FOTOS ANTIGUAS DE ARQUITECTURA EFÍMERA EN CELEBRACIONES TALAVERANAS

FOTOS ANTIGUAS DE ARQUITECTURA EFÍMERA EN CELEBRACIONES TALAVERANAS

Arco efímero que representa el escudo de Talavera

Ya desde la antigüedad se conoce de la existencia de elementos de arquitectura efímera para celebrar diferentes cuestiones, desde la entrada de los monarcas en las ciudades hasta actos religiosos y civiles en los que se inauguraban obras públicas o se celebraban victorias bélicas.

Pero fue en el renacimiento y barroco cuando aumenta el lujo y la teatralidad de estas construcciones que se caracterizan por sus materiales de baja calidad como madera,  elementos vegetales como flores, palmas y ramajes, o papel, luces de velas o antorchas etc…

Otro momento de esplendor de estos elementos fue el de las Exposiciones Universales que de hecho con sus pabellones han seguido haciendo arquitectura en cierto modo efímera

Los que podemos ver en esta entrada del blog son de principios del siglo XX, salvo el de la traída de aguas del siglo XIX que es un grabado.

Arco efímero por la traída de aguas de 1947

El grabado representa la traída de aguas a Talavera en el siglo XIX y en él se ve a los caballeros y damas que acudieron al acto entre arcos y elementos florales que animaban un acto en el que por cierto, no salió agua del grifo cuando se abrió delante de las encopetadas autoriades. Muy talaverano.

Celebración de la traída de aguas en el siglo XIX

Otro de los motivos más frecuentes para levantar arcos y arquitecturas efímeras eran las procesiones especiales, especialmente cuando se sacaba con algún motivo especial la imagen de la Virgen del Prado.

La entrada de La Corredera con un arco levantado en honor de la Virgend del Prado en 1919.

En la primera fotografia de 1919 se ven los pórticos de la corredera con un arco en primer plano hecho de palmas y guirnaldas vegetales y con el rótulo de «Consuelo de los talaveranos». A la izquierda la escalera de los operarios que los instalaban y otros arcos ornamentales al fondo.

Otro arco efímero en este caso de madera.

En la foto de 1929 se ve a la Virgen del Prado pasar en procesión bajo un arco neogótico fabricado en madera en el paseo del Prado.

Arco en honor de la Virgen a la entrada del Prado

Otro de los arcos fotografiados se encuentra a la entrada de los jardines del Prado con el rótulo de Talavera a su patrona y los escudos de la ciudad y de la provincia de Toledo a ambos lados. La imagen de la Virgen del Prado está flanqueada por dos leones y adornada con guirnaldas vegetales. Al fondo, la fuente de Ruiz de Luna.

Otro de los arcos en honor de la Virgen a la entrada de la calle del Prado en 1929
Arco a la entrada de la calle del Sol

Otro de los arcos de 1929 en honor de la Virgen del Prado en la confluencia de la calle del Sol y Carnicerías. A la izquierda la casa anterior a la tienda de Taboada y a la derecha una casa típica de talaverana con las ventanas del piso superior rematadas en arco de medio punto y en la planta baja una bombonería.

Arco a la salida de la Plaza Juan de Mariana

Otro de los arcos probablemente en honor del padre Juan de mariana el día de la inauguración de su estatua lo vemos entre el palacio de los condes de la Oliva y el edificio de los jesuitas, actual Palenque. A la izquierda, arriba, se ve la linterna de la cúpula de la antigua iglesia de los jesuitas. Se trata también de un arco neogótico, tan de moda a principios de siglo, con decoración vegetal. Al fondo se ve la entrada a la actual iglesia de las agustinas. En la parte de la izquierda del arco se lee «agricultura, industria y comercio».

Arco efímero a la entrada del arco de San Pedro

Este arco a la entrada del arco de San Pedro tiene arriba un medallón en el que se lee «A Mariana las artes y oficios» lo que nos induce a pensar en que es un arco levantado en la inauguración de la estatua a nuestro ilustre paisano. Es curioso observar los albañales que tanto afeaban la ciudad y el piso engorronado.

Arco a la salida de la plaza del Pan hacia el puente de Hierro el día de la inauguración de éste.

Otro de los actos más celebrados en Talavera fue la inauguración del puente de Hierro que solucionaba la precariedad de las comunicaciones con La Jara siempre difíciles por la ruina permanente del puente Romano. A la izquierda el edificio que ocupa el solar del actual ambulatorio y a la derecha el rosetón de la Colegial.

