se encomendaron los planos a Ventura Rodríguez, que realizó una traza de líneas sencillas. Las obras comenzaron en 1780, aunque finalizaron tres años más tarde sin que se hubieran realizado más que en un sesenta por ciento de la superficie del proyecto inicial, ni se hubiera acabado en todos sus detalles la magnífica portada principal con tres arcos, sobre los que se sitúa un balcón con balaustrada y seis columnas dóricas adosadas. De los jardines apenas queda nada de lo que fueron, pues han desaparecido los adornos, fuentes y esculturas, además de las exóticas especies que los poblaban. En la cercana Casa de Oficios vivían los sirvientes y también había cuadras donde se alojaban los caballos y los perros que tan frecuentemente utilizaba el Infante en su mayor afición después del sexo, la caza. De los cuatro torreones que remataban las esquinas del edificio solamente se construyeron dos. En el interior son de destacar su escalera monumental, sus pisos de piedra, sus novedosas letrinas o el patio con una sencilla fuente.

Vista desde una de las ventanas del palacio de la Mosquera similar al del retrato de Goya de la Imagen anterior.

Pocos años más tarde, invadida España por los franceses, utilizaron el palacio como cuartel general durante su estancia en Arenas y quemaron la villa, sufriendo su población la brutal violencia de las fuerzas napoleónicas.

RUTA A LAS CUEVAS DEL ÁGUILA POR LOS LLANOS

 RUTA A LAS CUEVAS DEL ÁGUILA POR LOS LLANOS

Ermita al inicio de nuestra ruta

Hoy vamos a conocer ese primer núcleo habitado que dio origen a esta población de Arenas y también iremos a las famosas Cuevas del Águila, que se encuentran en el término de Arenas de San Pedro. 

Compuertas de las conducciones de agua del antiguo martinete de Juan Ruliere en Arenas de San Pedro

Desde el llamado puente romano de Arenas tomamos el camino que sale inmediatamente después de cruzarlo por la calle del Martinete, llamada así por haberse situado allí un martinete de batir cobre construido por el francés que fue director de las reales Fábricas de Seda de Talavera y alcalde de Arenas de San Pedro don Juan Rulière. Todavía se puede ver el canal que llevaba el agua hasta esta instalación industrial de siglo XVIII, aunque sus edificios ya han sido sustituidos por naves modernas.

Rótulo de la fuente de Las Brujas en el inicio de nuestro recorrido coincidente con la senda de los Pescadores

Seguimos el camino y dejamos a la derecha, en la otra orilla, las depuradoras de aguas residuales de Arenas. Vamos entre pinos y algunos robles con el monte muy agreste de la otra orilla. Llegamos a la confluencia con el río Pelayos y ascendemos por su orilla norte hasta un viejo puente por el que cruzaremos a la otra orilla para tomar después una senda que desciende paralela al río Arenas aunque bastante elevada sobre el cauce.

Senda de los pescadores por la pista que seguimos en nuestra ruta

Esa senda coincide durante un tramo con una pista forestal que deberemos abandonar para seguir de nuevo la senda que desciende hasta Los Llanos, antiguo despoblado habitado al menos desde el siglo XIV del que solamente se conservan las ruinas de la iglesia junto a un viejo puente desafortunadamente restaurado. A partir de ahí el río discurre por la vega entre regadíos y pequeñas parcelas de huerta hasta su desembocadura en el Tiétar.

Parajes del antiguo despoblado de Los Llanos

Seguimos después por la pista que nos lleva a las cuevas del Águila, descubiertas por unos niños jugando, aunque pusieron en riesgo su vida pues se les acabó la vela o candil que llevaban, y hubieron de buscar la entrada a tientas. Sus grandes salas, muy bien iluminadas, nos hacen disfrutar de una gran variedad de tonalidades en sus formaciones calizas y de caprichosas formas en sus estalactitas y estalagmitas, que a veces sugieren a la imaginación curiosas figuras. 

Restos de Iglesia de Los Llanos

Volveremos a Arenas por la carretera de Los Llanos, que llega a las elevaciones situadas al sur del casco, discurriendo entre parcelas de higueras, cerezos, olivares y huertos con buenas vistas sobre el valle del Tiétar. O también podemos volver siguiendo el margen izquierdo u oriental del río Arenas siguiendo la llamada Senda de los Pescadores que ya hemos descrito en otra entrada de este blog.

Una de las formaciones calizas de las Cuevas del Águila

 Recorrido aproximado 14 kilómetros, 3 horas y media más la visita a las cuevas del Águila

Flora en Arenas de San Pedro

ARENAS DE SAN PEDRO CAPITAL DEL VALLE DEL TIÉTAR

ARENAS DE SAN PEDRO CAPITAL DEL VALLE DEL TIÉTAR

Iglesia de Los Llanos, primera población de la que derivó Arenas de San Pedro

Probablemente el nombre de esta localidad se deriva de la existencia de los arenales traídos y depositados por su garganta en las inmediaciones del actual caserío. San Pedro de Alcántara, patrón de Extremadura y Portugal vino a morir aquí, donde fundó el monasterio franciscano del que luego hablaremos, y de ahí el apellido de esta localidad.

