LOS RECEPTORES HIDRÁULICOS EN LOS MOLINOS DE AGUA (1) EL CUBO

Molino de cubo en Riofrío
Molino de cubo en Riofrío

LOS RECEPTORES HIDRÁULICOS EN LOS MOLINOS DE AGUA

Nuevo capítulo de mi libro agotado “Los Molinos de Agua de la Provincia de Toledo”.

Los receptores son aquellos dispositivos que, en sus diferentes modalidades, acogen el agua transformando su fuerza viva en la energía rotatoria que moverá la muela o piedra de molino.

Los tres tipos más frecuentes de receptores hidráulicos
Los tres tipos más frecuentes de receptores hidráulicos

El modelo más frecuente de receptor en nuestros molinos de arroyo es el cubo (figs. 15, 16, y 16 bis). Puede tener forma cilíndrica, troncopiramidal o cúbica propiamente dicha, aunque en algunas ocasiones su forma es irregular por adaptación al terreno o incluso por haberse excavado completamente en la roca viva. Son raros los cubos con una leve forma troncocónica, más estrechos en su base que en su boca. Su tipología varía también dependiendo de las zonas geográficas y así, por ejemplo, los cubos de planta en Aarco invertido@ son característicos de La Jara.

Los muros de los cubos son construidos casi siempre con fábrica de mampuesto y argamasa pero en las comarcas graníticas, o donde existe una tradición cantera importante, se encuentran muchos ejemplares edificados en sillarejo e incluso en sillería. Éste es el caso de los molinos de los Montes de Toledo o los de la Sierra de san Vicente. Las grandes aceñas y molinos construidos por señoríos laicos o eclesiásticos suelen tener también una elaboración más acabada en su obra, debido sin duda a una mayor capitalización en su construcción.

El interior de los cubos, cuando no están levantados en sillería, se revoca o bien se forra con una pared de soga de ladrillo para evitar pérdidas. Menos frecuente es el caso de que el cubo se edifique completamente en ladrillo, como el gran cubo fabricado en este aparejo sobre el arroyo de Comeleches en Carranque.

Un caso peculiar es el del segundo molino del arroyo de Saucedoso en Castillo de Bayuela. La pared interna del cubo la forman piezas cilíndricas de cerámica de un metro de altura por metro y medio de diámetro y que tienen un grosor de cuatro centímetros. Solamente he hallado un caso en el que el cubo se ha edificado con grandes anillos tubulares de piedra que en otras zonas como Andalucía se denominan atanores; se trata del segundo molino del río Fresnedoso en Espinoso del Rey.

Algunos cubos están parcialmente excavados en la roca madre, incluso puede suceder como en el molino Estena 2, donde encontramos un ejemplo de cubo completamente vaciado en la roca viva de pizarra sin que después se hallan recubierto sus muros con obra de acabado de ningún tipo.

Los muros de estos cubos deben tener al menos en la base un grosor de la mitad del diámetro del hueco del cubo. Esta norma descrita ya en los tratados clásicos de molinería no se cumple en muchos casos, lo que repercute en la resistencia y duración de estas estructuras[1]. En los Veintiún Libros se recomienda echar una lechada de cal con Apiedras menores que nueces@ apisonándola después para evitar fugas de agua.También recomienda utilizar un trozo de corcho para evidenciar el lugar donde los cubos tienen escapes, girando el Azuro@, como lo denomina, hasta que el agua al vaciarse desciende por debajo del punto de escape, momento en que deja el corcho de hacer remolinos[2]

Interior de un cubo de sillería granítica en el arroyo Saucedoso
Interior de un cubo de sillería granítica en el arroyo Saucedoso

Para evitar grietas y derrumbamientos se refuerza la estructura con el apoyo del propio edificio del molino. Se engruesan además las paredes adosadas al cubo mediante la construcción de contrafuertes o con refuerzos escalonados de los muros que circundan el perímetro exterior del cubo y que dan a estos receptores un aspecto peculiar. También se emplean a veces simples taludes de tierra que intentan dar una mayor resistencia a la presión del agua contenida. En los cubos de diámetro estrecho y en la reparación de grietas se utilizan cinchos y grapas de hierro que abrazan la estructura cilíndrica.