Arcos y decoraciones efímeras de la Plaza del Pan para la inauguración del puente de Hierro. El ayuntamiento tiene la fachada decorada con arquitecturas fingidas en los cercos de la ventanas.
Arco a la entrada del puente de Hierro el día de su inauguración

LA VÍA VERDE DE LA JARA:  OTRO RECURSO TURÍSTICO DESAPROVECHADO

LA VÍA VERDE DE LA JARA:  OTRO RECURSO TURÍSTICO DESAPROVECHADO

El viaducto sobre el Tajo conocido como Puente de Amador
Lleva uno tanto tiempo predicando la riqueza del patrimonio comarcal de cara a su aprovechamiento turístico, que ya me duele la boca de proclamarlo, pero como dice una vecina mía con respecto al cuidado de las flores y los tiestos:Es «Tiempo perdío»·.

Hace ya 25 años que hice los primeros artículos sobre la Vía Verde de La Jara o la Vía del Hambre, nombre por el que se la conocía en la zona y que para mí tiene mucho más gancho, pero a los políticos, que se la cogen con papel de fumar en esto de lo políticamente correcto, no les gustaba la alusión famélica y pusieron el otro nombre mucho más insulso.

Cuando hice aquellos primeros artículos todavía los derrumbes hacían difícil el paso por ella y nada se había hecho para potenciarla, luego se arregló el piso y poco más, porque las estaciones perecen poco a poco, arruinándose víctimas de la incuria, cuando podrían haberse restaurado y utilizado como albergues y zonas de servicio para los viajeros que deambularan o pernoctaran por la zona. El ejemplo más lamentable es el de la estación de Aldeanueva de Barbarroya.

Estación de Aldeanueva de Barbarroya que en la actualidad se halla más deteriorada que en la foto

Me dirán los políticos que se organiza el encuentro de ciclistas de Talajara al que acuden miles de personas,pero se van igual que vinieron, sin conocer ni un sólo pueblo de La Jara, sin conocer nada del patrimonio cercano a la Vía y sin gastarse un duro en la comarca, en productos de la zona o en restauración, porque sencillamente hacen una carrera de las que ahora son tan frecuentes, más destinadas a vigoréxicos que a tranquilos viajeros, de la que volverán a sus casas con una nueva marca en el cronómetro, con algún minuto por debajo de carreras anteriores y alguna foto en su teléfono.

Más tarde publiqué la Guía de la Vía Verde donde desgranaba el patrimonio que se encuentra en sus cercanías y cómo se podía visitar, pero fue también ·»tiempo perdío», no han puesto ni un solo indicador que nos oriente sobre cómo visitar elementos de interés histórico o etnográfico como los lavaderos de Aldeanueva, el Canto del Perdón, los grabados de la Nava de Ricomalillo etc, etc y mucho menos los atractivos que se encuentran en el término de los pueblos por donde discurre y que serviría de excusa para la visita a los mismos y me refiero por ejemplo a las minas de oro de La Nava, los molinos de Riofrío etc .Gran parte de este patrimonio se está dejando perder cuando podría ser un gran atractivo para los viajeros, y como ejemplo más evidente citaré los Baños de la Retortilla.

El río Tajo es atravesado por la vía verde, al fondo
Compartiendo con Calera el protagonismo como inicio de la Vía se podría conectar desde Talavera por el camino del Barro o por otros que nos enseñen los interesantes parajes naturales del Tajo y las llamadas tablillas del reculaje de Azután frente a Las Herencias y Canturias.
Algo que sería absolutamente necesario es habilitar una zona de baño dado que los estíos jareños son muy calurosos. Hay diferentes lugares con el agua necesaria como por ejemplo el entorno del arroyo de San Vicente y su embalse..

También sería de gran interés situar junto a la vía un centro de interpretación de La Jara, esta maravillosa comarca que rezuma épica y estética

Chozo junto a la Vía Verde
Solamente en Campillo se han tomado algunas iniciativas  para aprovechar la vía, pero son ideas de francotirador, sin que haya un proyecto integrador que realmente ponga en valor este recurso.
La Vía debería además estar integrada con los otros grandes recursos turísticos de La Jara como son la Ciudad de Vascos,a la que se podría acceder por un puentecillo sobre el Huso, los caminos de Guadalupe o la Cañada Leonesa, y así se podría potenciar realmente el turismo rural para que se ayude a sobrevivir a esta comarca en franco proceso de despoblamiento.
Pero todo eso es hacer política de verdad, eso que a nuestros representantes les importa un bledo, insistir en que espabilen, que trabajen y se pongan al servicio de los ciudadanos es una vez más «tiempo perdío».
Miguel Méndez-Cabeza

CUATRO FOTOS DE MONUMENTOS DESAPARECIDOS EN LA COLECCIÓN DE TELEFÓNICA

CUATRO FOTOS DE MONUMENTOS DESAPARECIDOS EN LA COLECCIÓN DE TELEFÓNICA

Torre del Reloj y torre albarrana techada del Arco de San Pedro en una foto de la colección de Telefónica

Ya hemos visto cuatro fotos del río de esta misma colección y hoy nos vamos a detener en otras cuatro que muestran monumentos hoy desaparecidos o modificados en nuestra ciudad.