La arqueología de Arenas ha dado hasta ahora pocos resultados sobre pueblos prehistóricos, aunque su término, como todo el entorno, estuviera sin duda habitado por los vettones antes de que los romanos aprovecharan sus recursos mineros de hierro.

Castillo «de la Triste Condesa» en Arenas de San Pedro

El primer asentamiento de su territorio se situaba en la zona de explotación minera de Los Llanos, al sur de su territorio, en el que hoy día todavía podemos ver su antigua iglesia convertida en ermita de Nuestra Señora de los Llanos, de propiedad privada. Este poblado es abandonado según la leyenda cuando una plaga de termitas acaba con los edificios tras una aparición de la Virgen del Pilar en 1054 en el llamado Ojo de la Jara, paraje donde se sitúa el actual casco urbano de Arenas, que entonces era una zona boscosa en la que vivían ermitaños agustinos y los pastores que encontraron la imagen, a los que desde entonces se llamó “pilaretes”. Aunque no solo hubo este asentamiento minero llamado de La Tablada, sino que la propia Arenas y su entorno, incluido Ramacastañas, eran conocidos desde la Edad Media como Las Ferrerías de Ávila, por sus minas y por haber sido repoblada la zona por la ciudad amurallada.

Ventana en el castillo de Arenas de San Pedro

Hay algunos hallazgos arqueológicos que nos hablan de la presencia musulmana en la zona pero es en el siglo XIV cuando Rui López Dávalos consigue del Rey segregar este valle del  de la ciudad de Ávila, concediendo a Arenas su privilegio de villazgo, para, al poco tiempo, lograr que Enrique III se la otorgue para ser así su primer señor feudal, ya que su lugar preeminente en la corte como Condestable le otorgaba gran influencia sobre el monarca.

Dávalos es quien inicia la construcción del castillo de Arenas. Una gran fortaleza levantada con el esfuerzo y contribución de los habitantes del señorío y que ha sufrido numerosas vicisitudes a lo largo de su historia. Cuando cae en desgracia el condestable Dávalos, el castillo pasa a los Pimentel, y su heredera doña Juana Pimentel hereda el castillo, donde se retira tras la ejecución de su marido, don Álvaro de Luna, por lo que se la conoce en la época como “la Triste Condesa”, y así firmaba ella misma. Después, con su hija María de Luna, pasaría a los Mendoza, duques del Infantado. La fortaleza sufre diferentes asedios e incendios que afectan a su estructura, sobre todo en el siglo XIX, cuando es atacado en la Guerra de la Independencia y en las guerras carlistas de 1838. En 1853 es donado al ayuntamiento por el duque de Pastrana para instalar en él el cementerio, aunque también tuvo en algunas épocas funciones de prisión. En la actualidad, ya restaurado, su patio sirve como escenario de actividades culturales y su torre del homenaje cuenta con una muestra de la época medieval y con sala de exposiciones y salón de actos.

Arquitectura popular en Arenas de San Pedro

Se trata de una estructura cuadrangular con torres redondas en las esquinas y una gran torre del homenaje de planta rectangular, con otras pequeñas cuadradas en los lienzos sur, oeste y norte, mientras que en el lienzo oriental su espacio lo ocupa la gran torre del homenaje. Las estructuras que ocupaban el interior han desaparecido pero en sus muros vemos algunas ventanas góticas geminadas enmarcadas en un ajimez mudéjar, algún balcón amatacanado y un balcón modificado en varias épocas. Es monumento histórico artístico desde 1931.

Puente medieval de Arenas de San Pedro, en primer plano la captación del canal del antiguo martinete que fue propiedad de Juan Ruliere, director de las Reales Fábricas de Seda de Talavera

El castillo defendía el puente llamado de Aquelcabo sobre la garganta y a su vez la fortaleza era defendida por ese lado por la propia corriente. Este puente cuya fecha de construcción es difícil de precisar pero que podemos datar en torno al siglo XV, como sucede con otros muchos puentes medievales es conocido como “puente romano”, o también “puente viejo”. Tiene un arco central de mayores dimensiones y dos laterales.

