HISTORIA DE LA ERMITA Y FIESTA DE SANTA APOLONIA

HISTORIA DE LA ROMERÍA Y ERMITA DE SANTA APOLONIA

Texto de un folleto editado por el ayuntamiento y cuyo texto escribimos el Colectivo “La Enramá”

Los romeros bailan ante la ermita de Santa Apolonia Los romeros bailan ante la ermita de Santa Apolonia

Historia de una Tradición

La tradicional romería que Talavera de la Reina dedicaba a Santa Apolonia, cada nueve de febrero, se vino celebrando hasta finales de los años sesenta. Seguramente antes de que se abandonara el solar del pueblo que dio origen a la tradición; Peña del Cuervo. Era éste una de tantas aldeas que formaban el alfoz de Talavera y que se localizaba en la comarca del Berrocal. La ermita que hoy se conserva no es otra cosa que su pequeña iglesia parroquial, construida entre finales del XVI y principios del XVII. Su primera advocación fue la de San Silvestre. La aldea ya estaba prácticamente despoblada hacia finales de esta última centuria.

Pero vayamos por partes. En este solar se conoce la ocupación del hombre desde tiempos los romanos y la primera referencia histórica que tenemos se remonta nada menos que al año de 1288. Por esta época Sancho IV hizo donación de Mejorada y Segurilla a Juan García de Toledo, por los servicios prestados a la corona. En el amojonamiento entre aquéllos y Talavera podemos leer: “…e por el dicho camino viejo adelante a la asomante de Valdelenguas que va término de Talavera, e por hacer del Berrocal adelante como va a dar a la piedra de Santa Coloma, e por el dicho altor adelante como va a dar en la Torre del Almendral…” La localización no ofrece duda ya que el término de Mejorada discurre por el valle de Valdelenguas y la Torre del Almendral no es otra que la atalaya de El Casar de Talavera.

Los romeros toman posiciones en el cordel para disfrutar del día de Santa Apolonia Los romeros toman posiciones en el cordel para disfrutar del día de Santa Apolonia

A finales del siglo XV Fernando de Rojas escribe La Celestina. Para los que han querido ver en Talavera de la Reina la ciudad en la que se desarrolla la tragicomedia de Calixto y Melibea, una de las pruebas en las que apoyan su teoría es una referencia de esta obra universal. En efecto, pues en el cuarto acto, quinta escena, la vieja alcahueta ruega a Melibea que escriba una oración que conoce para curar el dolor de muelas. De esta manera intenta conseguir un escrito de su propia mano para realizar sus hechicerías de “philocaptio” con las que atraer sobre Calixto el amor de Melibea: “una oración, señora, que le dixeron que sabías de Sancta Polonia”. Curiosamente hasta nuestros días ha llegado una oración tradicional con la que se invoca a esta santa para aliviar el dolor de muelas:

Vuestros prodigios la fama/ de sanar muelas y dientes/ ha esparcido entre las gentes,/ y todo el orbe lo aclama:/ Pues, porque cobre mayor/ crédito con la verdad,/ por vuestro dolor templad/ de mis muelas el dolor.

El edificio actual, decíamos, fue la iglesia del lugar de la Peña del Cuervo. Así, en 1575, el concejo de la aldea  pide al ayuntamiento de Talavera licencia para construir un templo pues “…a causa que el lugar no tiene iglesia, lo más del año las mujeres no oyen misa, y los hombres en tiempo de invierno también se quedan sin misa por no poder venir a la villa a la oír. Y suplicaron a los dichos señores les den licencia para que, en el ejido del dicho lugar, hagan una ermita a donde los días de domingos e fiestas se diga misa”. Sin embargo, tenemos noticias de la existencia en estos parajes de una ermita conocida entonces como Santa Coloma, cuando se nombra en las cuentas de su mayordomía entre 1546 y 1650.

La ermita y finca de Santa Apolonia en una foto de Ruiz de Luna

En el deslinde mencionado con el señorío de Mejorada se alude a la ermita de Santa Coloma. Ermita que debió existir y coexistir con la de Santa Apolonia. El propio alcalde de Peña del Cuervo aclara el asunto al informarnos que los vecinos del dicho lugar aprovechan un alijar “que está cerca de la ermita de Santa Coloma, linde de tierras de vecinos de Mejorada”. Como quiera que el edificio actual de Santa Apolonia está ubicado en el mismo lugar de la petición formulada en 1575 y el límite del término discurre a poco más de un kilómetro de la misma, nos encontraríamos ante dos ermitas distintas aunque próximas. La de Santa Coloma debía ser de reducidas dimensiones. En 1867 Luis Jiménez de la Llave dice que la iglesia fue construida en aquel año por el alcalde de Peña del Cuervo, un tal Pedro Clemente. En las relaciones de Felipe II, escritas hacia finales del XVI, solo se nombra la ermita de Santa Coloma. Con esta misma denominación se recoge en las historias manuscritas sobre la ciudad en el siglo XVI y XVII.

Los músicos animan la romería de Santa Apolonia Los músicos animan la romería de Santa Apolonia

El cura de San Miguel, a cuya parroquia pertenecía la ermita en el XVIII, nos habla de la dualidad de nombres y da un dato esencial. Según el párroco “se descubre que por los años de 1540 se intitulaba Santa Coloma y siguió así más de un siglo hasta que principió a intitularse Santa Polonia, y así permanece”. El cura  añade que el paraje “es sitio delicioso y de recreación para este pueblo”. De este modo y tras la repoblación de este territorio talaverano existieron dos santas y dos ermitas en el mismo emplazamiento; Peña del Cuervo.

Jiménez de la Llave reseña que en 1809 fue casi totalmente destruida como consecuencia de haberse desarrollado en sus proximidades la famosa Batalla de Talavera, que tuvo lugar las jornadas del 28 y 29 de julio de ese año. También añade que a partir de ese momento “quedó reducida la función a colocar algunos puestos de cascajos en donde indica el camino, y se llegaba de paseo. Y solo la clase humilde, perpetua y celosa guardadora de las tradiciones, solía subir con sus meriendas hasta el pie de las ennegrecidas ruinas”. Hasta que en 1861 se restaura el templo y su culto gracias a la iniciativa de varios talaveranos, encabezado por don Juan Bautista Granés, alcalde de la villa.