La primera de ellas nos muestra la anterior torre del Reloj hoy desaparecida que como vemos se situaba a la torre albarrana hoy desaparecida en la que apoyaba su lado occidental el llamado Arco de San Pedro. Esta torre vemos que en los años 20 estaba techada y era utilizada como almacén o vivienda por los huecos abiertos que se ven, también se ve el arranque del típico arco de estas torres tan talaveranas.

Detalle de la foto anterior en la que se señala el arco de la albarrana

Para algunos esta podría haber sido la que Fernando de Rojas solicitó para que se la cediera el ayuntamiento para su aprovechamiento, ya que el escritor universal parece que tenía su vivienda en las inmediaciones.

El Reloj y el remate de la torre no tienen nada que ver con los actuales.

Fotografía de los años 20 de la colección de Telefónica tomada desde la torre albarrana de El Salvador.

En segundo lugar traigo esta otra fotografía tomada desde la torre albarrana de El Salvador. En ella se ve la torre en primer término, a la derecha la iglesia de los jesuitas. Se trata de la fachada que daba a la Corredera y hoy edificio del Mercado de Abastos.

Pero lo más interesante es la iglesia de San Pedro mostrando su torre y su fachada occidental en la que se percibe obra mudéjar, tal vez dos alfices de ladrillo o quizá una espadaña más antigua embutida en el muro. A la izquierda se ve la torre de la antigua iglesia de Santa Leocadia que estaba en la plaza del mismo nombre y a la derecha el convento de los agustinos, hoy Museo Ruiz de Luna.

La iglesia de San Pedro y la torre de Santa Leocadia en un detalle de la foto anterior.

Las dos siguientes fotografías muestran dos palacios que desparecieron hace unas décadas. El primero de ellos es una casona situada en la esquina de la calle Mesones con Ramón y Cajal y de él solamente queda actualmente un patio porticado del que se conservan las columnas.En el edificio ya reformado estuvo durante muchos años la tienda de máquinas de coser de Rocha, Es un edifcio que muestra como elemento más significativo un gran blasón labrado en la esquina.

Casona en la esquina de la calle Mesones con Ramón y Cajal

El segundo palacio es el que se encontraba en la plazuela del Salvador y calle San Miguel, también conocido como casa de Borrajo y que en la colección de Telefónica se nombra como palacio de la marquesa de Aguilera y sobre el que haremos una próxima entrada de este blog.

Durante un tiempo se llamó erróneamente palacio de Francisco de Aguirre y parece que como tal se le enseñó al embajador de Chile que quiso en los años sesenta conocer el solar del conquistador talaverano y fundador de la ciudad de Santiago del Estero.

Palacio de la marquesa de Aguilera en foto de la colección de Telefónica de los años 20

CUATRO FOTOS DEL TAJO DE LA FUNDACIÓN TELEFÓNICA

CUATRO FOTOS DEL TAJO DE LA FUNDACIÓN TELEFÓNICA

Fotografía del Tajo de la Fundación Telefónica de de los años 20

En la colección fotográfica de la Fundación Telefónica y relacionadas con sus instalaciones se hicieron en los años 20 y 30 fotografías relacionadas con sus instalaciones.

Se puede ver el caudal abundante con los arenales y las aguas limpias y una visión de Talavera en la que se pueden observar algunos monumentos desaparecidos como los señalados en la vista parcial a continuación, la torre de la iglesia de San  Pedro o la antigua torre del Reloj.

Vista parcial de la foto anterior

Otra de las fotografías se ha obtenido junto a la central eléctrica del puente Viejo y se observan los postes telefónicos, los cerdos hozando junto al río y el puente que muestra al final la casa de peones camineros que siempre he considerado que se había construido sobre restos de los molinos del primer ojo del Puente.

Fotografía del puente Viejo desde la central eléctrica
El inicio del puente con la casa de peones camineros

La tercera foto nos muestra la zona de Entretorres con las torres albarranas arruinadas y descarnadas. Se percibe el vallado blanco del antiguo tejar de la cuesta de San Clemente y el resto de muralla junto al río que todavía se encuentra en pie junto al puente de Hierro. También se observa la cúpula de la iglesia de los jesuitas (Palenque) con su linterna.

