EL CLUB DE LOS TALAVERANOS FLAGELANTES

EL CLUB DE LOS TALAVERANOS FLAGELANTES

Artículo de opinión en La Voz de Talavera 4-12-2017

Siempre que hay alguna movilización de los talaveranos contra el poder establecido, que tanto les ha maltratado durante décadas, hay algunos paisanos que toman su látigo de siete puntas y comienzan a autoflagelarse al grito de: ¡¡¡La culpa es nuestra!!! ¡¡¡Sólo nosotros somos los culpables!!! Mientras llenan su cabeza de ceniza, rasgan sus vestiduras y se mesan las barbas.

Estos disciplinantes están aquejados de un clarísimo síndrome de Estocolmo, pero si les psicoanalizamos en el diván vemos en la historia clínica de muchos de ellos la simpatía, cuando no la pertenencia, a alguno de los partidos causantes del cataclismo talaverano, mientras que otros muchos de ellos tienen sus economías de una forma u otra en manos de esos mismos políticos, y se dejarán arrancar los dientes con unos alicates antes de reconocer que sus amados líderes han tratado a los talaveranos como ciudadanos de tercera.

Pues no señores, si una cosa tiene Talavera es que se ha hecho a sí misma y precisamente sin la ayuda de nadie. Con el comercio, la confección, con sus claroscuros, o la construcción también con sus aspectos positivos y negativos, y con el trapicheo y nuestros viejos recursos como la agricultura o la ganadería, que también nuestros geniales munícipes han ayudado a convertir en chatarra.

No señores penitentes, los talaveranos no tienen la culpa del trato discriminatorio con que se les ha machacado durante décadas. Solo son culpables, eso sí, de haber votado a políticos pusilánimes e incapaces a los que entraba el “reilor” cuando les daba un capón su jefe de Toledo o de Madrid, políticos que tanto han ayudado en esta tormenta perfecta que está a punto de llevarse por los aires hasta los tejados de nuestra ciudad.

Y es precisamente en los momentos de mayor anemia económica cuando más han pasado de nosotros. Imagínense, por ejemplo, si simplemente el ministerio hubiera hecho los tramos ferroviarios de Talavera en los años duros de la crisis, echando así una mano a la esquelética economía local, en lugar de hacer carísimos puentes, túneles y viaductos allá por los perdederos de Garrovillas.

Los más chisposos de estos nazarenos te dicen en un prodigio de ocurrencia que en Talavera lo que nos hace falta es tener “imaginación”, no presupuestos y proyectos realmente ejecutados, no, “imaginación” esa es su infalible receta. Pues mire usted, no, si a Talavera se le hubiera ayudado con la inyección de miles de millones de euros, con sus trenes, organismos, eventos, infraestructuras, plataformas, universidades y hasta aeropuertos, como a otras ciudades cercanas, otro gallo nos hubiera cantado. Los talaveranos siempre han tenido imaginación precisamente porque han tenido que espabilar.

Sigan ustedes dándose cintarazos que ya vendrán ellos, sus venerados políticos, a ponerles el Betadine, porque, perdonen mi tosquedad pero, como dicen los paisanos de nuestra tierra, con buen bolo bien se jode, y así, con buen bolo, a nosotros también nos hubiera sido más satisfactoria la coyunda económica.

El problema es que más bien nos han dejado con el culo a la gotera.

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