Prosigue el autor describiendo con gracejo costumbrista la romería: “un extraordinario y alegre movimiento anunció desde primeras horas de la mañana que la población se preparaba a disfrutar de tan hermoso día en aquel pintoresco y agradable sitio, y muy pronto vehículos de todas épocas y clases, desde el blasonado coche de la elegante dama hasta el rústico carro del sencillo labriego, el fogoso bridón del propietario, la mula cosquillosa del tahonero, y el asno pacientísimo del aguador, comenzaron a ir subiendo gentes, que reunidas con las que a pie llegaban fueron tomando posesión de aquellos plácidos y odoríferos recuestos salpicados por el cristalino Bárrago, quien como si estuviera avergonzado de sus recientes demasías, ocultaba con mil revueltos giros sus murmurantes ondas que convertían en blanca espuma continuas y vistosísimas cascadas… Crecía en tanto cada vez más la concurrencia y puede decirse que por la tarde ya no quedaba sin salir por lo menos al camino, nada más que los absolutamente imposibilitados y la fuerza pública para la seguridad de la villa indispensable. La festiva algazara de extensos y tangentes coros en que se comía, jugaba o bailaba al son de alegres guitarras o bien repiqueteadas castañetas; la voz de los vendedores, el ruido de los carruajes y el estridor de los indispensables voladores, daban una animación indescriptible al cuadro, que semejaba a un confuso laberinto mucho más agradable que el de Dédalo… Al declinar el día se sacó en procesión la imagen de la Santa, y enseguida se emprendió el regreso con indecible animación, más con el orden y buena armonía que reina siempre en las funciones en que domina el verdadero público talaverano, cuya autoridad local había tomado, además, para que aquellos no se turbasen las medidas convenientes.

En 1967 y 1968, tienen lugar los últimos intentos para que la fiesta no se pierda definitivamente. Toma la iniciativa  el Club Taurino Talaverano que organizó, además de misa de campaña y la tradicional romería, la instalación de puestos de churros, bebidas y otros artículos. Pianillos verbeneros y por la tarde una novillada o festival taurino, especie de fiesta campera, para lo cual se instalaría una plaza portátil. En el siguiente año de 1968 el festejo se intentó llevar a otro escenario, habilitando la casilla de camineros que existía en la llamada cuesta del Cascajal, en la carretera de Talavera a La Iglesuela. La casa haría la veces de ermita engalanándola convenientemente con ramajes, colgaduras, flores y banderas.

Tras este impás de más de 33 años un grupo de entusiastas talaveranos y especialmente los colectivos Club de Excursionista Talaverano y La Enramá, han venido convocando y celebrando esta romería, ya casi olvidada por muchos de nuestros paisanos,  desde 1995. Desde el pasado año de 2002, ya plenamente consolidada, está tutelada por el Ayuntamiento de Talavera de la Reina.

Santa  Apolonia es una de esas ermitas que  tiene un camino propio desde Talavera, privilegio que tienen pocos santuarios. En este rincón resguardado y encantador, sobre una pequeña loma a caballo entre los vallezuelos de los arroyos de Bárrago y del Risco del Gato, se reunían familias y amigos. Allí compartían como buenos romeros las tortillas de escabeche, la matanza y el vino. Acudían organilleros, barcas -movidas a sangre naturalmente- y puestos ambulantes donde se vendían tostones, chucherías, frutos secos, naranjas de sangre de toro, vino y limonada. Había danzas y bailes y, por supuesto, misa solemne para acompañar a la santa, patrona de los dentistas, y pedirle salud para las muelas.

Pero Santa Apolonia también congregaba a los pueblos limítrofes. Venían gentes del Casar y de Gamonal por el camino de los Contrabandistas, que llegaba casi hasta la ermita atravesando Valdelacruz. De Mejorada bajaban paisanos por el camino de Santa Apolonia o tomando el atajo por la senda de Santa Apolonia, senda que da origen a un dicho popular en este municipio cuando dicen; “te pierdes más que la senda de Santa Apolonia.

Con los pastos de estos berrocales se alimentó ”Bailaor”, el toro que mató a Joselito. También este sitio sirvió como lazareto en época de epidemias. Como les ocurrió  a unos chocolateros andaluces que fueron puestos en cuarentena a principios del XIX ,junto con sus mercancías. A los comerciantes se les permitió marchar a los pocos días, pero la mercancía quedó bajo custodia.

El Berrocal

El entorno de Santa Apolonia nos muestra el paisaje típico de El Berrocal,
un paisaje que como su nombre indica es típicamente granítico. Un terreno pobre para el cultivo que ha sido tradicionalmente utilizado para la ganadería, con la histórica dedicación

de sus prados y encinares a la montanera del ganado porcino, esta actividad pastoril ha dejado su huella en las parideras que encontramos en la zona, una de ellas al este de la ermita. Son construcciones de mampostería generalmente dispuestas en semicírculo con los cubículos destinados a dar cobijo a las cerdas y los cochinillos, cada uno con su
pequeña puerta. Los vallados de mampostería separan las parcelas de pasto y no es extraño encontrar por estos cerros algún pintoresco chozo de pastor de planta redonda cubierto con falsa cúpula. Todavía podemos hallar algunas de las fuentecillas que antes cuidaban los pastores manteniendo las corrientes para que abrevaran sus ganados en las pilas graníticas o en pesebres de piedra de forma semiesférica. La labranza de Santa Apolonia conserva su
tentadero además de algunas construcciones tradicionales. Muy cerca, siguiendo las riberas del Bárrago hallamos las ruinas de tres pequeños molinos de agua que apenas molturaban unas semanas cuando el año era lluvioso; nada comparado con la potencia de los molinos y aceñas del Tajo en Talavera, pero que nos hacen imaginar el trasiego de las mulas cargadas con su grano a moler y el ruido de las piedras movidas por el rodezno.

La Santa

Apolonia vivió en el siglo III en Alejandría. En el año 249, siendo una anciana diaconisa, sufrió martirio en las persecuciones que desencadenó contra los cristianos el emperador Filippo el Árabe. Masas enardecidas saquearon los barrios cristianos de la ciudad ejecutando a sus moradores. Tras ser golpeada con mazas y piedras, abrieron la boca de Apolonia con  un trozo de hierro y con unas tenazas le fueron arrancando los dientes uno a uno destrozándole las mandíbulas. Quisieron obligarla a pronunciar frases blasfemas bajo la amenaza de quemarla viva. Se liberó de sus verdugos y ella misma se arrojó a las llamas. Se la representa como una bella joven, su figura se confunde con otra Apolonia martirizada en Roma durante las persecuciones de Juliano el Apóstata, vestido rojo y manto verde o pardo, con la palma, símbolo del martirio, las tenazas, dientes en una bandeja o una pira ardiendo. En España introdujeron su culto los agustinos. Patrona de los dentistas. Invocada contra el dolor de muelas y dientes.