Vista de la zona de Entretorres desde la orilla sur del río.
Vista parcial de la anterior fotografía de Entretorrres y el Tajo

Por último traemos otra foto desde la orilla sur con una vista del río y el puente de Hierro.

¡¿QUÉ TE HAS FERIAO!? Sobre el porqué de las ferias en Talavera

¡¿QUÉ TE HAS FERIAO!?

Artículo obre el porqué de las ferias en Talavera publicado en una revista de la COPE de las ferias de mayo de 2017

Cartel de las ferias de Talavera de

Siempre he mantenido que Talavera se sitúa en un lugar que desde la prehistoria fue cruce de caminos. El lugar al sur del puerto del Pico donde mejor vadear el padre Tajo. El lugar donde se cruzan el eje norte-sur entre las dos mesetas, y por donde desde siempre discurrían las cañadas trashumantes, y con el eje este-oeste que seguía el valle del Tajo con las calzadas romanas.

Y ya desde aquella época se ha acudido desde todas las comarcas vecinas a esta ciudad milenaria para abastecerse de todo aquello que no podían producir en sus aldeas con su casi autárquica economía las rústicas gentes de nuestra gran comarca natural.

Pero al mismo tiempo, Talavera era el lugar donde comercializar los excedentes de sus productos y sus ganados mientras adquirían las herramientas y objetos necesarios para desarrollar su trabajo o para hacer algo más cómoda su vida.

Un viajero musulmán llamado Al- Edrisi que pasó por la Talabayra musulmana hace más de mil años decía que “la villa es notable por su belleza, la extensión y la variedad de sus producciones. Los bazares son dignos de verse y las casas están agradablemente dispuestas”.

Y ya entonces de decían los árabes que “Talavera es capital de una provincia importante” esa korá, esa gran comarca para la que las ferias serían después una fecha señalada en su calendario.

Los toros siempre estuvieron unidosa las fiestas de Talaver. Foto del público en los toros a principios del siglo XX

Conquistada la villa por los cristianos, convivieron en ella las tres culturas quedando gran parte del comercio local en manos de familias judías que instalaban sus tenderetes apoyados en los fuertes lienzos del primer recinto amurallado. Moriscos y mozárabes eran magníficos artesanos.

Y tanta era la actividad comercial de la ciudad que Sancho IV concede en 1294 la celebración de una feria ocho días antes de San Andrés y ocho después, para que la villa sea “más rica, la tierra mejor poblada y sus gentes más honradas”.

A lo largo de la historia cientos de actividades artesanales han completado su tradicional economía agropecuaria y así, en el siglo XVIII, trabajan en Talavera esparteros, sombrereros, boteros, plateros, cereros, herreros, cordoneros, tintoreros, jaboneros, clarineros, alfareros, carpinteros, tallistas, torneros, silleteros, carreteros, latoneros, doradores, cuchilleros, guarnicioneros, arcabuceros, cencerreros, botoneros, alpargateros , cedaceros y muchos más.

Las casetas de la feria a finales de los años 60

Esos objetos, desde la hoz hasta la montura, desde el fuelle al plato de cerámica que adornaría sus zaguanes, eran objetos trabajados con las propias manos, realizados con esos materiales que eran nobles por ser naturales, y todos ellos fabricados con una finalidad concreta en cada caso, la finalidad de facilitar y hacer algo más llevadera la vida. Y eso mismo fue la Fiaga hasta que desapareció

De la compra de aquellos utensilios, ropas etc nos quedaba a los chavales la pregunta que nos hacíamos durante la feria: ¿Qué te has “feriao”? Y enseñábamos la garrotilla de niño o una de aquellas pelotas de colores con una goma, o un juego de pistolas con las que jugaríamos “a los indios y los americanos”, simulando con estas compras las que tradicionalmente habían hecho los mayores.

Siempre estuvieron vinculadas las ferias al tradicional mercado de ganados, celebrándose actualmente el 15, 16 y 17 de Mayo las ferias de San Isidro, y las de San Mateo el 20, 21 y 22 de Septiembre. Hoy día siguen siendo un foco de atracción para todas las gentes de la comarca que acuden a Talavera para disfrutar de las atracciones y espectáculos ofrecidos al público, muy diferentes del teatro chino de Manolita Chen, The Guatemala´s Monster o la “Vaca Juanita de las siete patas”

El mercado de ganados siempre estuvo asociado a las ferias

Hoy vienen como en otras épocas a darse una vuelta por el recinto ferial, comprar algún objeto en la muestra de artesanía o acudir a los toros, si es que no desaparecen definitivamente de nuestra plaza, santuario de la tauromaquia por haber muerto Joselito en unas ferias de mayo pero hoy venido a menos.

