HOMO FELÁTOR, MI ARTÍCULO MÁS LEÍDO

HOMO FELÁTOR

Artículo sobre antropología política cachonda que mereció más lecturas y comentarios al publicarse en prensa digital. Fue escrito hace tres años pero sigue de tremenda actualidad, aunque con algunas especies nuevas surgidas en la sabana.

Dos ejemplares de Homo Felátor en acción
Dos ejemplares de Homo Felátor en acción

HOMO FELÁTOR

Los especialistas en prehistoria han constatado en diferentes yacimientos que en la península ibérica existió un pueblo, el Homo Hispánicus, que, por el lenguaje simbólico de sus pinturas, basaba el funcionamiento de la sociedad en conceptos como la honra, el honor, la palabra dada, el espíritu de sacrificio, la verdad y otros similares que les llevaron a extenderse por los cuatro continentes, prevaleciendo sobre el resto de culturas del orbe.

Analizando los siguientes estratos se pudo constatar un nivel de cenizas y destrucción que por el carbono catorce se ha datado en el año 1936. Parece que tras aquella hecatombe el Homo Hispánicus desapareció y pasados unos años nació una nueva especie que los especialistas han denominado Homo Sectarius. Parece que eran dos las subespecies que nacieron de aquella conflagración, el Homo Rojus y el Homo Facciosus que, entre otras, tenían la peculiaridad de no reconocer los muertos provocados por una y otra especie en aquella guerra primigenia por vesánicos individuos de cada bando. En sus culturas se daba la curiosa característica de que por parte del Homo Facciosus nunca se reconocía que el líder de su bando, cuyos ancestros procedían de la costa gallega, había sido un tirano, mientras que el Homo Rojus ponía como paradigma democrático a los habitantes de un pueblo con gobierno también tiránico asentado en una isla del Caribe perteneciente a los grandes dominios de aquella cultura primigenia ya olvidada.

En éstas, hubo una mutación genética del Homo Sectarius que dio nacimiento a una nueva subespecie, el Homo Felátor. Corría en grandes manadas por las llanuras de Iberia en busca de su principal alimento: el fruto del Árbol de la Subvención, aunque también se alimentaba de otros frutos silvestres que casi siempre nacían junto a las cuevas de los jefes tribales y que necesitaban de su permiso para ser consumidos. Me refiero al Contratus Digitalis, el Conciertus Sanitarius o el Colócanos a Totus por citar sólo algunos ejemplos. El Homo Felátor jamás emitía opinión alguna que pudiera molestar al jefe tribal, quien mediante el control de los arbustos mantenía la disciplina de los individuos. El Homo Felátor intentaba simular con sus semejantes cierta familiaridad con el líder, y así se han encontrado numerosas inscripciones que se refieren a Pepe Bono o a María Dolores, que parece fueron líderes de las tribus centrales de Iberia,  en las que les tratan con gran familiaridad, como si de componentes de su propio clan se tratara. El Homo Felátor no había desarrollado un sistema independiente de pensamiento y cuando en los encuentros de individuos de las bandas se emitían opiniones contrarias a sus líderes, entraban en un absoluto mutismo que no comprometiera su acceso a los arbustos, adoptando una posición refleja genuflexa similar a las de las hembras antes de la cópula posterior.

El Homo Felátor llegó a desarrollar cierta laxitud en los músculos de la mandíbula que le permitía introducir grandes presas de forma cilíndrica, de manera similar a como hacía con las cobayas la protagonista Diana en la televisiva serie “V”. La mayor concentración de individuos de Homo Felátor se producía en las tomas de posesión de cargos públicos y en unas curiosas ceremonias rituales de autoconvencimiento llamadas mítines, donde agitaban pieles con el símbolo de la subespecie y emitían sonidos guturales de satisfacción, palmeando espasmódicamente las manos y gritando insultos que consideraban ingeniosos contra sus antepasados de Homo Sectarius de la subespecie rojus o facciosus.

Parece que el cruce de individuos de Homo Felátor con Homo Sectarius está produciendo un nuevo eslabón en la degeneración de la especie ibérica, el Homo Lameanus que llevará a la definitiva extinción del Homo Civis, del hombre como ciudadano.

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