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MOLINOS ÁRABES Y ROMANOS DEL TAJO

IV.- INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DE LOS MOLINOS DE AGUA DE LA PROVINCIA DE TOLEDO

Comenzamos un nuevo capítulo de mi libro agotado «Los Molinos de Agua de la Provincia de Toledo». Describiremos su historia desde los romanos hasta los árabes

Molinos que para algunos son probablemente romanos en el arroyo del Cubillo de Carranque
Molinos que para algunos son probablemente romanos en el arroyo del Cubillo de Carranque

1.-Hasta los árabes

¿Hubo molinos de agua en el valle del Tajo durante la época romana? Puede que la arqueología nos dé algún día una respuesta. Hoy solamente podemos aventurar conjeturas, ya que sí se ha constatado la existencia de presas como la del arroyo de Comeleches (Foto 14)  junto a la villa romana de Carranque y la del molino del arroyo del Cubillo, también próxima a una zona rica en restos arqueológicos como es la de la iglesia visigoda de Melque; ambas presas por su aspecto y contexto pudieran haber sido romanas

Es lógico pensar que si el Fuero Juzgo de los godos hace algunas referencias a la legislación molinera, en Toledo, que fue capital de la Hispania Visigoda, hubiera existido alguno de estos artificios[1].

Ya hemos comentado las referencias de Al- Idrisi, viajero árabe del siglo XI, a los molinos de Talavera. Sus crónicas están basadas según algunos autores en otras de viajeros de épocas anteriores a la suya y por tanto puede que esas alusiones haya que datarlas en realidad  en época tan temprana  como es el siglo IX[2].

En sus obras «Historia de Tulaytula»[3] y «Las Calles de Toledo=[4], Julio Porres nos hace referencia a determinadas citas de fechas inmediatas al año 1085, cuando se reconquista Toledo, en las que aparecen molinos toledanos como los de Azumel (Assomail), molinos de Daicán (Dar Axam) y los de Arsagrazu (Afagraza) que, por sus nombres y antigüedad bien pudieran haber funcionado en época musulmana.

Aceñasa en la Vista de Toledo de El Greco que habrían estado aguas abajo de la actual estación de autobuses
Aceñas de Arzagrazu  en la Vista de Toledo de El Greco que habrían estado aguas abajo de la actual estación de autobuses

El término «aceña», como tantas otras palabras relacionadas con la molinería y la tecnología del agua, es de origen árabe y tanto los restos visibles todavía hoy en día de los molinos de Daicán como los de Arsagrazu (o de Río Llano) que se pueden observar en el cuadro del Greco «Paisaje de Toledo» (fig. 29), presentan por sus característicos tajamares el aspecto de haber sido aceñas, es decir molinos de rueda vertical, los más arcaicos de estos ingenios.[5]

Restos de los molinos de daicán sobre el Tajo en Toledo
Restos de los molinos de daicán sobre el Tajo en Toledo

J.C. Gómez Menor, en su «Historia de la Antigua Tierra de Talavera», sugiere que el término Marrupe, nombre de un pequeño municipio de la Sierra de San Vicente, puede derivar de «Mazarupet» o «Másar ar rubait», traducido como molino de la pequeña rápita. Al respecto solamente podemos decir que en el arroyo Marrupejo existen restos de seis molinos con aspecto y referencias de considerable antigüedad.[6]

En el arroyo de Riolobos, íntimamente relacionados con yacimientos arqueológicos de datación tardorromana y con alusiones a su existencia ya desde el siglo XIII[7], encontramos hoy los restos de dos molinos, siendo uno de ellos muy interesante por su cubo arruinado con aparejo en sus muros de aspecto vetusto aunque de difícil asignación cronológica a simple vista.

Molino de Riolobos. en Velada¿Fue romanos?
Molino de Riolobos. en Velada¿Fue romanos?

Tras la reconquista en el año 1085, los cristianos aprovechan la mayoría de los azudes y los edificios de molinos que los árabes abandonan sobre el Tajo. Así, los molinos de la Reina que en 1142 son cedidos por Alfonso VIII a la Orden de Calatrava,[8] no son otros que los molinos de Daicán . La misma orden posee otros molinos conocidos como de «Calatravilla» (fig. 22 A) junto al puente y fortaleza musulmana de Castros en el término actual de El Torrico pero cercanos a Puente del Arzobispo. Existen tempranas referencias a esta parada molinera ya en el siglo XIII[9] (Foto 15).

Molinos de Calatravilla. Son antiguas aceñas de rueda vertical y las flechas señalan los soportes de la misma
Molinos de Calatravilla. Son antiguas aceñas de rueda vertical y las flechas señalan los soportes de la misma

Bury al Sultan era la Torre del Sultán que fue cedida en 1135 por Alfonso VII a Miguel Midiz para su repoblación con azudas, canales y molinos[10]. Este lugar no es otro que Azután, que más tarde pasaría a las monjas de San Clemente de Toledo que además serían dueñas de sus molinos.