Una fiesta que formó siempre parte del espíritu de nuestra ciudad hasta el punto de que desde el cerro Negro un bando de la Guerra Civil, da igual cual de ellos, bombardeaba el entorno del coso de Talavera celoso de sus enemigos por no poder acudir a los toros y a la feria.

SAN ISIDRO, en el «Santoral del barro» en azulejería talaverana

Panel de azulejos que representa a San Isidro. Obra de Ruiz de Luna en una fachada privada de Herreruela de Oropesa

SAN ISIDRO

Este santo madrileño se celebra también en Talavera coincidiendo con las ferias y fiestas de Mayo. Parece que este santo labrador nació hacia el año 1080 época en que se produce la reconquista  del valle del Tajo por las huestes de Alfonso VI. Se casó con una mujer también muy piadosa, Santa María Toribia, María de Torrejón o María de la Cabeza, también agricultora.

Isidro tenía costumbre de acudir todos los días a misa antes de ir a trabajar al campo. Sus compañeros denunciaron ante su patrón al labrador acusándole que mientras ellos trabajaban el santo estaba en la iglesia. Isidro se defendió asegurando que aunque cumplía con sus deberes religiosos, también se hacía cargo del trabajo encomendado como el que más, pero el patrón no se fió, por lo que acudió una mañana a vigilarle y vio que realmente estaba en misa mientras los demás se encontraban ya trabajando con el arado.

Al acercarse para reprenderle, vio que junto a él iban labrando dos jóvenes con vestiduras y caballos o bueyes blancos. Cuando se aproximó más, los ángeles desaparecieron pero el terreno que ellos labraban se mantuvo bien arado, por lo que comprendió que había alguna causa sobrenatural. Desde ese momento dejó a Isidro al cargo de las tierras de su propiedad para que las administrara y las trabajara, pero el santo lejos de acumular riquezas por su posición se dedicó a ayudar a los pobres con el beneficio de los campos, que además produjeron el doble desde entonces.

Decoración de la ermita de San Isidro de Talavera en azulejería de Ruiz de Luna

Uno de los pasajes más conocidos de la leyenda de San Isidro es aquel en que se cuenta cómo cuando en cierta ocasión todos en su hermandad habían comido y solamente quedaba la ración del santo en la olla, llegó éste acompañado de muchos pobres que milagrosamente acabaron comiendo todos de la escasa comida restante, y no sólo comieron ellos, sino también todos los indigentes de la ciudad. Otra escena representada con frecuencia es aquella en la que al clavar el santo su pala en la tierra brotó un manantial.

San Isidro mantuvo durante su vida un gran cariño por los animales y en cierta ocasión en que los pájaros no podían comer por una gran nevada abrió el saco de trigo que llevaba y, aunque echó la mitad del grano a los pájaros, al llegar al molino donde se dirigía el saco estaba lleno y además al molerlo se obtuvo el doble de harina.

Ángeles ayudando a labrar a San Isidro en ambiente talaverano. Vista parcial de los paneles de la ermita de San Isidro

Su culto se extendió por Europa pero no fue canonizado hasta el siglo XVII, siglo en el que se localizaron los restos de su mujer en Caraquiz, donde se había retirado desde la muerte de su marido.

Se le suele representar vestido también de labrador del siglo XVII con chaqueta y calzón corto, siempre con barba y cabello largo. Sus atributos son un haz de espigas, un arado, un mayal, una pala o un azadón.

Su fiesta se celebra el 15 de mayo y es patrón de los agricultores y de los geómetras,  además de protector contra la sequía e intercesor para pedir que llueva.

Santa María de la Cabeza esposa de San Isidro representada en el frontal cerámico de la ermita

A él está dedicada la ermita que se sitúa junto al recinto ferial y que se encuentra decorada con cerámica de Ruiz de Luna. Se trata de un panel situado tras la imagen del santo en la que se representa el campo talaverano y un ángel conduciendo el tiro del arado para hacer el trabajo de Isidro mientras él cumplía con sus obligaciones religiosas. Al igual que los azulejos de la ermita de Talavera, también Ruiz de Luna es el autor de un panel de cerámica situado en la fachada de una vivienda privada de Herreruela de Oropesa que reproducimos en la imagen. En él aparece el santo con su vestimenta habitual, el rosario y un instrumento de labor con una cuchilla.

En las proximidades de Cebolla se encuentra sobre una elevación con una magnífica vista panorámica la ermita de Nuestra Señora de la Antigua  y San Illán. Es tradición que este santo local es el hijo de San Isidro pero de él trataremos otro día.