Santa Coloma (Colomba o Columba) es una noble y virtuosa cordobesa martirizada en el año 853 en las persecuciones que tienen lugar en Al-andalus con la llegada al trono de Mohamed I. Trató de convencer a los magnates del Consejo que entendían las causas de los cristianos para que aliviaran su presión. La condenan a morir decapitada en la plaza delante del alcázar y su cuerpo arrojado al río Guadalquivir, del que salió, según cuenta la leyenda al sexto día, recogido por unos monjes y enterrado en la iglesia de Santa Eulalia. Más tarde su cuerpo fue trasladado al monasterio benedictino de Nájera donde se veneran sus reliquias. Los mozárabes extendieron su culto en la Edad Media por toda España. Se representa con la palma del martirio y las azucenas símbolo de la virginidad.

Existe otra Santa Coloma francesa martirizada hacia el año 273 en Sens y muy venerada en París. También fue decapitada tras ser arrojada a la hoguera y que la respetaran las llamas milagrosamente.

COLECTIVO LA ENRAMÁ

EL BORBONEO SECULAR

EL BORBONEO  SECULAR

Caricatura que muestra a Isabel II practicando su deporte favorito Caricatura que muestra a Isabel II practicando su deporte favorito

De la tierra de l´amour, Emmanuelle, El Último Tango y el Marqués de Sade pasando por Perpignán nos vino la dinastía reinante hoy en España. Y llegaron el primer año del siglo de las luces, que llevaría a finales de la centuria a la explosión de la liberté, del placer y del rodar cabezas.

Y Felipe V, primer Borbón, parece que mezcló una parte de la psicalipsis de su patria de origen con la pasión exacerbada de los súbditos que le tocaba gobernar, y así llegó a permanecer días y noches en el real catre retozando con la reina y cayendo alternativamente en el más profundo arrepentimiento y la lascivia más patológica, que le hacía pasar de la oración al ardor pudendo sin cesar, del flagelo al zurriago sin parar.

Algunos de los borbones a los que alude el texto Algunos de los borbones a los que alude el texto

Abdicó Felipe en su hijo Luis I, aunque la corte seguía en La Granja en manos de su madrastra  la reina Isabel de Farnesio. Luisito sólo tiene quince años cuando le casan y su mujer Luisa Isabel de Orleáns es caprichosa, sucia y extravagante, hasta el punto de jugar desnuda por los jardines de palacio, por lo que el joven rey, que también padece de “melancolía” como su padre, se dedica a sus fiestas y correrías nocturnas por Madrid, aunque poco puede divertirse, pues muere de viruelas a los ocho meses de reinado.

Fernando VI también tiene una obsesión enfermiza con su mujer Bárbara de Braganza, portuguesa poco agraciada y bien entrada en carnes pero que al rey le ponía cantidad. Y quiere yacer con ella sin cesar, hasta el punto de que cuando ella está ya agonizante, no se resiste a entrar con ella en la cama por el mucho apetito sexual que le despierta su real persona. Cuando muere la reina y no puede “hacer uso del matrimonio”, Fernando VI se vuelve loco y acaba encerrado en el caserón de Villaviciosa de Odón lanzando sus propios excrementos a ministros, cortesanos y prelados que acuden a visitarle.

Carlos III es rey más cazador que fornicador, las dos pasiones dinásticas, prefiriendo cobrar conejos en el monte y no en la corte, aunque llega a ser rey por los apaños de Isabel de Farnesio, que tiene una buena excusa para relegar al que habría tenido en realidad mayor derecho a reinar, el infante Luis de Borbón. La excusa es que don Luis no piensa en otra cosa que en el sexo y tanto es así que para evitar escándalos le casan con una mujer casi plebeya, para que calme así su fogosidad. Con esa excusa se le destierra de la corte y viene a Velada, al palacio del marqués, con su corte, acompañado de Goya y Bocherini entre otros artistas, mientras le construyen el palacio de Arenas.

El tontaina de Carlos IV ve como la reina más fea que vieron los siglos bebe los vientos por Godoy. Fernando VII aparte de su conocida bajeza de carácter padecía macrosomía genital y hasta tal punto eran grandes sus atributos sexuales que le tuvieron que fabricar una almohadilla en forma de donut para yacer con su señora sin dañarla. Su viuda Maria Cristina, que decía que su marido el Rey yacía con ella con “lujuria de animal”, tuvo al enviudar varios hijos con un guardia de corps de nombre Muñoz.

Del amor de Isabel II por los militares de todo el escalafón, desde sargentos hasta el “general bonito”, mucho se ha escrito, mientras que de su marido Francisco de Asís de Borbón, que paseó sus cuernos con gran dignidad, dijo ella que qué se podía esperar de un hombre que en la noche de bodas llevaba más puntillas y encajes que ella misma.

Alfonso XII gustaba de las actrices y a Alfonso XIII también, aunque a este último le valía cualquier cosa sin ser nada selectivo en sus fornicios y ……

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RUTA ENTRE ENEBROS

ENTRE ENEBROS

Esquema de la ruta "Entre enebros" Esquema de la ruta “Entre enebros

El recorrido de hoy nos permite conocer la vegetación y el paisaje característico de las zonas menos elevadas de las laderas de la sierra de San Vicente.

Junto a esta fuente comienza nuestra ruta de hoy Junto a esta fuente comienza nuestra ruta de hoy

Iniciamos el viaje en la pequeña localidad de San Román de los Montes. Podemos dar un paseo por sus calles y nos detendremos en la plaza para observar el rollo. El escudo de los Dávila nos recuerda que esta villa formó parte del señorío de Velada, y curiosamente el rollo de la cabeza de este marquesado se restauró a imagen de éste de San Román, mejor conservado que el de la propia Velada. Podemos ver una curiosa fachada decorada con pinturas del tipo de arte pastoril con el que se decoraban en nuestra comarca cuernos de beber , o tarras y especieros tallados en madera

Decoración con motivos similares a los de arte pastoril en San RománDecoración con motivos similares a los de arte pastoril en San Román

Visitaremos también la iglesia donde en el exterior, en su parte trasera, se conserva un sepulcro antropomorfo medieval, aunque otros lo remontan a época romana. La antigua casona fuerte del marqués se halla actualmente restaurada aunque con almenas simuladas poco afortunadas. A la entrada del pueblo, junto al arroyo, se ha restaurado también un lavadero tradicional y en el centro un antiguo potro de herrar, así como una fuente al inicio de nuestro camino. Al norte del casco urbano, en el arroyo, se haya un antiguo molino de agua de construcción granítica. La parte ribereña del término y sus urbanizaciones están a orillas del embalse de Cazalegas, y hay también una zona de pequeñas barrancas con una hermosa dehesa que llega hasta el río.