Iglesia de Arenas de San Pedro

Igualmente se encuentra muy cerca del castillo la iglesia parroquial bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción y dedicada a la Virgen del Pilar. Se trata de una construcción que se comienza en el siglo XIV, de donde procede su factura gótica con su espacio interior distribuido en tres naves cubiertas con bóvedas ojivales sobre pilastras y un ábside cuadrado también abovedado. La decoración de bolas nos habla del característico gótico abulense así como su magnífico púlpito de granito. De época posterior es una torre cuadrangular renacentista a la que se asciende por una escalera situada en la curiosa estructura semicilíndrica adosada al exterior. Se remata con balaustrada y es llamada de Santa Bárbara por una inscripción típica de muchas torres encomendándose a la santa para defenderse del rayo.

Decoración en azulejería talaverana de Ruiz de Luna en la iglesia de Arenas de San Pedro

En su capilla mayor destaca la magnífica cerámica talaverana del gran artista Juan Ruiz de Luna, con una serie de paneles sobre los santos de la diócesis de Ávila. A un lado los mártires y en el otro los confesores, aunque hay otros paneles en la iglesia de mayor antigüedad (siglo XVI). Además, debemos destacar en la capilla mayor una pintura de la escuela de Murillo sobre la Asunción.

Humilladero de Arenas de San Pedro

También es gótica la ermita del Cristo del Humilladero que, como tal, se sitúa en una de las entradas de la villa, la oriental.

Del palacio y el convento hablaremos en otra entrada

EXCURSIÓN EN BUSCA DE LOS DIOSES VETTONES ATAECINA Y VAÉLICO

EXCURSIÓN EN BUSCA DE LA DIOSA VETTONA ATAECINA

Embalse de Riocuevas en Arenas de San Pedro

Vamos a hacer una nueva excursión en Gredos que consta de dos partes. La primera de ella es la llamada ruta Triana  del Lancharón y es una de las señalizadas por el ayuntamiento de Arenas de San Pedro.

Tomaremos la carretera de Guisando y a unos trescientos metros del cruce sale una carretera estrecha a la derecha que lleva al muro de la presa de abastecimiento del río Cuevas, pero no la tomaremos todavía pues a la entrada se encuentra un panel informativo de una ruta llamada del Lancharón  que vamos a recorrer subiendo por la carretera de Guisando hasta el primer poste indicador que nos muestra al lado izquierdo de la vía una pista que sube y que nos llevará en una primera subida empinada hasta dar una vuelta al cerro cubierto de pinos y robles con magníficas vistas que se denomina El Lancharón.

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El que lo desee puede prolongar la ruta unos dos kilómetros llegando hasta dar vista al valle donde se sitúa Guisando cerca del collado de la divisoria.

Volveremos después sobre nuestros pasos bajando casi a donde hemos iniciado nuestro paseo, pero antes hay una pequeña entrada junto al muro de la presa antes referida.

Camino de ascenso al Lancharón

Vamos a dar la vuelta al camino de servicio del pequeño embalse en un paseo muy agradable junto a las aguas. Y casi en el reculaje encontramos sobre una roca una escultura metálica que representa a los dioses célticos vettones venerados en la comarca hace 2000 años Ataecina y Endovélico o Vaélico.

La escultura del autor salmantino Fernando Sánchez Banco, estuvo situada en principio en la plaza del ayuntamiento pero mentes cocejiles un anto mojigatas consideraron que era su representación demasiado erótica y se la llevaron a este retirado paraje.

Escultura a los dioses Vaélico y Ataecina de Fernando Sánchez Banco

Vamos a saber algo de estos dioses acuáticos:

Algunas deidades vettonas estaban relacionadas  con el agua como es el caso del culto al dios Vaélico que dejó algunas aras votivas en el entorno del castro de El Raso y la desembocadura de la garganta de Alardos en el Tiétar.

Ya en época romana aunque probablemente sea una deidad de origen anterior también se han encontrado inscripciones en las estelas halladas en la misma Talavera a una diosa también relacionada con las aguas que es la diosa Ataecina, que para algunos eruditos también se relacionaba con los vados de los ríos y con los caminos y cañadas ganaderas.

Es además la diosa del renacer, de la primavera y de la fertilidad, de la naturaleza y también de la curación, tiene relación con cultos lunares y está también relacionada con la noche. Los romanos la identificaron con Proserpina, diosa también de los campos que volvía en primavera desde los infiernos para darles fertilidad. Su hija era Ceres la tan venerada en Talavera en la antigüedad con la fiesta de las Mondas.

Ara dedicada al dios Vaélico, relacionado con ritos acuáticos. Hallada en Candelda

Tiene así mismo la diosa Ataecina una componente como deidad o ninfa protectora de las aguas mineromedicinales, lo que entronca con su carácter de dispensadora de la salud y la fecundidad humana y de los campos. Es por ello que su culto se realizaba en altares o aras ubicados en las cercanías de estas surgencias de aguas que eran consideradas como poseedoras de especiales virtudes, aunque su santuario principal se situara en la lejana ciudad bética de Turóbriga, y aunque el mayor número (unas cincuenta) de las dedicatorias a esta diosa céltica, es en los muros, suelos y alrededores inmediatos de la ermita visigoda de Santa Lucía del Trampal ( palabra que significativamente quiere decir zona encharcada), cercana a la localidad cacereña de Alcuéscar, y levantada en el mismo lugar donde existió un antiguo santuario dedicado a la Dea Sancta Adaegina.