Panel de San Isidro en una vivienda privada de la plaza Arzobispo Tenorio

HISTORIA DE LOS MOLINOS DE LA JARA  Y VALDEPUSA ( y 2)

HISTORIA DE LOS MOLINOS DE LA JARA  Y VALDEPUSA ( y 2)

Uno de los molinos del arroyo de las Lanchas

En el valle de Robledo del Mazo se molía en la garganta de las Lanchas o en Riofrío, lo que quiere decir que todavía no se habían construido los más cercanos molinos del curso alto del Gébalo. Ya casi en el curso medio de este río, en el paraje del Martinete, sí debía existir ya algún molino pues desde Espinoso bajaban a moler allí.

En las relaciones de Espinoso también se declara que se muele en el río Fresnedoso. Se trata de seis molinos a los que se califica de retamizos, término que alude a la precariedad de estas construcciones de techo de retama. Pero es posible que por extensión se definan así a algunos sencillos artificios que se construirían con un pequeño apoyo en alguna roca del río sobre la que situar un par de vigas de madera que a su vez sostuvieran la piedra. Estos molinillos primitivos pero prácticos aparecen descritos en zonas nórdicas de Europa pero precisamente la precariedad de su construcción habría impedido su conservación hasta hoy.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es escanear0016.jpg

Otro dato curioso que podemos extraer de las Relaciones de los pueblos jareños es la mención que se hace en el interrogatorio de Campillo de la Jara de unos molinos calificados como de “sequera” en el arroyo Cubilar. Puede que sea ésta una referencia a los molinos que en el presente estudio denomino “de presa en arco invertido” por la forma que tienen las plantas de los cubos de muchos molinos de La Jara donde, debido a la escasez de caudal se almacenaba el agua en estas presas-cubo para poder así moler en tiempos de sequía. Se trata de cubos de tan grandes dimensiones que podríamos considerarlos como un tipo intermedio con el molino de presa de acceso directo, diferenciándose de éste en que la presa no se encuentra en el cauce del río y sí están dotados de canal en el caso jareño. También la misma palabra “Cubilar” que da nombre al arroyo, puede que haga referencia toponímica al gran número de cubos de molino que movía este pequeño arroyo.

Molino del arroyo de San Vicente

En Torrecilla y Espinoso molían ya en el siglo XVI algunos artificios situados sobre el Sangrera y el Pusa. En esta época es curioso constatar la existencia de un número de piedras incluso superior al actual, hecho que solamente se produce en la comarca que nos ocupa.

En la parte norte de La Jara durante todo el año, y en el resto de su extensión cuando se agostaban los arroyos, acudían las gentes a moler en las grandes aceñas del Tajo más cercanas. Hay un mayor número de alusiones como destino a los molinos de Silos y a los de Ciscarros pero es lógico pensar, a pesar de no haber citas concretas de moliendas en Talavera o Puente del Arzobispo, que también acudieran a estas grandes paradas, más teniendo en cuenta la férrea normativa de la cabeza del señorío más arriba comentada. En este sentido, solamente hay una respuesta de Las Herencias que narra cómo sus habitantes iban a moler a Cabañuelas, cerca de Talavera.[1]

Durante el siglo XVIII sigue aumentando la dispersión de los pequeños molinos maquileros y en Sevilleja ya muelen nada menos que quince piedras en el Riofrío, crece el número de ellos en otros arroyos más lejanos y aislados como el Fresnedosillo o el de San Vicente.[2]

Uno de los molinos de Riofrío

 

La Cuenca del Guadiana, en el sur de La Jara, tenía además otros arroyos molineros como el de Valdemoro, el Estenilla y otro río también llamado Fresnedoso, adonde  se iba a moler desde localidades como Puerto Rey, Minas de Santa Quiteria, Los Alares, Valdeazores y Anchuras que entonces formaba parte de la tierra de Talavera .

A mediados del pasado siglo todavía se construían nuevos molinos. Madoz nos informa en su diccionario de que en el Uso y el Cubilar hay un total de catorce molinos, seis de ellos arruinados. En Mohedas muelen seis sobre el Pedroso y en Belvis ya se ha construido uno sobre el Tamujoso[3].

Cuenta el párroco de Aldeanueva de Barbarroya en las relaciones del cardenal Lorenzana que, en este pueblo jareño de paisaje granítico, se fabrican gran cantidad de piedras de molino[4].

[1] Ibidem.: Opus cit. Ver “Las Herencias”

[2] JIMÉNEZ DE GREGORIO, F. : Opus. cit. Los Pueblos de …ver “Sevilleja”

[3] MADOZ, P.:Opus cit. p. 260.