Enebral en la sierra de San Vicente Enebral en la sierra de San Vicente

El camino comienza como hemos dicho en una fuente con pilón situada frente a una ermita de reciente construcción. Se dirige en dirección oeste con un primer tramo coincidente con el cordel de merinas que viene desde Castillo de Bayuela. Lo abandonaremos al llegar al arroyo del Cercao, como a un kilómetro y medio, para continuar en dirección noroeste hasta llegar al pueblo de Marrupe. Durante todo el trayecto vamos contemplando, a la izquierda, un enebral que, por encontrarse en la umbría y en un vallecillo cerrado, conserva ejemplares de un porte considerable

En Marrupe visitaremos su iglesia, porticada y con un calvario junto a la entrada.Algunas calles guardan  sabor en su arquitectura popular granítica.

Preguntaremos por el camino que, en dirección este, va por la falda del monte de Cabeza Bermeja hasta Hinojosa de San Vicente.

Ameal en Marrupe Ameal en Marrupe

El trayecto discurre entre encinares con algún alcornoque, enebros, acebuches y jarales ,todo ello salpicado de los típicos prados cercados con vallados de piedra y algún ameal (acumulación cónica de  heno con un palo como eje, rodeada de una cerca que lo protege de los animales).Algún higueral y unos pocos olivares matizan el paisaje de la sierra baja.

Llegamos a Hinojosa de SanVicente, uno de los pueblos con más elementos conservados de arquitectura popular de la Sierra, sobre todo en el extrarradio del lugar, donde cuadras y cochineras conservan el ambiente de lo que eran estos pueblos hace cuarenta años.

No debemos dejar de visitar las dos ermitas, la de San Sebastián, con un calvario junto a ella, y la de San Roque, con una curiosa decoración popular en la hornacina del santo a base de trazos que parecen simular cerámica.

La plaza conserva todavía las agujas de piedra que en casi todos los pueblos de la sierra servían para cerrar los festejos taurinos. Descendemos de Hinojosa en dirección sudeste, hacia el arroyo Guadmora que baja desde el cerro de San Vicente, rodeado de prados ,encinas cornicabras moreras y enebros en un paseo agradable que hizo exclamar a un viajero del siglo XVIII que la hermosura de los campos de Hinojosa era similar a la de los de la ciudad italiana de Mantua. Aunque solamente queden algunas pitarrillas como muestra, el vino de Hinojosa tuvo una fama que sobrepasó en tiempos el ámbito comarcal. Fue pueblo que en sus trojes cultivó el gusano de seda hasta los años 60.

Chozo en término de Marrupe

Terminamos nuestro recorrido descendiendo el Guadmora hasta que junto a dos antiguos molinos ya documentados en el siglo XV, volvemos a recorrer el cordel hasta llegar nuevamente a San Román de los Montes.

Dice el Libro I de Dioscórides : “…el enebro provoca y calienta la orina, y, perfumado, hace huir las serpientes. Su fruto calienta y restriñe mediocremente y es amigo del estómago. Bebido vale contra las pasiones del pecho, contra la tose, contra las ventosidades, contra los tortijones de vientre y contra las mordeduras de animales emponzoñados. Es útil en los espasmos de nervios y en la sufocación de la madre”.

GALERÍA DE “INSULTÓNIMOS” RURALES

GALERÍA DE “INSULTÓNIMOS” RURALES

Detalle de la azulejería de la Ermita del Prado

Permítanme ustedes que me tome la libertad de acuñar un nuevo término, el “insultónimo”. Definiría esta palabra a todos los motes colectivos que con cariño, pero no sin cierta mala uva, se aplican entre sí los pueblos que tienen relaciones de vecindad.

Muchos de estos términos van acompañados de una más o menos disparatada anécdota que justificaría su aplicación a los vecinos de un lugar determinado y, curiosamente, muchas de esas historietas tienen relación directa o indirecta con prácticas o edificios religiosos. Así, por ejemplo, a los vecinos de Gamonal se les ha denominado tradicionalmente ahorcaburros. Se explica este apelativo diciendo que, en cierta ocasión, había crecido hierba en el tejado de la torre de la iglesia. Decidieron algunos vecinos que podía servir de comida a un asno. Ni cortos ni perezosos, izaron al pobre animal hasta el campanario atado a una cuerda, consiguiendo ahorcarlo.

A los vecinos de Mejorada se les conoce por zorreros. La explicación es igualmente pintoresca pues dice que, en cierta procesión, los lugareños no tuvieron mejor proyectil para arrojar a un zorro que se cruzó en su camino que el Cristo que llevaban en las andas.

Con otra procesión tiene que ver también la interpretación del mote de lavijeros que se aplica a los habitantes de Navamorcuende. Una talla custodiada en la ermita de Guadyerbas servía de disputa a Navamorcuende y Sotillo Se habían perdido las lavijas, que son las piezas que unen la imagen a las andas en las procesiones. Los vecinos de Sotillo fueron rápidamente a fabricar otra lavija en la fragua de su pueblo pero, más astutos, los de Navamorcuende hicieron sobre el terreno las lavijas de palo consiguiendo llevarse a la Virgen.

Abubilleros llaman a los de Velada porque dicen que se comían a las abubillas, ave que desprende muy mal olor. Aunque otra versión habla de un rayo de sol que entraba en la iglesia y los “velaínos” querían espantarlo como si fuera una abubilla.

A las gentes de Los Navalmorales se les conoce como chocolateros porque cambiaron el Cristo por chocolate, pero, en el siglo pasado y comienzos de este, había varias fábricas de chocolate en el pueblo, lo que podía explicar el mote.

Generalmente son “insultónimos” que intentan resaltar la rusticidad de los habitantes  de un pueblo de manera humorística, con episodios que demuestren las pocas luces del vecino. Muchos de ellos se repiten en pueblos alejados entre sí como es el caso de llamar a los de Calera, “los de la viga” porque, aseguran en los pueblos cercanos, intentaron entrar una viga atravesada por la puerta de la iglesia. También se aplica, por ejemplo, a los vecinos de Bargas.

Hay muchos apodos que se explican por determinadas características físicas que se supone a los originarios de un pueblo y así los de Sartajada son tripulines  por su supuesta baja estatura acompañada de prominente barriguilla. Los navalqueños serían patas de cigüeño

Otros no tienen una explicación concreta o es demasiado patente, por ejemplo a los de Valdeverdeja se les llamaba chalucos y borrijones, a los de Hinojosa jorgos, a los de Torrecilla de la Jara tramposos, a los de El Torrico migueletes y a los de Mohedas patateros . Navalmoralejo es conocido en su entorno como el Cuco y sus habitantes son cuqueños.