 La nuestra «Señora», «La Santa Señora» o «La Santa Diosa», unos epítetos muy poco frecuentes que también se dan en el dios Endovéllico o Vaélico y demuestran su importancia religiosa. Es representada con diferentes atributos, destacando la paloma blanca, la palma o el ciprés, la vid y sobre todo la cabra, de la que se han encontrado en sus lugares de culto exvotos representándola. Además de invocarla para pedir una curación también se hacía para maldecir a alguien, y el resultado podía ser desde pequeñas aflicciones del maldito hasta su muerte.

Para algunos puede que la diosa que fenicios y cartagineses llamaban Astarté y Tanit, reflejadas en la Dama de Baza y la Dama de Elche, fueran otras iconografías de esta divinidad.  Coincidió en algún lugar de Extremadura que los cristianos mantuvieron su culto bajo la advocación de Santa Eulalia.

En la propia Talavera hay una dedicatoria a esa diosa que dice: “A Ataecina, Flavio, hijo de preso le cumplió un voto con libre ánimo” . También en Caleruela hay otra muy curiosa en la que un soldado llamado Baso, hijo de Ioubeo, “caballero del ala vetona” del ejército romano “puso un ara en cumplimiento de un voto con libre ánimo”

UN PASEO FRESQUITO EN GREDOS LA SENDA DE LOS PESCADORES EN ARENAS

UN PASEO FRESQUITO EN GREDOS

LA SENDA DE LOS PESCADORES EN ARENAS

Una zona empedrada de la senda de los Pescadores
En estos días de calor agobiante es difícil encontrar en nuestro territorio excursiones en las que la temperatura ambiente no hagan muy penosa la caminata.

Hoy vamos a describir una ruta de apenas 12 kilómetros de recorrido y algo más de tres horas de marcha que discurre por parajes bastante sombreados por la vegetación por donde podemos disfrutar del paisaje e incluso de algún chapuzón de refresco.

Se trata de la Senda de los Pescadores en término de Arenas de San Pedro bien marcada como PCRAP-1 y que discurre paralela al río Arenas.

Restos de las estructuras del martinete de Rulière en Arenas de San Pedro

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UNA OBRA MAESTRA DE RUIZ DE LUNA, AZULEJERÍA DE LA IGLESIA DE ARENAS DE SAN PEDRO

Ángeles con guirnaldas representados en la capilla mayor de la iglesia de Arenas de San Pedro

En Arenas de San Pedro podemos visitar varias obras del gran taller de la cerámica talaverana de los Ruiz de Luna.

En 1924 se quemó el retablo de la iglesia de Castillo de Bayuela y don Marcelo Gómez Matías, su párroco, decidió hacer uno de cerámica encargándoselo a Juan Ruiz de Luna, que traemos aquí porque se completaba con unos paneles laterales en los que aparecían cartelas con santos y mártires vinculados a la diócesis de Ávila, a la que hasta los años 50 pertenecía Bayuela.

Don Marcelo marchó años después a un nuevo destino en Arenas de San Pedro y allí promovió a principios de los años 40 la decoración del presbiterio de la iglesia con un motivo similar al de Castillo de Bayuela, aunque completado con unos paneles superiores que ocupaban el espacio bajo los arcos y donde se dibujaban ángeles. El diseño de las representaciones de santos y  las cartelas son muy similares, prácticamente iguales en los dos pueblos, aunque en el de la Sierra de San Vicente se representan además a los apóstoles en una fila de azulejos inferiores. Seguir leyendo UNA OBRA MAESTRA DE RUIZ DE LUNA, AZULEJERÍA DE LA IGLESIA DE ARENAS DE SAN PEDRO

UNA EXCURSIÓN A ARENAS DE SAN PEDRO

UNA EXCURSIÓN A ARENAS DE SAN PEDRO

PALACIO DE lA MOSQUERA EN ARENAS DE SAN PEDRO
PALACIO DE lA MOSQUERA EN ARENAS DE SAN PEDRO

Probablemente el nombre de esta localidad se deriva de la existencia de los arenales traídos y depositados por su garganta en las inmediaciones del actual caserío. San Pedro de Alcántara, patrón de Extremadura y Portugal vino a morir aquí, donde fundó el monasterio franciscano del que luego hablaremos, y de ahí el apellido de esta localidad. Seguir leyendo UNA EXCURSIÓN A ARENAS DE SAN PEDRO