También son muy cercanas a la ocupación árabe las referencias a los molinos de Uso, junto a la ciudad de Vascos[11]. Jiménez de Gregorio recoge alusiones históricas medievales a tres azudes sobre el río Tajo en el entorno de esta ciudad hispano musulmana.[12]

[1] SAENZ DE SANTA MARÍA, A.: Molinos Hidráulicos en el Valle del Ebro. Vitoria, Diputación Foral de Alava, 1985, pp. 127-133.

[2] GARCÍA MERCADAL, J.: Opus cit. p. 45.

[3] PORRES MARTIN- CLETO,  J. : Historia de Tulaytula, Diputación Provincial,Toledo,  plano de la p. 89.

[4] PORRES MARTÍN CLETO, J. : Historia de las Calles de Toledo, véanse los epígrafes correspondientes «Molinos de Daicán» y «Molinos de Azumel» y las láminas 281-284.

[5] GLICK, T.F. : Cristianos y Musulmanes en la España Medieval , 711-1250. Madrid, Alianza Editorial, 1991, pp. 66-69. La visión del mundo musulmán en la península, como una red de ciudades abastecido por sus huertas periféricas, frente al más ruralizado mundo cristiano, nos hace pensar en una concentración molinera junto a las ciudades árabes como Talavera o Toledo donde molerían aceñas de mayor envergadura mientras que el mundo cristiano habría estado más relacionado con el rústico molino de rodezno construido sobre pequeñas corrientes.

[6] GÓMEZ MENOR, J.C. : La Antigua Tierra de Talavera. Toledo, Ayuntamiento de Talavera de la Reina, 1965, p. 9.

[7] SUAREZ ALVAREZ, M. J. : La Villa de Talavera en la Edad Media. Oviedo, Universidad de Oviedo y Diputación Provincial de Toledo, 1982, p. 67.

[8] PORRES MARTÍN CLETO, J. : Opus cit. Historia de las calles … p. 423.

[9] JIMENEZ DE GREGORIO, F. : Historia de la Villafranca de la  Puente del Arzobispo. Toledo, Diputación Provincial, 1989, p. 80.

[10] RODRÍGUEZ -PICAVEA MATILLA, E.: La Villa de Talavera en plena Edad Media. Excmo. Ayto de Talavera,Talavera, 1996, p.67.

 [11] ALFONSO XI. : Libro de la Montería. Universidad de Granada, Granada 1992. p. 564.

 [12] FERNANDO JIMÉNEZ DE GREGORIO. A Tres puentes sobre el Tajo en el Medievo@, Hispania n1 LV, C.S.I.C. Instituto Jerónimo Zurita, Madrid, 1954, pp. 18-20.

MOLINOS DEL TAJO EN VALDEVERDEJA Y TORRICO

MOLINOS DEL TAJO EN VALDEVERDEJA Y TORRICO

Aceñas del Conde En El Torrico

Seguimos aguas abajo y el siguiente complejo molinero que encontramos es el de las aceñas del Conde ( fig. 33 ). Conserva, sobre el pasillo que da acceso a las compuertas, el blasón granítico de los señores de Oropesa. El edificio está relativamente bien conservado pero se perciben en sus muros varias reformas y añadidos que a lo largo de los siglos han ido modificando el aspecto exterior de estos molinos. En esquema se diferencian cuatro partes. La primera y la que más se adentra en el río es la más antigua, la que albergaba las viejas aceñas de rueda vertical. El plural de la denominación se basa en la existencia de dos ruedas verticales. La más interior apoyaba su eje por un lado en un edificio con tajamar macizo y por el extremo exterior se apoyaba en una segunda construcción abovedada similar a la de Calatravilla donde se perciben dos huecos en el piso, uno anterior y otro posterior, que alojaron los dos pares de muelas. La piedra que se situaba río abajo, habría apoyado su eje sobre el tercer cuerpo del complejo molinero, hoy modificado por haberse dispuesto para el alojamiento de varios molinos de regolfo, aunque todavía puede observarse sobre el muro el orificio donde giraba el eje y lo que parece una huella de rozamiento de la rueda. También resulta todavía visible el canal y la compuerta que regulaba el caudal (Foto 22).

En ese tercer cuerpo del edificio se albergaban seis cubas de regolfo en sus respectivos cárcavos con las que se movilizaban seis piedras que se encuentran en una sala común. Desde ella se llega a una puerta de acceso a una pasarela de servicio para las compuertas y a una escalerilla de subida al techo abovedado. Otra pasarela de acceso exterior daba  paso a las cubas de los regolfos.

Por último, el edificio de todo el conjunto más cercano a la orilla es un molino de invierno o de creciente que funcionaba cuando se inundaban el resto de las piedras. Cuenta con tres cubas que desembocan en un sólo cárcavo de salida sobre el que se accedía al molino. Por delante de estas cubas hay una dependencia cubierta donde probablemente se colocaba la cernedora, ya que un orificio en el muro del molino muestra la marca del roce de la correa que era movilizada por el eje del último regolfo del edificio principal. Sobre la bóveda, un pequeño depósito de obra parece que servía para humedecer o airear el trigo si era necesario para una mejor molienda.

