POR LA CAÑADA Y EL GUADYERBAS HASTA  CORCHUELA

CAÑADA LEONESA OCCIDENTAL III

POR LA CAÑADA Y EL GUADYERBAS HASTA  CORCHUELA

Recorrido aproximado 17 kilómetros, 5 horas

Emblase del Guadyerbas en Navalcán

Seguimos nuestro periplo trashumante desde Parrillas. Tenemos dos opciones: ir en dirección sur, partiendo de la plaza donde se ha erigido el rollo, para volver así a la cañada, o bien recorrer la carretera en dirección inversa de nuevo hasta la cañada y así seguir completo el trazado pecuario desde donde lo dejamos para acercarnos a visitar Parrillas.

Antes de que las aguas del embalse de Navalcán anegaran la cañada en su recorrido original, deberíamos haber seguido su viejo trazado en dirección a poniente, pero debido a la inundación de la misma, ahora nos vemos obligados a tomar un camino que se dirige en dirección sur para cruzar el Guadyebas por la cola del pantano a través de un puente de nueva construcción y seguir así su nuevo trazado por la orilla sur.

Dolmen de Navalcán salvo los dos ortostatos con serpientes grabadas, con el embalse casi vacío por lo que se puede contemplar

Después de unos kilómetros nos encontramos con el Guadyerbas, río de gran interés ecológico cuyo entorno ha sido protegido recientemente como Parque Fluvial del Río Guadyerbas y los Baldíos de Velada. A primera vista, el escaso caudal que parece llevar en superficie puede engañarnos y llevarnos a pensar que se trata de poco más que un arroyuelo, pero la humedad que su cauce arenoso mantiene en el subsuelo hace que sus orillas se adornen con un precioso bosque de ribera que cuenta con rincones de gran belleza y parajes que pueden ser una sorpresa para el caminante.

Acogedoras fresnedas, alcornocales y encinares con ejemplares de gran porte, bosquecillos de espino albar nevados de flores en primavera y rojos en el otoño por sus frutos que en algunos lugares se combinan con el morado de los endrinos. Choperas, algunas alisedas y helechales que afloran sorpresivamente con su verde vivo en medio de los arenales esteparios.

Industria paleolítica de la cultura del Guadyerbas

El embalse de Navalcán sirve para el abastecimiento de agua potable a los pueblos del entorno, aunque en épocas de sequía también se utiliza como complemento para el embalse de Rosarito, que con sus aguas fertiliza las huertas veratas. El embalse del Guadyerbas se encuentra rodeado de bosque mediterráneo adehesado y bien conservado, donde no es raro que nos crucemos con los venados y con grandes bandos de grullas que en los atardeceres invernales se concentran en las orillas sobrevolando sus aguas con su peculiar graznido. Otras especies que podemos observar en este entorno privilegiado, según el naturalista Ignacio García del Pino, son la avutarda, el sisón o el alcararaván, sobre todo en las llanuras cerealistas pseudoesteparias de la zona. También se han podido detectar varios nidos de cigüeña negra y una población importante de gorrión moruno. Entre las rapaces, el águila calzada, el aguilucho cenizo y algunas parejas de águila imperial ibérica en las inmediaciones de la desembocadura del Guadyerbas en el Tiétar. El cernícalo primilla cuenta con la mayor población de Castilla- La Mancha, y todo el territorio se ha declarado por la Unión Europea como Zona Especial de Protección para Aves.

El embalse es muy frecuentado por los pescadores que intentan capturar las especies más frecuentes en el mismo, como son la carpa común, el barbo, la boga y el black –bass.

Una vez que hemos cruzado el puente sobre el Guadyerbas seguimos nuestro camino por la orilla sur. Jnto a la desembocadura del segundo arroyo que debemos vadear se situaba el conocido como menhir de Parrillas o del Guadyerbas. Se trata de un monumento megalítico que se habría erigido en el Calcolítico o Edad del Cobre hace unos cuatro mil quinientos años, como confirman los hallazgos de cerámica encontrados en la excavación que se hizo a sus pies y que desgraciadamente dejó sin sustentación al monolito, lo que ocasionó que se desplomara y fuera robado. Tenía 1,70 metros de altura y en su superficie se podían ver anchos grabados obtenidos por piqueteado y abrasión posterior. Se trata de cazoletas o huecos semiesféricos labrados y unidos verticalmente por una línea que sugiere según la arqueóloga P. Bueno la presencia de una serpiente similar a las que más tarde veremos en el dolmen de Navalcán. Otras líneas verticales más finas forman también dibujos serpentiformes mientras que otro motivo grabado en la zona superior presenta forma de dientes de sierra. Como iremos viendo, es frecuente que cerca de las cañadas se sitúen éste y otros monumentos megalíticos de la comarca, lo que nos orienta sobre la gran antigüedad de estos caminos ganaderos.

Entre el embalse y Corchuela podemos encontrar grupos numerosos de venados
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