Los diámetros del vaciado de los cubos varían entre los setenta y cinco centímetros de un molino en Paredes de Escalona y los ocho metros de otro en el arroyo de San Silvestre de Maqueda. La altura mínima aconsejada igualmente en los viejos tratados es de cuatro metros, aunque he encontrado envergaduras de más de once metros en ejemplares como el de arroyo Pilón 4 en Valdeverdeja y el de la garganta de Las Lanchas 1 en Robledo del Mazo o el segundo molino del arroyo de Corralejo en Oropesa.

En la potencia de uno de estos receptores, la  sección del mismo influye linealmente mientras que la altura influye elevada a 1,5, por cálculos físicos que no es del caso desarrollar ahora. De este hecho se deriva que si duplicamos la altura del cubo, podemos disminuir la sección en un 35% y de hecho, estos molinos descritos con cubos tan altos tienen secciones que apenas alcanzan el metro de diámetro. Es frecuente encontrar huellas de reparaciones o de recrecimientos en el muro del cubo para así intentar aumentar su potencia y su capacidad.

En casi todos los cubos la base suele tener cierta inclinación para dirigir el agua al saetín, pero a veces es tanta la pendiente que nos encontraríamos ante un tipo intermedio entre el molino de cubo y el de rampa que veremos a continuación. Los suelos del cubo están bien revocados e incluso enlosados para evitar la erosión que produce la permanente caída del agua desde el borde del canal. Esa entrada del agua debe además tener su acceso por el centro del cubo ya que si lo hiciera por un lateral provocaría remolinos que perturbarían el normal funcionamiento del receptor.

Plantas de molinos de cubo y croquis que representa la plnata de un molino con este tipo de receptor
Plantas de molinos de cubo y croquis que representa la plnata de un molino con este tipo de receptor

La capacidad de los cubos oscila entre siete y cien metros cúbicos, lo que hace que su vaciamiento se produzca en cuestión de algunos minutos. Esto nos hace ver que su función principal no es la de almacenamiento hídrico sino la de aumento de presión para conseguir el mínimo de potencia necesaria para que se movilice el rodezno con su piedra. La pérdida de agua que sale por el saetín se repone con el caudal que llega por el canal, permaneciendo así el cubo lleno durante toda la molienda.

Esa misión de almacenamiento sí la tendrían sin embargo las balsas o represas del canal. De ellas ya hemos hablado y no debemos confundirlas con la presa del molino propiamente dicha que tiene la función de desviar el agua del cauce al canal. En las épocas de estiaje no quedaba más remedio que moler Aa cubos@, es decir, esperar a que se llenara el receptor con el escaso caudal para moler pequeñas cantidades de cereal.

Antes de llegar el agua desde el cubo al saetín pasa por un conducto trocopiramidal que tradicionalmente se ha denominado bomba, aunque en otros molinos el agua sale directamente por el saetín hacia el cárcavo.

Puede que un solo cubo suministre agua a dos saetines con sus dos rodeznos correspondientes, como sucede en el molino del arroyo de La Pasadera 1 en Navalcán o en el arroyo de Pedrillán 2 de Paredes de Escalona. Algunos molinos asocian una rampa y un cubo para aprovechar así mejor las épocas de abundancia y escasez de caudal respectivamente, es el caso del molino de Pasadera 2 y Bárrago 4 por ejemplo. En los dos tipos anteriores se moverían dos piedras pero puede darse el caso de que un receptor accione una piedra y el otro sirva para movilizar la maquinaria auxiliar, generalmente la cernedora, mediante un sistema de correa impulsada por el árbol, que no es otra cosa que el eje que une el rodezno con la piedra.

La escasez de caudal puede hacer necesaria la elevación del cubo en una altura tal que sobrepase en mucho la altura del edificio del molino. Nos encontraríamos ante lo que he oído denominar en alguna ocasión por tierras de La Jara como molino de bombo (fig.16). Este caso no es el mismo que cuando el cubo se construye más profundo, aunque el resultado hidráulico es igual pues solamente varía la altura a la que se sitúa el edificio del molino con respecto al cubo. La diferencia entre el cubo y el bombo sería en realidad meramente arquitectónica (Foto 4).

 

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