Son muchos los motes que se aplican a los vecinos en forma de coplas o estribillos que suelen cambiar los protagonistas según el pueblo donde se apliquen, como por ejemplo:

Para borrachos Torralba  / para ladrón el ventero (de Ventas de San Julián)

para vagos la Calzada      / que hay un regimiento entero.

Entre los pueblos de La Jara occidental se dice, también con los nombres de los pueblos intercambiables según quien lo diga, otra famosa coplilla:

Las del puerto son portanchas  / las del Campillo panderas

las de La Nava cigarras             / para guarras las de Mohedas.

Aunque, según el pueblo donde se cante las guarras son las de Sevilleja o La Nava.

Otro ejemplo similar en el ámbito de la Sierra de San Vicente es:

En Pelahustán son cuclillos / que cantan en primavera

en Navamorcuende hay brujas / y en el Real hechiceras

en Almendral fanfarrones  / si tienen cuatro cerezas

y en Iglesuela, porqueros   /que al recoger los ganados

aúllan en montanera.

Pero como uno es talaverano y no quiero que el lector diga que no me he referido a los motes de mis paisanos, reproduciremos una coplilla que habla de los buenos atributos de las talaveranas:

Las chicas de Talavera / tienen que llevar dos fajas /

porque con una no pueden / sostener las calabazas.

CASA DE LA HILANZA DE LA REAL FÁBRICA DE SEDAS, Y CÁRCEL TRAS LA GUERRA CIVIL

CASA DE LA HILANZA Y CÁRCEL TRAS LA GUERRA CIVIL

Fotografía de Ruiz de Luna desde el paredón. Se ve el edificio de las Reales fábricas en la misma orilla Fotografía de Ruiz de Luna desde el paredón. Se ve el edificio de las Reales fábricas en la misma orillaDetalle de la foto de Ruiz de Luna con la casa de la Hilanza Detalle de la foto de Ruiz de Luna con la casa de la Hilanza

Traemos hoy aquí algunas de las pocas fotografías y grabados que representan el mayor edificio de la Real Fábrica de Sedas de Talavera de la Reina. Se trata de la Casa de la Hilanza, donde trabajaban cientos de hilanderas. Su solar se encontraba donde actualmente se sitúa el Instituto Ribera del Tajo y la construcción fue recibiendo otros usos después de cerrarse las Reales Fábricas a mediados del siglo XIX.

Detalle de fotografía aérea de los años sesenta con la casa de la Hilanza Detalle de fotografía aérea de los años sesenta con la casa de la Hilanza

Después de la guerra Civil fue utilizada como cárcel para los presos republicanos y de ella salieron muchos reclusos para ser fusilados, aunque muchos de los tres mil represaliados murieron en ella de hambre, frío y tuberculosis.

Plano de la casa de la Hilanza que se guarda en el Archivo Municipal Plano de la casa de la Hilanza que se guarda en el Archivo Municipal

Podemos ver también el plano de la Casa de la Hilanza que se encuentra en el archivo municipal.  Se observa cómo linda con el río y con la calle los Templarios donde se encontraba la fachada principal con la que hoy es portada del cuartel de la Guardia Civil, los patios que luego fueron patios carcelarios y las grandes cuadras donde se estabulaban las caballerías y la noria central.

Detalle de un dibujo que se halla en la Biblioteca Regional en el que se ven con el número 12 la casa de la Hilanza y con el 11 el de la Afinaduría Detalle de un dibujo que se halla en la Biblioteca Regional en el que se ven con el número 12 la casa de la Hilanza y con el 11 el de la Afinaduría

Realmente no era lugar muy saludable por estar sus muros prácticamente lamidos por el Tajo, por lo que también muchas de las hilanderas estaban aquejadas de paludismo por los mosquitos que se criaban en las aguas estancadas, y fue tanta la incidencia de esta enfermedad que por eso el director Juan rulière pensó en trasladar parte de las instalaciones a Cervera de los Montes.

Detalle de otro dibujo del siglo XVIII en el que se ve el edificio de la Hilanza Detalle de otro dibujo del siglo XVIII en el que se ve el edificio de la Hilanza Casa de la Hilanza de las Reales Fábricas de Seda en la que se observa una garita de cuando era cárcel

Vista aérea de los años 60 con la casa de la Hilanza ya arruinada junto a La Portiña en su desembocadura en el Tajo

SAN SEBASTIÁN Y LOS MORRACHES

FIESTA Y RITO; SAN SEBASTIÁN Y LOS MORRACHES DE MALPICA

Dos morraches vestidos con su peculiar indumentaria armados de sus "porras" y con los cencerros colgados a la espalda Dos morraches vestidos con su peculiar indumentaria armados de sus “porras” y con los cencerros colgados a la espalda

En Malpica de Tajo, capital  del señorío de Valdepusa podemos disfrutar de una de las fiestas más pintorescas de la comarca el día de de San Sebastián. Se trata de una fiesta de gran interés en la que salen los “morraches” vestidos con trajes multicolores, llevando una porra de palo, caretas  y cencerros, y aunque no hay “vaca” en la comitiva, como en otras fiestas similares como las carantoñas de otras muchas localidades, sí sale un toro de fuego. Río Pusa arriba, en Los Navalucillos, “los marraches” salían en grupos cada uno con su vaquilla e intentaban tiznar a las mozas.

Son todos ellos rituales de fertilidad que hunden sus raíces antes del cristianismo. Tanto esta fiesta como la de los Perros de Santa Ana, son fiestas que podemos clasificar entre todas aquellas celebraciones invernales en las que aparece la vaca o vaquilla “la vitula” romana. Sería uno de los ritos que Caro Baroja relaciona con las fiestas de las Kalendae romanas que en Enero se dedicaban al dios Jano. Pero puede que hundan sus raíces en ritos de fertilidad todavía más antiguos asociados con las culturas de pueblos pastoriles prerromanos.

