LLEGAMOS A VENTAS DE SAN JULIÁN POR LA CAÑADA

LLEGAMOS A VENTAS DE SAN JULIÁN POR LA CAÑADA

Calvario de Ventas de San Julián

En Ventas de San Julián no debemos dejar de visitar la iglesia parroquial que en tiempos fue aneja de la de La Corchuela. Construida en el siglo XVI, está coronada con una espadaña de ladrillo Es un edificio de mampostería y sillería modesto en su exterior. Tiene acceso a través de portada rematada con arco ojival y ábside plano con contrafuertes. El interior se distribuye en una sola nave con el presbiterio cubierto por bóveda de arista y separado de la nave por arco de triunfo de medio punto sobre pilastras en piedra con moldura renacentista. El coro se levanta a los pies sobre un pilar de granito. La iglesia guarda retablos barrocos de interés y debemos reparar en la imaginería con tallas del siglo XVI y XVII.

Fachada oeste y espadaña de la iglesia de Ventas de San Julián

En Ventas de San Julián hay que visitar, además de la iglesia parroquial, el calvario que se sitúa en el cerro del cementerio. La cruz de la estación de la Pasión tiene la peculiaridad de ser la única de la comarca que tiene el Cristo labrado en granito, ya que en la zona suelen ser cruces sencillas, sin imagen esculpida.

Cristo del calvario de Ventas

Al oeste del caserío, siguiendo la cañada, todavía se mantiene en pie el “Venturro” un viejo edificio que fue parada de los ganaderos trashumantes y uno de los pocos en la zona que todavía se mantienen habitados.

Las dos fiestas del pueblo están dedicadas al patrono San Julián cuyo nombre era también el de la dehesa sobre la que se asentaron las ventas que dieron origen al pueblo. La fiesta de verano es la primera semana de Septiembre y la de invierno se celebra el 28 de Enero, día del santo. En cuanto a la gastronomía son de destacar los platos a base de la abundante caza del término pero no debemos marcharnos sin probar el delicioso pan y los dulces caseros tradicionales que se elaboran en su tahona.

El Venturro daba servicio a los ganaderos trashumantes que discurrín por la cañada

Faustino Espejel era un artesano de Ventas que hasta hace poco labraba objetos de arte pastoril como cucharas, morteros, saleros o sellos del pan, objeto éste que se utilizaba en los pueblos antiguamente para marcar los panes que se cocían en los hornos locales con la harina que aportaba cada vecino, de forma que sellando cada hogaza se sabía a qué dueño pertenecían, pues la composición de la masa podía variar de unos a otros con diferencias en la cantidad o la calidad de los cereales. Pero la más interesante de las producciones de Faustino es el rabel, instrumento de pastores por antonomasia que este singular artesano, merecidamente homenajeado por su pueblo con el nombre de una calle, ha venido fabricando hasta hace poco, tocándolo además con maestría en un interesante repertorio de canciones tradicionales. Todos sus objetos se hallan adornados con motivos geométricos labrados en la madera que generalmente es de raíz de fresno.

Almirez labrado de arte pastoril obra de Faustino Espejel

El entorno de Ventas de San Julián da para numerosas excursiones, no sólo por sus cañadas, sino también por las hermosas dehesas de los alrededores, surcadas por el arroyo de Alcañizo y otros que aquí se funden entre verdes bosquecillos de ribera de fresnos y espinos para ir a desembocar al Tiétar, cuyas aguas embalsa la cercana presa de Rosarito.

Cerca de Ventas de San Julián, en la dehesa del Verdugal por la que pasaremos en la próxima jornada se produjeron dos asaltos, uno de ellos inmortalizado por Goya, pero de eso hablaremos en otra jornada.

Dehesas de Ventas de San Julián con Gredos al fondo

 

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