[4] PORRES DE MATEO, J., RODRIGUEZ, H. Y SANCHEZ,R.: Opus cit. p. 92.

Atanores formando el cubo de un molino en el naciente del río Sangrera

RELATO DE UN VIAJE A LAS HURDES

RELATO DE UN VIAJE A LAS HURDES

Estampa hurdana en Riomalo de Arriba

La lectura del diario de viaje de Marañón a Las Hurdes en compañía de Alfonso XIII despertó en mí una curiosidad que me impulsó a viajar a esta comarca llena de maravillas. Me llamaba especialmente la atención ese empeño de sabios y políticos por negar lo evidente históricamente hablando, que esta comarca había padecido una miseria que aunque no era excepcional en España ni mucho menos, se negaba siempre despachando la cuestión con un “eso es la leyenda negra de las Hurdes”. No era políticamente correcto recordar esos tiempos pasados aunque todavía cercanos y era curioso que saltando como un resorte todos negaban lo evidente.

Ya conocía ejemplos similares como en aquella ocasión, cuando elaborando el que esto escribe una guía sobre la vía abandonada que discurre entre Talavera de la Reina y Villanueva de la Serena para aprovecharla como recurso turístico, quise hacer ver a los políticos que el nombre que los vecinos de los pueblos cercanos daban a esa vía férrea era el de Vía del Hambre y que así es como yo creía que debía ser denominada. Se llamaba así porque en los años cincuenta había dado trabajo a muchos obreros de los pueblos por donde discurría pero los padres de la patria se negaron a que la vía llevara ese nombre, como si fuera un baldón, un oprobio para los vecinos. Finalmente se le puso el nombre de Vía Verde de La Jara, un nombre que sinceramente creo tiene mucho menos gancho para el turista.

Pero quizá no tenga mucha importancia porque en general quienes recorren hoy esas vías y rutas son en la mayor parte de los casos aprendices de vigoréxicos que se les da una higa que en su camino halla artesanía, pinturas rupestres o minas de oro en los que curiosear. Lo importante es el tiempo invertido en realizar el recorrido.

Una de las modestas casas hurdanas tradicionales

Así que quise ver con mis propios ojos lo que podía quedar de lo que describían Unamuno, Maurice Legendre o Antonio Ferres y me dirigí hacia Las Hurdes. Recorriendo los accesos hasta la comarca en sus pueblos más altos voy observando desde la cómoda aunque curvilínea carretera los preciosos senderos que, paralelos a los ríos y arroyos me recuerdan que Alfonso XIII llevaba guías en su expedición para adentrarse por aquellos vericuetos. Como aquel que cuando el ministro de la gobernación pidió café con leche, el «sherpa» real contestó que aunque no había en una distancia importante una sola vaca y siendo las pequeñas cabras hurdanas poco productoras del lácteo y ministerial capricho, él se lo conseguiría. Volvió al poco con la leche y cuando el jefe de todos los guardias y policías del solar patrio la degustaba fue sabedor por boca del guía de que la leche era de su propia mujer y el prócer comenzó a dar tales arcadas y hacer tales aspavientos que asustó a toda la comitiva real afeitándose luego sus largos mostachos que creía contaminados. Otro tabú más, pues al ser humano le produce más repugnancia la leche de mujer que la de cáprido por ejemplo.

Pizarra sobre pizarra fueron trazando año tras año, siglo tras siglo esos senderos encantadores que suben y bajan entre enebros y jarales. Dan ganas de recorrerlos todos aunque solo sea por prolongar el uso de algo que tantos afanes costó a aquellas gentes descalzas que aparecen en las conmovedoras fotos de los años veinte.

Rincón hurdano

Pendientes que sobrecogen y que hacen recordar al curioso cómo habían de trasponerlas los que iban a enterrar a sus difuntos, como recrea Buñuel en su Tierra sin Pan, o los que simplemente querían ver a un familiar o a la novia en otro valle.

Y  esas terrazas tan pintorescas que se elevan comiendo terreno las laderas de piedra, fertilizándola con idas y venidas para coger el humus de las madroñeras y hasta el último pedacito de materia orgánica que pueda enriquecerlo, como cuenta el antropólogo Legendre que tanto amó a esta tierra. Y algo queda todavía de aquella agricultura heroica porque al iniciar un camino hacia el río Hurdano veo como un abuelete encorvado recoge tres hojas de higuera ya caídas y las coloca con un poco de paja que corta de la cuneta con sumo cuidado y lo deposita todo junto al tallo de un solitario cerezo plantado en una minúscula terracilla de altos muros a la que se accede por una empinada y rústica escalinata de lanchas de pizarra.