En este sentido también apuntan a ritos de fertilidad los frutos, los panes, los regalos y el follaje que adornan al santo

Imagen de San Sebastián preparada para la procesión con un árbol repleto de follaje, naranjas, regalos y panes Imagen de San Sebastián preparada para la procesión con un árbol repleto de follaje, naranjas, regalos y panes

La zona central de la meseta peninsular y Extremadura es la más rica en este tipo de fiestas. El padre Flórez señalaba cómo en los primeros siglos del cristianismo se castigaba con tres años de penitencia a los que a primeros de año se vistieran de ternera o de becerro. También Caro Baroja aporta un texto sumamente significativo de San Isidoro de Sevilla: “Instituyó la Iglesia el ayuno de las calendas de Enero a causa de un error propio de la gentilidad. Fue Jano cierto príncipe de los paganos, por el que se ha dado el nombre al mes de enero y al que los hombres inexpertos, honrándole como a un dios, otorgaron honores religiosos y le consagraron un día con fiestas suntuosas y regocijos. Así los míseros hombres y lo que es peor, los mismos fieles, durante ese día, adquiriendo monstruosas apariencias, se disfrazan a manera de fieras, otros toman aspecto mujeril, afeminando el suyo propio…hacen gritería y danzan…y la turba de depauperado espíritu se excita con el vino.

Morraches levantando sus porras a la salida del santo de la ermita Morraches levantando sus porras a la salida del santo de la ermita

San Sebastián era centurión de la guardia pretoriana del emperador Diocleciano y consolaba y alentaba a los cristianos que conducía al martirio. Delatado, fue mandado ejecutar asaeteado por lo que en su iconografía aparece como un joven con varias flechas clavadas y atado a un árbol o columna. Se recuperó de sus heridas mortales y fue ejecutado de nuevo a golpes tras sufrir numerosas formas de tortura.

San Sebastián es invocado contra la peste y las epidemias en general, a ello tal vez deba su difusión.

Medallón del paso que lleva la imagen de San Sebastián con un morrache dibujado

LAS FUENTES DE LA SIERRA DE SAN VICENTE (y 2)

LAS FUENTES DE LA SIERRA DE SAN VICENTE (y 2)

Fuente en Almendral de la Cañada Fuente en Almendral de la Cañada[/caption]

La fuente es el siguiente escalón después del pozo y el manantial. Es frecuente que se excave una tarjea de captación. Se rellena de cantos rodados de manera que sirva para recoger los caudales subterráneos y hacerlos desembocar en la fuente propiamente dicha. En la sierra encontramos varios tipos de fuentes y uno de los más peculiares es el que se localiza principalmente en los términos de La Iglesuela y Almendral de la Cañada, aunque también se reparten otros ejemplares por toda la geografía serrana. Se trata de una construcción formada por una bóveda de sillares de granito que sirve para cubrir a un pozo-fuente con el brocal elaborado con grandes sillares planos y rectangulares. Son fuentes estéticamente acabadas y que deberían conservarse como patrimonio peculiar de estos pueblos.

En Almendral una de ellas se ha reinstalado junto al monumento a la Beata Ana de San Bartolomé y en La Iglesuela son realmente numerosas acercándose a la decena el número de las mismas. Pero, ya que nos encontramos en estas dos localidades de la sierra norte, debemos reseñar la importancia de las dos magníficas fuentes con las que cuentan ambos pueblos. En el ejido de La Iglesuela un magnífico ejemplar en granito con un largo abrevadero para el ganado, pilones y un lavadero. En Pelahustán existe también otra fuente con esa misma triple finalidad. En la misma cañada de Almendral se sitúa otro ejemplar con pilón labrado en granito y rematado con pináculos ornamentales. Dentro de las fuentes urbanas más acabadas, contamos en Navamorcuende con la situada delante del atrio de la iglesia y que está datada en el siglo XVII. Como no podía ser menos, también está labrada en granito con un cuerpo esférico tallado con una inscripción. En San Román de los Montes se restauró hace unos años la fuente que se encuentra a la entrada del pueblo con sus pilas de lavar. Curiosamente una de ellas parece haberse labrado en un bloque granítico que puede haber formado parte de algún monumento megalítico, como un dolmen o un menhir, ya que está repleta de cazoletas, pequeñas oquedades semiesféricas donde los hombres de la edad del cobre podrían, según algunos autores, haber realizado rituales relacionados con el agua. También junto al cordel cuenta Marrupe con dos magníficas fuentes rematadas en un tímpano tallado en granito.

Fuente con abrevadero y lavadero en Pelahustán Fuente con abrevadero y lavadero en Pelahustán

Repartidas por toda la geografía serrana se localizan numerosas fuentes adosadas directamente a muros de contención o a los mismos terraplenes del terreno. Suelen servir sobre todo de abrevadero y fuente de abastecimiento público con varias pilas unidas en línea o un gran pilón corrido. Ejemplo característico es la fuente que se halla a la salida de El Real de San Vicente hacia Sotillo de la Adrada.

El valor simbólico de las fuentes se observa en detalles como el de Buenaventura, donde se halla representado sobre la fuente el santo que da nombre al pueblo. Son así mismo muchos los aspectos mágicos que se dejan entrever en las descripciones que el pueblo hace de las fuentes; por ejemplo, cuando en el diccionario de Madoz se dice de la fuente de la Julara que es muy abundante y sale de entre unos peñascos, o en Almendral, donde se cuenta que en una fuente vive una serpiente que si se toca se convierte en un hilo de oro. A otras fuentes, sin embargo, se les atribuyen efectos curativos o benéficos sobre los que beben de ellas y por eso en ocasiones se cristianizan, como en el caso de la fuente adosada a la misma ermita de la Virgen de la Fuensanta en La Iglesuela.

Las  propiedades físicas del agua sirven para clasificarlas en dos grandes grupos según el saber popular: las de aguas “finas” o “delgadas”, concepto que podíamos asimilar al de aguas con pocas sales y minerales en disolución y las de aguas gruesas o zarcas, que tienen más concentración de solutos y por tanto suelen tener un color más turbio y blanquecino. No son, sin embargo, los de la sierra terrenos que den aguas sulfurosas o ferruginosas como es el caso de las fuentes de la cercana comarca de La Jara. En Pelahustán dice el párroco en el siglo XVIII que la fuente del Terrero es medicinal y “ que manda el cirujano que traigan de ella para que se refresquen los enfermos…y abre además las ganas de comer”. En este aspecto debemos resaltar la fuente de los Baños de la Pólvora que alivian las dolencias reumáticas de aquellos que acuden a ellos.

Fuente de la ermita de la virgen de la Fuente Santa en La Iglesuela Fuente de la ermita de la virgen de la Fuente Santa en La Iglesuela.