Este importante conjunto molinero se completa con otros edificios como la vivienda del molinero, que ya aparece en el proyecto de navegación de Carducci del siglo XVII situada en el mismo lugar elevado que en la actualidad, unas cochineras de gran capacidad y otras dependencias de habitación, almacenaje y cuadras.

Molino de verano de Los Rebollos

Una red de caminos y senderos une todos los grandes molinos de este tramo del Tajo entre los que se encuentra río abajo el ejemplar siguiente, el molino de los Rebollos (fig. 41). Es también un ejemplar magnífico y de gran antigüedad. Está construido en mampostería de granito empleado incluso en las bóvedas, que presentan un peculiar aspecto cubiertas de lanchones de piedra. Ocho pares de  muelas trabajaban en su interior y en la séptima todavía se conserva el orificio de un rodete accesorio que habría movido la maquinaria auxiliar. La sala del molino cuenta con una chimenea curiosamente adaptada al sistema de arcos y bóvedas de su estructura.

Molinos de verano o creciente de Los Rebollos

También están dotados estos molinos de dos piedras de creciente que se alojan en un edificio exento de más reciente construcción (Foto 23). Una balsa previa está construida por la elevación de un muro junto a la orilla que tiene dos compuertas para represar y conducir el agua hacia los dos regolfos que actuaban como molinos de invierno. En otro nivel todavía más elevado se localizan las viviendas y las cuadras a las que se accede por un sistema de empinadas rampas ( Foto 24). En los planos de navegación aparece como molinos perdidos “del Conde de Oropesa” en 1641 y como  “molino de Bravo” en 1820.

Molino de losCapitanes en Valdeverdeja

El siguiente artificio es conocido como molino de Los Capitanes      (fig. 42). Es otro ejemplo de gran molino de regolfo abovedado, edificado con sólida factura y que cuenta con cinco cárcavos donde el agua accionaba cinco piedras. En su arquitectura tiene la peculiaridad de tener como acceso un gran zaguán cubierto y previo a la sala  del molino que pudo haber servido como cuadra o cocinilla de “espera” para los clientes. El molinero o los dueños tenían una gran vivienda cercana con dos plantas pero no estaba dotado de molino de invierno para las épocas de crecidas. En 1641 figuran en el plano de Carduchi como molinos de Meneses, familia noble de Talavera, pero ya no aparecen corrientes en 1820. (Foto 25)

Molino Nuevo de Valdeverdeja

Trescientos metros más abajo se sitúa el molino Nuevo (fig. 43) que sí contaba con dos piedras de creciente en un edificio anejo al principal. Se accedía desde la orilla en caso de inundaciones por una pasarela de madera bajo la que discurría el agua. Resulta muy peculiar en su estructura el hecho de que “una” canal lateral movilizaba un rodete que a su vez accionaba mediante correas toda la maquinaria auxiliar. Es éste por tanto un caso de molino de transición con las fábricas de harina hidráulicas. En la parte del edificio situada río adentro se puede ver un canal entre dos espigones que parece haber servido para la instalación de cañales de pesca. Como los demás molinos del Tajo, cuenta con largos espigones que reconducían el agua de los socaces y en el techo tiene las chimeneas y respiraderos que evitan el estallido de las bóvedas en caso de inundaciones, especialmente frecuentes en este trayecto muy encañonado del río (Foto 26).

Sobre las ruinas del molino de los Sacristanes ( fig. 22) se edificó una central eléctrica que daba luz a Valdeverdeja y Valdelacasa, pero los escasos restos todavía existentes nos muestran las ruinas de lo que fue una aceña que, como las del Conde o las de Calatravilla tiene la típica planta en dos niveles para alojar en el inferior el engranaje de linterna. En este caso se observan además los huecos del muro donde se introducían las vigas que sostenían el entarimado de las piedras. Fue molino dotado tradicionalmente de una barca en el reculaje de su presa.

Este molino tiene un gemelo en la orilla cacereña sobre la que también se situaban los molinos de Espejel, en lo que antes fue antigua Tierra de Talavera. Estos últimos molinos se encuentran sumergidos por el embalse de Valdecañas, pertenecieron al monasterio de Guadalupe y se conocen desde el siglo XIV. También tenían barca.

Tampoco he podido estudiar el último molino sobre el Tajo en la provincia de Toledo por encontrarse inundado por el embalse de Valdecañas. Se trata del molino del Barquillo pero por las informaciones de los lugareños se encuadra en la misma tipología que los anteriores.

Toda la molinería del Tajo en su trayecto más occidental de la provincia, sirvió también a la parte de la Jara hoy extremeña y constituyó un importante sector económico para Valdeverdeja que no olvidemos llegó a contar en su término de tierras poco feraces con cerca de seis mil habitantes.