Quedan todavía por aquí y por allá retazos de aquella vida al límite de unas gentes generosas. Busco a alguien que me venda unas cerezas, lo pregunto en un bar de El Gasco y uno de los paisanos que están en la barra sale aprisa del establecimiento, yo supongo que va a avisar a alguien que pueda vendérmelas, pero al cabo de unos momentos vuelve con una bolsa de la que asoman las hojas de las cerezas recién cogidas. Me las tiende con una sonrisa y cuando le pregunto qué le debo:

-Ná, lo que hace falta es que le gusten a usté.

Gran meandro del Alagón en Riomalo de Abajo

Lo mismo me sucedió cuando dos días después visité La Huetre, otra de las aldeas que mejor conservan el aire hurdano. Dos ancianas jubiladas conversan a la solana.

-Somos como hermanas. Siempre que pasa por aquí echa un vistazo para ver que no me he muerto. Pero no me saque retratos con la máquina, que a mí me da lo mismo, pero si le ve mi hijo se va a enfadar- le dice a uno de mis compañeros.

Comprendemos que los hurdanos están hartos de los turistas de la miseria que vienen todavía buscando unas Hurdes que ya no existen pero de las que sí quedan pistas y retazos, como la arquitectura popular, esas viviendas que eran calificadas como zahúrdas por los escritores de comienzos del siglo XX. Aquello conjuntos de viviendas primitivas que parecían caparazones de tortugas prehistóricas tendidas sobre las laderas todavía pueden verse en agrupaciones repartidas por algunos rincones de las aldeas. Observamos un grupo de ellas totalmente desprovistas de sus tejados de pizarra que enseñan sus vigas pudriéndose a la intemperie.

-¿Qué ha pasado con el techo de esas casas, con lo bonitas que son –pregunta mi compañero.

-Vino un señor que las compró muy baratas diciendo que iba a hacer unas casas rurales de esas. Vino un día con camiones y se llevó todas las pizarras y no volvimos a saber de él.

-¿Pero no dijeron nada las autoridades?

-Hubo quien protestó, pero ahí las tienen ustedes, echas una ruina.

– Con lo que habremos pasao en esos cuchitriles dice la otra mujeruca

LA CUEVA DE LOS SANTOS MÁRTIRES

LA CUEVA DE LOS SANTOS MÁRTIRES

Entrada a la cueva de los Santos Mártires Vicente, Sabina y Cristeta

La cumbre del cerro de San Vicente, el llamado monte de Venus que según el historiador alemán Schultén sirvió de refugio a Viriato para desde él hostigar a los ejércitos romanos, es uno de esos lugares llenos de magia en nuestra comarca.

Capilla del eremitorio de l cueva de los Santos Mártires. Al fondo el castillo musulmán.

Cuenta el paraje con restos de la atalaya y castillo musulmán, se encontró una estela dedicada a un dios prehistórico de la caza llamado Togote, yacimientos anteriores con cerámicas de la Edad del Bronce y la conocida como cueva de los Santos  Mártires y un eremitorio que daría origen al convento del Piélago. Seguir leyendo LA CUEVA DE LOS SANTOS MÁRTIRES

LA CERÁMICA EN LOS REGADÍOS DEL ALBERCHE

LA CERÁMICA EN LOS REGADÍOS DEL ALBERCHE

Portada de un folleto sobre los regadíos del Alberche con dibujos alegóricos de Ruiz de Luna

Los canales del Alberche y, los «pueblos nuevos» y las instalaciones agropecuarias asociadas a los regadíos fueron en muchas ocasiones decorados con cerámica talaverana, especialmente del taller de Ruiz de Luna hijo que en los años cincuenta todavía hicieron algunos trabajos para el Instituto de Colonización.

Flor del Tabaco en un azulejo de repetición del Centro del Tabaco de Colonización

Tanto en los mojones de indicación de las acequias como en los secaderos se utilizó la azulejería talaverana, al igual que en algunas de las factorías asociadas como las dependencias dedicadas al tabaco, hoy delegación de la Consejería de Agricultura.

Recolectora de Tabaco

Recolector de Tabaco

En la delegación de la Confederación Hidrográfica del Tajo hay una sala de juntas decorada con bonita azulejería de Ruiz de Luna y algunas iglesias de los pueblos de Colonización también tienen paneles de azulejos con escenas de santos.

Símbolo del ministerio de Obras Públicas en azulejería

Rótulo de un secadero en cerámica de Ruiz de Luna

Mojón indicador de acequia con cerámica de Ruiz de Luna

Rótulo de calle en Talavera la Nueva

Azulejería de la iglesia de Bernuy

Página Talavera y su Tierra de Miguel Méndez-Cabeza Fuentes

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