Los topónimos de las fuentes serranas están relacionados en muchos casos con los de árboles u otras especies vegetales que crecen en sus inmediaciones. Es el caso de las fuentes del Espino, el Castaño, el Rubisco, el Majuelo o la Perijona, por ejemplo. Otras llevan el nombre de alguna persona vinculada a la fuente o al paraje como las fuentes de Pero Muñoz o de Mari Muñoz. Los accidentes geográficos o las vías de comunicación cercanas marcan otros topónimos como es el caso de las fuentes del Carrilejo del Barranco o del Prado de la Encina. Pero todas las fuentes tienen algo en común, que han formado parte de la vida de las gentes que desde hace miles de años han trabajado sus campos, que han servido para aliviar su sed, para deleitarse junto a ellas con un gazpacho elaborado con sus aguas frescas en el cuerno o en el cucharro, o simplemente para descansar de las duras tareas agrícolas regalando a sus habitantes algún momento de placidez en sus vidas afanosas. Merecen por tanto el respeto como elemento cultural y que se tomen las medidas necesarias para conservar estos elementos del patrimonio etnográfico fundamentales para el desarrollo del senderismo y el turismo rural.

Fuente abrevadero en el Ejido de La Iglesuela

LAS FUENTES DE LA SIERRA DE SAN VICENTE (1)

Manatial en en Cervera de los Montes conocida como Fuentesanta

 Manantial en en Cervera de los Montes

Desde el paleolítico, el hombre ha asociado el agua con el renacer de la vida y la fertilidad de la tierra. El conjunto luna-agua-mujer ha sido asumido por diferentes culturas como el círculo antropocósmico de la fecundidad. Nuestra civilización greco-romana es una de las muchas en las que su cosmogonía, sus religiones, afirman que al principio sólo existía el agua y que de ella surgió la vida.

Los pueblos vettones, que habitaban nuestra sierra hace dos mil años, también veneraban a dioses acuáticos o que moraban en las aguas. En nuestro ámbito, en un yacimiento arqueológico cercano como es el del castro de El Raso se encontró un exvoto de bronce arrojado a la corriente de la garganta de Alardos. En el poblado vettón de Ulaca, en Ávila, se ha descrito un complejo labrado en el granito con depósitos y escalinatas que podría estar relacionado con ritos de agua y sangre de este pueblo que, además, como pueblo céltico que era, consideraba entre sus lugares sagrados a las fuentes y los ríos. Los romanos, tal vez como herencia de divinidades locales anteriores, han dejado en la epigrafía de la villa de Saucedo en Talavera, entre otras, la referencia a las ninfas en un ara votiva. Entre todas las ninfas, las náyades eran las que habitaban en las fuentes de agua.

 Fuente en término de La Iglesuela

El rito iniciático de la religión cristiana, el bautismo, está directamente relacionado con el agua y es lógico que fuentes a las que probablemente se asociaron cultos antiguos hayan acabado convirtiéndose en “fuentes santas” como la de La Iglesuela. Las fuentes siempre estuvieron vinculadas a esos lugares frescos, amenos y en plena naturaleza donde en la Edad Media se localizaban siempre las apariciones marianas, el locus amoenus que frecuentemente aparece en los relatos de Gonzalo de Berceo.

Esta amenidad convierte a las fuentes en uno de esos hitos naturales, siempre agradables, en el recorrido del viajero por los parajes más atractivos de nuestra Sierra de San Vicente. Es lo que sorprendió, por ejemplo, al padre Juan de Mariana, precursor de las ciencias históricas en España, cuando vino aquí para escribir el libro que pretendía ser el manual de instrucción de Felipe III y que por las avanzadas ideas que propugnaba para su época llegó a costarle la cárcel. En el prólogo de su tratado “Del Rey y la Institución Real” nuestro ilustre paisano dice acerca de El Piélago: Brotan de todas partes las más frescas aguas, corren acá y acullá fuentes cristalinas, cosas todas por las que no sin razón fue aquel lugar llamado Piélago.

Cuerno de pastor para beber con la representación muy frecuente de una sirena o ninfa.

 Cuerno de pastor para beber con la representación muy frecuente de una sirena o ninfa.

Piélago se define como el lugar del mar que dista mucho de la tierra pero, por extensión, podríamos asimilarlo a un lugar de aguas abundantes. Tan abundantes que un cronista del siglo dieciocho llegaba a decir que en la sierra había contado más de mil fuentes. Fuentes de muy diversa categoría. Desde el manantial que ha sido algo excavado y delimitado mediante algunas lanchas de granito en la tierra de su naciente hasta las, casi monumentales, fuentes que servían de abrevadero o lavadero en las cañadas o en los ejidos de los pueblos serranos.

Las fuentes siempre han representado la imagen cíclica de la vida, el agua cae del cielo en forma de don de los dioses, penetra en la tierra y vuelve a aflorar en las fuentes, es el enlace entre el mundo alto y el bajo, entre las divinidades celestes y los poderes ctónicos.

 Fuente en San Román de los Montes

Cuando el agua no mana directamente del terreno el hombre ha sabido desde antiguo que es necesario cavar para conseguir el preciado líquido y por ello ha excavado los pozos. En la sierra de San Vicente podemos encontrar numerosos muchos de ellos que intentan utilizar los acuíferos superficiales que apenas permiten aprovechar los duros e impermeables suelos graníticos de la zona. Son numerosísimos estos pocillos y tienen un especial encanto por su rústica arquitectura. Encontramos, en primer lugar, pozos con el brocal formado simplemente por lanchas de granito hincadas en el suelo sin ni siquiera argamasa que las una. Este tipo es muy numeroso, por ejemplo, en el arroyo de los Pozos de Marrupe.

Pozo con pequeñas pilas labradas en Castillo de Bayuela

 Pozo con pequeñas pilas labradas en Castillo de Bayuela

El  hueco subterráneo del pozo suele, en general, estar fabricado de mampostería granítica con un par de lanchas horizontales que tapan parcialmente la boca del mismo. El brocal puede estar construido de grandes sillares rectangulares bien trabajados y engarzados entre sí con grapas de hierro. Un tercer tipo se construye utilizando mampostería y argamasa con la típica forma cilíndrica de los pozos y no con planta cuadrada o poligonal, que es más frecuente en los anteriores. Por último, aunque no son abundantes, también podemos encontrar algunos ejemplares en los cuales el brocal ha sido fabricado de una sola pieza, labrando y perforando un gran bloque de granito.

La palabra manantial se define como “ el nacimiento del agua” y generalmente se entiende por tal el lugar donde la humedad del suelo es suficiente como para aflorar a la superficie y así, con una pequeña excavación se consigue el acúmulo de agua suficiente como para que puedan beber el ganado o las personas. Estos manantiales eran conocidos sobre todo por los pastores que realizaban una labor de mantenimiento sobre las vetas acuíferas superficiales. En la actualidad, la disminución del pastoreo ha causado la pérdida de no pocos de estos manantiales. Alrededor de la afloración del agua se colocaban unas sencillas lanchas de piedra y, a veces, una teja, una caña o un pedazo de corcho que dirigía el pequeño chorro y hacía más fácil beber o recoger el agua en un recipiente. Por ello es frecuente encontrar en la toponimia fuentes con nombres como fuente de la Teja o fuente del Corchito, por ejemplo.

 Fuente en Marrupe

El  recipiente tradicionalmente más utilizado por los pastores era un cuerno con asa de cuero o sin ella y decorado muchas veces con motivos de arte pastoril como la efigie del dueño y sus iniciales, motivos vegetales o animales y un curioso motivo de un ser mitad pez y mitad mujer que para algunos etnólogos no es sino la representación tradicional de las ninfas de las fuentes, y no de las sirenas marinas, poco conocidas como motivo mitológico por nuestras rústicas gentes castellanas.

ARQUITECTURA POPULAR PUEBLO A PUEBLO: CERVERA DE LOS MONTES

Ventana enjalbegada en Cervera de los Montes

Cervera de los Montes es una localidad cercana a Talavera situada en la subcomarca de El Berrocal. Y como ese nombre indica se trata de un territorio granítico y su mampostería de piedra es su principal material de construcción.

Cerradura y cerrojo en una casa de Cervera

Los muros se levantan en mampostería y sillarejo en general bastante irregular, aunque también hay edificios más modernos o de servicio público que están erigidos con sillería, Entre ellos el viejo edificio hoy convertido en casa de vecinos, donde se alojaban ciertas dependencias de las Reales Fábricas de Seda de Talavera. La mayor de las casas tradicionales son de dos plantas, la vivienda en la baja y la troje en la alta, aunque también entre las casas más recientes existen edificios de dos plantas reales, y no el bajo granero de las trojes

Típica portada de Cervera

Muchas de ellas tienen un patio que precede a la vivienda al que da acceso una puerta protegida por tejadillo o por un bloque de piedra a modo de dintel. En otros casos la puerta tiene dimensiones de portón o incluso de puertas carreteras. Estas mismas puertas dan también acceso a pajares y corrales. El piso tradicional era de ladrillo aunque calles y corrales se hallaban empedrados.

Foto de 1960 de una de las calles de Cervera. Del libro de Moreno Nieto “La Provincia de Toledo”

El piso era de lanchas de piedra o de ladrillo, aunque más recientemente se solaba con baldosa hidraúlica. Los huecos son pequeños como sucede en todas las construcciones de mampostería poco trabajada, aunque en las esquinas algunas cuentan con sillería, aunque no muy elaborada en general.

Casa en cervera de mampostería ripiada y ventana con típico cerco enjalbegado.

También en algunas edificaciones más modernas se mezcla la piedra con el ladrillo, y en edificaciones secundarias podemos ver algunos muros o medianeras de adobe.

Muchas de las puertas y ventanas están recercadas y enjalbegadas, aunque hay viviendas completamente blanqueadas.

Plaza de Cervera en 1960
Cuadra y corral en Cervera de los Montes

LA ENTRADA DE TALAVERA HACE 50 AÑOS

LA ENTRADA DE TALAVERA HACE 50 AÑOS

Postal con una vista de la entrada de Talavera Postal con una vista de la entrada de Talavera

Observamos en esta vieja postal una vista de Talavera en su entrada oriental. A la izquierda, en primer plano la estación de servicio de González y Morales con su estructura primitiva, aunque todavía conserva las grandes columnas de piedra que sostienen la techumbre.

Detrás se encuentra el hotel Arellano sobre el solar que luego ocuparon los almacenes “Mary”. A continuación vemos la estación de autobuses en lo que ahora es la entrada de “El Corte Inglés”. El edificio de Tresku ya estaba edificado aunque solamente se llegó a ocupar la planta inferior con la cafetería que le daba nombre.

A la derecha el paseo de los Arqueros, que no es nombre medieval, sino que se refiere a los muchachos de la antigua OJE, la Organización Juvenil Española utilizada por el régimen franquista para adoctrinar y captar futuros falangistas. Los niños más pequeños eran los “flechas”, los adolescentes los “arqueros”, y ya con camisa azul los jóvenes “cadetes”.

Se ven todavía varios kioscos que se asentaban a ambos lados del paseo y la bonita caseta de estilo mudejarista similar al hotel Arellano y a los servicios de los Jardines del Prado, la llamada “mezquita”. Creo recordar que en esa caseta se vendían entre otras las entradas de los toros.

Al fondo por delante de los Arcos del Prado se percibe la conocida como “Bombonera” que se ve mejor en la siguiente postal.

El bar "Noche y día" más conocido como la "Bombonera" El bar “Noche y día” más conocido como la “Bombonera”

El trasiego de gentes de toda la comarca que deambulaban por la zona por ser la entrada de Talavera desde Madrid y encontrarse allí la estación de autobuses, hizo que durante algunos años fuera éste uno de los establecimientos con más movimiento de la ciudad. Tenía servicio 24 horas por lo que de noche era prácticamente el único bar abierto, por lo que la fauna que allí se mezclaba era de lo más variopinta y abigarrada. Tratantes, comerciales, camioneros, expertos en timos y tocomochos a paletos de paso, labradores de paso, alguna buscona, noctámbulos borrachines  etc…etc…

El nombre, como sucede con otros negocios hosteleros de Talavera emulaban otros de igual apelativo situados en Madrid y que parece que derivan de la forma de bombonera o caja de bombones por su estructura acristalada.

fragmento de fotografía aérea de los años sesenta. fragmento de fotografía aérea de los años sesenta.

Vemos aquí también los Arcos del Prado en primer término a la izquierda. A la derecha: Tresku, la estación de autobuses con motos y viejos taxis a la entrada, el hotel Arellano, la gasolinera de González y Morales y unas casas bajas que ocupaban lo que luego serían los almacenes Moro.

La Bombonera y el paseo de los Arqueros a finales de los sesenta La Bombonera y el paseo de los Arqueros a finales de los sesenta

Esta vista nos muestra la Bombonera con su gran terraza, el paseo de los Arqueros y en color blanco, verde y crema, el cine del Prado, el más moderno de los viejos cines talaveranos hasta la construcción de los multicines. Es de resaltar también el adoquinado primitivo de la carretera. Al fondo el hotel Talavera.

Página Talavera y su Tierra de Miguel Méndez-Cabeza Fuentes

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